Sobre mi amigo Antonio Escohotado

Por Alberto Benegas Lynch (h): Publicado el 4/12/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/12/04/sobre-mi-amigo-antonio-escohotado/

Antonio Escohotado

Lo conocí en Lima en marzo de 2015 en una comida que ofreció Mario Vargas Llosa a un grupo de amigos a raíz de nuestras respectivas ponencias en el congreso de la Mont Pelerin Society. Luego de ese encuentro nos hemos escrito regularmente con Antonio con quien hemos mantenido un par de intercambios mano a mano vía Zoom que se encuentran en Youtube.

Como es del dominio público, Antonio Escohotado murió el 21 de noviembre por lo que me comuniqué tanto con su hijo Jorge como con Diego San José Jiménez, que fue el que organizó el primer Zoom referido desde Madrid. El mundo del pensamiento está de luto por la muerte de este titán de la cultura universal. Comenzó su ciclópea producción intelectual con una tesis doctoral sobre Hegel la cual se fue nutriendo con un número impresionante de contribuciones tanto en libros como ensayos académicos y artículos periodísticos. Con el tiempo fue mutando de su marxismo inicial al liberalismo, desde la abolición de la propiedad a la importancia decisiva de esa institución, desde la tragedia de los comunes al uso y disposición de lo propio como eje central de la sociedad abierta (para recurrir a terminología popperiana).

De todas sus múltiples obras en esta nota periodística me voy a referir muy sumariamente a sus colosales tres tomos titulados Los enemigos del comercioUna historia moral de la propiedad que me trajo de regalo mi hijo Bertie desde España hace tiempo. Tal como La acción humana. Tratado de economía de Ludwig von Mises es hasta el momento el trabajo cumbre en esa ciencia tan poco explorada, tan difamada y poco comprendida, del mismo modo la triada de Escohotado constituye un aporte monumental a la historia desde la perspectiva filosófica, aunque este autor es más conocido por su publicación sobre las drogas alucinógenas para usos no medicinales, solo comparable a las publicaciones de su amigo Thomas Szasz en la misma materia.

Soy consciente que es absolutamente imposible hacer justicia en una nota periodística a una obra de esta envergadura que abarca 2049 páginas, pero solo esbozamos algunos pocos puntos en la esperanza que los lectores se interesen en la indagación del trabajo completo.

En el primer tomo destacó que nuestro autor confiesa que comenzó a revertir su posición socialista con la lectura de Carl Menger Principios de economía, muy especialmente referido a la teoría subjetiva del valor. Se detiene a considerar la influencia disolvente de Platón y su propuesta comunista en La República e incluso pensadores de la talla de Aristóteles que refutó ese comunismo pero justificó la esclavitud. Antes que eso, el Nuevo Testamento contiene dos versiones encontradas sobre el rol de la propiedad, la de Santiago el Mayor y Pablo de Tarso. Podemos ahora lamentablemente decir que la primera versión que había sido fuertemente criticada y en buena medida abandonada debido a la primacía de la segunda volvió a surgir con fuerza con la denominada Teología de la Liberación y ahora con el actual Papa Francisco a quien cuando le preguntaron si es comunista respondió que “son los comunistas los que piensan como los cristianos” (La Reppublica, noviembre 11 de 2016) y su mentor fue Monseñor Enrique Angelelli quien celebraba misa bajo la insignia de los terroristas Montoneros, de ahí sus Encíclicas, Cartas Pastorales, sus actitudes tan pastosas sobre Cuba, Venezuela y Nicaragua, sus alabanzas a tercermundistas y repetidas declaraciones donde pondera el pobrismo al tiempo que critica al proceso de mercado y al capitalismo en línea con lo inaugurado por el antisemita San Juan Crisóstomo en cuanto a que dar a los pobres no sería más que entregar lo que a ellos les pertenece.

Pasa revista en detalle a las utopías tan destructivas de Tomás Moro y Campanella y sus parientes y derivados, así como también a las influencias de Marx y Engels. También estudia las formidables contribuciones a la libertad de los Fueros españoles, el habeas corpus y la Carta Magna en Inglaterra junto a la Revolución Gloriosa de Guillermo de Orange y María Estuardo, la Revolución Francesa con su defensa del derecho de propiedad y la igualdad ante la ley, antes de la contrarrevolución de los jacobinos y el reino de la guillotina. En este último sentido es de interés reproducir lo que cita el autor de Robespierre en cuanto a que “todo lo indispensable para la preservación es propiedad común” y condena “el bandidaje y fratricidio disfrazados bajo el sofístico nombre de libertad comercial”.

En el segundo tomo sobresalen los temas de la contribución pionera de William Godwin del absurdo y contraproducente anarquismo dado que resulta imposible la convivencia a través de la abolición de toda norma y tribunales tal como propone este pensador. Luego la extraordinaria experiencia estadounidense que pudo prosperar merced al abandono inicial del comunismo en la colonia de Massachusetts, resurgimiento explicado por el gobernador Bradford en sus memorias una vez dejada de lado la idea de mantener los bienes en común que estaba conduciendo a la población a la miseria y a las hambrunas de los primeros tiempos y el posterior florecimiento merced a la extendida libertad y respeto a los derechos de todos luego aconsejados y reiterados por los Padres Fundadores.

También elabora sobre la fracasada utopía en La Nueva Armonía de Robert Owen bajo la idea de “liberar a la humanidad de sus tres males más monstruosos: la propiedad privada, la religión irracional y el matrimonio”, un experimento que hubo que abandonar a poco andar por ruinoso y que provocó en los incautos “corazones decepcionados” en un clima de conflictos inevitables de unos contra otros en un proyecto que pretendía la armonía, en lugar de eso “topamos con antagonismos”. En este volumen se analizan principalmente las obras de Jeremy Bentham. Edmund Burke y James Mill y la contracara de Rousseau, Johann Fichte, Thomas Carlyle y Charles Fourier para luego abordar la influencia y difusión de los ensayos de Saint-Simon y Comte.

Cierra este voluminoso aporte con la Revolución Rusa y la irrupción de la Sociedad Fabiana en un capítulo sugestivamente titulado “El colapso del liberalismo inglés”. Nos dice Escohotado que “la asociación adopta como símbolo la tortuga, acorazada y lenta y como nombre el del cónsul romano Fabio Máximo” con su estrategia gradualista y de penetración contra Ánibal. Fue “una forma ampliada del socialismo estatal instaurado por Bismark”. Adhirieron autores como Bertrand Russell a quien Escohotado cita afirmando que “el comunismo soviético es necesario para el mundo y el bolchevismo merece la gratitud y la admiración de todos los progresistas.” Sidney Webb escribió para el lanzamiento de la Sociedad un artículo titulado “El socialista cristiano” donde propugnaba el socialismo “sin lucha de clases y sin Marx, básicamente por medios fiscales”. El propio Chaberlain reseñó la Fabbian News como “una obra maestra” y señalaba los aciertos de la plusvalía marxista.

El matrimonio Webb -Sidney y Beatrice- visitaron la Unión Soviética en 1932 luego de lo cual declararon a la prensa que “aplaudían el excelente rendimiento del sector educativo y sanitario” y más adelante, en 1935 en plenas purgas publicaron alabanzas aun más generalizadas del régimen stalinista en dos tomos titulados El comunismo soviético ¿Una nueva civilización? También George Bernard Shaw visitó Rusia en 1931 y en lugar de declarar sobre los campos de concentración y la miseria espantosa del momento afirmó al Manchester Guardian que “no había visto a nadie desnutrido, sino más bien niños notablemente rollizos”. Como también apunta Escohotado Henry George toma en Estados Unidos los principios de la Sociedad Fabiana para cargar las tintas contra la propiedad de la tierra ya que esa entidad en sus bases en 1887 subraya que “la Sociedad trabaja para extinguir la propiedad privada de la tierra” con vistas a “emancipar sus frutos de la apropiación individual.”

En el tercer tomo sobresale una sección titulada “De cómo el mundo imitó a la URSS”. Uno de los capítulos se encabezan con un epígrafe que reproduce un dicho de Babeuf que refleja bien toda la concepción socialista: “La sociedad debe erradicar para siempre le deseo individual de ser más rico, sabio o poderoso” y en otro pasaje Escohotado describe el “totalitarismo latino” en el que aparece como figura descollante Mussolini quien declara que “nada humano o espiritual existe ni tiene valor alguno fuera del Estado […] La fachada democrática, hermosa en teoría, constituye una falacia en la práctica y estamos aquí para celebrar el entierro del cuerpo putrefacto de sus libertades.” En este contexto consigna el autor que caracteriza al estatismo latinoamericano las nacionalizaciones, la cogestión obrera de la industria, los impuestos progresivos, el control de precios, el redistribucionismo y la cerrazón al comercio exterior.

En realidad el sistema fascista no solo permite una penetración mayor del espíritu totalitario sin tantas resistencias como las que presenta habitualmente el comunismo sino que permite responsabilizar al sector privado por los resultados nefastos de su política ya que se mantiene la fachada de la propiedad. Finalmente nuestro autor hace un llamado urgente a “reconstituir la saga anticomercial” para bien de todos pero muy especialmente para la suerte de los más vulnerables que solo pueden prosperar en la medida que se incrementen las tasas de capitalización fruto de la libertad de mercados y la consiguiente asignación de derechos de propiedad a los efectos de maximizar la energía creadora. Excelente como completa el título de la referida terna pues el trabajo trata nada más y nada menos que un asunto eminentemente moral y no solo jurídico y económico.

Jorge conserva los archivos de su padre y no se si toda su correspondencia se publicará donde también se consigna que tuvimos el proyecto de escribir un libro en coautoría en forma de diálogo que habíamos titulado El veneno totalitario y del que apenas comenzamos con los primeros tramos. Consignar que no todo eran coincidencias en nuestros respectivas conclusiones, escritos e interpretaciones es una verdad de Perogrullo, nunca es así ni siquiera con nosotros mismos cuando miramos para atrás y constatamos que podríamos haber mejorado la marca. En cualquier caso, como colofón a este apunte en esta ocasión con orgullo reproduzco en su integridad uno de los tantos correos electrónicos que me escribió Antonio Escohotado, esta vez el 10 de junio de 2019. De más está decir que no me tomo en serio sus halagos extremos, es para dejar constancia de su ilimitada generosidad. Lo que si me tomo en serio es su inmenso afecto que era recíproco y que fuimos cultivando desde que nos conocimos en Lima. En la última línea de la misiva de marras el interrogante se refiere a la Universidad Francisco Marroquín de la que fui su primer profesor visitante durante tres años para que nuestros hijos con María evitaran el constante tiroteo de los setenta en tierra argentina:

“Querido Alberto, acabo de sacarle unos minutos a la odiosa agenda que me persigue últimamente para disfrutar con cosas tuyas en YouTube, porque menuda planta y elocuencia tienes, y me encanta ver cómo improvisas -lo mismo en televisión que en aulas docentes o recibiendo el Juan de Mariana- sobre la base de una formación apoyada en fuentes de primera mano.

