JEANINE PIRRO: FOX NEWS SE EQUIVOCÓ.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 20/3/19 en:  http://gzanotti.blogspot.com/2019/03/jeanine-pirro-fox-news-se-equivoco.html

 

El programa de los Sábados a la noche de Jeanine Pirro fue sacado del aire por Fox News, cadena que además desautorizó a su gran comentarista tomando una absoluta distancia de sus dichos. (https://www.facebook.com/watch/?v=323288078371241 ).

¿Qué fue lo que dijo JP? Criticó severamente a Ilham Omar. Contexto: I. Omar es una joven y nueva diputada por el partido demócrata que ha estado criticando severamente a Israel y a la política de EEUU con respecto a Israel (muchos argentinos van a estar muy de acuerdo con Omar). JP comenta en su programa que esa no es la posición del partido demócrata, posición de la cual sus representantes más moderados (quedan muy pocos) han intentado desprenderse aunque sin saber bien cómo. Entonces JP opina por qué Omar tiene esa posición. Y dice: “…Omar wears a hijab, which according to the Quran 33:59, tells women to cover so they won’t get molested. Is her adherence to this Islamic doctrine indicative of her adherence to Sharia law, which in itself is antithetical to the United States Constitution?”

Eso bastó para que sea un escándalo nacional, para ser acusada por casi todos de islamofóbica, racista, contraria a la libertad religiosa, y para que Fox News, nada menos que Fox News, la sacara del aire (situación que no parece reversible hasta ahora).

Puedo equivocarme, pero no creo que sea esa la posición de fondo de JP. Su preocupación es que su posición política derive de una posible adhesión a la Sharia, que sería contraria a la Constitución de los EEUU.

Vamos por pasos. Suponer que Omar adhiere a la Sharia es una hipótesis. No es un insulto y menos aún es una sugerencia de que no se puede ser islámico y estadounidense,  pero sí una advertencia de que no se puede adherir a la Constitución de los EEUU si se adhiere a una determina interpretación de la Sharia como sistema cultural, que fue la concepción del Ayatollah Khomeini en Irán, que aún rige en ese país.

Esa sugerencia no es ningún disparate. Adherir a esa concepción del mundo es estar totalmente en contra de las libertades individuales proclamadas y protegidas por la Constitución, el Bill of Rights y la Declaración de la Independencia.

Como hemos dicho ya en nuestra entrada Pacto político e inmigración, (http://www.libertadyprogresonline.org/2018/11/29/pacto-politico-e-inmigracion/) el problema de algunos inmigrantes actuales no es que sean inmigrantes, sino que pretenden ejercer en suelo Occidental una concepción totalitaria de la vida política, con lo cual quiebran el pacto político del país que los recibe.

ESA es la preocupación de JP. Puede estar equivocada, puede ser que Omar sea totalmente partidaria de la Constitución a la cual dice servir y que el tiempo lo demuestre. Por ahora JP manifiesta su preocupación al respecto.

¿Y no tiene derecho a hacerlo? ¿No puede opinar al respecto? Y no hablo de la libertad de expresión in abstracto. Por supuesto que JP puede opinar cualquier disparate y Fox News tiene todo el derecho a echarla. Lo que estamos diciendo es que no es ningún disparate preguntarse, al menos, a qué interpretación de la Sharia responde Omar, pues una de ellas, efectivamente, es incompatible con la Constitución de los EEUU.

Eso lo tiene que responder Omar. Como ya dije en mi entrada Carta abierta a los islámicos liberales, (http://institutoacton.org/2015/01/12/carta-abierta-a-los-islamicos-liberales/) ellos mismos tienen que responder esas cuestiones. Si el Islam como religión conduce a Khomeini, yo no lo sé, ellos tendrían que aclarar que NO, así como yo me he pasado la vida explicando que el Catolicismo es totalmente compatible con una sociedad libre.

Preocuparse por la interpretación totalitaria de la Sharia no es ser islamofóbico, es, sencillamente, ser liberal (clásico). Es como si mañana aterrizara un marciano en mi casa y me dijera: mire, yo voy a ejercer en su casa la ley Marte XL5, que me obliga a matarlo a usted, a violar a su hija y a esclavizar a su esposa. Si yo me preocupo por eso no soy marcianofóbico, soy sencillamente liberal (clásico) y defensor de los derechos individuales de mi esposa, de mi hija y de los míos, por la justa fuerza si es necesario.

Haber sacado del aire a Jeanine Pirro es una total injusticia, producto de una inesperada adhesión de la gerencia de Fox News a la dictadura de lo políticamente correcto.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

SE HA QUEBRADO EL PACTO POLÍTICO

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 12/8/18 en: http://gzanotti.blogspot.com/2018/08/se-ha-quebrado-el-pacto-politico.html

 

El pacto político no tiene nada que ver con las teorías contractualistas, que por lo demás no sé si alguna vez existieron como las presentan sus críticos. Esto es, no creo que nadie haya pretendido decir alguna vez que la sociedad humana es un conjunto de individuos que estaban lo más bien solos, hicieron un curso de Public Choice y luego decidieran unirse para defenderse mejor de algún atacante externo y-o porque decidieran que era la mejor manera de administrar ciertos bienes públicos.

El pacto político tiene que ver con un momento constitucional decisivo, que implica un consenso tácito sobre las obligaciones políticas, la limitación del poder y los derechos individuales que esa constitución va a proteger.

