Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva: otro salvavidas de plomo

Por Pablo Guido. Publicado el 5/1/20 en: https://www.rionegro.com.ar/ley-de-solidaridad-social-y-reactivacion-productiva-otro-salvavidas-de-plomo-1218417/

 

Independientemente de quién asumiera el gobierno nacional lo que requería la economía argentina era una rebaja significativa de la carga tributaria, menores costos laborales, menores niveles de inflación, una mayor apertura de la economía y un paquete de desregulación para todos los sectores productivos.

En las últimas semanas, el Gobierno dispuso varias medidas para intentar reactivar la economía.

No es necesario buscar datos desde mediados del siglo XX para registrar el proceso de decadencia que sufrimos.

Analicemos lo que sucedió en la última década en nuestro país. La economía argentina hace 35 trimestres que está estancada en el mismo nivel de actividad (IV trimestre 2010-III trimestre 2019). En dicho lapso la población creció aproximadamente un 10%, por lo que nuestro PIB per cápita cayó en esa magnitud en los últimos 9 años.

En las dos últimas gestiones presidenciales la inflación acumuló un incremento por encima del 1.000%, promediando un aumento anual del 35%. El empleo privado, en el mismo período, cayó en 65.000 puestos de trabajo y el empleo público aumentó en 650.000 personas). Inclusive los trabajadores autónomos se redujeron en 16.000.

La cantidad total de empleo registrado, público y privado, pasó de 10,9 millones a 12,1 millones (+10,8%). Según el Observatorio de la Deuda Social de la UCA los pobres en el país aumentaron, entre 2010 y 2019 del 28% al 40%.

¿Cuál es una de las explicaciones de este fracaso en términos de crecimiento, creación de empleo genuino y mejores condiciones de vida?

Recordemos que para que los ingresos de las personas se incrementen tiene que haber mayores niveles de producción per cápita, que a su vez son posibles mediante una mayor inversión por persona. En otras palabras, para generar un proceso de crecimiento es necesario que se inviertan más recursos por habitante.

¿Qué sucedió en la última década en nuestro país? Si lo medimos en dólares la inversión total ha disminuido un 21%: en el tercer trimestre del 2010 la “formación bruta de capital fijo”, según el INDEC, fue de U$S 70.000 millones (anualizada) y en el tercer trimestre de este año de U$S 55.000 millones. Dado que la población empleada, tanto en el sector público como privado, aumento casi 11%, podemos concluir que la inversión per cápita se desplomó en los últimos 10 años casi 30%.

Datos clave

1.5%
es el ahorro fiscal (en relación al PBI) que estima el gobierno con la aplicación de la ley de Emergencia.
2.000
son los millones de dólares que prevén recaudar con el aumento de las retenciones.

Conclusión: como cada uno de los trabajadores tenemos dos tercios de equipos y máquinas con los que contábamos hace 10 años entonces nuestros niveles de productividad son significativamente menores. Por lo tanto, los ingresos por trabajador son menores.

Ahora la pregunta clave: ¿por qué los niveles de inversión por trabajador se redujeron casi 30% en los últimos diez años?

Nadie que esté proyectando perder dinero invierte. Invierten los que tienen expectativas de generar una ganancia. Y en la Argentina esas expectativas son cada vez menores: la mayor presión tributaria, los altos costos laborales, las altas tasas de interés que hacen que el costo de financiamiento sea sideral, una economía cerrada que no permite adquirir bienes y servicios a precios internacionales, el entramado regulatorio que hace casi imposible el esfuerzo emprendedor, y niveles inflacionarios desorbitantes, son algunas de los principales factores que provocan la falta de inversiones.

Es en este contexto que el nuevo gobierno que asumió el 10 de diciembre pasado envió al Congreso el proyecto de Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva (que ya es Ley), que no hace más que profundizar el problema. Independientemente de quién asumiera el gobierno nacional para los próximos cuatro años lo que requería la economía argentina era una rebaja significativa de la carga tributaria (acompañada en simultáneo con una reducción del gasto público para no aumentar el déficit fiscal), menores costos laborales, menores niveles de inflación, una mayor apertura de la economía y un paquete de desregulación para todos los sectores productivos.

¿Cuáles son los principales puntos de la ley recientemente aprobada el pasado 20 de diciembre en el Congreso?:

1) La declaración de la emergencia en nueve áreas (económica, financiera, fiscal, administrativa, previsional, tarifaria, energética, sanitaria y social), permitiéndole al gobierno no tener que recurrir al Congreso para aprobar cambios en dichos sectores.

2) Impuesto del 30% a la compra de pasajes al exterior y de gastos con tarjetas en otros países.

3) Ratificación del cepo cambiario e impuesto para la compra de dólares para atesorar.

4) Suspensión de aumentos tarifarios durante seis meses.

5) Suspensión del mecanismo de actualización de jubilaciones y pensiones por 6 meses, reemplazándose por aumentos trimestrales por decreto.

6) Pago de un bono de suma fija en diciembre y enero para jubilados que cobran el haber mínimo y beneficiarios de la AUH.

7) Aumento de las cargas patronales.

8) Suspensión de la reducción del Impuesto a las Ganancias para empresas.

9) Aumento de las alícuotas en el Impuesto a los Bienes Personales, permitiendo la aplicación de tasas hasta un 100% mayor para bienes registrados en el exterior. Además se congela el valor del mínimo no imponible.

