El monopolio de las Big Tech y la censura en las redes sociales

Por Iván Carrino. Publicado el 10/1/21 en : https://www.ivancarrino.com/el-monopolio-de-las-big-tech-y-la-censura-en-las-redes-sociales/

Hace poco en este espacio hablábamos sobre los monopolios en el capitalismo y el riesgo que estos encarnan. Mi posición, la repaso, es que si en un mercado libre se crea un monopolio, es porque la o las empresas que lo conforman (oligopolio en dicho caso), han prestado el mejor servicio al cliente.

Si son las regulaciones estatales las que crean el monopolio (como en el caso de la licencia de taxis), entonces mi posición es a favor de remover esas barreras de entrada legales para competir en el mercado.

En general cuando desde la izquierda se argumenta que el capitalismo lleva a los monopolios y que esto es un problema, no queda muy claro cuál es el problema que identifican. Se limitan a decir que los monopolios conspiran contra el bienestar general, pero no la forma en la que lo hacen. No obstante, recientemente hemos sido testigos de la decisión de varias grandes empresas tecnológicas (“Big Tech”), como Twitter, Google y Amazon, de remover a Donald Trump de su ecosistema.

Twitter le suspendió la cuenta de forma permanente al presidente de EEUU. Además, Apple, Google y Amazon quitaron la posibilidad de descargar la aplicación “Parler”, una red social análoga a Twitter donde no hay “censura”. Esto llevó a varios a denunciar el enorme poder que tienen las Big Tech sobre la información y opiniones a las que se puede acceder  y a comparar a estas empresas con dictaduras o policías del pensamiento.

Analizo a continuación dos cuestiones:

1) ¿Dado que las Big Tech dominan ampliamente el mercado de la comunicación a nivel global, prueba esto que en el capitalismo existe una tendencia hacia el monopolio, como afirmaba Roxana Kreimer hace unos días?, y

2) ¿Es correcto comparar el comportamiento de las Big Tech contra Trump con el de una dictadura o el de la policía?

Capitalismo, monopolio y China

Cuando se critica al capitalismo se suele mirar una situación que a muchos les parece indeseable del sistema para luego concluir que dicho sistema “falla” o no cumple las expectativas. No obstante, se olvidan estos análisis de comparar contra las alternativas existentes. Así, por ejemplo, cuando Roxana Kreimer hablaba de las tendencias del liberalismo económico hacia el monopolio, evitaba decir que en países comunistas el monopolio es total, con lo que la situación debería parecerle mucho peor. En este caso: ¿qué modelo tiende más al monopolio?

La misma pregunta cabe hacer aquí: si admitimos que Twitter, Facebook y Google son empresas con tal poder de mercado que constituyen un oligopolio en el sector de los nuevos medios de comunicación, ¿no prueba esto que en el capitalismo la tendencia al monopolio existe? La respuesta es que no necesariamente. De hecho, podemos comparar este ecosistema con lo que ocurre en China, que tiene un sistema económico alternativo.

Un artículo de la BBC explica que en China no se pueden utilizar ni Whatsapp, ni Twitter, ni Google (estas últimas bloqueadas directamente por el gobierno), y que en lugar de YouTube o Facebook están Youku y QQ. Es decir que en la China no liberal existe la misma configuración “oligopólica” de este tipo de compañías, pero producto de la regulación estatal, que no solo bloquea la competencia de proveedores extranjeros, sino que además supervisa todos los contenidos que se publican, institucionalizando una censura gubernamental contra los ciudadanos.

Concluyendo: la configuración actual de las Big Tech no prueba que en el capitalismo haya una tendencia al monopolio. China, que no es capitalista, o al menos lo es en una medida increíblemente menor que los Estados Unidos, tiene una configuración de mercado similar en este sector, pero con el agravante de las restricciones estatales a la competencia y el monitoreo y censura gubernamental de los contenidos.

La policía del pensamiento

Vamos al segundo tema: ¿configuran Twitter, Facebook, y Google una policía del pensamiento o una dictadura? La comparación es absolutamente exagerada. En China efectivamente existe una policía del pensamiento, y si algo de lo que uno dice no le gusta al régimen, entonces uno va preso. Lo mismo ocurre en Venezuela, y lo mismo ocurrió en incontables dictaduras a lo largo de la historia de nuestros países.

La “policía del pensamiento” de Twitter, entonces, tiene unas consecuencias enormemente menos dañinas para el individuo que la policía del pensamiento de verdad. En un caso se pierde la libertad y se pasa a vivir tras las rejas; en el otro, simplemente se pierde el acceso a una plataforma para compartir información, opiniones o fotos de comida.

La exageración en este sentido es preocupante, en la medida que si alguna autoridad gubernamental se toma en serio estos reclamos, entonces podrá concluir que deben regularse estas compañías. Así, terminaremos lidiando no ya con los “Términos del Servicio” de una o varias compañías privadas -con todo lo arbitrario que nos pueda parecer- para pasar a lidiar con las Leyes y Reglamentos del estado, algo que cualquier persona considerada liberal entenderá que es mucho peor.

¿Nos puede parecer mal que una app, o un conjunto de empresas tecnológicas hagan todo lo posible para remover ciertos discursos de sus plataformas? Sí, claro. De hecho, intentar quitar a Trump pero dejar impunemente a Nicolás Maduro, habla de la poca catadura moral de quienes han tomado esta decisión. Por otro lado, también es objetable que sigan este camino, puesto que lo único que conseguirán es alimentar el discurso de persecución que el trumpisto quiere instalar para ganar legitimidad.

Ahora bien, concedido lo anterior, también es cierto que las Big Tech tienen derecho a hacer lo que quieran con sus plataformas y serán los usuarios los que decidirán si quieren permanecer o no en ellas.

Si los usuarios de Twitter quieren permanecer allí a pesar del bloqueo a Trump y el doble estándar, será porque consideran que -al menos por ahora- las alternativas existentes (como Parler, por ejemplo), no superan a Twitter en cuanto a costos y beneficios. Es decir, en Twitter uno usa una plataforma con la que ideológicamente está en desacuerdo pero tiene más llegada. En Parler, el aspecto positivo es que no hay exclusión de los trumpistas, pero no tiene tantos usuarios por el momento.

