Tomar por las astas el toro de las reformas

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 27/8/19 en: https://www.lanacion.com.ar/

 

Cualquiera sea su ubicación geográfica circunstancial, todos los argentinos  estamos en el mismo barco así como también los hermanos extranjeros que habitan nuestro suelo. No hay excepción en cuanto al deseo que el país salga de una vez a flote después de muchas décadas de zozobra por una persistente bancarrota moral y material.

Estábamos a la vanguardia de las naciones civilizadas desde que se selló la organización nacional en 1853 hasta el golpe fascista de los años 30 en el que se intentó una reforma constitucional corporativa, se quebró el federalismo fiscal, se creó la banca central, se estableció el impuesto progresivo y se establecieron las juntas reguladoras.

Esta situación se agravó notablemente a partir del golpe militar del 43 estableciendo un sistema estatista asfixiante que se reflejó en la inconstitucional Constitución del 49 que se promulgó por decreto puesto que no cumplió con los procedimientos parlamentarios requeridos. Aun reestablecida la Carta Magna fundadora con engendros varios que contradecían su espíritu original, la nave argentina  fue a los tumbos hasta el presente bajo las más variadas etiquetas.

Antes del señalado derrumbe, los salarios e ingresos en términos reales del peón rural y del obrero de la incipiente industria eran superiores a los de Suiza, Alemania, Francia, Italia y España y muy poco por debajo de los de Inglaterra y Estados Unidos. Las oleadas inmigratorias se duplicaban cada diez años.

El volumen exportador era igual al de Canadá y en el Centenario miembros de la Academia Francesa compararon los debates en nuestro Congreso con los que tenían lugar en la referida institución académica debido a la versación de los legisladores argentinos.

Se avecina la primera vuelta electoral luego del resultado adverso de las PASO. Resulta patente el inmenso peligro de las propuestas de los partidarios del gobierno anterior que de llevarse a la práctica significarían un punto de no retorno. Confiamos en que en la contienda definitiva, la actual gestión resulte ganadora en la esperanza que prevalezca la democracia.

Esto no quita que a juicio de no pocos compatriotas se estima que la actual gestión comenzó mal su primer período con un bailecito impropio de un sistema republicano con la banda presidencial en la Casa Rosada ante el  estupor de ciudadanos que rechazan la frivolidad y la banalización. Acto seguido se incrementaron los ministerios y se pretendió designar a dos miembros de la Corte Suprema de Justicia por decreto.

Esto  solo para referirme al punto de largada para ahora en el balance de la actual administración destacar que el incremento del gasto público en valores absolutos desde una marca ya insólitamente alta. Y no aludo a ratios con el producto bruto interno puesto que este guarismo no justifica ampliaciones en el Leviatán.

También se elevó el neto tributario en el contexto de un embrollo fiscal que no tiene parangón en las naciones civilizadas. Asimismo, se disparó el déficit total fruto de un endeudamiento estatal que pone en peligro la situación financiera inmediata junto al empapelamiento de los bancos con títulos públicos y una inflación mensual que está a tono con la anual en las naciones más prósperas.

La buena relación con otros gobiernos del mundo libre abre esperanzas de una rectificación, un acercamiento que no producirá ningún resultado si no se modifica lo anterior eliminando de cuajo funciones incompatibles con un sistema republicano.

Lo mismo puede decirse de los eventuales acuerdos comerciales, puesto que es imposible comerciar con una carga tan brutal sobre las espaldas de quienes producen a lo que se agrega legislaciones laborales que imposibilitan el trabajo, al tiempo que los llamados “agentes de retención” se ven obligados a sustraer tajadas sustanciales del fruto del trabajo ajeno.

De nada vale contar con rutas si no se puede competir y transportar mercadería que está recargada de gravámenes y cortapisas. La ausencia de corrupción no es algo para aplaudir puesto que es lo normal, pero la buena voluntad y la decencia no son suficientes, se necesitan urgentes medidas de fondo para revertir la antes mencionada decadencia.

El federalismo genuino  no se basa en graciosas entregas de recursos a las provincias. Se basa en la autonomía de cada jurisdicción provincial para administrar los impuestos y coparticipar al gobierno central al solo efecto de la Justicia federal, las relaciones exteriores y la defensa. Tengamos presente que son las provincias las que constituyen la Nación y no el gobierno central.

Tenemos que dejar de lado la manía de la guillotina horizontal en la busca de igualitarismos inconducentes. La única igualdad en una sociedad abierta es la igualdad ante la ley. La macabra tendencia al igualitarismo patrimonial y de rentas derrumba la cooperación social y la consiguiente división del trabajo. Las diferencias resultan esenciales a los efectos de atender muy diversas ocupaciones y vocaciones. Además, el igualitarismo convertiría las relaciones sociales en un tedio insoportable puesto que la misma conversación seria equivalente a hablar con el espejo. La tan cacareada redistribución de ingresos significa que los aparatos estatales vuelven a distribuir por la fuerza lo que pacíficamente distribuyó la gente en los supermercados y afines.

Somos uno de los países más cerrados del orbe, el comercio internacional no consiste solo en formular declaraciones y suscribir documentos sino que se concreta cuando se abren las fronteras para permitir la disminución del fenomenal gasto por unidad de producto que a su vez hace posible la mejora en el nivel de vida de los locales. Años de investigación para reducir costos de transporte aéreo, marítimo y terrestre para que en las aduanas se anulen de un plumazo esos progresos tecnológicos.

Por supuesto que lo dicho implica procesos competitivos que son lo contrario a los disfrazados de empresarios que operan en base a alianzas hediondas con el poder de turno para usufructuar de privilegios y mercados cautivos que se traducen en la explotación de sus congéneres. En una sociedad libre, quienes se enriquecen es exclusivamente porque sirven al prójimo con bienes y servicios por ellos demandados y los que yerran en este proceso incurren en quebrantos. Las consecuentes tasas de capitalización constituyen las únicas causas de salarios e ingresos en términos reales. Toda política desacertada de despilfarro inexorablemente contrae ingresos, muy especialmente de los más necesitados puesto que el impacto recae con más fuerza sobre ellos dado lo expuestos que están a los vaivenes de las medidas antieconómicas.