Ya te dije que sencillamente no he conocido a nadie vivo con quien pueda discurrir en términos de igualdad, si me perdonas la arrogancia del propio comparar; y como a despecho de tal o cual achaque sigo apasionado por leer y escribir -quizá más que nunca-, me haces compañía e instruyes aunque solo sea por el prodigioso regalo de la Red.

Quizá ella nos ayude a librar el combate sempiterno de la libertad y el conocimiento con los amantes de su inverso, y te confieso que si echo de menos trabar contacto físico es entre otras cosas por tentar nuestros respectivos daimones (según Hesiodo apoyados sobre “huellas de héroes pretéritos”), y algo en principio tan delirante como el brebaje eleusino, que era sin duda amida del ácido lisérgico, y algún colega químico tan redomadamente distinto como el látex de algunas adormideras.

Siempre comprometida con las fuentes primarias, tu obra solo parece pasarlas por alto en ese campo, donde demuestras el absurdo de la prohibición sin tomar en cuenta el programa socrático de la sobria ebrietas, que preservó a la Antigüedad de memeces y crueldades sin incurrir en el siempre hipócrita ideal del abstemio.

Mi tasa de trabajo y alegría desde mediados de los años 60 es inseparable de la pesquisa y el disfrute en ese orden de cosas, al margen del menú impuesto leyes y costumbres (porque “de la piel para dentro mando yo”), y me parece que dejar el reino de los vivos sin alguna experiencia digamos visionaria y eufórica en sentido literal no es solo ignorar la curiosidad sino desprotejerse, cuando empieza a soplar Boreas.

Naturalmente, toma lo previo como una insensatez, pues bien podría serlo, y quédate con el testimonio de mi cercanía espiritual. Veremos si hay algo donde no coincidamos, porque por ahora no lo encuentro, y ojalá alguna institución mejicana -lo digo por equidistar de aquí Baires, ahorrando la paliza extra de aeropuertos y aviones- se le ocurra reunirnos para un curso o cosa pareja. ¿Existirá el señor Marroquín? Un abrazo”.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

La Escuela Austríaca de Economía en la Argentina

Por Adrián Ravier.  Publicado el 23/10/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/10/23/la-escuela-austriaca-de-economia-en-la-argentina/

La corriente de pensamiento destaca el valor de las libertades por sobre las regulaciones extremas y el crecimiento del Estado en la vida pública

La Escuela Austríaca de Economía nace en Viena, en 1871, con los aportes de Carl Menger

La Escuela Austríaca de Economía nace en Viena, en 1871, con los aportes de Carl Menger. Su mayor protagonismo lo alcanza entre 1920 y 1930 con las obras de Ludwig von Mises y Friedrich Hayek, y en concreto con debates importantes frente a los socialistas, frente a los macroeconomistas de Cambridge como John Maynard Keynes y también frente a John Clark y Frank Knight sobre temáticas específicas como la teoría del capital.

En la Argentina, sin embargo, las ideas de la tradición austríaca recién penetran en los años ‘40, seguramente como respuesta al abandono de las ideas liberales presentes en las bases constitucionales de Juan Bautista Alberdi, y al abrazo de un intervencionismo y un proteccionismo creciente en la década anterior.

A partir de 1942 en un aula de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, se reunían cada dos semanas Carlos Luzzetti (quien completó sus estudios en Oxford), William Chapman (quien luego fue Decano de la mencionada casa de estudios), Alberto Benegas Lynch (miembro de la Academia Nacional de Ciencias Económicas) y José Santos Gollán (h) (más tarde Decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA) para estudiar el libro de Gottfried Haberler: Prosperidad y depresión, publicado originalmente en inglés en 1937.

Haberler, asociado hoy con la Universidad de Chicago, había participado como asistente en el seminario privado de Mises en Viena, y había escrito este libro para estudiar las diversas teorías existentes sobre los ciclos económicos. El libro cita a Böhm Bawerk, Mises, Hayek, Lionel Robbins Fritz Machlup, entre otros autores destacados de la tradición.

Interesado en profundizar en esas ideas Alberto Benegas Lynch contactó a la Foundation for Economic Education (FEE) y tomó contacto con su presidente, Leonard Read, quien a su turno hizo posible su visita a Nueva York, lo que abrió un canal de diálogo y encuentros con Mises y Hayek.

Ya en la década siguiente, y en concreto en 1957, Benegas Lynch funda el Centro de Estudios sobre la Libertad, el que desarrolla al menos tres grupos de actividades fundamentales para comprender la raíz del pensamiento austríaco en Argentina:

1. Traduce y publica varios libros de economía austríaca al español. Entre esas publicaciones destaca una revista titulada “Ideas sobre la Libertad” que permitió la expansión de las ideas tanto en Buenos Aires como en el interior.

2. El Centro invitó a los mencionados Read, Mises y Hayek a disertar en Buenos Aires, a los que luego se sumaron Hans Sennholz, Bruno Leoni, Lucas Beltrán y Percy Greaves, entre muchos otros. Las seis conferencias de Mises en la Universidad de Buenos Aires quizás fueron las más destacadas, hoy compiladas en un libro titulado: Política económica (Unión Editorial).

Las seis conferencias de Mises en la Universidad de Buenos Aires quizás fueron las más destacadas, hoy compiladas en un libro titulado: Política económica

3. El Centro becó a numerosos jóvenes para que pudieran doctorarse en Estados Unidos, destacándose la figura de Juan Carlos Cachanosky, quien completó su doctorado bajo la dirección de Hans Sennholz en 1983.

En una entrevista que tuve la fortuna de hacerle, Juan Carlos comenta que fueron los trabajos de Henry Hazlitt los que movieron las estanterías de su formación keynesiana. Escribió una carta a FEE, y fue precisamente Leonard Read quien le facilitó el teléfono de Benegas Lynch, con quien rápidamente entró en contacto, y le prestó varios libros de los austríacos, que en esa época eran muy difíciles de conseguir.

En la misma entrevista, Juan Carlos destaca que en aquella época, como estudiante de economía en la UCA, conoció a Alejandro Chafuén, y juntos empezaron a participar en las actividades de la Escuela de Educación Económica del Contralmirante Sánchez Sañudo.

La posta de todos estos (y otros) esfuerzos de Benegas Lynch, la toma su hijo, quien en mayo de 1978 invita a Juan Carlos Cachanosky a incorporarse al Departamento de Investigaciones de la Sociedad Rural Argentina. (Posiblemente sea correcto afirmar que Benegas Lynch y Cachanosky son los dos apellidos más importante en las raíces del pensamiento austriaco en Argentina).

Origen de Eseade

Unos meses después, en agosto, Alberto Benegas Lynch (h) y un grupo de empresarios fundan Eseade, la primera Escuela de Negocios que ofrece estudios de posgrado en la Argentina.

La casa de altos estudios forma un departamento de investigaciones con nombres destacados para la Escuela Austríaca en Argentina, cada uno de los cuales requeriría una nota aparte: Juan Carlos Cachanosky, Gabriel Zanotti, Federico Thomsen, Alfredo Irigoin, Eduardo Zimmermann, Ricardo Manuel Rojas, Enrique Aguilar, entre otros. La incorporación de Ezequiel Gallo como director de ese Departamento le dio un vuelvo fundamental, convirtiendo a jóvenes entusiastas en académicos profesionales. Más tarde, el propio Juan Carlos Cachanosky será director.

Juan Carlos Cachanosky y Alberto Benegas Lynch (h), primeros referentes de la Escuela Austríaca de Economía en la Argentina

Alberto Benegas Lynch (h) fue Rector de Eseade durante 23 años, y durante ese tiempo sus cuatro programa de Maestría en Economía y Administración de Empresas, en Economía y Ciencias Políticas, en Derecho Empresario y en Finanzas, formaron centenares de graduados muchos de los cuales hoy dirigen las empresas más importantes del país. Esa formación incluía e incluye hoy día cursos donde el emprendedor es el motor de la economía, y el proceso de mercado aunque siempre en desequilibrio no es caótico, sino que permite coordinación.

En 2001 Alberto Benegas Lynch (h) deja Eseade para presidir la Fundación Friedrich Hayek, y deja el cargo a Martín Krause, quien también lo sucede como titular de cátedra de economía en la Facultad de Derecho de la UBA. Krause convoca a Gabriel Zanotti a dirigir el Departamento de Investigaciones, donde aparece una nueva generación de intelectuales interesados por la obra de Hayek y la Escuela Austríaca. Destacan allí Eduardo Stordeur y Eliana Santanatoglia en el área de derecho, Constanza Mazzina en ciencias políticas, Ricardo López Gottig en historia y yo personalmente estudiaba temas económicos.

Este departamento de investigaciones recibía frecuentemente la visita de académicos de diversa ideología, desde un Axel Kicillof hasta un joven Javier Milei, alcanzando siempre un diálogo respetuoso que nos nutría a todos desde un enfoque multidisciplinar.

En paralelo con la trayectoria de Alberto Benegas Lynch (h) en Eseade, Juan Carlos Cachanosky tomaba la dirección de la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín en Guatemala, llevando un cuerpo docente argentino (del cual tuve la fortuna de participar) a dictar clases en programas internacionales.

Juan Carlos siempre insistió a su cuerpo docente que debían doctorarse para alcanzar el más alto nivel, y ello le permitió contar con un equipo de alta calidad donde destacaban Alejandro Gómez en historia económica, Pablo Guido y Sebastián Landoni en economía, y Florencia Roca en Finanzas.

Poco tiempo después Ricardo Manuel Rojas se convierte en director de la Fundación Hayek y el departamento de investigaciones de Eseade se traslada a esas oficinas bajo la dirección de Osvaldo Schenone, doctor en economía de Chicago, y con Gabriel Zanotti como sub-director. A ese departamento de investigaciones se suman nuevos jóvenes investigadores como Nicolás Cachanosky, hijo de Juan Carlos, quien poco después completa su doctorado en economía en Boston, y se convierte en profesor de tiempo completo en Denver, Estados Unidos.

Ediciones en la Argentina

Alrededor del 2007, Unión Editorial desembarca en Argentina, ya no sólo con envíos de miles de libros, sino con la intención de tener ediciones propias en América Latina. Se trata, en el mundo hispano, de la principal editorial en publicar libros de la Escuela Austríaca, actividad iniciada por Juan Marcos de la Fuente y seguida hoy por su hijo Juan Pablo Marcos. En Argentina Rodolfo Distel es quien dirige Unión Editorial, la que ha publicado en la última década centenares de obras clásicas y nuevos títulos que se exportan al interior, a los países limítrofes, e incluso llegan a todo el continente.