Por último el derecho a hacer lo que quieran se deriva del derecho de propiedad. Cuando el senador Ted Cruz le pregunta a Jack Dorsey “quién demonios lo eligió a él” para admitir o remover contenido de su red social, la respuesta es muy sencilla: él es el nada menos que el creador de Twitter, así que le asiste el derecho de propiedad sobre la plataforma para tomar decisiones, sean estas buenas o malas. Punto.

La censura según Ayn Rand

Para finalizar, dejo unos párrafos de Ayn Rand sobre este tema. Curiosamente, la pensadora ruso-estadounidense estaba criticando a la izquierda. Habrá que ver si este razonamiento no aplica ahora también a quienes -desde la derecha- se enardecen contra las redes sociales:

Durante años los colectivistas han difundido la idea de que el rechazo, por parte de un individuo particular, a financiar a un adversario constituye una violación del derecho a la libre expresión del adversario, y un acto de “censura”.

Afirman que es “censura” la negativa de un diario a emplear o publicar artículos de escritores cuyas ideas son diametralmente opuestas a su política.

Hay “censura” si los empresarios rehúsan publicar sus avisos en una revista que los acusa, insulta y difama.

Hay “censura” si un avisador de televisión objeta que en el programa que él financia se cometen actos reprobables, tales como el incidente que tuvo lugar cuando se invitó a Alger Hiss para que acusara al ex vicepresidente Nixon.

Y están todos aquellos que declaran que “existe censura a través del rating, de los avisadores, de las redes de televisión, de las compañías afiliadas que rechazan programas ofrecidos a sus áreas”. Se trata de los mismos que amenazan con revocar la licencia a toda emisora que no acceda a aceptar su punto de vista sobre programaciones, y que claman que eso no es censura.

Considérense las implicancias de tal tendencia. El término “censura” se aplica únicamente a la acción gubernamental. Ningún acto privado es censura. Ningún individuo o agencia particular puede silenciar a un hombre o suprimir una publicación: sólo el gobierno puede hacerlo. La libertad de expresión de los individuos particulares incluye el derecho a no estar de acuerdo con sus antagonistas, no escucharlos y no financiarlos.” (el texto completo está en las páginas 142 y siguientes de este link)

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

Líquido en dólares, de momento, y oro (exit Argentina)

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 27/9/20 en: https://alejandrotagliavini.com/2020/09/26/liquido-en-dolares-de-momento-y-oro-exit-argentina/

Wall Street parece inestable, al fin en fase de corrección del movimiento alcista que se inició en los mínimos de marzo. La volatilidad que mide el índice VIX de la Bolsa de Chicago, ligado al S&P 500, en la semana sube un 2,7%. La incertidumbre en torno a las elecciones continúa al alza como se ve en los futuros del VIX:

Gráfico de Bloomberg

                  La sesión del viernes terminó en positivo, pero no la semana. En las últimas cinco ruedas, el Dow Jones cae un 1,75% (cuarta semana consecutiva de descensos), el S&P 500 el 0,65% (también la cuarta en negativo) y el Nasdaq 100 logra quedarse en positivo 1,96%, rompiendo la racha negativa de las tres semanas anteriores. El Nasdaq 100 gana un 27,69% en el año; el S&P 500 un 2,09%, y el Dow Jones pierde 4,78%.

                  Por cierto, peor le fue a Europa:

Gráfico de Bloomberg.

                    En cuanto a la venta masiva de las acciones de Tesla (NASDAQ:TSLA) no resulta sorprendente ya que han tenido ciclos de auge y desplome muchas veces. En el último movimiento a la baja, perdieron casi una cuarta parte de su valor desde los máximos históricos el 31 de agosto, pero, aun así, siguen acumulando ganancias de un 356% en términos anuales lo que la convierte en la mayor ganadora entre las empresas tecnológicas de gran capitalización.

Tesla Daily

                    Es que el reciente “Battery Day” desilusionó y desencadenó una caída aproximada del 11% del valor de las acciones el martes. Antes, Musk había ganado credibilidad tras la apertura de una giga fábrica en China, en tiempo récord, y registrar cuatro trimestres consecutivos de ganancias. Desde 2018, ha habido dos oleadas de ventas, cada una de las cuales zarandeó a los inversores, ya que las acciones cayeron alrededor de un 50% cada vez. Y algunos analistas creen que los inversores deben prepararse para un movimiento similar si continúa el actual bajón.

                 Los futuros del Brent bajan a la zona de 41,9 dólares por barril quedando la caída semanal en el entorno del 2,8%. Los del West Texas retroceden hasta la zona de los 40,2 dólares por barril, y pierden un 2% en la semana. Todo esto debido al aumento de las represiones, sobre los mercados y las personas, por parte de los Estados con la excusa de la “pandemia”.

                 Las criptos bajaron todas en la semana (incluso con el repunte de los últimos dos días) siendo el Bitcoin el menos afectado y Ethereum el más golpeado:

Gráfico de Bloomberg

                 Como todos los commodities (que caen -26.8% anual) la plata tuvo esta semana la peor desde septiembre de 2011, en medio de un dólar fortalecido. Pero la última vez que la plata vio tal caída luego el rebote fue muy superior:

Grtafico de Bloomberg

                       El oro ha superado a la plata durante 5 de los últimos 6 días:

Gráfico de Bloomberg

                       El euro cae un 1,8% semanal pero todavía se aprecia un 3,7% sobre el billete norteamericano en lo que va de año. Y los indicios de una nueva caída de la moneda comunitaria se están acumulando:

EUR/USD Daily

                    Los bonos del Tesoro han subido 6,6% anual, los Investment Grade (IG) 5,9%, mientras que el S&P500 sube 11% y las acciones globales caen -0.7%, y el dólar baja -2.1%.

                    Conclusión hay que volver a mantenerse líquido en dólares, de momento, comprar el siempre refugio de valor a largo plazo por excelencia el oro, aun habiendo experimentado su peor semana desde marzo cayendo un 4,7% quedando barato, pero ganado anualmente 22,2%. Y, para los ultraconservadores, comprar Treasuries que, aunque están caros, probablemente se mantengan y no pierdan valor lo que es mucho pedir hoy día.  

