Un mal paso en las PASO

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 12/8/19 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/08/12/un-mal-paso-en-las-paso/

 

Mauricio Macri, luego de asumir la derrota y encabezar una conferencia de prensa

Mauricio Macri, luego de asumir la derrota y encabezar una conferencia de prensa

El primer muestreo efectivo del proceso electoral revela un resultado sumamente adverso para el gobierno. Falta la primera vuelta y eventualmente una segunda, pero el ejercicio ahora ocurrido en las urnas es lamentable para esta gestión.

No se trata de llorar sobre la leche derramada sino de hacer un examen de conciencia y tener el temple para corregir lo que debe corregirse. En lo personal estimo que si triunfaran los partidarios de la administración anterior en la contienda definitiva se produciría un punto de muy difícil retorno puesto que se ponen en juego los valores republicanos. Esta vez el “vamos por todo” se llevará hasta las últimas consecuencias.

El actual gobierno comenzó muy mal con el bailecito en la Casa Rosada con la banda presidencial, lo cual fue una muestra de banalización y frivolidad mayúscula. Luego el Ejecutivo incrementó la cantidad de ministerios y pretendió designar por decreto a dos miembros de la Corte Suprema de Justicia.

El balance de esta presidencia fue el incremento del gasto público en términos absolutos (y no menciono la ratio con el producto bruto puesto que el aumento en este guarismo no justifica una expansión del Leviatán), expandió el déficit total, intensificó la carga tributaria en el contexto de una maraña que no tiene punto de comparación en las naciones civilizadas,infló exponencialmente la deuda y mantiene una inflación mensual equivalente a la anual de otros países. Y todo esto con la responsabilidad principal del Ejecutivo.

No pretendo que se adopten todas las medidas que el liberalismo viene pregonando desde hace décadas, pero por lo menos hay que tomar algunos toros por las astas, de lo contrario el desastre es seguro puesto que la expansión en los índices de pobreza resultan alarmantes. No puede insistirse en el rumbo actual ni declamar frases vacías, es necesario percatarse que con este tamaño del aparato estatal la vida se hace inviable.

Es bueno y muy oportuno recordar pensamientos como los de Leandro Alem, quien afirmó en la Legislatura de la Provincia de Buenos Aires: “gobernad lo menos posible, porque mientras menos gobierno extraño tenga el hombre, más avanza la libertad, más gobierno propio tiene y más fortalece su iniciativa y se desenvuelve su actividad”. Nos hemos acostumbrado a estar manejados por los burócratas de turno, en lugar de abrir de par en par las puertas para la energía creativa. El que produce es vigilado y perseguido con cargas fiscales inauditas.

El asunto no es ni siquiera recortar y podar gastos sino eliminar funciones incompatibles con el sistema republicano. Como hemos repetido tantas veces, igual que en la jardinería, podar hace que crezca con mayor vigor. Tomemos por lo menos algo de los consejos alberdianos que permitieron que nuestro país esté a la vanguardia de las naciones civilizadas antes del golpe fascista del 30 y mucho más agudo con el golpe militar del 43, a partir de lo cual hemos mantenido y acrecentado un estatismo galopante que es indispensable comenzar a revertir.

Confiamos en que esta administración será capaz de volver sobre su recorrido luego de la experiencia de las PASO y que no defraudará a quienes creemos en la República puesto que lo que se ubica enfrente no permitirá la libertad de prensa y se demolerá lo que queda de justicia independiente. Las buenas intenciones y la decencia no son suficientes, se necesitan urgentemente medidas de fondo para salir del marasmo en que estamos. Ya no cabe repetir lo de la herencia recibida, si nos descuidamos este gobierno dejará una herencia difícil de remontar.

En esta nota periodística quiero enfatizar la imperiosa necesidad de abrir debates con ideas de fondo, lo cual intento en la mayor parte de mis columnas semanales. Estamos demasiado enfrascados en análisis de coyuntura como perros que en círculo pretenden morderse la cola, sin ver que solo con evaluaciones de ideas y principios de fondo podremos contar con coyunturas razonables en el futuro. Desde luego que la coyuntura informa sobre lo sucedido pero si hay una dedicación total a estos sucesos nunca saldremos del berenjenal en que estamos. Lo mismo puede decirse de los procesos electorales, estamos demasiado pendientes de las urnas sin comprender que los resultados dependen exclusivamente de la batalla cultural. Por eso la razón asistía al marxista Antonio Gramsci cuando consignaba “tomen la cultura y la educación y el resto se da por añadidura”.

Entonces hago en estas líneas una doble invitación: primero a mis colegas de todas las profesiones que dediquen tiempo y esfuerzo a propuestas que vayan al fondo de los problemas que nos aquejan. Entre muchas otras cosas, es indispensable volver al sistema genuinamente federal donde las provincias coparticipen al gobierno central y no al revés para la financiación de la defensa, las relaciones exteriores y la justicia federal. Es imperioso revisar la política monetaria, fiscal, laboral, de comercio exterior y rehacer el pesado organigrama del Ejecutivo. En otras oportunidades nos hemos detenido a formular sugerencias para la limitación del poder político a los efectos de fortalecer el régimen democrático en línea con el respeto a los derechos de las personas lo cual constituye el aspecto medular del sistema. Todo esto y mucho más requiere debates abiertos.

Y segundo, al actual gobierno que adopte medidas que ataquen la raíz de nuestros males puesto que de otra manera lo bueno realizado quedará en simples anécdotas. Sugiero que con la calma, la serenidad y la decisión necesarias de inmediato se sustituya todo el gabinete y se comience con un discurso diametralmente opuesto al empleado hasta el presente. Nada se gana con vincularse al mundo si los locales arrastran un lastre imposible de sobrellevar para competir adecuadamente.

