“El eje bolivariano puede volver, ¿pero qué hace el populismo sin dinero?”

Por Constanza Mazzina. Publicado el 19/04/21 en: https://www.larazon.es/internacional/20210419/v7olaicg2jaupgtoruu35kcuce.html

Guillermo Lasso, presidente electo de Ecuador

Guillermo Lasso, presidente electo de EcuadorANGEL DEJESUSAP

Cuando muchos daban por acabada a la izquierda bolivariana, esta tendencia ha vuelto a resurgir con fuerza con la victoria del candidato Luis Arce en Bolivia y antes en Argentina, con el triunfo de Alberto Fernández, el delfín de Cristina Fernández de Kirchner. Ecuador ha estado muy cerca de volver al correísmo, pero en contra de las expectativas creadas, el ex banquero Guillermo Lasso se ha acabado imponiendo a Andrés Arauz. La experta en política Constanza Mazzina ofrece algunas claves de hacia dónde se mueve la región.

¿Se puede decir que América Latina gira a derecha o izquierda tras la victoria de Lasso en Ecuador y de Arce en Bolivia?

No podemos decir por ahora que haya un giro a la izquierda o a la derecha. Tenemos un mix entre gobiernos de extrema izquierda como los de Nicaragua y Venezuela; varios de izquierda, como Bolivia, México y Argentina; y algunos que por ahora se ubican en el centro, como Ecuador y Perú, aunque hay que ver que pasa en este país en la segunda vuelta de las presidenciales. En el otro lado hay gobiernos más en la derecha, como el de Lacalle en Uruguay o incluso el Chile de Piñera, la Colombia de Duque y Paraguay. Más a la derecha está el Gobierno de Bolsonaro en Brasil. Lo que sí se presenta en este complejo escenario ideológico de 2021 para América Latina es la presencia de varias grietas que no logran resolverse.

¿Qué grietas son esas?

Una grieta ideológica entre izquierda y derecha, entre populismo y republicanismo, y también una grieta de modelos de desarrollo económico, entre economías abiertas y cerradas, y como consecuencia de esto hay una distinta concepción sobre la inserción internacional. Y aquí es donde se juega la relación con EEUU y con Cuba. Para algunos, la globalización y la relación con EEUU constituye una oportunidad. Para otros, la oportunidad la brindan China o Rusia o la propia región.

¿Cambiará la política de EEUU hacia América Latina con Biden?

Hay dos Américas Latinas en este punto. Una parte de países tienen trato y tratados con EEUU, y esta política la continuó Trump. Y otra América Latina que elige alianzas estratégicas con China y Rusia. Biden probablemente va a reforzar la relación con América Central y el Caribe. Hay que ver qué va a hacer la relación de Biden con Bolsonaro. Esta es quizá la mayor incógnita. Más allá del tratado de libre comercio que renegoció con México, hay otros tratados con Chile, Colombia, Perú y América Central. Además, EEUU ha mejorado la relación con Ecuador en los últimos años.

¿Y qué papel juega China en la región?

China hace tiempo que está metiéndose en América Latina, desde el principio del siglo XXI. Lo vemos en las inversiones que hace en la región, y que de alguna manera fue acompañado por ese descuido de la administración Trump.

¿Puede haber un renacimiento del eje bolivariano?

Entiendo que sí. Los lazos de Maduro en América Latina son fuertes, sobre todo con la administración de Alberto Fernández en Argentina y con el regreso de Evo Morales a Bolivia. Lo que muestran estos años con la vuelta de estas izquierdas es que Luis Arce en Bolivia y Alberto Fernández en Argentina son una especie de títeres o regentes. En Argentina, Fernández quiere y sigue en el eje bolivariano y el Grupo de Pueblo, pero eso tuvo mucho auge en 2007 y 2010, en la época en la que los precios del petróleo y las materias primas eran muy altos, pero eso cambió y hacer populismo sin dinero no es fácil.

¿Y Brasil?

En Brasil hay una potencial regreso de Lula da Silva. Tendremos que ver cómo se desarrolla la presidencia de Bolsonaro. En este país hay otra grieta que tiene que ver con el voto territorial. Hay una parte que es muy del Partido de los Trabajadores y otra parte de Brasil, del centro hacia el sur, que es completamente ante Lula y PT.

