En Venezuela hay que empezar desde los principios más básicos, como respetar la división de poderes

Por Martín Krause. Publicada el 15/11/16 en: http://bazar.ufm.edu/en-venezuela-hay-que-empezar-desde-los-principios-mas-basicos-como-respetar-la-division-de-poderes/

 

Lamentablemente, nuestra querida Venezuela tiene que lograr cumplir ciertos elementos básicos del funcionamiento de una democracia. En este video, CEDICE explica las atribuciones y el funcionamiento del poder legislativo: https://www.youtube.com/watch?v=-rvjuT73Kjk

 

Y en el libro, esto se dice al respecto. Comencemos con un par de citas:

. Comenta Madison: “Se escuchan quejas por doquier de nuestros ciudadanos más virtuosos y considerados, que nuestros gobiernos son muy poco estables; que el bien público no es considerado en los conflictos entre partidos rivales; y que se toman a menudo medidas, no según las reglas de justicia y los derechos del partido minoritario, sino por la fuerza superior de una abrumadora e interesada mayoría”. (2001).

 

. La visión clásica en la materia es desarrollada inicialmente por John Locke (1988) que, refiriéndose a la monarquía absoluta, señalaba: “… que la Monarquía siendo simple, y muy obvia a los Hombres…., no es en absoluto extraño que no se ocuparan mucho en pensar métodos para limitar cualquier exorbitancia de aquellos a quienes le había delegado autoridad sobre sí mismos, y de balancear en Poder del Gobierno, colocando diversas partes en diferentes manos” (p. 338).

 

Hemos visto que los mercados son imperfectos, lo mismo que la política, en cuanto instrumento que puede no solamente no solucionar los problemas que el mercado vaya presentando, sino empeorarlos incluso. Hay una forma de controlar cualquier abuso de poder en el mercado: la competencia. Si algún producto o servicio no resulta como se promete, o simplemente si pensamos que hay otro mejor, podemos cambiar de proveedor. Ninguno nos tiene atrapados, a menos que tuviera el monopolio y no contáramos con otros productos o servicios sustitutos.

Pero el Estado es, por definición, un monopolio. ¿Cómo controlamos el poder que le hemos otorgado? . La respuesta clásica y, en parte, vigente en muchas repúblicas modernas, es la que desarrollaran Locke , Montesquieu y otros: limitación y división del poder. La división del poder tiene en objeto que ningún individuo o grupo en particular lo concentre. Esta división se produce por medio de la división “horizontal” de los poderes (ejecutivo, legislativo y judicial), como también una división “vertical” del poder, sobre todo a través del federalismo y la descentralización, tema que veremos en el capítulo 14.

La limitación se busca por vía de la existencia de normas constitucionales de protección de los derechos individuales que los excluyen de eventuales decisiones mayoritarias (Bill of Rights), la revisión judicial de los actos gubernamentales, la renovación de mandatos y otros.

La separación de poderes ha sido un tema desarrollado especialmente por la ciencia política. ¿Cuál es la visión de la economía al respecto? Pues se asocia al concepto de competencia, por un lado, y al de costos de transacción por otro. En relación con el primero, la división del poder sujeta a los distintos actores a un cierto grado de competencia entre unos y otros, tanto por recursos —este es típicamente el caso de la competencia entre gobiernos nacionales con provincias o estados subnacionales— como por áreas y poder de decisión. Esta competencia puede actuar como un freno, aunque también si termina en un “cartel” como un motor del crecimiento del gasto público y el endeudamiento. Por otro lado, la democracia, como un mecanismo para la selección y renovación pacífica de los gobernantes con base en la preferencia de cierta mayoría, contiene también elementos de competencia, aunque se trata de la competencia para obtener cierto grado de monopolio.

En cuanto a los costos de transacción, cuando se trata de transacciones voluntarias, se ven favorecidas si esos costos son bajos. Pero si se trata de transacciones que tienen como objetivo obtener algún tipo de privilegio, entonces es mejor que los costos de esa transacción sean altos. La separación y división de poderes aumenta los costos de hacer lobby. En una sociedad donde todo el poder está concentrado en una persona, sea un rey, un dictador o un gobernante electo con poder absoluto, tan solo hace falta “convencer” o “sobornar” a esa persona, teniendo en cuenta que puede haber dos clases de acciones para buscar influencias: legales e ilegales. Pero en una sociedad donde el poder se encuentra dividido y disperso, el costo del lobby es mucho mayor: puede ser necesario convencer a funcionarios o agentes del Ejecutivo, a legisladores, y eventualmente enfrentar el cuestionamiento judicial de la norma.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

ADAM SMITH, HOY

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Hay autores que escriben para el  momento en  que viven por lo que leídos al tiempo sus trabajos carecen de interés, es lo que también pasa con los que circunscriben sus escritos a la coyuntura, artículos, ensayos y libros que vistos a la distancia no resultan atractivos como no sea para algún eventual registro historiográfico. Con Adam Smith, especialmente en su primer libro de 1795 sobre sentimientos morales y en su obra de 1776 sobre economía, sucede que casi todo lo consignado es aplicable a la actualidad.