En resumen, nada se gana con arengas vacías ni con insistencias en rumbos errados. Se necesita coraje para ir al fondo de los problemas. No pretendo que se adopten todas las recetas que nosotros los liberales venimos bregando desde hace tiempo, pero si esperamos que algunos toros se tomen por las astas puesto que no se toleraría otro fracaso elevando la pobreza como la que ha tenido lugar en estos años. Confiamos en que este gobierno reaccionará y no  defraudará a los que creemos en la República. Las anécdotas y las explicaciones son irrelevantes, lo importante son los resultados.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

 

Un mal paso en las PASO

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 12/8/19 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/08/12/un-mal-paso-en-las-paso/

 

Mauricio Macri, luego de asumir la derrota y encabezar una conferencia de prensa

Mauricio Macri, luego de asumir la derrota y encabezar una conferencia de prensa

El primer muestreo efectivo del proceso electoral revela un resultado sumamente adverso para el gobierno. Falta la primera vuelta y eventualmente una segunda, pero el ejercicio ahora ocurrido en las urnas es lamentable para esta gestión.

No se trata de llorar sobre la leche derramada sino de hacer un examen de conciencia y tener el temple para corregir lo que debe corregirse. En lo personal estimo que si triunfaran los partidarios de la administración anterior en la contienda definitiva se produciría un punto de muy difícil retorno puesto que se ponen en juego los valores republicanos. Esta vez el “vamos por todo” se llevará hasta las últimas consecuencias.

El actual gobierno comenzó muy mal con el bailecito en la Casa Rosada con la banda presidencial, lo cual fue una muestra de banalización y frivolidad mayúscula. Luego el Ejecutivo incrementó la cantidad de ministerios y pretendió designar por decreto a dos miembros de la Corte Suprema de Justicia.

El balance de esta presidencia fue el incremento del gasto público en términos absolutos (y no menciono la ratio con el producto bruto puesto que el aumento en este guarismo no justifica una expansión del Leviatán), expandió el déficit total, intensificó la carga tributaria en el contexto de una maraña que no tiene punto de comparación en las naciones civilizadas,infló exponencialmente la deuda y mantiene una inflación mensual equivalente a la anual de otros países. Y todo esto con la responsabilidad principal del Ejecutivo.

No pretendo que se adopten todas las medidas que el liberalismo viene pregonando desde hace décadas, pero por lo menos hay que tomar algunos toros por las astas, de lo contrario el desastre es seguro puesto que la expansión en los índices de pobreza resultan alarmantes. No puede insistirse en el rumbo actual ni declamar frases vacías, es necesario percatarse que con este tamaño del aparato estatal la vida se hace inviable.

Es bueno y muy oportuno recordar pensamientos como los de Leandro Alem, quien afirmó en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires: “gobernad lo menos posible, porque mientras menos gobierno extraño tenga el hombre, más avanza la libertad, más gobierno propio tiene y más fortalece su iniciativa y se desenvuelve su actividad”. Nos hemos acostumbrado a estar manejados por los burócratas de turno, en lugar de abrir de par en par las puertas para la energía creativa. El que produce es vigilado y perseguido con cargas fiscales inauditas.

El asunto no es ni siquiera recortar y podar gastos sino eliminar funciones incompatibles con el sistema republicano. Como hemos repetido tantas veces, igual que en la jardinería, podar hace que crezca con mayor vigor. Tomemos por lo menos algo de los consejos alberdianos que permitieron que nuestro país esté a la vanguardia de las naciones civilizadas antes del golpe fascista del 30 y mucho más agudo con el golpe militar del 43, a partir de lo cual hemos mantenido y acrecentado un estatismo galopante que es indispensable comenzar a revertir.

Confiamos en que esta administración será capaz de volver sobre su recorrido luego de la experiencia de las PASO y que no defraudará a quienes creemos en la República puesto que lo que se ubica enfrente no permitirá la libertad de prensa y se demolerá lo que queda de justicia independiente. Las buenas intenciones y la decencia no son suficientes, se necesitan urgentemente medidas de fondo para salir del marasmo en que estamos. Ya no cabe repetir lo de la herencia recibida, si nos descuidamos este gobierno dejará una herencia difícil de remontar.

En esta nota periodística quiero enfatizar la imperiosa necesidad de abrir debates con ideas de fondo, lo cual intento en la mayor parte de mis columnas semanales. Estamos demasiado enfrascados en análisis de coyuntura como perros que en círculo pretenden morderse la cola, sin ver que solo con evaluaciones de ideas y principios de fondo podremos contar con coyunturas razonables en el futuro. Desde luego que la coyuntura informa sobre lo sucedido pero si hay una dedicación total a estos sucesos nunca saldremos del berenjenal en que estamos. Lo mismo puede decirse de los procesos electorales, estamos demasiado pendientes de las urnas sin comprender que los resultados dependen exclusivamente de la batalla cultural. Por eso la razón asistía al marxista Antonio Gramsci cuando consignaba “tomen la cultura y la educación y el resto se da por añadidura”.

Entonces hago en estas líneas una doble invitación: primero a mis colegas de todas las profesiones que dediquen tiempo y esfuerzo a propuestas que vayan al fondo de los problemas que nos aquejan. Entre muchas otras cosas, es indispensable volver al sistema genuinamente federal donde las provincias coparticipen al gobierno central y no al revés para la financiación de la defensa, las relaciones exteriores y la justicia federal. Es imperioso revisar la política monetaria, fiscal, laboral, de comercio exterior y rehacer el pesado organigrama del Ejecutivo. En otras oportunidades nos hemos detenido a formular sugerencias para la limitación del poder político a los efectos de fortalecer el régimen democrático en línea con el respeto a los derechos de las personas lo cual constituye el aspecto medular del sistema. Todo esto y mucho más requiere debates abiertos.