10) Faculta al gobierno a incrementar las retenciones a las exportaciones y a disponer que el sector privado realice un incremento salarial (ya se publicaron los decretos presidenciales aumentando retenciones y obligando a las empresas a incrementar salarios).

11) Disponer la compra por parte al Banco Central de letras en dólares emitidos por la tesorería nacional, por un valor de U$S 4.500 millones.

12) Se incrementa la tasa de estadística para las importaciones.

13) Se aumenta el impuesto sobre los automóviles.

El ministro Guzmán busca equilibrar los indicadores macroeconómicos.

Como podemos observar la ley recientemente aprobada en el Congreso tiene como objetivos aumentar los ingresos y reducir los gastos, para mejorar la posición del resultado fiscal primario. Por el lado de los ingresos vía un aumento de la carga tributaria, continuar con el control de cambios. Por el lado del gasto público:

1) se supone que la suspensión del mecanismo de actualización de las erogaciones previsionales se hizo con el objetivo de reducir dicho gasto (45% del presupuesto nacional), si bien no se conoce cómo será el nuevo criterio de ajuste ni sobre quiénes recaerá el mismo;

2) incremento del gasto vía el pago del bono a jubilados, AUH y empleados públicos;

3) no está claro si la suspensión de aumentos tarifarios de los servicios públicos significará un aumento de subsidios a las empresas o serán estas las que financiaran la medida. Además le impone al sector privado mayores costos a través de un aumento de las cargas patronales y un incremento (vía decreto) de los salarios. Los aspectos positivos de la nueva ley son la supuesta mejora en el resultado primario de las cuentas públicas y la moratoria tributaria para las pymes.

Vale agregar que adicionalmente nos vamos a encontrar con un incremento de la carga tributaria a nivel provincial, dado que se suspendió el cronograma de rebajas de impuestos provinciales que se había acordado en el Consenso Fiscal 2017. Por lo tanto, las legislaturas provinciales estarán habilitadas para realizar aumentos en las alícuotas de los impuestos sobre los Ingresos Brutos y Sellos. En Neuquén dicho incremento en las alícuotas ya fue aprobado por la Legislatura provincial el 20 de diciembre.

Como podemos ver, el paquete de medidas económicas que por ahora lanzó el gobierno nacional no mejora la competitividad de las empresas argentinas, castiga al ahorro y las exportaciones, genera menores incentivos a contratar empleados en blanco, y ajusta los haberes reales de los jubilados que cobran por encima del mínimo (en principio). Así, la salida de este contexto económico de estancamiento y falta de creación de empleo, que ya lleva diez años, sigue siendo un escenario de muy baja probabilidad.

 

Pablo Guido se graduó en la Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE. Es Doctor en Economía (Universidad Rey Juan Carlos-Madrid), profesor de Economía Superior (ESEADE) y profesor visitante de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín (Guatemala). Investigador Fundación Nuevas Generaciones (Argentina).Director académico de la Fundación Progreso y Libertad.

 

Una emergencia social y económica montada en datos y medidas erradas

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 31/12/2019 en: https://www.infobae.com/economia/2019/12/31/una-emergencia-social-y-economica-montada-en-datos-y-medidas-erradas/?fbclid=IwAR3bVQzph12BnL8hBBohj_nKm5rqBRDQ2-gePNMZ5FvwjHDD4lx-symcneQ

 

Análisis de las causas y soluciones para erradicar la pobreza

Martín Guzmán, ministro de Economía, busca desalentar el consumo de dólares por parte de los individuos (Reuters /Mariana Greif)

Martín Guzmán, ministro de Economía, busca desalentar el consumo de dólares por parte de los individuos (Reuters /Mariana Greif)

El ministro de Economía, Martín Guzmán, sostuvo que el cepo y el impuesto al turismo, que en realidad inicialmente fue disfrazado de solo impuesto al ahorro y luego se descubrió que abarca a toda transacción de personas humanas que implique una posterior compra de dólares, se establecían porque la economía tiene pocos dólares, afirmó: “Necesitamos desalentar el ahorro en una divisa que no producimos. El país se endeudó brutalmente pero no utilizó esa deuda para generar mayor capacidad productiva que nos permita contar con las divisas para sostener niveles altos de gastos en dólar”.

Pero inicialmente sostuvo que el objetivo es: “que la economía deje de caer mientras se protege a quienes no le podemos pedir más esfuerzo”. Inclusive la ley de emergencia económica se denomina Ley de Emergencia Solidaria y Reactivación.

Por último, el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA (Universidad en la que cursé la carrera y me recibí de economista) acaba de aclarar que en realidad la pobreza no es del 40% como había anticipado justo a días de las elecciones, sino que es del 32/34% de la población. Lo único que diré respecto a este tema es que sería bueno que la gente del Observatorio diga quién tiene la Deuda y con quién, porque los datos parecen mostrar otra cosa.

En efecto, si se toman los recursos destinados a lo que se denomina gasto social se ve que desde 1983, cuando se empezó a votar nuevamente, hasta 2018, los recursos destinados al llamado gasto social aumentaron 10 puntos porcentuales del PBI y la pobreza no deja de crecer o se mantiene en niveles muy elevados.

Como contrapartida de este aumento del gasto hubo emisión monetaria que terminó en inflación, megainflación, hiperinflación, aumento de la deuda, default, etc.

En realidad lo que se denomina gasto social se dispara a partir de 2007, con lo cual está la primera evidencia del fracaso de la política económica para crear puestos de trabajo que aumenten la productividad, bajen la desocupación y terminen con la pobreza. Puesto de otra manera, evidentemente el camino para terminar con la pobreza no es aumentando lo que se denomina gasto social. A mayor gasto social, más o igual pobres, por lo tanto no queda muy claro por qué ahora sí, a mayor cantidad de recursos al gasto social, menos pobreza o contención social.

