SEGUNDA CARTA DE DIOS A LOS RANDIANOS

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 6/10/19 en: http://gzanotti.blogspot.com/2019/10/segunda-carta-de-dios-los-randianos.html

 

Hello randianitos!!!!!!!!!!!!!!! Me again ¡!!!!!!!!!!!!!!! Mi primera carta fue tomada con gran humor por muchos de ustedes, lo cual me alegra enormemente. Sin embargo, uno en España se enojó mucho. ¿Pero por que enojarse con alguien que no existe? Mm….

Por lo demás debo confesarles que la luna de miel con Ayn se está terminando. Me dijo de vuelta que yo no existo. ¿What???? ¡Pero si me tenés delante!!!!, le dije. Sí, pero vos dijiste, me dijo, que vos no existías, en la primera carta, así que me lo ratificó. No Ayn no!!!, le dije, no existo en el sentido de que no soy creado, sino el creador…………… Ah sí, andá a arreglarla, me dijo, y se fue a saltar por las nubes lo más campante. Además plantó bandera en una nube y dijo “¡esta nube es mía!”, y reclamó la propiedad. ¡Pero no, Ayn, esa nube era la de Kant!!!! Para qué. Se puso furiosa y me dijo que no iba a compartir con ese el mismo cielo. Bueno, basta, como ven la cosa se pone difícil……… ¿Algún consejo?

Y luego se me puso a discutir lo del egoísmo otra vez. Le dije que era un malentendido. Que yo lo que había querido decir era caridad, y le expliqué otra vez la parábola del buen samaritano. Me dijo entones que el samaritano era egoísta porque para él el herido tenía valor. ¡Claro que sí!, le dije, precisamente porque era humano. El valor es que es otro. Decime, Ayn, le dije: si yo te regalo una buena nube, y luego te digo que lo hice para quedar bien con Ricardo Rojas, entonces, ¿qué vas a pensar? ¿Qué lo hago por Rojas o por vos? Por Rojas, me dijo. ¿Y te parece bien? ¿Dónde queda mi amor por vos?, le pregunté. Y me dijo: nada de romanticismos ahora que te estoy respondiendo. Pero yo insistí: lo que te digo es que tenés que hacer cosas por el otro, no por vos. No, me dice: el otro y yo somos lo mismo. Ay Mi, le dije (ay Dios), eso en el axioma praxeológico, claro. Pero en un ser humano, le expliqué, la situación más satisfactoria puede ser el otro tanto otro, donde hay que poner la mirada. Entonces ella me dijo “Ay Diosssssssssss”. ¡Exacto!!!, le dije: HAY Dios ¡!!!!! O sea que yo Soy………. Otra vez, me respondió, ¿vos sos qué? ¡El que soy!!!!! Le dije otra vez………………. Y para qué, el que sos qué………………… Basta, gente, creo que se las voy a devolver.

¡Si!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Gritaron los randianitos abajo. Pero no gente, me dijo que se quedaba conMigo, porque abajo estaba Zanotti y no lo quería ni ver. No te preocupes le dije. Dad a Zanotti lo que es de Zanotti, y a Dios lo que es de Dios.

Y se quedó contenta.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Síguelo en @gabrielmises 

Nicolás Márquez: “Para derribar el mito del Che no hay mejor fuente que leer al propio Che”

Por Belén Marty: Publicado el 15/8/14 en: http://es.panampost.com/belen-marty/2014/08/15/nicolas-marquez-para-derribar-el-mito-del-che-no-hay-mejor-fuente-que-leer-al-propio-che/?fb_action_ids=10152223566401583&fb_action_types=og.recommends

 

Nicolás Márquez es abogado, periodista y analista político, oriundo y residente de la ciudad costera de Mar del Plata, en Argentina. Pero ante todo, Márquez es escritor.

Tapa del libro de Nicolás Márquez, El Canalla.

Quizás impulsado por el aire fresco del mar que se respira en esa ciudad, Márquez escribió “El canalla, la verdadera historia del Che”, en donde rescata al hombre debajo del mito, al argentino detrás del latinoamericano y al homicida por sobre la figura del hombre justo.