                    A ver, la Fed claramente infló la burbuja con tasas bajas y “regalando” dinero en cantidades récord. Entre muchos, un indicio interesante es que los individuos se encontraron con dinero sobrante y los invirtieron en la bolsa. E * Trade Financial Corp., TD Ameritrade Holding Corp. y Charles Schwab Corp. registraron registros récord de nuevos clientes en los tres meses que terminaron en marzo, y el crecimiento continuó a partir de entonces, y todos cotizaron más que nunca en el segundo trimestre. Robinhood dijo en mayo que se agregaron 3 millones de nuevas cuentas en 2020, y la mitad de los nuevos clientes fueron inversores primerizos.

                      Y ahora, entonces, se fortalece el dólar -respecto de las otras monedas dada la inestabilidad global- entre otras cosas porque la Fed está poniendo algo de freno a esta multiplicación récord de billetes. Hace dos semanas, cuando publicó su último desglose mensual de las compras de la SMCCF (“Facilidad de Crédito Corporativo del Mercado Secundario”), mostró sorprendentemente que, en agosto, la Fed había comprado pocos bonos corporativos y ningún ETF dedicado. En las siguientes dos semanas, se vio una fuerte caída en los activos de riesgo y el Nasdaq se deslizó hacia una corrección del 10%, junto con una modesta caída en el sector de bonos corporativos:

Así, como twitteó Daniel Lacalle (por cierto, considerado el 8vo economista más influyente del mundo), el dólar (DXY) tuvo un fortalecimiento inter anual comparado con otras 97 divisas.

Imagen

El dólar subió (5to día más alto en los últimos 6 alza) y tuvo a su mejor semana desde marzo:

Gráfico de Bloomberg

El siguiente gráfico, con una reversión del índice dólar superpuesto con el S&P 500, muestra lo estrechamente que se han seguido -inversamente- el uno al otro desde los mínimos de marzo:

Gráfico de TradingView

  Entretanto el rendimiento de los bonos del Tesoro continúa bajando -a medida que sube el precio- sobre todo los de largo plazo:

Source: Bloomberg

                 Y el rendimiento real, descontada la inflación, de los bonos -que está en negativo- sube a medida que baja el oro mostrando que se compraron bonos y se vendió oro.

Source: Bloomberg

Exit Argentina now

                Entretanto en Argentina las cosas van cada vez peor, con un Estado cada vez más grande y represor. Es increíble que todavía los seres humanos no podamos comprender que con la violencia -la represión- solo se puede destruir. De manera que ni vale la pena hablar. Solo mostraré unos gráficos para, otra vez, mostrar lo mal que va todo.

                   En este gráfico puede verse cómo el S&P Merval medido en dólares CCL cayó un 30% desde el reciente canje, dada la caída del 11% en pesos a lo que hay que sumarle la depreciación del peso (“suba del dólar”) del 17%. Y en el siguiente cuadro, se muestra el drenaje constante, a pesar de los fuertes impedimentos en la teoría y en la práctica, de los depósitos y el aumento de las compras de dólares y aunque el sistema está solvente (solo el 35% de los depósitos están prestados) dado que, irónicamente, nadie quiere endeudarse en moneda dura porque nadie sabe cómo sigue el futuro dada la imprevisibilidad y falta de seguridad en Argentina.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

Controles de precios y ley del mercado

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2020/03/controles-de-precios-y-ley-del-mercado.html

 

Es materia de ignorancia económica confundir causas con efectos. Esto sucede con ciertos aspectos de la economía tales como los controles de precios y no es de ahora, sino que ya sucedía en la época de los nazis:

“A mucha gente le fascinaba el supuesto éxito del control alemán de precios. Decían: Solo tienes que ser tan brutal y despiadado como los nazis y conseguirán controlar los precios. Lo que no veía esa gente, ansiosa por luchar contra el nazismo adoptando sus métodos, era que los nazis no aplicaron un control de precios dentro de una sociedad de mercado, sino que establecieron un sistema socialista completo, una comunidad totalitaria.”[1]

Ya aclaramos que los controles de precios no operan si se apadrinan como medidas aisladas que afectan a determinados productos y excluyen a otros. Las del nazismo, en consecuencia, no eran simples disposiciones intervencionistas de vigencia transitoria y temporal, sino que consolidó un total control de la economía en su conjunto. Había una cuestión de rótulos que lo disfrazaban y ocultaban como un real socialismo, y era justamente el hecho de que el régimen nazi decía no desconocer la propiedad privada de los medios de producción, lo cual -en apariencia- resultaba verosímil a la vista de todos aquellos que no conocieran a fondo la ciencia económica y como marcha una economía de mercado y otra socialista.

No obstante, fueron muchos los países que defendieron el sistema nazi de control de precios, inclusive hasta la actualidad y en regímenes que insisten en denominarse “democráticos” o “de mercado”. Por ejemplo, todos los partidos “progresistas” propician este tipo de políticas.

“El control de precios es contrario al fin si se limita solo a algunos productos. No puede funcionar satisfactoriamente dentro de una economía de mercado. Si el gobierno no deduce de este fracaso la conclusión de que debe abandonar todos los intentos de controlar los precios, debe ir cada vez más allá hasta que sustituya la economía de mercado por una completa planificación socialista.”[2]

La historia de los controles de precios demuestra exactamente lo que la cita indica. Las naciones que los llevaron hasta las últimas consecuencias culminaron todos en estados opresivos y criminales como demostraron los casos de la U.R.S.S. y sus estados satélites detrás de “la cortina de hierro” de Europa oriental; en Asia, China, Corea, Camboya y otros lugares; y en América: Cuba, Chile de Allende y la actual Venezuela castro chavista comunista. No sólo sus economías resultaron colapsadas, sino que las libertades civiles y políticas (como no podía ser de otra forma) terminaron también suprimidas.

Esto no significa que en otras latitudes los precios políticos no fueron aplicados. Por el contrario, hoy en día casi todos los pueblos los patrocinan formando parte de la política económica de la mayoría del mundo mal llamado “libre”. Lo que sucede es que, comprobado tiempo más tarde su fracaso, es abandonados temporalmente por periodos más o menos largos, hasta que vuélvese a implantar, por lo general, con cada cambio de gobierno, o dentro de un mismo gobierno con cada cambio de ministro de hacienda o de economía que crea o no en el sistema como medio de corregir los aumentos de precios. Esta variante dependiente de estos factores ha impedido que muchos de los territorios de occidente hayan colapsado económica y políticamente y hayan terminado en estados totalitarios como si ha sucedido en los casos mencionados anteriormente.