En este punto, es importante resaltar que la emergencia social, que se presentó montada en el 40% de pobreza que erróneamente informó el Observatorio de la Deuda Social Argentina, no es tal porque el nivel de pobreza e indigencia se mantiene en los mismos niveles que durante el gobierno del kirchnerismo, y en esos años no se hablaba de emergencia social, ni se llamaba a la mesa de la emergencia alimentaria.

De manera que si se deja de lado el uso político de la pobreza y se trata de entender su origen y cómo solucionarla, se advertirá que no es el camino de la cultura de la dádiva lo que va a conducir a mejorar el nivel de vida de millones de personas.

Escasez de divisas

En lo que hace al tema dólares, se ve un razonamiento muy extraño. En primer lugar si el Gobierno no tiene suficientes divisas para enfrentar sus compromisos externos, lo que debe hacer es:

1. presentar un plan económico sustentable y coherente para poder acceder al roll over de la deuda y, sobre todo, a una baja de la tasa de interés;

2. generar el superávit fiscal necesario para comprar los dólares que tenga que comprar para hacer los pagos de los intereses de la deuda; y

3. crear las condiciones institucionales para atraer inversiones.

Pero el razonamiento extraño va por varios lados. Se habla de primero crecer para luego pagar la deuda, pero se mantiene el cepo cambiario. Se sabe que el crecimiento viene de la mano de las inversiones y, claramente, nadie va a ingresar divisas al país para hundir en inversiones si luego no puede girar al exterior sus utilidades o realizar las importaciones que necesite. Nadie entra en una jaula voluntariamente, para que lo encierren, no lo dejen salir y lo maltraten.

Además, con la carga tributaria ya existente y los anuncios de mayores impuestos hacen dudar que realmente vaya a tener éxito la simple afirmación de crecer. Al igual que Cambiemos que creía que porque Mauricio Macri se sentaba en el sillón de Rivadavia iban a llover las inversiones, el ministro Guzmán promete un crecimiento sin que se perciban las razones para que ocurra tal cosa. En este punto se observa el mismo voluntarismo que esgrimió Cambiemos y lo llevó al fracaso económico.

Cosecha de soja luego de un largo trabajo de siembra, cuidado y desarrollo del cultivo, y enfrentar el riesgo climático

Cosecha de soja luego de un largo trabajo de siembra, cuidado y desarrollo del cultivo, y enfrentar el riesgo climático

El error más notable es decir que el Estado necesita los dólares que compra la gente y de los exportadores.

Tomemos el ejemplo del productor de soja. El productor invierte, arriesga, trabaja y el fruto de su esfuerzo son tantas toneladas de soja, que son de su propiedad, y supongamos que las exporta directamente. A cambio de la soja le entregan dólares. ¿Cuál es la razón para afirmar que los dólares que el productor recibió por la soja son del Estado y no del productor? ¿Por qué el Estado le confisca los dólares que le pagan por el fruto de su trabajo y le entrega unos pesos que no tienen valor y nadie usa como moneda de ahorro?

Es como si el Estado se apropiara de la soja del productor y a cambio de ella le entregara unos papeles impresos llamados pesos sin ningún valor. Si la idea es confiscar el fruto del trabajo del exportador, la realidad es que no van a entrar dólares ni por inversiones, ni por deuda, ni por exportaciones. Por lo tanto los dólares van a ser escasos en el mercado formal y abundante en el mercado informal.

Luce muy poco efectivo creer que por ponerle un impuesto al que compra dólares para ahorrar o la gasta fuera del país, lo van a convencer de que el peso es reserva de valor. No es a fuerza de impuestos que se logra la confianza, sino de políticas sustentables y probadas en el resto del mundo.

Financiamiento del Banco Central

El Gobierno acaba de autorizar al Tesoro a colocarle Letras Intransferibles al BCRA a cambio de las reservas que tiene. Con esa medida no hace más que debilitar la confianza en el peso, arruinar la situación patrimonial de la autoridad monetaria BCRA y, por lo tanto, generar más desconfianza en el peso.

El Gobierno acaba de autorizar al Tesoro a colocarle Letras Intransferibles al BCRA a cambio de las reservas en divisas (Reuters/Enrique Marcarian)

El Gobierno acaba de autorizar al Tesoro a colocarle Letras Intransferibles al BCRA a cambio de las reservas en divisas (Reuters/Enrique Marcarian)

Cuando el Estado castiga impositivamente al que defiende sus ahorros comprando dólares y al que produce bienes para exportar obligándolo a entregarle sus divisas, le transfiere su problema al sector privado, porque es incapaz de generar superávit fiscal para poder acumular activos externos que necesita para pagar la deuda y el segundo problema que le transfiere es el cambiario. Como no logra que la gente confíe en el peso, establece un mercado artificial para el comercio exterior que castiga al exportador.

Con el dólar solidario y el castigo a los exportadores el Gobierno está errando el camino y hará cada vez más escasos los dólares en el mercado formal.

En igual sentido, cuantos más recursos destine el Gobierno a la “emergencia social”, que demostró ser una farsa estadística, más pobreza habrá en Argentina porque seguirá premiándose la cultura de la dádiva y castigándose la cultura del trabajo. Y ningún país logró prosperar castigando a los que producen y premiando a los que viven del trabajo de los que producen. Luego de décadas de populismo redistribucionista, ya se debería saber de memoria esa enseñanza.

