Mercado Libre o la mano de Maradona

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 8/5/19 en: https://www.ambito.com/mercado-libre-o-la-mano-maradona-n5030354?fbclid=IwAR2Cs-l-GxmnKqkH1Sk7AN5zMRjL1Le5EEZeD3-D2ag9CBVbIhQr3fdCRfw

 

Mercado Libre o la mano de Maradona

La discusión entre Grabois y varios que defendieron a Mercado Libre (ML) muestra lo bizarro de este país. Argentina se debate entre los promotores del Estado desde la izquierda o la derecha. El mercado -los 45 millones de argentinos- a nadie le importa. Porque estos defensores suelen promover políticas que perjudican al sector privado. Por caso, aseguran que el (multi) estatal FMI nos habría rescatado: sí salvó al Estado y socios del sistema financiero, pero al país le afirmó un “modelo macrista” -de aumento de la presión fiscal: impuestos, tasas e inflación- que hunde al PBI desde que Macri asumió en CABA en 2007.

La industria y la construcción profundizaron caídas en marzo: 13,4% y 12,3% i.a., respectivamente. Para el Gobierno, son datos positivos porque estas bajadas intermensuales (de 4,3% y de 3,5%) no estropean el promedio del trimestre. Pero el Grupo SBS, por caso, estima una caída de la actividad de 0,2% trimestral y va para peor. Y, por cierto, todos los que dijeron, sin fundamento, que en 2020 se crecería pronto corregirán -¡otra vez!- sus pronósticos.

La discusión se armó al calor del viernes, cuando subieron 18% en Wall Street las acciones de ML, tocando un valor de mercado de u$s28.000 M, la empresa argentina más valiosa, cinco veces el valor de YPF. En su debut, en 2007, su acción valía u$s28; en enero 2019, u$s292 y el viernes se disparó hasta casi u$s600 aunque ahora cotiza a u$s540.

Entretanto, por su cotización bursátil, las empresas argentinas pierden 10% en dólares en 2019 tras haber perdido 50% en 2018. Algunos creen que el SP Merval subiría dado el ingreso el 29 de mayo en el Emerging Markets Index de MSCI y, para llegar al promedio de un mercado emergente, las acciones deberían crecer 65% en dólares. No lo creo, la macro no da.

ML está “desacoplado” del riesgo argentino. Crece en Brasil y México, sobre todo el negocio de Mercado Pago -contrarrestando una desaceleración en el volumen de mercadería- con un volumen de u$s5600 M durante el primer trimestre de 2019, una suba de 35% i.a. El e-commerce crece globalmente y, además, ML opera por fuera de algunas regulaciones estatales abaratando costos y llegando a sectores no bancarizados. Su mayor desafío es que Amazon llegue a Brasil.

A propósito, el fin de semana pasado en Omaha (Nebraska) -convertida en la capital global de la inversión- se celebró la junta general de accionistas de Berkshire Hathaway, el holding de Warren Buffett, con unas 40.000 personas de todo el mundo incluidos Tim Cook y Bill Gates.

El tema destacado fue la inversión que hizo Berkshire en Amazon, que Buffett justifica a pesar de que cotiza a un múltiplo PER muy alto explicando que quienes creen que el “value investing” -comprar activos según ratios estadísticamente bajos- yerran. Por cierto, Berkshire tiene en caja u$s114.000 M porque Buffett no encuentra inversiones atractivas en un mundo hoy complicado.

En contraposición con estos que invierten en tiempo real sobre datos testeados, el BCRA pretende “contener al dólar” -venderlo barato-, al estilo “del 10” en 1986, cuando convirtió el segundo gol a los ingleses.

La “Teoría Maradona” fue desarrollada por Mervyn King, expresidente del Banco Central inglés, según quien “Diego corrió 60 yardas en línea recta eludiendo a cinco jugadores e hizo el gol. ¿Cómo se elude a cinco corriendo recto?”. Es que “los jugadores esperaban que se moviera hacia la derecha o izquierda, pero él corrió en línea recta”.

Dicen que los mercados reaccionan según -la “credibilidad”- lo que creen que hará el BCRA. Si amenazando con vender dólares se genera tranquilidad, el riesgo-país caerá; pero si tienen que utilizar los dólares se deteriora la sustentabilidad de la deuda. Las reservas netas de libre disponibilidad están en u$s20.000 M: capacidad de intervención limitada.

Pero la misma teoría muestra su error. Maradona hizo el gol porque los jugadores se guiaron por expectativas y Diego Armando se dedicó a concretar la realidad. Así, sin dudas, se impondrá la realidad: la inflación creada por el Estado seguirá empujando al dólar, y no se trata sólo de no emitir exageradamente.

