Atención: vivir implica riesgos

Por Iván Carrino. Publicado el 16/6/21 en : https://www.ivancarrino.com/atencion-vivir-implica-riesgos/

Y querer reducirlos con mandatos coactivos es una pésima idea.

Que se caiga un avión, que se hunda un barco, que tengamos un accidente automotor, enfermarse de SIDA, tener cáncer, contraer una gripe mortal, perder el trabajo, que caiga nuestro sueldo, que los clientes dejen tu negocio para irse a la competencia, que una tecnología deje obsoleto el producto que vendemos…

Todos estos fenómenos pueden ocurrir, y todos tienen una probabilidad de ocurrencia asociada. Algunos pueden ocurrir con mayor probabilidad, como perder clientes contra la competencia, otros con menor, como que se caiga un avión.

Dato obvio: en ese avión nadie quiere estar.

Ahora la pregunta de políticas públicas es si el gobierno debe hacer algo para prevenirnos de estos riesgos o si, de intentarlo, el remedio puede ser peor que la enfermedad.

Hayek, escribiendo en 1944, decía que “A menudo, la vida y la salud (…) sólo pueden preservarse mediante un considerable  coste material (…) Para tomar un solo ejemplo:  podríamos reducir a cero las muertes por accidentes de automóvil si estuviéramos  dispuestos – de no haber otra manera- a soportar el costo de suprimir los automóviles. Y lo mismo es cierto para otros miles de casos en los que constantemente arriesgamos vida y salud.”

El pensador austriaco simplemente alertaba que intentar reducir algunos riesgos podría traer costos superiores a los beneficios.

Llevándolo a otro terreno: si el gobierno quiere anular el riesgo de que perdamos el trabajo, regulará demasiado el mercado laboral, lo que hará que sea menos dinámico, resultando esto en una tasa de desempleo estructuralmente mayor. Esto es claro cuando se compara el desempleo de Estados Unidos con el de Europa, por ejemplo.

Por otro lado, si quiere blindarnos frente al desempleo tecnológico, tal vez lo logre, pero al costo de sumir a todos en una economía más atrasada y menos productiva. Como en estos casos el remedio es peor que la enfermedad, resulta razonable convivir con los riesgos del caso y dejar que las personas adultas que habitamos el planeta decidamos libremente cómo enfrentarlos. 

Una solución que ha dado el mercado, dicho sea de paso, es el sistema de seguros, que nos compensa frente a las eventualidades que puedan ocurrir.

Llevemos esto a la situación de Covid-19. Si tomamos la tasa de letalidad para casos testeados positivos que publica la ciudad de Buenos Aires, vemos que ésta es muy distinta según rango etario. Por debajo de los 50 años, va desde el 0,05% al 0,43%, elevándose hasta el 25,9% para personas mayores de 80 años*.

Ahora bien, incluso teniendo en cuenta este dato, todavía hay que conocer cuál es la probabilidad de que una persona menor de 50 años se contagie de Covid. Si tomamos el promedio de la tasa de positividad como un proxy de este número, entonces tenemos que ésta es 25%**, con lo que la probabilidad de tener menos de 50 años y morir de Covid va desde 0,0125% a 0,1%.

Es decir, la probabilidad de no morir de Covid-19 es entre 99,90% y 99,9875% si sos de Buenos Aires y tenés menos de 50 años.

Para personas mayores esta situación empeora un poco, es evidente.

¿Y si el sistema de salud colapsa? En dicho caso, las probabilidades serán algo menores, pero en los primeros 20 países en materia de muertes por Covid (grupo en el cual se encuentra Argentina) el rango va desde 1700 muertos por millón en España a 3000 en Hungría***. Es decir que por cada millón de habitantes, en los peores países del mundo, al nuevo coronavirus lo sobrevivieron entre 997.000 y 998.300.

Ahora para evitar que esta enfermedad se propague,los gobiernos del mundo decretaron durísimas cuarentenas, que dejaron a millones sin empleo, deterioraron la salud mental de otros tantos, y aumentaron la pobreza en todos lados. Eso sí: supermercados y farmacias quedaron abiertos, porque para vivir es suficiente tener “lo esencial”.

¿Fue razonable?

Recapitulando, entonces: vivir implica riesgos, vivir en pandemia aumenta en algo estos riesgos y si el sistema de salud está colapsado, entonces el riesgo de morir será marginalmente mayor.

