El disparatado costo de cada legislador argentino sin datos engañosos

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 24/9/2019 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/09/24/el-disparatado-costo-de-cada-legislador-argentino-sin-datos-enganosos/?fbclid=IwAR2CkfyqMTUmYFIctqH1zdJSlst37R3_gJgWphY9XtkE7gne9T5QhZ9Xb40

 

(NA)

En más de una oportunidad escribí sobre los gastos del Congreso de la Nación. Sin ir muy lejos, el 5 de marzo de este año publiqué en Infobae esta nota: “El descomunal costo del negocio de la política en la Argentina y por qué EEUU es casi 4 veces más eficiente”

En un debate en el programa A Dos Voces dije cuál es el costo de mantener a un diputado y a un senador, comparándolo con el caso español. Sin embargo, un grupo llamado Reverso, que creer tener el sello ISO 9001 para dárselo a quien considera correcto, salió con una nota diciendo que mi afirmación es Engañosa. De acuerdo al diccionario de la RAE, engañoso, significa: falaz, que engaña o da ocasión a engañarse. Por su parte, engañar significa, siempre de acuerdo a la RAE, hacer creer a alguien que algo falso es verdadero.

Para calificar mi afirmación del costo por diputado y por senador hicieron una nota en la que en vez de comparar el costo por senador y diputado, comparan los sueldos de los diputados y senadores argentinos con los de España. Esto me lleva a concluir que Reverso tiene gente incompetente o bien deliberadamente cambian la comparación engañosamente, porque no es lo mismo el sueldo de un senador o diputado que el costo total de su funcionamiento.

Los legisladores están en un edificio que consume energía, tiene seguridad, los legisladores tienen secretarias, asesores de prensa, asesores de todo tipo, internet y gastos generales. En otras palabras, para determinar cuánto le cuesta al contribuyente cada legislador hay que tomar no solo el sueldo del legislador, sino también los costos directos e indirectos, que pueden ser fijos o variables, para realizar sus funciones, costos que sabemos que nuestros legisladores parecen no contemplar a la hora de gastar la plata del contribuyente, pero sí lloran por los pobres con lágrimas de cocodrilos ante las cámaras de televisión, mientras una nube de asistentes suelen acompañarlos a los estudios y permanecer fuera de cámara.

Cuentas simples

Hecha esta aclaración, mi cuenta es muy sencilla: tomo los presupuestos asignados específicamente al Senado y a Diputados, aclarando que no incluyen los gastos de la Biblioteca del Congreso, ni la imprenta, ni ningun otro rubro, solo $9.157 millones asignados específicamente a senadores y $9.355 millones asignados a diputados. Esos montos los divido por el tipo de cambio promedio del euro en lo que va del año que me da $47,60, ese dato da que el Presupuesto 2019 de la Cámara de Senadores es de 192 millones de euros, dividido los 72 y por 12 meses, da un costo (no sueldo, costo) promedio mensual de 222.222 euros, más de lo que dije en televisión porque ese día tomé el tipo de cambio del miércoles pasado y ahora estoy tomando el tipo de cambio promedio de lo que va del año.

Así que el otro fui “engañoso” en mostrar un costo más bajo, no salario, por senador. Si hago el mismo ejercicio por diputado, el costo (no salario) por diputado da 63.878 euros mensuales de costo por legislador.

Haciendo el mismo ejercicio para ambas Cámaras en España, el costo por senador es de 17.540 euros mensuales contra los 222.222 euros mensuales que cuesta mantener un senador argentino y en el caso de los diputados un diputado español tiene un costo mensual 21.700 euros contra los 63.878 euros mensuales de cada diputado argentino.

Pero aún si tomamos solo el gasto en personal de ambas cámaras y comparándolas con las dos cámaras de España, vemos que el gasto en personal en Argentina es abismalmente superior al de la española, que tampoco se caracteriza por ser la pulcritud en el cuidado de los gastos.

No estoy tomando el Congreso sueco en que cada legislador se cocina y se lava su propia ropa y vive en un departamento mínimo. La comparación la hago con un país que tiene fuertes lazos con nuestros abuelos y tradiciones similares.

