Notes on Hayekian Social Thought

Por Federico Sosa Valle. Publicado el 14/2/16 en: http://fgmsosavalle.blogspot.com.ar/2016/02/spontaneous-orders-are-not-spontaneous.html?spref=tw

 

Spontaneous Orders are not Spontaneous Legal Systems

It is a commonplace the misinterpretation of the defence of a political system whose decisions are based on the principles of the spontaneous order as the promotion of a spontaneous legal system. A spontaneous order is not a spontaneous legal system. The former is a complex phenomenon made of an abstract structure of heterogeneous elements that allows us to make pattern predictions about the general behaviour of the set of the said elements. The later is a set of rules of conduct grown out of custom in a given society that is enforced by the State or by retaliation.

A spontaneous legal system concerns the legality of a particular action and its subsequent legal effects (for example, the legality of the retaliation); whereas the spontaneous order is related to the legitimacy of the political order that enforces the legal system (be it spontaneous or not). A government is legitimate as long as it fulfils the expectancies generated by the spontaneous order, which is achieved majorly by acting based on principles than based on expediency.

The main source of principles for the government to base its decisions on is the given spontaneous order. This principles may consist in the recognition of a given spontaneous legal system -as the lex mercatoria– or they may consist in the defence of the equality before the law, in which case the legislative activity may be required in some society. Since the spontaneous order is a concept related to the problem of legitimacy of a political system, it has no place in the legal theory. Or maybe it has a role to play in the case of the “state of exception”. After all, Friedrich Hayek renamed the Spontaneous Order as the “Abstract” Order, in a sort of counterpoint to Carl Schmitt’s Concrete Order.

 

Federico Guillermo Manuel Sosa Valle es abogado, (UBA) y graduado en la Maestría en Economía y Ciencias políticas de ESEADE. Fue docente en la Facultad de Derecho de la UBA de “Análisis Económico y Financiero”. Fue Profesor de Análisis Institucional (2008) y Ciencia Política Contemporánea (2009) para la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Es Liquidador Principal de la Superintendencia de Seguros de la Nación y ha publicado trabajos en obras en colaboración y revistas académicas, relativos al derecho y la economía política. Es Presidente de la Fundación Instituto David Hume.

La política y su malestar

Por Enrique Edmundo Aguilar. Publicado el 30/1/13 en http://www.elimparcial.es/america/la-politica-y-su-malestar-117878.html

A fines del año pasado la editorial Sudamericana publicó El malestar de la política, del ensayista argentino Juan José Sebreli, autor de Buenos Aires. Vida cotidiana y alienación, Los deseos imaginarios del peronismo, El asedio a la modernidad, Crítica de las ideas políticas argentinas , y otros tantos títulos destacados. Su propósito, como se indica al comienzo, es el de redefinir algunos conceptos políticos que, “por pereza mental o por motivos utilitarios”, resultan habitualmente despojados de su genuino significado.

A este fin, Sebreli repasa además las ideas de autores esenciales en la historia de la disciplina que fueran víctimas, ellos también, de interpretaciones distorsionadas no sólo por parte de sus críticos sino de sus propios seguidores. Más precisamente, la sección del libro titulada “Pensamiento y política” (precedida por otra más concisa que se interroga sobre las tensiones entre filosofía y ciencia política) está dedicada a esta revisión, donde se dan cita nombres tales como Maquiavelo, John Stuart Mill, Kant, Hegel, Marx, Weber, Carl Schmitt, Keynes, Leo Strauss y John Rawls, especialmente escogidos en virtud de esos problemas de interpretación que suscitaran sus escritos. Asimismo, esta sección incorpora atinadas reflexiones sobre la relación entre el intelectual y la política y las diferentes tipologías que esta relación admite según sea el grado de compromiso del intelectual con la realidad que lo circunda, un partido o ideología determinados, el gobierno de turno, etc.

La tercera y última parte, titulada “Conceptos fundamentales de la teoría política”, es la que responde más puntualmente al propósito de la obra al identificar algunos vocablos de los que se ha hecho con frecuencia un uso equívoco e interesado. Igualdad, libertad, democracia, izquierda, derecha, fascismo, populismo…, he ahí algunos de esos términos. En particular, son dignas de destacar las páginas sobre el populismo, no sólo por su actualidad sino por lo que suponen como contribución al entendimiento de este fenómeno que, sin ser totalitario, se aproxima a esta categoría por su recurso a “la movilización de masas, la politización permanente, el culto al líder y el relato de la épica lucha contra los enemigos internos y externos”, rasgos que, en algunos casos latinoamericanos (como el chavismo o el “neopopulismo kirchnerista”) se acompañan también de clientelismo, corrupción, “un autoritarismo que pasa por democrático” y una ideología pseudoprogregista.

Un aporte al debate democrático. Aun siendo trillada, la fórmula quizá sirva para sintetizar las razones que hacen de este ensayo una lectura recomendable.

 Enrique Edmundo Aguilar es Doctor en Ciencias Políticas. Decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Políticas y de la Comunicación de la UCA y Director, en esta misma casa de estudios, del Doctorado en Ciencias Políticas. Profesor titular de teoría política en UCA, UCEMA, Universidad Austral y FLACSO,  es profesor de ESEADE y miembro del consejo editorial y de referato de su revista RIIM.