Argentina y la ‘marmota’ antiliberal

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 6/5/19 en: http://www.elojodigital.com/contenido/17559-argentina-y-la-marmota-antiliberal

 

En la República Argentina, la inflación de marzo alcanzó el 4,7 %, e hizo saltar todas las alarmas del gobierno de Mauricio Macri, que afronta un cercano desafío electoral. Los argentinos, como en el día de la marmota, volvieron a vivir no solo la expectativa de una mayor inflación, y devaluación del peso frente al dólar, sino el regreso del control de precios.

Marcos Peña, Mauricio Macri, Fracaso económicoEstos controles llevan fracasando cuatro mil años, y producen siempre más pobreza y más escasez, como saben ahora los venezolanos, y han experimentado los propios argentinos varias veces en el pasado, bajo distintas denominaciones: precios controlados, concertados, cuidados, etc. Lo que Macri y los suyos han impuesto es un nuevo ‘acuerdo de precios‘, que afecta a sesenta productos de primera necesidad, y que se prolongará durante toda la campaña electoral, junto con una congelación de las tarifas de los servicios públicos —otro ejemplo de la marmota, puesto que los argentinos han pasado por la experiencia de esas congelaciones, que frenan lógicamente las inversiones, y que terminan deteriorando esos servicios a medio plazo.

Con una gran presión fiscal y una actividad económica languideciente, el Gobierno teme naufragar en un triángulo de las Bermudas que los argentinos también han padecido antes: inflación-recesión-devaluación, escribió el periodista Carlos Pagni en La Nación.

Acaso la más increíble de las marmotas sea el posible regreso del kirchnerismo, la pesadilla populista de la cual los argentinos pensaron que se habían librado en 2015. No fue así, aunque Macri creyó que los argentinos iban a confiar en él, hiciera lo que hiciera, y sobre todo creyó que lo preferirían siempre ante la opción del retorno de Cristina Fernández de Kirchner. Se instaló entonces en el llamado gradualismo, es decir, unas políticas moderadas que no recortaran el abultado gasto público redistributivo, característico del populismo kirchnerista.

Macri probó ser así el Rajoy argentino, huyendo del liberalismo e intentando atraer votos con políticas antiliberales. El riesgo, naturalmente, es que la gente prefiera el original a la copia. Ese riesgo aumenta cuando la copia se parece cada vez más al original kirchnerista. El último acto ha sido, precisamente, el control de precios, que evoca las medidas fascistoides adoptadas en ese sentido por el kirchnerismo. Para colmo, como señala Pagni, los propios kirchneristas están haciendo propósito de enmienda de cara a las elecciones, y aseguran que ellos, igual que hacen los izquierdistas y populistas en España, ya no se miran en el espejo de Nicolás Maduro sino en el de António Costa, el socialista portugués con una imagen de seriedad y disciplina económica y fiscal.

Mauricio Macri se hunde en las encuestas mientras la inflación se mantiene elevada a pesar de que el Banco Central no emite más pesos —ello se debe a una combinación temporal de caída en la demanda de dinero y en la oferta de bienes y servicios, aclara el economista Roberto Cachanosky en Infobae.

Por fin, otra vieja marmota es el Fondo Monetario Internacional, que, como siempre, quiere estar y no estar: quiere apoyar al Gobierno, pero no ser señalado como responsable de un eventual estallido inflacionario y devaluatorio. El Gobierno de Macri también sabe que cortar con el Fondo, como concluyó el analista Iván Carrino, ‘significa bajar abruptamente el gasto público, cobrar más impuestos o emitir y generar más inflación’.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE

Recordando al Kirchnerismo

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 3/5/19 en: https://puntodevistaeconomico.com/2019/05/03/recordando-al-kirchnerismo/?fbclid=IwAR2pofAD5G0slIql4V2–C8ydDcNl7JzgLHWGBTl-8bHAlVOeiKq7gzt8yg

 

Las últimas encuestas muestran que, de presentarse a alecciones, Cristina Kirchner (CFK) tendría ciertas chances de ser electa Presidente nuevamente. Qué tan probable este desenlace, más allá de las encuestas, es discutible. No obstante, lo cierto es que la discusión “Macri vs CFK” ha tomado un renovado impulso. El pobre desempeño económico pareciera favorecer las chances electorales de CFK.

