Cómo lograr la “pobreza cero”

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 4/4/19 en:  https://www.gacetadeguinea.com/noticia/2034/opinion/como-lograr-la-pobreza-cero.html?fbclid=IwAR05PQY-4mf268ETIbhVfOngvXy6V4Z2jqIifeHcq_3A8az7BNqpvFtdBmQ

 

Del Congreso Internacional de la Lengua Española, celebrado en la ciudad de Córdoba, Argentina, e inaugurado por el Rey Felipe VI, en particular de la charla sobre inteligencia artificial de José María Álvarez-Pallete, surge que los cambios culturales serán radicales en las próximas décadas. Y, quizás, las personas ya no se interesen por los presidentes de gobiernos, sino por cosas más importantes, para empezar, su propia vida.

Cómo lograr la “pobreza cero”

Pero, si acaso recordaran al presidente argentino Mauricio Macri, que durante su campaña prometió “pobreza cero”, no extrañaría que fuera por lograr la pobreza récord, de niños pobres.

Tomemos el mercado financiero argentino. La Bolsa de Buenos Aires, en 2019 avanza un 11%, en tanto que 14% se desvaloriza -contra el dólar- el peso que lleva una inflación del 13%. Durante marzo, los bonos en dólares emitidos por el gobierno argentino bajaron 3% en promedio. Las acciones argentinas que cotizan en Wall Street terminaron con mayoría de bajas. Por su parte, la tasa de interés de los plazos fijos en los bancos locales apenas superó el 3%, perdiendo contra la inflación -3,5%- y el dólar.

Así, la mejor inversión es comprar dólares y tenerlos sin producir. O sea, que Argentina se desinvertirá porque la rentabilidad de la economía del peso es negativa por los altísimos impuestos, la inflación descontrolada y la tasa de interés de referencia del Banco Central que casi llega al 70%. En otras palabras, el PBI seguirá cayendo con el modelo que Macri viene implementando desde hace 14 años -desde que era Alcalde de Buenos Aires- de aumento del peso estatal sobre los ciudadanos -el mercado- que producen.

La pobreza crece porque aumenta el modo coactivo en que el Estado retira recursos del mercado: impuestos, inflación y endeudamiento/tasas altas. Y toda coacción perjudica más a los más vulnerables. La inflación -el exceso de emisión para solventar gastos estatales- resulta peor para los más modestos, porque los empresarios suben los precios.

Mientras que las tasas de interés hacen inaccesible el crédito, según la consultora LCG, la pobreza cero se conseguiría con una transferencia extra, de recursos en manos del Estado, por US$ 5.500 millones a los 2,1 M de hogares argentinos pobres, o sea, aumentar el gasto social en 1,7% del PBI cuando el FMI autoriza solo 0,3%.

Ahora, estos recursos son coactivamente retirados del mercado, particularmente de los más pobres -los empresarios, pagan los impuestos subiendo precios, bajando salarios, etc.- luego son filtrados por una burocracia que se queda con buena parte, devolviéndose en asistencialismo bastante menos. Con lo que, por el contrario, aumentar el asistencialismo profundizaría la pobreza.

Según datos oficiales, la cantidad de argentinos pobres en 2018 llegó al 32%, 6 puntos porcentuales (pp) más respecto de 2017 cuando era de 25,7% y la cantidad de niños pobres -de 0 a 14 años- aumentó de 39,7% a 46,5%.

Macri afirmó que seguirá el mismo modelo -de aumento de la exacción coactiva al mercado- pero más rápido, con lo que creará pobreza más rápidamente que los 6pp anuales. Así, cuando acabe su segundo mandato -si gana la reelección en octubre- habrá logrado que más del 50% de los argentinos sea pobre. Cuando debería, por el contrario, desregular la economía y bajar los impuestos, la inflación y las tasas de modo que cada persona pueda trabajar y, con su dinero, poder desarrollarse.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

 

Mercados Peronistas

Por Iván Carrino. Publicado el 4/7/18 en: http://www.ivancarrino.com/mercados-peronistas/

 

Si en lugar de hacernos cargo de los problemas, apelamos a teorías disparatadas, va a ser difícil salir de la crisis.

En momentos de crisis, prolifera el nerviosismo y la ansiedad. Además, también surgen todo tipo de teorías sobre las causas que la generaron y las consecuencias posibles.