Me parece que el único pacto político realmente tal fue la Constitución de los EEUU. Los demás fueron intentos de imitación, muy buenos, algunos.

El pacto político garantiza la convivencia pacífica entre todos los ciudadanos, precisamente porque ese pacto presupone un horizonte cultural que los hace pre-suponer ciertos derechos en común.

Lo peculiar y extraordinario de los EEUU fue que su gran diversidad cultural pre-suponía que los individuos se reconocían los unos a los otros la libertad religiosa, de asociación y de expresión, que les garantizaba mutuamente su derecho a vivir según su propia conciencia, sin que nadie pudiera imponer sus convicciones a los demás.

Por ello, “……………Congress shall make no law respecting an establishment of religion, or prohibiting the free exercise thereof; or abridging the freedom of speech, or of the press; or the right of the people peaceably to assemble, and to petition the Government for a redress of grievances”.

Ahora bien, los “colectivos” de las ideologías totalitarias impiden el pacto político. Si un grupo de personas se cree representante de “la clase explotada”, o “la nación”, “el pueblo”, “la raza” (versiones diversas de la clase explotada) entonces obviamente NO admitirá en los otros, en los opresores, en los traidores a la patria, en los traidores a la raza o al pueblo, ningún tipo de libertad de expresión. Son los enemigos de un esquema intrínsecamente revolucionario.

Cuando Lenin lleva todo ello a su cruel revolución, al menos es coherente. No pretende imitar a los EEUU por fuera y ser totalitario por dentro.

Pero cuando en una democracia constitucional, gobierno u oposición se creen representantes de esos colectivos, surge una “grieta”, como aquí decimos, inevitable, esto es, se corta la gobernabilidad del sistema, y obviamente desaparecen los derechos individuales a la libertad de expresión y religiosa. Los otros ya no son ciudadanos que piensan diferente bajo el consenso de un mismo pacto político, sino que son los enemigos que hay que destruir. Y ello pasa al lenguaje: las disputas son violentas, son ellos o nosotros, se da el insulto, la manifestación violenta callejera, y el perseguirse mutuamente con un sistema judicial que ha degenerado hacia nuevos “derechos del explotado”: a no ser discriminado, a no ser ofendido, a no padecer el discurso del odio del otro, etc.

Por eso la Argentina no logró nunca un pacto político estable, y especialmente a partir de Perón, donde el antiperonista es el explotador que se opone a los derechos del pueblo. Perdón sabía perfectamente que lo suyo era incompatible con cualquier tipo de república constitucional. Por eso los peronistas más coherentes, por izquierda y por derecha, ven en la Constituciòn de 1853 (un fallido intento de imitar a EEUU, mal por fallido, bien por intento) una estructura “burguesa”, digna de las oligarquías locales adheridas al imperialismo yanqui.

Con esto se entiende bien, espero, que los nuevos colectivos explotados, esto es, las feministas radicales, los gays, los trans y los pueblos originarios contra el hetero-patriarcado capitalista explotador, quiebran el pacto político. Ellos no se consideran a sí mismos (como si lo hizo Martin Luther King) ciudadanos de una república liberal que plantean su derecho a la libertad de expresión, su derecho a la intimidad, su derecho de propiedad y de asociación, como cualquier otro ciudadano. Si esa fuera su lucha, son sencillamente parte del liberalismo clásico. Pero no: ellos creen que los que los demás somos miembros del hetero-patriarcado blanco capitalista explotador. Por ende, ¿por qué reconocernos libertad de expresión? No, debemos ser callados y prohibidos, porque nosotros, con nuestra sola presencia, odiamos y discriminamos violando estos nuevos y singulares “derechos”.

Se ha quebrado el pacto político. Tengamos conciencia de ello. Está pasando en EEUU, cosa especialmente terrible, porque es su origen, pero allí aún hay resistencias para “volver”. Los demás, que nunca “comenzamos”, ¿cómo vamos a explicar lo que sucede? Y los católicos, que aman, en público o en secreto, a Fidel Castro, Franco o Mussolini, ¿qué libertades van a defender cuando estos auto-considerados explotados intenten quitárselas? ¿Por qué van a defender libertades individuales que les son extrañas a su discurso, excepto se conviertan en los herejes del Instituto Acton?

Se ha quebrado el pacto político y por ello vamos muy mal. Lo terrible de la ley del aborto que estuvo a punto de sancionarse no era tanto el tema de la despenalización, sino el avance de una práctica obligatoria para los institutos privados. Lo mismo rige para la educación sexual, y lo mismo se viene ya para el uso de pronombres neutros. Lo que estos nuevos explotados quieren es que respetemos sus supuestos derechos so pena de ir presos. Y que aún demos gracias que no vamos directo hacia nuevas guillotinas.

Si no vemos bien este diagnóstico, los nuevos explotados nos pasarán por encima sin que siquiera sepamos por qué. Que nos pasen por encima, ok. Finalmente, en el mundo de Caín, el que tiene la fuerza es el que avanza. Bajar de un tiro a los que estamos parados sobre la primera enmienda de los EEUU, es morir dignamente como un samurai. Pero que bajen de un tiro a gente parada sobre su odio al liberalismo clásico, es otra cosa. Es matar a quien podría haber sido un aliado, que sólo pide libertad para su propio autoritarismo.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.