En el caso de la Argentina, del presupuesto de diputados y senadores de 2018, el 92% estuvo destinado al gasto en personal, así que no me pueden venir con obras de refacción ampliación o cualquier otra historia que genera engaño en el dato. La Cámara baja gasta 4,6 veces más en personal que la de España y la Cámara alta gasta 7,8 veces más que la española en personal.

Todos estos lujos de gastar la plata del contribuyente se lo dan a pesar de tener un ingreso per cápita que, de acuerdo a datos del Banco Mundial, en 2018 Argentina tenía USD 11.652 corrientes versus USD 30.524 de España. O sea, el habitante español tiene un ingreso per capita casi 3 veces superior al nuestro pero nuestros legisladores, que lloran por los pobres en televisión, mientras le cuestan al agobiado contribuyente 12 veces más los senadores argentinos que los españoles y 3 veces más los diputados argentinos que los españoles.

Finalmente, presento dos gráficos más, mostrando la evolución a pesos constantes de 2018, de los presupuestos de ambas Cámaras donde se puede observar que ambas aumentaron en términos reales sus gastos.

El ajuste lo hago tomando el IPC Congreso cuando el Indec destruyó las estadísticas en la era K y a partir de 2016 hago el empalme con el Indec recuperado gracias a la impecable tarea de Jorge Todesca al frente de esa institución.

El argumento que suelen usar algunos legisladores para defenderse frente a esta abrumadora evidencia, es decir que lo que ellos gasta es una parte ínfima del Presupuesto, lo cual es cierto. Ahora, ¿eso les da derecho a despilfarrar la plata del contribuyente total es una parte ínfima y acaso esa parte ínfima no es muchísimo dinero como costo por legislador?

Seguramente no se van a solucionar los problemas fiscales del país bajando solo los gastos del Congreso, pero por favor dejen de decir que la gente no aguanta más el ajuste cuando a todas luces ellos gastan fortunas para sacar leyes que impiden el trabajo de los que los mantienen o se concentran en debatir cuál es la capital nacional del salame quintero, declarar a la ciudad santafesina San Jorge como la “Capital Nacional de la Bolita de Cristal”, proponer a Cañuelas como “Capital Nacional del Dulce de Leche”, declarar “Capital Nacional del Asado con cuero” a la ciudad de Viale, Entre Ríos o declarar “Capital Nacional del Disfraz”” a la ciudad de Paraná, Entre Ríos, por citar algunos casos.

En definitiva: 1) no confundir salario del legislador con el costo de mantener a un legislador y 2) si corregimos el costo de mantener a cada legislador por la calidad de su trabajo, el costo puede tender a infinito.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky 

Un delincuente es un delincuente: con votos o sin votos.

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 26/10/14 en: http://economiaparatodos.net/un-delincuente-es-un-delincuente-con-votos-o-sin-votos/

En una democracia republicana el voto no es otorgado para autorizar un saqueo generalizado vía el estado.

En una de sus defensas matinales de lo indefendible, Capitanich dijo, refiriéndose a alguna declaración que se había formulado en IDEA, que se presentaran a elecciones para ver quién tenía razón. El kirchnerismo no tiene mejor argumento para defender sus ideas que someter todo a votación. Como si los votos dieran la razón. Si así fuera, el genocidio de Hitler estuvo sujeto a derecho porque fue elegido por el voto popular.

El mismo argumento utilizó CF cuando en 2008, en medio del conflicto de la 125, dijo por cadena que a pesar de haber tenido el 45% de los votos iba a mandar al Congreso un proyecto de ley, para aprobar el incremento de la carga tributaria sobre el sector agropecuario. Semejante afirmación dejó al descubierto sus inclinaciones autoritarias o su profunda ignorancia de lo que es un estado de derecho.

En efecto, en primer lugar nuestra Constitución establece que es el Congreso de la Nación el que establece la carga tributaria, no el poder Ejecutivo, así que al mandar un proyecto de ley no le estaba haciendo ningún favor a nadie ni estaba otorgando ninguna concesión. Solamente tenía que cumplir con la ley. No es prerrogativa del Ejecutivo establecer impuestos.