Estoy escribiendo en la noche del 11 de agosto, acaban de ocurrir las PASO por lo que termino diciendo que si bien esta administración es responsable de muchísimos errores como los referidos, no será responsable si hubieran sobresaltos en los mercados que eventualmente se deberán a los riesgos de una vuelta al bochorno y la corrupción colosal del gobierno anterior por más disimulos que se pretendan introducir en los discursos de la oposición de mayor peso.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Reiteración de la coyuntura y ausencia del debate de ideas

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 26/4/19 en: https://www.lanacion.com.ar/opinion/columnistas/reiteracion-de-la-coyuntura-y-ausencia-del-debate-de-ideas-nid2241761

 

Casi todo se ha vuelto una eterna reiteración sobre los acontecimientos diarios, lo cual naturalmente no permite espacios para tomar distancia y pensar el futuro a los efectos, precisamente, de permitir coyunturas mejores. La permanente concentración en el día a día no da espacio para modificar el rumbo, con lo que la repetición de errores se hace inexorable.

Sin duda que la coyuntura permite estar informado, son las noticias del momento que deben trasmitirse en el contexto de una irrestricta libertad de expresión, pero la obsesión por detenerse solamente en tapar incendios bloquea la posibilidad de abrir nuevos horizontes e ir al fondo de los problemas al efecto de subsanarlos.

Ni bien alguien se atreve a explorar otros campos irrumpen personajes que denuncian “lo políticamente incorrecto” muy preocupados por quien se sale del libreto, a lo que se suelen agregar diatribas personales que no ayudan a despejar telarañas mentales.

Se vive en estados de emergencia como consecuencia de que son muy escasos los que se toman el trabajo de imaginar cosas diferentes. Es como el perro que pretende morderse la cola en círculos desesperados. Así no se zafa de una infame calesita que no cesa de machacar sobre los mismos panoramas.

Desafortunadamente cuando se recoge el guante y se anuncia un debate que contiene ideas de fondo no aparece mejor ocurrencia que proponer la manera de vender la idea. Craso error. Las ideas no se venden en el sentido de que no están sujetas a las estrategias de comercialización como cuando se vende un dentífrico o un desodorante. En estos casos y en todos los demás, cuando se pretende colocar un producto en el mercado es del todo irrelevante explicarle al cliente potencial cuales fueron los procesos de producción involucrados puesto que se consumiría malamente el tiempo en lugar de centrar la atención en los beneficios que reportaría la adquisición del bien en cuestión por parte del comprador.

Sin embargo, a menos de que se trate de un fanático que compra cualquier cosa con solo insinuársela, en el caso de las ideas es inexorable la cuidadosa explicación y argumentación en el contexto de rastrear la genealogía de la idea en cuestión para que el receptor la comprenda y la acepte. En otros términos, no se trata de una venta en la que se exhiben las ventajas del producto final sino, como queda dicho, se torna indispensable explicar el “proceso de producción” y fundamentación de la idea.

La capacidad de síntesis es muy bienvenida pero hay ideas que demandan razonamientos que insumen tiempo y que no pueden ser tratados livianamente.  Lo aparentemente expeditivo puede eventualmente hacer de apoyo logístico pero no puede reemplazarse la detenida lectura de ensayos, artículos, libros y el dictado de clases que exponen conceptos de cierto espesor, la lectura “vertical” se diferencia de la “horizontal” que según Ortega “patina sobre las letras”. No es conducente jibarizar y mutilar razonamientos, pues no solo erraremos fieramente la meta sino que terminaremos hablando como Tarzán. En la mayor parte de los debates actuales hace falta biblioteca a gritos.

Estimo que el mal de nuestro tiempo es que nos consumimos la vida en describir el momento y sugerir medidas coyunturales mientras nos devoran los agujeros negros que se profundizan porque muy pocos son los que abren discusiones que pretenden correr el eje del debate.

Y en este orden de cosas, muchos son los que no se atreven a proponer cambios radicales en la agenda, en cambio lo que genéricamente podemos denominar las izquierdas muestran mucho mayor coraje para plantarse en temas que consideran de fondo para sus propósitos. Recordemos muy especialmente la tercera escena del cuarto acto de Hamlet: “Las enfermedades que crecen desesperadamente, se resuelven a través de medidas desesperadas, o no se resuelven”. Para ilustrar esta línea argumental aludo a un graffiti en las calles del mayo francés sobre lo que es pertinente detenerse a meditar: “seamos realistas, pidamos lo imposible”.

En esta contexto es del caso apuntar a la perogrullada de que “una cosa es la teoría y otra la práctica” para significar el absurdo de que una cosa puede funcionar en teoría pero no lo puede hacer en la práctica. Si el proceso se basa en una buena teoría quiere decir que sirve a la práctica en el sentido de que “nada hay más práctico que una buena teoría”, lo contrario es andar por la vida a los tumbos dando palos de ciego. Todo lo que hoy disfrutamos sea la computadora, la medicina, la alimentación, el transporte y demás es fruto del análisis teórico imbuido de la característica de la provisonalidad, abierto a posibles refutaciones.

A esta altura de los acontecimientos que son del dominio público no es suficiente concluir que debe reducirse el gasto público, lo cual constituye una abstracción hay que decir concretamente que funciones se eliminarán y no podar para evitar el mayor vigor tal como ocurre en la jardinería.

Consigno un ejemplo telegráfico de lo que quiero significar con debates de fondo.  Me refiero a la necesidad de cuestionar y reformar el mal llamado sistema de seguridad social (que es en verdad un sistema de inseguridad antisocial). Un sistema de reparto quebrado bajo cualquier criterio actuarial con que se lo quiera mirar en todas partes del mundo en que se lo aplica y ha servido para que los aparatos estatales echen mano a los fondos para financiarse y colocar en su lugar los consabidos títulos públicos que aumentan aun más las deudas.

No se trata de pasar a un sistema de capitalización privado obligatorio sino de permitir que cada uno disponga del fruto de su trabajo, tal como era antaño antes del maldito “estado benefactor” (en verdad estado saqueador).