 

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky

Abram: las retenciones “impositivas y cambiarias” no generan crecimiento y afectan al sector productivo

Entrevista a Aldo Abram: Publicada el 1/12/19 en https://www.xn--lamaanaonline-lkb.com.ar/noticia/35257/abram-las-retenciones-impositivas-y-cambiarias-no-generan-crecimiento-y-afectan-al-sector-productivo/

 

Medios nacionales aseguraron que el presidente electo, Alberto Fernández, tomó la “decisión política” de subir el nivel de las retenciones que paga el sector agropecuario al momento de exportar. La idea sería aplicar “ajustes” en las cuatro principales producciones agropecuarias: soja, trigo, maíz y girasol. En los próximos días quedaría definido el nuevo cuadro de derechos a la exportación.

También, se conoció que la intención de los técnicos del Frente de Todos es diseñar un esquema “sustentable”, que no sea considerado “confiscatorio” y que no signifique un perjuicio notorio para los productores agropecuarios.

En lo referente a este tema, el economista Aldo Abram, Director Ejecutivo de la Fundación “Libertad y Progreso”, aseguró a La Mañana que el método de aumentar los niveles de retenciones a los productores agropecuarios no resolverá los problemas económicos de la Argentina, y que la idea de obtener mayores recursos del sector privado no dio buenos resultados.

“El sector privado productivo es el que genera la riqueza para pagar los gastos y los sueldos. El que tiene que hacer el ‘ajuste’ es el sector público. En este momento, quienes integrarán el próximo gobierno proponen sacarle plata al sector privado productivo para dársela a personas que no producen pero necesitarían ese dinero. Con eso, se supone que se va a ‘reactivar’ la economía. Esto no genera un aumento de la demanda. Puede cambiar su composición o el lugar en el cual se efectúa el gasto. Pero no modificará cuánto se gasta”, opinó el especialista.

Asimismo, el economista advirtió que además de las retenciones impositivas a las exportaciones, habrá una creciente “retención cambiaria”, porque habrá mayor emisión monetaria.

“Lo que va a suceder es que el peso se va a depreciar más. Con los controles cambiarios se buscará mantener al dólar en un valor artificialmente bajo en el mercado oficial y el verdadero costo de la moneda nacional se reflejará en los mercados ‘paralelos’. La brecha entre la cotización oficial y los demás mercados reflejará la ‘retención cambiaria’, que será creciente en el tiempo. Por ello, el sector agropecuario tendrá dos retenciones”, explicó Abram a este diario.

Crisis

Por otro lado, el profesional consideró que un mayor nivel de retenciones desalentará la realización de inversiones. A su vez, se refirió al rumbo económico que llevó al país a la crisis actual.

“Llegamos al 10 de diciembre del 2015 con un Estado nacional que estaba al borde de la quiebra, porque gastaba más de lo que los argentinos podíamos pagar. El Gobierno logró salir del ‘cepo’ cambiario y resolvió los problemas de deuda de ese momento. Eso generó credibilidad y muchas personas que habían sacado sus ahorros de la Argentina los volvieron a traer al país. Esto originó mayor crédito. Pero lo que hizo la administración nacional con el crédito obtenido fue mantener el exceso de Estado, que en 2018 volvió a poner a la Nación al borde de la quiebra”, relató.

“El ‘ajuste’ cayó sobre el sector privado productivo, que no tenía exceso de gasto. Esto se aplicó a través de la quita de los subsidios a los servicios públicos, que se tradujo en un mayor costo para la producción. Esto estuvo bien, pero los impuestos no fueron reducidos en igual forma. Esto es insostenible. Ahora, el peronismo propone hacer lo mismo”, agregó.

“En la etapa de Cristina Fernández de Kirchner se demostró que obtener mayores recursos del sector privado productivo no genera crecimiento económico. En paralelo, origina una caída del Producto Bruto Interno en el futuro. Si se logra aumentar las exportaciones, como pretende el FdT, será un milagro”, manifestó Aldo Abram.

 

Aldo Abram es Lic. en Economía y fue director del Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados de Argentina (Ciima-Eseade). Publica como @AbramAldo .

Un Gobierno que terminó siendo Continuemos en vez de Cambiemos

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 1/9/2019 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/09/01/un-gobierno-que-termino-siendo-continuemos-en-vez-de-cambiemos/

 

(Prensa Presidencia)

La decisión del Gobierno de restringir la compra de dólares por parte de las personas físicas y el requerimiento de una autorización previa no es otra cosa que un cepo o cepito dependiendo de los límites que finalmente se establezcan para la compra de divisas. En definitiva, el Gobierno vuelve al punto de partida cuando asumió en 2015 y pensaba en cómo desarmar el cepo cambiario.

Cuando se establecen restricciones cuantitativas a la compra de un bien a un precio máximo, es porque se está racionando por cantidad.Esto ocurre cuando se pone un precio máximo a cualquier mercadería. Todo precio máximo siempre se pone por debajo del precio de mercado. Nadie pone un precio máximo al mismo precio que opera el mercado o por encima del precio al que opera el mercado.

Como a ese precio artificialmente bajo no alcanza la oferta del bien en cuestión, en este caso los dólares, la decisión de los gobiernos es racionar por cantidad. Es lo mismo que cuando se pone un precio máximo al papel higiénico y luego se establece que cada persona no puede llevar más de cuatro rollos por compra. Acá se establece un monto máximo de dólares a comprar por mes por cada persona física y el funcionario de turno decidirá cuánto le autoriza a comprar a las empresas.