Aun con la supertasa que ronda el 74% -siete puntos más la tasa de Leliq desde el 66,8% del 16 de abril- el dólar se aprecia un 2,5%. Estas tasas y el dólar abaratado absorben demanda de dinero y tiran abajo la producción -el consumo- aumentando el bajón en la demanda en tiempo real, lo que trae inflación porque deja exagerada la emisión.

Y siguen aumentando impuestos -ahora 2,5% por estadística- porque la recaudación en abril subió 51,3% i.a., debajo -por sexto mes consecutivo- de la inflación. En términos reales cayó 3,6%, según LCG. Y para remate cae el precio de la soja complicando las retenciones.

Y cae el consumo, que tiene fuerte incidencia en el PBI, dado el bajón del poder adquisitivo salarial -11% i.a. en febrero- y hay que sumar los trabajadores que están cobrando el seguro por desempleo que alcanzó el récord mensual de 118.268 a diciembre que, en promedio, cobraron $3.845, además de los 1.750.000 de desocupados urbanos.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Angus Deaton: ¿si un país es más rico su gente no es más feliz? Falso: importan mejoras relativas

Por Martín Krause. Publicado el 2/12/15 en:

 

En su libro “El Gran Escape”, el último premio Nobel en Economía, Angus Deaton habla sobre la desigualdad y el progreso y presenta un punto bien interesante sobre la relación que existe entre el ingreso per cápita y la felicidad.

Veamos el primer gráfico:

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Comenta Deaton al respecto:

“Si observamos la esquina de la izquierda y abajo, donde están los países pobres, vemos que la evaluación sobre la calidad de vida crece con el ingreso nacional muy rápidamente. Luego que pasamos China y la India, yendo de la izquierda abajo hacia la derecha arriba, el aumento en la evaluación de vida es menos pronunciado, y una vez que llegamos a Brasil y México los resultados son cercanos a 7 sobre 10, tan solo un punto menos que los países realmente ricos de arriba/derecha. El ingreso es más importante entre los muy pobres que entre los muy ricos. Por cierto, resulta tentador mirar al cuadro y concluir que una vez que el PIB per cápita alcanza unos 10.000 dólares por año, más dinero no mejora la vida de la gente, y muchos así lo han afirmado. Sin embargo, esta afirmación es falsa”.

El argumento de Deaton es que no importa la mejora absoluta sino la porcentual. Pone este ejemplo: uno que gana $200.000 recibe un aumento del 1% ($2.000); esto es más que uno que gana $50.000 y recibe un aumento del 2% ($1.000). Este último va a estimar que obtuvo mejor resultado, y el primero se verá frustrado.

Deaton reconfigura los mismos datos del primer cuadro en niveles que cuadruplican el ingreso; esto es, comenzando con 250 dólares (Zimbabue, Congo, luego 1.000 (Tanzania, Kenia), otro nivel de 4.000 (China e India), 16.000 (México y Brasil) y los países ricos con $64.000. En ese caso la figura es la siguiente:

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Lo que dice este gráfico es que diferencias porcentuales iguales en ingresos producen cambios absolutos iguales en la evaluación sobre la calidad de vida. En promedio, si nos movemos de un país a otro cuyo ingreso per cápita es cuatro veces superior, avanzaríamos un punto en calidad de vida.

“El Gráfico 2 es importante porque muestra que centrar nuestra visión en el ingreso es muy engañoso. Los países más ricos tienen mayores niveles de evaluación de vida, aun entre los más ricos del planeta”.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

 

Crear empleo o crear valor

Por Nicolás Cachanosky. Publicado el 21/5/14 en: http://opinion.infobae.com/nicolas-cachanosky/2014/05/21/crear-empleo-o-crear-valor/

 

El 19 de Mayo el Indec informó los datos de desempleo para el primer trimestre del 2014. Los resultados no muestran una mejora en el índice de desempleo y se prestan a la interpretación que sugiere que se ha estancado la creación de empleo a la par de una posible disminución en la fuerza laboral (menos gente buscando empleo.) Esto, sumado a las dudas que los indicadores del Indec presentan, genera incertidumbre sobre la situación del mercado laboral. El organismo oficial de estadística (al que tan fácil le resulta criticar estimaciones privadas) ha tenido que admitir importantes correcciones en sus principales indicadores. ¿Será el de desempleo el próximo índice a ser revisado?