El trabajo entusiasta de Javier Milei está expandiendo las ideas de la Escuela Austriaca en Argentina (Franco Fafasuli)

Sería injusto no mencionar al profesor Francisco Navarro Vilches en formar austríacos en Mendoza; lo mismo con Rogelio Pontón y su esfuerzo por formar jóvenes austríacos en Rosario; Federico Fernández por ejemplo ya lleva organizados más de diez Congresos Internacionales de la Escuela Austríaca en esa ciudad con la Fundación Bases que preside; y por supuesto habrá que mencionar tantas otras instituciones para las cuales aquí ya no tenemos espacio.

Sin dudas que el trabajo entusiasta de Javier Milei está expandiendo las ideas de la Escuela Austriaca en Argentina, pero vale la pena señalar la plataforma sobre la que se sostiene este proceso, destacando el trabajo de hormiga de muchas personas e instituciones que también contribuyeron a ese fin.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Las 5 etapas en la historia de la escuela austríaca de Economía

Por Adrián Ravier.  Publicado el 21/10/21 en: https://www.infobae.com/opinion/2021/10/21/las-5-etapas-en-la-historia-de-la-escuela-austriaca-de-economia/

Las enseñanzas de esa corriente de pensamiento parecen estar ganando espacio en la opinión pública en la Argentina. Los personajes más importantes y sus contribuciones

Algunos economistas de la escuela austríaca: Ludwig von Mises, Gabriel Zanotti, Peter Boettke, Israel Kirzner, Friedrich Hayek y Carl Menger

En la historia del pensamiento económico una de las corrientes que se destacan es la de la escuela austríaca, la cual atravesó por 5 etapas, y comienza a extender su influencia en la sociedad argentina:

1. La Fundación (1871-1911). Surge con los Principios de Economía de Carl Menger, quien tuvo un importante debate con los historicistas alemanes pidiendo abandonar la búsqueda de regularidades y más bien buscando desarrollar leyes económicas de aplicación universal. También Menger fue crítico de la teoría del valor trabajo en la que se fundaba el pensamiento clásico, siendo parte de la revolución marginal.

Eugen Böhm Bawerk, por su parte, fue un estudioso de los aportes de Menger, pero llevó sus investigaciones más lejos, las que se pueden ver en su libro en tres tomos Capital e interés, porque comprendió rápidamente que estas ideas podían utilizarse para mostrar las contradicciones del marxismo.

2. La consolidación (1912-1945)Allí aparecen los aportes de Ludwig von Mises, primero con su Teoría del dinero y del crédito, y luego con la conformación de un seminario privado donde forma importantes alumnos. En 1922 Mises publica Socialismo, un libro que anticipa el fracaso de este sistema alternativo.

Su más brillante discípulo, Friedrich Hayek es quien extiende las investigaciones de Mises sobre el socialismo, y desarrolla su teoría del conocimiento; en la macroeconomía, agrega a la teoría austríaca del ciclo económico, una mayor profundización de la teoría del capital. Estas ideas resultan centrales en el debate de aquellos años sobre el cálculo económico frente a socialistas como Taylor y Lange, mientras que en el área macro, viaja a Londres para debatir con John Maynard Keynes y la Escuela de Cambridge.

Friedrich Hayek viajó a Londres para debatir con John Maynard Keynes (foto) y la Escuela de Cambridge

3. El aislamiento (1945-1973)Una sucesión de hechos rompe con el predominio de la Escuela Austriaca: a) Los nazis atacan Viena y los miembros de la Escuela Austriaca deben dispersarse. Mises se establece aislado en Ginebra, mientras que Hayek lo hace en Londres. Poco tiempo después Mises tiene que abandonar Europa y toma un barco a Nueva York. Hayek poco tiempo después se establece en la Escuela de Chicago; b) La economía se vuelve anglo-parlante en un momento en que todas las publicaciones austriacas estaban escritas en alemán. Mises y Hayek recién entonces empiezan a publicar sus contribuciones en inglés; c) La economía también abandona la lógica verbal para fundarse en modelos matemáticos y de equilibrio que estaban muy lejos de la metodología austríaca. Destacados economistas mencionan lo difícil que era “modelizar” hasta entonces; y d) La revolución keynesiana genera un cambio ideológico que choca con ciertas ideas liberales austríacas.

En esta etapa de aislamiento, sin embargo, la escuela austríaca logra reconstruirse, de nuevo, sobre la base de los esfuerzos de Mises y Hayek. Mises publica en 1949 La Acción Humana, su Tratado de Economía, además de formar un nuevo seminario privado en la Universidad de Nueva York donde forma alumnos.

4. El resurgimiento (1974-2000)Con la estanflación de los 70, y siendo evidente el desenlace de la revolución keynesiana, logra su resurgimiento en paralelo con la contrarrevolución monetarista. La Academia Sueca advierte que Friedrich Hayek había anticipado en los años 30 los problemas de las políticas keynesianas y le otorga el Premio Nobel en 1974 por sus aportes a la teoría del capital y los ciclos económicos, y también por ofrecer un estudio multidisciplinario que enriquece los estudios económicos.

Un año antes, en 1973, el Institute for Human Studies organiza un seminario con la presencia de tres destacados autores austriacos: Israel Kirzner, quien se doctoró bajo la tutela de Ludwig vonMises en Nueva York y desarrolló contribuciones a la empresarialidad; Murray Rothbard, quien desarrolló un nuevo tratado de economía, una moderna explicación de lo ocurrido en la crisis del treinta y sus contribuciones a la ética de la libertad; y Ludwig Lachmann, quien amplió el estudio macro de Hayek conectando la teoría del capital con las expectativas subjetivas y nuevos aportes a los ciclos económicos.

Israel Kirzner se doctoró bajo la tutela de Ludwig von Mises en Nueva York y desarrolló contribuciones a la empresarialidad

5. Las oportunidades de la especialización (2000-hoy). Fritz Machlup, y en la Argentina Gabriel Zanotti ofrecen contribuciones con una nueva metodología para la economía políticaPeter Klein y Nicolai Foss ofrecen aportes a la microeconomía que extienden los aportes de Kirzner sobre el proceso de mercado y desarrollan una nueva teoría austriaca de la empresa. Juan Sebastián Landoni es en Argentina el especialista en la materia; Peter Lewin amplía los aportes de Hayek sobre la teoría austriaca del capital, ofreciendo sus aportes a una teoría del capital en desequilibrio.

El economista argentino Nicolás Cachanosky ha escrito trabajos en coautoría con Lewin en esta materia. Steven Horwitz ofrece contribuciones a los microfundamentos de la macroeconomía. Roger Garrison desarrolló aportes a la macroeconomía basada en el capital, la que se enfrenta a los modelos keynesianos, monetaristas e incluso a la nueva macroeconomía clásica. Aun en el área de pobreza y desigualdad, pueden verse los trabajos de William Easterly, consistentes con la línea austríaca, colocando a Hayek como un experto.

Lo cierto es que cualquiera sea el área en la que los austrícos se introducen sus aportes parecen ser novedosos y reciben espacio en las revistas especializadas.

Compañeros de camino

La escuela austríaca, sin embargo, parece haber muerto, al menos en la forma en que existía décadas atrás. Ya no existe como un movimiento independiente en el que han contribuido Mises y Hayek y se enfrenta al resto de la profesión. Más bien, a partir del aporte de Peter Boettke, profesor en la George Mason University, los austríacos modernos comprendieron que pueden dialogar con otros teóricos de la economía y presentar un todo coherente para enfrentar a la economía neoclásica y sus modelos estáticos de equilibrio.

A partir del aporte de Peter Boettke, profesor en la George Mason University, los austríacos modernos comprendieron que pueden dialogar con otros teóricos de la economía

¿Quiénes serían entonces estos compañeros de camino? Varios premios Nobel que por sus aportes multidisciplinares consistentes con la línea Friedrich Hayek han ampliado los conocimientos de la nueva economía, como James M. Buchanan y la Escuela de la Elección Pública, quien junto a Gordon Tullock y Jeffrey Brennan, entre otros, estudian la conexión entre la economía y la políticaRonald Coase y el análisis económico del derecho; Douglass North y la Nueva Economía InstitucionalElinor Ostrom y la Escuela de Bloomington; Vernon Smith y la economía experimental, que integra la economía con la psicología.

El mainline economics es entonces la nueva economía de la que participa la Escuela Austríaca y que se propone hoy como un nuevo paradigma para dar respuestas a los problemas de siempre.

Es en este marco que la Argentina parece estar siguiendo un patrón a nivel mundial en defensa de la propiedad privada, la libertad individual, la economía de libre mercado y el gobierno limitado. Esta nueva manera de ver la economía enfrentará en lo que viene a las distintas formas de la economía dirigida, tanto socialista como intervencionista y populista.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Sobre ofensas, opiniones adversas y el proceso de mercado

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 28/8/2en: https://www.infobae.com/opinion/2021/08/28/sobre-ofensas-opiniones-adversas-y-el-proceso-de-mercado/

Daniel Klein

Conviene de entrada decir que todo progreso en el conocimiento hace que muchos de los que sostenían opiniones distintas hasta ese momento imperantes se sientan incómodos, molestos, a veces humillados, ridiculizados y ofendidos. Pero precisamente el derecho a expresar libremente las ideas -la libertad de prensa- resulta trascendental no solo para que la gente se entere de lo que viene sucediendo sino especialmente para el aprendizaje en un contexto siempre evolutivo de permanentes corroboraciones provisorias abiertas a refutaciones.

Todas las ciencias y todo el conocimiento está sujeto a estos avatares, de lo contrario para no molestar, incomodar, ofender o humillar habría que estancarse y renunciar al progreso. Esto también se aplica a otros territorios que últimamente se han debatido que se refieren, por ejemplo, a preferencias o inclinaciones sexuales varias, lo cual, demás está decir debe ser aceptado si no hay lesiones a los derechos de terceros pero también en este caso o similares no quiere decir para nada que otros adhieran o se que se abstengan de analizar. Pongamos un ejemplo muy extremo: supongamos que una persona se autopercibe gallina, nadie puede recurrir a la fuerza para que esa persona cambie de opinión (incluso si se ejercita en cacarear) pero esto no significa que otros no puedan decir abiertamente que esa autopercepción constituye un error de apreciación.