 

Al cumplirse doscientos años de la muerte de Adam Smith escribí un largo ensayo que hace poco se reprodujo en un libro de mi autoría publicado en Venezuela por CEDICE (Centro de Divulgación del Conocimiento Económico, Caracas, 2013) bajo el título de El liberal es paciente. En aquél ensayo que se incluyó como un post-scriptum del referido libro, pretendí abarcar lo más relevante de este destacado pensador escocés, incluso aspectos de su vida que estimé importantes en conexión a su escarceo intelectual. En esta ocasión, en cambio, me circunscribo a comentar muy brevemente algunos pasajes de sus dos obras mencionadas (para facilitar información al lector indico con las siglas SM su primera obra y con RN la segunda).

“Lo que más rápidamente aprende un gobierno de otro es el de sacar dinero de la gente” (RN). Así es, por eso hay que tener cuidado, por ejemplo, de sugerir un nuevo impuesto para reemplazar a los vigentes porque los aparatos estatales agregarán el gravamen a los existentes (esto es lo que ocurrió, por caso, cuando originalmente se propuso el tributo al valor agregado).

“El hombre del sistema […] está generalmente tan enamorado de la belleza de su propio plan de gobierno que considera que no puede sufrir ni las más mínima desviación del él. Apunta a lograr sus objetivos en todas sus partes sin prestar la menor atención a los intereses generales o a las oposiciones que puedan surgir; se imagina que puede arreglar las diferentes partes de la gran sociedad del mismo modo que se arreglan las diferentes piezas en un tablero de ajedrez. No considera para nada que las piezas de ajedrez puedan tener otro principio motor que la mano que las mueve, pero el gran tablero de ajedrez de la sociedad humana tiene su propio motor totalmente diferente de los que el legislativo ha elegido imponer” (SM).

 

Nada más ajustado a la realidad, la soberbia de los gobernantes no toma en cuenta las diversas necesidades sino sus caprichos y deja de lado el hecho del conocimiento disperso y fraccionado en la sociedad para, en cambio, concentrar ignorancia al centralizar decisiones en oficinas burocráticas con todos los consecuentes desajustes que se suceden. El “hombre del sistema” constituye una caracterización muy ajustada a la arrogancia de los planificadores que ni siquiera se percatan de que al distorsionar precios relativos con sus irrupciones dificultan la evaluación de proyectos y la misma contabilidad al registrar precios que no corresponden  a las respectivas estructuras valorativas en el mercado para sustituirlas por simples números que no permiten conocer el grado en que se desperdicia capital debido a la mencionada desfiguración.

 

 

“Por tanto, resulta altamente impertinente y presuntuoso que reyes y ministros pretendan vigilar la economía de la gente […] Dejemos que aquellos se ocupen de lo que les corresponde, y podemos estar seguros de que éstos se ocuparán de lo suyo” (RN). Efectivamente, sobre todo presuntuoso por las razones apuntadas. Por otra parte, el monopolio de la fuerza que denominamos gobierno, en un sistema republicano,  debe ocuparse principalmente de la seguridad y la justicia,  que naturalmente descuida no solo por una cuestión de recursos sino especialmente porque si interviene afectando la propiedad privada, no puede, al mismo tiempo, sostener la justicia, es decir, el “dar a cada uno lo suyo”.

 

“El productor o comerciante[…] solamente busca su propio beneficio, y, en esto como en muchos otros casos, está dirigido por una mano invisible que promueve un fin que no era parte de su intención atender”(RN). Con este conocido pasaje Smith pone de relieve dos asuntos de la mayor importancia. En primer lugar, pone de relieve la naturaleza humana (al contrario de los que la pretenden torcer con la pretensión de fabricar “el hombre nuevo” y otras gansadas petulantes), esto es que todas las acciones humanas se deben al interés personal, en verdad una perogrullada porque ni no está en interés de quien actúa no se sabe en interés que quien pueda estar. En segundo lugar, esa afirmación que desarrolla en el libro en cuestión apunta a poner de manifiesto el complejo entramado social que no estaba en la intención de cada cual al perseguir su interés (siempre legítimo si no se lesiona derechos de terceros).