Es cierto, como críticos han señalado, que ciertas decisiones y actitudes de Cambiemos son un”kirchnerismo de buenos modales” (recordar el reciente nuevo control de precios). Pero marcar ciertas similitudes aún se encuentra a años luz de implicar que Cambiemos y Kirchnerismo son lo mismo. Más allá de las críticas a Cambiemos, un número de indicadores institucionales muestran mejoras bajo el gobierno de Cambiemos respecto al kirchnerismo (un resumen de indicadores populistas aquí).

¿Es, acaso, un nuevo gobierno de CFK preferible a un segundo mandato de Macri? El siguiente es un listado de recuerdos del kirchnerismo. Seguramente incompleto, y sin ningún orden en particular, un listado de actitudes y políticas del kirchnerismo:

  1. El programa televisivo 678 como medio de propaganda política
  2. Fútbol Para Todos como medio de propaganda política
  3. Politización de la educación primaria y secundaria
  4. Origen de la alta inflación
  5. Cepo cambiario (se perdieron más reservas que con la crisis del 2001)
  6. Ministros diciéndole a los argentinos que no “saben votar” cuando el FpV perdía elecciones
  7. El Canciller Timermann violando secretos militare de Estados Unidos con un alicate
  8. Deterioro de la infraestructura energética
  9. Deterioro de la infraestructura de transporte
  10. Significativos avances del narcotráfico en suelo argentino
  11. Un Ministro de Defensa (Agustín Rossi), que pierde misiles del ejército
  12. Falsificar datos de inflación
  13. Falsificar datos de pobreza y Anibal Fernádez diciendo que en Argentina hay menos pobres que en Alemania
  14. Falsificar datos de actividad económica
  15. Récord de corrupción (recordar que se pesaba el dinero -más rápido que contarlo- y se revoleaban bolsos a los jardines de un convento; más todo lo que sabemos)
  16. Tragedia de Once (¿los recursos para mantenimiento de los trenes a dónde fue?)
  17. Argentina entre las 10 economías menos libres del mundo
  18. Capitanich (Jefe de Gabinete) rompiendo radios en conferencia de prensa
  19. Presiones a la prensa independiente (“Clarín miente”, etc.)
  20. Los aún desaparecidos fondos de Santa Cruz
  21. Actitud de “patotero” frente al ciudadano de bien (cadena nacional para hablar del “abuelo amarrete”)
  22. Intento de modificar la Constitución Nacional para perpetuarse en el poder
  23. Alineamiento político e ideológico con gobierno dictatoriales como el régimen de Chávez-Maduro en Venezuela
  24. Martín Lousteau empujando un innecesario conflicto social con la “125”
  25. Las incansables amenazas y atropellos de Guillermo Moreno
  26. Transformar al Congreso en una escribanía
  27. Pacto con Irán
  28. Utilizar la AFIP como instrumento de intimidación al contribuyente
  29. CFK bailando cumbia mientras la policía reprime manifestantes en el interior del país
  30. Expropiación inconstitucional al estilo “far west” de Repsol-YPF (una expropiación debe ser aprobada por el Congreso y los dueños expropiados deben ser compensados)
  31. Nacionalización de los fondos privados de retiro (AFJP)
  32. Politización del Poder Judicial
  33. Encarcelamiento sin juicio previo por ser portador de uniforme o apellido (es notable que la prensa no haya hecho de esta inaceptable transgresión constitucional un tema más importante)
  34. NISMAN