“La producción puede dirigirse o bien por los precios fijados en el mercado por los compradores y por la abstención de comprar por parte del público o puede dirigirse por el consejo central público de gestión de la producción. No hay disponible una tercera alternativa. No hay un tercer sistema social viable que no sea economía de mercado ni socialismo. El control público de solo una parte de los precios debe llevar a un estado de cosas que, sin ninguna excepción, todos consideran como absurdo y contrario a sus fines. Su resultado inevitable es el caos y la inquietud social.”[3]

Este aserto científico se ha venido cumpliendo década tras década de manera ineluctable como si se tratara de una profecía. Sin embargo, los intentos de creer y de establecer una “tercera vía” o “sistemas alternativos” perduran también hasta hoy, desconociendo la verdad científicamente afirmada en la cita anterior. La dirección del mercado solamente puede estar en dos manos, a saber: o la de los consumidores o en la de los burócratas. No existe, pues, ninguna otra posibilidad ni fórmula mágica por la cual la economía pueda manejarse en su totalidad. En otras palabras, o se trata de socialismo o de capitalismo (economía de mercado). Apenas se intenten “terceras días”, sistemas “intermedios” economías “mixtas”, “hibridas” o como quiera rotulárselas los resultados indeseables de tal política comienzan a aparecer, y sólo cesan cuando se abandonan los experimentos intervencionistas.

Sin embargo, abundan los “profetas” que intentan presentar como “nuevo” lo que ha venido fracasando durante siglos desde los tiempos de Hammurabi[4]. En tal sentido, se cumple -una vez más- aquello de que la práctica confirma la teoría.

“Es esto lo que los economistas tienen en mente al referirse a la ley económica y afirmar que el intervencionismo es contrario a las leyes económicas.”[5]

No se procura decir que el mercado sea perfecto en el significado de que resulta siempre capaz de resolver todas las necesidades humanas, por cuanto hablar de “perfecciones” en abstracto carece de toda coherencia, y mucho más en el campo de las ciencias sociales. De lo que se discute es de dejar en claro que el mercado tiene sus propias leyes, y que autoajusta por medio de las mismas las posibles imperfecciones de las cuales pudiera adolecer, es decir, no se debate sobre una perfección imaginaria ni utópica, sino que se reflexiona sobre una realidad científica comprobable, que muestra ciertas regularidades que se cumplen de manera inexorable, y que cuando se alteran por factores exógenos ocasionan consecuencias indeseables. Esto es tan solo lo que se quiere significar con la cita anterior.

[1] Ludwig von Mises, Caos planificado, fuente: http://mises.org/daily/2454 (Publicado el 3 de febrero de 2007). pág. 13

[2] L. v. Mises ibidem, pág. 13.

[3] L. v. Mises ibidem, pág. 13-14.

[4] Véase a Robert L .Schuettinger – Eamonn F .Butler. 4000 años de Control de Precios y Salarios. Cómo no combatir la inflación. Prólogo por David L. Meiselman. Primera Edición. The Heritage Foundation. Editorial Atlántida – Buenos Aires.

[5] L. v. Mises ibidem, pág. 14

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

La mentalidad anticapitalista chilena

Por Carlos Newland: 

 

Hace algunos años con el economista húngaro Pal Czegledi elaboramos un índice mundial de mentalidad económica pro mercado. Las conclusiones de ese trabajo parecen particularmente relevantes a la luz de los recientes episodios de violencia y caos en Chile y el cuestionamiento, en ciertos ámbitos, al “modelo chileno”.  El índice y los trabajos mostraban que en el mundo los países no poseen una cultura económica popular homogénea. Las naciones con poblaciones cuya ideología es más afín a la economía de mercado son las pertenecientes a lo que se ha denominado “Anglósfera” (EEUU, Canadá, Australia y Nueva Zelanda). Allí el reconocimiento de las ventajas de la iniciativa privada y de la competencia y las desventajas de una excesiva regulación e intervención estatal forman parte de la cultura. No es sorprendente que estas naciones tengan las instituciones más libres, lo que en gran parte explica su elevado nivel de ingreso per capita. El segundo conglomerado más pro capitalista es el correspondiente a los países de Europa del Norte, seguidos en el ranking por las naciones de la Sinósfera” (Japón, Taiwan, China, etc).

 

La publicación índice ha dado lugar a un debate respecto al lugar que ocupan algunos países (abajo se incluye el ranking). No sorprende encontrar casi al final del listado a la Argentina. Al fin y al cabo, el segundo himno nacional, la marcha peronista (que incluso ha sido entonada recientemente en reuniones macristas) contiene en sus estrofas un llamado “a combatir al capital”. Cerca de la posición argentina se encuentra Rusia y Ucrania, países que han sufrido décadas de adoctrinamiento comunista, lo que parece haber condicionado su apreciación por las ventajas de una economía libre. Pero lo que más nos sorprendió fue que la mentalidad anti-mercado chilena (digamos hacia 2010) era prácticamente idéntica a la argentina. Cuando presentamos nuestro índice en Santiago, e incluso en Buenos Aires, cuestionaron nuestros resultados argumentando que no podía ser que en Chile, luego de décadas de reformas pro-mercado incuestionablemente exitosas, no se hubiera desarrollado una mentalidad más favorable a la competencia y los mercados.

 

Nuestra respuesta sobre la falta de identificación popular chilena con instituciones económicas asociadas al sistema de mercado tenía que ver con la forma en que se habían implementado. La liberalización (para nosotros exitosa) de su sistema económico no tenía que ver con ninguna plataforma política de un partido elegido democráticamente, sino que fue impuesta por un gobierno militar en contra de la ideología popular predominante. Al fin y al cabo muy poco tiempo antes una alta proporción del electorado había confirmado como Presidente al marxista Salvador Allende. Pero, se nos decía, los gobiernos democráticos posteriores no anularon las reformas inicialmente impuestas por la fuerza. Esto lo aceptábamos ya que estimábamos que el sistema había tenido a mediano plazo un éxito indudable reconocido por la mayor parte de los dirigentes. Pero, decíamos, se había creado un equilibrio inestable ya que la mentalidad anticapitalista seguía vigente y bastaba que algún líder carismático radical accediera al poder para anular los éxitos obtenidos. Finalmente se nos dijo que en la última elección había sido el candidato pro mercado quien había accedido a la presidencia, por el voto popular.