Pero la pregunta relevante, de nuevo, es si el gobierno va a dejarnos vivir como adultos, tomando decisiones soberanas; o si, con el mantra de cuidarnos, nos va a transformar en el canario que tiene comida y agua, pero su vida es un lamento puesto que vive en una jaula. 

————————

*  Los datos surgen de la página oficial, disponible aquí: https://www.buenosaires.gob.ar/coronavirus/noticias/actualizacion-de-los-casos-de-coronavirus-en-la-ciudad-buenos-aires

** Tomada de aquí: https://twitter.com/pipstoch/status/1404893460742746115

***  Los datos son del 16 de junio de 2020, y pueden consultarse en este sitio: https://www.statista.com/statistics/1104709/coronavirus-deaths-worldwide-per-million-inhabitants/. Dejamos afuera a Perú por una extraña suma de muertos no declarados, lo que llevó su número a 5.000, triplicándose en un solo día.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

Estados Unidos 2020: elecciones presidenciales, pandemia y erosión del “soft power”

Por Constanza Mazzina. Publicado el 12/7/20 en: https://www.cronista.com/columnistas/Estados-Unidos-2020-elecciones-presidenciales-pandemia-y-erosion-del-soft-power-20200711-0008.html?fbclid=IwAR3HOnt_pdPw_IkzYflJkvFROkN-FtCPFfmKatSZ6mUXecbtFAbDXVbDISE

El escenario electoral norteamericano ha sido completamente modificado tras la irrupción del COVID-19. Las esperanzas de Donald Trump de ser reelecto parecen pivotar en función de la pandemia y sus efectos.
Recordemos que 2020 se inició con el proceso de impeachment a Trump del cual salió airoso y fortalecido. En aquel momento, los republicanos se alinearon prácticamente sin fisuras detrás de la reelección de su presidente. En este contexto, donde la crisis por la pandemia viene erosionando consistentemente la propia base electoral de Trump, los vientos de cambio en la Casa Blanca son cada vez mayores. Los impactos domésticos y globales del COVID-19
parecen reorientar los incentivos de las élites norteamericanas, e incluso los de las democracias europeas, para apostar por el regreso de un estilo de liderazgo más consensual.
Ciertamente, la llegada de Trump al poder-y la construcción de su liderazgo-se dió de la mano de su fuerte y explícito rechazo al establishment. Sin duda que su estrategia electoral continuará basándose en ese contraste, aprovechando
que su rival será Joe Biden, un veterano del establishment, quien fue Senador durante 36 años y vicepresidente de Barack Obama. Pandemia mediante, y con la unificación del Partido Demócrata detrás de la candidatura de Biden,
crecen las probabilidades de un triunfo demócrata en las elecciones presidenciales de noviembre. Sin embargo, no debemos olvidar el peso de la reelección presidencial. En los últimos 40 años sólo dos presidentes que fueron por su reelección no han sido exitosos: en 1980, cuando el demócrata Jimmy Carter perdió frente al republicano Ronald Reagan, y en 1992, cuando el republicano George H. W. Bush fue derrotado por el demócrata Bill Clinton.

Asimismo, la pandemia consolidó el estilo radical de Trump en el escenario internacional: Estados Unidos relegó de hecho su liderazgo global para coordinar acciones y conducir las decisiones a través de los organismos
internacionales. Bajo un miope liderazgo presidencial, EE.UU. se retrajo de la escena mundial facilitando así el protagonismo de China. Mientras Trump descree y desacredita a todos los organismos multilaterales, Xi Jinping
ocupa la atención global no sólo por haber sido la génesis de la pandemia sino también por asumir un rol central en la cooperación internacional. En tanto la estrategia de Trump erosiona progresivamente el “soft power”
norteamericano, la planificación china aprovecha cada espacio descuidado por su adversario,robusteciendo así su propio “soft power”. Las probabilidades de que China salga más fortalecido de esta pandemia, en comparación con
Estados Unidos,son cada día más elocuentes.