Constanza Mazzina es doctora en Ciencias Políticas (UCA), master en Economía y Ciencias Políticas (ESEADE). Fue investigadora de ESEADE, Fundación F. A. von Hayek y UADE. Fue docente de la Universidad del Salvador en grado y postgrado y en el postgrado en desarme y no proliferación de NPSGlobal. Es profesora de ciencia política en la Fundación UADE. Sigue a @CMazzina

Argentina y Wall Street esperando los resultados de las elecciones en Estados Unidos

Por Alejandro A. Tagliavini: Publicado el 3/11/20 en: https://www.dataclave.com.ar/economia/argentina-y-wall-street-esperando-los-resultados-de-las-elecciones-en-estados-unidos————————_a5fa0bcdcdaaeb8185c91bf06

La economía de EE.UU. creció 7,4 % (33,1% anualizado, récord) en el tercer trimestre, superando las expectativas. Pero el PBI todavía está 3,5% debajo del pico anterior a las cuarentenas. Si este martes gana Trump, Wall Street podría ponerse eufórica. Todas las encuestas dan por triunfador a Biden, pero algunos tienen dudas.

Entretanto, el BCRA, para “controlar” al dólar, en octubre vendió casi US$ 1.000 M. Y Paraguay que no reprime al dólar ni tiene retenciones ya está entre los principales exportadores de soja y su banco central con exceso de dólares. A ver, el dólar no se dispara, el peso cae por la inflación, el exceso de emisión monetaria en tiempo real: 

En octubre la Secretaría de Finanzas obtuvo $420.583 M, finalizando el mes con un financiamiento neto positivo de unos $250.000 M, el mayor rollover del año. Pero esto se debe básicamente a personas no pueden salir al exterior. De hecho, gran parte se recaudó con instrumentos dólar linked que, por cierto, podrían muy bien ser defaulteados y, aun cuando se sincere la devaluación, para entonces probablemente se haya ganado más con el oro.

Pero como toda represión al mercado, esto no es natural y, por tanto, más temprano que tarde estallará por algún lado. Economía pretende mostrar un ordenamiento monetario y anunció que hasta fin de año no pedirá dinero al BCRA, financiándose con deuda del mercado local, buscando reducir la emisión. Lo que elevará las tasas provocando recesión, ergo, caída en la demanda de dinero en tiempo real con lo que -recordando que inflación es sobreoferta de dinero en tiempo real- esta sobreoferta seguirá porque la demanda caerá más que la oferta.

A la vez, Economía informó que la recaudación creció encima de la inflación, casi 44% i.a. en octubre. Pero el blue, que muestra con más certeza la inflación -ya que es la devaluación del peso, no el aumento del IPC encorsetado por el gobierno- subió 143%, o sea que la recaudación cayó brutalmente en términos reales, reales de los de verdad.

Ahora Argentina tiene un problema de, por lo menos, mediano plazo porque no se ven ideas claras en la oposición. El principio filosófico de todo esto es que la violencia siempre destruye, como ya lo sabían los filósofos griegos, i.e. Aristóteles, que la definían como aquello que pretende desviar al cosmos de su curso natural. Es decir, cualquier represión estatal -utilizando el monopolio de la violencia, su poder policial- es necesariamente destructivo.

Entre los que critican el gasto hay quienes están de acuerdo con la cuarentena o lo estaban y, ahora, que toca pagar la fiesta, se desdicen. A ver, los confinamientos cuestan mucho dinero y, siendo el Estado el responsable, tiene que aumentar el gasto. De modo que, para bajar el dispendio estatal, debe empezarse por levantar toda restricción al mercado.

Por cierto, más allá de que las personas en libertad pueden manejar cualquier epidemia con mayor eficacia que la proverbial ineficiencia estatal, las consecuencias de las represiones -violencia- estatales conllevan consecuencias mucho más negativas que las del virus: como relata Oxfam, los desnutridos en el mundo aumentarán hasta 270 millones este año, 82% más que en 2019.

Luego, como dice el keynesianismo, el gasto estatal -eventualmente financiado con emisión monetaria- ¿estimula la demanda de bienes y servicios y así, en un círculo virtuoso, aumenta la producción absorbiendo oferta monetaria, evitando la inflación (la sobreoferta)? O ¿es contraproducente como dice la oposición? Pues lo que destruye es la violencia, no otra cosa.

Desde el 2003 hasta el 2016, el gasto del sector público consolidado pasó del 22,7% al 41,5% del PBI y, desde entonces, se disparó tipo Space X. Pero el error de los críticos del gobierno consiste en creer que el Estado solo puede financiarse de tres modos: deuda, emisión y recaudación impositiva. En estos tres casos sí se utiliza la fuerza policial del Estado, con la que se recaudan los impuestos, se impone el curso forzoso de la moneda que se emite y, finalmente, se toma deuda precisamente garantizada por el cobro coactivo de impuestos. Y por ello son destructivos.