Se ha dicho que si el gobierno no obliga a la gente a aportar, no proveerá para su vejez lo cual contradice lo realizado por inmigrantes en distintas partes del mundo, por ejemplo, en Argentina donde nuestros ancestros invertían en terrenitos y departamentos que más adelante fueron asaltados por las leyes de alquileres y desalojos.

Este razonamiento no sigue el silogismo hasta sus últimas consecuencias puesto que cuando los pensionados cobren las jubilaciones debido a los aportes compulsivos habrá que ponerles un policía para verificar que no vayan a emborracharse al bar de la esquina, con lo que se habrá cerrado el círculo orwelliano.

Entre nosotros, mucho más adelante se intentó revertir parcialmente el problema abriendo la posibilidad de elegir sistemas privados pero obligatorios que otro gobierno decidió estatizar nuevamente en uno de los atracos más colosales de la historia argentina por cuya idea fue premiado un fulano con la vicepresidencia.

Por supuesto que esto involucra una serie de intereses creados pero todas las medidas de fondo lo hacen, el asunto es evaluar el costo-beneficio. Las medidas que van a la raíz de los problemas son difíciles pero necesarias para corregir el estado de cosas que perjudica muy especialmente a los más necesitados por la carga tributaria y el endeudamiento que se acopla al mantenimiento de estructuras inútiles.

En otros términos, tenemos que salir del atolladero de la coyuntura y plantear temas de fondo, al efecto de vislumbrar horizontes más promisorios y no estar condenados al cercenamiento de libertades.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

A meses de las elecciones, el gradualismo le pasa la factura de la improvisación al Gobierno

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 16/4/2019 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/04/16/a-meses-de-las-elecciones-el-gradualismo-le-pasa-la-factura-de-la-improvisacion-al-gobierno/

 

Desde un inicio el gobierno de Macri se negó a presentar un plan económico que marcara un claro rumbo a seguir de manera de generar expectativas en la población, para luego avanzar en las reformas que requería la herencia recibida

El Tesoro emite títulos para afrontar el déficit fiscal y vende divisas para pagar la deuda

El Tesoro emite títulos para afrontar el déficit fiscal y vende divisas para pagar la deuda

El error inicial del Gobierno no solo consistió en no contar la herencia recibida, sino que lo más grave es que creyó que medidas aisladas podían solucionar un problema económico de la magnitud que dejaba Cristina Fernández de Kirchner. Se largó sin un plan, a poner parches a un bote que hacía agua por todos lados.

Nunca creyó que había que bajar el gasto público como paso indispensable para poder crecer. Imaginó que las inversiones iban a llover solo porque Mauricio Macri se sentaba en el sillón de Rivadavia, por lo tanto, esas inversiones iban a generar crecimiento y el gasto se iba a licuar sobre el PBI por arte de magia. Solo tomando medidas aisladas todos los días “íbamos a estar un poquito mejor”. El gradualismo en medidas y en sentirse mejor.

La realidad que enfrentamos debería ser suficiente evidencia para que, si Mauricio Macri o alguien de Cambiemos lograra renovar el mandato, deberían aprender de estos 4 años desperdiciados que nos ponen en una situación política crítica, ya que el desgaste de los errores económicos cometidos le pavimentan el camino a Cristina Fernández de Kirchner para su vuelta. No es por mérito de ella que tiene chances de volver, sino por la insistencia de Cambiemos de mantenerse en el error.

Esta mezcla de no querer enfrentar el problema del gasto junto con la continuidad de las políticas de revolear la plata del contribuyente en planes sociales, nos ha dejado en una situación económica en la que a la herencia del kirchnerismo se le suma la herencia de Cambiemos.

¿Por qué se está atravesando semejante proceso recesivo? ¿Bajó el gasto público como sostienen algunos miembros de Cambiemos?

El gasto del Sector Público Nacional incluidos los intereses de la deuda pública y excluidos los gastos de las provincias y de los municipios, bajó de 26,5% del PBI en 2015, que dejó el kirchnerismo, a 23,7% en 2018, una reducción de 2,8 puntos del PBI. Aquí no se incluye el gasto cuasifiscal del BCRA que creció en 1,6 puntos del PBI entre 2015 y 2018.

De manera que, en principio, el Gobierno podría mostrar estos números como un logro de su gestión y taparle la boca a todos los que decimos que hay que bajar el gasto público. Sin embargo, vale la pena preguntarse: ¿dónde bajó el gasto público el gobierno nacional entre 2015 y 2018?

Para responder al interrogante, basta con ver el gráfico previo. El gasto en subsidios económicos para mantener artificialmente bajas las tarifas de los servicios públicos (energía, transporte público, gas, agua potable, etc.) bajó de 4,25% del PBI que dejó el kirchnerismo a 2,16% del PBI con Cambiemos.

Es decir, de los 2,8 puntos del PBI que se redujo el gasto público en la era Cambiemos, 2,1 puntos porcentuales se explica por menores subsidios económicos, es decir aumento de tarifas de los servicios públicos a familias y empresas.

Sin duda que esa medida había que tomarla porque nadie tiene que sentirse con derecho a que otro le subsidie la luz, el gas, el boleto de colectivo, etc., de manera que esa reducción de gasto no tiene objeción y correspondía hacerla.

El punto es que lo que hizo el Gobierno fue cambiar la forma de financiar ese gasto. Con el kirchnerismo se recurría a la emisión monetaria o más impuestos, con Cambiemos se financia, como corresponde, en la boleta de luz, pero no se redujo el impuesto inflacionario ni la carga tributaria sobre el sector privado que se aplicaba para financiar ese gasto, por lo tanto la gente siente en el bolsillo el peso de las nuevas tarifas de luz y la misma carga tributaria que venía soportando de antes.

Si se combina el peso sobre el sector privado por el aumento de las tarifas de los servicios públicos, con la misma carga tributaria y tasas de interés que se dispararon al infinito, todo el costo del ajuste cae sobre el sector privado mientras que el sector público se mantiene al margen de toda reducción, tanto el sector público nacional como los provinciales y los municipales.

