Crisis de deuda: otra oportunidad perdida

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 13/6/20 en: https://www.infobae.com/opinion/2020/06/13/crisis-de-deuda-otra-oportunidad-perdida/

 

El ministro de Economía Martín Guzmán (REUTERS/Agustin Marcarian)

El ministro de Economía Martín Guzmán (REUTERS/Agustin Marcarian)

Se suele decir que el primer mandamiento de la economía es reconocer que los recursos son escasos, y que el primer mandamiento de la política es ignorar el primer mandamiento de la economía. Mientras que en economía se parte de reconocer que no es posible hacer todo lo que queremos, el arte de la política consiste en prometer lo imposible. Argentina es caso paradigmático de esta falta de realismo económico. Ya sabemos en qué termina prometer lo imposible: inflación, crisis cambiarias, pobreza estructura, expropiaciones, y también en crisis de deuda. Todo lo que Argentina ha experimentado en los últimos 70 años.

Lamentablemente, pero sin que sea sorpresa, el Gobierno insiste en repetir los mismos errores que llevaron al país a la actual crisis de deuda. Nos presentaron al ministro Martín Guzmán como un experto en deuda que iba a enseñarle al mundo como negociar un canje. Sin embargo, tras una escasa aceptación a su oferta de canje el Gobierno ha caído nuevamente en default. Historia repetida: en sólo los últimos 20 años la Argentina ha defaulteado su deuda en tres ocasiones. Un triste récord que debería generar vergüenza en lugar de motivar la característica épica nacionalista en los políticos de turno. Sin embargo, en temas económicos Argentina es el mundo del revés.

Un default se da cuando un país tiene más deuda de la que puede pagar. Un país tiene una deuda que no puede pagar cuando tiene un déficit que no puede financiar. Y un déficit que no se puede financiar es fruto de un estado más grande del que se puede sostener. El problema de la deuda no se soluciona con un canje exitoso, sino reformando el Estado de modo tal que el mismo sea sostenible.

La solución al problema de la deuda no requiere de complejos planes económicos. El problema no es la dificultad de encontrar una elusiva fórmula económica que solucione los desequilibrios macro del país. El problema de la deuda se soluciona con voluntad política. Hay que reconocer que el tamaño del Estado es insostenible y llevar adelante reformas estructurales de fondo. La situación es similar a la del médico que prescribe dieta y ejercicio a un paciente que no tiene la voluntad de hacer los deberes. Tarde o temprano, a la economía como al paciente, la realidad les pasa factura. La responsabilidad es del paciente, no del médico.

Sin embargo, vemos que el Gobierno ignora el problema del sobredimensionamiento del Estado. En los hechos actúa como si los recursos no fuesen escasos. Pide a los acreedores la buena fe de aceptar la quita que sea necesaria, pero sin tocar el gasto público. Por el otro lado, la oposición no parece tener interés en mover una agenda de reformas estructurales que lleven a una solución de fondo. Ni la combinación de un nuevo default con la actual pandemia parece ser suficiente para despertar a la dirigencia política.

Argentina es como un Titanic que choca repetidamente con un iceberg. Luego de cada choque cambia de capitán, pero no de curso. Eventualmente vuelve a chocar con un iceberg. Cambian los gobiernos, partidos, e ideologías, pero el problema de fondo sigue siendo el mismo. Lamentablemente, la actual crisis económica se perfila a ser otra de las tantas oportunidades perdidas. El Gobierno debe entender que evitar el default no es suficiente. Guste o no, es necesario revisar el tamaño del Estado.

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. Es profesor de UCEMA. Publica en @n_cachanosky

 

Cinco gráficos para entender la corrida cambiaria y la vuelta al FMI

Por Iván Carrino. Publicado el 10/5/18 en: http://www.ivancarrino.com/cinco-graficos-para-entender-la-corrida-cambiaria-y-la-vuelta-al-fmi/

 

La delicada situación financiera que atraviesa el país responde a cuestiones internacionales y domésticas. El pedido al FMI busca ganar tiempo para que no se hunda el gradualismo.

Argentina es como un adicto en tratamiento. Su adicción es el déficit fiscal, que cada determinado período de tiempo genera una crisis de deuda, un estallido inflacionario, o un control de capitales (cepo).

Esta vez, el tratamiento elegido por el “médico” no fue cortar en seco con el déficit, sino financiarlo por un tiempo… hasta que con alguna que otra medida, y el paso del tiempo, éste desapareciera.

La medida, el famoso “gradualismo”, tenía sentido en un mundo financiero que era excesivamente generoso en sus préstamos y que, en un momento dado, fue definido como un “tsunami de liquidez”.

Sin embargo, algo ha cambiado. La marea bajó y quedaron expuestos quienes nadaban desnudos.

A continuación, cinco gráficos que sirven para entender qué está pasando en el mundo y por qué estos acontecimientos afectan a la economía argentina de manera tan marcada.

