Inflación: del pollo al chivo

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 2/4/22 en: https://www.larazon.es/opinion/20220403/5eogq4d4vvftxmcs2mfqyz74qi.html

Hace años, cuando estaba el profesor Pedro Fraile en La Brújula de la Economía en Onda Cero, yo solía bromear con él y con Carlos Alsina, que entonces dirigía el programa, por la manía de las autoridades y los medios de culpar al pollo de la subida de los precios, y les decía: «pollo: maldito animal inflacionario». El intríngulis no ha mejorado con el tiempo, porque ahora parece que la inflación es culpa de otro animal: Vladimir Putin, o el chivo expiatorio.

Las autoridades se esfuerzan en eludir el coste político que les representaría admitir que son ellas las culpables de la inflación, y no el pollo, ni Putin. Los mercados de alimentos, y las guerras que desatan los sátrapas de todo pelaje, pueden registrar y provocar perturbaciones en la oferta y la demanda, y, por tanto, influir sobre los precios, pero el deterioro sostenido del valor de la moneda en el tiempo tiene orígenes políticos, en primer lugar, por la acción de las autoridades monetarias. Los bancos centrales orquestaron una notable expansión monetaria, que reprimió los tipos de interés demasiado y durante demasiado tiempo: de ahí la inflación. Y de la contención de esa expansión vendrá su moderación.

A ello se suma la política económica de los gobiernos más irresponsables, como el nuestro, que añaden a la expansión monetaria el aumento del gasto público, los impuestos, los déficits y la deuda; y el bloqueo al funcionamiento libre de los mercados, mediante las regulaciones más profusas y absurdas; y todo mientras despotrican contra los males del mercado y el liberalismo.

Una vez enfrentados con las consecuencias de sus propios actos, los gobernantes, incapaces de asumirlas, huyen hacia adelante planteando cada vez más intervencionismo, pintándolo todo con «ayudas» a la gente, que por supuesto paga la propia gente; prohibiciones al despido, como si realmente lo impidieran; controles de precios, que llevan milenios fracasando; pactos de rentas, y otros espejismos. Añadiendo escarnio al insulto, el Gobierno proclamó a la vez: «Protegeremos a los más débiles» y «No habrá una bajada generalizada de impuestos», como si los contribuyentes, y la inflación es un impuesto, no fueran débiles. Eso sí, la culpa de todo es del mejor amigo del hombre, y el íntimo de los políticos: el chivo expiatorio, que hoy es Putin y mañana, ya se verá.

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

Y ahora son liberales, vaya, por Dios

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 21/6/16 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/y-ahora-son-liberales-vaya-por-dios/

 

Carlos Alsina, con manifiesta intención provocadora, me dijo ayer que los de Podemos son liberales, según Íñigo Errejón. Veamos lo que les respondió a Daniel Basteiro y Alberto Lardiés en El Español.

Primero, la ambigüedad calculada. Los políticos se acuerdan del liberalismo en campaña electoral, como hizo Zapatero, que sostuvo que era liberal, y al que tampoco creí («Cual torna la cigüeña al campanario», Expansión, 13 noviembre 2000). El PP también ha coqueteado con el liberalismo, cuando le ha convenido, pero siempre lo ha reivindicado a la vez que reivindicaba lo contrario, eludiendo la contradicción mediante el viejo truco de aclarar, como los socialistas, que ellos son liberales pero no extremistas, claro que no.

En terreno parecido se mueven los de Podemos. Errejón divagó sobre la “transversalidad” donde caben multitudes, porque la “frontera en España pasa hoy por la regeneración democrática y la protección de los derechos sociales o un modelo económico que no deje a la mitad del país atrás. En torno a esa frontera hay una mayoría popular nueva, con gentes que se identifican con etiquetas muy diferentes”.

Basteiro y Lardiés, lógicamente insatisfechos ante semejante humareda populista, le repreguntaron si los liberales pueden votar a Podemos, en especial tras su pacto con los comunistas. Atención a la respuesta: “Creo que sí porque en primer lugar están de acuerdo con nosotros en la soberanía nacional, que hoy está en peligro, pero no por cuestiones territoriales o por el cambio político. Está en peligro porque se reconoce que nos gobiernan señores que no hemos elegido y que son capaces de decirles a nuestros gobernantes electos lo que pueden hacer y lo que no.”

Ningún liberal ha incurrido en esta paranoia que comparten marxistas y fascistas de que estamos gobernados por malvados capitalistas. Sabemos que quienes nos arrebatan la libertad y la propiedad no son Amancio Ortega ni Bill Gates, sino los políticos.

Distingue don Íñigo a los liberales buenos de los malísimos que “quieren recortar las pensiones porque tienen un plan de pensiones privado”. Ningún liberal quiere recortar las pensiones: los populistas lo hacen, como sus amigos griegos. Los liberales queremos que los pensionistas, y no los políticos, sean los propietarios de sus pensiones. Y eso, que es la libertad, es lo que Podemos odia. Y por eso ha pactado con los comunistas la supresión de la desgravación de los planes privados de pensiones en el IRPF, es decir, ha pactado subirles los impuestos a millones de trabajadores españoles. Mienten, por tanto, los de Podemos cuando aseguran que el delirante plan de aumento del gasto público que han acordado con IU se financiará persiguiendo sólo a los superricos.

Eso sí, aunque en Podemos mienten como los demás políticos, también pueden ser muy divertidos. Errejón dice que, como “el liberalismo protege la separación de poderes”, entonces los liberales podríamos votar a Podemos. No me dirá usted que no tiene gracia.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.