Debo reconocer que este hecho nos desconcertó. Lo único que atinamos a observar es que Piñeira había sido elegido por una atomización del voto de izquierda y ante la ausencia de un candidato opositor medianamente carismático.  Creemos que esta tensión entre la ideología popular y la política económica en Chile es uno de los factores que explica el estallido social de la última semana.

¿Debemos ser entonces totalmente pesimistas sobre el futuro de Chile? Seguramente una buena cantidad de las medidas adoptadas (que consideramos positivas) terminaran siendo revertidas, como la educación superior arancelada. Pero otras, ante su efecto benéfico obvio, seguramente se mantendrán, como la integración al comercio  internacional  y la estabilidad de su moneda. Al fin y al cabo, muchos de sus países vecinos del Pacífico han adoptado políticas económicas pro mercado a través del voto.

 

Índice Mundial de pensamiento pro capitalista (ranking, país, índice). De mayor a menor apoyo a la economía de mercado (solo se incluyen los países con mayor y menor valores).

 

1 Estados Unidos 0.697
2 Nueva Zelanda 0.686
3 Suiza 0.671
4 Taiwan 0.646
5 Canada 0.621
6 Noruega 0.615
7 Suecia 0.611
8 Gran Bretaña 0.600
9 Australia 0.596
10 Hong Kong 0.575
66 Jordania 0.364
67 Poland 0.359
68 India 0.359
69 Turquia 0.346
70 Algeria 0.343
71 Zambia 0.339
72 Argentina 0.323
73 Chile 0.316
74 Hungria 0.301
75 Kazakhstan 0.283
76 Ucrania 0.283
77 Rusia 0.241

 

 

Carlos Newland es Dr. Litt. en Historia. Profesor y Ex Rector de ESEADE.

La guerra comercial desaceleró el crecimiento del mundo

Por Emilio Cárdenas. Publicado el /10/19 en: https://www.lanacion.com.ar/opinion/columnistas/la-guerra-comercial-desacelero-crecimiento-del-mundo-nid2300068

 

El Fondo Monetario Internacional acaba de advertir a sus Estados Miembros que el crecimiento económico del mundo será este año el menor desde la crisis financiera del 2008/9. Al hacerlo, calificó a la situación económica del mundo de “precaria”, lo que atribuyó sustancialmente a que la “guerra comercial” entre los EE.UU. y China ha afectado la confianza de los inversores en todo el mundo, destacando que los flujos comerciales internacionales están hoy estancados y que los bancos centrales hacen esfuerzos para estimular el crecimiento en sus respectivas economías.

Al formular ese pronóstico, bastante negativo, solicitó a las dos naciones que están enfrentadas en la mencionada “guerra comercial” que cesen sus hostilidades, de modo de restablecer la confianza en sus actores económicos.

Para el FMI la economía del mundo crecerá tan sólo el 3% este año. Esto es un 0,3% menos que lo que se preveía hace tan sólo seis meses.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Fue profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y fue Vice Presidente de ESEADE.

Esta podría ser la semana más movida de la economía global en 2019

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 30/7/19 en: https://www.ambito.com/esta-podria-ser-la-semana-mas-movida-la-economia-global-2019-n5045560

 

La Reserva Federal (Fed) de EE.UU.

Mañana la Fed reduciría las tasas, luego de más de diez años, en un cuarto de punto, aunque algunos apuestan hasta por medio punto porcentual, intentando sostener el crecimiento y acotar la inflación. Hoy saldrían en EE.UU., los índices de salarios, ventas de viviendas y confianza del consumidor. Luego, el jueves, el dato de manufacturas (ISM) mostraría una expansión.

El viernes, las estadísticas sobre comercio evidenciarían la guerra con China y el informe de empleo mostraría una ganancia de 166.000 puestos, menos que los 224.000 de junio. La próxima semana, el Tesoro dirá cuánto crédito necesita dados los crecientes déficits presupuestarios.

EE.UU. se frena, creció 2,1% en el segundo trimestre frente al 3,1% del primero, aun así, continua la reactivación iniciada hace 10 años, la más larga de su historia, y la más mediocre, con un crecimiento promedio de 2,3%.

En Asia, esta semana se retoman las negociaciones entre EE.UU y China. El Banco de Japón, hoy reafirmaría su intención de bajar tasas para evitar una apreciación del yen, si la Fed recorta las tasas, dado que los datos este martes mostrarían que la producción industrial se contrajo nuevamente en junio debido a la floja demanda externa.

En China, Corea del Sur, Australia, Indonesia y Tailandia se conocerán esta semana índices que mostrarían una ralentización de las economías y el comercio global. Y, hablando de China, el Índice de las 500 mayores empresas globales de Fortune, hace 30 años tenía 167 estadounidenses, 111 japonesas y ninguna china. En su última edición, de la semana pasada, tiene 121 de EE.UU., 119 chinas, y 52 japonesas. Ahora, de las empresas chinas, el 69,9% son estatales y subsidiadas.

Por cierto, nadie cree los datos chinos. Para Yingyao Hu, de la Universidad J. Hopkins, el crecimiento es 1,8% inferior, lo que supone un respetable 4,4% pero no el 6,2% oficial. Y, según Greg Ip del The Wall Street Journal, el milagro chino genera aumentos del PBI per cápita inferiores a los del japonés, taiwanés y coreano.

En Europa el BCE se preparó, la semana pasada, para el recorte de tasas en septiembre y la compra de bonos. Hoy se conocería otro descenso en la confianza de la zona y, mañana, que la economía se desaceleró en el segundo trimestre a la mitad del 0,4% del primero y que la inflación languidece debajo del objetivo del BCE de 2%. El Banco de Inglaterra publicará sus previsiones el jueves, que se moderarían al acercarse la fecha límite del Brexit, el 31 de octubre.

En América latina, el banco central de Brasil podría reducir las tasas mañana. El jueves, los datos industriales de julio aclararían si entró en recesión técnica en el primer semestre y México, mañana, sabrá si la evitó al publicarse los datos preliminares del segundo trimestre.

Entretanto, en Argentina, el Índice de Confianza del Consumidor de la UTDT mejoró en julio 8,9% respecto a junio, y 21,9% i.a., mostrando que la propaganda oficial es exitosa porque, aunque el PBI haya cortado una caída continua de 12 meses, ni el consumo ni el empleo mejoran.