 

En esta misma dirección del interés personal, el autor explica que “Prácticamente en forma constante al hombre se le presentan ocasiones para ser ayudado por su prójimo pero en vano deberá esperarlo solamente de su benevolencia. Tendrá más posibilidades de éxito si logra motivar el interés personal de su prójimo y mostrarle que en su propia ventaja debe hacer aquello que se requiere de él. Cualquiera que propone un convenio de cualquier naturaleza está de hecho proponiendo esto. Dame aquello que deseo y usted tendrá esto que necesita. Este es el sentido de un convenio, y es la manera por la cual obtenemos de otros los bienes que necesitamos. No debemos esperar nuestra comida de la benevolencia del carnicero, del cervecero o del panadero, sino que se debe a sus propios intereses. No nos dirigimos a su humanidad sino a su interés personal, y nunca conversaremos con ellos de nuestras necesidades sino de sus ventajas” (RN).

 

Todo lo cual para nada excluye la benevolencia a que Smith precisamente alude en las primeras líneas con que abre su primer libro que venimos mencionando: “Por muy egoísta que se supone que es una persona, hay evidentemente algunos principios en su naturaleza que lo hace interesarse en la suerte de otros y vincula su felicidad con la propia aunque no le reditúe nada excepto el placer de comprobarla” (recordemos que su colega Adam Ferguson también escribió que “el término benevolencia no es empleado para caracterizar a las personas que no tienen deseos propios, apunta a aquellos cuyos deseos las mueven a procurar el bienestar de otros”). Como hemos dicho en otras oportunidades, la caridad es por definición realizada con recursos propios,  de modo voluntario y si fuera posible de manera anónima. Arrancar recursos del fruto del trabajo ajeno no es caridad, es un atraco. En este contexto es indispensable el uso de la primera persona del singular y no recurrir a un micrófono para declamar en  la tercera persona del plural (“put your money where your mouth is” resulta una aforismo muy ilustrativo).

 

De más está decir que toda la lucha de Smith contra las falacias de la autarquía mercantilista basadas en el interés de las partes se aplican de modo especial al comercio exterior, por lo que afirma que “El interés de una nación en sus relaciones comerciales con otras es igual al de un comerciante respecto de las diversas personas con quienes trata: comprar barato y vender caro. Las posibilidades de comprar barato serán mayores si se permite que la libertad de comercio estimule a las naciones a comprar los bienes que pueden comprar, y por la misma razón venderán caro en la medida en que los mercados tengan la mayor cantidad de comparadores posible” (RN).

 

En otro orden de cosas, el filósofo-economista escosés ofrece un buen mojón o punto de referencia para sopesar la conveniencia o inconveniencia de una acción basado en un personaje imaginario que denomina “el observador imparcial” por lo que escribe que “Cuando nos ponemos en la posición de espectadores de nuestro propio comportamiento nos imaginamos qué efectos producirá sobre nosotros. Este es el único espejo en el que podemos en alguna medida mirarnos como nos miran los ojos de otras personas y así evaluar nuestra conducta […] Hay dos ocasiones diferentes en donde examinamos nuestra propia conducta y la vemos a la luz con que un espectador imparcial podría verla: primero, cuando estamos por actuar, y segundo, después de haber actuado” (SM).

 

Respecto a la presión tributaria, este pensador fue pionero en tres siglos de lo que hoy se conoce como la Curva Laffer al señalar que “Los impuestos altos, unas veces debido a la disminución en los bienes sujetos al gravamen y otras como consecuencia del estímulo que se produce al contrabando, se traducen en menores ingresos para el gobierno respecto de aquella situación en donde los impuestos son más moderados” (RN).

 

Por último para no cansar con citas por más jugosas que sean, reproduzco el párrafo que hace referencia a la conveniencia de las desigualdades de rentas y patrimonio (que son consecuencia de las prioridades y preferencias que revela la gente con sus compras y abstenciones de comprar en el mercado): “Cuando hay propiedad hay desigualdad. Por cada hombre rico habrá por lo menos quinientos pobres y la riqueza de unos pocos supone la indigencia de muchos. La opulencia de los ricos excita la indignación de los pobres, quienes están empujados a invadir aquellas propiedades debido a la necesidad y a la envidia. Solamente bajo el escudo protector del magistrado civil puede dormir tranquilo el propietario quien ha adquirido su propiedad a través del trabajo de muchos años, tal vez, a través de muchas generaciones” (RN).