El listado es incompleto (invito a dejar más recuerdos en la sección de comentarios). No obstante, este listado debería ser suficiente para tomar conciencia de lo peligroso que es volver al kirchnerismo. Quien crea que CFK ha cambiando y, finalmente madurado, puede darse una vuelta por sus expresiones en su libro “Sinceramente”.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

Los DOS costos del control de precios

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 17/4/19 en: https://puntodevistaeconomico.com/2019/04/17/los-dos-costos-del-control-de-precios/?fbclid=IwAR0d61A_Dzwtj9LDkhruWcOT5Mx1uGUfm2iNBC2m_PkidGg3P6OPg2qGpok

 

Las altas tasas de inflación de los últimos meses ha llevado al gobierno de Cambiemos a implementar un nuevo control de precios, especialmente en alimentos. Por supuesto, el gobierno no habla de control de precios, sino de acuerdo de precios. Sin embargo, lo que importa es si el precio se ubica o no en su valor de equilibrio, no si el precio es controlado por ley o acuerdo.

Las críticas no se han hecho esperar. Se entiende, el gobierno parece esperar que la medida tenga un resultado distinto al que siglos de historia y cualquier manual introductorio de economía enseñan. Sin embargo, tanto el gobierno como los críticos parecen enfocarse en unos de los dos costos que produce un control de precios.

El primer efecto no deseado de un precio máximo es el desabastecimiento (faltante o shortage del producto en cuestión). El gobierno sostiene que tiene un acuerdo de caballeros con el sector productivo para garantizar la oferta de bienes con sus precios controlados. Los críticos no pueden dejar de ver esto con cierta inocencia. Lo que no ha funcionado en siglos bajo el poder del estado, con Cambiemos alcanza que sea un “acuerdo de caballeros”. Una lectura política es que el gobierno se esta “lavando las manos” en caso de que se produzcan faltantes. La lógica es simple. Si el precio se encuentra por debajo de su valor de equilibrio (es barato), entonces (1) aumenta la cantidad demandada y (2) baja la cantidad ofrecida. Por lo tanto, se produce un faltante del bien en cuestión.

Este, sin embargo, es uno de los efectos producido por precios máximos. El otro efecto no deseado es cuál es el precio efectivo que se paga por este bien cuando se impone un valor máximo. El resultado es que el precio efectivo es superior al precio no regulado (es decir, sin control de precios).

El precio efectivo es el costo total de adquirir el bien. Es el precio controlado más otros costos asociados. Por ejemplo, tener que ir de supermercado en supermercado hasta encontrar una góndola donde aún haya productos disponibles. Pagar costos extra en “otros” servicios asociados a la compra del bien con el precio controlado. Por ejemplo, un mayor fee por envío a domicilio, un mayor fee al pagar con tarjeta, mayores precios en otros bienes que no tiene sus precio controlados, peor calidad en el producto, etc.

La paradoja es que al final de cuentas un precio máximo termina produciendo un costo mayor vía otros costos asociados. Lo que parece barato es, en realidad, caro. El productor que debe fijar el precio de uno de sus bienes, lo debe compensar subiendo el precio de otros bienes cuyos precios son libres.

El desabastecimiento es el “costo horizontal” en un gráfico de demanda y oferta. Este es el problema que más se discute. El search cost es el “costo vertical” en un gráfico de demanda y oferta. Este problema no recibe tanta atención (que sea más difícil de medir y observar no lo hace menos real ni relevante). El precio máximo (pC) se ubica por debajo del precio libre (p*), pero en estas condiciones el costo total de adquirir el bien es el precio efectivo (pE), que se ubica por encima de p*.

El gobierno haría bien en recordad los “costos verticales” que causan los precios máximos y no dejar que la motivación política de “hacer algo” le gane a la racionalidad económica

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

Peligroso crédito barato

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 14/3/19 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/peligroso-credito-barato/

 

El Banco Central Europeo retrasó la subida de tipos a diciembre de este año, y podría dilatarla hasta 2020, dado el menor crecimiento y la baja inflación.

