Mercado Libre o la mano de Maradona

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 8/5/19 en: https://www.ambito.com/mercado-libre-o-la-mano-maradona-n5030354?fbclid=IwAR2Cs-l-GxmnKqkH1Sk7AN5zMRjL1Le5EEZeD3-D2ag9CBVbIhQr3fdCRfw

 

Mercado Libre o la mano de Maradona

La discusión entre Grabois y varios que defendieron a Mercado Libre (ML) muestra lo bizarro de este país. Argentina se debate entre los promotores del Estado desde la izquierda o la derecha. El mercado -los 45 millones de argentinos- a nadie le importa. Porque estos defensores suelen promover políticas que perjudican al sector privado. Por caso, aseguran que el (multi) estatal FMI nos habría rescatado: sí salvó al Estado y socios del sistema financiero, pero al país le afirmó un “modelo macrista” -de aumento de la presión fiscal: impuestos, tasas e inflación- que hunde al PBI desde que Macri asumió en CABA en 2007.

La industria y la construcción profundizaron caídas en marzo: 13,4% y 12,3% i.a., respectivamente. Para el Gobierno, son datos positivos porque estas bajadas intermensuales (de 4,3% y de 3,5%) no estropean el promedio del trimestre. Pero el Grupo SBS, por caso, estima una caída de la actividad de 0,2% trimestral y va para peor. Y, por cierto, todos los que dijeron, sin fundamento, que en 2020 se crecería pronto corregirán -¡otra vez!- sus pronósticos.

La discusión se armó al calor del viernes, cuando subieron 18% en Wall Street las acciones de ML, tocando un valor de mercado de u$s28.000 M, la empresa argentina más valiosa, cinco veces el valor de YPF. En su debut, en 2007, su acción valía u$s28; en enero 2019, u$s292 y el viernes se disparó hasta casi u$s600 aunque ahora cotiza a u$s540.

Entretanto, por su cotización bursátil, las empresas argentinas pierden 10% en dólares en 2019 tras haber perdido 50% en 2018. Algunos creen que el SP Merval subiría dado el ingreso el 29 de mayo en el Emerging Markets Index de MSCI y, para llegar al promedio de un mercado emergente, las acciones deberían crecer 65% en dólares. No lo creo, la macro no da.

ML está “desacoplado” del riesgo argentino. Crece en Brasil y México, sobre todo el negocio de Mercado Pago -contrarrestando una desaceleración en el volumen de mercadería- con un volumen de u$s5600 M durante el primer trimestre de 2019, una suba de 35% i.a. El e-commerce crece globalmente y, además, ML opera por fuera de algunas regulaciones estatales abaratando costos y llegando a sectores no bancarizados. Su mayor desafío es que Amazon llegue a Brasil.

A propósito, el fin de semana pasado en Omaha (Nebraska) -convertida en la capital global de la inversión- se celebró la junta general de accionistas de Berkshire Hathaway, el holding de Warren Buffett, con unas 40.000 personas de todo el mundo incluidos Tim Cook y Bill Gates.

El tema destacado fue la inversión que hizo Berkshire en Amazon, que Buffett justifica a pesar de que cotiza a un múltiplo PER muy alto explicando que quienes creen que el “value investing” -comprar activos según ratios estadísticamente bajos- yerran. Por cierto, Berkshire tiene en caja u$s114.000 M porque Buffett no encuentra inversiones atractivas en un mundo hoy complicado.

En contraposición con estos que invierten en tiempo real sobre datos testeados, el BCRA pretende “contener al dólar” -venderlo barato-, al estilo “del 10” en 1986, cuando convirtió el segundo gol a los ingleses.

La “Teoría Maradona” fue desarrollada por Mervyn King, expresidente del Banco Central inglés, según quien “Diego corrió 60 yardas en línea recta eludiendo a cinco jugadores e hizo el gol. ¿Cómo se elude a cinco corriendo recto?”. Es que “los jugadores esperaban que se moviera hacia la derecha o izquierda, pero él corrió en línea recta”.

