Twitter y la política

Por Mauricio Alejandro Vázquez. Publicado el 22/6/21 en: https://www.dataclave.com.ar/opinion/twitter-y-la-politica-_a60f21e4bc095e22b450bcb8b

¿Qué tienen en común Daniel Scioli, Amalia Granata y Luis Otero? ¿Qué une a Miguel del Sel con el recientemente fallecido Carlos “Lole” Reutemann y la mediática Cinthia Fernández? Ni más ni menos que una de las palabras que más estremecen a los consultores políticos al momento de darle buenas o malas noticias a sus clientes: el posicionamiento.

Técnicas para medirlo hay varias, algunas más serias que otras; definiciones teóricas del fenómeno también se pueden encontrar con suficiente variedad, pero en última instancia y explicado con sencillez, el posicionamiento no es otra cosa que el reconocimiento real, efectivo y medible que obtiene un candidato al momento de ser sondeado en la población.

¿Por qué el posicionamiento es tan importante? La mediatización de la política es a esta altura una verdad que abandonó el espacio teórico para asentarse con firmeza en el campo del mero sentido común. Si bien pensadores de la talla de Giovanni Sartori Jürgen Habermas pudieron adelantarse a la descripción del fenómeno y sus consecuencias, que el entramado político actual se encuentra profundamente enlazado con los grandes medios de comunicación es algo que puede afirmarlo con la misma contundencia un gran consultor como un aficionado del métier. En tal sentido, la política ya no es de ningún modo ajena a las reglas que alguna vez imperaron también con profunda crueldad sobre los artistas: sin que el público te conozca, no hay espectáculo posible.

No vale concluir de lo anterior que el posicionamiento o popularidad de un candidato no haya sido importante antaño. Sin embargo, la mediatización de la sociedad ha crecido tanto como ha decrecido la gravitación de las instituciones políticas tradicionales y la concomitante identificación que el electorado solía tener con ellas. 

Nuevamente, dicho de forma sencilla, cuanto más se ha personalizado la política más ha decaído la aparente primacía de los partidos políticos al momento de instalar figuras (aunque como afirmaré luego, no por esto son hoy menos importantes). Y, por tanto, gran parte de la elección de un candidato hoy en día tiene mucho más que ver con que sea medianamente famoso, que con virtudes políticas clásicas, como el liderazgo, la oratoria, la capacidad de negociación o, incluso, su propuesta o visión para el futuro.

A este fenómeno, en el último tiempo, se ha sumado el advenimiento de las redes sociales, y frente a ellas, incluso los medios de comunicación masiva se han debido arrodillar cada día más, al punto de que hoy pueden observarse esfuerzos denodados de grandes medios tradicionales por intentar penetrar en ese espacio virtual en el que los outsiders supieron picar en punta.

Dentro de las redes sociales, una en particular ha adquirido con el paso del tiempo, tanto a nivel global como en nuestro país, el carácter de red política. Refiero sin dudas al famoso pajarito azul, espacio en el cual en 280 caracteres (aunque las versiones recientes permiten concatenar mensajes y ampliar este límite), millones de usuarios debaten sobre infinidad de temas, pero, sobre todo, de política.

Por todo lo dicho anteriormente, y como no podía ser de otro modo, también esta red se ha convertido en un vector de posicionamiento. De tal modo, ya en las últimas elecciones en nuestro país, varios twitteros han sido considerados con cierta seriedad para ser parte de las opciones electorales, y nuevamente en este próximo cierre de listas, otros varios están siendo evaluados, especialmente en los espacios políticos que tienen la voluntad de ofrecer opciones menos tradicionales tanto en los sectores de izquierda como de derecha.

Hasta aquí algo de la descripción del fenómeno. Analicemos brevemente ahora algunas de sus limitaciones y consecuencias.

En primer lugar, si bien las estadísticas que provienen de la plataforma indican que en Argentina existen cerca de 5 millones de usuarios en esta red, en lo concreto es sumamente difícil saber qué cantidad de esas cuentas son reales y cuantas son meras creaciones ficticias orientadas simplemente a influir en la misma. Al mismo tiempo, por sus características propias,

Twitter es una red de elites, aunque las más de las veces sus miembros siquiera sean conscientes de ello. En tal sentido, los temas que se tratan, los códigos lingüísticos que se manejan, la casi completa ausencia de imágenes (con excepción de los famosos memes), y la limitación de caracteres para expresarse, hacen de esta plataforma un espacio de unos pocos que sufren la ilusión de estar representando a otros muchos.

Este primer punto del análisis debiera encender las alarmas de quienes creen que un usuario con gran cantidad de seguidores en la red es un sujeto bien posicionado, y esas alarmas debieran convertirse en sirenas aullantes para quienes creen a su vez que tal sujeto es representativo de la población de un país que ostenta con tristeza un 72% de jóvenes por debajo de la línea de la pobreza en su provincia más poblada y representante de una población cuya capacidad para interpretar texto es cada año peor.