En “El Despertar Liberal” de Más de Uno en Onda Cero advertí sobre el peligro de esta medida, y fui después abordado por mi compañero Javier Hernández, “El Borrascas”, que rechazó mi crítica. Una financiación de bajo coste, sostuvo, es una triple bendición para mí: 1) puedo pagar mi hipoteca, y me sobra algo de dinero para unas cañas; 2) las dificultades de unos créditos baratos pueden existir, pero atañen más a los ricos, a los grandes empresarios, y no a la gente corriente; y 3) con financiación asequible puedo ser propietario de un piso que el día de mañana será un patrimonio que podré emplear para completar mi jubilación.

Parece lógico que si baja el precio de algo que pagamos, ello nos beneficia. Pero el tipo de interés es un precio intervenido por las autoridades. Todo precio sometido a esa circunstancia genera consecuencias: si no hay comida en Caracas es porque la tiranía de Maduro ha establecido un control de precios.

En el caso de los créditos, si su precio no obedece a la oferta y la demanda de fondos prestables sino a una decisión política que lo abarata artificialmente, ello desanima el ahorro y anima la inversión excesivamente, lo que desencadena una dinámica insostenible que desemboca en una crisis. Ahí veremos que las cañas que podía tomarse Javier gracias a su hipoteca barata eran un bienestar simulado, al no ser fruto de un proceso genuino de ahorro e inversión.

Tampoco es acertado el segundo argumento, porque las crisis a que da lugar la sobreinversión fomentada por los intereses bajos no afectan solo a los ricos y las multinacionales, como saben bien los millones de ciudadanos corrientes que en la última recesión se quedaron sin empleo o los pequeños empresarios que quebraron, o las numerosas familias que ahorraron comprándose un piso que después no pudieron vender ni alquilar.

El tercer argumento, igual que los demás, parece convincente. Después de todo, si uno se compra una vivienda con una hipoteca, uno tiene algo. Una vivienda es un activo, que puede realizarse y servir para objetivos útiles, como el que me indicó El Borrascas: redondear nuestra jubilación.

Pero una cosa es un activo y otra cosa es la garantía de su valor y su liquidez. Como hemos apuntado, una multitud de españoles comprobó hace diez años que un activo inmobiliario puede perder mucho valor y ser notablemente ilíquido.

Y, por fin, la idea de que con una vivienda tenemos un complemento para la pensión, que es verdad, debe ser ponderada con una consideración a las alternativas de inversión, porque podemos ahorrar también en otros activos, cuya rentabilidad puede ser mayor.

Un crédito barato, en suma, puede tener el mismo dulzor que un caramelo envenenado.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE

Inflación: Cambiemos vs Kirchnerismo

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 20/7/18 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2018/07/20/inflacion-cambiemos-vs-kirchnerismo/#more-12046

 

“De ninguna manera vamos a aceptar que hoy hay más inflación que en el kirchnerismo” sostuvo el Jefe de Gabinete Marcos Peña. Mi respuesta en Twitter fue que si miramos las tasas de inflación, la inflación anual promedio de Cambiemos (a Junio 2018) es superior tanto a la inflación bajo el gobierno Kirchnerista, como lo es también respecto a la inflación sólo bajo el mandato de CFK. Más aún, el límite de inflación acordado con el FMI (32) es también superior a la inflación promedio con CFK.

Estos son mis números:

  • Inflación promedio Kirchnerismo: 20.4%
  • Inflación promedio CFK: 28.5%
  • Inflación promedio Cambiemos: 33.7%

Esta es la serie histórica de datos donde también ubico la inflacion promedio (quienes me siguen en las redes estarán familiarizado con este gráfico, dado que lo actualizo regularmente):

Inflacion (mensual)

Mi comentario recibió muchas reacciones. Más de las que de hecho pude leer. Muchas objeciones también repetidas. Aquí algunas aclaraciones y reacciones a las objeciones que pude ver.