Es sorprendente la capacidad que ha tenido el Gobierno para negar la realidad: la gente no quiere el peso. Lo desprecia. Cuando un gobierno pone una tasa de LELIQs del 83%, está poniendo una zanahoria tan grande para que la gente no compre dólares que agranda la desconfianza porque esa tasa de interés no es consistente con la tasa de rentabilidad que cualquier empresa puede tener. Porque en definitiva, si el BCRA le paga a los bancos el 83% por las LELIQs, ¿en qué actividad puede colocar el BCRA esos fondos que obtiene de los bancos a, por lo menos, la misma tasa del 83%? Primera señal de inconsistencia. Ahora están diciendo que los dólares no alcanzan, con lo cual racionan la cantidad a la que pueden acceder los ciudadanos en un intento por hacerles tener pesos que la gente no quiere. Nueva señal para espantar a la gente que seguramente comprará en el mercado negro lo que no puede comprar el mercado oficial.

Finalmente, establecen que el dueño de un producto o servicio tiene la obligación de ingresar las divisas obtenidas por sus exportaciones, con lo cual se establece una violación a la propiedad privada, generando más temor en los agentes. Dicho de otra manera, exporto el trigo que yo produzco, ese trigo es mío. Y si cambio el trigo por los dólares de un alemán, los dólares también son míos. Si el Gobierno me obliga a traer los dólares se meten, en última instancia, con mi trigo que es mi propiedad. Nuevo desestimulo a invertir en Argentina para asegurarse que nunca llegue la lluvia de inversiones.

Ahora bien, la obligación de ingresar las divisas de exportaciones de granos en un breve plazo, va a hacer que el productor retenga más granos para ahorrar en granos que son dólares. Con lo cual las exportaciones pueden disminuir y el ingreso de divisas por exportaciones ser menor al esperado agregando más tensiones cambiarias a las ya existentes.

En síntesis, cuando llegó Cambiemos al gobierno, recibieron un cepo cambiario que obligaba a las personas a pedir autorización a la AFIP para comprar dólares. Por ahora, no sabemos hasta cuándo porque viven cambiando las reglas de juego, las personas físicas tienen una racionamiento en la compra de divisas y las empresas un cepo para comprar dólares que antes autorizaba la AFIP y ahora el BCRA.

Triste final para un Gobierno que siempre se negó a tener un plan económico, convocar a economistas de trayectoria creyendo que el gradualismo que le vendieron sus economistas progres, mágicamente iba a generar una lluvia de inversiones. Esos mismos economistas que lo asesoraron al Presidente no solo no generaron la lluvia de inversiones sino que terminaron produciendo una sequía de dólares que lo obliga a terminar estableciendo las mismas restricciones que había dejado el kirchnerismo.
Que los gradualistas se hagan cargo de la vuelta del kircherismo.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky 

Los 10 aciertos de Cambiemos en materia política y económica

Por Adrián Ravier.  Publicado el 27/5/19 en: https://www.cronista.com/columnistas/Los-10-aciertos-de-Cambiemos-en-materia-politica-y-economica-20190527-0057.html

 

En una nota reciente describí cuáles creo que fueron los 10 principales errores de Cambiemos en materia política y económica. Aquí me propongo señalar cuáles fueron sus 10 principales aciertos. Para hacerlo,
debemos distinguir un antes y un después de la crisis cambiaria de 2018.
Antes de la crisis cambiaria, me parece que fueron aciertos:
1. La quita del cepo cambiario que se desarrolló inmediatamente después de tomarlas riendas del gobierno, mostrando que los motivos que llevaron a su implementación carecían de toda lógica. Con esto el argentino dejó de
hablar de dólar blue, y recuperamos la unicación del tipo de cambio. También se terminó el privilegio de aquellos que podían acceder a un dólar oficial para importaciones, frente al común de la gente que debía adquirir dólares a una cotización 40 % más elevada

