El impacto colateral de la guerra EE.UU. con China

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 10/4/18 en: https://alejandrotagliavini.com/2018/04/10/el-impacto-colateral-de-la-guerra-ee-uu-con-china/

 

Los políticos suelen ser voluntaristas. Así, Macri dijo que espera que la visita de Rajoy “ayude a convencer a los españoles… de que… no van a encontrar… un país que los reciba con tanto afecto”. ¿Afecto? Los capitales no se mueven por afecto, sino por eficiencia, gracias a Dios, de otro modo se perderían, se perdería el trabajo de todas las personas que intervinieron para juntar esos fondos. Los afectos son para cosas más importantes que el dinero.

El año pasado Macri fue recibido en España, precisamente, con mucho afecto… pero los capitales nunca llegaron, por suerte, ya que hubieran sido malgastados dado que, más allá de algunos sectores apalancados por el gobierno como la construcción -a un costo exorbitante que en su momento habrá que pagar-, el resto no es atractivo debido al “costo argentino” empezando por la carga fiscal.

Por caso, según la fundación Pro Tejer, una remera por la que el consumidor paga $ 100, tiene un costo de fábrica de solo $ 8.50, un 50.3% son impuestos, 9% se va en logística y comercialización, 12.2% se lo llevan los bancos, 12.7% se destina a alquileres, 4.8% es la rentabilidad de la marca y el 2.5% se va en publicidad y diseño. Este costo fiscal exorbitante explica que, en los shoppings, el 70% de la ropa sea importada. Claramente no conviene producir localmente y, por tanto, tampoco invertir.

El gobierno dice que la presión fiscal baja. Pero eso no se condice con la recaudación que, por ejemplo, en marzo aumentó 37% -exceptuado el efecto del blanqueo de 2017- respecto del mismo mes del año anterior, superando a la inflación -en torno al 25%- sumada al crecimiento del 4% anualizado, en el primer trimestre, según desliza el oficialismo.

Al mismo tiempo, confundiendo a la opinión pública, el oficialismo argumenta que este aumento de la recaudación se debe a la reactivación. A ver, el aumento está justificado sobre todo por el IVA Impositivo que creció 57.3%, contra marzo del año pasado, gracias a los dibujos ya que, parte de la percepción de “combustibles” y otras alícuotas, se computaron como IVA con lo que se agregaron unos 7 puntos.

Por cierto, aumentar las barreras aduaneras para que entren menos productos importados sería contraproducente y, entre otras cosas, presionaría hacia un aumento de la “inflación”, el IPC, al sustituir importados por productos nacionales más caros. Y la cosa no está para bromas. La “inflación” núcleo se disparó en marzo y podría llegar al 2.8% en CABA por encima del nivel general del 2.35%, según FIEL.

Y en esto podría impactar la guerra comercial entre China y EE.UU., bajando los precios en Argentina a costa de aumentar las importaciones. Trump está asustado porque el déficit comercial con China creció el año pasado 8%, hasta los US$ 375.200 M. Aunque Beijing tiene otra versión: el superávit con EE.UU. es de US$ 275.810 M, un récord pero menor (en US$ 100.000 M) a lo calculado por Washington. El comercio con la primera potencia mundial generó el 65% del superávit comercial chino global.

 

Así, Trump ha empezado su guerra comercial contra China, pero sin toda la artillería. Según Standard & Poor´s, los aranceles que aplicaría EE.UU. afectarían al 12% de los productos chinos, con lo que suena más a una estrategia negociadora cuyo objetivo es reducir el déficit en US$ 100.000 M. Beijing contraataca donde puede hacer más daño. La agricultura generó más de 19.000 M en exportaciones hacia China en 2017. La segunda mayor partida son aviones comerciales, con 16.260 M, seguida por los automóviles, con 10.500 M. Estas tres categorías serían aranceladas por China en caso de que Trump acabe por oficializar esta nueva ronda de aranceles contra productos de alta tecnología chinos.

Así las cosas, el riesgo real de una guerra comercial es bajo y con poco impacto en Argentina, pero podría derivar hacia otro lado. Según Bloomberg, el gigante asiático no descartaría una futura devaluación del yuan lo que impulsaría la exportación, aunque también conllevaría otros riesgos. Entre ellos, estarían los relacionados con el pago de la deuda de las empresas locales y sus efectos devastadores en los mercados, como sucedió en el verano de 2015 y, además, alimentaría una respuesta más dura por parte de las autoridades estadounidenses.