Claro que como he escrito antes hay también una cuestión de modales y de buen gusto. Digamos que estamos en un almuerzo con otras personas y el vecino de asiento tiene mal aliento, en lugar de denunciarlo públicamente es mejor respirar para otro lado. Consigno estos razonamientos porque aparecen talibanes aquí y allá que pretenden que todos se callen frente a actitudes que se estiman problemáticas. En realidad estos personajes absurdos apuntan a que todos suscriban sus posiciones lo cual es el mayor ejemplo de intolerancia y estupidez de dogmáticos que solo pueden rendir ilimitado culto a la personalidad de algún personaje muerto porque no piensan por sí mismos. También es una cuestión de buena educación el consejo de no insultar gratuitamente religiones o creencias que uno no comparte, a menos que se trate de estudios filosóficos-teológicos y asimismo muchos otros ejemplos que revelan la conveniencia de recurrir a buenos modales como una manera de alimentar la cooperación social.

Pensemos en la cantidad enorme de personas que se sintieron ofendidas cuando Galileo desarrolló su tesis condenada severamente por la Iglesia Católica a pesar de que como escribe Ortega y Gasset “lo obligaron a arrodillarse y abdicar de la física”. Pensemos en la medicina y los adelantos que dejaron atrás teorías equivocadas que fueron reemplazadas por otras, pensemos en la física: antes he ilustrado el tema con dos premios Nobel en esa rama que fueron padre e hijo, Joseph Thomson en 1906, entre otras razones obtuvo el galardón por mostrar que el mundo subatómico está caracterizado por partículas, sin embargo su hijo -George Thompson- recibió el premio en 1937 por señalar que en verdad son ondas.

Por supuesto que como ha destacado una y otra vez Karl Popper, el conocimiento es un peregrinaje en busca de verdades y para el logro de encontrar trozos de tierra fértil en el mar de ignorancia en que nos desenvolvemos hay que estar atentos a nuevos paradigmas. Por ello es que el lema de la Royal Society de Londres nos advierte nullius in verba, a saber, que no hay palabras finales. Y es por eso que Emanuel Carrére ha estampado la conclusión que “lo contrario a la verdad no es la mentira sino la certeza”. Esto no suscribe la sandez del relativismo epistemológico sino que muestra que las certezas nublan la mente ya que no está abierta a la incorporación de nuevas ideas.

Otra cosa es si hay apología del delito y figuras tales como las injurias, calumnias y equivalentes a través de lo que se dice o hace, en esta situación intervendrá la justicia para poner las cosas en orden y proteger derechos en caso de haberse lesionado. Pero la opinión que terceros tengan de uno no es algo que pueda controlarse, en última instancia depende de la reputación de cada cual que cuanto más abierto sea el proceso mayores garantías habrá para que surja la verdad.

La reputación no es algo que se obtiene por decreto, inexorablemente depende de la opinión libre e independiente de los demás. En este sentido, autores como Daniel B. Klein, Gordon Tullock, Douglass North, Harry Chase Bearly, Avner Grief, Jeremy Shearmur y tantos otros que han trabajado el territorio de la reputación, enfatizan en la natural (y benéfica) descentralización del conocimiento por lo que el proceso del mercado abierto provee de los instrumentos e incentivos para lograr las metas respecto a la calidad en estas y en otras ramas. Y cuando se alude al mercado, demás está decir que no se refiere a un lugar ni a una cosa sino a las millones de opiniones y arreglos contractuales preferidos por la gente al efecto de coordinar resultados.

En conexión con este tema de la reputación, uno de los tantísimos ejemplos del funcionamiento de lo dicho es el sitio en Internet denominado Mercado Libre donde múltiples operaciones se llevan a cabo diariamente de todo lo concebible sin ninguna intervención política de ningún tipo. Los arreglos entre las partes funcionan espléndidamente, al tiempo que se califican y certifican las transacciones según el grado de cumplimiento de lo convenido en un clima de amabilidad y respeto recíproco que hace a la reputación según las opiniones vertidas. Estas calificaciones y certificaciones van formando la reputación de cada uno que es el mayor capital de los participantes puesto que así condicionan su vida comercial.

En este mismo contexto, Harold Berman y Bruce Benson muestran el proceso evolutivo, abierto y espontáneo del mismo derecho comercial (lex mercatoria) a través de la historia, sin que haya sido diseñado por el poder político tal como fue el sentido original de la ley. Por su parte, Carl Menger ha demostrado lo mismo respecto al origen del dinero y los lingüistas más destacados subrayan el carácter libre de toda decisión política respecto al lenguaje. Como la perfección no está al alcance de los mortales, la ética también es un concepto evolutivo que no involucra a los políticos (o en todo caso lo hacen para corromper) y, desde luego la ciencia misma es independiente de las decisiones políticas (afortunadamente para la ciencia).

Todos estos ejemplos de peso están atados a la noción libre de la reputación extramuros del ámbito político, en este sentido las corroboraciones en cada campo dependen del mercado de las ideas que, en el contexto de la mencionada evolución, va estableciendo la reputación de cada teoría expuesta de modo equivalente a lo que sucede con la calidad y cumplimiento en el ámbito comercial.

El mercado libre de restricciones gubernamentales estimula a la concordia, enseña a cumplir con la palabra empeñada, mueve a la cooperación social y decanta las opiniones válidas sobre personas y cosas. En cada transacción libre las dos partes se agradecen recíprocamente puesto que ambas obtienen ganancias, lo cual es precisamente el motivo del intercambio. Ambas partes saben que uno depende del otro para lograr sus objetivos personales. Las dos partes saben que si no cumplen con lo estipulado se corta la relación comercial. El mercado necesariamente implica cooperación social, es decir, cada participante, para mejorar su situación, debe atender los requerimientos de la contraparte.

La trampa, el engaño y el fraude se traducen en ostracismo comercial y social puesto que la reputación descalifica a quien procede de esa manera. Significan la muerte cívica. Solo la politización intenta tapar malversaciones. En la sociedad abierta, el cuidado del nombre o, para el caso, la marca, resultan cruciales para mantener relaciones interpersonales.

Las opiniones derivan de los sucesos en el ámbito del mercado a contracorriente de lo que ocurre en el plano político donde siempre hay discursos desaforados, gritos, enojos, donde se muestran los dientes en el contexto de enemigos que siempre hay que combatir. En el proceso del mercado, en cambio, se destaca la amabilidad en intercambios libres y voluntarios donde cada cual para mejorar su posición debe servir los intereses de los demás. Por ello es que la reputación de políticos -es decir la opinión de otros sobre su desempeño- no suele ser buena.

Los derechos de propiedad permiten delimitar lo que es de cada uno y consiguientemente permiten establecer con claridad las transacciones. Por el contrario, la definición difusa y ambigua de esos derechos y, más aún, la “tragedia de los comunes” inexorablemente provocan conflictos y se opaca la contabilidad con lo que se dificulta la posibilidad de conocer resultados. En libertad cada uno da lo mejor de sí en interés personal, en la sociedad cerrada cada uno saca lo peor de sí para sacar partida de la reglamentación estatista por la que el uso de los siempre escasos recursos resultan siempre subóptimos.

John Stossel en su programa televisivo en Fox subraya las enormes ventajas del contralor privado frente al estatal. Al mismo tiempo destaca cómo las regulaciones gubernamentales, que bajo el pretexto de una mejor calidad, cierran el mercado para que privilegiados operen, a pesar de que si hubiera libertad contractual otros serían los proveedores de bienes y servicios.

Un ejemplo paradigmático de lo que estamos abordando es el oscurecimiento de la reputación de casas de estudio debido a la politización de sellos oficiales y absurdos “ministerios de educación”, en lugar de obtener la acreditación por parte de academias e instituciones internacionales especializadas y en competencia, a su vez, cuyas reputaciones dependen de la calidad de sus veredictos y sus procederes. En cualquier caso, constituye siempre un reaseguro el separar drásticamente la cultura de los aparatos políticos (cultura oficial es una contradicción en los términos, lo mismo que periodismo o arte oficial). Esto con independencia de las respectivas inclinaciones de los políticos del momento, puesto que la educación formal requiere puertas y ventanas abiertas al efecto de que el proceso de prueba y error tenga lugar en el contexto de la máxima competitividad y apertura mental.

En varios de sus ensayos Walter Block objeta parte de las visiones convencionales relativas a la opinión que terceros puedan tener sobre la reputación de ciertas personas consideradas por el titular como injustificadas, puesto que reafirma que la reputación no es algo que posea en propiedad el titular sino que, como queda expresado, deriva de la opinión de otros. Como ha subrayado el antes mencionado y tan ponderado profesor Daniel Klein, los incentivos fuertes que genera la sociedad libre en competencia constituyen el mejor modo de producir opiniones valederas sobre los muy diversos aspectos que se suscitan en las relaciones interindividuales y, asimismo, la manera más eficiente de poner al descubierto y descartar las opiniones falsas.

Por último en este tema crucial, es pertinente resaltar que la discriminación es inaceptable cuando se pretende vulnerar la igualdad ante la ley desde el aparato estatal pues todos tienen los mismos derechos, pero es natural y necesaria la discriminación en los ámbitos privados ya que todos al actuar preferimos algo y dejamos de lado lo otro, esto es, seleccionamos, preferimos o discriminamos entre los amigos que elegimos, nuestras lecturas, comidas, ropa, deportes y en todo lo que hacemos discriminamos lo cual desde luego incluye a quienes recibimos y a quienes no en nuestras propiedades, al contrario de lo alegado por energúmenos que protestan porque tal o cual restaurante o similar no los dejan que entren a su local. Es otra vez el espíritu talibán que intenta que todos actúen según sus parámetros, en ese clima ya no habría ofensas ni opiniones adversas puesto que dominará el detestable pensamiento único en un contexto en el que desaparecerá el mercado libre y la igualdad ante la ley como reflejos de una sociedad civilizada.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

150 años de la Escuela Austriaca: Timeline de principales obras

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 25/02/21 en: https://puntodevistaeconomico.com/2021/02/25/150-anos-de-la-escuela-austriaca-timeline-de-principales-obras/?fbclid=IwAR0_KEtUmz6d3sZDI8qEHJbboOt35qzT-J3EbenhIsYhcFh7wUnnhM0C-wc

Este año se cumple el 150 aniversario de la publicación de Principles of Economics de Carl Menger, marcando así el 150 aniversario de la Escuela Austriaca (EA). Siglo y medio es mucho tiempo. Es fácil perder noción de las contribuciones que han tenido lugar de 1871 a la fecha por esta escuela de pensamiento. Una línea de tiempo ayuda a tomar distancia y ver la evolución de las publicaciones de esta tradición de pensamiento. El gráfico que acompaña este post incluye en la parte superior las principales publicaciones de la EA, y en la parte inferior principales publicaciones “mainstream”. Es difícil aún evaluar cuales son los trabajos más influyentes de los últimos años, por lo que el gráfico no incluye muchas obras recientemente publicadas.

