La propia historia de Argentina e Irlanda indican que el único futuro para el país es el mundo

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 18/6/2019 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/06/18/la-propia-historia-argentina-e-irlanda-indican-que-el-unico-futuro-para-el-pais-es-el-mundo/

 

Tenemos la gran oportunidad de volver a competir en primera división y para eso necesitamos disciplina

Vaca Muerta, un yacimiento de petróleo y gas que puede cambiar la historia económica de la Argentina (Thomas Khazki)
Vaca Muerta, un yacimiento de petróleo y gas que puede cambiar la historia económica de la Argentina (Thomas Khazki)

Además de tener una buena cosecha este año, la esperanza para el crecimiento económico hacia el futuro ahora también está puesta en Vaca Muerta. Así, los dos grandes salvadores de la economía argentina pasan a ser la pampa húmeda (el viejo dicho de que con una buena cosecha nos salvamos), con la idea de que el campo produzca millones de toneladas de granos, y Vaca Muerta. Pero es un grosero error creer que ambas son riquezas: son recursos naturales que no generan nada si previamente no están dadas las condiciones institucionales como para que se invierta y se trabaje en ellas.

Como primera reflexión recordaría que la pampa húmeda existía antes de febrero de 1852. Ganada la batalla de Caseros, pudimos tener una Constitución Nacional -el marco institucional- como la de 1853. Esta ley máxima estaba inspirada en las ideas de Juan Bautista Alberdi, que dieron lugar al impresionante crecimiento económico de Argentina.

 En 1895 y 1896 Argentina pasó a ser el país con el mayor ingreso per cápita del mundo de acuerdo a datos de Angus Maddison

Recién en 1880, lograda la consolidación nacional, logramos salir eyectados al crecimiento. Hasta ese momento la pampa húmeda era solo un recurso natural que no podía explotarse por los conflictos internos y los malones de indios que venían desde Chile a robar el ganado, matar a los colonos y secuestrar a sus mujeres y niños. Bajo esas condiciones era imposible transformar un recurso natural. Gracias a la conquista del desierto de Roca, que evitó que la Patagonia cayera en manos del país vecino, es que se expandieron las fronteras de producción, aparecieron los ferrocarriles y los inmigrantes llegaron a trabajar la tierra sin miedo. En 1895 y 1896 Argentina pasó a ser el país con el mayor ingreso per cápita del mundo de acuerdo a datos de Angus Maddison.

 Si Argentina quiere terminar con la pobreza, la indigencia, la desocupación y mejorar el nivel de vida de su población necesita, desesperadamente, inversiones

Puesto de otra manera, si Argentina quiere terminar con la pobreza, la indigencia, la desocupación y mejorar el nivel de vida de su población necesita, desesperadamente, inversiones. Pero las inversiones van a venir si las reglas de juego son atractivas y permanentes en el tiempo. Ahora, ¿cómo volver a recuperar las instituciones que nos hicieron ser uno de los países más prósperos de la tierra a fines del siglo XIX y principios del siglo XX? De la misma forma que lo hizo la generación del 80, hoy denostada por los progres y populistas al punto tal que en las escuelas ya ni se estudia quién fue Alberdi y cuáles eran sus ideas. ¿Qué hizo la generación del ’80? Incorporó la Argentina al mundo y ancló la calidad institucional a las instituciones del mundo. Pasó a jugar en primera y le exigió ser muy disciplinada en materia económica y de calidad institucional.

Irlanda, el tigre celta

Un caso reciente es el de Irlanda, el tigre celta. Veamos algunas comparaciones. Argentina tiene un territorio de 2.780.400 kilómetros cuadrados e Irlanda tiene una superficie de 70.273 km2, un poco más chica que la provincia de Formosa. La población local es de 44 millones de habitantes y la del país europeo, 4.857.000. Digamos que Irlanda tiene una población que es un 10% de la de Argentina y el territorio es el 2,5 por ciento. Irlanda no tiene la pampa húmeda, ni Vaca Muerta pero tiene un ingreso per cápita de USD 68.886 en dólares corrientes y Argentina de USD 14.398, ambos de 2017 según el Banco Mundial. Irlanda tiene un ingreso per cápita más alto que el del Reino Unido que está en los USD 39.954.

Dublín

Dublín

Un dato más: en 2017 las exportaciones de bienes y servicios de Argentina fueron USD 73.391 millones y las de Irlanda USD 399.000 millones, una diferencia de 5,4 veces más sin agro sin combustibles shale¿Qué exporta Irlanda?  Conocimiento.

De acuerdo al World Trade Organization, en 2017 Irlanda exportó USD 136.761 millones en bienes y USD 186.080 millones en servicios (hay una leve diferencia con los datos del Banco Mundial citados antes). Pero lo importante es tener en cuenta que exportó casi el doble de lo que exportamos nosotros en bienes. ¿Qué tipo de bienes exportó? Medicamentos, sangre humana, sangre animal para usos terapéuticos, helicópteros, aviones, instrumentos y aparatos de medicina, por citar algunos de los más importantes. Exportó servicios vinculados a la informática, finanzas, seguros, jurídicos. Es que Irlanda tiene un impuesto a las ganancias de las corporaciones del 12,5% que hace que muchas empresas se instalen en ese país. Es muy competitivo en materia impositiva.