Beijing, que había devaluado el yuan en varias ocasiones durante 2015 y 2016, se comprometió a no utilizar la guerra cambiaria. Pero desde la llegada de Trump a la presidencia de EE.UU., el yuan acumula una subida del 9% contra el dólar.

En fin, si resulta cierto, como informa Bloomberg, que las autoridades chinas estarían analizando el efecto del uso de la divisa como herramienta de negociación con EE.UU. y las implicaciones futuras de la devaluación de la moneda ante cualquier impacto comercial, lo cierto es que una devaluación del yuan contra un peso -ya sobrevaluado- provocaría una mayor inyección de productos chinos en Argentina.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Todos somos iPhone

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 10/3/16 en: http://www.panamaamerica.com.pa/opinion/todos-somos-iphone-1017162

 

El teléfono iPhone, cuyo dueño era Syed Farook, quien con su esposa asesinaron a 14 personas en San Bernardino (California), se convirtió en objetivo del FBI que le solicitó al fabricante Apple escribir un programa para descifrar la información almacenada en la memoria del aparto.

Sin embargo, según publicó Bloomberg, los expertos en seguridad aseguran que el FBI podría hackear el iPhone sin ayuda, accediendo más rápido a la información sin tener que esperar al tribunal federal de California que decida si Apple debería ser forzada o no para colaborar.

El experto Jonathan Zdziarski afirma que el problema podría resolverse con investigación y que, por lo general, se puede romper un código de acceso con menos de 200 intentos, porque la gente suele elegir los fáciles. Lo que sucede es que el gobierno quiere sentar precedente para poder hacerse de cualquier información con solo una orden judicial.

Es abrumador el apoyo que la empresa tecnológica ha conseguido. Entre muchos otros, enviaron cartas de respaldo al tribunal Google, Amazon, Facebook, Microsoft, Twitter y LinkedIn, y también recibió el apoyo de destacados expertos en seguridad e incluso el del defensor de derechos humanos de la ONU y el respaldo de periódicos como el Boston Globe, que afirmó que “tiene la razón en luchar contra el FBI por la seguridad del iPhone”.

Más allá de que Apple se perjudicaría porque tendría que desarrollar otro sistema operativo -otro iOS-, lo que requeriría tiempo y dinero, el problema de fondo es la privacidad de las personas.

Personalmente no tengo por qué esconder nada, de modo que no me preocupan los fisgones en absoluto, pero preferiría que mis claves de acceso a cuentas bancarias, por ejemplo, no cayeran en manos de desconocidos y probables delincuentes, aunque tampoco esto me desvela mucho ya que estoy reasegurado.

El senior VP de Apple, Google, Amazon, Facebook, Microsoft, Twitter y LinkedInha dejado muy mal parado al FBI, probablemente sin pretenderlo.

En un artículo publicado en The Washington Post, asegura que la firma de Cupertino debe trabajar sin descanso para luchar contra los criminales que tratan de entrometerse en la información personal de los dispositivos. ¿Eh? ¿Cómo? ¿Se refiere a criminales como el FBI? Probablemente no haya querido decir eso, pero lo está diciendo.

“El FBI nos pide que creemos una puerta trasera con un software que invalide las protecciones de códigos, creando de manera intencional una vulnerabilidad que permitiría a la fuerza gubernamental entrar al iPhone.

Una vez que se cree este software? se convertirá en una debilidad que los criminales y los hackers pueden utilizar para causar estragos en la seguridad y privacidad de todos”, indicó el VP de Apple.

Craig Federighi comentó además que la tecnología de encriptación de iPhone no solo ayuda a mantener la información de los clientes segura, sino que también es una “línea de defensa contra los delincuentes que tratan de implantar software malicioso o espía o incluso, cuando tratan de utilizar el dispositivo de una persona inocente para acceder a la información de una empresa”.

En fin, más allá de unos cuantos sonados casos de corrupción, no creo que el FBI califique como “criminal” en términos de violador sistemático de leyes estatales, pero definitivamente es inmoral que pretenda forzar el acceso a propiedad -datos- privados sin consentimiento de sus propietarios.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.