A modo de ejemplo, tres puntos a mencionar:

  1. Se ve, me parece, una preocupación en esta literatura por problemas trascendentales en lugar de coyunturales o de largo plazo. Estos autores se han preocupado por “grandes problemas” de la época con temas que preocupan por largos períodos de tiempo (parafraseando lo que Buchanan le decía a sus alumnos: deben escribir para que los sigan leyendo dentro de 150 años”)
  2. Varios temas de la EA están alineados con discusiones en la literatura mainstream.
    1. Ciclos económicos en la década del 30
    2. Cuestiones institucionales durante la Guerra Fría y durante la caída del Muro de Berlín
    3. Factibilidad del socialismo en torno a la formación de la Unión Soviética
  3. Se ve también en la EA un paralelismo con obras centrales de filosofía de la ciencia. Mises publica Epistemological Problems con breve antelación a The Logic of Scientific Discovery de Karl Popper (interesante caso a comparar con el contenido de Essays in Positive Economics de Friedman varios años más tarde). Machlup publica Why Bother with Methodology en 1936, también en la misma época que Popper publica su libro. Machlup se adelanta a Lakatos con The Problem of Verification in Economics en 1955.

Espero que nos dejen en los comentarios otras lecturas de este gráfico.

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Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE). Fué profesor de Finanzas Públicas en UCA y es Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. Es profesor de UCEMA. Publica en @n_cachanosky

Un milagro laico: el tres veces presidenciable Ron Paul

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 25/7/20 en: https://www.infobae.com/america/opinion/2020/07/25/un-milagro-laico-el-tres-veces-presidenciable-ron-paul/

Una selección de 14 temas que han sido expuestos por este médico y político estadounidense, autor de varios libros de una solidez intelectual notable

Ron Paul (Keystone/Zuma/Shutterstock)

Como es sabido nuestro personaje es médico, fue durante 12 períodos consecutivos miembro de la Cámara de Representantes estadounidense, autor de varios libros, como queda consignado en el título de esta nota tres veces candidato a presidente en Estados Unidos y mantiene su Freedom Report en televisión donde analiza distintas ideas siempre desde la perspectiva liberal en el sentido clásico de la expresión.

Me he comunicado esporádicamente por la vía cibernética con Ron Paul y traté sin éxito por razones de seguridad de traerlo a Buenos Aires en oportunidad de su visita a San Pablo y luego le propuse a los amigos de Inversor Global para uno de sus eventos que hicieran lo propio, lo cual fue bien recibido pero aun no se ha concretado. En uno de sus correos, el doctor Paul escribe que siente que mi libro Estados Unidos contra Estados Unidos aun no se haya traducido al inglés pues tenemos la misma visión en cuanto a la lamentable decadencia de ese gran país respecto a los extraordinarios valores de los padres fundadores. Por su parte, sus libros son de una solidez intelectual notable.

En el programa televisivo de Fox titulado Watters News que conduce el periodista Jessie Watters, Ron Paul hace poco calificó el desempeño de la economía de Trump con un C Minus, una muy mala nota la cual es desarrollada todavía con mayor severidad, entre otros, por el ex jefe del Presupuesto de Reagan, David Stockman, en muy diversos escritos y reportajes. El gasto, la deuda y el déficit han aumentado sideralmente en la gestión de Trump con lo cual el resto se transforma en anécdotas pues el Leviatán ha crecido por más que simultáneamente se hayan reducido algunos impuestos, a lo que cabe agregar su embate a la prensa y sus cajas destempladas con fallos judiciales adversos y sus permanentes trifulcas y despidos a colaboradores de primera línea. A título de ejemplo, su ex secretario de Estado, Rex Tillerson, cuarto en la línea de sucesión, antes presidente y CEO de Exxon-Mobil, la tercera empresa de mayor facturación del mundo, sostiene públicamente que “Trump no tiene idea que significa el comercio” y que “muchas de las cosas que afirma no se condicen con la realidad”, lo cual es una manera elegante de sostener que falta a la verdad. Por supuesto que enfrente están agazapadas las izquierdas del Partido Demócrata, lo cual no justifica el engrosamiento del aparato gubernamental en el balance neto y ratifica la antedicha decadencia de Estados Unidos.

Ahora el Club de la Libertad de Corrientes me invita a disertar sobre este incansable luchador por la libertad a través de quien comanda esa institución, el amigo Alberto Medina Méndez que viene realizando una tarea formidable en la difusión del liberalismo en tierras argentinas, en cuya oportunidad habrá preguntas y reflexiones adicionales a mi presentación.

En esta ocasión centro mi atención en una de las obras de Ron Paul titulada Liberty Defined, pues allí desarrolla muy variados y jugosos temas sobre la sociedad libre. En esta nota periodística no podemos comentar todos esos asuntos, por lo que nos circunscribimos a unos pocos que estimamos de la mayor importancia.

Tal como les he dicho a mis hijos, no creo que en la historia de la humanidad haya habido un político de la altura y los estudios del doctor Paul, ni creo probable que lo habrá en el futuro. El libro mencionado está dedicado nada menos que a Ludwig von Mises, Friedrich Hayek, Leonard Read, Murray Rothbard y Hans Sennholz, mis profesores, a quienes les guardo una gran admiración y estima personal pues he tenido el privilegio de conocerlos a los cinco y he recibido sus clases presenciales.

Veamos solo 14 de los temas que seleccionamos de todos los expuestos por nuestro autor. Primero, su elaboración sobre la Escuela Austríaca que sostiene es la tradición de pensamiento más fértil y la de mayor compatibilidad con la sociedad libre. En este sentido, se refiere detenidamente a las contribuciones de Carl Menger, el fundador de la mencionada Escuela y la importancia de su teoría subjetiva del valor que dio por tierra con la tesis de la explotación marxista y sus críticas al keynesianismo.

Segundo, sus reflexiones sobre la trascendencia de la educación a cargo de los interesados, es decir, de los padres y sus hijos y el error de la obligación de financiaciones compulsivas y los consiguientes contraincentivos. Tercero, la degradación del significado de la democracia como equivalente a mayorías ilimitadas en lugar de concentrarnos en los límites al poder.

Cuarto, el abuso que significa la denominada “ayuda externa” en base a organismos internacionales fruto de recursos extraídos compulsivamente a ciudadanos de diversos países para entregarlos a gobiernos fallidos que naturalmente con esos estímulos acentúan su estatismo.

Quinto, se detiene a explicar las equivocaciones garrafales de prohibir primero el alcohol y luego las drogas alucinógenas para usos no medicinales. Muestra la corrupción a las autoridades y los incentivos a las mafias debido a los astronómicos márgenes operativos que aparecen debido a los riesgos de operar en los mercados clandestinos.

Sexto, su aversión al racismo, en verdad un estereotipo, algo inexistente, un invento de demagogos puesto que los cuatro grupos sanguíneos están distribuidos en toda la población y las características físicas exteriores son consecuencia de las diversas ubicaciones geográficas ya que todos provenimos de África. En realidad resulta una sandez aquello de los “pueblos originarios”, en todo caso se alude a inmigrantes originarios ya que los del continente americano se trasladaron por el Estrecho de Bering cuando las aguas estaban bajas. Me llama la atención que algunos norteamericanos de piel oscura se autodenominen “afroamericanos” pues para el caso, como he dicho antes, el que estas líneas escribe es afroargentino. Incluso los criminales nazis racistas tatuaban y rapaban a sus víctimas para poderlas distinguir de sus victimarios.

Séptimo, desarrolla la fundamentación de la Segunda Enmienda de la Constitución estadounidense en cuanto a la tenencia de armas de fuego pues nunca debe entregarse todo el poder al gobierno, de allí es que el autor apunta que tiranos como Hitler, Stalin y sus imitadores lo primero que hacen es prohibir las armas en la población. Más aun Leonard Read, que como queda dicho es uno de los que Ron Paul dedica el libro, consigna que ha sido un error usar la expresión “gobierno” en el sentido habitual puesto que significa mandar y dirigir y es lo que cada persona tiene que hacer con su propia vida por lo que se lamenta que no se haya usado el término “agencia de seguridad” o equivalentes puesto que lo contrario es tan desafortunado como llamar al guardián de una empresa “gerente general”.

Octavo, objeta el tratamiento habitual a los inmigrantes puesto que no solo su país fue formado por ellos sino que contribuyen grandemente al progreso en todos los órdenes. Y al igual que Gary Becker insiste en que para que no se use de pretexto que los inmigrantes se prenden en los sistemas estatales de salud y educación con lo que agravarían la situación fiscal, dice que no se les debería permitir el uso de esos servicios pero tampoco obligarlos a financiarlos descontando parte de sus salarios con lo cual no solo queda sin efecto ese excusa sino que se convierte a los inmigrantes en hombres libres tal como a muchos nos gustaría ser.

Noveno, vincula dos de sus apartados: el terrorismo y la CIA. Marca que este último organismo ha servido para secuestrar, asesinar, torturar y espiar contra todos los preceptos de una sociedad libre. También subraya que la denominada guerra contra el terrorismo se lleva a cabo con los procedimientos de los terroristas con lo que se vulnera el debido proceso, se introducen escuchas telefónicas, eliminación del secreto bancario, se invade la propiedad privada y demás parafernalia digna del totalitarismo.

Décimo, se pronuncia favorablemente por la desobediencia civil pacífica al efecto de ponerle límites a los atropellos del poder político en consonancia con la larga tradición liberal del derecho a la resistencia a la opresión. En este último caso agregamos que es del todo legítima cuando la situación es intolerable cuando se repiten los golpes a las instituciones republicanas recurrir al contragolpe tal como manda la Declaración de la Independencia y tal como han hecho en muchos países sujetos al espíritu autoritario tal como, por ejemplo, ocurrió con Batista en Cuba, con la diferencia que en este caso (y lamentablemente en algunos otros) la tiranía castrista fue mucho peor. No en todos los casos ha sido así, comenzando con el propia revolución norteamericana que se sacó de encima el yugo de Jorge III.

Décimo primero, se pronuncia categóricamente por la indispensable separación tajante entre la religión y los aparatos estatales. En la tradición estadounidense los padres fundadores bautizaron esta independencia como “la doctrina de la muralla” para dejar de lado las persecuciones, las inquisiciones, los Index y las hogueras en nombre de la misericordia, la bondad y Dios.