DE DÓNDE SALEN LOS DATOS?

La fuente de datos es el IPC Congreso. Es la misma fuente de datos que gente de Pro/Cambiemos usaba e informaba cuando eran oposición. Me resulta un curioso doble estándar que los datos que eran válidos siendo oposición no lo sean cuando son oficialismo. Estos son también los datos que Cambiemos usa para decir que la inflación está bajando. Tiene un poco de actitud que recuerda a La Cámpora: Cuando la realidad no gusta, se cuestionan los datos. Si en cambio los datos no son confiables ni ahora ni antes, entonces no se puede realizar la afirmación de Peña.

IPC Congreso

Es cierto que el IPC Congreso no es perfecto (ningún indicador lo és). Pero no es menos cierto que se ha sido utilizado ampliamente por economistas y políticos como estimación de la inflación durante el gobierno K.

DURANTE EL KIRCHNERISMO HABÍA CONTROL DE PRECIOS

Es correto. El control de precios, en principio, daría menores tasas de inflación. Lamentablemente no es tan sencillo. Como explicaba Federico Sturzenegger (Cambiemos) al asumir en el BCRA, la inflación que no se va a un precio regulado se va a un precio no regulado. Al haber control de precios, lo que cambia son los precios relativos más que la tasa de inflación.

Si fuese cierto que el control de precios produjo una gran inflación reprimida, entonces deberíamos observar una diferencia entre la tasa de expansión monetaria y la tasa de inflacion durante el gobierno K. Sin embargo, ambas tasas son virtualmente iguales. Como se ve en el gráfico, la relación entre agregados monetarios e inflación no se rompe entre el 2003 y el 2015.

Inflacion

Hay un grano de verdad en este cuestinamiento. Según cómo se realize el relevamiento estadístico, el control de precios puede tener un mayor o menor impacto en el cálculo estadístico de la inflación. Lo que no parece ser claro es que ese impacto sea tan grande.

Otro dato relevante es el crecimiento (interanual) de la BM y M2. Como se ve en la serie histórica, más allá de oscilaciones, con Cambiemos el ritmo de expansión monetaria no muestra reducciones significativas respecto al período K.

BM & M2

Y LA INFLACIÓN HEREDADA?

Curiosamente esta es una de las objeciones que menos he visto. Es también una de las mejores. El pico de inflación al inicio del gobierno de Cambiemos se debe a herencia recibida de la política monetaria del kirchnerismo. Ok. Dos puntos:

  1. Cambiemos ha decidido no hablar de la herencia recibida. No se puede apelar a la herencia a conveniencia, suena más a excusa que a explicación.
  2. El punto de mi comentario es que lo primero es reconocer los datos, luego se puede discutir por qué al inicio de Cambiemos la inflacion se disparó (si fue o no responsabilida de ellos).

Lo que no me parece válido tampoco, es argumentar que la inflación representativa de todo el gobierno Kirchnerista es sólo la de los últimos tiempos. Una cosa es preguntarse por la inflación promediode un gobierno, otra cosa es preguntar por la inflación que dejó un gobierno.


El primer paso que Cambiemos debe tomar para bajar la inflación es reconocer el tamaño del problema. No es culpa de los datos que la inflación siga en estos elevados niveles.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.

Los “liberalotes” y el gobierno de Macri

Por Iván Carrino. Publicado el 23/11/17 en: http://www.ivancarrino.com/los-liberalotes-y-el-gobierno-de-macri/

 

Fernando Iglesias cree que lo que funciona en todo el mundo, no tiene sentido en Argentina.

Ayer por la mañana, cuando me senté en el escritorio, un querido colega me pasó el link a la última nota escrita por el diputado electo, Fernando Iglesias.