El resultado no es otro que una economía que está estancada desde 2011 pero con una fenomenal caída en 2018, esto quiere decir que cada vez hay menos riqueza para repartir pero el gobierno sigue gastando en planes sociales como si ese gasto fuera una bondad de la política económica.

El gráfico previo muestra que el gasto en políticas de ingresos (AUH, pensiones no contributivas, políticas de empleo del Ministerio de Trabajo, etc.) aumentó en casi 5 puntos del PBI entre 2004 y 2018; y también refleja que Cambiemos no bajó el gasto en este rubro, y sin embargo hay más pobres.

No se puede tomar toda la serie porque el kirchnerismo desarmó las estadísticas del Indec para no “estigmatizar” a los pobres, pero de acuerdo a datos de la UCA, el kirchnerismo dejó una pobreza del 29% de la población  y en la última medición del Indec dio 32%, es decir, a pesar que se mantuvo los programas de políticas de ingresos, la pobreza no cede.

Y no cede porque el sector privado sigue siendo aplastado por el sector público nacional, provincial y municipal con su enorme burocracia, empleo público y “planes sociales”. La Argentina no crece porque no hay inversiones en un país con una carga tributaria que se mantiene entre las más altas del mundo.

El costo de no haber tenido un plan económico consistente

En definitiva, lo que estamos viendo es que hay que pagar el costo de no haber tenido un plan económico consistente que generara un shock de confianza y avanzar con las reformas que se requerían.

Haber recurrido al endeudamiento para financiar gastos corrientes esperando la lluvia de inversiones hoy pasa la factura a meses de las elecciones y tienen que salir a inventar la pólvora para tratar de mover algo la economía y disimular la huida del dinero que impacta en los precios.

Los anuncios esperados seguramente serán parches y aspirinas para llegar a las elecciones. Una verdadera lástima que el presidente a Mauricio Macri haya comprado el humo que le vendieron con el gradualismo que era una forma de no hacer nada y seguir con un Estado sobredimensionado y planes sociales, esperando que haciendo lo mismo que venimos haciendo durante décadas de un resultado diferente.

Lo más patético es que se llega a las elecciones con medidas que probablemente sean más populismo para evitar que venga el populismo k.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

La Argentina pide a gritos un plan económico consistente

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 19/2/19 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/02/19/la-argentina-pide-a-gritos-un-plan-economico-consistente/

 

El Acuerdo con el FMI es sólo un programa de estabilización de la inflación

La economía requiere mucho más que anuncios aislados de baja de los costos para las pymes regionales

La economía requiere mucho más que anuncios aislados de baja de los costos para las pymes regionales

 

Es bastante obvio que las medidas adoptadas a partir del acuerdo con el FMI solo apuntan a tratar de llegar a las elecciones sin sustos en el mercado de cambios. Claro que el costo fue una fenomenal recesión difícil de digerir para una sociedad que está agobiada por la carga tributaria y el reajuste de las tarifas de los servicios públicos.

Se supone que la estrategia es tratar de mover algo la economía con las exportaciones, dado que tanto el consumo interno como la inversión no serán motores durante este año. Tal vez las exportaciones aumenten algo por la mejor cosecha que se espera y lo que veamos sea una sustitución de importaciones más que un impulso exportador, con lo cual la reactivación sería moderada.

Ahora bien, se supone que luego del salto cambiario, el BCRA debería evitar que caiga el tipo de cambio real, en otras palabras, que el tipo de cambio nominal no crezca a un ritmo menor al de la tasa mensual de inflación.

El gráfico muestra la evolución del tipo de cambio a pesos constantes de enero de 2019 desde noviembre 2015 que fue el último mes completo del gobierno kirchnerista. En otra escala, pero está repitiéndose el mismo dibujo que cuando se salió del cepo cambiario en diciembre de 2015.

En febrero de 2016 el tipo de cambio pegó un salto y luego el tipo de cambio real tuvo una clara tendencia  decreciente que no fue producto de la esperada lluvia de inversiones, sino que fue el resultado de un fuerte arbitraje o especulación tasa versus dólar que ofreció el BCRA vía las Lebac y que algunos economistas aplaudieron como una genialidad de política monetaria.

Cualquiera que hubiese vivido las crisis cambiarias anteriores o al menos hubiese leído algo de historia económica reciente, sabía en qué podía terminar semejante arbitraje. Y terminó como era previsible.

Algunos atribuyen la corrida cambiaria del año pasado a los anuncios de diciembre de 2017, cuando dijeron que iban a bajar la tasa de interés para reactivar la economía. Puede ser que ese haya sido el disparador, pero si no formulaban esos anuncios el famoso 28 de diciembre de 2018, cualquier otro factor hubiese disparado la crisis cambiaria.

Al fin del cuentas, y salvando las distancias de magnitud del problema, el famoso 6 de febrero de 1989, cuando Machinea anunció que el BCRA no vendía más dólares, no fue la causa de la hiperinflación, ese 6 de febrero era previsible en cuanto al hecho, más allá de la fecha. Lo mismo pasa con la tan mentada fecha del 28 de diciembre de 2017. ¿Acaso no había una clara
inconsistencia técnica en la política económica?

Solo un improvisado en temas económicos podía comparar la tasa de interés con la tasa de inflación y llegar a la conclusión de que el modelo convergía al equilibrio porque la apuesta a la tasa no era que le ganara a la inflación sino al aumento del tipo de cambio . Solo un improvisado podía sostener que la deuda de las Lebac se licuaba porque la tasa de interés era negativa en términos reales versus la inflación.

Volviendo al tema del tipo de cambio actual, en el gráfico previo vemos como desde el pico que alcanzó en agosto de 2018 cayó en términos reales 18% y está 52% por arriba del de noviembre de 2015.