Décimo segundo, la necesidad de liquidar la banca central lo cual elabora con más detenimiento en su libro End the Fed puesto que los banqueros centrales siempre estarán frente a tres posibilidades: expandir, contraer o dejar igual la base monetaria y cualquiera de los tres caminos conducen inexorablemente a la desfiguración de los precios relativos lo cual a su vez genera consumo de capital que se traduce en reducción de salarios e ingresos en términos reales. En otras palabras, el autor se dirige a terminar de una vez por todas con la tragicómica fantasía de que el gobierno es el encargado de preservar el valor de la moneda y, en cambio, tal como hoy lo explica una abundante bibliografía guiada principalmente por el premio Nobel en economía F. A. Hayek en cuanto a que la gente debe elegir el signo monetario de su preferencia.

Décimo tercero, como facultativo señala en detalle los fenomenales desaguisados en el sistema estatal de salud y advierte sobre la imperiosa necesidad de reemplazarlo por un sistema privado en el que los incentivos son radicalmente distintos y, asimismo, entender lo que significa el seguro médico en beneficio especial de los que menos tienen lo cual es demolido cuando los aparatos gubernamentales se entrometen.

Y décimo cuarto: vincula el homicidio en el seno materno conocido como “aborto” con la pena capital. En este último caso, escribe que en un principio estaba de acuerdo con la pena de muerte dictaminada con los suficientes testimonios de crímenes horrendos pero con el tiempo se dio cuenta que su natural desconfianza a los aparatos estatales harán que la pena de marras se aplique donde no corresponde. En este sentido, destacamos el ejemplo de Edward Snowden, que el doctor Paul lo considera un auténtico héroe pero que no pocos políticos al ser descubiertos en sus fechorías pretenden aplicarle dicha pena máxima “por traidor”. En esta línea argumental enfatiza que el verdadero patriota es el que se enfrenta a su gobierno cuando se extralimita en sus funciones de proteger derechos y, en cambio, los conculca. Ata esta noción al llamado aborto, pues escribe que le llama la atención la incoherencia de los que se oponen a la pena de muerte para criminales mientras la aplican a inocentes. Como hemos destacado, Paul es médico y en ese carácter explica el homicidio de una persona en acto desde el instante de la fecundación, un ser con toda la carga genética completa distinta a la de la madre y al padre. Para una argumentación adicional remito a mi último texto sobre el particular publicado en este mismo medio titulado “El aborto y el respeto irrestricto por la vida de otros” donde además de opiniones científicas varias cito una declaración oficial de la Academia Nacional de Medicina que exhibe con toda crudeza el mencionado ataque a la vida.

Finalmente y para cerrar es de interés puntualizar que son liberales los que sostienen la imperiosa necesidad de conservar los derechos a la vida, la propiedad y la libertad, y son en cambio conservadores en el peor sentido de la palabra aquellos envueltos en telarañas mentales incapaces de analizar argumentos para modificar opiniones tal como ocurre con los abortistas que muestran una fe ciega en dogmas preconcebidos fruto de la magia más rudimentaria ya que estiman que hay una mutación de especie por lo que antes del alumbramiento se trataría de algo distinto respecto a lo ocurrido en el parto sin percatarse que sus absurdas aseveraciones a la postre y siguiendo esa lógica puede también conducir a la justificación del infanticidio. En todo caso, tal como ha dicho Ronald Reagan- tan admirado y ponderado por Ron Paul- “han tenido suerte los abortistas que no se les aplicara la receta que ellos propugnan”.

En resumen, Ron Paul es una personalidad de notables características que ha podido poner de relieve su pensamiento y valores merced a que parte de la opinión pública de su país ha podido beber en fuentes cristalinas fruto de la irrenunciable batalla cultural, a pesar de la antes mencionada declinación general en esa población a contramano de las mejores tradiciones. Es de desear que la situación se revierta gracias a los meritorios y muy fértiles esfuerzos de quienes dedican su vida al estudio y difusión de los basamentos de la libertad.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

La historia del liberalismo en diez capítulos

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 28/3/20 en: https://www.infobae.com/opinion/2020/03/28/la-historia-del-liberalismo-en-diez-capitulos/

 

A raíz de la Constitución de Cádiz de 1812 es que se usó por primera vez como sustantivo la expresión “liberal” y a los que se opusieron les endilgaron el epíteto de “serviles”, una carta constitucional que sirvió de antecedente para algunas que incorporaron igual tradición de pensamiento, entre otras, la argentina de 1853. Hasta ese momento el término liberal era utilizado en general como adjetivo, esto es, para referirse a un acto generoso y desprendido. Adam Smith empleó el vocablo en 1776 pero, como se ha observado, no en carácter de bautismo oficial como el referido sino como algo accidental de la pluma y al pasar aludiendo muy al margen a un “sistema liberal”.

Aquel documento, a contracorriente de todo lo ocurrido en la España de entonces, proponía severas limitaciones al poder y protegía derechos clave como la propiedad privada. En lo único que se apartaba radicalmente del espíritu liberal era en materia religiosa puesto que en su doceavo artículo se pronunciaba por la religión católica como “única verdadera” y con la prohibición de “el ejercicio de cualquier otra”, con lo cual proseguía con el autoritarismo español en esta materia desde que fueron expulsados y perseguidos los musulmanes de ese territorio que tanto bien habían realizado durante ocho siglos en materia de tolerancia religiosa, filosofía, arquitectura, medicina, música, agricultura, economía y derecho.

De cualquier manera la mencionada sustantivación del adjetivo abrió las puertas a una perspectiva diferente en línea con la iniciada por la anterior revolución estadounidense que dicho sea de paso afirmaba lo que se denominó “la doctrina de la muralla”, es decir, la separación tajante entre la las Iglesias y el poder político. Aquella perspectiva liberal española estuvo alimentada por pensadores que constituyeron la segunda versión de la Escuela de Salamanca (más adelante nos referiremos a la primera, conocida como la Escolástica Tardía). Jovellanos -si bien murió poco antes de promulgada la Constitución del 12- tuvo una influencia decisiva: fundó en Madrid la Sociedad Económica y tradujo textos del antes mencionado Adam Smith, Ferguson, Paine y Locke.

Decimos que esta reseña se fabrica como decálogo porque estimamos que la historia del liberalismo puede dividirse en diez capítulos aunque no todos signifiquen tiempos distintos ya que hay procesos intelectuales que ocurren en paralelo.

Pero antes de esta reseña telegráfica a vuelo de pájaro, es de interés subrayar una triada que conforma aspectos muy relevantes a nuestro propósito. En primer lugar, un sabio consejo de Henry Hazlitt en su primer libro publicado cuando el autor tenía 21 años, en 1916, reeditado en 1969 con un epílogo y algunos retoques de forma, titulado Thinking as a Science en el que subraya los métodos y la importancia de ejercitarse en pensar con rigor y espíritu crítico en lo que se estudia al efecto de arribar a conclusiones con criterio independiente.

En segundo término, es del caso recordar que el liberalismo está siempre en ebullición, no admite la posibilidad de llegar a metas definitivas sino de comprender que el conocimiento está compuesto de corroboraciones provisorias sujetas a refutaciones para, en un contexto evolutivo, captar algo de tierra fértil en el mar de ignorancia en el que estamos envueltos.

Por último, es necesario subrayar que los liberales no somos una manada por lo que detestamos el pensamiento único y, por ende, en su seno hay variantes y debates muy fértiles puesto que no hay tal cosa como popes que dictaminan que debe y que no debe exponerse o con quien relacionarse.

Hecha esta introducción veamos los diez capítulos principales de la tradición de pensamiento liberal, de más está decir sin la pretensión absurda de mencionar a todos quienes han contribuido a esta rica corriente intelectual lo cual demandaría una enciclopedia y no una nota periodística.

Primero Sócrates, quien remarcó la idea de la libertad y las consecuentes autonomías individuales. Hijo de un escultor y una partera por eso decía que su inclinación siempre fue la de “parir ideas” y de “esculpir en el alma de las personas en lugar de hacerlo en el mármol”. Su muerte constituyó una muestra cabal de la degradación de la idea de la democracia: las votaciones para su exterminación fueron de 281 contra 275: por una mayoría de 6 votos se condenó a muerte a un filósofo de setenta años por defender valores universales de justicia.

En sus diálogos insistía en la importancia de sabernos ignorantes y de someter los problemas a la duda y a la confrontación de teorías rivales, en que un buen maestro induce y estimula las potencialidades de cada uno en busca de la excelencia (areté), crear curiosidades, fomentar el debate abierto y mostrar el camino para el cultivo del pensamiento a través de preguntas (la mayéutica) que abren las puertas al descubrimiento de órdenes preexistentes. En este contexto, el relativismo epistemológico es severamente condenado como un grave obstáculo al conocimiento de la verdad. También que el alma (psyké) como la facultad de adquirir conocimiento y la virtud como salud del intelecto (“la virtud es el conocimiento” era su fórmula preferida) y la desconfianza al poder y la prelación del espíritu libre.

Segundo, el derecho romano y el common law inglés como un proceso de descubrimiento y no de ingeniería social o diseño en el contexto de puntos de referencia o mojones extramuros de la norma positiva.

Tercero, la antes mencionada Escolástica Tardía del siglo XVI que se desarrolló principalmente en la Universidad de Salamanca, precursores agraciados de los valores y principios de la libertad económica y jurídica. Sus expositores más eminentes fueron Juan de Mariana, Luis de Molina, Domingo de Soto, Francisco de Vitoria, Tomás de Marcado, Luis Saravia de la Calle y Diego Covarrubias.

Cuarto, Algernon Sidney y John Locke en lo que respecta al origen de los derechos, especialmente el de propiedad, el derecho a la resistencia a la opresión y la consecuente limitación al poder político, temas complementados en el siglo siguiente con una mayor precisión sobre la división de poderes expuesta por Montesquieu al tiempo que vuelve sobre aquello de “Decir que no hay nada justo ni injusto fuera de lo que ordenan o prohíben las leyes positivas, es tanto como decir que los radios de un círculo no eran iguales antes de trazarse la circunferencia”.

Quinto, la Escuela Escocesa integrada por Adam Smith, David Hume y Adam Ferguson y sus predecesores Carmichael y Hutcheson que contribuyeron en la edificación sustancial de los cimientos del orden espontáneo de la sociedad libre, en sucesivos alumbramientos de un proceso que no cabe en la mente de ningún planificador puesto que el conocimiento está fraccionado y disperso, por lo que al intentar dirigir vidas y haciendas ajenas se concentra ignorancia.

Sexto, los textos de Acton y Tocqueville y más contemporáneamente Wilhelm Röpke que también la emprendieron contra los abusos del poder con énfasis en las manías del igualitarismo y la trascendencia de los valores morales. En esta etapa deben agregarse los nombres de los decimonónicos Burke, Spencer, Bentham, Mill padre e hijo, Constant, Jevons y Say en el nivel académico y Bastiat como un distiguido personaje en la difusión de las ideas liberales.