Iglesias es periodista y escritor, y se ha destacado últimamente por su feroz cruzada intelectual contra el peronismo. Su anteúltimo libro, “Es el Peronismo, Estúpido” fue un éxito de ventas y hace poco publicó una nueva obra: “El año que vivimos en peligro”.

Gracias a la recomendación de mi viejo, leí hace algunos años “Por qué no soy kirchnerista”, del mismo autor. En dicho trabajo explica los motivos por los cuales un “progresista” como él no defendía a un gobierno que también decía ser “progresista”.

La obra es muy buena, con una excelente recopilación e interpretación de datos económicos, entre otras cosas.

En su más reciente columna, publicada en La Nación, Iglesias critica a los economistas liberales (“los liberalotes”), a quienes considera una secta que, básicamente, no tiene ningún contacto con la realidad y desprecia el estado.

La nota de La Nación es muy potente y, fiel al estilo del autor, contiene párrafos que harán reír a más de uno.

Por ejemplo, sostiene que el “médico liberalote”, a un paciente con insuficiencia cardíaca, “le desconecta el goteo, le pone zapatillas y lo saca a correr mientras le explica que es la falta de ejercicio la que lo tiene así.”

Bravo, hay que mantener el humor.

¿Ahora no se está pegando un tiro en el pie cuando se mofa de las advertencias y recomendaciones del liberalismo?

El liberalote de Macri

Para Iglesias, los liberales ofrecen recetas que dan “maravillosos resultados en muchos países”, pero en Argentina no pueden llevarse a cabo.

Esta fórmula es muy escuchada. Claro que Argentina es un país particular, ¿pero tanto como para que lo que funciona en el mundo, solo acá esté condenado al fracaso inevitable?

De ninguna manera. De hecho, el mismo presidente tomó medidas decididamente liberales con excelentes resultados.

¿O qué otra cosa fue sacar el cepo cambiario de un día para el otro?

Eliminar un control de precios como era el cepo al dólar es una medida claramente liberal y fue pedida por muchos economistas que, desde el llano, criticamos a todos los que decían que “eso no se podía hacer”.

Los resultados acompañaron la decisión. Se revirtió la caída de reservas y repuntó la exportación de materias primas. En 2016, las exportaciones totales crecieron luego de 5 años de descenso.

Otra medida de shock que tuvo enorme impacto positivo fue el fin de las retenciones. Sin cepo y con menos impuestos, el sector agrícola es hoy uno de los que más crecen de la economía argentina.

Y recuerdo que bajar impuestos (y, mejor aún, eliminarlos) también es una medida liberal. ¿O será liberalota?

Por último, recientemente se conoció que las estaciones de servicio dejaron de cerrar en el país tras una larga decadencia producto del control de precios K.  Los precios ahora no se controlan por decreto oficial y nuevas estaciones están abriendo.

Otro claro beneficio del liberalotismo económico, que funciona en todo el mundo pero supuestamente fracasa en Argentina.

Hora de reconsiderar.

Reformas tímidas

Desde aproximadamente el año 2001 que los liberales en Argentina piden reformas “estructurales” para incrementar la competitividad.

Si no me creen, pueden leer las columnas de Carlos Rodríguez, del CEMA, las notas de Roberto Cachanosky, o mismo revisar la propuesta económica de Ricardo López Murphy, quien tuvo un fugaz paso por el Ministerio de Economía cuando desgobernaba Fernando De la Rúa.

En ese entonces nadie escuchó a los liberalotes, sino que decidimos seguir el consejo de los keynesianotes, que nos decían que devaluando la moneda, defaulteando la deuda y dándole bomba al gasto público y la emisión monetaria todo iba a salir bien.

Así quedamos: 16 años después tenemos la economía en ruinas y, paradójicamente, estamos discutiendo de nuevo las “reformas estructurales” que deberían emprenderse para que el país pueda crecer de manera sostenida.