En segundo lugar, el hecho de tener el 45% de los votos no la convierte en monarca que le da derecho a decidir sobre la vida y la fortuna de los habitantes de país. El artículo 29 de la constitución nacional es muy claro al respecto. Textualmente dice: “El Congreso no puede conceder al Ejecutivo nacional, ni las Legislaturas provinciales a los gobernadores de provincia, facultades extraordinarias, ni la suma del poder público, ni otorgarles sumisiones o supremacías por las que la vida, el honor o las fortunas de los argentinos queden a merced de gobiernos o persona alguna. Actos de esta naturaleza llevan consigo una nulidad insanable, y sujetarán a los que los formulen, consientan o firmen, a la responsabilidad y pena de los infames traidores a la patria”.

En una democracia republicana el voto no es otorgado para autorizar un saqueo generalizado vía el estado. Es solo un mecanismo pacífico para elegir a determinadas personas que, por un tiempo determinado, tendrán como función administrar la cosa pública, sometidas al estado de derecho. Es decir, gobiernos subordinados a la ley.

En nuestro país, y también en muchos países del mundo, se ha desvirtuado por completo el sentido del voto, transformándolo en una forma de elegir a nuestros propios dictadores. Puesto de otra manera, cuando el gobernante utiliza el monopolio de la fuerza que se le delegó y viola el derecho a la vida, la libertad y la propiedad de las personas, pierde toda legitimidad y no solo se levanta contra el orden constitucional sino que pasa a ser un delincuente como cualquier otro que usa la fuerza para violar derechos.

En su ensayo La Ley, Bastiat distingue entre el robo común y el robo legalizado. Dice Bastiat que el estado no puede hacer algo que si lo hiciera un particular constituiría un delito.

Por ejemplo, si un grupo armado impide que nuevos empresarios compitan con algún grupo ya establecido, eso es un delito que debe ser sancionado. Ahora, si el grupo ya establecido recurre al estado para que sancione una ley que les prohíba a nuevos empresarios competir con los que ya están establecidos, también es un delito porque el estado es cómplice del grupo ya establecido violando el derecho a ejercer toda industria lícita en beneficio del grupo ya establecido. De esta manera, no solo crece la corrupción porque nadie que esté en la función pública va a otorgar semejante beneficio en forma gratuita, sino que además, el estado se convierte en un delincuente más. Y un delincuente es un delincuente con votos o sin votos. Los votos no convierten un acto ilegítimo en legítimo. Los votos no transforman una violación de derechos en estado de derecho.

En nuestro país hoy rige lo que algunos llaman democracia delegativa y que antes Hayek había distinguido entre democracia (gobierno sujeto a ley) y democracia ilimitada en la cual quienes acceden al poder por medio del voto terminan usando e monopolio de la fuerza para violar derechos y establecer la corrupción, o en su momento lo que Karl Popper escribió en La Sociedad Abierta y sus Enemigos. Este es un tema que viene de larga data.

Ya los padres fundadores de EE.UU. estaban preocupados por limitar el poder del gobierno. Veían que al otorgarle el monopolio de la fuerza a un grupo reducido de personas, se podía caer en un sistema autoritario.

El problema fundamental es que si el voto decide la legitimidad de los actos de gobierno aunque estos violen derechos de tercero, se cae en una competencia de populistas para ver quien promete saquear con mayor intensidad los derechos de una minoría para favorecer a una mayoría circunstancial.

Si la democracia se limitara a votar y el que más votos tuviese pasara a tener derechos absolutos sobre los ciudadanos, me declararía abierta y categóricamente antidemocrático.

El mundo en general tiene un problema con este tema de los votos y el monopolio de la fuerza, pero en Argentina, al igual que en Venezuela y en otros países de América Latina, parece haber una estupidez suprema al respecto.

En síntesis, tener más votos no da la razón. Los votos son un sistema pacífico de cambio de gobierno que para no ser autocrático tiene que respetar el derecho a la vida, la libertad y la propiedad de las personas. Y si viola esos derechos es una autocracia y un delincuente, con votos o sin votos. Pero delincuente al fin porque comete el robo legalizado del que hablaba Bastiat.

Es más, y con esto cierro la nota, me preocupa más el robo legalizado de los gobiernos que el de los ladrones comunes. De estos últimos es más fácil defenderse.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.