2. La quita de subsidios en los servicios públicos, que se concretó gradualmente durante todo el mandato, aun sabiendo del costo político que la medida implicaba. Con esto se resolvieron 12 años de atraso en las tarifas de los servicios públicos, lo que además permitió a las empresas recuperar niveles de inversión en infraestructura que eran indispensables.
3. En materia de relaciones internacionales, Cambiemos logró desvincular a la Argentina del eje socialista del siglo XXI, compuesto por Cuba, Venezuela, Ecuador y Bolivia en América Latina, y también porIrán. Fue líder en la
región en oponerse al populismo de Maduro y las nefastas consecuencias sociales que hoy vive el pueblo venezolano. También se acercó a Occidente, puso en duda el bloque proteccionista del Mercosur y se acercó a la
Alianza del Pacífico, integrada por países cuya política económica hoy es modelo en la región.
4. La decisión de recomponer reservas,sabiendo que su saldo neto a diciembre de 2015 era prácticamente nulo. Es cierto que esta medida implicó un fuerte endeudamiento, pero al menos se utilizaron parcialmente para un uso adecuado.
5. El cumplimiento de su promesa de campaña en la quita de retenciones al agro. Con esta medida, Argentina logró una explosión en la producción de granos, además de favorecerla liquidación de una cosecha que permanecía
guardada del año anterior. Las economías regionales pudieron resurgir en 2016, que no fue un año fácil por el costo social de la devaluación generado por la quita del cepo cambiario.
En 2016 Cambiemos logró evitar una crisis mayor y en 2017 logró recuperar e incluso crecer hasta marzo de 2018.
Pero como se dijo en la nota previa, esa recuperación y crecimiento se sostenían en atraso cambiario y endeudamiento. El décit en cuenta corriente y el décit fiscal financiero encendieron luces de alarma que
numerosos analistas señalaron a tiempo, pero el gobierno las ignoró mientras pudo. Las malas noticias
internacionales producto de incrementos en la tasa de interés de Estados Unidos y una mayor iliquidez global relativa complicaron el financiamiento del déficit récord en cuenta corriente, y también del desequilibrio fiscal,
siendo la sequía y la mala cosecha el golpe de gracia. A partir de allí se pueden destacar otras cinco políticas acertadas.
6. Recurrir al FMI a tiempo permitió enfrentarla crisis cambiaria evitando un mal mayor. El plan económico ganó consistencia, una vez que se enfrentó el atraso cambiario con un corte abrupto en la intervención de este mercado.
La cotización del dólar saltó de 17 a 23, 28, 31, 35, 38, 41, para luego retroceder a 38 pesos. Si bien el dejar de
defender el peso tuvo un impacto recesivo e inacionario, la medida fue acertada para recortar el mayor décit de cuenta corriente de nuestra historia. Ya en 2019 la balanza comercial tiene saldo positivo.
7. Con las recomendaciones del FMI Cambiemos abandonó el gradualismo y optó por políticas de shock, las que entendemos debieron aplicarse desde 2016. Pero como dice el viejo lema: ‘más vale tarde que nunca.‘ Se corrigieron las metas fiscales, y Cambiemos optó por proponerse alcanzar el equilibrio fiscal primario ya en 2019. Si bien incrementó retenciones para alcanzar este objetivo, lo que fue señalado como un error, también ajustó gastos y subsidios en un año electoral, lo que debe ser valorado.
8. La crisis cambiaria tuvo muchas consecuencias sociales negativas, entre ellas subir la inflación. Pero un octavo acierto fue la decisión de cambiarla política monetaria hacia los agregados monetarios y establecer ja la cantidad de dinero hasta junio 2019. La política requiere de un tiempo para mostrar resultados, pero hacia fines de mayo de 2019 se observa que la presión inflacionaria empieza a ceder. No se puede desconocerla dificultad que implica luchar contra la inflación en un año electoral.
9. La creación de Leliqs pueden ser planteadas como un error dados ciertos fallos de política económica previa, pero en el momento que se aplicaron cuando se transitaba el desarme de Lebacs, las Leliqs lograron evitar una
hiperinflación. Esto me parece que es un noveno acierto de política económica. Que la tasa de interés sea endógena para que vaya bajando a medida que el mercado y las decrecientes tasas de interés lo vayan permitiendo, es un enfoque adecuado para resolver el problema a mediano plazo.
10. Tras un año de volatilidad cambiaria entre abril de 2018 y marzo de 2019, es quizás el décimo acierto que el gobierno haya convencido al FMI de intervenir en la zona de ‘no intervención‘ para sostener el dólar, ahora que el tipo de cambio es más ‘competitivo‘. No es lo mismo defender el peso en este contexto, que hacerlo con un décit de cuenta corriente récord, que era imposible de sostener con la escasísima generación de divisas que podía tener la Argentina con atraso cambiario.
Sin desmerecer el costo social que han tenido estas medidas, técnicamente se puede señalar que hoy están dadas las condiciones para recuperar el ritmo de actividad y luego volver a crecer, aunque por supuesto, la Argentina post primer gobierno de Cambiemos no está exenta de nuevos desafíos para enfrentar otros problemas estructurales heredados

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín. Es director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE.

Breve historia de un fracaso monetario

Por Iván Carrino. Publicado el 2/5/19 en: https://contraeconomia.com/2019/05/breve-historia-de-un-fracaso-monetario/

 

 

El lunes pasado, antes que abriera el mercado de cambios, el Banco Central emitió un nuevo Comunicado de Política Monetaria. En él, modificó una vez más su regla de intervención cambiaria.

Lo que alguna vez fue una zona de no intervención ajustable por inflación, y luego pasó a ser un techo a partir del cual vender dólares por un monto de USD 150 millones diarios, hoy es un sistema de intervención discrecional, ya que el Banco Central:

… podrá realizar ventas de dólares aún si el tipo de cambio se ubicara por debajo de $ 51,448, cuyo monto y frecuencia dependerán de la dinámica del mercado.

Es decir que el esquema monetario es una combinación de dos cosas. Hasta cierto precio del dólar, un esquema de base monetaria congelada y libre flotación. Luego de cierto precio, que ya no es $ 51,448 sino alguno por debajo que le parezca demasiado alto a Guido Sandleris, un esquema de tipo de cambio fijo.

En ese precio, el BCRA vende dólares y absorbe pesos.

La idea es cortar con la suba del dólar. Que eso, a su vez, aborte los saltos en la inflación y que eso, a la postre, ayude a Macri a ganar las elecciones.

El mercado, por ahora, reaccionó positivamente.

Cinco sistemas en 30 años

Más allá del análisis puntual de esta nueva modificación cambiaria, que algunos ven muy bien porque frenará la suba del dólar, y otros miramos con escepticismo por el efecto en la credibilidad, es interesante mirar la película más larga.