Dicen que los mercados reaccionan según -la “credibilidad”- lo que creen que hará el BCRA. Si amenazando con vender dólares se genera tranquilidad, el riesgo-país caerá; pero si tienen que utilizar los dólares se deteriora la sustentabilidad de la deuda. Las reservas netas de libre disponibilidad están en u$s20.000 M: capacidad de intervención limitada.

Pero la misma teoría muestra su error. Maradona hizo el gol porque los jugadores se guiaron por expectativas y Diego Armando se dedicó a concretar la realidad. Así, sin dudas, se impondrá la realidad: la inflación creada por el Estado seguirá empujando al dólar, y no se trata sólo de no emitir exageradamente.

Aun con la supertasa que ronda el 74% -siete puntos más la tasa de Leliq desde el 66,8% del 16 de abril- el dólar se aprecia un 2,5%. Estas tasas y el dólar abaratado absorben demanda de dinero y tiran abajo la producción -el consumo- aumentando el bajón en la demanda en tiempo real, lo que trae inflación porque deja exagerada la emisión.

Y siguen aumentando impuestos -ahora 2,5% por estadística- porque la recaudación en abril subió 51,3% i.a., debajo -por sexto mes consecutivo- de la inflación. En términos reales cayó 3,6%, según LCG. Y para remate cae el precio de la soja complicando las retenciones.

Y cae el consumo, que tiene fuerte incidencia en el PBI, dado el bajón del poder adquisitivo salarial -11% i.a. en febrero- y hay que sumar los trabajadores que están cobrando el seguro por desempleo que alcanzó el récord mensual de 118.268 a diciembre que, en promedio, cobraron $3.845, además de los 1.750.000 de desocupados urbanos.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

El desánimo global pesa más en Argentina

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 11/2/18 en: https://www.eldiarioexterior.com/el-desanimo-global-pesa-mas-49612.htm

 

A pesar de que los organismos internacionales siguen tirando expectativas optimistas con respecto a la economía global, los mercados parecen desanimados y desconfiados.

 

 

Wall Street intenta tranquilizarse tras vivir una semana de vértigo que iba camino de ser la peor desde octubre de 2008, en plena crisis financiera. El índice Dow Jones logró cerrar el viernes pasado con un repunte del 1,4% aunque con mucha volatilidad. Aun así, se produjo una caída acumulada del 5,2% desde el lunes, la peor desde enero de 2016. El impulso final volvió a colocar al índice por encima de los 24.000 puntos y lo sacó de la zona de corrección. Pero ha visto evaporarse 2.200 puntos -casi 10%- desde el máximo histórico del 26 de enero.

Los mercados estadounidenses vivieron una auténtica montaña rusa que hacía subir y bajar las acciones durante toda la sesión. El lunes perdió, de un plumazo, 1.175 enteros, el mayor desplome en puntos de la historia. En porcentaje fue del 4,6%, la mayor caída desde 2011. El martes rebotó el 2,33%. El miércoles, cerró equilibrada. El jueves perdió otro 4,15%, el segundo mayor descenso histórico, en puntos. Durante toda la semana, las Bolsas europeas y asiáticas bailaron al ritmo que marcaba Wall Street y todas las grandes plazas cerraron el viernes con pérdidas.

Entretanto, los bonos del Tesoro, donde la tasa de interés de las letras a 10 años supera el 2,8%, su nivel más alto en cuatro años, se convierten en el puerto seguro para los inversores cuando sube el precio del dinero. Este trasvase del mercado de acciones al de renta fija se ve alimentado por una escalada del índice de volatilidad Cboe, que se movió entre los 30 y los 40 puntos, frente a menos de 10 a comienzos de año.

Los tres índices de referencia de Wall Street -Dow Jones, Nasdaq y S&P- entraron en zona en negativa para el año, al bajar a niveles de mediados de noviembre del pasado año. El desplome provocó que se evaporara el equivalente a 2,6 billones de valor bursátil en el S&P 500. En perspectiva, el desplome suma 3,5 billones en valoración desde las elecciones presidenciales.