Entre esas explicaciones y en el caso particular de Argentina, están las que ven el origen del problema como un fenómeno puramente local, las que ven al origen como uno puramente internacional, las que observan la cuestión como una combinación de ambas… Y así sucesivamente.

Ahora bien, también tenemos las teorías conspirativas. Estas teorías creen que los problemas que enfrentamos hoy en la economía responden a una oscura confluencia de intereses.

En esa línea está el reconocido periodista Jorge Fernández Díaz, quien recientemente publicó una editorial donde acusa de la crisis a la alianza entre los mercados financieros y, créase o no, el peronismo.

En su última columna de Radio Mitre, el editorialista sostuvo que:

El peronismo que dejó el incendio se regocija por el sufrimiento del bombero y se propone para apagar él mismo las llamas que encendió. No le importa la Patria, le importa el poder. El queso. Como siempre.

Y tiene un aliado invariable: el mercado, que le impone sus condiciones al Gobierno, lo lima, lo desgasta, y lo debilita para que luego el peronismo venga y se lo coma crudo de un bocado.

Peronismo y mercado, que tan opuestos aparecen por momentos, han trabajado juntos, han sido funcionales durante estas décadas de decadencia: ambos son culpables de la pobreza y la postración argentina.

Peronismo y mercado, compañeros. Hay empresarios y banqueros con una falta de patriotismo que hiela la sangre.”

Estos párrafos son tan poéticos como alejados de la realidad.

Es que si miramos la historia de “los mercados” en la Argentina reciente, vemos que los hechos no tienen nada que ver con lo que se está planteando.

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En el gráfico de aquí arriba puede verse al principal indicador de la bolsa de Buenos Aires expresado en moneda dura. Es decir, en dólares.

Como se observa, la bolsa ha tenido una estrepitosa caída de más de 40% desde su máximo alcanzado en enero.

Al ver esto, el observador inexperto claramente podría ver allí a un “mercado llamando al peronismo”.

El mercado desconfía de Macri, se podrá decir… entonces baja, baja y baja, generando pánico y nerviosismo y debilitando al gobierno, para que éste finalmente dé un paso al costado y deje “la mesa quede servida” para el próximo líder populista…

Ahora bien, ¿no se ve la película completa?

¿Qué querían “los mercados”, cuando, unos segundos nomás antes, treparon 119% en dólares desde que Macri asumió el gobierno? ¿Estaban llamando al peronismo, o en realidad estaban aplaudiendo de pie y apostando por la continuidad de Cambiemos?

Más atrás en el tiempo, enero de 2011 había marcado un máximo histórico del índice Merval en dólares. Sin embargo, menos de dos años después (tras las elecciones que confirmaron la continuidad de CFK como presidente y el cepo cambiario) éste índice se había desplomado un 60%

¿Qué gritaba el mercado en ese entonces? ¿”Viva el peronismo”?

Como se ve, la teoría de la alianza entre los mercados y el peronismo no resiste el menor análisis.

Carnicerías Neoliberales

En el dislate antimercado que es la nota a la que nos estamos refiriendo, el autor propone que frente a la pesada herencia dejada por el gobierno anterior, había solo tres salidas posibles:

—- O seguir rumbo a Venezuela,

—- O hacer un programa gradualista y rogar al cielo financiero (curiosamente, el mismo que Fernández Díaz desprecia) que acompañara el cambio,

—- O poner en práctica una “carnicería de gran dolor, después de la cual supuestamente saldríamos adelante. Los pocos que quedaran vivos, por supuesto”.

Esta última receta es la de los “neoliberales ortodoxos”.

Ahora bien, ¿de qué carnicería hablamos? En Chile, que es lo más cercano al “neoliberalismo ortodoxo” que tenemos en la región, el Riesgo País cayó 3 puntos el mes pasado, mientras que en Argentina trepó 73. Además, se espera que el vecino país crezca 3,8% este año, mientras que Argentina coquetea con la recesión.

A la luz de los datos, tener cuentas públicas ordenadas y un gasto público de casi la mitad no genera ninguna carnicería, sino todo lo contrario.

Obviamente que las transiciones desde un modelo a otro son lo más complicado de hacer, pero el modelo gradualista de Cambiemos no hizo agua porque “los mercados se le pusieran en contra”, sino porque cuando no solo los mercados, sino también la ciudadanía dos veces en las urnas, los apoyó de manera contundente, no cumplieron las expectativas de cambio que tanto habían generado.