Es que uno tiende a pensar que un requisito para el crecimiento económico es la previsibilidad. Sin embargo, Argentina no es ejemplo de ello. Mucho menos en el campo monetario.

Durante los últimos 29 años, el país cambió cinco veces, y de manera radical, su esquema cambiario.

Durante el período 1991-2002, rigió en Argentina la Ley de Convertibilidad. Este esquema tenía dos características fundamentales. La primera era que fijó el tipo de cambio en un peso por un dólar. La segunda, que ató la emisión monetaria a la cantidad de reservas del Banco Central. Es decir, fijó un respaldo de 100% en dólares a la base monetaria. La emisión para financiar déficit fiscal se terminó.

Los resultados en materia de inflación fueron excepcionales. La convertibilidad terminó con la hiperinflación de Alfonsín y generó aproximadamente 10 años de estabilidad. Ahora enfrentado a una nueva crisis fiscal y de deuda, un nuevo gobierno decidió abandonar el esquema.

Tras la megadevaluación de Duhalde, se instaló en Argentina un sistema de “flotación administrada”. Es decir, un esquema donde el Banco Central intervenía discrecionalmente en el mercado de cambios. Durante un período, entre 2003 y 2011, el Banco Central –que quería mantener un “tipo de cambio competitivo”- compró USD 41.700 millones de reservas.

Sin embargo, a partir de julio de 2011, comenzó a vender aceleradamente para evitar una devaluación.

¿Qué había ocurrido? Que como el Banco Central se había convertido en la “chequera” del kirchnerismo, la emisión monetaria volaba y la inflación acumulada en dicho período fue 240%. El dólar estaba barato, y más con la posibilidad casi cierta de que CFK comenzara un nuevo período en el poder.

La suerte de este nuevo esquema también estaba echada.

Del cepo a las Leliq

Como cualquier gobierno intervencionista, frente a su propio fracaso el kirchnerismo decidió intervenir más. Para frenar la devaluación y la pérdida de reservas, impuso un “cepo cambiario”. Es decir, un precio máximo para el dólar y el racionamiento en las cantidades a comprar.

El cepo fue literalmente un desastre, destruyendo los incentivos a exportar e invertir en el país. Pero además también fue un fracaso desde el punto de vista del objetivo del gobierno de Cristina. Durante la vigencia del cepo, las reservas cayeron USD 26.600 millones, y el tipo de cambio (medido por el dólar paralelo) se multiplicó por 3,3, subiendo 230%.

Tras la salida del cepo, Argentina experimentó un nuevo salto inflacionario. En septiembre de 2016 se decidió implementar un nuevo esquema: Metas de inflación con flotación cambiaria.

Este sistema, que funciona en alrededor de 30 países en el mundo, se puso como objetivo reducir la inflación a un dígito en 5 años. Para ello, el instrumento sería la tasa de interés. No obstante, el frente fiscal no acompañó.

El gobierno gastó mucho más de lo que estaba dentro de sus posibilidades, se endeudó mucho con el mundo y, cuando el mundo se cansó del gradualismo, dejó de prestar. Obviamente, sin esos dólares que llegaban para financiar la deuda, no había mucho para hacer.

El dólar comenzó a descontrolarse luego del 28 de diciembre de 2017, y en junio del año siguiente, con un dólar que había subido 44% desde entonces, y reservas que se habían vendido por USD 7.100 millones, Federico Sturzenegger abandonó la presidencia del Banco Central.

Entre junio y octubre no hubo ninguna regla clara de política monetaria, y recién en octubre se lanzó el “Plan Sandleris”, cuyas modificaciones ya comentamos al inicio.

La última bala

En medio de la alta volatilidad y desconfianza que se manifestó la semana pasada, el Banco Central volvió a “ajustar” su política cambiaria y monetaria. El objetivo es calmar al dólar para llegar a las elecciones.

La verdad es que se trata de “la última bala” a disparar. Podría salir bien, en la medida que logre calmar la incertidumbre y quebrar las expectativas al menos a corto plazo. Pero también podría salir mal, al reducirse la credibilidad del Banco Central y darle a los inversores un dólar “subsidiado” para liquidar todavía más posiciones en pesos argentinos.

Esperemos que ocurra el primer escenario, ya el segundo sería realmente calamitoso para nuestra economía.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.

Otra vez, viviendo de la emergencia impositiva

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 4/9/18 en: https://www.infobae.com/opinion/2018/09/04/otra-vez-viviendo-de-la-emergencia-impositiva/

 

Francamente es preocupante que al Gobierno le haya llevado todo un fin de semana para estudiar cómo enfrentar la crisis cambiaria y terminar anunciando un aumento de impuestos junto con un nuevo organigrama de Ministerios, que dudo genere grandes ahorros

No queda claro en qué se ahorrarán 0,4 puntos del PBI en 2019 entre gastos corrientes, remuneraciones y gastos operativos. Estamos hablando $73.680 millones de acuerdo al PBI que dieron a conocer para 2019.

De todas maneras, de los 2,6 puntos del PBI que van a bajar el déficit fiscal, el 65% se explica por aumentos de impuestos (los nuevos derechos de exportación de monto fijo y por postergar por un año el aumento del mínimo no imponible) y otros 0,5% de ahorros en subsidios económicos que en rigor es trasladarle al sector privado la baja del gasto público vía mayores tarifas. Lo que antes se pagaba con impuestos ahora se pagará en las facturas de los servicios públicos.

Ahora bien, algo que uno no puede entender es que gente que viene del mundo empresarial siga con la costumbre de aplicar impuestos de emergencia, porque se trata de una situación que luego se convierte en permanente en la Argentina.