Y segundo, al actual gobierno que adopte medidas que ataquen la raíz de nuestros males puesto que de otra manera lo bueno realizado quedará en simples anécdotas. Sugiero que con la calma, la serenidad y la decisión necesarias de inmediato se sustituya todo el gabinete y se comience con un discurso diametralmente opuesto al empleado hasta el presente. Nada se gana con vincularse al mundo si los locales arrastran un lastre imposible de sobrellevar para competir adecuadamente.

Estoy escribiendo en la noche del 11 de agosto, acaban de ocurrir las PASO por lo que termino diciendo que si bien esta administración es responsable de muchísimos errores como los referidos, no será responsable si hubieran sobresaltos en los mercados que eventualmente se deberán a los riesgos de una vuelta al bochorno y la corrupción colosal del gobierno anterior por más disimulos que se pretendan introducir en los discursos de la oposición de mayor peso.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

La dictadura K

Por Gabriel Boragina. Publicado el 20/6/12 en: http://www.accionhumana.com/2012/06/la-dictadura-k.html

 

“DICTADURA.* Se entiende comúnmente por dictadura la forma de gobierno en que una o varias personas llegan a ejercer el poder político de modo absoluto e irrestricto, sin control ni responsabilidad de ninguna especie”. [1]

Para Ossorio la dictadura “es el gobierno que, invocando el interés público, se ejerce fuera de las leyes constitutivas de un país.” Y agrega que: “Los Estados modernos sometidos a un régimen de dictadura son llamados totalitarios, pues el dictador (ya sea unipersonal, ya pluripersonal) asume todos los poderes, quebrantando la armazón constitucional de la nación y eliminando todos los derechos políticos, así como todas las garantías y libertades individuales, especialmente las de opinión, expresión, reunión, sindicación (como no sea dirigida), de conciencia, etc. Asimismo suprime el hábeas corpus y la acción de amparo o, por lo menos, los coarta. Suprime todos los partidos o sólo admite uno, que es, naturalmente, el del propio dictador. Crea figuras delictivas, por lo general de orden político, muchas veces dándoles efecto retroactivo”. [2]

El mismo autor, cuando define la tiranía nos dice: “Según afirma Horacio Sanguinetti, “se dice del régimen donde el mando se ejerce arbitrariamente, sin razón, derecho o justicia. La tiranía tiene siempre un sentido abominable, y desde Platón y Aristóteles ha merecido general execración. Para este último, hay tiranía cuando el poder es despótico y la sola voluntad del gobernante es ley, o bien cuando la monarquía se corrompe y el monarca manda sin responsabilidad a hombres mejores que él y reina no en provecho del pueblo, sino en el suyo propio”. Y mas adelante : “En general puede decirse que todas las dictaduras modernas tienen bastante de tiránicas y despóticas, pero ha sido en los regímenes totalitarios donde dichas manifestaciones han adquirido mayor volumen, ya que el poder esté detentado por un solo hombre, ya lo esté por un partido político, por un grupo militar o por cualesquiera otras organizaciones”. [3]

Vistas estas clásicas definiciones de muy prestigiosos juristas, cabe que ensayemos nuestros propios conceptos y que analicemos hasta qué punto los mismos son aplicables a la Argentina gobernada por el llamado Frente para la Victoria (FPV) bajo cuyas siglas llevara al poder al matrimonio Kirchner. Recordemos que el FPV se presenta como una rama del peronismo o partido Justicialista (PJ). Este partido -conforme la historia lo demuestra- siempre ha tenido una marcada vocación totalitaria. El FPV instalado en el poder desde el año 2003 merced a un artilugio electoral por pocos advertido y (de los que lo advirtieron) por muchos ya olvidado, tuvo desde sus inicios como meta llegar “a ejercer el poder político de modo absoluto e irrestricto, sin control ni responsabilidad de ninguna especie” tal como nos enseña el Dr. Kaplan con su ya clásica definición de dictadura. Y lo han logrado a través de diferentes vías entre las cuales se destacan:

  1. Control de los dos poderes restantes: si bien la Argentina es formalmente una “república”, en los hechos pocas veces funcionó como tal. Razones de índole histórica y de tradición política determinaron que el país se rigiera por lo que la doctrina en la materia denomina “presidencialismo” y que -en resumidas cuentas- derivara en el actual “híper-presidencialismo”. De allí a la dictadura -como se comprenderá- hay un paso. Paso que los Kirchner se han esmerado en dar. Para este control de los otros dos poderes, procedieron de la siguiente manera :
  2. Descabezamiento de la Corte Suprema de Justicia removiendo a la mayoría de sus miembros y cambiándolos por otros proclives.
  3. Control del Congreso : para lo cual recurrieron a diversos métodos de captación y cooptación, facilitados por la dilución y debilidad de los restantes partidos políticos (ya atomizados y profundamente divididos) lo que tornó a los legisladores -mal llamados de la “oposición”- en colaboracionistas del régimen o directamente en cómplices abiertos del mismo. “Cóctel” que en los hechos, da como resultado un sistema de partido único, típico de las tiranías como ilustran las definiciones que hemos dado al comienzo.
  4. En lo que resulta ser un verdadero “operativo tenaza”, como toda dictadura, no sólo se buscó el control y la dominación de la rama política de la sociedad, sino también de la sociedad civil, para lo cual los K recurrieron a las siguientes “técnicas”:
  5. Enfrentamiento social: práctica divisoria de antigua data utilizada por la mayoría (sino todos) los dictadores de la historia. En Argentina propulsada por J.D. Perón cuando dividió antojadizamente la sociedad entre peronistas y antiperonistas (estos últimos llamados “gorilas” por los primeros, término reflotado por los adictos al FPV).
  6. Clientelismo político : método (tampoco novedoso) ejercido con el sector afín de la sociedad, consistente en el reparto de prebendas y privilegios a granel bajo diferentes nombres según quienes fueren los destinatarios : planes “sociales” si se trataban de “carenciados”, o subsidios en el mismo caso o en el de empresarios adictos al régimen que, por supuesto, no faltan en ninguna dictadura. Este método es -sin duda- una resultante del anterior, habida cuenta que el sector clientelar surge de la división antes explicada y representa al sector seguidor al régimen.
  7. Intimidación: en realidad, es la técnica mediante la cual el sistema mantiene no solamente dividida la sociedad sino -y fundamentalmente- sometido al sector disidente. Y más que sometido auto-sometido. Cuando el profesor Ossorio nos decía en la cita anterior que “Suprime todos los partidos o sólo admite uno, que es, naturalmente, el del propio dictador” alude, de alguna manera -queriéndolo o no- a este fenómeno. El caso de la Argentina de los Kirchner es paradigmático por cuanto, si bien se mantiene la estructura formal de los partidos políticos, estos -en la práctica- son completamente inoperantes como oposición, lo que -a su turno- contribuye a un régimen de partido único (el gobernante) elemento típico, como sabemos, de toda tiranía.