La volatilidad se comió el 40% de lo ganado en la era Trump. Google, la segunda compañía cotizada, es el mayor perdedor en términos absolutos con más de 114.000 millones desde el máximo. Le sigue Apple, la mayor del parqué, con 83.000 millones. Las dos están en zona de corrección. Microsoft les sigue con 69.000 millones, Berkshire Hathaway con 63.000 millones y Exxon Mobil con 54.000 millones.

La remontada -por no decir burbuja- de los últimos nueve años en Wall Street estuvo, de hecho, subvencionada por una política monetaria extremadamente laxa por parte de la Fed. Y esta política se aleja cada vez más, ya que el dato de empleo de enero estaría mostrando que el crecimiento es sólido y que los salarios suben, lo que se interpreta como un incentivo para subir las tasas -según ya anticipan todos los analistas- con más agresividad para “contener la inflación”.

Por cierto, tras los sobresaltos de los últimos días, los inversores “clásicos”, los que creen en las perennes reglas del mercado bursátil, se preguntan en qué momento deberían comprar. “Las correcciones en los mercados suelen ser del 10%”, dice Levitt de Oppenheimer. “Estamos cerca de ese punto y después, las acciones suelen subir durante los siguientes meses”, concluye.

En cualquier caso, resulta evidente que “el optimismo que llevó a las acciones de EE.UU. a nuevos máximos se está agotando, al menos temporalmente”, explica Craig Burelle, analista de Loomis Sayles. Así, los inversores buscan activos de cobertura, prefiriendo los bonos del Tesoro a 10 años y para ello han desarmado posiciones, sobre todo en instrumentos de riesgo como el caso de las acciones y activos de emergentes al punto que los bonos de mercados emergentes soportaron la mayor salida de capitales en la historia.

Y, por cierto, en esta bajada global, los bonos argentinos vienen sufriendo una caída adicional como consecuencia de la mayor depresión local: en lo que va del año pierden 10% en la parte larga de la curva y 5,5% en los vencimientos a 2026. En tanto que los bonos brasileños, en la parte larga cayeron 7%, los mexicanos 4,85%, los de Perú 5,7% y los colombianos, puntualmente el bono a 2045, sufrieron una merma de 6,05% en lo que va del 2018.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Democracias y democracias

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 31/1/18 en: https://elnuevodiario.com.do/democracias-y-democracias/

 

Días atrás dio la vuelta al mundo la muerte de Ingvar Kamprad que había nacido en una comarca rural sueca en 1926. Me llamó la atención cómo lo llamó María Fluxá en El Mundo de Madrid: “el hombre que al crear IKEA democratizó el diseño”.

Kamprad creó en 1943 una compañía que “democratizó” el diseño y que hoy consume el 1% de la madera que se comercializa en el globo.

Llegó a ser uno de los hombres más ricos del mundo (una fortuna de US$ 46.300 millones) vendiendo muebles originales y económicos.

Para IKEA, los clientes desempeñan un papel fundamental: la empresa empaqueta los productos, pero el comprador debe armarlos y, entonces, recibe las herramientas para montarlos.

A ver. Siempre nos han dicho que democracia era elegir por voto popular al gobierno, aunque luego éste imponga por la fuerza impuestos y leyes que no nos gustan, y ni que hablar de aquellos que no los votan y luego tienen que soportar leyes que no quieren.

Parece que ahora “democracia”, según este concepto de Ikea, es poner al alcance de una mayoría popular algo que antes era para pocos. No sé.

Pero me gusta es eso de que los clientes son los que mandan, esa “democracia” del mercado donde los usuarios imponen los productos y servicios que prefieren, como cuando con el comando del televisor “votan” por un programa u otro, aumentando o bajando el rating, y con ello despidiendo o encumbrando artistas.