Es el gobierno, de hecho, quien propone reformar la matriz impositiva, el mercado laboral y la burocracia estatal. Además, y por si quedan dudas, el propio presidente pide textualmente “bajar el gasto público”.

¿Qué banderas son éstas?

¿Cree Iglesias (o alguien más) que estos temas se estarían siquiera debatiendo de no haber sido por la denuncia permanente, el análisis crítico y el trabajo de divulgación de los ahora denostados “liberalotes”?

Advertencias fundadas

Si las reformas anunciadas por el gobierno le parecen tímidas o tienen gusto a poco para los llamados “liberalotes”, esto no debería ser motivo para desautorizarlos o tratarlos como una secta.

Después de todo, como hemos demostrado, las medidas que tomó Macri en línea con los pedidos de los liberales dieron buenos resultados. Y no en Dinamarca, sino acá, en la Argentina imposible, llena de peronismo y pobreza.

Por si esto fuera  poco, hoy ya no debatimos si la inflación es (o no) un fenómeno monetario o si el gasto público es alto, sino cómo se bajan estas dos claras barreras al crecimiento económico.

Lejos de ser ridiculizadas, las advertencias de los liberales deberían ser tenidas en cuenta.

Y lejos de ser tildadas de imposibles, lo mismo debería suceder con las propuestas concretas de política pública.

Después de todo, seguramente también coincidirá Fernando Iglesias en querer un país más libre y próspero para todos los argentinos.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

Gasto y carga tributaria

Por Gabriel Boragina Publicado  el 6/8/17 en: http://www.accionhumana.com/2017/08/gasto-y-carga-tributaria.html

 

Muchas veces, la iniciativa para aumentar el gasto público no proviene de parte del gobierno, sino que es una demanda que procede de sus mismas bases electorales:

“La mayor parte de los gobiernos reconoce los nuevos retos pero enfrenta la realidad cotidiana de cotos de poder, presiones por aumentar el gasto público, llamadas a resolver problemas particulares y conceptos que ya no operan, pero que siguen dominando el discurso político y el debate burocrático.”1

No estamos seguros que se trate de “La mayor parte de los gobiernos”, pero sí de que muchos de ellos, que asumen como cierto que un mayor intervencionismo perjudica a la población en lugar de beneficiarla, se ven obligados -por presiones de la opinión pública y de su propio electorado- a ceder a reclamos populares que demandan una mayor injerencia de los poderes políticos en los asuntos privados.

“a) En primer término, hay conciencia en que el aumento de salarios nominales por la vía de la ley o decreto, así como el control de precios de artículos de consumo masivo sólo generan inflación y desempleo, con lo que se perjudica de manera fundamental a los propios sectores que tales medidas pretendían proteger. b) Similar concordancia se ha ido generando en relación a los subsidios indiscriminados como instrumento de redistribución del ingreso, tanto por su alto costo (incrementado por filtraciones en gran escala hacia sectores de ingresos medios, distintos de las respectivas poblaciones objetivo), como por el hecho de que esas filtraciones, así como la mayor inflación resultante del incremento en el déficit fiscal (inducido por el descontrolado aumento del gasto público generado por los subsidios), terminan por configurar un sistema altamente inequitativo.”2

Aquí tendríamos que diferenciar (en relación al punto “a” de la cita) a la conciencia de quién se habla, a saber: si de la del gobierno o la de los gobernados, porque la cuestión varía en forma tangencial si se trata de la de uno o de la de los otros. Del contexto de la cita, parece surgir con claridad de que la conciencia a la que se refiere es la de los gobiernos, pero si esto fuera así, no nos parece que sean muchos los gobernantes que tengan conciencia de tal cosa. Y si la tuvieran, la persistencia en mantener semejantes medidas estaría revelando una táctica maquiavélica, con el único objeto de sostenerse en el poder, a pesar de poseer pleno conocimiento de lo perjudicial de las mismas. No obstante, hemos de hacer una observación al autor en comentario. Y es que no coincidimos en cuanto a que “el aumento de salarios nominales por la vía de la ley o decreto” genere inflación, aunque sí es verdadero que lo hacen con el desempleo. Ello, relativo a la suba nominal de los salarios puede financiarse por otros conductos, que no necesariamente deben ser inflacionarios (entendiendo por inflación aquí, no la mera alza de los precios como popularmente se la considera, sino la emisión de dinero por causas exógenas al mercado).