La emisión monetaria tampoco sería un problema si la economía creciera al ritmo necesario para absorber esos billetes. Pero como el PBI no crece, el exceso de emisión -en tiempo real- es inflación, desvaloriza el peso. La carga impositiva destruye porque es dinero coactivamente retirado del trabajador, lo que resulta en ineficiencia desde que la eficiencia es definida por cada persona, ya que supone el servicio más adecuado a la necesidad de cada individuo, en tiempo real. En cuanto al endeudamiento estatal, en principio, provoca una suba de tasas dificultando crédito para el sector productivo.

Pero no es cierto que estos tres sean los únicos métodos para financiar el gasto, no existe relación directa entre aumento del gasto público y caída del PBI. Eventualmente, por caso, el Estado podría vender parte de las casi infinitas propiedades que posee -edificios deshabitados como la imponente residencia de Mansilla en Belgrano, innumerables terrenos, pasando por empresas y mucho más- y con lo recaudado solventar ese gasto. Y esto sería reactivador desde que propiedades inutilizadas o ineficientemente manejadas pasarían a contribuir al crecimiento del PBI. 

Con deshacerse de estas empresas el ahorro sería de $347.274 M en 2021, como twitteó Ramiro Marra:

Otra propuesta de la crítica opositora es la de echar empleados públicos. Pero hacerlo hoy es contraproducente porque, dado que la oferta y demanda de trabajadores está encorsetada por leyes laborales, esto produciría un desempleo que, entre otras cosas, potenciaría el delito. De modo que, antes, debe desregularse el mercado laboral para que se produzca plena ocupación, al principio con salarios muy bajos -mejor que nada- y, luego, habrá que desregular el panorama empresario y de inversiones de modo que crezcan, demanden mano de obra y así aumenten las remuneraciones.

Por cierto, ese es el modo de combatir el delito: logrando plena ocupación y salarios dignos y no con más represión policial que, por el contrario -otra incoherencia- aumenta el gasto estatal.

Ahora, desregular el mercado laboral es complicado porque los gremios se opondrían, y tienen mucha fuerza represiva a partir del Estado que se las garantiza: por ejemplo, obligando a los trabajadores, incluso a los no afiliados, a aportar dinero a los sindicatos. De modo que, el primerísimo acto de gobierno, que la oposición ni cuenta, es la desregulación de la actividad sindical de manera que existan todos los sindicatos que quieran -o no- los trabajadores y que aporten, o no, a los que prefieran.

Así las cosas, como muestra este gráfico de Infobae Profesional, no hay inversión rentable, contra el blue. El Merval, ajustado por CCL, está en alrededor del 17% de su máximo, en 2018, cuando llegó a los USD 1800. 

De modo que Argentina está fuera de foco como para que las elecciones en EE.UU. puedan, en principio, interesar. En cuanto a Wall Street, viene aflojando ante las dudas por los comicios y la falta de acuerdo por más “incentivos” fiscales (léase, burbuja para hoy inflación para mañana).

La economía de EE.UU. creció 7,4 % (33,1% anualizado, récord) en el tercer trimestre, superando las expectativas. Pero el PBI todavía está 3,5% debajo del pico anterior a las cuarentenas. En tanto que el índice de manufacturas (ISM manufacturing index) subió al 59,3 desde el 55,4 superando también las expectativas.

Si este martes gana Trump, Wall Street podría ponerse eufórica. Todas las encuestas dan por triunfador a Biden, pero algunos tienen dudas. Este gráfico de JP Morgan muestra que las apuestas a favor de Trump superan a las del 2016:

Y este martes el mercado estará muy atento a los resultados, que podrían ir anticipándose, a raíz de que el voto por correo ha aumentado mucho y gran parte ya ha sido emitido, y algunos Estados como Florida y Carolina del Norte pueden contar esos votos antes del día de las elecciones y publicarlos apenas cierre la votación.              

Ahora, supuestamente Wall Street ganaría con el triunfo de los republicanos porque favorecerían a las grandes corporaciones. Sin embargo, el récord de crecimiento del S&P 500 se lo lleva Bill Clinton que, aun siendo demócrata, hizo uno de los gobiernos más pro mercado de la historia moderna de EE.UU., incluso más que Reagan:

El Dow Jones cayó en octubre -4,61% y casi -6% en el año con la recuperación del lunes, el S&P 500 -3,33% en octubre y gana 1% en 2020 y el Nasdaq 100 cae -3,2% en el mismo mes, y siguió cayendo ayer, pero aun sube 26% en lo que va del año. Decepcionaron los resultados de beneficios de las tecnológicas y, entre viernes y lunes, Apple (NASDAQ:AAPL) bajó más de -6%, Amazon (NASDAQ:AMZN) y Facebook (NASDAQ:FB) más de -7,50% y, la sorpresa, Twitter (NYSE:TWTR) se hundió casi -27%. Se salvó Alphabet (NASDAQ:GOOGL), que supera el 4,50% de subida.