Tanto el establishment norteamericano como la mayor parte del europeo, observan con desconfianza y preocupación el desplazamiento geopolítico desde el Atlántico Norte al Pacífico Norte. Occidente tiene la necesidad de “meter en
caja” los niveles de interdependencia, fundamentalmente con China. La creciente interdependencia en un mundo cada vez más confrontativo, particularista y proteccionista es un riesgo creciente, especialmente, para las vapuleadas democracias representativas de Occidente. Por tanto, que dicha interdependencia no se traduzca como una amenaza para las viejas poliarquías favorece el regreso demócrata a la Casa Blanca. Joe Biden representaría un intento destinado a “rebalancear” el tablero global reposicionando a los Estados Unidos. Ello supondría desplazarla estrategia America First por la del fortalecimiento del diálogo con los aliados tradicionales y el retorno a la política de apoyo al sistema multilateral que, en gran medida,signó la post Guerra Fría y caracterizó al soft power norteamericano.

Sin embargo, nada está escrito en piedra. Aunque los sondeos resaltan la ventaja de Biden, el sistema electoral norteamericano tiene un diseño particular donde el Colegio Electoral cobra una centralidad decisiva. En el pasado ya
se ha observado que el candidato más votado puede no coincidir con el candidato que mayor cantidad de electores obtiene, con Hillary Clinton fue la quinta vez que un candidato presidencial gana el voto popular pero resulta
derrotado en el Colegio Electoral. Deberemos estar pendientes no sólo de la campaña de Trump,su estrategia de recuperación, y de la evolución de la pandemia sino, fundamentalmente, del porcentaje de participación electoral y
los resultados de Estados clave como Florida y Arizona.

Constanza Mazzina es doctora en Ciencias Políticas (UCA), master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE). Fue investigadora de ESEADE, Fundación F. A. von Hayek y UADE. Fue docente de la Universidad del Salvador en grado y postgrado y en el postgrado en desarme y no proliferación de NPSGlobal. Es profesora de ciencia política en la Fundación UADE.

Algunos tips del mercado, hoy

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 26/6/20 en:  http://www.elefete.com/opinion-algunos-tips-del-mercado-hoy/

 

Según el FMI -informe sobre la Estabilidad Financiera Global- los mercados de renta variable recuperan una media de 85% de sus niveles de mediados de enero. Existiría una desconexión entre los mercados financieros y la economía real que se visualiza con el reciente desacoplamiento entre Wall Street y la caída de la confianza del consumidor (dos indicadores que históricamente han operado en paralelo), dejando dudas sobre la sostenibilidad del repunte de no ser por el impulso de los bancos centrales. Es decir, tal como vengo escribiendo, las bolsas están sobrevaloradas por un exceso de liquidez en el mercado.

Los activos agregados de los 10 principales bancos centrales del mundo aumentaron en unos US$ 6 B desde mediados de enero, más del doble observado durante los dos años de la crisis financiera de diciembre de 2007, casi el 15% del PBI de sus países. A lo que debe sumarse los cerca de US$ 11 B en estímulos fiscales de emergencia de los gobiernos de todo el mundo.

Con el apoyo de los bancos centrales, el interés de los bonos soberanos de los países desarrollados cae en picada y así el 90% -el nivel más alto de la historia- de la deuda de estos, ofrece una rentabilidad inferior al 1%. Tomando toda la deuda soberana y no solo la desarrollada, el 60% ofrecería un rendimiento inferior al 1% y el 20% cotiza con rentabilidad negativa.

Dejo aclarado que, contra lo que es creencia popular, el FMI no solo que no es “promercado” sino que siempre actúa, finalmente, contra el sector privado como buen banco (multi) estatal. Como prueba vemos lo que hace en Argentina, que exige que se le devuelva todo aun cuando es co responsable del programa económico que nos trajo hasta aquí, y para ello alienta una fuerte quita a los acreedores privados y una suba de impuestos. Para remate, dice que el PBI argentino caerá 9,9% en 2020 y rebotará 3,9% en 2021. Lo que supone un espaldarazo al gobierno desde que, sin dudas, la caída será mayor y continuará en 2021 dado el programa estatizante represivo del sector privado -el sector productivo- en marcha.

Por cierto, como escribí en una nota anterior (Bolsas -robo advisors- y bitcoin: ¿llega la recuperación?), es inevitable el crecimiento de los “robo advisors” -o trading algorítmico- que son asesores financieros automatizados, que diseñan carteras con fondos, de bajo costo del orden del 0,4% anual y la mayoría utilizan fondos indexados o ETFs. Sus detractores dicen que agrava la recesión al ser los operadores sustituidos por máquinas inexpertas. Los defensores dicen que vivieron el “flash crash” del 6 de mayo de 2010 cuando el Dow Jones cayó 998,5 puntos -un 9%- en minutos para luego recuperarse el mismo día. En cualquier caso, su avance es inevitable al punto de que muchos gestores ya cerraron sus fondos y, según Wells Fargo, los robots reemplazarán 200.000 bancarios antes de 2030.