Me gusta que el público, el cliente mande sin que se le impongan coactivamente ni leyes ni impuestos. Precisamente para eludir estos impuestos y que la empresa –“democrática”- fuera viable, Kamprad vivió en Luasana, Suiza, durante 40 años. Además, Ikea, hoy tiene sus bases fiscales en Holanda, Liechtenstein, Suiza y Luxemburgo a través de una estructura corporativa -Inter Ikea Holding- cuyo propietario es una fundación.

Comenzó siendo una empresa que solo vendía por correo. Recién en 1958 abría una tienda en Älmhult, la primera de las 412 que existen hoy en el mundo. Ahora, esto de vender sin locales físicos, en plan de ahorrar costos, me recuerda a Amazon cuyo éxito probablemente no descansa solo en el hecho de ser de una puntocom sino en que ahorra al no tener tiendas físicas, que suelen estar apresadas por regulaciones e impuestos estatales.

Ahora Amazon, el conglomerado Berkshire Hathaway y el banco JPMorgan Chase, anunciaron otra “democratización”, el lanzamiento de una nueva compañía de salud que apunta a reducir los costos. Una firma independiente dirigida inicialmente a los empleados y sus familiares, por lo que, en su primera etapa, ya alcanzaría a millones de beneficiarios, a los que se les proveería cobertura médica “a un costo razonable”.
El proyecto está en su fase inicial, pero ya causó conmoción en la industria sanitaria. La posibilidad de que el gigante del comercio electrónico, y sus socios, tome el control de la distribución de los medicamentos recetados ha causado que empresas del sector registren caídas importantes.
“Los costos de la atención médica actúan como un gran parásito para la economía”, dijo el presidente de Berkshire Hathaway, Warren Buffett.

Este nuevo proyecto apunta a “democratizar” la cobertura médica hoy demasiado costosa debido al excesivo peso del Estado en el sector. Si bien, en primera instancia los beneficiarios serán los empleados y familiares, el CEO de JPMorgan, señaló que la meta son todos los estadounidenses.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Efectos de comprimir el tipo de interés

Por Carlos Alberto Salguero. Publicado el 17/10/15 en: http://www.rionegro.com.ar/diario/efectos-de-comprimir-el-tipo-de-interes-7970830-9539-nota.aspx

 

A fines de septiembre, el presidente de China, Xi Jinping, realizó su primera visita oficial a Estados Unidos en su carácter de primer mandatario del gigante asiático. Como es natural, lo esencial de su agenda fue la reunión que mantuvo con el presidente Barack Obama, considerada un encuentro crucial en momentos de gran incertidumbre.

Xi llegó a Estados Unidos en medio de tensiones entre Pekín y Washington sobre la seguridad cibernética y disputas del Mar de China Meridional; no obstante, lejos de desestimar la importancia de las dificultades de mención, el presente artículo pone el foco sobre los aspectos económicos, en particular la volatilidad de los mercados y sus causas, que alcanzan a las dos economías más grandes del mundo.

Tras la crisis financiera subprime, el crecimiento de China sostuvo la economía mundial ante la caída de Estados Unidos y otras naciones avanzadas, pero el aumento de señales de una desaceleración del líder de Oriente ha dejado al descubierto la fragilidad de todo el sistema.

Con escasa demanda global, las manufacturas chinas son cada vez más dependientes de los consumidores y empresas estadounidenses. De hecho, si las tendencias actuales se mantienen, China desplazará a Canadá este año como el mayor socio comercial de Estados Unidos. Las exportaciones chinas al país del Norte subieron un 6,1% en los primeros ocho meses del 2015 respecto del año anterior, en comparación con una caída del 1,4% de las exportaciones al resto del mundo. En este contexto, las presiones sobre Xi, quien debe garantizar que Estados Unidos siga siendo un cliente satisfecho, son más grandes que las del presidente Barack Obama, quien puede descansar más tranquilo desde el punto de vista comercial ya que las exportaciones estadounidenses a China son una tajada mucho menor, proporcionalmente, de la economía de su país.

