Por qué el gobierno no podrá detener el deterioro económico

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 12/5/13 en http://economiaparatodos.net/por-que-el-gobierno-no-podra-detener-el-deterioro-economico/

Cristina Fernández podrá retener el poder recurriendo a mil tramoyas políticas, pero lo que no podrá nunca es recuperar la destrucción económica que ella y su fallecido esposo le generaron a la Argentina

Para ir directo al punto voy a formular una afirmación y luego explicarla. La afirmación es muy sencilla: mientras esté el kirchnerismo en el poder, la economía argentina irá barranca abajo. El kirchnerismo o cristinismo no tiene ninguna posibilidad de cambiar el curso declinante de la economía. Podrá, si tiene suerte, tener algún descanso temporario, pero la curva va a ir inevitablemente hacia abajo.

Las razones para formular semejante afirmación son básicamente dos: 1) el modelo siempre fue intrínsecamente inconsistente y se quedó sin financiamiento y 2) el gobierno no puede generar ningún tipo de confianza.

La inconsistencia del modelo, si es que así puede llamarse a esta acumulación de parches, es que sigue creyendo que primero se puede consumir y luego producir. La redistribución demagógica y populista duró mientras hubo recursos para financiarla. Eso se acabó y ellos lo saben.

Mucho se ha hablado en estos días que el blanqueo de capitales busca reactivar la economía ante la falta de recursos. Tal vez ese sea un objetivo secundario y un argumento para “vender” el blanqueo ahora llamado exteriorización, pero me parece que el objetivo primario es buscar cobertura ante los escándalos de corrupción que surgen día a día.

Ahora bien, ¿por qué la economía seguirá deteriorándose mientras siga el cristinismo? Por la sencilla razón que no solo no generan confianza con lo que hacen, sino que ahora generan cada vez más pánico en los agentes económicos. En la desesperación por mantenerse a flote ya hacen cualquier barbaridad económica e institucional, lo cual puede agravar la crisis en forma más acelerada como por ejemplo generar una crisis financiera por miedo a que hagan cualquier cosa con el dinero de la gente. No digo que necesariamente vaya a pasar, pero la psicosis es grande al ver tanta impunidad, que la gente vive preguntando si pueden meterse con las cajas de seguridad. Es más, si mal no recuerdo Kicillof tiró un número sobre cuánto calcula el gobierno que hay en dólares en las cajas de seguridad. El solo hecho de dar ese número y decir que ellos saben lo que la gente tiene en las cajas de seguridad es motivo suficiente para que la gente se preocupe. Después de todo, el kirchnerismo tiene un largo curriculum en materia de confiscaciones.

Justamente ese es su principal problema para poder salir del pantano económico en que están metidos. Por el problema de tipo de cambio real ya no generan tantos dólares comerciales como para bancar importaciones y sostener consumo. Lo que se consume hay que producirlo adentro, pero para eso necesitan inversiones. Necessitan que aumente la capacidad de producción, porque Marcó del Pont podrá seguir emitiendo moneda para “estimular” la economía pero si no hay bienes para comprar, veo difícil que la gente pueda consumir, salvo que se coma los papales que emite el Central. Y aquí tienen el problema de fondo, solo un kamikaze puede invertir en un país en el que no se pueden girar utilidades y dividendos. Moreno te ordena qué tenés que producir, a qué precio vender, etc. Encima te matan con impuestos. Todo lo necesario para que no haya proyecto de inversión que tolere semejante locura de autoritarismo económico. Pero como se sabe que quieren sostener el populismo, la pregunta que se formula la gente es: ¿qué caja van a manotear ahora? Es decir, la pregunta lleva implícito otro riesgo más. Meterse en alguna inversión que luego se transforme en una pesadilla porque en nombre del modelo de inclusión social, el gobierno decidió expoliar con algunos de sus mecanismos de abuso del poder. La gente vive pendiente de qué activos va a atacar el gobierno para financiarse, el peor clima que uno puede imaginar para las inversiones.

Agreguemos que el espectáculo que dieron los cinco funcionarios del área económica para explicar el blanqueo dejó en evidencia la falta de preparación para poder responder con solvencia a preguntas muy elementales. Ni ellos sabían explicar en qué consiste este blanqueo que quieren tratar en forma urgentísima.

Pero voy más allá y reconozco que una presidente con inclinaciones autoritarias y desconocimiento de lo más elemental de la economía nunca va a poder estar rodeada de gente preparada y que genere confianza. Puesto en otros términos, el lamentable espectáculo de los cinco funcionarios no es otra cosa que el reflejo de la mediocridad intelectual de Cristina Fernández de Kirchner. Y aquí llegamos al punto de fondo. El principal obstáculo para poder recuperar la economía tiene nombre y apellido: Cristina Fernández de Kirchner. Es ella la que, en su ambición de poder y desprecio por las instituciones, hace inviable cualquier recuperación económica. No hay forma que ella logre generar confianza en los inversores. Si el ministro de economía tiene miedo de hablar de inflación, quiere decir que sus funcionarios tienen pánico a la ira presidencial. Eso lo perciben los inversores y no van a ser tan inconscientes de hundir su capital en un país que depende de los caprichos autoritarios de una persona absolutamente imprevisible y caprichosa.