Si uno toma los últimos 48 años de evolución mensual del tipo de cambio real a pesos de enero de 2019, se encuentra con que está en uno de los puntos más bajos de la serie histórica, quitando los picos del 75, de la crisis del 82 y de la hiperinflación del 89. Sin embargo, este tipo de cambio actual que está algo más alto que el de enero de 1981 con el fin de la tablita cambiaria de Martínez de Hoz y del fin de la convertibilidad, no responde a reformas estructurales que hayan generado un flujo de inversiones en el sector real de la economía ni a una explosión de exportaciones que  justifiquen su baja respecto a períodos anteriores.

Es más, hoy tenemos más ineficiencia en la economía por el nivel récord del gasto público consolidado. Por lo tanto, en mi opinión acá tenemos un tema de altas tasas de interés que siguen generando especulación entre el tipo de cambio y la tasa de interés .

El primer problema es, entonces, que se desarmó el tema de las Lebac pero sigue con las Leliq. El segundo problema es que no queda muy claro cómo piensa cerrar la brecha fiscal el Gobierno con un nivel de actividad que se desplomó por las altísimas tasas de interés que aplicó para frenar la suba del tipo de cambio. En otras palabras, el costo de frenar la suba del dólar implica menor actividad y menos recaudación.

En efecto, si uno toma los ingresos fiscales de enero de 2019 y los compara contra enero de 2018 ve que aumentaron el 39%, unos 10 puntos porcentuales menos que la inflación. Ahora, si quita los derechos de exportación que subieron notablemente por el aumento del tipo de cambio, el incremento interanual es del 35%, 14 puntos por debajo de la inflación.

Puesto en otras palabras, la dinámica de esta estrategia económica no es consistente con la meta de reducir el déficit fiscal primario porque la recesión genera menos ingresos fiscales y obliga a bajar el gasto público, cosa que el Gobierno no está haciendo cuando se incluyen los intereses de la deuda pública . Con esta política se achica al sector privado que es el que mantiene la estructura del sector público.

Yo diría que a esta altura del partido, Nicolás Dujovne hace lo que puede dentro de las restricciones políticas que tiene. El gran interrogante es si ese hacer es suficiente para llegar a las elecciones de octubre sin sobresaltos cambiarios . Después de octubre se escribirá otra historia económica que nadie tiene la más mínima idea de cuál puede ser considerando la incertidumbre política existente.

Lo que tenemos por ahora, es algo muy precario y doloroso para el sector privado con el solo objeto de llegar a octubre. Veremos si alcanza, de lo que estamos seguros es que ni por casualidad este es un plan económico para ser pensado como el modelo de crecimiento de largo plazo. Argentina pide a gritos un plan económico en serio para salir de esta larga decadencia.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

Un sistema perverso no se arregla con un buen management

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 11/12/18 en: https://www.infobae.com/opinion/2018/12/11/un-sistema-perverso-no-se-arregla-con-un-buen-management/?fbclid=IwAR2RvoFZjzI69D4Gd_2M-C6kBN6akOL_DGfInlLVI4dL21X6ZJlgh-0Afv8

 

El Gobierno cayó en el error de dejar que sectores de la sociedad le reclamen al Estado que le quite a otro el fruto de su trabajo para que se lo dé al que no le pertenece. Al cumplirse 3 años desde que Cambiemos llegó al Gobierno, queda claro que su política económica no obtiene el mínimo de logros para conseguir el aprobado

En general, en los primeros 3 años de Gobierno, Mauricio Macri no ha podido dominar la economía, ni aun tomando el criterio que pidió para que evalúen su gestión: “cuánto disminuyó la tasa de pobreza”, ya que dudo seriamente que en un año le vaya a dar positivo el resultado.

El grave error de Cambiemos, y del Presidente en particular, fue creer que un sistema intrínsecamente ineficiente (el populismo) puede ser transformado en eficiente con un buen management. Mauricio Macri y sus principales colaboradores despreciaron la macro y creyeron que podían gestionar la herencia recibida.

Ese fue el error más grosero que cometieron porque a los problemas heredados le agregaron otros como el arbitraje tasa versus dólar, primero con las Lebac y ahora con las Leliq, que constituyen un polvorín en el que no puede haber la más mínima chispa.

Pero más grave aún, al considerar que no hacía falta un plan económico porque pensaron que podían administrar el desastre recibido, mostraron no comprender cómo funciona el proceso económico. El hecho de que muchos de ellos provengan del mundo empresarial no los hace conocedores del funcionamiento de la economía y su estrecha relación con la calidad institucional.

Sobre el tema institucional cometieron otro error, creer que porque Macri se sentara en el sillón de Rivadavia y Cristina Fernández de Kirchner se fuera derrotada, iban a llover las inversiones. Otro grosero error de apreciación.

Sin duda Argentina tiene mucha mejor imagen hoy ante el mundo, pero no por eso alguien va a venir a hundir una inversión con esta carga tributaria, esta legislación laboral y este nivel de gasto público alto e ineficiente.

Nuevamente, sobre el nivel de gasto público parecen no haberse preocupado demasiado y creyeron que el gradualismo iba a llevar a un crecimiento sostenido de la economía que, combinado con un gasto público congelado en términos reales, iba a termina licuando su peso sobre el PBI. El problema es que nunca dijeron por qué iba a crecer la economía. Pensaron en la magia de Mauricio Macri como presidente, de otra forma no se explica lo que hicieron.

Un espejo donde mirarse

Es más, no le dieron mucha importancia al gasto público/PBI si, como creyeron, en Europa el peso del Estado sobre la economía es similar y tienen un buen nivel de vida. Basta con ver lo que está ocurriendo en Francia en estos días para advertir que Europa, o buena parte de ella, está agobiada por el Estado de bienestar que aquí quieren copiar.

Si uno observa la evolución de la tasa de crecimiento del PBI por habitante en los últimos 56 años de las naciones que integran la Unión Europea puede ver una clara tendencia decreciente. De crecer a un ritmo en la banda del 4/6 por ciento anual, terminaron en el rango del 0/2 por ciento de aumento del PBI por habitante.