Debido al fuerte retroceso de la inversión, China se ha convertido en un exportador neto de capitales. El flujo de capital pasó a ser negativo por una cifra de 610.000 millones de dólares en los últimos doce meses, en comparación con el ingreso neto de 224.000 millones para igual período del 2014. El cambio de escenario impulsó al gobierno del país asiático a intervenir su política monetaria. Tan pronto como devaluó el yuan, el auge de las acciones fomentado por el Partido Comunista se derrumbó con la misma rapidez. Entre sus consecuencias, el derrotero de los índices de referencia de China (Shanghai Stock Exchange Composite Index, Shenzhen Stock Exchange Composite Index, Chinex Price Index, etcétera) se ha vuelto mucho más volátil que el de sus homólogos de Estados Unidos (Standard & Poor’s 500 Index, Nasdaq Composite Index, Dow Jones Industrial Average…), lo que socava la percepción de que el gobierno chino está administrando hábilmente la transición hacia los mercados financieros más abiertos.

Los precios de las acciones de Estados Unidos, hoy en día, aparecen elevados en términos históricos. Los mercados de renta variable enfrentan problemas de estabilidad financiera asociados a diversas causas contingentes. Los recientes picos de volatilidad pueden presagiar aún tiempos más turbulentos por delante. El mercado alcista desde marzo del 2009 hasta mediados del 2015 se ha beneficiado de los tipos de interés excepcionalmente bajos durante todo el período –”too low for too long” es la expresión preferida para los tipos de interés– y los precios de las acciones de Estados Unidos se triplicaron a pesar de una recuperación macroeconómica más débil de lo normal. Según datos históricos, los períodos de valoraciones extremas son eventualmente seguidos de grandes caídas de los precios de mercado, algunos de los cuales han desembocado en crisis sistémicas.

La razón CAPE, cyclically adjusted price-to-earnings ratio (relación precio/ganancia ajustada cíclicamente), desarrollada por Robert Shiller –premio Nobel de Economía 2013– y John Campbell compara el índice Standard & Poor’s 500 con las ganancias promedios de acciones en los últimos diez años. Dicha proporción se encontraba en 25,4 el 14 de octubre, un 53,3% más alta que su media histórica, de 16,6. Su banda superior de dos Sigma (desvío estándar, volatilidad o medida de dispersión) es de 30. Lecturas de más de 27 ocurrieron antes de los picos de mercado en 1929, 1999 y 2007. Cada una de estas cimas fue seguida por una fuerte disminución de precios de las acciones y consecuencias adversas para la economía real. La razón Q de Tobin, que es la relación entre el valor de mercado de acciones corporativas no financieras dividido por su valor neto, sugiere un mensaje similar en torno de la valoración de acciones: se acercan a niveles críticos. Asimismo, la relación entre el valor de mercado corporativo con el producto bruto nacional (PBN) está en su nivel más alto desde el 2000 y se acerca al umbral de dos Sigma. Este indicador se conoce, informalmente, como “índice Buffett”, ya que es utilizado habitualmente por el presidente de Berkshire Hathaway, Warren Buffett.

Los mercados pueden cambiar de manera rápida e impredecible toda vez que se producen zozobras y estos cambios son más nítidos y perjudiciales cuando el precio de los activos se encuentra en máximos extremos. Altas valoraciones tienen importantes implicancias para los rendimientos esperados de inversión y, potencialmente, para la estabilidad financiera. Al recargar una parte de la balanza se interrumpe el equilibrio del sistema, alterando el rígido mecanismo de su reacción y alejando las tendencias de su saludable ecuanimidad. Como teoría de las influencias unilaterales, la teoría monetaria debe poder explicar la aparición de fenómenos que serían inconcebibles en una economía de trueque y, en particular, los desproporcionados acrecentamientos que dan lugar a las crisis. Se está de acuerdo en que para prevenir la depresión el único medio efectivo es prevenir el boom.