 

Debe tenerse en cuenta la influencia que han tenido los trabajos de Adam Smith. Como destaqué en mi ensayo mencionado al comienzo,  Milton Fridman concluye que “The Wealth of Nations se considera en forma unánime y con justicia, como la piedra fundamental de la economía científica moderna. Su fuerza normativa y su influencia en el mundo intelectual revisten gran importancia para nuestro objetivo actual”.

 

Schumpeter subraya este éxito afirmando que “Antes de que terminara el siglo The Wealth of Nations había conseguido nueve ediciones inglesas sin contar las que parecieron en Irlanda y los Estados Unidos y se había traducido (que yo sepa), al danés, al holandés, al francés, al alemán, al italiano y al español”.

 

Recientemente fueron recopilados en dos volúmenes algunos de los estudios de Adam Smith sobre jurisprudencia, crítica literaria, música y otras misceláneas. Lamentablemente, muchos de sus papeles privados fueron destruidos después de su muerte, documentos que seguramente hubieran agregado información valiosa. El estilo, la elocuencia y la vivacidad presentes en la mayor parte de los trabajos de Smith hizo que Edmund Burke dijera que su primer libro publicado “constituye, posiblemente, una de las más bellas expresiones de la teoría moral que hayan aparecido”.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

Venezuela y Argentina encabezan el Índice de la Miseria, ¿Argentina estaría peor a largo plazo?

Por Martín Krause. Publicado el 6/3/15 en: http://bazar.ufm.edu/venezuela-y-argentina-encabezan-el-indice-de-la-miseria-argentina-estaria-peor-a-largo-plazo/

 

El Centro de Divulgación del Conocimiento Económico (CEDICE), de Venezuela, difunde una entrevista publicada en Estrategia, Chile, donde entrevistan al economista Steven Hanke sobre el “Índice de la Miseria” que elabora y muestra a Venezuela y Argentina en las primeras (y peores) situaciones, aunque Venezuela está lejos del resto. Curiosamente, afirma que la perspectiva a largo plazo es peor en Argentina que en Venezuela, cuando por aquí suele predominar la opinión contraria debido a las perspectivas del inevitable cambio de gobierno a fin de este año. Sus comentarios:

“En el “Misery Index 2014”, elaborado por el economista estadounidense Steve H. Hanke, Venezuela y Argentina ocupan los dos primeros lugares en el mundo. En conversación con ESTRATEGIA, el ex asesor gubernamental y académico de la Johns Hopkins University entrega su visión del por qué los países latinoamericanos se ubican tan alto.

Steve H. Hanke es académico en Economía Aplicada y Codirector del Instituto de Economía Aplicada, Salud Global y Estudios Empresariales en The Johns Hopkins University, Baltimore. También asesora al Instituto de Investigación Monetaria Internacional en Pekín, al Centro de Estabilidad Financiera de Nueva York y es miembro de Consejo Asesor Financiero de Emiratos Árabes.

Hanke se especializa en política monetaria, argumentando que este factor es determinante para el equilibrio de cualquier economía. Entre los años 1976 y 2002 Hanke asesoró en esta materia a los gobiernos de Estados Unidos, Ecuador, Argentina, Estonia, Lituania, Montenegro, Bulgaria, Venezuela, Albania, Bosnia-Herzegovina, Kazajistán, Indonesia y la ex Yugoslavia.

Ha evolucionado el “Misery Index” del economista Arthur Okun a una ecuación que suma las tasas de interés, inflación y desempleo, a las cuales resta el PIB per cápita, rankeando 108 países según información del FMI. Mientras más alta la puntuación, peor es el clima económico.

Venezuela y Argentina están al tope de la lista en el “Misery Index” ¿Cómo es posible que estos dos países clasifiquen más alto que naciones que están en guerra, como Siria y Ucrania?

En ambos casos se debe a una totalmente errada conducción económica. ¿Qué hicieron en Argentina con las compañías privadas de previsión social? Las nacionalizaron. ¿Qué hicieron la semana pasada con algunas tiendas de abarrotes en Venezuela? Las nacionalizaron. Estos países están viviendo en el oscurantismo y son completamente corruptos. Realmente han retrocedido y ahora Venezuela y Argentina tienen políticas inadecuadas que son anti mercado y libertad, que se han probado inefectivas y van a favor de la corrupción. El gran problema en Latinoamérica en general, y en particular en Argentina y Venezuela, donde fui consejero de Domingo Cavallo y del presidente Rafael Caldera, es que las monedas han sido siempre un desastre, significando que no tienen ninguna disciplina en la economía. Ese es el problema fundamental con casi todas las economías latinoamericanas: no tienen disciplina fiscal, porque no hay disciplina monetaria. Y si se mira el “Misery Index” y se observa a los países latinoamericanos mejor posicionados en él, tres de los cuatro mejores están dolarizados. Panamá es el mejor, y luego México, que usa el peso, después Ecuador y El Salvador, que usan el dólar. En mi visión la única manera de obtener disciplina en una base sostenida en Latinoamérica es que la mayoría de los países usen el dólar estadounidense y dejen su moneda doméstica. Esa es la única manera en que Venezuela o Argentina podrían salvarse.

En el caso de Venezuela ¿Cuáles son sus proyecciones para este año en esta economía?

Va a empeorar. Están en lo que llamo el “espiral de la muerte”, y podría tomar mucho tiempo antes de que haya un cambio en el régimen de gobierno. Por ejemplo, en Zimbabue, donde Robert Mugabe ha sido presidente por décadas teniendo una enorme hiperinflación, donde en el peak los precios se duplicaban cada 48 horas en noviembre de 2008, y aún sigue Mugabe como presidente. Lo interesante y la razón por la cual, irónicamente, sigue siendo presidente, fue que los ciudadanos de Zimbabue se rehusaron a usar el dólar zimbabuense y de forma espontánea dolarizaron ellos mismos el país. Ahora hasta usan el dólar estadounidense de forma oficial. Un proceso diferente ocurrió en Ecuador, donde fui consejero del ministro de Finanzas cuando dolarizamos en 2001, pero esa fue una dolarización oficial reemplazando el sucre. En Zimbabue la gente reemplazó el dólar zimbabuense simplemente dejando de usarlo.

Eso es similar a lo que está pasando actualmente en Venezuela. La gente está buscando dólares y no confía en el bolívar.

La dolarización espontánea está aumentando, pero pasará mucho tiempo antes de que paren de usar el bolívar por completo, como ocurrió en Zimbabue. El problema global en Latinoamérica es la moneda y los bancos centrales que tienen. Éstos deberían eliminar las monedas locales y reemplazarlas con el dólar estadounidense, lo que forzaría disciplina en el sistema fiscal, porque entonces los políticos y autoridades fiscales no podrían ir a los bancos centrales para conseguir financiamiento.

¿Es el mismo caso para Argentina?

Argentina, en la perspectiva de largo plazo, está aún peor que Venezuela. Es un mal endémico: la moneda es un enorme problema y la única solución es reemplazarla con el dólar estadounidense. Tenían convertibilidad entre 1991 y 2001, y hasta cuando empezaron a romper las reglas de la convertibilidad les funcionó bastante bien. El problema es que las reglas eran flexibles, y como en muchos otros casos en Argentina, simplemente las rompieron.

¿Cuál es su evaluación de Chile en este aspecto?

Chile no ha operado como el resto de los países, aunque no estoy sugiriendo que lo esté haciendo todo correctamente. Creo que las cosas se han ido deteriorando gradualmente en el último tiempo con la erosión de las ideas de los “Chicago Boys” sobre el libre mercado, lo que no creo que sea bueno para el país. Pero cuando lo comparamos con el resto de Latinoamérica Chile es diferente, pero hay un deterioro del sistema básico que hizo a Chile una historia de éxito. Logró separar su modelo económico del resto de Latinoamérica y eso le dio una imagen muy positiva, lo cual se ha erosionado en el último tiempo, incluso desde el gobierno de Sebastián Piñera.

Chile se ubica en el lugar número 70 en el “Misery Index” y usted culpa a las altas tasas de interés por esto.