Como lo he dicho en reiteradas oportunidades, aquí no se trata de retocar el tipo de cambio, subir la tasa de interés o cambiar la política de subsidios. El tema es mucho más profundo y tiene que ver con la falta de confianza en la persona que tiene el monopolio de la fuerza. Seguramente ya no tiene ese famoso 54% que dicen haber sacado en las elecciones de 2011, pero tiene el monopolio de la fuerza y capacidad de hacer daño con los resortes de poder que conserva. Y ese poder de dañar condena a la Argentina a una continua caída en las inversiones, menos puestos de trabajo, baja en la productividad y menos salarios reales.

A esta altura del partido, ya no pueden salir del cepo cambiario porque si pusieran un dólar financiero con flotación sucia, el mercado les barrería las reservas, y más con todo el prontuario confiscatorio que han demostrado que pueden aplicar en cualquier momento.

No tienen forma de financiar la recuperación de la destrucción del sistema energético y la gente les tira por la cabeza los pesos que emiten.

La confianza, que es la clave de todo proceso económico está quebrada. Cristina Fernández podrá retener el poder recurriendo a mil tramoyas políticas, pero lo que no podrá nunca es recuperar la destrucción económica que ella y su fallecido esposo le generaron a la Argentina. La semilla de la decadencia económica está en la misma presidente. Mientras eso no cambie, no puede esperarse que la economía entre en una senda de crecimiento, ni aún con este engendro del blanqueo, que parece ser más una cobertura para los corruptos que un instrumento para atraer inversiones.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA)y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

Crisis del Euro: Lecciones para Argentina

Por Enrique Blasco Garma. Publicado el 19/12/12 en  http://www.ambito.com/diario/noticia.asp?id=668174

La crisis del euro adquirió dramatismo a fines de 2009, fundamentalmente por las revisiones al déficit y deuda pública comunicadas al asumir el nuevo Gobierno griego. Tras esa novedad, un importante conjunto de economistas y destacadas personalidades redoblaron vaticinios de la «imposibilidad» de subsistencia de Grecia y otras naciones «periféricas» en el euro.
Desde esta columna de Ámbito Financiero sostuvimos lo contrario, que el euro se fortalecería con las dificultades y las autoridades de los países miembros adoptarían las medidas necesarias para ello. Más tarde, las secuelas de la restricción crediticia se extendieron a Irlanda, Portugal, España e Italia. Para colmo de males, los pronósticos de abandono del euro incentivaron temores cambiarios y retiros de depósitos bancarios en las naciones consideradas menos competitivas. La consecuencia fue restricciones crediticias aún mayores y desplomes del nivel de actividad, copiando a los sufridos en nuestro país en la antesala de la crisis del 2001/2.
Los especialistas en Europa acuñaron el término PIIGS, por las siglas en inglés de los cinco países con mayores dificultades. Los agoreros resaltaban los desbalances, desigualdades de productividades, de actitudes culturales y propensiones a trabajar y ahorrar. Anunciaban la inexorable devaluación de esos países, a los que recomendaban adoptar monedas nacionales propias, flotando respecto del euro. Así, Grecia debía retornar al antiguo dracma, su unidad monetaria anterior. ¡Los fundamentalistas del «retraso cambiario» bramaban por la inmediata adopción de monedas nacionales! ¡Era imposible seguir adelante con el euro, según un gran número de respetados especialistas! Con argumentaciones paralelas a las utilizadas para abogar por una devaluación del peso en nuestro país.
Gran parte de esos especialistas están educados en las teorías del «equilibrio», visiones de agentes económicos que se mueven dentro de senderos acotados por severas curvas geométricas, comportamientos embretados por ecuaciones parciales que determinan «variables de equilibrio». En esa visión, las políticas no juegan o sólo ejercen un rol secundario. Sólo las «variables» pueden moverse y una de las principales es el tipo de cambio.
Los líderes europeos siguieron otro camino. Reconocieron que la construcción política de la Unión Europea era el vehículo principal para proteger los derechos y logros personales de los europeos. Y que las normas y acuerdos políticos pueden reformarse y adecuarse para superar los conflictos y prosperar en forma sustentable a mediano y largo plazo. Instituyeron los pactos fiscal, económico, bancario y político para hacer más efectiva y competitiva la UE, exigiendo cesiones de soberanía nacional en beneficio de la coordinación de las decisiones comunitarias y de la población del conjunto europeo. En la emergencia, el Banco Central Europeo está teniendo un papel importantísimo, siempre respetando su mandato institucional. Contrariando la «imposibilidad competitiva» o «retraso cambiario» dictaminado por expertos, las naciones «periféricas» están expandiendo sus exportaciones. Ante el Comité de Asuntos Económicos y Monetarios del Parlamento Europeo, Mario Draghi, presidente del BCE, acaba de informar que las exportaciones de España crecieron en volumen un 27%, desde 2008. Y las de Irlanda el 14%; de Italia el 21%, Portugal el 22%. Otros países de la UE que están fuera del euro, como los bálticos, a los que el FMI había recomendado devaluar la moneda fuertemente para superar la crisis, optaron por mantener la relación fija con el euro y recuperaron significativamente sus economías. Más contundente, Estonia entró en el euro.
Estas breves consideraciones muestran que la economía, como ciencia social que es, ofrece posibilidades, aperturas, que muchas veces los técnicos no advierten. El tipo de cambio de «equilibrio» es una falacia, pues el balance cambiario y las reservas internacionales reflejan movimientos financieros de diferentes orígenes. Nunca existe un equilibrio inmutable, ni ceñido en márgenes estrechos, en las grandes sociedades complejas donde interactúan decenas de millones de personas. Está muy generalizado ignorar las condicionantes políticas, las restricciones financieras, y hasta contables, y las consecuencias. Por ejemplo, los que insisten con supuestos «retrasos cambiarios» se olvidan que las devaluaciones catapultan la inflación, deterioran la confianza y, generalmente, tumban gobiernos.