Un punto de partida para tales explicaciones debe buscarse en la posibilidad de que se den, con el curso normal de los acontecimientos, ajustes automáticos de la cantidad de dinero, con la presente organización del dinero y del crédito, sin necesidad de acción alguna con carácter artificial o violento del agente externo. Así, surge una idea secundaria estrechamente relacionada con la de que las fluctuaciones dependen directamente de alteraciones del valor del dinero. Al cambiar la relación monetaria –es decir, la relación entre la demanda de dinero, de un lado, y las existencias monetarias, de otro– también varían los precios de todos los bienes y servicios. Sin embargo, no cambian los precios de los diversos bienes en la misma proporción ni en la misma época. Ello, como se sabe, provoca que a su vez pueden modificar las circunstancias determinantes del tipo de interés. El propio Mises ha aportado amplia justificación para su teoría, al atribuir la periódica reproducción del ciclo económico a la tendencia general de los bancos centrales a deprimir el tipo monetario del interés por debajo del tipo natural.

El tipo de perturbación que la experiencia demuestra se produce con periódica regularidad: se llama propiamente ciclo económico y se da cuando es elástico el volumen del dinero y puede existir falta de rigidez en la relación entre el ahorro y la creación de capital fijo. Como dijo John Kenneth Galbraith, “El capitalismo moderno y el socialismo moderno coinciden en lo tocante a sustraer el ahorro de manos de aquellos que poseen la libertad de gastarlos a su antojo. Tanto en un sistema como en otro, las decisiones acerca del montante a ahorrar y de la magnitud de lo que hay que invertir no son tomadas por los interesados, sino en su nombre”.

 

 

Carlos Alberto Salguero es Doctor en Economía y Máster en Economía y Administración de Empresas (ESEADE), Lic. en Economía (UCALP), Profesor Titular e Investigador en la Universidad Católica de La Plata y egresado de la Escuela Naval Militar.

Tensiones del sector petrolero

Por Carlos Alberto Salguero. Publicado el 12/9/15 en: http://www.rionegro.com.ar/diario/tensiones-del-sector-petrolero-7924746-9539-nota.aspx

 

Los precios globales del petróleo han caído más de la mitad desde octubre del año pasado. En particular, el descenso sostenido que se observa desde fines de junio tocó fondo durante las primeras operaciones del 23 de agosto. El precio del crudo WTI (West Texas Intermediate) cayó un 5,7% y alcanzó un nuevo mínimo poscrisis financiera subprime de tan solo 38,13 dólares. Luego, el barril de petróleo comenzó a ajustar al alza, aunque sujeto a un comportamiento sumamente versátil. La cotización al momento de escribir este artículo rondaba los 46,05 dólares por unidad.

Cuando el precio de largo plazo de un activo no concuerda con el precio spot o de contado, se perciben nuevas oportunidades de arbitraje para los inversionistas. En ese contexto, Warren Buffett, director de Berkshire Hathaway, acumuló recientemente 58 millones de acciones de la refinería de petróleo Phillips 66, de Houston, valoradas en alrededor de 4.500 millones de dólares. De este modo, la jugada de Buffet, en opinión de Cliff Gallant (director de Nomura, un banco de inversión global de Asia con origen en Japón), explica que Berkshire ha hecho un movimiento claro de confianza hacia la industria del petróleo. Según las previsiones de uno de los inversores más importantes del mundo, a largo plazo la demanda de petróleo volverá a crecer.

Con precios deprimidos, el sufrimiento de los petroleros parece ser el único lugar en Estados Unidos, donde hay nostalgia por los más oscuros días de la crisis financiera. Pues, la última gran crisis fue también el comienzo de la mayor bonanza petrolera en la historia de Estados Unidos.

La producción del país del Norte, que disminuyó constantemente desde de 1986 hasta caer por debajo de los cuatro millones de barriles/día en septiembre del 2008, se recuperó y alcanzó los 9,5 millones de barriles que se producen en la actualidad. El recorte de producción de la OPEP hacia el año de la crisis inmobiliaria –a un promedio de 28,5 millones de barriles diarios– puso un piso a los precios y a partir de entonces estados como Dakota del Norte, Texas y Oklahoma –el corazón de la revolución petrolera de Estados Unidos– disfrutaron de las tasas de desempleo más bajas del país.