Hablando de ETFs, ya se puede seguir la carrera mundial por la vacuna y tratamiento del Covid-19. Desde el 18 de junio, se comercializa en Wall Street un ETF que incluye empresas de biotecnología. Lleva la firma de ETFMG, se llama Treatments, Testing and Advancements ETF y replica al índice PGERM que, desde su creación en diciembre de 2019, repunta cerca de 70%.

Incluye entre otros a ModernaQuidelVir Biotechnology o Novavax, que suben alrededor de 240%, 180%, 230% y hasta 1.500%, respectivamente, en 2020, y Zai Lab, que gana cerca de 100% en el mismo periodo. Están de moda, pero y si no consiguen la vacuna…

Dentro de la bolsa, por cierto, siguen los tres mayores valores tecnológicos por capitalización, Apple (NASDAQ:AAPL), Microsoft (NASDAQ:MSFT) y Amazon (NASDAQ:AMZN), que han llevado al Nasdaq Composite a que, en lo que va de trimestre suba 32% y, desde los mínimos de marzo, casi 48%.

En cuanto a los commodities, hay cierto desconcierto. Según Ellen R Wald PhD hay demasiado petróleo crudo en el mercado. Aún con los fuertes recortes de la producción, las reservas mundiales estaban a finales de mayo 1.400 M de barriles por encima de lo que estuvieran a fines de 2019.

Crude Oil WTI Futures Weekly Chart

Crude Oil WTI Futures Weekly Chart

Y aunque la demanda de productos de petróleo crudo como la gasolina y el combustible para aviones está empezando a repuntar, el nivel de utilización de la capacidad de las refinerías del 70,6% en mayo de 2020, sigue siendo alto dada la caída en el consumo.

Por su lado “la plata a US$ 18 brilla más para algunos que el oro a 1.800” dice Barani Krishnan. En relación con el oro, la plata sólo ha estado tan subvaluada en dos ocasiones: durante la Segunda Guerra Mundial, y a principios de los 90. Así que para aquéllos que piensan que la plata volverá a la media, sería momento para comprarla.

Daily Silver Futures

Daily Silver Futures

La demanda tiene futuro dado el aumento en la producción de vehículos eléctricos y otras áreas que requieren conductores como la tecnología 5G. En lo que va de 2020, la inversión en plata física experimentó un tercer año de crecimiento, subiendo 16% hasta las 215 M de onzas y subiría otro 16% en lo que resta del año llegando a máximos de cinco años.

En cuanto al bitcoin (BTC), según Pinchas Cohen, cayó este jueves pero luego se recuperaba, todo explicado por el próximo vencimiento de US$ 1.000 M de las opciones de BTC, el más importante registrado. Como sea, dice Pinchas, algunos impulsores técnicos están funcionando:

Gráfico diario del BTC/USD

Gráfico diario del BTC/USD

Aunque la criptomoneda se ha alejado repetidamente de la cifra redonda psicológica de los US$ 10.000 y, tras no haber podido registrar nuevos máximos durante más de un mes y medio, parece que los alcistas se están perdiendo la fe.

En fin, en cuanto a Argentina, según el Indec el PBI se contrajo 5,4% en el primer trimestre, con poco menos de 15 días de confinamiento y ahora se endurece la represión -cuarentena- a los mercados con lo que la cosa emporará mucho más. Un gráfico de terror publicado por El Economista:

La inflación llegaría a 70% en doce meses, según SBS. Por el momento, la suba del IPC está contenida -entre reprimida, fuerte recesión y aumento en la demanda de dinero- pero el BCRA emitió $1,6 B para financiar al Tesoro Nacional desde agosto, generando una fuerte disparada de los agregados monetarios. Hasta junio, la base monetaria amplia que incluye pasivos remunerados del BCRA crece al 75% interanual mientras el M2 privado avanza al 100% interanual, un récord desde la salida de la hiperinflación a comienzos de los 90.

Así, me creo lo que twitteo Christian Buteler: “Si ya tenés bonos en cartera venderlos en u$s (mep)…  para luego ir al blue… está más que tentador. Mezclas blanco con negro pero…….te deja un 12%”. El siempre adorado blue.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini