Lacalle y los bancos centrales

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 26/1/18 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/lacalle-y-los-bancos-centrales/

 

Pedirles a los bancos centrales que nos ayuden a salir de la crisis es como pedirle al conde Drácula que contribuya a mejorar la seguridad en Transilvania. Sin embargo, una y otra vez persistimos en acudir a ellos como si fuera demiurgos que todo lo crean y armonizan. Un buen antídoto para semejante fantasía es el libro de Daniel Lacalle: La gran trampa, que publica Deusto, con el aclaratorio subtítulo de: Por qué los bancos centrales están abonando el terreno para la próxima crisis.

Saludablemente incorrecto, el doctor Lacalle nos invita a cuestionar los saberes establecidos. De hecho, habla de la “mal llamada crisis financiera”, porque nos centramos en el efecto, no en la causa. El síntoma fue la caída de las bolsas, los bancos y las empresas, pero la causa fue la represión financiera, es decir, la reducción artificial de los tipos de interés y el aumento de la liquidez para forzar a los agentes económicos a asumir riesgo, a invertir, con la idea de que los desequilibrios creados se compensarían en el futuro con crecimiento y empleo. La enfermedad es incentivar a tomar más riesgo por menor rentabilidad, y la desatan precisamente los bancos centrales, brazos monetarios del poder político, un poder que pretende ayudarnos pero que en realidad nos intoxica para cubrir problemas estructurales que prefiere no abordar.

Es una genuina intoxicación, y Daniel Lacalle habla del “gas de la risa monetario”, porque da la sensación de euforia, pero no arregla el problema de fondo: no es más que un efecto placebo que sólo lo perpetúa. El origen de la última crisis, como de tantas otras, fue el masivo aumento del riesgo provocado por la manipulación de la cantidad y del precio del dinero.

El contenido de las burbujas infladas por las autoridades monetarias puede cambiar: antes de 2008 la burbuja fue inmobiliaria, y ahora asistimos a una burbuja de deuda, pero los responsables siempre son los bancos centrales con sus políticas expansivas.

El autor subraya además que la desigualdad, frente a la cual los poderes públicos pretenden luchar, se agrava por esas políticas monetarias. Los salarios no suben y la represión financiera tiende a beneficiar a los ricos, y en especial al más rico de los ricos: el Estado.

Concluye el doctor Lacalle que la política de tipos de interés cero y los programas de adquisición de activos de los bancos centrales han demostrado ser más favorables para los activos de riesgo y los unicornios financieros que para los trabajadores, los ahorradores, las empresas y el mercado laboral. Los bancos emisores quedaron atrapados en su propia política porque no retiraron el estímulo por miedo a que el mercado se desplomase a causa de las elevadas valoraciones creadas por esa propia política.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

Presupuesto 2013: luces amarillas sobre Guatemala

Por Pablo Guido. Publicado el 26/6/12 en http://chh.ufm.edu/blogchh/

El gobierno guatemalteco comienza a mostrar los primeros números de lo que sería el proyecto de ley del presupuesto para el 2013, según se lee en la prensa. Las erogaciones del sector público serían de 66.700 millones de quetzales, es decir, un incremento del 12% respecto a los fondos asignados para este año 2012. Los ingresos tributarios se calculan en unos 50 mil millones y el déficit fiscal en 12 mil millones. Esto supone que el gasto público equivaldría al 15,7% del PIB, unos 0,5 puntos porcentuales mayor que ahora. Esto significa que el sector público se llevará una partecita mayor de la riqueza del sector privado y lo redistribuirá según criterios políticos. O sea, en términos reales el tamaño del estado estaría aumentando. La cuenta es simple: si se estima un crecimiento del PIB del 3,5% para el 2013 y un aumento de precios de entre 3 y 5% anual, esto supone que el incremento del gasto superaría la sumatoria de aquellas dos variables (PIB y variación de precios). Lo que significa una mayor participación del gasto público en la economía local.

Lo que deben saber los contribuyentes guatemaltecos es que lo que llevó a la crisis a los países europeos que hoy aparecen diariamente en la prensa (España, Grecia, Italia, Portugal, etc.) es un aumento del tamaño del estado mayor a la tasa de crecimiento de su riqueza. Si en la economía familiar los gastos suben más que los ingresos en algún momento se hacen infinanciables aquellos. Y vienen las crisis fiscales que arrastran a toda la economía. Alerta.

 Pablo Guido se graduó en la Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Es Doctor en Economía (Universidad Rey Juan Carlos-Madrid), profesor de Economía Superior (ESEADE) y profesor visitante de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín (Guatemala). Investigador Fundación Nuevas Generaciones (Argentina). Director académico de la Fundación Progreso y Libertad.