En segundo lugar, los medios de comunicación pueden funcionar para catapultar candidatos que podrán luego traccionar listas y lo mismo ocurre con aquellos que surgen hoy en día de las redes sociales, pero hasta el extremadamente mediático y acaudalado Donald Trump, debió adecuarse de alguna manera al sistema político de su país y converger en el centenario Partido Republicano, que no necesariamente lo recibió con los brazos abiertos en un comienzo.

Algo similar sucede con el joven Nayib Bukele, actual presidente de El Salvador, quien ha hecho de Twitter su plataforma preferente al momento de comunicar decisiones de gobierno e incluso dar órdenes a sus ministros, pero que no pudo evitar años de militancia y experiencia de gestión efectiva dentro del tradicional partido salvadoreño, Farabundo Martí para la Liberación Nacional.

¿Por qué señalo esto? Porque resulta sumamente ingenuo considerar que una persona sin apoyo institucional de ningún tipo, sin equipo, sin formación política, sin conocimiento específico del lenguaje de ésta y sin un partido concretamente asentado, podrá gobernar siquiera una pequeña intendencia de algún lugar remoto de nuestro país con un mínimo de efectividad.

Quienes se entusiasman de este modo, confunden las más de las veces de buena fe, la difusión de ideas políticas con la materialización de éstas. Creen que porque alguien twittea cosas razonables (o razonables en un contexto no representativo, lleno de sesgos y eslóganes a priori), puede luego convertirse de prepo en un político profesional. Alguno dirá también, asentado sobre todo en ese razonable espíritu creciente de anti política, que lo que justamente el país necesita son outsiders sin experiencia que quieran patear el tablero.

Lo que no descubren aun, es el principio básico que señala que hasta para desarmar un aparejo de alta complejidad como es el Estado, es necesario estar algún tiempo cerca de él y entender cómo realmente está construido.

Así las cosas, Twitter puede estar dañando al sistema político más de lo que parece, inundando las opciones electorales que nacen con buenas ideas y nuevos bríos, de sujetos que pueden funcionar muy bien en un ámbito virtual, pero que luego son absolutamente incapaces de lograr consensos, organización y liderazgo en el mundo real.

Como en un excelente ejemplo del sumamente estudiado fenómeno de la selección adversa, se otorga gravitación creciente a quienes, quizá justamente por una limitación personal, se han concentrado en el mundo virtual con el objetivo de conquistar voluntades, para luego solo estrellar dichas expectativas contra el muro de la realidad.

En suma, aún en el 2021 sigue siendo importante el armado de bases, la institucionalización de reglas y prácticas, el contacto personal, la fidelización de militantes, la capacitación de cuadros y el armado territorial para convertir toda esa energía que permanece en potencia, en política y poder real. Por tanto, las redes podrán sin duda ser medios importantes e incluso hasta fundamentales para llegar a los votantes, especialmente los más jóvenes, pero por un buen tiempo más, no podrán reemplazar de ningún modo todo eso que es necesario luego para transformar la realidad. 

Mauricio Alejandro Vázquez es Título de Honor en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires, Magister en Ciencias del Estado por la Universidad del CEMA, Magister en Políticas Publicas por la Universidad Torcuato Di Tella y coach certificado por la International Coach Federation. Ha trabajado en la transformación de organismos públicos y empresas. Actualmente es docente de Teoría Política, Ética, Comunicación, Metodología y administración en UADE y de Políticas Públicas en Maestría de ESEADE. También es conferencista y columnista en medios como Ámbito Financiero, Infoabe, La Prensa, entre otros. Síguelo en @triunfalibertad

Los artistas y la economía

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 10/6/18 en https://www.cronista.com/columnistas/Los-artistas-y-la-economia-20180611-0014.html

 

En esta nota comienzo por señalar dos actitudes que parecen contraproducentes. La primera es la de no pocos pintores, escritores, actores, escultores, músicos, artistas en general y sacerdotes que naturalmente se ocupan de cuestiones sublimes pero que consideran todo lo vinculado a la economía con ruido a metálico, temas muy subalternos y más o menos despreciables.

 

Y aquí viene el problema: cuando se pronuncian por las condiciones de vida de la gente, un tópico que con toda razón consideran muy humano y digno de atención, arremeten sin quererlo contra todo lógica económica con lo que terminan por perjudicar gravemente a quienes desean mejorar.

 

Como la economía es contraintuitiva, es decir, lo primero que se concluye superficialmente está mal, se inclinan por lo inconveniente sin proponérselo y cuando alguien se les acerca con la intención de instruirlos, rechazan la conversación pues, otra vez, estiman que esos temas no son dignos de atención para un artista que está concentrado en asuntos de mayor jerarquía.

 

Entonces no hay salida hasta que se dignen prestar atención a  postulados básicos de la ciencia económica. Paradójicamente, muchos economistas preocupados por este malentendido, intentan aclarar temas cruciales, pero henos aquí que son tildados de economicistas.

 

Para acercar posiciones es menester que el economista también complete su formación con estudios sobre derecho, historia y filosofía. Sin embargo, irrumpen economistas solo abocados a estadísticas, curvas y gráficos que pretenden cuantificar lo incuantificable.

 

Recordemos las célebres palabras del premio Nobel en economía Friedrich Hayek en cuanto a que “Nadie puede ser un gran economista si es solo un economista y estoy tentado a agregar que el economista que solo es economista tenderá a convertirse en un estorbo cuando no en un peligro manifiesto”.

 

Dada la importancia y trascendencia de las diversas manifestaciones del arte y la llegada a un numeroso público debe realizarse un esfuerzo para conectar amistosamente los dos territorios mencionados.

 

Como queda dicho, por un lado despertar el interés en los fundamentos de la economía en lugar de despreciarla para así pronunciarse con algún rigor sobre asuntos que hacen al progreso del prójimo en campos sociales de gran calado.

 

Por otro lado, como también apuntamos, nuestra profesión debe exhibir facetas humanistas que constituyen el centro de las investigaciones del área en cuestión. Afortunadamente, en nuestro medio se ha recogido la larga tradición anglosajona de unir el derecho y la economía pues hasta no hace mucho los marcos institucionales y los procesos de mercado parecían algo así como nichos separados.

 

Ya sabemos que para muchos artistas temas tales como las ventajas comparativas o el teorema de la regresión monetaria les suena a materialismo puro, pero la economía antes que nada trata de la acción humana tal como se titula uno de los más sesudos tratados en esa disciplina.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

arteBA 2016 festejó con una edición de lujo

Por Delfina Helguera. Publicado el 25/5/16 en: http://www.arte-online.net/Notas/arteBA_2016_festejo_con_una_edicion_de_lujo

 

La feria arteBA ha recorrido un largo camino desde su fundación en 1991 en donde tomaba por completo al Centro Cultural Recoleta con una feria de galerías de diversa índole, ahora se autodefine como feria de arte contemporáneo y es parte de la escena global del arte con todas las exigencias que esto conlleva. Las ferias actualmente comparten un aspecto de lo institucional y funcionan con cercanía a los museos y espacios públicos no comerciales, además es un momento en el año en donde se puede encontrar a figuras destacadas del ambiente reunidas en un solo lugar, lo que hace de esta semana un sinfín de eventos e inauguraciones concentrados en escasos días. Aunque hay voces discordantes, la feria termina siendo un aglutinante entre curadores, artistas, académicos, gestores, críticos, coleccionistas y público, lo que no es poco.

Arnaiz, Sakai y Stupia en la Galería de Jorge Mara

La edición 2016 tuvo un recorrido más amable para el público, en las anteriores no se llegaba a recorrer la feria en un solo día por la cantidad de espacios dedicados no solo a galerías sino a propuestas curatoriales que demandaban mayor tiempo y concentración. Este año los espacios curados fueron una ocasión para entrar en contacto con obras de artistas que no solemos ver por aquí, como la de Louise Lawler en el Photobooth de Citi que mostró dibujos y grandes vinilos en la galería Metro Pictures y Karin Sander de la galería Esther Schipper con la obra más fotografiada por el público: la selección femenino de fútbol alemana en figuras en 3D.

El Solo Show de Zurich con una propuesta acotada de 6 galerías y artistas curado por el español Manuel Segade exploraba el tema del cuerpo. Los artistas argentinos Osias Yanov (galería Nora Fisch) y Mercedes Azpilicueta (representada por Mirta Demare) eran parte de la selección con registros de performances, y la galería Plan B con sede en Rumania y Berlín trajo una serie de pinturas del artista rumano Serban Savu que valían la recorrida. El U Turn ya es un clásico de la feria, con propuestas más radicales se distingue por tener un recorrido en U en donde un curador elige galerías y artistas, en este caso el brasileño Jacopo Crivelli Visconti.

U Turns Mercedes Benz

La gran atracción esta vez fueron las esculturas que penden del techo del artista Tomás Saraceno, un tucumano que vive y trabaja en Berlín y que forma parte delwho’s whoartístico global representado por la galería Esther Schipper. La selección también contempla incluir galerías argentinas, como Barro que representa a Matías Duville que realizó una gran instalación en el espacio central del recorrido y Ruth Benzacar que mostró obra de Mariana Tellería y Luciana Lamothe que trabajan esculturas u objetos dislocados. Interesantísima resultó la selección de artistas, por citar algunos: Alexander Apóstol con una serie de obra abstracta en la tradición geométrica venezolana, Carmela Gross con una instalación de carteles de calles, Marilá Dardot, Elena Damiani, Liliana Porter, Bernardo Ortíz.

Tomás Saraceno representado por la galería berlinesa Esther Schipper

El sector de las galerías estuvo muy bien organizado alrededor de los perfiles de cada una, las galerías con obra histórica agrupadas al principio y luego las dedicadas a artistas de mediana carrera y las más emergentes cerca del Barrio Joven. En la sección histórica la presencia de obras de Antonio Berni fue llamativa: un óleo imponente de los ‘50s en Roldán Moderno, grabados preparatorios del mural que se encuentra en Malba en la galería Rubbers, parte de los papeles históricos recobrados hace poco en la galería Cosmocosa y una sala entera en Sur con gofrados, óleos y fotografía intervenida.

Otro de los artistas presentes fue Le Parc con móviles en Sur y en Del Infinito. Jacques Martínez dedicó su stand a los realismos de los ‘70  con obra de Giuffré poco frecuente de encontrar y Alejandro Faggioni una selección de esculturas de Noemí Gerstein, Iommi, Magda Frank, Alfredo Bigatti, Libero Badii y Aldo Paparella.  María Calcaterra además de obra histórica geométrica de los ’60 expuso en la sección Cabinet, obra de Edgardo Giménez que fue comprada por el Museo Nacional de Bellas Artes.

cabinet de Edgardo Giménez en María Calcaterra

El sector más contemporáneo estuvo bien representado con las galerías ya habituadas a participar de esta y otras ferias en el mundo como Nora Fisch, Vasari, Rolf, Henrique Farías, y algunas incorporaciones nuevas: Ruby, Isla Flotante y Hache que pasaron del Barrio Joven al sector principal. Las galerías extranjeras también participaron de un programa patrocinado por el Patio Bullrich, Special Project, en el que elegían 3 artistas a exhibir con acento en lo curatorial. La galería 3+1 Arte contemporánea de Lisboa participó con obra de Claire Santa Coloma, una artista argentina radicada en Europa y vendió casi todo el stand.

Alicia Penalba en Van Riel

El programa de compras promovido a través de los Matching Funds o el esponsoreo funcionó muy bien, con 23 museos y empresas que compraron 53 obras. Participaron 85 galerías de 14 países, más de la mitad eran extranjeras de las cuales 29 eran nuevas incorporaciones. Adquirieron obra para sus colecciones diez museos nacionales y diez internacionales, lo que significa un salto cualitativo de envergadura para todos. Se registró informalmente también un alto índice de compras por parte de coleccionistas y público local en las galerías ya desde el primer día.

Al final del recorrido, junto al Barrio Joven estaba Dixit, un espacio de 900 m2 ofrecido a un equipo curatorial para que organice una exhibición en la feria sobre los “25 años de arte argentino”. El equipo conformado por Federico Baeza, Lara Marmor y Sebastián Vidal Mackinson idearon una exposición llamada “Oasis” con el sugerente subtítulo “afinidades conocidas e insospechadas en un recorrido por la producción artística de nuestro tiempo”, cuyo leit motif era una cita de Federico Manuel Peralta Ramos: “solamente consiguen un oasis aquellos que se bancan el desierto” que también daba la bienvenida al visitante en una alfombrita. La exhibición daba cuenta, con algunas omisiones, de la producción actual del arte joven argentino con la inclusión de algunos artistas de otra generación como Eduardo Stupía. Hubo decisiones curatoriales a tener en cuenta: el espacio asignado a las obras y el oasis de Diego Bianchi como núcleo convergente. De por si el espacio asignado era difícil para el montaje y lo resolvieron exhibiendo en estructuras de madera las obras de dos dimensiones y no jerarquizando el espacio, la muestra se leía toda con un mismo tono.

Sol Show Zurich

No faltó nada ni nadie, hubo una programación de charlas en el Open Forum, presentación de libros en Isla de ediciones, y el stand del Ministerio de Cultura de la Nación organizó mesas redondas con profesionales locales y extranjeros que atrajeron al público entusiasta.

  • Roldán Moderno
    Pablo Suárez

 

Delfina Helguera: Es Licenciada en Letras (UBA). Ha sido co-representante de Sotheby’s filial Argentina. Socia fundadora de la Asociación Amigos de Malba. Dirige Lavinia Subastas de Arte. Es profesora de Curaduría I y de Mercado de Arte y es Directora del Departamento de Arte y Diseño en el Instituto Universitario ESEADE.