[1] Dr. Marcos T. Kaplan, voz “Dictadura” en Enciclopedia Jurídica OMEBA, Tomo 8, Letra D

[2] Ossorio Manuel. Diccionario de Ciencias Jurídicas Políticas y Sociales. -Editorial HELIASTA-1008 páginas-Edición Número 30-ISBN 9789508850553-pág. 329

[3] Ossorio y Florit, Manuel, Diccionario…ob. cit. pág. 947

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

Oficialismo uruguayo planta la semilla de la reforma constitucional

Por Belén Marty: Publicado el 26/11/14 en: http://es.panampost.com/belen-marty/2014/11/26/oficialismo-uruguayo-planta-la-semilla-de-la-reforma-constitucional/

A cuatro días de la segunda vuelta electoral en la que se decidirá el próximo presidente uruguayo, el partido del candidato favorito Tabaré Vázquez ya está instalando en la agenda de 2015 una reforma de la Constitución.

Entre las propuestas de la coalición oficialista Frente Amplio (FA) se encuentran eliminar la figura del balotaje, modificar el número de integrantes de la Suprema Corte de Justicia, la descentralización de los municipios y medidas medioambientales.

Felipe Mochelini, senador por el FA y coordinador de la comisión parlamentaria para tratar estos temas dentro de la agrupación progresista, indicó a El País que planean entregar en julio de 2015 una propuesta sobre las reformas de la Constitución, vigente desde 1967.

“Terminado el ciclo electoral, la comisión que estudia el tema debe hacer un informe, más profundo que el inicial, donde señalaba una serie de temas a los efectos de acordar una propuesta dentro del Frente”, indicó el legislador.

Por su parte, Daoiz Uriarte, integrante de la misma comisión argumentó que la reforma es necesaria en muchos aspectos.

“Nos comprometimos a retomar el trabajo tras las elecciones. La Constitución vigente es del año 67 y fue redactada en circunstancias de crisis social, política y económica del país. Hoy estamos en una situación similar a la que existía cuando se redactó la Constitución de 1918″, comentó.

Claves de la reforma constitucional

José Mujica, presidente de Uruguay criticó la actual Constitución y dijo: “Yo tengo hondas preocupaciones por reformar la Constitución, pero no me preocupan los temas electorales, me preocupa que parece una Constitución hecha por estancieros”.

Además manifestó su intención de reformar la Constitución para crear más impuestos. El mandatario recordó que su propuesta para cobrar tributos a las grandes extensiones de tierra fue considerado inconstitucional por la Corte Suprema de Justicia en 2013.

La iniciativa que más ha tomado repercusión es aquella propuesta por el candidato presidencial Vázquez, quien se prepara para enfrentar al candidato opositor Lacalle Pou en segunda vuelta este domingo. Esta ofrece eliminar el balotaje si el candidato supera los 10 puntos porcentuales al segundo mejor colocado.

“Si se tiene menos del 50% pero un candidato saca 10 puntos más que el que está segundo, ¿para qué se va a ir a un balotaje?”, cuestionó.

El 29 de mayo, el candidato progresista había manifestado su deseo de incluir en el texto de la Constitución un artículo que trate el tema de la descentralización de los municipios uruguayos.

En apoyo, la senadora del FA y esposa del actual presidente, Lucía Topolansky, dijo que es necesario reformar la Constitución para tratar temas relacionados al medio ambiente, ya que la actual tiene un solo artículo (el 47.°) que toca estas cuestiones.

Pasos a seguir

Para poder plantear una reformar constitucional, Uruguay debe crear una Asamblea Nacional Constituyente —como la que se plantea en Venezuela— que será la encargada de redactar las reformas que luego serán sometidas a plebiscito.

Otra de las propuestas de reforma de la Carta Magna es armar un mecanismo que permita llamar a elecciones anticipadas e incluir en esos comicios la revocatoria del presidente de la Nación. “Hoy no tenemos ningún mecanismo que haga caer al presidente”, dijo Uriarte.

Se buscará también modificar la cantidad de jueces de la Corte Suprema de Justicia y que los tratados internacionales de derechos humanos que firme Uruguay tengan rango constitucional.

Por último, intentarán incluir el voto desde el exterior y que se les permita a los procesados con prisión tener derechos políticos durante el tiempo de su condena.

“Es un disparate”

Luis Alberto Heber, opositor y miembro del Partido Nacional, criticó los dichos del presidente y dijo que Mujica “no es muy afecto a la Constitución, la violó varias veces” en relación a la época en la que era guerrillero tupamaro y enfrentó gobierno democráticamente elegidos.

Además, el senador Ope Pasquet del tradicional partido Colorado señaló que es “un disparate” asegurar que la Constitución esta elaborada por estancieros y que “cuando algo no les sale cómo quieren [al oficialismo] le echan la culpa a las limitaciones constitucionales”.

Advierten sobre peligros

El investigador y profesor de Análisis Institucional del instituto argentino ESEADE, Mario Serrafero, señaló que la convocatoria a una Asamblea Nacional Constituyente y la ratificación por plebiscito es un procedimiento adecuado para este tipo de reformas.

Sobre la Constitución actual indicó que “siempre es bueno querer mejorar un texto constitucional, pero hasta ahora no fue un impedimento para el desarrollo de la democracia uruguaya”.