Como puede observarse en los gráficos previos, la UE y Francia, actualmente con serios conflictos en las calles, tienen un dibujo similar de tendencia hacia el estancamiento y menor tasa de aumento del PBI por habitante, por lo tanto, no es el mejor ejemplo a tomar para decir que en Argentina el problema no es el nivel de gasto público sino su calidad y que hay que administrarlo bien como en Europa.

En Argentina tenemos los dos problemas y Cambiemos creyó que podía solucionarlo con una buena gestión de un gasto público gigantesco, que impide todo crecimiento económico porque espanta las inversiones y eso lleva a que nunca se dé la licuación del gasto sobre el PBI por crecimiento de éste.

Pero, si de instituciones se trata, no es solo que el Gobierno no esté copado por una banda de delincuentes y corruptos. La calidad de las instituciones tiene que ver con que el Estado puede transformarse en ladrón para robarle el fruto del trabajo a quienes todos los días se esfuerzan por producir para repartirlo entre quienes viven a costa del trabajo ajeno.

El ABC de la equidad tributaria

Como dice el genial Fréderic Bastiat en su ensayo La Ley, refiriéndose a cómo la ley fue pervertida, “el gobierno ha puesto la fuerza colectiva al servicio de quienes quieran explotar, sin riesgo y sin escrúpulos, la persona, la libertad o la propiedad ajenas; ha convertido la expoliación, para protegerla, en derecho y la legítima defensa en crimen, para castigarla”.

Este ensayo, que fue escrito en 1850 tiene total vigencia en la Argentina actual cuando uno ve a los piqueteros “exigir” planes sociales y al Gobierno negociar con ellos. El Estado no tiene ningún derecho a negociar con nadie el fruto del trabajo ajeno.

¿Qué es lo que ocurre en este caso? En vez de que los piqueteros vengan a robarnos directamente, lo mandan al Estado a robarnos en nombre de la solidaridad social. Y el robado, que somos los expoliados impositivamente, pasamos a ser delincuentes si queremos defendernos de la expoliación impositiva, cuando no somos tildados de insensibles sociales. En definitiva, el orden jurídico es dado vuelta y el Estado, que tiene el monopolio de la fuerza para defender el derecho a la vida, la libertad y la propiedad de las personas, utiliza ese monopolio de la fuerza para quitarle al que produce y dárselo al que no produce.

Bajo estas condiciones, se va desestimulando la inversión, la economía genera cada vez menos riqueza y la inseguridad jurídica es la regla que impera porque el Estado, en cualquier momento, puede recurrir a la expoliación impositiva o a la confiscación directa para financiar a los grupos que mayor presión hacen para quedarse con el fruto del trabajo ajeno.

Bajo este sistema, en que los diferentes sectores de la sociedad van a reclamarle que el Estado le quite a otro el fruto de su trabajo para que se lo dé al que no le pertenece, es un sistema perverso. Es un sistema que está basado en el robo de la riqueza y no en la generación de riqueza. Por eso decía desde el inicio, que Cambiemos cometió el grosero error de creer que un sistema perverso como este podía funcionar si tenía un buen management.

Ningún sistema económico basado en el robo legalizado, como lo llama Bastiat, puede funcionar con un buen management. Por definición está destinado al fracaso. Cambiemos no entendió la relación entre economía y calidad institucional.

Si Cambiemos logra ganar un segundo mandato y quiere tomar revancha de estos tres años de malos resultados económicos, va a tener que entender mejor cómo funciona la economía y su estrecha relación con la calidad institucional. Gerenciar “eficientemente” un sistema perverso no es el camino para terminar con 70 años de decadencia.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE  

Ni Lebac, ni regular los agregados monetarios, hay que bajar el gasto público

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 29/5/18 en: https://www.infobae.com/opinion/2018/05/29/ni-lebac-ni-regular-los-agregados-monetarios-hay-que-bajar-el-gasto-publico/

 

El rol de la política monetaria y la fiscal para llevar la inflación al rango de un dígito

 

Francamente no entiendo muy bien en qué consiste la política monetaria del Banco Central de la República Argentina. Desde el inicio sostuvo que usaba la meta de inflación como instrumento para luchar contra la inflación y para conseguir ese objetivo utilizaba la tasa de interés. Creo haber entendido eso.

Al mismo tiempo las autoridades del BCRA afirmaban que el tipo de cambio era de libre flotación mientras manejaba la tasa de interés y colocaba Lebac a marcha forzada. Con solo ver la evolución de la tasa de inflación en los últimos 12 meses puede advertirse que la estrategia falló y falló a lo grande.

Como puede verse en el gráfico, en los últimos 12 meses, la inflación anual está en un piso del 23% y tenía un techo del 25% pero empezó a sobrepasarlo a principios de año y ya se acerca al 27% anual.

Algunos sostienen que estas altas tasas de inflación son consecuencia de los ajustes de tarifas y del tipo de cambio. Si uno mira la inflación núcleo, que no incluye los precios regulados, observa que el comportamiento también es alcista.

En los últimos 12 meses la inflación núcleo tuvo un promedio mensual del 1,8%, tasa que da una inflación anualizada del 24%. En principio ese parece ser el piso de inflación que vamos a tener este año, lo cual es consistente con la tasa de expansión monetaria que viene teniendo el BCRA luego de colocar Lebac.

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Hoy, el BCRA no puede afirmar seriamente que tenemos un tipo de cambio flotante porque no solo lo maneja indirectamente con la tasa de interés, generando un peligrosísimo arbitraje de tasas versus dólar, sino que, además, la autoridad monetaria y bancos oficiales salen a vender dólares cuando el tipo de cambio tiende a superar cómodamente los $25. Esa acción le costó al BCRA perder USD 10.000 millones de reservas en lo que va del año.

El riesgo de las Lebac

Y en este tema de las Lebac quiero ser muy claro y preciso ya que dije que era un arbitraje peligrosísimo. ¿Cuál es el riesgo? Que si el BCRA pone una zanahoria de una tasa de interés del 40% anual como tenemos actualmente, la apuesta del mercado es a que la tasa le va a ganar al aumento del tipo de cambio.