La actividad económica creció 2,6% i.a., según el EMAE del Indec y subió 0,2% respecto de abril. Pero lo único que se ve es que el agro hizo un aporte en efectivo y circunstancial -creciendo 49,5%- compensando la baja de casi todos los sectores, como el comercio, la actividad manufacturera y financiera que bajo 16% por la contracción del crédito, evidenciando que la economía sigue cayendo.

Y con las PASO cerca, según analistas citados por Bloomberg, después de los retornos en 2019 de las acciones de más de 30%, y el mejor carry trade del mundo, con un retorno de 14%, muchos podrían tomar ganancias.

Con todo, el FMI -optimista- estimó que en 2019 la economía caerá 1,3%. Y hablando del FMI, reafirmando su neokeynesianismo, con motivo de su 75º aniversario del 22 de julio, reproduce en su web un artículo (“Lord Keynes Pays a Visit”) donde imaginariamente Lagarde explica a Keynes el porqué del leve desvío de su proyecto inicial.

El daño más grande del -multi- estatal FMI es el ideológico, al convencer a sectores conservadores de que es necesario “un ajuste doloroso”, recortar gasto en base a baja de sueldos y pensiones.

Falacia que viola las leyes económicas desde que este “ajuste”, a igualdad de condiciones, solo provocará una caída en el consumo -ergo, el PBI, la recaudación fiscal…- obligando a aumentar la presión impositiva. Cuando, por donde debe empezarse, es por desregular al mercado, permitiéndole expandirse, y vender propiedades estatales deficitarias y, así, licuar el gasto al tiempo que se bajan los impuestos.

Además, esto de que, del mal –el “ajuste doloroso”- puede surgir un bien, viola las leyes de la lógica: de Identidad, de No contradicción, del Tercero excluido y de la Razón suficiente. Del mal solo puede -y surge- mal.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini 

Los coletazos a escala mundial del G20

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 6/12/18 en: 

 

La reciente reunión del G20 en la ciudad de Buenos Aires es ya parte de la historia. Quedó atrás. La actuación del presidente Mauricio Macri y de su eficaz equipo de trabajo en representación del país anfitrión, resultó absolutamente impecable. Por sobria, serena, eficiente y, a la vez, sencilla. Por ello, esa reunión contribuyó a afirmar la excelente imagen externa de la que ciertamente goza nuestro presidente, en el mundo entero.
No obstante, el documento final acordado por los miembros del G20 terminó siendo, como era de anticipar, bastante lavado. Escaso en materia de sustancia. Así lo habían anticipado algunos observadores especializados, como el influyente Financial Times en su editorial del 24 de noviembre pasado.

El presidente de Estados Unidos y el de China aprovecharon, sensatamente, la oportunidad de estar al mismo tiempo en Buenos Aires para reunirse cara a cara. Esto ocurrió el 1º de diciembre y tuvo como consecuencia la celebración de una suerte de tregua con la que se intenta postergar la anunciada imposición de nuevos gravámenes arancelarios por parte de
los Estados Unidos a las importaciones provenientes de China, lo que hubiera agravado las disputas comerciales en curso.
Estados Unidos anunció concretamente, tras el esperado encuentro bilateral, que demorarán por 90 días su amenaza arancelaria, edificando así un espacio para negociar. Por su parte, China reiteró su compromiso de aumentar sensiblemente las importaciones norteamericanas, especialmente las agrícolas y energéticas, con el propósito de disminuir
el fuerte déficit comercial norteamericano. Además convino en dejar sin efecto los derechos de importación a los automóviles norteamericanos, del orden del 40%, que fueron impuestos como respuesta a la decisión china de no comprar soja norteamericana.
A esto último se suma el hecho de que China finalmente aceptó dialogar sobre una serie de cuestiones bien sensibles,
respecto de las cuales hasta ahora se había negado a conversar tales como: el respeto a la propiedad intelectual; la apertura
real de su mercado doméstico; y las transferencias “forzadas” de tecnología por parte de las empresas extranjeras que se instalan en China. Se construyó entonces la referida tregua, pese a que los dos grandes países empeñados en la guerra comercial continúan aún muy distantes respecto de la posibilidad de alcanzar un acuerdo sustantivo en materia comercial.
Las negociaciones entre China y Estados Unidos continuarán entonces en busca de un acuerdo firme que satisfaga a ambas partes.
El documento final que fuera suscripto por los participantes en la reciente reunión del G20 admite, sin demasiado margen para las dudas, que el sistema comercial multilateral “ha fallado en sus objetivos”. Por esa razón, señala que “hay espacio para mejorarlo”, reformando la actual “Organización Mundial del Comercio”.
Sin embargo, no hubo condena directa alguna al proteccionismo y ni siquiera se criticó a quienes hoy lo practican activamente. En rigor, el tema central que hoy divide al mundo quedó, en consecuencia, postergado. Aunque se convino en no adoptar medidas adicionales que profundicen la actual hostilidad comercial.
Parece casi obvio que las conversaciones sobre la posible reforma de la “Organización Mundial del Comercio” no pueden postergarse demasiado. Si ellas no comienzan pronto, la guerra comercial previsiblemente se reactivará, generando los perjuicios adicionales consiguientes, que hasta ahora han sido evitados.
Nuestro país eligió, con razón, estar a favor de la apertura y del multilateralismo, recordando insistentemente -a todos por igual- que el camino es el del diálogo y la cooperación y no el de los enfrentamientos entre las dos primeras potencias del mundo, que repercuten adversamente en todos.
Lo hizo en medio de una actuación notable, en la que pudo mostrar claramente su mejor perfil, aquel capaz de enamorar a  terceros con alguna facilidad. El de la sensatez y la seriedad. Por esto, la dimensión exterior de Mauricio Macri, que ya era excelente, se consolidó ante todos quienes, desde el mundo entero, nos visitaron.
Pero el problema argentino no pasa sólo por allí, sino por asegurar la futura marcha coherente de un programa de gobierno que ha merecido el apoyo de muchos de quienes nos visitaron. No es tarea fácil. Y se ha postergado.