Entretanto si el oro no termina de dispararse es, precisamente, porque apurados por sus balances críticos, los bancos centrales han sido vendedores netos en el tercer trimestre.    

Según Ego Von Greyerz hay que prepararse para “el peor colapso de la historia humana”. EE.UU. es un país en bancarrota con déficits presupuestarios desde 1930, excepto cuatro años en las décadas de 1940 y 1950. La consecuencia ha sido una deuda en aumento exponencial hasta los USD 27 B. Von Greyerz cree que la deuda podría llegar fácilmente a USD 100 B, o incluso 1000 B cuando estalle la burbuja de los derivados.

Cuando comenzó la crisis de 2006, el balance de la Fed era de USD 830.000 M: 

Mirando los déficits presupuestarios previstos para los próximos 4 años, más los problemas acelerados en el sistema financiero, es probable que el balance de la Fed explote. El nuevo presidente inundará la economía de dinero y así los mercados de valores quizás se dupliquen en un período de 9 a 18 meses, pero luego podrían caer más del 90% en términos reales, y esta vez que los bancos centrales no podrán salvarlos.

Imprimir cantidades ilimitadas de dinero siempre tiene consecuencias. Desde 1971 el dólar ha perdido un 98% en términos reales, frente al oro:

Según Von Greyerz, el dólar está comenzando ahora su viaje final a cero, como muestra la tabla. Podrían utilizar “computadoras cuánticas”, ironiza, que pueden imprimir billones y miles de billones de dólares.

Así, finalmente, estallarán las materias primas, hoy en un mínimo de 50 años frente a las acciones a las que podrían superar en 20 veces, según se muestra en el gráfico siguiente. Y estas materias primas, por cierto, incluyen a la gallina de oro argentina -que están matando con las retenciones- la soja, como señalaba en una columna anterior.

Oro, plata y platino superarán ampliamente a las acciones. El Dow Jones perderá 97% frente al oro en los próximo cinco años, estima Von Greyerz, en tanto que Goldman Sachs espera que alcance los USD 2.300/onza en 2021, objetivo que podría resultar muy conservador.

 En fin, si bien mantener metales físicos almacenados en bóvedas seguras fuera del sistema bancario y bursátil -ya que ambos podrían estallar- es costoso, muchos lo recomiendan, incluso más que las acciones de las mineras de oro que hoy tienen una mejor performance que el metal físico.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

ABAJO SAN FRANCISCO DE ASIS: ERA BLANCO Y CATÓLICO. Sobre la absoluta locura en los EEUU.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 13/6/20 en: http://gzanotti.blogspot.com/2020/06/abajo-san-francisco-de-asis-era-blanco.html

 

Que el mundo se ha vuelto más loco que nunca, no cabe duda. Estatuas dañadas o derribadas por doquier. Películas y libros auto-censurados. Peticiones a Trump para que “re-name” todas las bases militares con nombres confederados. Poco falta para que pidan eliminar la Declaración de Independencia porque fue escrita por Jefferson; poco falta para que pidan reemplazar el Inglés por el idioma Hopi. Poco falta en serio, porque saben perfectamente dónde van.

Pero dejemos a un lado, por ahora, a las masas alienadas, carentes de todo pensamiento crítico, con su pulsión de agresión desatada; dejemos por un lado a los ideólogos cuyas ideas son sólo racionalizaciones de su psicosis, dejemos por ahora el caso de los políticos cínicos e inmorales que aprovechan el río revuelto para acumular más poder. Todo eso forma parte de una lamentable realidad psíquica que no es nueva: fue diagnosticada por Freud, Fromm, Ortega, se renueva en todas las etapas de la Historia y este caso, aunque horrible, es uno más.

Este artículo está dirigido en cambio a la persona de buena voluntad que piense si no es correcto cambiar un nombre o remover (pacíficamente) una estatua como “enseñanza” para un tema grave y delicado.

Para responder esta cuestión debemos distinguir tres aspectos morales e históricos: lo totalmente inmaculado, lo más o menos y el mal cuasi-absoluto.