El cálculo del índice de miseria es una suma de desempleo, inflación, tasa de interés y luego se le resta el crecimiento del PIB. Si sumas esos componentes, la tasa de interés en Chile es el mayor peso negativo. Si la tasa de interés es el problema, esto sugiere que incluso Chile tendría que dolarizarse. Si usara el dólar sus tasas de interés estarían muy cerca de las tasas que hay en Estados Unidos. Sería como en Hong Kong, que tiene una autoridad monetaria ortodoxa en donde 7,2 dólares hongkoneses equivalen a US$1, y las tasas de interés son muy parecidas a las de Estados Unidos. O si ves a Panamá, El Salvador o Ecuador, ajustadas por riesgo, las tasas de interés son las mismas.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

 

The State of Liberty in Argentina:

Entrevista a Alejandro Chafuén: Publicada el 23/1/15 en: http://www.insideronline.org/blogarchive.cfm?month=1&year=2015&blogid=19960A09-5056-B712-666768A9536D3252&mkt_tok=3RkMMJWWfF9wsRolvajIZKXonjHpfsX57uUkW66ylMI%2F0ER3fOvrPUfGjI4ETsFmI%2BSLDwEYGJlv6SgFQrLBMa1ozrgOWxU%3D

 

As the scandal over the shooting of Alberto Nisman unfolds, we ask Alejandro Chafuen about the circumstances facing the pro-liberty movement in the country. Chafuen, a U.S. citizen who was born in Argentina, is the head of the Atlas Network, a nonprofit that supports the work of classical liberal think tanks and organizations around the world. Many of those groups operate in very difficult political environments.

InsiderOnline: What can you tell us about how Argentinian pro-liberty activists and organizations are responding to the crisis in their country?

Alejandro Chafuen: Argentine pro-liberty activists respond with a sense of awe and impotence. Unfortunately, many Argentine pro-liberty activists are divided and have been speaking mostly to themselves or to their foreign freedom activists, like you and me, rather than to their neighbors. So they do not have much political weight. Two exceptions are Agustin Etchebarne, leader of the think tank Libertad y Progreso, and Marcos Hilding Ohlsson, a city councilman in the San Isidro district. They have been marching and denouncing what is going on; most important, they are inclusive and strategic in their efforts. When the death of the prosecutor was announced, some of my friends at first were pointing at a potential cover-up, even accusing the main opposition leader, Mauricio Macri, who is head of the government of the city of Buenos Aires. Now there is a sense that the only ones who deserve major blame and scrutiny is the current national government and its Iranian allies.

IO: What should the Argentinian pro-liberty movement do now?

AC: We should be ruthless in exposing those who “deal with the devil.” There are always a sufficient number of multinationals and crony capitalists lining up to do business with crooked governments. And we should not speak with general statements; we should name names. In Argentina, for every Shell, whose CEO has consistently defied the government, there are many Chevrons, ready to do business with the government. Argentines now have proof about how their government and the Iranians play a double game—one “official”pour la gallerie, and the other, behind the table.

In the short term we should make a push for exposure and transparency, and seek independent investigations and removal of those responsible; but as culpability reaches the president, it will not be easy. I do not think they have the votes for impeachment. In the medium and long term, they will have to work better to build consensus seeking more internal and external allies.

It is amazing that coincidently the Obama administration is trying to cozy up to Iran and to oppose the sanctions recommended by the Congress. It gives Argentine pro-liberty activists the image that the United States is beginning to suffer from the same double speak and hypocrisy as Argentina.

IO: What can those outside the country do to help?

AC: Many international bodies are run by the representatives of crooked governments; some of us, especially those gathered at the Fundación Internacional para la Libertad (International Freedom Foundation) headed by Nobel Laureate Mario Vargas Llosa, have been drafting plans to create a shadow international court that would help tell the world how honorable and learned civilized leaders see the abuses—and not only in Argentina, but in Cuba, Venezuela, and the rest of the Americas. We need something similar for the world. Bodies such as the Organization of American States, the United Nations, and the World Economic Forum have failed to promote transparency.

We have many, many political prisoners in Latin America. I have written about Leopóldo López and the courageous Venezuelan students. I have also written about how CEDICE continues to work for freedom in Venezuela despite a terrible environment and constant threats. International support from pro-liberty groups in the United States is essential. It helps strengthen not only the ideas but even the spiritual drive of pro-liberty activists.

 

Alejandro A. Chafuén es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), es miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Fue profesor de ESEADE.

El dólar se esconde como la moneda de facto de Venezuela y Argentina:

Por Belén Marty: Publicado el 9/10/14 en: http://es.panampost.com/belen-marty/2014/10/09/el-dolar-se-esconde-como-la-moneda-de-facto-de-venezuela-y-argentina/

 

El uso del dólar estadounidense en Argentina y Venezuela parece extenderse en la medida en la que las monedas de ambos países se deprecian a pasos agigantados, y lucen cada vez más como una fachada para el cambio de los verdes. Sobre todo, los habitantes de estos países confían en una moneda más estable para cuidar su dinero, a pesar de que sus Gobiernos señalen como ilegal el valor y cambio libre del dólar.