El académico agregó que es positivo que el número de los integrantes de la Corte esté fijado en la Constitución “para que no se cambie de acuerdo a las mayorías circunstanciales”.

En relación con la propuesta de que el llamado a elecciones anticipadas incluya la elección de un nuevo presidente, añadió que esta “es una propuesta novedosa para la política latinoamericana que acercaría a Uruguay a un modelo parlamentario. Sería una manera de ‘hacer caer al presidente’. Pero habría que ver si, más allá de la norma, funcionaría en la práctica”.

Finalmente, advirtió sobre los peligros de que ingresen temas como la reelección presidencial durante el debate que ofrecerá la reforma. “En algún sentido, siempre que se reforma una Constitución existe el riesgo de abrir una Caja de Pandora”, concluyó.

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.

No es de patriota destruir la credibilidad de la Argentina:

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 23/8/14 en: http://www.laprensapopular.com.ar/14414/no-es-de-patriota-destruir-la-credibilidad-de-la-argentina-por-roberto-cachanosky?utm_medium=Email&utm_source=Newsmaker&utm_campaign=Newsmaker+-+lesa+-+25-08-2014+-

 

Estamos en default, a punto de caer en desacato y la OMC falló contra Argentina. Más papelones imposible

Al momento de redactar esta nota, Argentina está en default, fue sancionada por la OMC por las trabas a las importaciones. En total 43 países denunciaron ante la Organización Mundial del Comercio las genialidades de Moreno y Kicillof para frenar las importaciones y ahora habrá que ver qué ocurre, porque si a la caída de las exportaciones que ya estamos teniendo le sumamos represalias de otros países, ni con el cepo multiplicado por 5 frenan la escalada del blue. Finalmente en poco tiempo más, seguramente, caeremos en desacato y terminaremos de hacer el gran papelón a nivel internacional. Realmente como argentinos dan ganas de salir con un megáfono por todo el mundo gritando: ¡no todos los argentinos somos como los k! Porque lejos de actuar en forma patriótica, el kircherismo está mancillando el nombre de nuestro país con este comportamiento propio de maleducados, desubicados, soberbios y estafadores.

Claro, la apuesta del kirchnerismo es transformar este tema de la deuda externa en la típica jugada que siempre hacen. Nosotros los k defendemos la patria y a los argentinos y todos los que opinan diferente son traidores a la patria, trabajan para los fondos buitres y estupideces por el estilo.

Por otro lado, los argumentos que esgrime el gobierno para no acordar con los holdouts y desconocer el fallo de la justicia americana no tienen lógica, porque recordemos que no fue Griesa el que falló contra la Argentina sino toda la justicia americana dado que también en segunda instancia el kirchnerismo perdió el juicio y la Corte Suprema de Justicia le dio la razón a Griesa. Por un lado el gobierno argumenta que no puede ser que solo un 7% de los acreedores pueda tener derecho a reclamar que le paguen lo que decía el contrato original. Un disparate conceptual que ya lo ha utilizado en el campo político. Para el kirchnerismo las personas no tienen derechos por ser personas, sino que tienen derechos solo aquellos que pertenecen a una determinada mayoría, sea ésta por votos o por cualquier otra razón. Cuántas veces le hemos escuchado a CFK decir: si no les gusta hagan un partido político y ganen las elecciones. Como si ganar elecciones otorgara el derecho a hacer lo que quiere al que obtuvo una mayoría circunstancial. Y hacer lo que quiere incluye usar el monopolio de la fuerza para establecer una dictadura. Si este fuera el sistema democrático personalmente me declararía definitivamente antidemocrático, porque, en ese caso la democracia se limitaría a ser un sistema por el cual en las urnas elegimos a nuestro dictador.

Bien, el mismo criterio utiliza con los holdouts. Como no aceptaron entrar al canje y son una minoría. no tienen derechos, aún ganando un juicio en todas sus instancias. CFK sabe muy bien, habiéndose dedicado ella su marido a los negocios, que siempre están los que buscan comprar al precio más bajo y vender al precio más alto. ¿O ellos no lo hicieron?

Pero justamente, hablando de precios, dicen al unísono CFK y Kicillof: los fondos buitres compraron por centavos la deuda y quieren ganar el 1.600%. En primer lugar, si los fondos de inversión ganaron tanto es porque fueron más astutos que los kirchner. En vez de estar dilapidando la plata en populismo, Néstor Kirchner y ella podría haber recomprado la deuda a precio muy bajo en el mercado, en vez es esperar a que otro les ganara de mano, la comprara y luego ganara un juicio para cobrar el 100% de la deuda más las costas del juicio y los punitorios.

La idea de Patria o Buitres es una burda copia del Braden o Perón o el si quieren venir que vengan… por Malvinas. Es un falso planteo de patriotismo, al punto tal que no es patriota aquel que destruye la credibilidad de la nación por buscar una ventaja política, más bien su desmedida ambición de poder político los transforma en traidores a la patria. De manera que el kirchnerismo no va a corrernos con el argumento de Patria o Buitres.

Personalmente considero que el Estado no debe endeudarse para financiar el gasto público. Si el Estado gasta más de lo que recauda, tiene que optar entre emitir moneda y cobrar el impuesto inflacionario o endeudarse. Eso es lo que ha hecho un gobierno atrás de otro, incluyendo al kirchnerismo, porque también es falso que se haya desendeudado. Por el contrario aumentó la deuda. La diferencia es que cambió de acreedor y de moneda, pero eso no quiere decir que esa deuda no constituya una pesada carga para el contribuyente o que en algún momento no haya que pagarla.

Pero la mejor vara para medir si el kirchnerismo, en este raid de papelones que nos viene haciendo pasar por el mundo con su comportamiento frente a los fondos de inversión y el comercio internacional, es analizar si contribuye a mejorar o a empeorar las condiciones de vida de la población.

Y aquí la respuesta es muy sencilla, solo logrando confianza, credibilidad, respeto por el derecho de propiedad, respetando los contratos firmados y cumpliendo con la palabra dada es que se consiguen más inversiones. Son las inversiones las que incrementan la demanda de mano de obra y la productividad de la economía mejorando la calidad de vida de la población.

