Cómo se ganan las elecciones

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 5/6/13 en http://www.hoybolivia.com/Blog.php?IdBlog=39070&tit=como_se_ganan_las_elecciones

 ¿Por qué hay políticos tan populares a pesar de la abrumadora evidencia de que han destruido sus países? Pues ellos tienen la explicación o, al menos, la intuyen. Gracias al abuso que hace la Presidente argentina de la cadena nacional televisión, hoy es la política más popular del país, tal cual lo hizo Chávez. Y van por más. Mientras en Argentina la prensa opositora está cada vez más acorralada, en Venezuela va camino de morir al punto que Capriles denunció que la “Nueva directiva de Globovisión ordenó que no salga más”.  

La forma en que las personas toman las decisiones es una de las cuestiones que más ha intrigado a científicos políticos, especialistas en marketing, publicitarios y ejecutivos. Detrás del secreto de por qué la gente elige una cosa, y no otra, existe poderosa información valuada en millones en el mercado que puede significar la llave del poder político. Las decisiones dependen, básicamente, de la historia personal y del medio ambiente, lo que implica conservadurismo al punto que, según Steven Rosenstone, científico político de la Universidad de Michigan, el 97% de las veces gana una elección quien corre por la reelección.

En lo que a campañas políticas se refiere, los mejores especialistas coinciden en que existe una relación directa entre la cantidad de votos y la cantidad de propaganda, de modo que, en principio, siempre gana una elección quien tiene mayor cantidad de publicidad. Así Lee Atwater, jefe de la campaña de Bush, por caso, decidió que debía adoptarse una actitud agresiva ya que esto atrae a la prensa y “da que hablar” y, aunque no siempre se hable bien, lo importante es que se hable. Para Robert Abelson, profesor de sicología y ciencias políticas en Yale, Donald Kinder de la Universidad de Michigan y Susan Fiske de la Universidad de Massachusetts, el principal factor que decide el voto es el sentimiento. Lo que resulta coherente con el punto anterior ya que la publicidad masiva influye casi exclusivamente sobre los sentimientos.  

Más allá del avance de internet y sitios como Twiter, todavía parece ser cierta la afirmación de Michael Deaver de que la televisión “elije a los presidentes”, en tanto que Van Gordon Sauter, entonces jefe de la división noticias de la CBS, aseguraba que era cierta la “hipótesis de fijar la agenda” que sostiene que los espectadores imitan a la televisión, es decir que, si a lo largo de un período la mayor parte de los reportajes son dedicados a un tema en particular, por ejemplo, el tráfico de drogas y si, entonces, días después y fuera del contexto de la televisión se le pregunta a la gente cual es el principal problema, contestará el tráfico de drogas: los espectadores atribuyen importancia a lo que ven en proporción al tiempo que lo ven.

Shanto Iyengar y Donald Kinder en su libro “News that matter. Television and American opinión” agregan la “hipótesis de la preparación” que sostiene que si un noticiero enfoca el tema de las privatizaciones e, inmediatamente después, entrevista a un candidato, los espectadores lo juzgarán en base a lo que diga sobre las privatizaciones. La evidencia muestra al público con una memoria limitada a las noticias del último mes y una vulnerabilidad recurrente a las de hoy. La gente no toma en cuenta todo lo que sabe y sí considera lo que le viene a la memoria, aquellos fragmentos de la memoria política que le son accesibles en forma instantánea.     

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

 

Venezuela, Argentina: un solo corazón

Por Enrique Edmundo Aguilar. Publicado el 10/10/12 en http://www.elimparcial.es/america/venezuela-argentina-un-solo-corazon-112470.html

 Si su salud se lo permite, al término de su próximo mandato Chávez habrá gobernado Venezuela por espacio de veinte años continuos. Sólo una democracia que se defina y se ejerza en abierta tensión con el constitucionalismo puede tolerar semejante grado de personalización del poder y de desprecio por la práctica de la alternancia.

Chávez se jacta del origen democrático de sus sucesivos mandatos. Las imágenes del domingo pasado, que mostraron a miles de personas esperando largas horas de pie para poder votar en una jornada que tuvo al mundo en vilo por las expectativas que se habían creado en torno al candidato opositor, dan testimonio de ello. Sin embargo, desde una concepción de la democracia que no desestime la calidad institucional y el reparto más equilibrado del poder (inclusive en contextos de arraigada tradición presidencialista), se podría afirmar, citando a Enrique Krauze, que Chávez “usó la democracia para acabar con la democracia”.

¿Cuál de las dos lecturas prevalece en Argentina? Las palabras que Cristina Kirchner envió desde su cuenta de Twitter no dejan lugar a dudas: “Tu victoria también es la nuestra. La de América del Sur y el Caribe. ¡Fuerza Hugo!” Esas son las compañías que preferimos, quizá por sentirnos cada día más cercanos. Los altos índices de inseguridad (aun cuando en Argentina estemos lejos todavía de los 14.000 asesinatos al año), una inflación del 25 % anual (en Venezuela ronda el 27 %), la corrupción enraizada en el gobierno, la ausencia de un poder judicial verdaderamente independiente, la estatización creciente de la economía, el llamado “cepo” cambiario, la inacción de los organismos de control, la desinversión en infraestructura, el ocultamiento de la realidad bajo la máscara del relato y la propaganda oficiales, la partición de la sociedad por odios deliberadamente exhumados … He ahí, entre otras, algunas pruebas de la semejanza creciente entre dos países con sociedades distintas, con sistemas productivos también diferentes pero que, con todo, se asemejan por un mismo estilo de gobierno y de gestión patrimonialista de lo público que ni el denodado esfuerzo de Henrique Capriles pudo frenar en Venezuela. ¿Podrá lograrlo en la Argentina una oposición incomprensiblemente atomizada?

 Enrique Edmundo Aguilar es Doctor en Ciencias Políticas. Decano de la Facultad de Ciencias Sociales, Políticas y de la Comunicación de la UCA y Director, en esta misma casa de estudios, del Doctorado en Ciencias Políticas. Profesor titular de teoría política en UCA, UCEMA, Universidad Austral y FLACSO,  es profesor de ESEADE y miembro del consejo editorial y de referato de su revista RIIM.