En Caracas, Venezuela, Andrés* vendió en junio de este año una moto pequeña. Un vehículo escogido por muchos para poder sortear el intenso tráfico caraqueño, que además es posible adquirir a precios asequibles frente a los automóviles —que sufren de escasez.

Andrés compró dicha moto en bolívares, en una agencia, a finales de 2013 y a un precio equivalente a US$500. Pero al momento de la venta consiguió por ella $ 1.400 transferidos a su cuenta del exterior. El negocio fue un éxito. La diferencia de precio se debe a que en Venezuela los medios de transporte tienen precios de venta controlados por el Gobierno, correspondientes con el precio del dólar oficial, pero no del dólar que circula libremente.

Ante la ilegalidad, Andrés considera que no hizo ningún tipo de trampa, porque el precio de la misma moto nueva en otros países de la región era de $1.800. “La vendí al precio del mercado, inclusive con su depreciación, solo que la transacción se hizo en moneda libre, es decir en dólar negro”, explica.

Por el cepo cambiario ya casi no se consiguen carros en Venezuela. (Twitter)

Pero el documento de la notaría donde se registró la venta decía que la transacción se efectuó en bolívares por un monto equivalentes a $280. Andrés acordó con el comprador introducir un cheque con el precio que la notaría aprobaría, es decir, el valor que el Gobierno de Venezuela le da a los automóviles usados —cuestión que también se encuentra calculada y regulada—, sin embargo, dicho cheque nunca fue utilizado, y el comprador simplemente realizó una transferencia internacional a una cuenta de Andrés en el extranjero por el precio que ambos consideraron válido.

Los consumidores venezolanos realizan este tipo de transacciones al cambio de monedas estables porque los productos con precios regulados por el Estado, dentro de Venezuela, simplemente son difíciles de conseguir. Para adquirir un automóvil nuevo en una agencia se pueden esperar hasta dos años, sin tener ninguna garantía de que el vehículo llegará. En muchos casos, los funcionarios de las agencias piden cuantiosas sumas de dinero que casi duplican el precio regulado del automóvil, para vender la prioridad.

Carolina vivió una historia similar a la de Andrés. Vendió su auto, del año 2007, en $8.500 sin recibir un solo bolívar. La compradora le dio $1.500 en efectivo y mediante una transferencia internacional entregó el monto restante. A la notaría le dijeron que la venta se hizo por un monto en bolívares cercano al equivalente de $3.500. Al igual que Andrés, ese era el monto que el Gobierno imponía sobre su auto usado. “La compradora estaba encantada con mi carro. Inclusive accedió a realizar todo el pago en dólares. Además, yo necesitaba los dólares porque me iba de Venezuela, y quería íntegro el dinero, porque en bolívares se me puede esfumar de un día a otro”, relata.

Luis, un revendedor de motocicletas, asegura que es prácticamente normal que las transacciones de compraventa se cancelen en dólares. Explica que por el poco valor del bolívar su sueldo como profesional no le alcanza para mucho, a pesar de tener más de cinco años en el ejercicio. Por eso, opta por revender objetos escasos, como las motos, autopartes, o aceite de motor, entre otros. “Siempre buscando un ingreso extra, porque de mi sueldo no podría vivir”, dice a PanAm Post.

Los sueldos de recién graduados universitarios, que en la década de 1980 se acercaban a los $1.000, ahora son cercanos a los $80 por mes (al cambio libre). Por ello, en Venezuela, muchas personas como Luis mantienen un trabajo formal, pero también participan de la economía informal para anticiparse a la inflación y a la devaluación de la moneda.

La escasez juega aquí un rol fundamental, puesto que vender objetos escasos es sumamente rentable. En los barrios pobres, la reventa de productos de primera necesidad, casi desaparecidos de los anaqueles, se ha convertido en regla. Los vendedores pueden obtener hasta seis veces del precio original de un consumible como la harina de maíz blanco.

Claves para entender la huida del bolívar

Ramón Rey, economista e investigador del Observatorio Económico Legislativo de CEDICE, una asociación civil comprometida con la defensa de los derechos de propiedad en Venezuela, le señaló a PanAm Post que el sector privado del país ha cesado de producir en actividades manufactureras de forma parcial o total a causa de una centralización de la economía y el ajustado control cambiario.