Nuestro país sigue jaqueado por un exceso de gasto público y por una amenazante inflación que a todos nos desvela. Con tasas de interés del orden del 70% anual, que son consecuencia natural de ello y que nos perjudican enormemente. A lo que se suma que el salario real apunta a registrar una caída del 11% en tan sólo el último cuatrimestre del año en curso.
Estamos camino a elecciones nacionales en un ambiente recesivo en el que nuestra economía aún se contrae. Es más, la posibilidad de cierta reactivación en el nivel de actividad económica aparece recién en el segundo trimestre del año que viene, razón por la cual muchos suponen que lo que efectivamente suceda en los últimos 100 días previos a la elección
presidencial del 2019, podría ser crucial e inclinar la balanza a favor de unos u otros.
Para Mauricio Macri será, creemos, esencial mantener continuidad en el rumbo económico. Pero lo que el presidente necesitará no son sólo endosos desde el exterior, por importantes que ellos sean para poder construir la confianza requerida. Necesitará el apoyo mayoritario de sus propios conciudadanos, aquellos que no deseen volver a un pasado que
terminó empantanándolos en el atraso, el aislamiento y la recesión.
Gobernar es, en esencia, saber corregir a tiempo el rumbo trazado, saber aplicar los ajustes que las circunstancias puedan requerir a la estrategia originalmente adoptada, aquella que el mundo parece haber aplaudido, pero que demasiados de  nosotros todavía cuestionamos pese a que somos conscientes de que el mayor peligro que corremos es el de volver a
tropezar con las piedras del populismo y de los resentimientos, las mismas que en el pasado han logrado torcer nuestros derroteros.
La excelente actuación de nuestro gobierno en el seno del G20 nos ayuda a soñar, pero eso obviamente no nos alcanza. Lo que necesitamos es avanzar con conducta, lo que en definitiva depende siempre de nosotros mismos.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y fue Vice Presidente de ESEADE.

G20: políticos (y homicidas) se entretienen

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 15/11/18 en:  https://www.horapunta.com/g20:-politicos-y-homicidas-se-entretienen

 

Los aeropuertos de Buenos Aires cerrarán para recibir a las aeronaves de los países que participarán en la cumbre del G20, entre el 30 de noviembre y 1 de diciembre.

Además, habrá una zona de exclusión aérea sobre la ciudad, sus alrededores y el Río de la Plata. Y dos portaaviones de EE.UU. custodiarán desde el Atlántico, cerca de Punta del Este, y el Pacífico, a la altura de Valparaíso.

A esto se suma que el día 30 será feriado y se cerraran numerosas calles, con lo que los ciudadanos comunes -los supuestos mandantes de los políticos- verán muy complicada su actividad y, además, deberán pagar -en esta Argentina con 30% de la población pobre y en aumento- esta fiesta que costará, solo al gobierno argentino, más de 200 millones de dólares.

Llegarán 52 aeronaves, de los 19 países del grupo más cinco invitados como observadores. Los líderes de Australia, Chile, Indonesia, Rwanda, Brasil, Senegal, Italia, Holanda y México arribarán en aviones similares a los Airbus A320 o Boeing 737. Los del Reino Unido, Canadá, España, Rusia, Alemania, Arabia Saudita, China, Corea del Sur, EE. UU. Francia, India, Turquía, Jamaica, Japón y Sudáfrica llegarán con aparatos similares a los Airbus A340, Boeing 767 o Ilyushin Il-96.

EE.UU. aterrizará once aeroplanos contando el Air Force One, destinado a Donald Trump (y su hija) que reducirá su estadía a pocas horas para asistir a la toma de posesión del presidente mexicano. El segundo país que más aeronaves traerá será Arabia Saudita: seis de gran porte. La comitiva estadounidense será la más numerosa con 800 personas, luego China con 500 y Rusia con 200. Por cierto, los equipos de avanzada de EE.UU. (1600 personas), China (1000) y Rusia (800) recorren la ciudad desde hace más de dos meses. Y los mandatarios de estos tres países se alojarán en hoteles que cerrarán para atender solo a estas comitivas.

Sin dudas habrá chispazos. Por casos, entre Trump, por su guerra comercial con Xi Jinping, y entre Vladimir Putin y Theresa May que acusa al Kremlin de asesinar por envenenamiento al exespía ruso Serguei Skripal en Londres. Aún no se sabe quién representará al reino saudita, podría ser el príncipe heredero Mohammed Bin Salman. Pero da igual quién sea, porque el asesinato de Jamal Khashoggi fue un crimen de Estado ya que se realizó mediante engaño de las autoridades, en un recinto estatal y los burócratas del gobierno saudí intentaron taparlo.

Pero también la izquierda se entretiene. Entre el 19 y 23 de noviembre, en Buenos Aires, se realizará el “Primer foro mundial del pensamiento crítico” organizado por el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), reunión conocida como “contra cumbre” aunque los organizadores lo niegan, con la presencia, entre otros, de Dilma Rousseff, Cristina Kirchner, José Mujica, el vicepresidente boliviano Álvaro García Linera, el expresidente colombiano Ernesto Samper y los españoles Juan Carlos Monedero, cofundador de Podemos, y el juez Baltasar Garzón.

Por cierto, ya sabemos el final. Otra cumbre inútil como la última en Hamburgo, pero durante la que gastarán, reirán, pasearán y se harán fotos. Y no se darán por enterados de que los pueblos se integran solos cuando ellos no lo impiden con fronteras, aduanas y todo tipo de restricciones coactivas, que podrían eliminar sin viajar… sin juntarse con homicidas ¿o es que pertenecen a la misma “hermandad”?

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Reunión G-20 en Buenos Aires: burocracia a pleno y los niños siguen desnutridos

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 19/9/18 en: https://www.elnuevoherald.com/opinion-es/article219747495.html

 

Si hay una reunión incoherente es la del G-20. Integrado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido, Rusia, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea, representa el 85 por ciento del producto bruto, dos tercios de la población y el 75 por ciento del comercio mundial.

Es el principal foro para “la cooperación económica, financiera y política y busca generar políticas públicas que los resuelvan”, o sea, ver cómo los Estados interfieren al mercado dejándolo con menos libertad, imponiéndole regulaciones coactivas cuando el mercado es solo cooperación pacífica y voluntaria entre las personas.