Márquez habla pausado y posee un léxico y una oratoria envidiable, propia de quien se ha sumergido en interminables debates en todos los espectros de la política. Su libro ha generado viscerales críticas pero también agradecimientos de quienes lo ven como el responsable de desenmascarar la verdadera figura del amado y odiado Ernesto Che Guevara.

A principios del mes de agosto lanzó la tercera edición de su libro, con presentaciones en Buenos Aires y en Rosario.

¿Por qué el mito del Che sobrevive a las verdades documentadas?

La izquierda posee emociones fuertes e ideas débiles, y no tiene reparo en sacrificar la lógica y la verdad documentada ante las ensoñaciones utopistas. A la izquierda se la juzga no por sus resultados (confirmadamente desastrosos) sino por sus objetivos, presuntamente nobles, consistentes en “salvar a los pobres del mundo”.

En el imaginario colectivo queda esto último del Che, no la gente que fusiló y masacró sino la supuesta entrega que tuvo para con los “los desdichados de la tierra”.

¿Qué es lo que más le asombró al estudiar al Che Guevara?

Lo que más me asombró, a diferencias de otros libros que hice, fue lo fácil que me resultó destruir al mito.

Más allá de recurrir a numerosas biografías y fuentes diversas, es el propio Che Guevara, en sus memorias, diarios personales y obras completas quien reconoce todas y cada una de sus felonías.

En efecto, él mismo cuenta los detalles de cada uno de los fusilamientos que él personalmente practicó y también anota el desdén que sentía por todo aquel que disentía con sus delirios ideológicos. Es decir, para derribar el mito del Che no hay mejor fuente que leer al propio Che.

¿Cómo describiría brevemente al Che Guevara? ¿Y por qué lo llama usted el canalla?

Era un hombre con una interesante cultura general pero con muy poca cultura política, que tenía rasgos temerarios, crueles, voluntaristas, desafiantes y era un sujeto propenso a tomar decisiones extremas y desaforadas.

Era además una persona doliente, sin paz interior, siempre dispuesto a ir a una guerra que él mismo le había desafiado al mundo, que era un lugar que a él le resultaba hostil e insoportable. Es por ello que siempre tuvo propensión al suicidio. Pero no a un suicidio convencional, sino a un suicidio épico, espectacular, novelesco. Él siempre soñó con una muerte “fuera de serie” y así murió.

Respecto a “El canalla”, es un juego de palabras que usé para despertar la atención del lector. “Canalla” se le dice en el folklore futbolístico argentino a los simpatizantes del club Rosario Central, pero a la vez conforme la Real Academia Española, canalla significa “hombre ruin y despreciable”, y el Che a la vez era hincha de este club y además su perfil encajaba con esta definición.

¿Cuál es el mito más famoso alrededor de este personaje?

El famoso y replicado retrato de Ernesto Che Guevara.

Se lo tiene como el buen samaritano que peregrina por el mundo tratando de salvar a los postergados y que en dicha causa fue asesinado. Es una suerte de mito “crístico”, puesto que se lo asimila a la generosidad extrema de aquel que predica el bien y se inmola para redimir al mundo.

La diferencia es que Cristo —más allá de toda connotación teológica o religiosa— no mató a nadie y predicó la tolerancia, el amor entre los hombres, promovió determinadas reglas de convivencia básicas, como respetar la propiedad privada (no codiciar bienes ajenos o no robarás), no mentir, no matar, y amar al prójimo.

El Che predicaba textualmente “el odio como factor de lucha”, y sus muertes por él mismo perpetradas se cuentan en decenas.

Él mismo escribió en julio de 1956: “No soy Cristo y filántropo, soy todo lo contrario de un Cristo, lucho por las cosas que creo con toda las armas a mi alcance y trato de dejar muerto al otro”. Sin embargo, sus desinformados feligreses levantan al Che como si fuese una suerte de profeta contemporáneo.

¿Ves una tendencia a que el mito se vaya desintegrando, o está cada vez mas firme?

En los años 70 el Che era visto de una manera bastante fiel a la real, la del guerrillero intransigente. Este modelo inspiró a las FARC en Colombia, al ERP en Argentina, al MIR en Chile, a Sendero Luminoso en Perú y así sucesivamente a otras guerrillas de la región.