“Tal cambio de paradigma se debe principalmente al establecimiento del control cambiario supervisado por la Comisión de Administración de Divisas (CADIVI) en el año 2003, organismo que introduce una burocracia cada vez más rígida para obtener dólares necesarios para la importación de materia prima, maquinaria e insumos necesarios para la producción de bienes [Actualmente la asignación de divisas se hace a través de los organismos CENCOEX (antiguo CADIVI), SICAD I y SICAD II]”.

Además, explicó que la desconfianza que tienen los venezolanos sobre el bolívar se debe a los elevados niveles de inflación que se registran en el país —61,19% es la inflación anualizada hasta agosto—, la inseguridad jurídica y los controles de precios que desincentivan la inversión en emprendimientos que requieren mucho capital.

“Efectivamente no circula la moneda estadounidense en el mercado interno, pero la dependencia a insumos y bienes extranjeros para producir o comercializar termina por hacer considerar todo gasto, costo o ingreso en términos de la divisa norteamericana”, precisó el analista.

El caso argentino: Think in dollars

Carlos, residente de la ciudad de Buenos Aires y empleado de una inmobiliaria, explica aPanAm Post que cuando se habla de comprar o de vender inmuebles se hace “en precio dólar”. “A la hora de comprar o de vender una casa o un departamento los interesados se reúnen por lo general en un banco, en una escribanía o en una cueva (casa cambiaria ilegal). Es normal que el vendedor se lleve el dinero dentro de un camión blindado, o que lo deposite en una caja de seguridad”, informó Carlos.

Las restricciones sobre la moneda extranjera implican, además, mayores riesgos al obligar a la gente trasladarse con billetes físicos, pese a ello la gente prefiere asumir el riesgo de ser asaltada que asumir la pérdida de valor de la moneda de curso forzoso en Argentina.

La cotización del dólar y del euro se publican diariamente en la mayoria de los medios. (Foto de Pantalla del Cronista)

De esta manera, si el contrato se pactara en pesos argentinos sucedería que mientras el comprador verifica que no haya un embargo sobre el inmueble, ni deuda por impuestos —un proceso que puede llevar hasta un mes—, ya no le alcanzaría la suma original para realizar la transacción, dado que el peso se habrá depreciado con respecto al dólar durante ese tiempo de negociación.

Guillermo Covernton, profesor de la Universidad Católica Argentina de la ciudad de Rosario, explicó que los argentinos se manejan en otra divisa porque, al igual que el bolívar, el peso fluctúa su valor en poco tiempo.

Las empresas también se ven afectadas por la depreciación del peso. Los planes empresariales —señala el académico— llevan tiempo desde la etapa de producción hasta la venta, y el costo de la pérdida de valor del peso los asume el productor. “Te obligan a comprar o vender como un delincuente, para recibir dólares a cambio de un bien”, indica Covernton sobre los inquisidores controles a las transacciones que no sean en moneda local.

Por supuesto, todo depende del tipo de actividad. Aquellos que se dedican a los rubros de importación tienen tres alternativas para escapar al peso argentino: La primera es dejar de importar; la segunda es postularse para un cupo del Banco Central para comprar dólares oficiales a AR$8,50; la tercera opción consiste hacer una operación a través del mercado de valores para conseguir dólares.

Dadas las trabas y demoras del Banco Central para vender divisas, la mayoría de los importadores terminan comprando lo que en la jerga argentina se denomina el “dólar contado con liqui”. Para adquirir esos dólares, el importador compra bonos argentinos que coticen en el exterior (o acciones), luego los transfiere a su cuenta broker del exterior y desde allí vende esos bonos por dólares que termina transfiriendo a su cuenta bancaria del exterior. De esta manera puede llevar a cabo la transferencia para que su proveedor libere la mercadería.

Al 9 de octubre el “dólar liqui” cotizaba en Argentina a AR$13,85, lo que significa que es más barato que el dólar blue o ilegal que se cotizaba ese día en AR$14,65. La cotización del “liqui” se se calcula mediante el costo en el que incurre el empresario al comprar el bono en Argentina y el monto por el cual lo vende en el exterior.

Para Covernton la única salida para que los argentinos empiecen a aceptar pesos en las transacciones es la estabilidad monetaria, porque de lo contrario, las empresas dejan de producir y terminan perdiendo todos en el largo plazo.

*Los nombres propios señalados en los testimonios de esta historia son seudónimos.

Con la contribución de Elisa Vásquez

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.