Sin duda, con su comportamiento el kirchnerismo está espantando inversiones, con lo cual deteriora el nivel de vida de la población. Ahora bien, supongamos por un momento que todos aplaudimos el comportamiento patotero del kirchnerismo de no pagarle a los fondos de inversión que ganaron los juicios y nos ahorramos U$S 1.500 millones y nos reímos en la cara de Griesa no acatando los fallos de la justicia. Pregunta: ¿acaso no perdemos muchos más millones de dólares en inversiones que no se hacen por esta falta de cumplimiento de las normas que los U$S 1.500 millones que el kirchnersimo no le quiere pagar a los fondos de inversión?

En definitiva, lo que busca el kirchnerismo es maximizar en el corto plazo su beneficio político recurriendo a un falso nacionalismo a cambio de un costo que se traduce en menos inversiones, puestos de trabajo y calidad de vida de la población. Dado que el costo es mucho mayor al beneficio de ahorrarse U$S 1.500 millones, el discurso político será que ese costo que tiene que pagar la población es culpa de los fondos buitres, el neoliberalismo y estupideces por el estilo que, reconozco, en algunos casos prende bastante bien en una parte de la población.

El gran interrogante es hasta qué punto la gente seguirá comprando el discurso del falso nacionalismo y aceptando pasivamente seguir perdiendo su nivel de vida.

En otras palabras, no vaya a ser cosa que, llegado un punto, la gente diga: muy lindo el discurso Patria versus Buitres, pero la plata no me alcanza y con el kirchnerismo vivo cada vez peor. Ahí se cae el relato y el beneficio político de corto plazo se diluye.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

OTRA VISIÓN DEL APARATO ESTATAL

Por Alberto Benegas Lynch (h):

 

Como es sabido, en Estados Unidos tuvo lugar el experimento más extraordinario en lo que va de la historia de la humanidad respecto a la libertad y a los magníficos resultados que ello produjo en los campos más diversos.

 

El objetivo consistió en limitar las funciones de los aparatos estatales al mínimo indispensable y al solo efecto de garantizar los derechos individuales de la gente y aun así siempre inculcando estrictos controles y severas desconfianzas al poder (como reiteraban los Padres Fundadores “el costo de la libertad es su eterna vigilancia”).

 

Se estableció lo que se denominó “un sistema mixto” que consistía en fraccionar el poder a través de muy diversos procedimientos.  Se dividió en cuatro grandes partes: la Cámara de Representantes, la Cámara de Senadores, la Presidencia y la Corte Suprema de Justicia. La primera era elegida por los estados miembros, a su vez divididos en distritos electorales. El Senado sería elegido sería elegido de modo indirecto a través de las Legislaturas locales que, además, votarían un gobernador y una Corte según los mecanismos dispuestos por la Constitución local, todo ello en el contexto del federalismo al efecto de maximizar la descentralización del poder, la más absoluta libertad de prensa como “cuarto poder”, el respeto irrestricto al debido proceso y una tajante separación entre religión y gobierno (“la doctrina de la muralla”). Por otro lado, los procesos electorales se llevarían a cabo en distintos períodos para distintas funciones, incluyendo rotaciones parciales en diferentes cuerpos al efecto de separar e independizar los diversos roles.

 

James Wilson, el redactor del primer borrador de la Constitución y profesor de derecho en la Universidad de Pennsylvania escribió que “el gobierno se establece para asegurar y extender el ejercicio de los derechos naturales de los miembros y todo gobierno que no tiene esto en la mira como objeto principal, no es un gobierno legítimo”. Del mismo modo, James Madison, el padre de la Constitución, sostuvo que “el gobierno ha sido instituido para proteger la propiedad de todo tipo […] Éste es el fin del gobierno, solo un gobierno es justo cuando imparcialmente asegura a todo hombre lo que es suyo” y Samuel Chase -uno de los signatarios de la Declaración de la Independencia donde se subrayó el derecho a la resistencia frente gobiernos opresivos- escribió que “Un acto de la legislatura (ya que no puedo llamarla ley) contrario a los grandes primeros principios no puede considerarse el ejercicio legítimo de autoridad legislativa.”

 

Como he recordado antes, el origen del Poder Legislativo y sus equivalentes era para administrar las finanzas del rey o el emperador puesto que la ley propiamente dicha surgía de fallos de árbitros en un proceso abierto y evolutivo y de descubrimiento del derecho y de ninguna manera como un acto de ingeniería social ni de diseño por parte de legisladores que fabrican leyes cada vez más adiposas y contraproducentes, es “la tiranía legal” de que nos habla Jean-Marc Varaut en su obra El derecho al derecho.

 

Ahora bien, es de interés centrar la atención en el Poder Ejecutivo en el contexto de la concepción estadounidense que Edmund Randolph y Elbridge Gerry originalmente propusieron (en la Convención Constituyente) que fuera un cuerpo colegiado: un triunvirato, al efecto de filtrar decisiones y ejercer contralores recíprocos también en ese nivel. Esto fue así a pesar de que la idea sobre el Poder Ejecutivo era limitarlo a ejecutar lo que establece el Congreso. En este último sentido, Jorge Labanca publicó un interesante trabajo titulado “El que preside no gobierna” donde destaca y desarrolla ese punto (en Ensayos en honor de Alberto Benegas Lynch, padre – escritos compilados y prólogo por Ezequiel Gallo). Por su parte, Leonard E. Read en su obra titulada Governmet, An Ideal Concept  explica que ha sido un gran error el denominar “gobierno” al aparato estatal norteamericano del mismo modo que no se denomina “gerente general” al guardián de una fábrica.

 

En esta línea argumental entonces, la concepción estadounidense del aparato de la fuerza fue mucho más modesta y recatada que la que se tiene hoy en día, tanto actualmente en Estados Unidos como en otras partes del mundo, situaciones que hacen aparecer a gobernantes como si fueran directores de una empresa comercial en lugar de circunscribirse a cumplir con las resoluciones administrativas que promulga el Congreso sobre entradas y salidas de fondos públicos y, en realidad no gobernar, esto es, mandar (salvo instruir circunstancialmente a los agentes de seguridad y equivalentes). De allí la sabia sentencia de Jefferson en cuanto a que “el mejor gobierno es el que menos gobierna”.