Un mundo diferente

Yo no niego ni minimizo el cambio en las condiciones internacionales ni el impacto en la sequía sobre el desarrollo normal de nuestra economía. Pero ser uno de los más golpeados de la tormenta internacional habla más de nosotros que de ella.

Además, no podemos seguir siempre echándole la culpa a la suerte, al contexto externo, o al siempre latente fantasma del peronismo.

Por una vez habrá que hacerse cargo y, en lugar de protestar, escuchar el mensaje y corregir. A pesar de todo, el gobierno todavía está a tiempo.

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE

En Argentina se consolida el populismo caviar

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 9/5/18 en: https://elnuevodiario.com.do/en-argentina-se-consolida-el-populismo-caviar/

 

En abril de 2016 escribí una columna titulada “¿Es Macri más populista que Evo?” y, aunque Usted no lo crea, más allá de los discursos intrascendentes y los amigos “conservadores”, en los hechos es realmente más populista, demostrando hasta qué punto un discurso puede confundir a mucha gente.

Evo tuvo -y mantiene- un discurso populista y un inicio estatista que se manifestó, por ejemplo, en la nacionalización de empresas de hidrocarburos, mineras, eléctricas y de servicios. Macri mantiene estatizadas casi las mismas empresas. Pero Evo se moderó y convive con el sector privado. Macri, en cambio, tuvo un discurso “pro mercado”, pero ha fortalecido y agrandado al Estado, sobre todo si sumamos obra pública. Bolivia creció en los últimos 12 años y en 2015 su PIB avanzó 5,5%, 4,3% en 2016 y 3,8% en 2017.

En Argentina la presión impositiva solamente -habría que agregarle la desbocada inflación y las altas tasas de interés- supera bien al 34% del PIB y en ascenso, debido al descontrolado gasto estatal, mientras que en Bolivia es del 28% con una inflación mucho menor. En 2016 y 2017, la deuda pública argentina nacional subió en US$ 80.269 millones, equivalente al 15% del PIB, con lo que se habría logrado un “crecimiento” -inflado, en rigor- de la economía de solo 0,6%. (-2,3% en 2016 y 2,9% en 2017)

Como era previsible -y lo he señalado en innumerables artículos- en estos días se ha desatado una crisis terminal, sino fuera que siempre hay interesados en sostener a los populismos, que ha sido tapa de muchos diarios. Por caso, el Financial Times publicó una nota: “¿Argentina es un caso excepcional?”. Como dice Warren Buffet, “Nunca se sabe quién nada desnudo hasta que baja la marea” y la marea financiera se ha retirado debido a la solidez del dólar impulsada por la suba de las tasas de interés en EE.UU., descubriendo la extrema debilidad de la economía argentina.

Señala el Financial Times que “En una semana, el banco central argentino destinó US$ 5000 millones -el 10% de sus reservas en moneda extranjera- y decretó tres alzas de tasas en un intento por detener el derrumbe del peso… es probable que la decisión de subir su tasa oficial… al insostenible nivel de 40% intensifique el pánico…”. Imagínese, ¡tasas de interés al 40%! No existe sistema productivo privado que pueda soportar eso.

Claramente la política fiscal argentina -los impuestos y las tasas- es confiscatoria y ante esta realidad los capitales, sobre todo extranjeros, están escapando raudamente al punto que la Bolsa de Buenos Aires cayó más de 10% en pocos días.

Por cierto, ante los hechos que desmienten un acercamiento a la economía de mercado, Macri con un discurso engañoso ha logrado instalar la idea de que la suya es una política “gradualista” y que por tanto hay que tener paciencia hasta ver los resultados. Si su política fuera realmente “gradualista” y se hicieran avances hacia una economía “pro mercado” los resultados positivos deberían verse.

Pero en lugar de reconocer que su populismo caviar ha fracasado definitivamente y que ya no tiene dinero para seguir financiándolo -ni nadie que quiera prestarle, a tasas razonables- aparece el salvataje del FMI, que se dedica precisamente a ello: a salvar insalvables, total que los burócratas de este organismo multi estatal no arriesgan su propio dinero, sino que son los ciudadanos de los países miembros los que aportan los fondos por vía impositiva.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.