Quienes no solo estudiamos, sino que vivimos crisis cambiarias anteriores, sabemos que este juego no es para siempre y cuando el inversor se retira realizando las ganancias, se retira por el capital y los intereses devengados. Dicho en otras palabras, si apostó USD 100.000 a la tasa, el mecanismo fue vender los USD 100.000 para comprar pesos y con los pesos comprar Lebac.

Ahora bien, cuando se retira, sale a demandar un monto de dólares equivalente al capital invertido más la tasa devengada. En este caso, si el inversor estuvo un año apostando, y suponiendo que la tasa estuvo un año en el 40%, no sale a demandar dólares por USD 100.000 sino que sale a demandar dólares por USD 140.000. El capital más los intereses ganados.

Es un error comparar la tasa de las Lebac contra la inflación porque el inversor en estos títulos hace el cálculo comparando con la evolución del tipo de cambio. El cálculo lo hace en dólares, no en pesos. De manera que recalco el hecho de que si se entra en este juego, cuando hay un cambio de expectativas y se produce salida en malón, es por el capital más los intereses, combinación que hace indomable la situación.

Otras alternativas monetarias

Fracasado el objetivo de usar la tasa de interés para regular la liquidez del mercado aparece la propuesta de algunos economistas de regular los agregados monetarios.

Entiendo que por agregados monetarios se refieren a M1 (circulante en poder del público más cheques cancelatorios en pesos más cuenta corriente del sector privado y del sector público en pesos), M2 que es M1 más colocaciones en caja de ahorro del sector privado y del sector público en pesos, y siguen los M3, etc., de acuerdo a las definiciones del BCRA.

Definido los agregados monetarios, ¿cómo regular los agregados monetarios? El circulante es parte de la expansión de la base monetaria de manera que estamos como ahora. Para controlar el resto de cada uno de los M, el BCRA debería incrementar o bajar los encajes bancarios de acuerdo a si quiere reducir o incrementar la liquidez del mercado. Es una propuesta claramente intervencionista en el mercado monetario que, dependiendo del nivel de encajes que se establezcan, va a afectar la tasa de interés.

Quiero recordar que en los 80, gobierno de Raúl Alfonsín, estaban los encajes remunerados o depósitos indisponibles por los cuales los bancos recibían depósitos y luego tenía que dejarlos inmovilizados en el BCRA, inmovilización que el BCRA remuneraba con una tasa igual que hoy remunera las Lebac. No hay mucha diferencia en el armado del arbitraje tasa versus dólar del Plan Primavera y la actual política monetaria.

Pero volviendo, para regular los agregados monetarios, el BCRA tiene que regular los encajes bancarios, medida que termina impactando en la tasa de interés. Si el BCRA no va a remunerar esos encajes, entonces le traslada al banco el costo de restringir la liquidez del mercado y eso impacta en la tasa de interés de mercado, lo cual puede llevar a otro tipo de arbitraje: vender dólares y colocarse a plazo fijo como en los 80.

En esa época los depósitos a plazo fijo eran a 7 días. La gente cobraba el sueldo y la parte del sueldo que no iba a usar en la semana la colocaba en un plazo fijo que renovaba parcialmente a la semana. Hasta el empleado de menor rango buscaba ganarse algo de tasa de interés.

De manera que no me queda muy claro qué beneficios hay al regular los agregados monetarios respecto a la situación actual.

Es más, mientras el Banco Central le siga comprando divisas al Tesoro que obtiene de la colocación de deuda en dólares, parte de M1, M2, M3, etc., seguirá creciendo en su componente circulante ya que es parte de la base monetaria, que seguirá expandiéndose por causa del déficit fiscal, ya sea emitiendo directamente por adelantos transitorios, ya sea por comprarle al tesoro los dólares que toma como deuda externa.

Monetización de la deuda pública en dólares

En definitiva, el problema no está en usar Lebac o regular los agregados monetarios, simples artilugios para no ocuparse del problema de fondo que es el déficit fiscal. Y diría más, el problema de Argentina no es el déficit fiscal, en todo caso el déficit fiscal es el origen de la inflación que requiere de financiamiento monetario del BCRA. El problema de fondo es el nivel de gasto público que nos hace ser un país decadente.

En estos momentos el Gobierno está buscando un acuerdo con el FMI para reducir más aceleradamente el déficit fiscal. Aun reduciendo 2 puntos del PBI el rojo de las finanzas públicas a través de la reducción del gasto público, el gasto público consolidado continuará en niveles disparatados ahogando al sector privado.

Lo que hay que meterse en la cabeza es que el problema fundamental es el nivel del gasto público que genera dos problemas aunque no haya déficit fiscal:

1) ahoga al sector privado con la carga tributaria para financiar un alto nivel de gasto público; y

2) genera una ineficiente asignación de recursos porque casi la mitad de los ingresos que genera el sector privado se los apropia el burócrata que los gasta de acuerdo a su arbitrario criterio en vez de que el sector privado asigne los recursos de acuerdo a sus necesidades.

Pero este es un tema para desarrollar con mayor profundidad en otra oportunidad. Por ahora tengamos en claro que no conviene hacer más inventos monetarios para frenar la inflación.

Mientras el Estado siga gastando más de lo que recauda, ni las Lebac ni el control de los agregados monetarios son solución de nada. En todo caso todos estos artificios monetarios terminan agregando un problema adicional al ya existente déficit fiscal y nivel de gasto público.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

Mauricio Macri consiguió el capital político para hacer las reformas

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 24/10/17 en: http://economiaparatodos.net/mauricio-macri-consiguio-el-capital-politico-para-hacer-las-reformas/

 

Finalmente Cambiemos logró un resultado electoral realmente importante, no solo a nivel país, sino que, lo más relevante, consiguió la victoria en la provincia de Buenos Aires derrotando a Cristina Fernández, quien dentro del arco político argentino representa el populismo más crudo y con aspiraciones autoritarias.