Enrique Blasco Garma es Ph.D (cand) y MA in Economics University of Chicago. Licenciado en Economia, Universidad de Buenos Aires. Es Economista del Centro de Investigaciones Institucionales y de Mercado de Argentina CIIMA/ESEADE. Profesor visitante a cargo del curso Sist. y Org. Financieros Internacionales, en la Maestria de Economia y C. Politicas, ESEADE.

 

Boden 2012: el capítulo del default aún no está cerrado

Por Aldo Abram.  Publicado el 2/8/12 en: http://www.cronista.com/contenidos/2012/08/02/noticia_0107.html

El Gobierno ha tomado el pago del último cupón del Boden 2012 como un hito que marca el fin de la deuda dejada por el “corralito”. Lo primero que hay que aclarar es que el origen de estos títulos fue la “pesificación” de las deudas bancarias en dólares en 2002, que tuvo como contrapartida la de los depósitos en moneda extranjera, cuyos dueños pagaron la mayor parte del costo de dicho subsidio a los deudores.  

También, marca un paso más en el proceso de “desendeudamiento” del sector público nacional; que, más allá de los medios, cabe reconocer va a ser una herencia muy positiva para el país. 

Sin embargo, es interesante tener en cuenta que desde 2001 el Gobierno no ha tenido acceso fluido al mercado voluntario de crédito; lo que implica que aunque hubiera querido no hubiera podido refinanciar sus vencimientos. 

Esto tiene diversos motivos. En primer lugar, la reestructuración de la deuda en cesación de pagos fue exitosa en términos de la quita realizada; pero fue percibida (correctamente) por los inversores mundiales como una imposición unilateral y no como una negociación con los acreedores. 

Además, la intervención del Indec  para dibujar a la baja la inflación, implicó subestimar el CER y, por ende, estafar a los tenedores de títulos públicos en pesos que actualizaban por ese índice. Por último, más allá de la infinidad de declaraciones oficiales, no parece haber mucha voluntad de negociar para normalizar los pasivos con el Club de París que permanecen en cesación de pagos; lo que recién permitiría hablar de cerrar el capítulo del “default”. 

Si el Estado se “desendeudó”, debería significar que fue austero y logró ahorrar lo necesario para poder pagar lo que debía. Sin embargo, sobre todo desde 2006, la solvencia fiscal se tendió a diluir. Este proceso de incremento excesivo del gasto se potenció con la crisis internacional y luego con la necesidad de ganar las elecciones presidenciales (2010 y 2011). Entonces, si los recursos no alcanzaban a seguirle el “tren” a las erogaciones, ¿de dónde salió la plata para el “desendeudamiento”?  

Una parte menor surgió del financiamiento a tasas “licuables”, que no eran de mercado,  proveniente  del Banco Nación, el Fondo de Garantía de Sustentabilidad Previsional y otros organismos públicos. Pero fue el Banco Central el gran “proveedor” del Gobierno y, dado que los recursos no se lo dejó Papá Noel en el Arbolito de Navidad, debemos saber que lo aportamos todos los argentinos a través del altísimo impuesto inflacionario que hemos sufrido durante los últimos años. 

El Anses merece un análisis adicional, la eliminación del sistema de capitalización implicó transferirle ingentes recursos, que el Gobierno aprovechó para “cargarle” al organismo gastos que correspondía realizar con fondos de rentas generales (Asignación Universal por Hijo, moratoria previsional, etc.). Ahora, si midiéramos los pasivos netos que se están generando en el régimen de reparto por los compromisos jubilatorios asumidos con los actuales aportantes, no podríamos hablar de “desendeudamiento”; ya que le estamos dejando un gran problema a las futuras generaciones de contribuyentes que tendrán que enfrentar su segura quiebra. 

Cabe recordar que ya tuvimos un esquema similar que entró en crisis a finales de los ´80, porque sus fondos fueron despilfarrados de la misma forma que se hace actualmente; lo que permite prever que difícilmente tenga un final distinto.  

Aldo Abram es Lic. en Economía y director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade) .