Dado que este año la presidencia recae en el presidente argentino Mauricio Macri, la próxima Cumbre del G-20 se realizará Buenos Aires —primera vez en Sudamérica— entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre. Angela Merkel, Donald Trump, Vladimir Putin, Xi Jinping, Emmanuel Macron, Theresa May y Shinzo Abe serán algunos de los mandatarios presentes. Pero previamente, se realizarán “solo” unas 50 reuniones —que comenzaron en diciembre de 2017— entre equipos técnicos y ministros en 11 ciudades del país.

Además, fueron invitados Chile y Holanda, y España que es invitada permanente, y otros países representando bloques como Caricom (Jamaica), Asean (Singapur), Nepad (Senegal) y la Unión Africana (Ruanda). También estarán presentes el Banco Mundial, el FMI, la OCDE, el BID, el CAF, la OMC, la ONU, el FSB, la OIT y todas las siglas imaginables hasta agotar el abecedario de burócratas.

Si le parece poco, se desarrollan reuniones del B-20 (empresarios), el C-20 (ONGs), el L-20 (sindicalistas), el S-20 (científicos), el T-20 (think tanks), el W-20 (mujeres), y el Y20 (jóvenes). En total viajarán más de 3,000 personas.

El Gobierno gastará al menos $120 millones a lo que hay que sumarle los siderales viáticos de todos estos viajeros, más el sueldo de todos estos burócratas, en un país donde la pobreza ronda el 30 por ciento de la población y crece. Uno de los gastos más fuertes será en elementos como balas de goma y gases lacrimógenos: para reprimir Macri tiene dinero.

El más irónico de los temas a discutir será el de “Un futuro alimentario sostenible”. Hasta el oficialista Programa Mundial de Alimentos de la ONU reconoce que, “uno de los mitos más comunes… es que no hay suficientes alimentos en el mundo… los hay. El hambre… es una cuestión de acceso”. O sea, si hay hambre y desnutrición es porque la comida no llega a los más pobres debido a regulaciones e impuestos estatales que complican la distribución.

Por caso, los impuestos —como para solventar estas Cumbres— son una de las principales causas de pobreza desde que —aunque las cargas fiscales estén dirigidas a los más ricos— cuanto más alta es la capacidad económica de una persona con más fuerza los deriva hacia abajo: por ejemplo, algunos empresarios los pagan subiendo precios o bajando salarios.

Pero, además, se prohibirá el desarrollo normal de actividades y trabajo. Más allá de innumerables cierres de calles, los aeropuertos de Buenos Aires (Aeroparque, Palomar, San Fernando, Morón y 25 km a la redonda) estarán cerrados durante tres días y sólo recibirán oficiales. Hasta el Aeropuerto Internacional de Ezeiza se verá afectado.

Y el 30 de noviembre será feriado —en la ciudad de Buenos Aires— para “garantizar la logística” de la Cumbre.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

G 20: burocracia a pleno, los niños desnutridos

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 19/9/18 en: https://alejandrotagliavini.com/2018/09/19/g-20-burocracia-a-pleno-los-ninos-desnutridos/

 

Si hay una reunión incoherente es la del G 20. Integrado por Alemania, Canadá, EE.UU., Francia, Italia, Japón, Reino Unido, Rusia, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México, Sudáfrica, Turquía y la Unión Europea, representa el 85% del producto bruto, dos tercios de la población  y el 75% del comercio mundial.

Es el principal foro para “la cooperación económica, financiera y política y busca generar políticas públicas que los resuelvan”, o sea, ver cómo los Estados interfieren al mercado dejándolo con menos libertad, imponiéndole regulaciones coactivas cuando el mercado es solo cooperación pacífica y voluntaria entre las personas.

Dado que este año la presidencia recae en el presidente argentino, Macri, la próxima Cumbre del G-20 se realizará Buenos Aires -primera vez en Sudamérica- entre el 30 de noviembre y el 1 de diciembre. Merkel, Trump, Putin, Xi Jinping, Macron, May y Shinzo Abe serán algunos de los mandatarios presentes. Pero previamente, se realizarán “solo” unas 50 reuniones -que comenzaron en diciembre de 2017- entre equipos técnicos y ministros en 11 ciudades del país.

Además, fueron invitados Chile y Holanda y España que es invitada permanente, y otros países representando bloques como Caricom (Jamaica), Asean (Singapur), Nepad (Senegal) y la Unión Africana (Ruanda). También estarán presentes el Banco Mundial, el FMI, la OCDE, el BID, el CAF, la OMC, la ONU, el FSB, la OIT y todas las siglas imaginables hasta agotar el abecedario de burócratas.

Si le parece poco, se desarrollan reuniones del B-20 (empresarios), el C-20 (ONGs), el L-20 (sindicalistas), el S-20 (científicos), el T-20 (think tanks), el W-20 (mujeres), y el Y20 (jóvenes). En total viajarán más de tres mil personas.

El Gobierno gastará al menos US$ 120 millones a lo que hay que sumarle los siderales viáticos de todos estos viajeros, más el sueldo de todos estos burócratas, en un país donde la pobreza ronda el 30% de la población y crece. Uno de los gastos más fuertes será en elementos como balas de goma y gases lacrimógenos: para reprimir Macri tiene dinero.

El más irónico de los temas a discutir será el de “Un futuro alimentario sostenible”. Hasta el oficialista Programa Mundial de Alimentos de la ONU reconoce que “Uno de los mitos más comunes… es que no hay suficientes alimentos en el mundo… los hay. El hambre… es una cuestión de acceso.” O sea, si hay hambre y desnutrición es porque la comida no llega a los más pobres debido a regulaciones e impuestos estatales que complican la distribución.

Por caso, los impuestos -como para solventar estas Cumbres- son una de las principales causas de pobreza desde que -aunque las cargas fiscales estén dirigidas a los más ricos- cuanto más alta es la capacidad económica de una persona con más fuerza los deriva hacia abajo: por ejemplo, algunos empresarios los pagan subiendo precios o bajando salarios.

Pero, además, se prohibirá el desarrollo normal de actividades y trabajo. Más allá de innumerables cierres de calles, los aeropuertos de Buenos Aires (Aeroparque, Palomar, San Fernando, Morón y 25 km a la redonda) estarán cerrados durante tres días y sólo recibirán oficiales. Hasta el Aeropuerto Internacional de Ezeiza se verá afectado. Y el 30 de noviembre será feriado -en la Ciudad de Buenos Aires- para “garantizar la logística” de la Cumbre.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.