El crudo cayó a 32 dólares el barril en diciembre del 2008, pero no se quedó allí por mucho tiempo. Los datos del sector mostraron un comportamiento cíclico en forma de V y en mayo del año siguiente el barril comenzó a comercializarse de nuevo por encima de los 65 dólares. En la actualidad no son pocos los analistas que, animados por una recomposición similar a la de los episodios descritos, dan por hecho un repunte de precios durante el 2015.

Este año, sin embargo, miles de trabajadores petroleros norteamericanos han sido despedidos a pesar de que la producción ha alcanzado máximos históricos. La OPEP, por su parte, bombea 32,3 millones de barriles al día para defender su cuota de mercado y dejar a sus competidores de Estados Unidos, de mayor costo, con graves problemas de solvencia. Este es el caso, por ejemplo, de York Oil & Gas, de Houston, que –según se informó en el programa de noticias Market Makers de Bloomberg– necesita retornar al rango de los 90 dólares para equilibrar sus finanzas, un precio muy lejano al que hoy se comercializa el crudo.

Los últimos seis años significaron un marcado aumento en la práctica de la fractura hidráulica o fracking en Estados Unidos, una forma nueva e innovadora de extraer hidrocarburos de formaciones rocosas bajo tierra. La tentación de afirmar que el desarrollo de la fractura hidráulica, así como los puestos de trabajo que ha creado, es una prueba más del mercado libre de trabajo parece contrastar con el comportamiento del sector y burbuja del petróleo, que no se habría materializado sin la intervención de la Reserva Federal y sus tipos de interés artificialmente bajos, instituidos desde la crisis financiera subprime. De hecho, un gran porcentaje de la creación de empleo poscrisis ha estado vinculado con la industria del fracking.

La exploración y extracción de petróleo a través de la fractura hidráulica es una actividad altamente intensiva en capital. Si se tiene en cuenta que la vida útil de un pozo de petróleo típico es de sólo dos años, su mantenimiento resulta sumamente costoso. Es decir, si no fuera por la política de tasa de interés cero (ZIRP) y las rondas de flexibilización cuantitativa (QE) de la Reserva Federal, varias empresas advenedizas no estarían en condiciones de permanecer operativas. La sobreproducción no fue inducida por los fundamentos del mercado, una demanda que guía y absorbe el incremento de la oferta, sino por señales falsas destinadas a contrastar proyectos de inversión frente a tasas de retorno artificialmente deprimidas.

Los empresarios, confiados de ver la energía como un sector indispensable, comenzaron a dirigir sus recursos allí y no advirtieron razones para creer que los precios del petróleo podrían colapsar. Ahora, empresarios y expertos tratan de descubrir cuál es el precio de equilibrio del petróleo, porque a medida que ese tipo de cambio cae también lo hace la garantía que basa grandes sumas de deuda bancaria, puesto que, como se sabe, al tratarse de un mercado de deuda con calificaciones crediticias muy bajas se ofrecen tasas de interés más elevadas que el estándar de grado de inversión, con el fin de compensar el mayor riesgo de impago.

Finalmente, si se tiene en cuenta la estrategia provisional de la Reserva Federal de elevar la tasa de interés de referencia, junto con la contracción de la demanda de petróleo conforme la reducción de las expectativas de crecimiento global, un aumento repentino de los costos de endeudamiento para las empresas podría ensombrecer en grande el panorama. En un mundo económicamente integrado es peligroso desestimar las consecuencias globales de la política monetaria. Y, una vez que sean sincerados los tipos de interés de equilibrio y el sector petrolero ajuste en términos marginales, los partidarios de una moneda sólida estarán en peligro de ser culpados por las consecuencias de otro error de juicio Fed.

 

Carlos Alberto Salguero es Doctor en Economía y Máster en Economía y Administración de Empresas (ESEADE), Lic. en Economía (UCALP), Profesor Titular e Investigador en la Universidad Católica de La Plata y egresado de la Escuela Naval Militar.