De emergencia a permanencia

1) Impuesto a las Ganancias comenzó como transitorio en 1932 con el nombre de Impuesto a los Réditos. Se tornó vitalicio: “llevamos 86 años en emergencia”.

2) IVA en  1995, por el Efecto Tequila la alícuota tuvo un aumento de emergencia del 18% al 21% por 8 meses, desde abril a diciembre de ese año. Lleva 23 años de emergencia.

3) Impuesto al cheque se estableció en 2001 como transitorio hasta diciembre de 2002. Acumula 17 años de emergencia.

4) Retenciones a las exportaciones resurgieron en 2002 como una emergencia y ya llevamos 16 años de vigencia.

5) Ahora nos informan un impuesto de monto fijo a las
exportaciones de $3 a $4 por dólar, dependiendo del producto, con lo cual
nuevamente estamos en emergencia.

Explicaciones falaces

Con el argumento que no se puede tocar el gasto público porque estalla el país, o se viene la conflictividad social y otras justificaciones por  el estilo, la realidad es que seguimos teniendo un gasto público que ahoga el crecimiento económico.

Por eso es errado el razonamiento que con el crecimiento económico el gasto público va a terminar licuándose sobre el PBI. La realidad es que el PBI no puede crecer en forma sostenida mientras no haya inversiones y no habrá inversiones con esta carga impositiva confiscatoria, la que a su vez es consecuencia del nivel de gasto público.

Tampoco es cierto que el 2017 veníamos creciendo bien en forma genuina. Buena parte de ese aumento de la actividad agregada estuvo sustentado en obra pública financiada con deuda externa que se terminó cuando se cortó el financiamiento externo.

Se puede entender que a menos de un año de las PASO ya no quede demasiado margen para aplicar un plan económico consistente, aunque habrá que ver si las medidas anunciadas alcanzan para llegar sin desbordes a agosto del año que viene.

Pérdida de oportunidades

Ahora, si bien queda escaso margen para aplicar medidas estructurales de cara a las elecciones, también es cierto que se desperdiciaron dos grandes oportunidades en el pasado: 1) el 10 de diciembre de 2015, y 2) luego de las elecciones de medio término en 2017.

Esto hace dudar de la verdadera vocación de cambios estructurales que puede haber en el Gobierno. Porque si no hay convicción que el problema no es solamente el déficit fiscal, sino fundamentalmente el nivel de gasto público, nunca van a avanzar en el sentido de bajar el gasto para reducir el déficit fiscal.

Cuando Cambiemos asumió el Gobierno, seguramente sabía que el nivel de gasto público que heredaba del kirchnerismo se traducía en una feroz carga impositiva que, junto con la inseguridad jurídica y el cepo cambiario, impedían toda posibilidad de crecer. Los desafíos que tenía por delante eran gigantescos y nadie pedía solucionar todo lo heredado en cuatro años de mandato, pero sí cambiar el rumbo.

El cambio de rumbo no consistía solamente en eliminar el cepo cambiario, implicaba comenzar a cambiar los valores que imperan en nuestra sociedad que son los que establecen la calidad de nuestras instituciones, es decir las normas, leyes, códigos y costumbres que regulan las relaciones entre los particulares entre sí y los particulares con el Estado.

Es decir, terminar con la cultura de la dádiva y reimplantar la cultura del trabajo. Sin embargo, desde que asumieron en 2015, varios funcionarios de Cambiemos viven compitiendo con el kirchnerismo para ver quién otorgó más planes sociales.

El presidente Mauricio Macri dice que quiere que midan su gestión por la reducción de la pobreza

El presidente Mauricio Macri dice que quiere que midan su gestión por la reducción de la pobreza

Macri dice que quiere que midan su gestión por la reducción de la pobreza. En todo caso sería mejor medir el éxito de su gestión por la menor cantidad de planes sociales que tiene que otorgar el Gobierno porque eso va a significar que las familias pueden mantenerse gracias al fruto de su trabajo y no del trabajo ajeno.

¿Qué tipo de sociedad competitiva puede construirse, considerando los cambios tecnológicos que vemos que llegan como un tsunami, si hay generaciones que viven viendo como sus padres no trabajan y viven del plan social? Ese es el primer gran cambio cultural que tiene que impulsar Cambiemos para poder iniciar una senda de crecimiento basada en las inversiones para poder incrementar la productividad y bajar la pobreza. Todo eso no se logra con más impuestazos.

Es probable que con el aumento del tipo de cambio mejoren las exportaciones y se produzca cierto grado de sustitución de importaciones, pero como en tantas otras oportunidades, las exportaciones no mejorarán por mayor competitividad, sino por esconder, transitoriamente, las ineficiencias estructurales detrás de un tipo de cambio más alto. Esto lo hemos visto en infinidad de oportunidades, hasta que se licua el tipo de cambio real y volvemos a los problemas del sector externo.

Insisto, si las medidas anunciadas son para llegar a las elecciones de 2019 sin estallidos económicos, se entiende aunque habremos perdido 4 años más de nuestras vidas en financiar un Estado ineficiente.

Ahora, si creen que se construye una política económica de largo plazo con este nivel de gasto público, esta carga tributaria y esta cultura de la dádiva, seguimos en el mismo problema que nos hizo entrar en esta larga senda de decadencia populista que ya lleva, por lo menos, 70 años. Mientras tanto, seguimos aumentando nuestra emergencia impositiva.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.