Séptimo, la Escuela Austríaca iniciada por la teoría subjetiva desarrollada por Carl Menger y continuada por Eugen Böhm-Bawerk aplicada a la teoría del capital y el interés. Retomó esta tradición Ludwig von Mises quien le dio un giro copernicano a la economía abarcando todos los aspectos de la acción humana en contraste con los enfoques neoclásicos y marxistas, al tiempo que demostró la imposibilidad de evaluación de proyectos y cálculo en una sociedad socialista. Un destacado discípulo de Mises fue Friedrich Hayek cuya obra, de modo sobresimplificado y al solo efecto de ilustrar, puede dividirse en tres segmentos. El primero referido a su opinión en cuanto a que la administración del dinero es una función indelegable del gobierno, en el segundo propone la privatización del dinero y en el tercero confiesa haber tenido otro shock como cuando estudió bajo la dirección Mises (que lo apartó de sus simpatías por la Sociedad Fabiana) al leer y comentar uno de los libros de Walter Block. En esta misma escuela sobresalen los trabajos de Israel Kirzner en los que señala los errores del llamado modelo de competencia perfecta que opera a contramano de la explicación del mercado como proceso y no uno de equilibrio, también los de Machlup en cuanto a la metodología de las ciencias sociales, de Haberler que resumió la teoría del ciclo, Dietze, Jouvenel y Leoni en el campo jurídico e incluso en el ámbito de las ciencias médicas y afines Roger J. Williams y Thomas Szasz.

Octavo, las escuelas de Law & Economics y de Chicago lideradas respectivamente por Aaron Director (quien convenció a los editores que publicaran Camino de servidumbre de Hayek) y Simons, Knight, Milton Friedman, Stigler y Becker, junto al Public Choice de Buchanan y Tullock. En paralelo, el importantísimo rol de los incentivos desarrollados por Robbins, Plant, Hutt, Demsetz, North y Coase.

Noveno, dentro de sus muchos aportes cabe resaltar el de autores como Karl Popper, John Eccles y Max Planck sobre los estados de conciencia, mente o psique en el ser humano distinto a su cerebro y a los otros kilos de protoplasma. Solo en base a esta concepción es posible la argumentación, las proposiciones verdaderas y falsas, las ideas autogeneradas, la responsabilidad individual y el sentido moral, a diferencia de lo que Popper definió como determinismo físico.

Y décimo, el cuestionamiento al monopolio de la fuerza desarrollado por Murray Rothbard, otro de los discípulos de Mises aunque este autor no coincidió con estos cuestionamientos del mismo modo que objetaron en una generación más joven Nozick y Richard Epstein. Entre otros, también participan de esta crítica al referido monopolio Benson, David Friedman, Hoppe y el antes mencionado Block, pero de un modo particularmente original y prolífico lo hizo Anthony de Jasay en gran medida en base a la teoría de los juegos. Respecto a este último autor es del caso tener presente que James M. Buchanan comentó su libro titulado Against Politics del siguiente modo: “Aquí nos encontramos con la filosofía política como debiera ser, temas serios discutidos con verba, ingenio, coraje y genuino entendimiento. La visión convencional será superada a menos que sus defensores puedan elevarse al desafío que presenta de Jasay”. En esta línea argumental, los temas fundamentales considerados por esta nueva perspectiva son los bienes públicos, las externalidades, los free-riders, el dilema del prisionero, la asimetría de la información, el teorema Kaldor/Hicks y el “equilibro Nash”. Un debate en proceso.

Aunque pertenece a una tradición opuesta a la que venimos comentando, es de interés considerar una fórmula que pretendía una revalorización dicha por Arthur C. Pigou por más que él mismo no haya entendido su propio mensaje en cuanto a que los economistas necesitan incluir “preferentemente más calor que luz” (more heat rather than light) en su disciplina en el sentido de que sin ceder un ápice en el rigor también trasmitir perspectivas estéticas y éticas inherentes a la libertad que dan cobijo a los receptores y completan el panorama. Es para tomar nota ya que en no pocas oportunidades las presentaciones liberales carecen de calor humano tal como marcó el antes citado Röpke quien en su libro traducido al castellano con el sugestivo título de Más allá de la oferta y la demanda nos dice: “Cuando uno trata de leer un journal de economía, frecuentemente uno se pregunta si uno no ha tomado inadvertidamente un journal de química o hidráulica”. Con razón el fecundo Thomas Sowell alude a la manía de presentar trabajos con ecuaciones innecesarias y lenguaje sibilino que decimos a veces se extiende a través de consejos a doctorandos que consideran que así impresionarán al tribunal, lo cual contradice lo escrito por el antes mencionado Popper: “La búsqueda de la verdad sólo es posible si hablamos sencilla y claramente evitando complicaciones y tecnicismos innecesarios. Para mí, buscar la sencillez y lucidez es un deber moral de todos los intelectuales, la falta de claridad es un pecado y la presunción un crimen”.

Esta es entonces en una píldora los ejes centralísimos de la larga y fructífera tradición de pensamiento liberal con sus exponentes más sobresalientes en la rama genealógica directa, pero debe enfatizarse que las etiquetas y las clasificaciones algunas veces encerrados en “escuelas” no siempre son de especial agrado de intelectuales de peso pues cada uno de ellos -así como también muchos otros no mencionados en el presente resumen- merecen no solo artículos aparte sino ensayos y libros debido a la riqueza de sus elucubraciones, lo cual he procurado consignar en escritos anteriores de mi autoría sobre buena parte de los autores mencionados. Antes la he citado a Mafalda, ahora lo vuelvo a hacer pero con otra de sus inquietudes que cubren las preocupaciones y ocupaciones de los autores a que hemos aludido en esta nota: “La vida es como un río, lástima que hayan tantos ingenieros hidráulicos”.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Mis críticas al pensamiento de Murray N. Rothbard

Por Adrián Ravier.  Publicado el 10/3/20 en: https://puntodevistaeconomico.com/2020/03/10/mis-criticas-al-pensamiento-de-murray-n-rothbard/?fbclid=IwAR1kMzlEdJ83plHSQscDIkuQovOnjRoR4pJhdqGh5qpUFTjIuWlC3lmWaoI

 

El pensamiento de Murray Rothbard difiere fuertemente del de sus antecesores Carl Menger, Eugen von Böhm Bawerk, Ludwig von Mises y Friedrich Hayek. En este post, quiero identificar algunos elementos polémicos, los que dividen a la tradición austriaca. Mientras unos los ven como un progreso de la tradición, otros autores lo ven de manera crítica. En mi caso, si bien soy crítico, quiero aclarar que identificar estos elementos no implica ignorar sus aportes relevantes, como es el caso de su teoría de los monopolios, destacada en varios lugares.

  • Historia del pensamiento económico. Rothbard ha desarrollado dos tomos cuya lectura recomiendo, pero contienen excesos que no se pueden ignorar. El primero es analizar los autores y las escuelas de pensamiento desde la visión que él tenía como austriaco en 1995. Aislar a los autores del contexto en que escribieron sus obras es injusto y una mala manera de proceder en este campo de estudio. El segundo fallo es ignorar la tradición del orden espontáneo en la que participaron Adam Smith, David Hume y Adam Ferguson. Más al detalle noto que sobredimensiona los aportes de la escolástica y en particular la escuela de salamanca y subestima al pensamiento clásico. (Aquí argumento el punto).
  • Epistemología de la economía. Rothbard elabora toda la teoría económica de manera deductiva, coherente, sistemática, pero cree que podemos prescindir de los elementos empíricos. Machlup, por el contrario, cree que al construir la teoría económica uno necesita apoyarse también en hipótesis auxiliares y empíricas (antropológicas, sociológicas y jurídicas), además de las condiciones iniciales. Gabriel Zanotti ha elaborado este tema en extenso (Ver aquí). Este artículo de Zanotti junto a Nicolás Cachanosky resulta central en el debate moderno (Ver aquí). Este debate entre Rothbard y Machlup resulta fundamental pues los rothbardianos han adoptado posiciones radicales basadas precisamente en su metodología.
  • Rothbard tiene posiciones que considero sumamente polémicas en el área monetaria, lejanas a su maestro Ludwig von Mises, y también a Friedrich Hayek, y otros autores modernos especialistas en el área como Lawrence H. White, George Selgin, Steven Horwitz, Roger W. Garrison, Richard Ebeling, Nicolás Cachanosky, entre otros. Rothbard habla de “inflacionismo”, por ejemplo, cuando se da cualquier política que expande la oferta monetaria, pero Mises ha dejado claro que habrá “inflación” sólo en la medida que la oferta monetaria supere a la demanda de dinero. El debate más extendido dentro de la Escuela Austriaca se ha dado respecto de las reservas fraccionarias, pero Mises ha sido muy claro en el cap. 17, sección 11 de su tratado de economía bajo el subtítulo “Libertad monetaria” que bajo “banca libre” la competencia limitaría la expansión de medios fiduciarios sin necesidad de imponer controles a los bancos en el manejo del encaje. Rothbard, y a partir de él otros autores como Jesús Huerta de Soto han elaborado argumentos jurídicos, económicos, históricos e incluso morales para argumentar en favor de un encaje del 100 %, pero pienso que poco a poco la EA moderna tendió a abandonar esta posición que hoy es más reducida. Para tratar este tema sugiero el libro de George Selgin, Libertad de emisión del dinero bancario.
  • Rothbard también es conocido por su ética de la libertad o anarcocapitalismo. Si bien valoro que el alumno en el aula se exponga a estas posiciones radicales por el desafío que implica repensar las funciones del estado en la economía (yo mismo me defino a veces como un anarquista hayekiano -ver la falsa dicotomía aquí-), también parecen ignorarse dentro de ciertos círculos austriacos que la EA fue principalmente liberal, al menos en los planteos de Mises y Hayek. Algunos rothbardianos abandonan entonces todo el debate sobre controlar al leviatán, mediante constituciones, república, reglas fiscales y monetarias, federalismo y descentralización, que se ha extendido con el public choice, por ejemplo, y que si bien continúan la tradición de Mises y Hayek, chocan con el pensamiento de Rothbard. Pienso que la EA moderna no puede ignorar el debate más institucional que ofrecían estos otros autores, y que también aportan otros compañeros de camino (Ronald Coase, James Buchanan, Gordon Tullock, Jeffrey Brennan, Douglas North, entre otros).
  • Un aspecto microeconómico no menor en Rothbard es su posición contraria a la tradición del orden espontáneo. Este aspecto que señalé más arriba al tratar dos tomos de HPE no fue un olvido. Rothbard es crítico de la tradición del orden espontáneo, lo que genera una ruptura central con Hayek y los autores escoceses.
  • Y cierro con un aspecto que se ha destacado en varios lugares. Rothbard tuvo dificultades para publicar sus aportes en las revistas especializadas en economía. Por eso fundó su propio Journal of Libertarian Studies, el que es sumamente interesante para los jóvenes que quieran acercarse a sus ideas. Pero al hacerlo, y al continuar los austriacos modernos con ese comportamiento sectario, se aisló a la EA. Debemos recordar que la EA se consolidó sobre la base de los debates que Mises mantuvo con los socialistas, y que luego se extendieron también a Hayek, quien mantuvo otros debates con Keynes y Cambridge, además de la discusión sobre la teoría del capital de Knight y Clark. La EA debe recuperar ese protagonismo con debates abiertos frente a autores destacados del mainstream economics. Seguir ofreciendo un trabajo que se publica con carácter exclusivo en revistas propias de la tradición sin dudas es cómodo, pero mantiene a la tradición del pensamiento en la marginalidad. Desde luego hay excepciones, con destacados austriacos que publican en revistas bien rankeadas, pero son precisamente quienes se han opuesto al trabajo de Rothbard y su comportamiento sectario. En Argentina, en particular, existe la Asociación Argentina de Economía Política, en cuyas reuniones anuales asisten unos 500 economistas de todo el país. Pienso que los austriacos deben asistir a esta reunión y promover el debate. Sólo de ese modo podemos recuperar protagonismo (mis últimos aportes aquíaquíaquí y aquí).