Ya en los años 80 el mito comenzó a deformarse, y de ser ese pretendido justiciero de acero pasó a ser una estampa del marketing, una suerte de logotipo comercial para consumo masivo de progresistas que viven y disfrutan de las bondades del capitalismo pero que, como se sienten culposos, llevan la efigie del Che en su protector de pantalla del celular o como banderín en el espejo retrovisor de su automóvil.

Creo que el mito es cada vez más fuerte y frecuente pero cada vez más alejado del Che Guevara real.

¿Qué dice sobre nuestra cultura latinoamericana el hecho de que haya muchísima fascinación por una persona que acepta ser un matón, como el Che?

¿El Che vive?

No es un problema sólo de Latinoamérica sino de Europa, Asia y África. Pero hoy el Che es un estandarte de las movilizaciones populares en sus diferentes versiones y manifestaciones.

Cabe tanto en un acto del Partido Comunista como en una cancha de fútbol; en un concierto de los Rolling Stones, como en una marcha ecologista; en una manifestación obrera, o como cuadro decorativo de un restaurante elegante de cualquier barrio acaudalado de una capital occidental.

El Che hoy es una suerte de fetiche que emana cierta rebeldía simpática a la cual se le suma su rostro fotogénico con rasgos atractivos, y que el grueso de quienes lo observan lo emparentan enseguida con las “causas justas”.

¿Por qué hay tan pocos fans del Che que deciden realmente mudarse a Cuba y vivir su proyecto?

Porque es un fanatismo superficial, bien propio de los idiotas útiles que exhiben el banderín del Che Guevara sin mayor compromiso que la exhibición misma.

Son meros guevaristas de redes sociales que pretenden manifestar alguna disconformidad con un mundo que les ofrece una vida muy superior a la que le ofrecería el mundo que quiso el Che y que hoy se ve materializado en Cuba.

En el fondo, son fans, eso lo saben, y entonces sólo van a Cuba a hacer turismo de izquierda por una semana y luego vuelven a sus respectivos países de origen a seguir disfrutando de Internet y Coca-Cola.

Vale decir que los guevaristas del siglo XXI terminan siendo guevaristas testimoniales, cuyo testimonio no va más allá del simbolismo o del póster decorativo.

¿Cómo se explica que socialistas que están a favor del matrimonio igualitario adoren a un racista y homófobo como el Che, según tus propias descripciones en el libro?

Porque no lo conocen ni lo leyeron. El Che vive por que está muerto y lo que lo hace destacar en el mundo actual es precisamente que no pertenece a él. Es un anacronismo que para los desinformados socialistas actuales no representa absolutamente nada de lo que ellos pretenden promover en su cacareado reformismo cultural.

El Che creó un campo de concentración para castigo de homosexuales en la península de Guanahacabibes y el 99% de los que levantan el pabellón igualitario no tienen la más mínima idea de lo que eran aquellos confinamientos guevaristas en Cuba.

Estos levantan a un ídolo de cartón y por lo único que algunos de estos activistas quizás estuvieron dispuestos a arriesgar su vida fue no por el foquismo revolucionario, sino por una línea de cocaína —vicio burgués que un asceta como el Che no hubiese dudado en castigar con la pena de muerte.

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.

SOBRE LOS AUTOS DE LUJO, EL PAPA FRANCISCO Y OTRAS YERBAS

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 14/7/13 en http://gzanotti.blogspot.com.ar/

Hace muchos, muchos años, observé una situación muy interesante (¿era interesante porque la observé o la observé porque era interesante? J). Bien, dejando eso de lado, vuelvo. Era en un tren hacia una localidad de la provincia de Buenos Aires, con los típicos asientos uno frente al otro. De un lado una familia, en el otro lado, otra. Uno de los innumerables vendedores ambulantes ofrece paquetes de caramelos. Una de las familias es muy, muy pobre, y los ojos del niño acarician con nostalgia esos caramelos que nunca verá. La otra familia parecía mejor económicamente, y compra el paquete de caramelos. Sin embargo el niño de la familia más pudiente mantenía los ojos hacia el suelo, mientras el otro niño mantenía sus ojos fijos en el famoso paquete de caramelos, su por ahora objeto de deseo.  La situación se mantuvo así hasta que me tuve que bajar.
 