El mismo comentario podríamos hacer respecto al punto “b” del párrafo citado. Si existe conciencia de ello (como sostiene el autor en examen) la porfía en el derrotero de una política de subsidios sería demostrativa –como ha sucedido en el caso argentino durante el gobierno de los Kirchner- de una finalidad muy diferente a la de un “instrumento de redistribución del ingreso”. En el ejemplo argentino, el subsidio fue utilizado por el nefasto matrimonio como mecanismo electoral de captación de votos, creando un mercado cautivo de menesterosos mendicantes de “planes sociales”, y transferencias “sociales” de todo tipo, a cambio de un voto favorable al dador de turno. Si bien a costa de esos mismos votantes que cedían sus voluntades políticas en pago a las dádivas recibidas por el gobierno, la política del matrimonio mencionado les permitió a ellos dos subsistir en el poder por tres periodos consecutivos, durante los cuales arrasaron con todas las instituciones democráticas y republicanas, amen de desatar una crisis económica sin precedentes, tanto por su magnitud como por su escandaloso enriquecimiento personal con cargo a los recursos públicos.

“Como es natural, no existen fórmulas objetivas para identificar un nivel óptimo de carga impositiva y de su distribución entre impuestos directos e indirectos, pero el debate sobre la materia se ha racionalizado notablemente en la última década. Las consideraciones anteriores han ido produciendo un desplazamiento, en el análisis de la equidad, del esfuerzo fiscal desde el sistema tributario a la composición y eficacia del gasto público.”3

Es auténtico, no existen dichas “fórmulas objetivas”, dado que el “nivel óptimo de carga impositiva y de su distribución entre impuestos directos e indirectos” es algo reservado a la percepción puramente subjetiva de cada persona en particular que se pueda considerar como “contribuyente”. Por otra parte, los sujetos a impuestos no tienden a diferenciar lo que deben tributar conforme a si se tratan de impuestos directos e indirectos. Quien está obligado a pagar impuestos hace su cálculo sobre un importe neto que incluye uno y otro tipo de impuestos4. Lo real es que, para lo que alguno pueda ser un gravamen alto, para otro puede serlo bajo y viceversa. En punto al aspecto “equidad” que menciona el autor citado, podemos decir que nuestro sistema tributario es uno de los más inequitativos que existe, aun considerado desde el ángulo de visión interno. La carga tributaria no sólo esta pésimamente distribuida, sino que es altísima. Y respecto “a la composición y eficacia del gasto público” cabe agregar que, la primera es la mas arbitraria, e incluso, disparatada que pueda encontrarse, y en lo atinente a su “eficacia” es muy poca y -en muchos casos- nula.
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1 Rolf Lüders. Luis Rubio-Editores. Estado y economía en América Latina. Por un gobierno efectivo en la época actual. CINDE CIDAC, pág. 32
2 EDGARDO BOENINGER-“El papel del Estado en América Latina”- Capítulo I. En Rolf Lüders. Luis Rubio-Editores. Estado y economía...Ob. Cit. ,pág. 52,53.
3 EDGARDO BOENINGER-“El papel del Estado en América Latina”- Capítulo I. En Rolf Lüders. Luis Rubio-Editores. Estado y economía…Ob. Cit. ,pág. 54.
4 Hemos criticado en otra parte la distinción jurídica entre impuestos directos e indirectos. Véase nuestra obra Impuestos. Una muy breve introducción al tema. Ediciones Libertad.

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.