El ideólogo concibe una sociedad perfecta, inmaculada, ante la cual lo más o menos le resulta lo diabólico e intolerable. Por eso, sin paradojas, detrás de su pasión por la santidad social, está su violencia, porque una sociedad más o menos es una agresión intolerable ante la cual la resistencia armada está justificada. Por eso el ideólogo es siempre revolucionario, ya sea de izquierda o de derecha.

Por eso tampoco tolera la historia. Porque la historia de las civilizaciones no es santa ni diabólica. Es gris. Es una evolución.

EEUU, precisamente, es el caso. No nació en la santidad. Como dijo Maritain, tenía el drama de la esclavitud como una espina clavada en su historia. Pero era una situación gris: la Declaración de Independencia había dado las bases de una igualdad racial que coherentemente reclamará Martin Luther King muchos años después.

Y esa peculiar nación evolucionó. Tuvo una guerra civil por ese tema, tuvo el movimiento de derechos civiles de los 60, tuvo su Martin Luther King, y pudo elegir finalmente como presidente a un afroamericano.

Pero los ideólogos neo-marxistas, ahora en los dirigentes del partido demócrata, en sus irresponsables e indolentes Biden y Pelosi, y en AOC, que sabe perfectamente dónde va, y en ANTIFA, que también sabe perfectamente dónde va…. Esos dirigentes, que en ANTIFA pasan de la idea al crimen, no pueden tolerar la historia. No pueden tolerar la evolución. Quieren que la historia sea una santidad absoluta creada a imagen y semejanza de su idea. Y como la historia nunca es eso, la borran. Exactamente como Stalin, como Mao. Ya estaba pasando. No es ahora que la guionista de Friends (Friends, justamente, como si hubiera sido guionada por Mons. Burke) se siente obligada a pedir perdón (porque cuando suba Biden irá presa): ya pasó casi lo mismo con el lobby LGBT, que son iguales pero hasta ahora no habían salido a incendiar todo EEUU de golpe.

Eso pasa siempre. Podemos remontarnos hasta el Big Bang. ¿Quién es perfecto? Para esta gente, ni siquiera San Francisco de Asís, que era blanco y católico. Borremos todo, comencemos de cero. Esa es la unión de Robespierre con el marxismo leninismo. Revolución cultural, Mao. Pero a falta de Mao buenas son Antifas.

Si no estamos atravesados por el pensamiento ideológico, que es una psicosis racionalizada, entonces el criterio de realidad nos hace ver la historia precisamente como lo que es: un más o menos. Todos los documentos, los héroes, las declaraciones, son siempre más o menos. Santos, casi nadie. Se convierten en santos o demonios si los miramos bajo la perspectiva de la ideología, que no admite la realidad humana, que siempre está en el medio.

Pero lo más importante: ese pasado, ese pasado lleno de personas más o menos, nos constituye. Ese pasado es el hoy. Algunas de esas personas permitieron evolucionar para más, otras para menos, y el diagnóstico implica salir del relativismo cultural. La Declaración de Independencia de los EEUU es moralmente buena. NO es perfecta, dijo “men” y no aclaró, pero es moralmente buena. No hay por qué tirarla a la basura. Y lo mismo con generales confederados que seguramente no lucharon por la esclavitud, sino contra lo que consideraban una indebida intromisión del norte. Pero eso no lo saben las masas ignorantes que saquean y destruyen. Sí lo sabe Joe Biden, sí lo sabe Obama, y por ello, Dios les pedirá más en el inevitable Juicio Final. Yo espero que los perdone, claro. Pero se pegarán un buen susto.

¿Es todo lo mismo? No, claro que no. En Stalin, en Hitler, en Mao, no hay ninguna, sencillamente ninguna, autoridad moral. Por ende si en Alemania no hubo, después del 45, estatuas de Hitler, ok. Pero Jefferson no es lo mismo que Hitler. El que lo diga o es un postmoderno escéptico o un ideólogo fanático. Que no sé si se relacionan.

Mientras tanto, sigan, grandes genios del universo. Comiencen por las estatuas de los confederados, borren la serie Friends, borren toda película que no tenga un afro, eliminen la Constitución, la Declaración de Independencia, sigan para atrás, sigan con el Monumento a Napoleón, borren los libros de Historia, que no se hable más de Marco Aurelio o de Alejandro Magno. Borren todo Occidente. Es lo que quieren. Y lo están logrando, bajo la mirada indiferente, abúlica, pero también cínica e indolente, de casi todos.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Publica como @gabrielmises