Conjeturemos. ¿Era el niño “pudiente” un marxista creyente? ¿Creía realmente que su riqueza era la causa de la pobreza de la otra familia, y su mirada en el suelo implicaba que estaba planeando la revolución? La verdad, no creo. Era un niño de unos 7 u 8 años, no más.
 
¿A qué se debía, entonces, su actitud? Obviamente no sé. Pero siempre me quedé pensando si no había hecho, sin darse cuenta, un acto natural de empatía hacia la pobreza del otro niño, ante su tristeza, y por lo tanto no quiso ostentar su riqueza delante de él. ¿Why not? Estoy hablando de la empatía, no digo que el niño era Fray Martín de Porres. Cualquier que haya leído a Adam Smith lo entiende (entre paréntesis, pobre Smith. Para los marxistas, el infradotado de la mano invisible, para Rothbard, un marxista. Evidentemente los autores sutiles no son lectura para los absolutos ideológicos).
 
Digo todo esto a cuento del escándalo que he visto en Facebook (una fuente muy respetable para el Conicet J) en algunos liberales y libertarios sobre la prohibición de Francisco de usar autos de lujo en el Vaticano. Todos han pensado que Francisco es un marxista que piensa que los autos de lujo son la causa la pobreza. ¿Saben que me parece que no? Porque Francisco es católico. ¡Oh, me dirán, lindo descubrimiento, por un lado, y peor aún, por el otro!!! Si, lindo descubrimiento, porque me parece que es muy desconocido qué es ser católico. Si cualquier persona puede tener empatía hacia el pobre, el católico, por la parábola del buen Samaritano, la tiene más, y ante diversos tipos de pobreza. Y en ese sentido, la riqueza material puede tenerse, desde luego, y obvio que su adquisición no se debe a la plus valía, y obvio que luego se debe usar conforme a la conciencia cristiana y con desprendimiento espiritual, pero nada de ello obsta a que no deba ostentarse ante el otro. La austeridad, la humildad, ante todo tipo de riqueza, es una actitud que nada tiene que ver con Marx. Y me refiero a todo tipo de riqueza. Mi doctorado, mis libros publicados, etc., (que sin caridad son sólo un charco maloliente de soberbia), ¿acaso me paso todo el día ostentándolo ante los demás? Y, como ya dije una vez, no me voy a poner a aclarar todo como si el lenguaje humano fuera la mathesis universalis que pretendía Leibniz. Si alguien no sabe qué quiere decir “ostentar”, búsquelo en su interior (en su interior, no en un diccionario). Y que todo esto depende de la prudencia de la situación (que incluye lo histórico), ¿tengo que aclararlo?
 
Por ende, no creo que a Francisco le preocupe que el presidente de los EEUU llegue a la casa blanca en un auto de lujo pero, sobre todo, blindado hasta el espejito retrovisor, para lo cual no le sirve un Fiat 600. Pero Francisco se está dando cuenta de que el Vaticano no es un Estado como los demás (para mí habría que abolir el estado del Vaticano y dejar de identificarlo culturalmente con la Iglesia, pero ya me estoy acostumbrando al tiempo en el que vivo). Y que sus “funcionarios” (qué horror, esa palabra) deben hacer acciones simbólicas de empatía, de caridad, de desprendimiento, de austeridad. Yo personalmente me mato de la risa ante el solo pensamiento de que algo de ello tenga que ver con Marx, y espero que Francisco también.
 
Por lo demás, si alguno cree que me he sumado al conjunto masificado de aduladores, obsecuentes e hipócritas que nunca pisaron una Iglesia y que desde que asumió Francisco creen que son el catolicismo caminando, no me conoce.
 
Por lo demás, yo voy más allá de Francisco. Elimine, por favor, el Estado del Vaticano, un lastre histórico espantoso, y que toda la jerarquía de la Iglesia, comenzando por el Papa y siguiendo por cardenales, obispos y etc., viva en conventos y parroquias. Elimine el IOR y que todos pongan su platita, como cualquiera, en cualquier banco, y que económicamente todos se sostengan como puedan, como cualquiera. Verá entonces que no tendrá que hacer campaña contra los autos de lujo. Porque todos habrán sido vendidos para pagar las cuentas de la casa. And the story.
 

Gabriel J. Zanotti es Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA).  Es profesor full time de la Universidad Austral y en ESEADE es Es Profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.