 

Hoy en día hay una carrera desenfrenada por ocupar cargos públicos revestidos de adjetivos inauditos como el de “estadista” (para no decir nada de las expresiones trogloditas como la de “excelentísimo”) y otras sandeces cuando en realidad, en una sociedad abierta, se trata de meros empleados que cumplen la función de guardianes de derechos igual que el guardián de una fábrica mencionado por Read. Y si se pretende introducir la ironía de Lasalle en cuanto al “vigilante nocturno”, hay que agregar que también debe ser vigilante diurno pero no constituir megalómanos que manejan a su arbitrio vidas y haciendas ajenas rodeados de todo tipo de ridícula pompa pronunciando discursos que apuntan a detentar facultades que atropellan a quienes financian sus cargos.

 

En el caso de la referida experiencia estadounidense, es relevante recordar que, cuando el poder tributario se excedía, la rebelión fiscal constituyó un camino muy saludable para ponerle bridas al Leviatán. Si a esto se agrega la independencia de la moneda del gobierno y la reflexión de Jefferson en cuando a la conveniencia de prohibir la contratación de deuda pública al efecto de no comprometer patrimonios de futuras generaciones que no han participado en el proceso electoral para elegir a los funcionarios que contrajeron la deuda, se habrán minimizado los atropellos del agente encargado de velar por los derechos individuales. La aludida prohibición implica asignación de derechos de propiedad a los llamados servicios públicos y comprender que la intervención en áreas inviables necesariamente hace que éstas se extienden debido al carácter antieconómico de esas intervenciones. Y no se diga que la contrapartida de la deuda estatal para futuras generaciones son los servicios de las inversiones correspondientes puesto que no hay tal cosa como “inversión forzosa”. En rigor, las finanzas públicas compatibles con una sociedad abierta no contempla tal cosa como “inversión pública” sino gastos en activos fijos para distinguirlos de los gastos corrientes (la inversión es fruto de la abstención voluntaria de consumo, lo cual significa ahorro cuyo destino es la inversión debido a que el titular estima mayor valor en el futuro que en el presente). Desde luego que la prohibición de contratar deuda por parte de los aparatos estatales no significa que les esté vedado negociar pasivos.

 

De cualquier modo, en términos contemporáneos, es de interés tomar en cuenta las sugerencias que he mencionado en detalle en otras oportunidades de Hayek, Leoni y Montesquieu para los poderes legislativo, judicial y ejecutivo respectivamente para así minimizar los riesgos de “tiranías electas” tan temidas por Jefferson.

 

Hoy estamos instalados en regímenes cleptocráticos con fachadas democráticas y esto se debe a los incentivos que quedan en pie para el desbarranque a que asistimos. Como también he dicho antes, no se trata de esperar milagros con el sistema vigente, sino de proponer vallas adicionales para controlar el poder. Hayek en las primeras líneas con que abre su libro Law, Legislation and Liberty sostiene que, hasta el presente, todos los grandes esfuerzos realizados por la tradición de pensamiento liberal han sido un fracaso, precisamente, por eso propone nuevas limitaciones al poder, porque como ha dicho Einsten no pueden esperarse resultado distintos con las mismas recetas.

 

Albert V. Dicey, uno de los referentes tradicionales de mayor envergadura del constitucionalismo no escrito en Inglaterra y escrito en Estados Unidos, advierte en Lectures on the Relation Between Law and Public Opinion del peligro inmenso y el deterioro de la concepción gubernamental debido “al crecimiento de la legislación que tiende al socialismo”.Demás está decir que el asunto no estriba en elegir gente “buena” y sustituirla por la “mala” y caer así en la trampa de Platón del “filósofo rey”, el tema consiste en introducir fuertes incentivos al efecto de poner coto a los reiterados abusos por parte de los aparatos estatales. Está en juego el futuro de la civilización y la supervivencia de los más necesitados. Es perentorio abrir debates sobre estos temas cruciales esbozados en esta nota.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. En Administración. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y fue profesor y primer rector de ESEADE.

Saqueos: desidia política

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 19/12/13 en:  http://opinion.infobae.com/nicolas-cachanosky/2013/12/19/saqueos-desidia-politica/

 

Desidia política, en el peor de los sentidos, es lo que describe a la dirigencia política Argentina en su conjunto a la luz de sus actos y omisiones en los últimos días. Sin que se interprete como una generalización de todos los funcionarios públicos, el oficialismo y la oposición han dejado mucho que desear y ambos grupos han contribuido a llegar al punto de tener medio país en anarquía con importantes daños económicos y materiales e inentendibles muertes innecesarias. ¿Cómo se describe un país con altos índices de pobreza, inflación con un piso del 25% anual y estado de anarquía en medio territorio nacional? ¿Qué dice de un país donde el jefe de Gabinete dice no haber enviado fuerzas de seguridad porque no le sonó el teléfono y sigue en funciones como si nada hubiese pasado? ¿Cómo se llegó a esto? Si bienes un tema muy complejo, hay tres puntos que creo no deben pasar por desapercibidos: (1) el económico, (2) el político y (3) el cultural.

En lo que respecta al problema económico, una década de consumo de stock de capital, ya con varios años de alta inflación y un asistencialismo fuera de control no hacen más que acumular tensiones que pueden estallar en modos y momentos inesperados. No es fácil saber cuál va a ser la gota que rebalse el vaso. La inflación no es sólo un impuesto, es un impuesto que recae con mayor incidencia sobre los más necesitados. Son las clases medias y altas las que tienen mayor facilidad de acceso a distintas alternativas para cubrirse de la inflación. Los sectores más golpeados, sin embargo, ven desaparecer sus posibilidades de movilidad social frente a sus ojos. La década ganada produjo la ilusión de crecimiento a tasas chinas a base de consumo de stock de capital en lugar de a base de inversiones de largo plazo. Los trenes chocan, las rutas están rotas, la telefonía fija está comenzando a funcionar mejor que la móvil, faltante de energía, son síntomas claros de consumo de stock de capital. El kirchnerismo hipotecó el futuro a expensas de financiar una fiesta de corto plazo y parte importante de la sociedad confundió la fiesta con genuino progreso económico.