El desempleo para los 31 aglomerados urbanos se ubicó en un 8.7%. Si se le suman la subocupación demandante (quienes trabajan pocas horas a la par buscan otros trabajo) se llega a un 14.2%. En el primer cuatrimestre del 2013 el desempleo se ubicaba en el 7.9% llegando al 13.4% si le agregamos la subocupación demandante. Hay otros tres indicadores que muestran problemas en el mercado laboral. En primer lugar el Índice de Demanda Laboral (UTDT) [CABA y GBA] de febrero del 2014 se encuentra un 15% por debajo del mínimo de la crisis del 2001. En segundo lugar el desempleo de largo plazo (desempleo por más de 12 meses) para el 2012 (último dato disponible en el Banco Mundial) es del 27.8%, mientras que para Brasil y México estaba en 14.6% y 1.7%. Esto quiere decir que ya en el 2012 el 27.8% de los desempleados llevaban al menos 12 meses en esa situación. Altas tasas de desempleo de largo plazo pueden indicar aumentos en un desempleo estructural muy difícil de reducir. En tercer lugar, una baja participación laboral. La población económicamente activa se encuentra en torno al 45% de la población en condiciones de trabajar (tasa de actividad en el informe del Indec). Los bajos salarios reales y los distintos subsidios al desempleo atentan contra la oferta de trabajo.

Junto con la inflación, el desempleo debe ser de las condiciones económicas más sensibles para el votante. De allí la importancia que el político suele dar a estos indicadores y su interés en políticas para crear empleo. ¿Cuántas veces el oficialismo y la oposición han hecho referencia a la necesidad de crear puestos de trabajo? ¿Cuántas veces el oficialismo ha puesto el acento en las políticas para crear empleo?

Crear empleo es fácil. Crear valor (trabajo que cree más valor del que consume en el proceso productivo), en cambio, es difícil. Cualquier gobierno puede muy fácilmente crear empleo. Si un país con una economía débil tiene unas 100 personas desempleadas, lo único que debe hacer su dirigencia política es que el Ministerio de Trabajo y Desarrollo Social de este país ponga en marcha un “plan trabajar” por el cual se contrata a 50 personas para que caven pozos por la mañana y a los otros 50 para que los tapen por la tarde, repitiendo esta tarea todos los días. La tasa de desempleo baja a 0% y el PBI aumenta por el incremento en la producción de pozos. Las estadísticas confirman las políticas keynesianas de gasto público que tanto inspiran al oficialismo (claro, los indicadores económicos están inspirados en esas teorías). El análisis económico, en cambio, sugiere que indistintamente de lo que digan las estadísticas, cavar pozos lejos está de solucionar los problemas económicos del país. Del mismo modo, bajar el desempleo vía empleo público tampoco es solución. 

Supongamos ahora que en lugar de contratar a los desempleados para cavar y tapar pozos se contrata a estos 100 desempleados para producir autos (hace unos días se supo que el equipo económico K le pidió a las automotrices que no lleven adelante despidos y suspensiones laborales). En lugar de imaginar a 100 personas cavando y tapando pozos, tenemos la imagen mental de 100 personas produciendo autos que podemos ver, tocar y usar. Ya no es obvio, como en el caso de los pozos, que la producción de autos sea una medida equivocada. Producir autos, sin embargo, puede ser tan “ridículo” (económicamente hablando) como producir pozos. El valor económico no se encuentra ni en el tamaño ni en las cualidades físicas de lo que se produce, el valor económico es subjetivo y personal, por lo tanto no es susceptible de ser cargado en la planilla Excel de Kicillof y Costa.  Así como los pozos no crean valor económico y por lo tanto no contribuyen al desempeño económico del país, subsidiar la construcción de bienes que no son rentables (¿industria automotriz en Argentina?) es igual de contraproducente. En términos económicos, producir autos que el mercado no está dispuesto a pagar (sin subsidio, protección, etc.) es equivalente a producir pozos. El ejemplo de los pozos apela expresamente al ridículo para separar la ilusión estadística de resultados económicos. Que a los ojos una actividad económica nos parezca rentable de ninguna manera quiere decir que así lo sea.

Los funcionarios públicos suelen caer presa de la ilusión estadística de creer que porque se crea empleo, entonces se crea valor. La relación es la inversa. Es cuando el mercado crea valor que se aumenta la demanda de trabajo y se baja la tasa de desempleo, el trabajo artificial producto de políticas públicas no pueden garantizar la creación de valor. Lamentablemente los políticos que se arrogan el decidir el destino económico del país se dejan llevar por el valor del índice de desempleo y no por si el trabajo creado por sus políticas públicas crea o consume valor que otros producen. Que el trabajo que vemos creado por las políticas públicas no sea visualmente “ridículo” no quiere decir que las políticas públicas sean exitosas.

El rol del Estado no es crear valor. El rol del Estado es mantener la ley y el orden; que es para lo que está institucional y estructuralmente preparado. Si el Estado protege instituciones de mercado, entonces no tendrá que apelar a ilusiones estadísticas para esconder el desempleo bajo la alfombra de series económicas. El bajo desempleo en Japón, por ejemplo, no se debe al éxito de sus “planes trabajar”, se debe al desarrollo económico sustentado sobre un marco institucional más serio y consistente que el Argentino.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver.