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Pobre sentido común

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 16/6/18 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/pobre-sentido-comun/

 

En vez de analizar cómo salen los pobres de la pobreza, muchos recurren solo al sentido común: como la pobreza es la falta de dinero, a los pobres hay que darles dinero. Por ejemplo, la renta básica, que les encanta a los estatistas de todos los partidos.

Sin embargo, como dice el economista James Ahiakpor: “la pobreza no es la falta de dinero sino la deficiencia de nuestra producción”. Por lo tanto, la clave es ver qué obstáculos impiden que nuestra producción aumente y nos sirva para dejar atrás la pobreza.

Esto requiere una reflexión más allá de los atajos del tipo de la renta básica o demás mecanismos redistributivos que promueven políticos, sindicalistas, ONGs, etc., como la ayuda exterior y otras intoxicaciones que parten del supuesto de que los pobres se benefician de la creciente coacción, como si fuera una solución fácil y no la fuente de problemas.

El sentido común invita a propuestas de ese estilo: entregar un dinero a todos, por el mero hecho de ser ciudadanos. Ahora bien, Ahiakpor advierte: “Para lograr el objetivo, los que son más productivos deberán ceder, a la fuerza, mediante impuestos, una parte de su producción a los que son menos productivos”. Para los antiliberales de cualquier laya, esto es algo que está bien, y no tiene contraindicaciones, ni económicas, ni políticas, ni morales. Pero las tiene.

No parece que la estrategia promueva el crecimiento económico, más bien, al contrario, por la reducción de la productividad global y porque el papel del Estado a la hora de fomentar el desarrollo y el bienestar debería ser salvaguardar la propiedad de sus súbditos, y no violarla. Y si la producción no aumenta por encima de nuestro nivel deseado de consumo, el quitarnos a unos para darnos a otros quizá rebaje el nivel de consumo para la mayoría, y no está claro que eso sea bueno para el conjunto.

Asimismo, hay experiencia sobre la mejoría de la condición de los pobres, y hay teoría para explicarla, desde hace mucho tiempo. No es la redistribución de la riqueza ya creada la que ha servido para enriquecer a los pobres. Cientos de millones han dejado atrás la pobreza extrema en las últimas décadas en China o la India, y otros países de Asia, África o América. No lo hicieron arrebatando riqueza sino creándola.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE

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Estados Unidos ya no está solo en el centro del escenario internacional

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 14/11/17 en: http://www.lanacion.com.ar/2087019-estados-unidos-ya-no-esta-solo-en-el-centro-del-escenario-internacional

 

El presidente norteamericano, Donald Trump, acaba de completar una extensa gira por Asia en busca del apoyo necesario para transformar a la península de Corea en una zona libre de armas nucleares. No obstante, las posibilidades inmediatas de alcanzar ese objetivo parecen remotas. ¿Por qué? Ocurre que la influencia norteamericana en el mundo ya no es lo que fuera. Estados Unidos no está solo en el centro del escenario, sino acompañado por China y Rusia.

Si Donald Trump no encuentra apoyo para su objetivo, la confrontación entre los Estados Unidos y Corea del Norte continuará y seguirá siendo una pulseada entre David y Goliat, en la que un Goliat que luce desconcertado no encuentra la forma de ganarla.

Los grandes objetivos de política exterior norteamericanos, más allá del caso de Corea del Norte, no están siendo acompañados por la comunidad internacional. El mejor ejemplo es quizás el de Siria donde, en tiempos del presidente Barack Obama,Estados Unidos definió que el régimen del Clan Assad debía dejar el poder si utilizaba armas químicas contra su pueblo. Lo hizo reiteradamente y, a pesar de ello continúa fortaleciéndose en función del intenso apoyo militar y diplomático que recibe de Irán y Rusia. A lo que cabe agregar que fue el propio Congreso de los Estados Unidos el que -en los hechos- negara al presidente Obama la posibilidad de actuar militarmente luego del horrible crimen cometido por las autoridades sirias.

Por muchos años Estados Unidos siguió el consejo del presidente Teodoro Roosevelt, esto es el de “hablar suavemente”, pero con un amenazante “palo grande” en la mano. Y lo hicieron funcionar. Hoy el presidente Trump habla con dureza, pero pocos creen en su capacidad real de poder presionar para imponer sus criterios.

A la evidente pérdida general de influencia en el escenario internacional, Estados Unidos agrega otra dura realidad: está empantanado en Irak y Afganistán. También, aunque en alguna menor medida, en la propia Siria. Esos conflictos, dos de los cuales se arrastran desde hace 15 años, han costado miles de vidas y trillones de dólares al pueblo norteamericano.

La presencia de Donald Trump en el mundo de hoy está lejos de ser la que en su momento tuvieran presidentes como Eisenhower, Reagan o los dos Bush. Esta es la nueva realidad, más allá de la retórica.

Mientras tanto, Rusia ha asumido una política desafiante y hasta belicosa, instalada -ella también- en el centro del escenario internacional.

China -por su parte- anuncia que ya está compartiendo el liderazgo internacional con los Estados Unidos y agrega que, en tres décadas más, seguirá haciéndolo, aunque sola.

Corea del Norte probablemente será, pronto, una potencia nuclear más, con todo lo que esto significa para un país con un liderazgo megalómano y poco confiable.

En paralelo, Occidente tampoco es lo que era. Europa está dividida y debilitada, mirando más bien a su propio ombligo, enfrascada en conflictos estériles, como el provocado desde Cataluña. Quizás por esto Turquía ya no ambiciona acercarse íntimamente a la Vieja Europa, como si de pronto el altivo espíritu otomano estuviera de regreso, apuntando a su propia región.

Frente a este panorama, Estados Unidos parece estar cada vez más alejados del complejo contexto que los rodea. Y éste no es ciertamente un cambio menor. Es una señal de que su influencia está debilitándose.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Brasil y Argentina en polos opuestos

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 16/12/16 en: http://www.eluniversal.com/noticias/opinion/brasil-argentina-polos-opuestos_631357

 

No fluye el dinero fácil hacia América Latina, de hecho, el total de exportaciones en 2016 rondará los US$ 850.000 millones, 50.000 millones (6%) menos que en 2015 cuando la caída respecto al año anterior ya había sido del 15%, según el BID. Esto refleja principalmente la baja en las exportaciones hacia EEUU (-5 %) y la propia región (-11 %); a las que se suman los descensos en los envíos a China (-5 %), el resto de Asia y la Unión Europea (-4 %).

Pero, esto en realidad es solo ilustrativo porque los países, las sociedades, no son ricos por lo que exportan, sino por la productividad de su sistema. Un país podría exportar poco y, sin embargo, ser rico si su economía es eficiente. Ahora, ¿qué es la eficiencia? Dice la metafísica aristotélica, que la causa eficiente o motriz es el estímulo que desencadena el proceso de desarrollo natural, al tiempo que define a la violencia, precisamente, como aquello que pretende desviar el desarrollo natural, espontáneo, de las cosas reprimiendo al estímulo eficiente.

De aquí que el Estado, cuando utiliza su monopolio de la violencia -su poder de policía- para imponer “orden” provoca ineficiencia. Hablando en términos económicos, podemos decir que la mayor eficiencia se da cuando las personas son menos reprimidas por la coacción estatal ya que esto les permite expresar al máximo su naturaleza creativa y su potencial de trabajo.

Así, lo importante es que la sociedad pueda desarrollarse naturalmente, espontáneamente, sin que la coacción -violencia- del Estado, o de quien sea, la coarte. De modo que, a pesar de la insistencia de los ortodoxos, no es realmente el “excesivo gasto estatal” lo que retrasa a un país, sino la represión que se ejerza. Pero los ortodoxos tienen razón indirectamente y es que el gasto estatal suele solventarse coaccionando a los ciudadanos para que paguen impuestos. Si este gasto fuera financiado sin reprimir a las personas, por ejemplo, con la venta de propiedades estatales, no conllevaría un retraso social.

Y así es cómo, mientras que la dirigencia argentina insiste en reprimir cada vez más a la sociedad con una presión fiscal brutal -impuestos, inflación, etc.- que en algunos casos supera el 70% de sus ingresos, llevando al país hacia el precipicio, el gobierno brasilero intenta zafar, precisamente, de este estatismo parasitario.

Con un decreto de “solo” 440 páginas se agregaron $122.327 millones (US$7.500 millones) al presupuesto del gobierno argentino que inicialmente era de $1,4 billones (US$ 875 mil millones) para 2016. Así, el déficit que ya era de un brutal 4,9% -la Unión Europea considera excesivo a un déficit que supere el 3%- superaría el 6% del PIB.

Por el contrario, el gobierno brasileño logró -a pesar de la oposición del 60% de la población- que el Senado aprobara, definitivamente, una enmienda constitucional que mantendrá en mínimos el gasto público durante los próximos 20 años, ordenando que el aumento anual quede limitado a la tasa de inflación del ejercicio anterior. Entre 1997 y 2015, el gasto público había crecido al 6% por encima de la inflación del año anterior.

Dicen los críticos que esta medida impondrá severos recortes del gasto destinado a los más pobres. Pero son los débiles, precisamente, los más perjudicados por la violencia estatal, ya que los impuestos son derivados hacia abajo por los más fuertes, los empresarios por caso, suelen pagarlos subiendo precios o bajando salarios.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Imaginando un eventual gobierno del PRO

Por Adrián Ravier: Publicado el 6/5/15 en: http://opinion.infobae.com/adrian-ravier/2015/05/06/imaginando-un-eventual-gobierno-del-pro/#more-357

 

Las recientes elecciones primarias dejaron a los analistas políticos con la sensación de que la elección presidencial se terminará polarizando entre el PRO y el oficialismo.

En este sentido, nos preguntamos qué haría el PRO a nivel nacional en caso de ser gobierno. Es cierto que no se ha presentado aún un plan concreto sobre cómo se solucionaría cada uno de los problemas identificados, pero sí se puede afirmar que Mauricio Macri -el candidato presidencial y líder del partido-, ha dado numerosas evidencias de lo que haría si llegara al gobierno. Aquí ordenamos parte de sus anuncios y agregamos aquello que consideramos necesario para que el plan sea consistente y factible.

Comenzando con el plano internacional, Macri cambiaría el eje Argentina-Venezuela-Bolivia-Ecuador por lazos estrechos hacia Estados Unidos, Europea, Asia, África y el Mercosur. El objetivo es volver al mundo con acuerdos bilaterales como los de Chile, y sin discriminar a una región respecto de otra. Priorizar un acuerdo con el Mercosur y desde el bloque negociar con el mundo no parece factible en el corto plazo, pero sí se privilegiará recuperar el libre comercio con nuestro vecino más importante. Si el contexto internacional de liquidez se mantiene, Argentina debería recibir mayor inversión extranjera directa de lo que ha recibido en los últimos 12 años, recuperando un rol protagónico junto a Brasil y México, y aprovechando la necesidad que China tiene de nuestros productos, tanto en alimentos como en lo que refiere a insumos.

En el plano local, y siempre insistiendo en recuperar los mercados perdidos, el modelo que Macri plantea es el de fortalecer la agro-industria. Aquí es donde juega un rol central su principal propuesta en campaña para el campo de eliminar las retenciones y los ROEs.

En el mercado cambiario, y para resolver el atraso cambiario que tiene a la industria en recesión desde hace 20 meses, imagino una fuerte devaluación producto de eliminar el cepo cambiario y de dejar flotar el peso. Tras una suba importante, el tipo de cambio se estabilizará e imagino una nueva convertibilidad o tipo de cambio fijo.

Aquí preocupa el impacto inflacionario que esa devaluación puede tener, por lo que resulta imperioso dar señales claras de que el Banco Central de la República Argentina abandonará por completo la monetización de los déficits públicos.

Sin emisión monetaria y sin retenciones, el plano fiscal queda debilitado. Macri apuesta a que la recaudación tributaria aumente producto de la mayor confianza que generarán sus políticas y la mayor inversión consecuente.

Cualquiera sea el éxito que Macri puede tener en fortalecer los ingresos por la vía de la actividad económica, resulta fundamental en el plano internacional acordar una renegociación de la deuda en default. Esto tiene un doble objetivo: por un lado fortalece las instituciones y abre las puertas al mundo, pero además, permite financiar el desequilibrio fiscal que se vaya generando en la transición al ordenamiento de las cuentas públicas.

Para no abusar del endeudamiento externo, el gasto público se verá reducido desde los primeros meses, con incrementos en las tarifas de los servicios y el transporte público, lo que le permitirá eliminar parcialmente los subsidios. Además, se alentará la competencia en los mercados internos, eliminando todos los controles de precios máximos, sugeridos o cuidados. La competencia promete ser más eficiente para sostener el nivel de precios que los “precios cuidados”.

La promesa de campaña fue sostener los planes sociales, pues constituyen un derecho adquirido, pero difícilmente se observe la creación de nuevos programas semejantes. La apuesta consiste en que los beneficiados de estos planes comiencen a ocupar empleos formales gracias a la generación de confianza y las nuevas inversiones, y entonces vayan renunciando gradualmente a aquellos beneficios.

Si finalmente el traspaso del poder político en diciembre es ordenado y pacífico, las reformas no requieren implementarse a modo de shock, sino de forma gradual y sin sobresaltos.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Secuencia de tragedias

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 28/4/15 en: http://www.lanacion.com.ar/1788083-secuencia-de-tragedias

 

Desde el año 2000, unas 22.000 personas han encontrado la muerte cuando -huyendo de la violencia o de la miseria- intentaron ingresar ilegalmente en Europa. Esto es algo más de unas 1500 muertes por año. El 75% de ellas ocurrió en las aguas del mar Mediterráneo.Esta es una secuencia de tragedias que no se ha interrumpido, sino que se ha incrementado.

Desde comienzos de este año, 2015, han ocurrido ya unas 1776 muertes en el mar Mediterráneo, número que -cabe advertir- ha ido creciendo y que naturalmente incluye tan sólo a las muertes que han podido ser comprobadas. De ellas, unas 1200 han ocurrido hace pocos días. En este profundo drama humanitario hay ciertamente más muertes, de las que no se tiene conocimiento.

No obstante, en 2014 llegaron a suelo europeo unos 219.000 inmigrantes ilegales procedentes, en su enorme mayoría, de África y de Asia. Diez veces más, que en 2012. Con la presión demográfica claramente en aumento pareciera que el porvenir de Europa -en el corto plazo- de alguna manera se juega en su capacidad para poder manejar esta crisis. Hasta ahora no ha podido contenerla, ni ordenarla.

De alguna manera, aunque en circunstancias diferentes, se reproduce el drama de los que, a fines de la década de los 70 y comienzos de la del 80, escaparon masivamente de los regímenes comunistas de Vietnam y del Khmer Rouge, en Camboya.

Esa crisis, sin embargo, generó en su momento acciones de corte solidario por parte de la comunidad internacional. Como fueran el accionar -en aguas del Golfo de Siam- del buque hospital francés “Ile de Lumiere” o la coordinación relativamente ordenada de la emigración, a través de la cual se logró, entre otras cosas, que unos 180.000 vietnamitas y camboyanos desesperados pudieran finalmente radicarse en los Estados Unidos.

Por el momento -pese a los insistentes llamados papales- uno tiene la fea sensación de que la crisis migratoria que desafía a Europa toda y tiene al mar Mediterráneo como escenario está quizás generando más sentimientos de cólera que de solidaridad.

Con la salvedad de los importantes esfuerzos realizados por Italia, especialmente a través de la llamada operación “Mare Nostrum” -desde octubre de 2013, a octubre de 2014- en la que buques de la armada italiana socorrieron nada menos que a unas 150.000 personas en riesgo por los naufragios de las frágiles embarcaciones que los transportaban. Esto es auxiliar a unas 400 personas por día.

Pero esa operación, esencialmente una de socorro, ha sido sustituida -desde el 23 de abril pasado- por un esfuerzo europeo denominado “Tritón”, a cargo de la policía fronteriza común: Frontex. Su propósito es bastante diferente al que en su momento alimentara a la operación “Mare Nostrum”, desde que “Tritón” se dedica al patrullaje y a la vigilancia -y no primordialmente a la asistencia- a un costo estimado en unos 9 millones de euros mensuales, ahora que su anterior insuficiente dimensión acaba de ser ampliada.

Europa ha puesto en marcha un plan que hasta contiene posibles acciones militares contra los traficantes de personas. Como si el problema que enfrenta fuera uno de índole fundamentalmente delictiva y no humanitaria

Ocurre que los temas migratorios se han mantenido fundamentalmente fuera de la jurisdicción europea, porque los Estados Miembro no los han delegado a la Unión Europea, reservándolos, desde el llamado “Acuerdo de Dublín”, para sí mismos.

Los inmigrantes ilegales que conforman la constante ola humana que se arroja precariamente al Mediterráneo provienen de Medio Oriente (principalmente de Siria), Asia y de África. No solo de los países subsaharianos, como Mali o Sudán, sino también de los del Cuerno de África, como Eritrea, Somalía. Para desplazarse desde sus lugares de origen hasta sus destinos compran “paquetes” a organizaciones criminales que operan a la manera de “agencias de turismo”.

Unos 500.000 de ellos están siempre “en espera” en la destrozada Libia. En manos de las referidas organizaciones criminales de traficantes de personas y, desde luego, prontos para intentar cruzar a Europa en busca de residir en aquellos países que se han transformado en “el Dorado” de los inmigrantes ilegales, como son los escandinavos, por su conocida generosidad en lo social.

Además procura que sean los países africanos con costa sobre el Mediterráneo quienes detengan a los eventuales inmigrantes ilegales. Ese era precisamente el arreglo que existía con Libia hasta que ocurriera la defenestración de Muamar Gadafi, con un costo de casi 20 millones de euros al año. Y ese es también el que existe hoy con Marruecos y el que ahora se negocia con Egipto y Túnez.

Italia, la nación más afectada por la ola de inmigrantes clandestinos africanos está, a la vez, exhausta y acorralada. Desde comienzos de año solamente, más de 100.000 inmigrantes han llegado a sus costas procedentes del norte de África. Un triste torbellino humano.

Es probable que mientras Siria, Irak y Libia continúen incendiados y sumergidos en medio del caos, la estampida migratoria africana no decrezca. Hasta ahora, Europa ha decidido enfrentar este tema priorizando el cierre de sus fronteras. Pero esto no ha funcionado, razón por la cual cabe preguntarse si la respuesta no pasa, en cambio, por tratar de estructurar un régimen migratorio nuevo. Ordenado y a la vez humanitario. Que permita estabilizar el flujo y manejarlo, entre todos. Australia, con un problema semejante aunque de menor envergadura, podría servir de ejemplo.

Si esto no sucede, crecerán no sólo los actuales problemas en el mar Mediterráneo, sino también aquellos que, en el interior de Europa, muestran como el chauvinismo en esta cuestión y los extremismos en general están ganando peligrosamente más espacio, en los más diversos países del Viejo Continente. Con el riesgo cierto de que, de pronto, alguna de las graves enfermedades políticas e ideológicas del pasado europeo de pronto vuelva a manifestarse.

Mientras tanto, las angustias de los inmigrantes ilegales, es cierto, no terminan, para nada, en el mar. Al llegar a Europa, muchos de ellos comienzan a vivir lo que la periodista de LA NACION Elisabetta Piqué ha llamado, con justeza, un “limbo legal” y una “prisión a cielo abierto”. Por falta de certeza acerca de su condición personal. No obstante, es muy probable que esa grave situación, esencialmente de incertidumbre, sea -en muchos casos- preferible al infierno doméstico que decidieron dejar atrás. Lo que naturalmente no es óbice para tratar de corregirla, con urgencia.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Oportunidades y movilidad social: el caso Zara

Por Martín Krause. Publicado el 24/4/14 en http://bazar.ufm.edu/oportunidades-y-movilidad-social-el-caso-zara/

 

Una alumna de la materia Managerial Economics presentó el caso de la empresa Zara. Quiero reproducir su historia, ya que plantea algunos temas interesantes relacionados con otras discusiones que han tenido lugar en este blog, tales como: ¿qué es necesario para que exista “movilidad social”? ¿son programas sociales o la existencia de ámbitos abiertos para que la gente pueda desplegar su iniciativa?

Zara

Amancio Ortega, el fundador y dueño de Zara es hoy una de las personas más ricas del planeta. ¿Es justificable su riqueza? ¿Es “merecida”? A diferencia de cuando vimos aquí el tema del “capitalismo de amigos”, aquí no aparece ningún privilegio o vínculo político. Veamos su historia:

“El caso Zara, comienza en los años 60’s, Amancio Ortega, hoy su director general, era vendedor de ropa detrás de un mostrador con estudios solamente primarios ha conseguido levantar un imperio empresarial, por su increíble crecimiento y su elaborada maquinaria organizativa en todos los campos, ha llegado a convertirse a ser uno de los casos más estudiados en las maestrías más prestigiosas.”

“El primer paso fue un modestísimo negocio de ropa de bebé que su hermana cosía en casa mientras otro hermano viajaba para venderla por las ferias de las ciudades gallegas. Después vendría una fábrica de batas y ropa de bebé con un puñado de empleados.”

“El negocio fue creciendo y en 1975 abrió sus puertas la primera tienda Zara, que tenía muy poco que ver con sus actuales hermanas, porque, entre otras cosas, la ropa que vendía se compraba a terceros. Poco a poco se empezaron a comercializar prendas de fabricación propia mientras se abrían tiendas por las cuatro provincias gallegas. La feliz idea de saltar fuera de Galicia surgió en 1980 cuando creyeron que podían conseguir un eficaz sistema de distribución.”

• 1963-1975.- La primera tienda Zara abrió en 1975 en La Coruña (España), lugar en el que inició su actividad el Grupo y en el que se ubican los servicios centrales de la compañía, Amancio Ortega Gaona, presidente y fundador de Inditex, inicia su actividad empresarial como fabricante de prendas de vestir. El negocio crece progresivamente en esta década hasta contar con varios centros de fabricación, que distribuyen sus productos a distintos países europeos. Sus tiendas, ubicadas siempre en emplazamientos privilegiados, están presentes en más de 400 ciudades en Europa, América, Asia y África.

• 1976-1984.- El concepto de moda de Zara experimenta una buena acogida social que permite extender su red de tiendas a las principales ciudades españolas.

• 1985.- Creación de Inditex como cabecera del grupo de empresas.

• 1986-1987.- Las sociedades de fabricación del Grupo dirigen la totalidad de su producción a la cadena Zara y se sientan las bases de un sistema logístico adecuado al fuerte ritmo de crecimiento previsto.

• 1988.- La primera apertura de una tienda Zara fuera del territorio español se produce en diciembre de 1988 en Oporto (Portugal).

• 1989-1990.- El grupo inicia su actividad en Estados Unidos y Francia con la apertura de establecimientos en Nueva York (1989) y París (1990).

• 1991.- Nacimiento de la cadena Pull and Bear y compra del 65% del Grupo Massimo Dutti.

• 1992-1994.- Inditex prosigue la apertura de nuevos mercados internacionales: México en 1992, Grecia en 1993, Bélgica y Suecia en 1994.

• 1995-1996.- Inditex adquiere la totalidad del capital de Massimo Dutti. En ese año se produce la primera apertura del Grupo en Malta y al año siguiente en Chipre.

• 1997.- Noruega e Israel se unen a la lista de países en los que está presente Inditex.

• 1998.- Inicia su andadura la cadena Bershka, dirigida al público femenino más joven, en un ejercicio en el que se producen aperturas en nuevos países: Reino Unido, Turquía, Argentina, Venezuela, Emiratos Árabes, Japón, Kuwait y Líbano.

• 1999.- Adquisición de Stradivarius, que se convierte en la quinta cadena del Grupo. Se abren tiendas en nuevos países: Holanda, Alemania, Polonia, Arabia Saudí, Bahrein, Canadá, Brasil, Chile y Uruguay.

• 2000.- Inditex instala sus servicios centrales en un nuevo edificio situado en Arteixo (Coruña, España). Apertura de tiendas en cuatro nuevos países: Andorra, Austria, Dinamarca y Qatar.

• 2001.- Lanzamiento de la cadena de lencería Oysho. El 23 de mayo del 2001 comienza la cotización de Inditex en el mercado bursátil. Durante este año el Grupo se introduce en: Irlanda, Islandia, Italia, Luxemburgo, República Checa, Puerto Rico y Jordania.

• 2002.- Comienzan las obras de construcción del nuevo centro logístico de Zara en Zaragoza (España). El Grupo abre sus primeras tiendas en Finlandia, Suiza, El Salvador, República Dominicana y Singapur.

• 2003.- Apertura de las primeras tiendas de Zara Home, la séptima cadena del Grupo. Inditex inaugura en Zaragoza (España) el segundo centro de distribución de Zara, Plataforma Europa, que complementa la actividad del centro logístico de Arteixo (Coruña, España). Se producen las primeras aperturas de tiendas del Grupo Inditex en Eslovenia, Eslovaquia, Rusia y Malasia.

• 2004.- El grupo abre su tienda número 2.000 en Hong Kong y alcanza presencia en 56 países de Europa, América, Asia y África. En este año se han abierto, además, las primeras tienda en Marruecos, Estonia, Letonia, Rumanía, Hungría, Lituania y Panamá.

• 2005.- Inditex abre sus primeras tiendas en Mónaco, Indonesia, Tailandia, Filipinas y Costa Rica.

• 2006.- Serbia, China Continental y Túnez se unen a la lista de mercados donde Inditex tiene presencia.

• 2007.- Zara Home pone en marcha la primera tienda online de Inditex. Dos nuevas plataformas logísticas –ubicadas en Meco (Madrid) y en Onzonilla (León)- comienzan su actividad. Zara inaugura en Florencia (Italia) su tienda número 1.000, Bershka y Pull and Bear superan las 500 tiendas. Apertura

• 2008.- Lanzamiento de Uterqüe, cadena especializada en la venta de accesorios y complementos de moda. Inditex abre su tienda número 4.000 en Tokio y alcanza presencia en 73 países tras la entrada en Corea, Ucrania, Montenegro, Honduras y Egipto.

• 2009.- Inditex cierra un acuerdo con el Grupo Tata para abrir tiendas en India a partir del 2010. El Grupo abre sus primeras tienda en Siria y cadenas como Massimo Dutti, Bershka y Pull and Bear inician su andadura en China.

Como resultado de esto Amancio Ortega es supermillonario. Además:

“El Grupo Inditex está integrado por más de 70.000 profesionales en todo el mundo. Cuenta con una plantilla internacional, la mitad de los empleados trabajan fuera de España, la mayoría femenina –un 82,8% y joven –con una edad media de 26 años”.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).