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Académicos vietnamitas analizan el desarrollo de la teoría de la empresarialidad destacando las contribuciones «austriacas»

Por Martín Krause. Publicado el 6/1/20 en: https://bazar.ufm.edu/academicos-vietnamitas-analizan-desarrollo-la-teoria-la-empresarialidad-destacando-las-contribuciones-austriacas/

 

Impresionante. En el otro lado del mundo, en un país que fue comunista durante un par de décadas y que aun pretende serlo, aunque su economía sea más abierta y de mercado que la argentina, sus académicos también parecen tener más claro dónde buscar teorías económicas para entender el fenómeno empresarial que allí ocurre.

Así, por ejemplo, este paper: What have Vietnamese scholars learned from researching entrepreneurship?: A systematic review

Quan-Hoang Vuong; Viet-Phuong La; Manh-Toan Ho; Thu-Trang Vuong; Phuong-Hanh Hoang

Working Paper No. PKA-1902; Centre for Interdisciplinary Social Research; Phenikaa University.

https://works.bepress.com/quan-hoang-vuong/248/

Se preguntan qué aprendieron los académicos vietnamitas sobre la empresarialidad, y parece que han acertado en buscar las fuentes. Revisando las referencias se trata de autores con una prolífica actividad de investigación y publicaciones. En una parte del paper, dicen:

“A pesar de la presencia ubicua en la vida cotidiana, el espíritu empresarial sigue siendo un «Forastero» en la teoría económica dominante. Al principio, Adam Smith descartó el papel de los empresarios en su análisis y la exclusión ha continuado a lo largo de la formulación de las ciencias económicas (Landstrom, 2010). En ciencias económicas mainstream, el uso de las matemáticas y el desarrollo de modelos matemáticos son prácticas comunes. Sin embargo, la notable contribución a la teoría del emprendimiento fue desarrollado por académicos de la escuela de economía austriaca, quienes fueron conocidos por su aversión por el uso de modelos matemáticos (Yeager, 1997). Por lo tanto, los estudios de «emprendimiento» fueron dispersos y solo hasta el siglo XIX surgieron algunos análisis significativos. Carl Menger fue uno de los primeros en estudiar la empresarialidad y definió al emprendedor: los emprendedores son aquellos que crean, calculan y gestionan actividades productivas (Campagnolo y Vivel, 2014). Más tarde, los estudiosos de la economía austriaca como Eugen Bohm von Bawerk, Friedrich von Wieser y Joseph Schumpeter – continuaron desarrollando la empresarialidad desde la perspectiva del individuo y elevaron el concepto para convertirse en una disciplina académica. No obstante, no ha habido muchas obras que colocaran con éxito el espíritu empresarial en el centro de las ciencias económicas (Baumol, 1968; Landstrom, 2010). En la actualidad, la investigación empresarial ha seguido demostrando que las actividades empresariales desempeñan un papel importante en la creación empleos y reducción de la pobreza, por lo que es vital para crear una economía fuerte (Brush et al., 2009; Bruton et al., 2013; Kiss et al., 2012) mientras se explora a sí misma más profundamente como una disciplina académica (McDonald et al., 2015; Suddaby et al., 2015).”

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade). Síguelo en @martinkrause

La Escuela Austríaca de Economía

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2019/03/la-escuela-austriaca-de-economia.html

 

«La Escuela Austriaca de economía fue fundada en el año 1871 con la publicación de los Principios de economía de Carl Menger. Menger, junto con William Stanley Jevons y León Walras, desarrolló la revolución marginalista en el análisis económico. Menger dedicó sus Principios de economía a su colega alemán William Roscher, la figura principal en la Escuela Histórica Alemana de economía. La Escuela Histórica dominaba el pensamiento económico en los países de habla alemana. En su libro, Menger postuló que el análisis económico era susceptible de aplicación universal y que la unidad de análisis apropiada la constituía el ser humano y sus elecciones. Estas elecciones, sostenía Menger, están determinadas por las preferencias subjetivas individuales y por el marco en el cual estas decisiones son llevadas a cabo. La lógica de la elección, creía Menger, es el elemento esencial para el desarrollo de una teoría económica de validez universal.»[1]

A pesar de la gran importancia del descubrimiento de Menger su idea no tuvo general aceptación, ni en el campo académico ni -menos aun- en el del pensamiento económico vulgar y general, ni en su tiempo ni hasta la actualidad. La Escuela Austríaca de Economía comenzó siendo (y continúa siéndolo hasta el día de hoy) una posición minoritaria en el espacio del saber económico y -por desgracia- poco conocida y menos difundida todavía.

Es cierto que su divulgación es mayor hoy día que lo fue desde su aparición hasta no hace poco, pero, con todo, sus principios y postulados no ha logrado imponerse en dichos sectores y su enseñanza sigue acotada -comparativamente en relación a las escuelas económicas restantes- a muy pocos centros académicos, prestigiosos por cierto entre los cultores de la escuela, pero ignotos para los dominantes, que continúan siendo los sucesores de aquella famosa Escuela Histórica Alemana de economía, muchos de ellos hoy devenidos en entusiastas keynesianos e intervencionistas de toda laya, que han logrado no sólo imponer su paradigma, sino mantenerlo y «renovarlo» con «nuevos» sofismas para presentar como algo «innovador» lo que tiene muy antigua raigambre. Aunque los teoremas de nuestra escuela son de una lógica irrefutable, lo contraintuitivo de la ciencia económica -como enseñó Friedrich A. von Hayek- hace que no sean evidentes por sí mismos.

«La Escuela Histórica, por el contrario, sostenía que la ciencia económica es incapaz de generar principios de validez universal y que, por tanto, la investigación científica debía estar enfocada hacia análisis minuciosos de las circunstancias históricas. La Escuela Histórica pensaba que los economistas clásicos ingleses estaban equivocados al creer que existían leyes económicas que trascendían el tiempo y las fronteras nacionales (national boundaries). La obra de Menger venía a restablecer el punto de vista clásico de la economía política, que afirmaba la existencia de leyes universales; y para su demostración apeló al análisis marginal. Los estudiantes de Roscher, especialmente Gustav Schmoller, se opusieron totalmente a la defensa que Menger hizo de la “teoría” y etiquetaron la obra de Menger –y por extensión a sus seguidores Eugen Böhm-Bawerk y Friedrich Wieser–, con el término peyorativo de “Escuela Austriaca”, debido a que la mayoría de los profesorados implicados ejercían la docencia en la Universidad de Viena. Con el paso del tiempo, el término se impuso.»[2]

También es conocida con otros nombres, tales como «Escuela Marginalista» o «Escuela de Viena». No obstante, es cierto que la denominación más utilizada es la de Escuela Austríaca de Economía. El carácter peyorativo de la designación (que bien se reseña en la cita) continuó durante muchos años hasta que se perdió memoria del debate entre los seguidores de Menger y los de Roscher. Hoy en día sólo para los pocos que conocen la escuela, sus orígenes y su historia, pero son adversos a la misma, el rótulo siegue conservando su carácter peyorativo. Naturalmente, para los partidarios de la Escuela, tal estigma no existe. Cabe puntualizar que la Escuela Histórica aplica a la economía los postulados historicistas que, en el ámbito de la filosofía, alcanza su máxima expresión con el pensamiento de Hegel, del cual los historicistas alemanes han extendido al área de la economía. Resultaba, pues, ser una tendencia propia de un pensamiento que estaba en boga entre los autores alemanes.

Lo peyorativo era obvio, por cuanto la Escuela Histórica era la de mayor prestigio de la época, y no querían verse confundidos con los austriacos que, por lo visto (a su criterio) merecían un tratamiento aparte. Lo más correcto -como se pudo apreciar por el devenir de la Escuela Austríaca de Economía- era y es haberla denominado Escuela Marginalista a pesar de que Jevons y Walras fueron marginalistas, pero no adherían a la Escuela Austríaca de Economía.

«Sin embargo, desde la década del ‘30, ningún economista de la Universidad de Viena ni de ninguna otra universidad austriaca ha sido una figura relevante de la Escuela Austriaca de economía[2] Durante los años treinta y cuarenta, la Escuela Austriaca se trasladó a Inglaterra y a los Estados Unidos, y los académicos asociados con esta línea de pensamiento económico se encontraban principalmente en la London School of Economics (1931-1950), en la New York University (1944-), en Auburn University (1983-) y en la George Mason University (1981-).»[3]

Resulta de importancia aclarar los motivos fundamentales de esta emigración, y que no son del todo explícitos en la cita (como hubiera sido de desear) y consisten en que la naturaleza de las ideas de la Escuela Austríaca de Economía tenía implicancias políticas que iban en contra de las tendencias del pensamiento dominante del momento, que no eran otras que las del comunismo, el fascismo y el nazismo que se extendían de manera vertiginosa a través de todo el mapa europeo. Los autores de la Escuela no contaban, pues, con ambientes que garantizaran el clima apropiado para continuar con sus estudios e investigaciones e, incluso, podían ver amenazadas su libertad personal y sus vidas mismas en alto grado. Tal era el clima del periodo que el autor que estamos comentando omite y que hubiera sido sumamente importante poner de relieve.

[1] Peter J. Boettke. *Hacia una Robusta Antropología de la Economía**La Economía Austriaca en 10 Principios* Instituto Acton Argentina. Trad: Mario Šilar.

[2] Boettke, ibidem.

[3] Boettke, ibidem

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.