En lo que respecta al problema político, tanto el oficialismo como la oposición cargan pesadas responsabilidades. Ambos han faltado, a mi entender, a sus funciones y obligaciones de servidores públicos. Las transgresiones institucionales del oficialismo, demasiado numerosas para recordar, no hacen más que predicar con el ejemplo el robo, la expropiación y el desinterés hacia la propiedad del prójimo al presentarlas como aceptables actitudes Nac&Pop. Si el gobierno se da el lujo de ignorar los fallos de la Corte Suprema de Justicia (cuando le conviene), de expropiar de manera inconstitucional, de intimidar desde la cadena oficial y con personajes como Guillermo Moreno y la AFIP, ¿por qué ha de aplicar una moral distinta al ciudadano a pié? Para bien y también para mal, la autoridad moral del gobierno es guía de parte importante de la sociedad. Los saqueos fueron la moral del “vamos por todo” puesta en práctica. La doble moral del oficialismo debería avergonzar al kirchnerista más radicalizado. Mientras se dedican días de duelo por la muerte de un dictador anacrónico como Hugo ChávezCristina Kirchner decide bailar al compás de cumbias y cacerolas a la par que argentinos eran saqueados y morían de manera innecesaria. Si los muertos no le importan a la máxima autoridad del Poder Ejecutivo, ¿por qué ha de importarle al policía mal pago? De ninguna manera estoy diciendo que la actitud de las fuerzas de seguridad haya sido aceptable. Tal concepción es imposible de aceptar cuando en una república el contrato social consiste en entregar las armas a las fuerzas de seguridad para que nos protejan a cambio del pago de impuestos. Que tal cosa haya sucedido habla, justamente, de la ruptura institucional en la que se encuentra el país. Ni el kirchnerismo ni la oposición pueden, sin embargo, hacer ajena a ellos mismos las críticas bien levantadas contra la actitud de las fuerzas de seguridad. El poder político, tanto como las armas, pueden ser utilizadas para levantarse contra el pueblo.

Este kirchnerismo de doble moral y discurso adaptado a las conveniencias ha crecido a la sombra de una oposición que le permitió llegar a ser lo que es. Es cierto que en la medida que la oposición no es mayoría posee límites a los frenos institucionales que puede poner a un gobierno de inocultable sesgo autoritario, pero no es menos cierto que es la misma oposición que acompañó con su voto expropiaciones como las de las AFJP y Repsol-YPF entre otras iniciativas. Algunos opositores confesaron votar a favor de expropiaciones por lo que dice el corazón y no lo que indica la razón. ¿No es esto, acaso, un mensaje similar al de obediencia debida de Pichetto? Ya sea que el voto, a sabiendas erróneo, se hace por un corazón nacionalista o un corazón partidario, el daño institucional es ineludible. La oposición parece estar jugando la peligrosa apuesta de que el “vamos por todo” continúe hasta el 2015 con la esperanza de que el gobierno no tenga más remedio que hacerse cargo de los ajustes y costos políticos necesarios. El costo de esta apuesta política recae en el ciudadano, como si las muertes en saqueos y repetidos accidentes en trenes no fuesen lo suficientemente explícitos de quien paga la factura del juego político. No deja de ser, incluso, una apuesta que me cuesta entender. Los últimos días muestran que el gobierno prefiere dejar un país en llamas a hacerse cargo de sus propios errores. Mientras el gobierno de Cristina Kirchner bate récords de causales de juicio político, la oposición habla de dialogo con un gobierno que ofrece menos retorno que una pared de concreto. Ser políticamente correcto pero institucionalmente irresponsable no deja de ser signo de una clase política corrupta en sus principios institucionales. La oposición da la sensación de estar institucionalmente tan confundida como el oficialismo si cree que una elección da inmunidad institucional frente a los ciudadanos y sus pares.

Por último, pero no por ello menos importante, el factor cultural también ha jugado un rol central. Los saqueos no son nuevos, son parte de la cultura Argentina. ¿No es saqueo al pueblo una carga tributaria récord sin contraprestaciones? ¿No es saqueo acaso una inflación descontrolada por un gobierno que le falta a la verdad en la cara al ciudadano (incluido su votante) la negar el problema? ¿No es saqueo que el gobierno le de beneficios al pseudo-empresariado del país cargando así sobre las libertades y bolsillo del consumidor? Este saqueo institucional es manifestación de las preferencias políticas del votante medio, o al menos de una parte importante de la sociedad. La misma sociedad Argentina no deja de tener parte de responsabilidad al apropiar y cultivar una cultura de “vivir del otro.

Una sociedad que sospecha en lugar de admirar al empresario exitoso difícilmente disfrute de una cultura emprendedora. En su clásico “El Estado”, Frederic Bastiat decía que el “Estado es la gran entidad ficticia por la que todos buscan vivir a expensas uno del otro.” En Argentina se ha hecho de esto una máxima. ¿Cuántos Argentinos se creen con derecho a recibir por parte del estado fondos provenientes del prójimo? ¿No es esto usar la fuerza del estado para saquear la propiedad de terceros? Lamentablemente esta concepción es insostenible como filosofía de vida en sociedad y cuando los recursos escasean pasa a imperar la ley de la selva sobre el estado de derecho. La sociedad argentina se debe una seria mirada interna en su responsabilidad de demandar y fomentar populismo por parte de una dirigencia política dispuesta a proveerla, después de todo es el mismo ciudadano, no el político, quien debe afrontar el costo. Esto no debe entenderse como una excusa a la clase política cuyo deber es proteger las instituciones y no permitir que el voto de la mayoría sea herramienta de expropiación de la minoría. La desidia política de confundir democracia ilimitada con democracia limitada por los principios republicanos llevan un rol protagónico en los tristes eventos de días anteriores.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.