No obstante, es importante que la victoria electoral no se transforme en una borrachera de continuemos con lo mismo. Quiero recordar que en 1983 Alfonsín ganó las presidenciales y luego de hacer agua con la política económica durante 2 años, lanza el plan austral en 1985 de la mano de Sourrouille generando un fuerte cambio en las expectativas de los agentes económicos, al punto que en las elecciones de medio término de ese año logra una victoria importante con el 42% de los votos, aplastando nuevamente al PJ que fue dividido. No obstante, dado que el plan austral tenía un diseño inconsistente, en 1987 el radicalismo pierde las elecciones.

Si bien se podrán marcar todas las diferencias históricas del caso, es bueno hacer un poco de ejercicio de memoria para advertir que lo que sirve para ganar una elección no necesariamente sirve para gobernar luego y mucho menos para hacer crecer la economía.

Imagino que Macri sabe perfectamente que no puede seguir eternamente tomando deuda para financiar el déficit fiscal. Encima esa deuda hay que transformar en pesos, es decir, el tesoro le entrega dólares al BCRA y éste le da a pesos para que haga los pagos, lo que implica un ingreso importante de pesos en el mercado que le exige al BCRA quitar parte de esos pesos de circulación mediante la colocación de LEBACs, stock de deuda del BCRA que, a su vez, devenga un interés que dispara el gasto público.

Mi impresión es que el gradualismo económico extremo que estuvo aplicando el gobierno pende de un hilo muy delgado que consiste en seguir consiguiendo financiamiento externo para financiar el rojo fiscal. Por lo tanto, luce muy arriesgado continuar con este esquema que se acerca más a parálisis que a gradualismo.

Poniéndolo negro sobre blanco, para evitar seguir apostando al endeudamiento hay que bajar el déficit fiscal, pero también hay que bajar la carga tributaria para atraer inversiones, esto implica inevitablemente comenzar con una reestructuración del estado para bajar el gasto público. Los tres rubros sobre los que se puede trabajar son: 1) los planes sociales. Hay que empezar a aplicar un plan serio de límite en el tiempo y en la cantidad de planes, 2) cantidad de empleados públicos y 3) seguir con la eliminación de subsidios a la energía, el gas, el agua, etc. Pero es importante resaltar que la eliminación de subsidios, que tiene como contrapartida la suba de tarifas, debe ser acompañada de una reducción de impuestos en las tarifas de los servicios públicos porque el sector privado no puede soportar un aumento de tarifas de los servicios y un impuestazo encubierto con la carga tributaria que tienen las cuentas de luz, gas, etc. La eliminación de esos impuestos aliviaría enormemente la presión sobre el sector privado. Es hora que sea el sector público el que soporte, de una vez por todas, el ajuste.

Al mes de agosto, la industria manufacturera estaba utilizando el 67% de su capacidad instalada, esto quiere decir que todavía queda margen para que aumente la producción sin hacer inversiones. Sin embargo, otros sectores ligados a los servicios sí tienen margen para aumentar sus inversiones pero con dos condiciones: 1) menor carga tributaria y 2) reforma laboral.

Menor carga tributaria implica bajar en serio los impuestos empezando por ingresos brutos y ajustando los balances por inflación para no pagar impuestos sobre utilidades ficticias.

Reforma laboral significa ponerle un techo a las indemnizaciones por despido. El problema básico es la industria del juicio por la cual alguien que es despedido luego de cobrar su indemnización le hace un juicio a la empresa por cualquier causa y la justicia, generalmente, le da la razón al empleado. Esta imprevisión sobre los costos laborales en caso de despidos hace que las PYMES piensen seriamente antes de tomar más personal. Puesto en otras palabras, una gran empresa pueda bancarse pagar el juicio, pero a una PYME directamente la destroza.

Según datos del Ministerio de Producción, en Argentina hay 650.000 empresas de las cuales el 99% son microemprendimientos y PYMES. Microemprendimientos son hasta 9 empleados y PYMES hasta 200 empleados. Como dice mi amigo y colega Gustavo Lazzari, basta con que cada una de esos microemprendimientos y PYMES tomen un empleado por año y en un año se crean 650.000 nuevos puestos de trabajo. En 5 años se resuelve el problema de la desocupación, se crean puestos de trabajo para que empleados del sector público pasen al sector privado y los 250.000 jóvenes que anualmente se incorporan al mercado laboral pueden encontrar trabajo.

La dirigencia política y sindical tiene que entender que reforma laboral no es para despedir gente, sino para incentivar a las empresas a tomar gente. Si se combina la baja de impuestos con reforma laboral, el proceso de creación de puestos de trabajo se acelera porque las 650.000 empresas actuales pueden pasar a ser 700.000 o más en poco tiempo. Hay que pensar la actual legislación laboral como el cepo cambiario. Nadie lleva sus capitales a un país del cual luego no pueda salir. El cepo cambiario es una barrera al ingreso de capitales. Bien, la actual legislación laboral es lo mismo. Es una inmensa barrera a la creación de nuevos puestos de trabajo.

En síntesis, Macri logró un segundo gran paso: derrotar directamente a Cristina Fernández y acumular un importante capital político. Ahora tiene que decidir si se lanza a un giro en la política económica para hacer sostenible el crecimiento de largo plazo o se limita a continuar tomando deuda creyendo que con el solo transcurrir del tiempo los problemas se resuelven solos.

No nos engañemos, tener acceso al crédito externo no es sustituto de reformas estructurales. Eso ya lo vivimos y sabemos que no funciona. Sí puede funcionar tomar deuda para reestructurar el sector público para aliviar la carga sobre el sector privado y de esa forma atraer inversiones.

Nadie pide cambiar 70 años de decadencia en 4 años de gobierno. Solo se pide girar el timón y enfilar la nave hacia aguas menos turbulentas que las que transitamos en el pasado por no querer hacer las reformas estructurales.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.