Carta Magna, a ochocientos años de su firma

Por Alejandra Salinas:

 

La Carta Magna es un documento de 62 artículos que el rey Juan I de Inglaterra se vio forzado a firmar por la presión de los nobles ingleses el 15 de junio de 1215, en la localidad de Runnymede  (hoy condado de Surrey, G.B.). Después de años de luchas políticas que consumían cuantiosos recursos y vidas, el rey tuvo que aceptar los reclamos y se comprometió a respetar los fueros e inmunidades de la nobleza y a no disponer la muerte ni la prisión de los nobles ni la confiscación de sus bienes, sin un juicio previo a cargo de sus pares.

Según nos lo recuerdan los especialistas, las disposiciones de la Carta Magna que apuntaban a limitar al poder político siguen siendo hoy fundamentales: “Las cláusulas 39 y 40, por ejemplo, prohíben la venta de la justicia e insisten en el debido proceso legal. De ello se deriva no sólo el principio de hábeas corpus (que los acusados no deben ser detenidos indefinidamente sin juicio), pero la idea del derecho a un juicio por jurado (por los “pares” del acusados). Incluso la presunción de inocencia a la espera de la condena se remonta a las disposiciones de la cláusula 40 (…). A partir de la cláusula 14 (…) surge la idea de ningún impuesto sin representación, y con ello la creación de un consejo común, debidamente incorporado al Parlamento, como un medio de obtener el consentimiento popular ” (Nicholas Vincent, http://www.bl.uk/magna-carta/articles/the-clauses-of-magna carta#sthash.dGfJA3p5.dpuf)

En conmoración de los ochocientos años de la firma de tan importante texto, la afamada British Library de Londres presenta en estos meses la exposición Carta Magna: Derecho, Libertad, Legado, donde se recuerda la trayectoria del documento, mencionando que pasó de ser “un tratado de paz política” a un ícono internacional de libertad individual. Es sobre este último aspecto que me interesa reflexionar hoy. Las líneas finales del documento leen:

 

“… que todos los hombres en nuestro Reino tengan y guarden todas estas libertades, derechos y concesiones legítima y pacíficamente en su totalidad e integridad para sí mismos y para sus herederos, en cualesquiera asuntos y lugares y para siempre.”

“…hemos jurado que todo esto se observará de buena fe y sin engaño alguno….” (en: José M. Vidal, “Texto de la Carta Magna de Juan sin tierra de 5 de junio de 1215“, 2010,

http://jorgemachicado.blogspot.com/2010/07/cmt.html).

 

Al limitar la discrecionalidad del poder del rey mediante un compromiso escrito, los barones sin duda actuaron guiados por el interés propio en preservar sus tierras y riquezas de la voracidad real alimentada por las guerras. Sin embargo, la retórica de las frases citadas muestran que los efectos beneficiosos de la firma del acuerdo se pensaban para “todos los hombres” (no así las mujeres, habría que esperar muchos siglos para ello), cuyas “libertades y derechos” quedaban garantidos “para siempre”, mediando la “buena fe y sin engaño”.

Encuentro en estas cortas líneas el núcleo del pensamiento político liberal tal como lo entiendo hoy: independientemente del origen y justificación de las libertades, independientemente de las diferentes posiciones y logros sociales, e independientemente del tiempo histórico particular, las garantías y protección de los derechos individuales son tarea básica e impostergable de todo Estado.

Es esa la tarea -hasta entonces incumplida- que impulsó a los barones ingleses a protestar con éxito frente al rey; la misma tarea que condujo a la formación de las repúblicas americanas como experimento para limitar al gobierno; y la misma tarea que, a ochocientos años de la Carta Magna, sigue convocando a los pueblos del mundo con la misma intensidad y premura a exigir de toda autoridad política la protección de nuestros derechos, sin “engaños” y de “buena fe”.

 

Alejandra M. Salinas es Licenciada en Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales y Doctora en Sociología. Fue Directora del Departamento de Economía y Ciencias Sociales de ESEADE y de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas. Es Secretaria de Investigación y Profesora de las Asignaturas: Teoría Social, Sociología I y Taller de Tesis de ESEADE.