Finanzas globales menos generosas

Lo primero que hay que notar para entender qué está pasando es que la tasa de interés de los bonos del tesoro americano, considerados como el summum de las inversiones seguras, pasó de rendir 1,5% en septiembre de 2016 a 3,0% en los últimos días.

Este rendimiento no solo mostró una aceleración hacia arriba, sino que está en el valor más alto de los últimos 4 años.

 La elevada tasa de los bonos americanos genera lo que se llama “vuelo a la calidad”. Los inversores internacionales deciden tomar su dinero y colocarlo en estos títulos, dejando opciones más riesgosas de lado. Esto hace caer el precio del resto de los bonos (como los de Argentina) y subir sus tasas de interés.

Otra cuestión que tenemos que mirar es el Índice de volatilidad financiera. El Índice VIX es un indicador que busca mostrar en dónde se ubica la aversión al riesgo de los inversores.

Si la volatilidad está en niveles bajos, se considera que los inversores están buscando inversiones riesgosas (como títulos de deuda o acciones de países emergentes), mientras que si ésta sube, se considera que los inversores se vuelcan a inversiones con menos riesgo, lo que contrae las condiciones de liquidez global.

Lo que se observa en el gráfico (que muestra el promedio móvil de 30 días del Índice VIX) es que la volatilidad pegó un fuerte salto en febrero de este año. Ese mismo mes fue cuando comenzó la turbulencia en el mercado de acciones de Estados Unidos. Nótese que, desde el 26 de enero (cuando el S&P500 tocó un máximo histórico) la bolsa de EE.UU. cayó 7%.

En términos de indicadores internacionales, lo último que debemos mencionar es lo que estuvo pasando con el valor del dólar. Al mismo tiempo que subía fuertemente la divisa en el mercado local y el BCRA vendía reservas de manera desesperada, el dólar también estaba apreciándose en el mundo.

A partir de mediados de abril, la fortaleza del dólar en el mundo, medida contra una amplia canasta de monedas, comenzó a acelerarse marcadamente. Un dólar más caro en el mundo necesariamente implica un dólar más caro en Argentina, con todo lo que eso implica para la psicología de los inversores y el intento por reducir la inflación.

País vulnerable

Como acabamos de ver, las condiciones de liquidez internacional se han modificado de manera significativa en los últimos meses. Eso siempre es un problema para quienes necesitan financiarse en los mercados, y muchos países han visto depreciarse sus monedas, así como una suba del riesgo país.

No obstante, a nuestro país la situación le pega de manera particular. ¿Por qué?

En primer lugar, porque, como destacaba la agencia internacional Standard & Poor’s en noviembre del año pasado, el país estaba en segundo lugar en su lista de los 5 países más vulnerables a la reversión del flujo de capitales.

De acuerdo con el informe:

La liquidez global sigue siendo excepcionalmente acomodaticia. Pero a medida que las condiciones monetarias avanzan gradualmente hacia la normalización, ¿qué mercados emergentes (EM) podrían ser vulnerables?

En orden descendente, Turquía, Argentina, Pakistán, Egipto y Qatar conforman el nuevo grupo de los “Cinco Frágiles”. En nuestra opinión, estos mercados podrían estar en mayor riesgo cuando las condiciones financieras globales eventualmente se endurezcan.

Para armar la lista, S&P considera siete variables, entre las que se encuentran el déficit de Cuenta Corriente como % del PBI y de los ingresos por Cuenta Corriente, las Reservas Internacionales, las necesidades de financiamiento extranjero, dos indicadores de deuda externa y, por último, la deuda pública denominada en moneda extranjera.

Obviamente, no nos va muy bien en ninguno de estos indicadores, y principalmente porque las necesidades de financiamiento –es decir, el déficit fiscal que acarrea el país- son grandes y muestran poca convergencia al equilibrio de acuerdo con las proyecciones del FMI.

Según las últimas proyecciones del Fondo, si bien el déficit primario irá convergiendo con el correr de los años, el resultado fiscal solo se morigerará, pero sin quebrar la barrera del 4% del PBI de acá a 2023.

A la luz de estos datos, y sin voluntad de acometer un ajuste fiscal mayor que restablezca la confianza, el gobierno decidió “jugar la carta del FMI” e iniciar conversaciones para pedir una línea de asistencia.

El FMI puede prestarle a la Argentina a una tasa más baja de lo que lo harían los mercados internacionales, evitando que el gobierno se financie en el mercado interno, lo que succionaría la poca liquidez que éste tiene.

Sin embargo, las pida el Fondo o no, lo que el país necesita son reformas estructurales profundas para no caer en una crisis y para devolverle la competitividad al sector privado. Si estas reformas no se llevan adelante, la asistencia del Fondo será solo un respirador artificial con efecto temporario…

¿Estará la clase política –es decir, gobierno, pero también oposición – a la altura de las circunstancias?

Esperemos que sí, pero las dudas son grandes.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.