 ¿Qué hizo la generación del ’80? Incorporó la Argentina al mundo y ancló la calidad institucional a las instituciones del mundo. Pasó a jugar en primera y le exigió ser muy disciplinada en materia económica y de calidad institucional

¿Pero cómo logró estos resultados el tigre celta? Sumergida en una gran crisis económica, con una deuda pública del 116% del PBI y una desocupación que había llegado al 17%, el otrora populista Charles Haughey, del partido Fianna Fail, decide, aun siendo un gobierno débil, por un ajuste del gasto público para poder incorporarse a la Unión Europea. Así, en 1987, inició una serie de recortes: en salud, un 6%; educación, 7%, en agricultura, se redujo en un 18%; transporte y vivienda, un 11%; y el presupuesto militar se recortó 7%, según un trabajo de Benjamin Powell. 

“Se eliminó la oficina ambientalista Foras Forbatha así como también se eliminaron el Consejo Nacional de Servicios Sociales, la oficina de Educación Sanitaria y la Organización de Desarrollo Regional. Mediante la jubilación temprana y otros incentivos el empleo en el sector público se redujo en forma voluntaria en cerca de 10.000 puestos de trabajo. El gasto público bajó del 55% del PBI en 1985 al 41% del PBI en 1990”, describió  Powell.

 El crecimiento de Irlanda fue por disciplina fiscal con baja del gasto público y disciplina monetaria, pero sobre todo apertura al mundo

Con el tratado de Maastricht a la vista, en 1992 Irlanda decidió, con acuerdo político, seguir con la disciplina fiscal e incorporarse a la UE y al euro. Eso le exigió tal disciplina fiscal que le permitió bajar el impuesto a las ganancias de las corporaciones al 12,5% actual

El crecimiento de Irlanda fue por disciplina fiscal con baja del gasto público y disciplina monetaria, pero sobre todo apertura al mundo. Fue su decisión de dejar de ser un país aislado del mundo y decidirse a ingresar a la Unión Europea la causa fundamental que obligó a su dirigencia política a adoptar las medidas necesarias para poder ser competitivos.

Si Argentina logra sortear el camino al populismo autoritario en octubre próximo, esperemos que las nuevas autoridades entiendan que la única oportunidad de crecer y brindarle bienestar a la población es incorporándonos al mundo. Así como luego de la batalla de Caseros crecimos gracias a que nos incorporamos al mundo, lo mismo hizo Irlanda para crecer, y también España, el Sudeste Asiático, Chile, Perú y otros. Nuestra única oportunidad es volver a competir en primera división. Eso nos va a exigir disciplina para ser competitivos. En la medida que no queramos competir y nos conformemos con el picado del barrio, no alcanzaremos los niveles de excelencia necesarios para brindar bienestar a la población.

Nuestro desafío es el mundo. El que quiera hacernos crecer en base al mercado interno está vendiendo humo para tratar de ganar votos.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky 

El populismo nos lleva de crisis financiera en crisis financiera

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 15/8/18 en:  http://economiaparatodos.net/el-populismo-nos-lleva-de-crisis-financiera-en-crisis-financiera/

 

Cambiar Lebac por Leliq, Nobac y Letes no son reformas estructurales: tenemos ingenio para los nombres. pero somos poco imaginativos para hacer reformas estructurales

No debería sorprender la nueva corrida cambiaria a la que estamos asistiendo. Podrán echarle la culpa a Turquía, a la suba de la tasa de interés en Estados Unidos, a que baja el precio de la soja o a lo que se les ocurra, pero lo cierto es que el famoso gradualismo llevó a acumular un stock de LEBACs que superó a la misma base monetaria (pesos en circulación + encajes bancarios) y cada treinta días se produce el gran supermartes.

En el fondo, estamos asistiendo a un nuevo fin del financiamiento de un estado sobredimensionado. El mercado se cansó de financiar este déficit fiscal y la economía entró en crisis.

La realidad es que, como en otras oportunidades, el plan para rescatar las LEBACs no es otra cosa que una nueva ingeniería financiera para seguir tirando hasta las elecciones y luego se verá, pero lejos está de resolver el problema de fondo de la economía argentina. Insistimos con lo que venimos haciendo hace décadas. Ahora vamos a asistir a un cambio de bonos por otros bonos, pero sin arreglar el problema que llevó a acumular tanta deuda en LEBACs.

Veamos un poco la historia argentina para entender que nos pasa y que nos va a seguir pasando si no cambiamos en serio de política económica y calidad institucional.

Si uno observa qué pasó con la economía Argentina desde 1880, año en que se logró la consolidación nacional, podemos distinguir dos grandes períodos. Uno que tiene un crecimiento sostenido del ingreso per capita con algunos baches y otro en el que entramos en una crisis detrás de otra.

Gráfico 1

El gráfico 1 muestra la evolución del PBI per capita en dólares constantes de acuerdo a datos de Angus Maddison. ¿Qué se observa en el gráfico? Que aproximadamente hasta la década del 60 hubo una tendencia a la suba con ciertas bajas como en 1914 con cuando la Gran Guerra o en 1930 con la gran depresión. A comienzos de 1960 aproximadamente empezamos con los saltos que se ven en el recuadro. Períodos de auge artificiales que terminaban en grandes crisis.

Tomando los mismos datos de Angus Maddison vemos la evolución en determinados períodos en el siguiente cuadro

Cuadro 1

Desde 1880 hasta 1913, el año anterior a la Gran Guerra, el PBI per capita creció a un ritmo del 2,24% anual. Desde el fin de la guerra hasta la crisis del 30 el PBI creció al 1,92% anual. Pero a partir de 1930 dejamos los valores de la Constitución de 1853/60 y entramos en la era intervencionista, proteccionista y populista. Si uno toma desde 1934, fin de la depresión hasta 1955, el crecimiento del PBI per capita fue del 1,5% anual.

¿Cómo le fue a Perón? Si uno toma el período, punta a punta de 1946 a 1955, el PBI per capita aumentó al 1,5% anual, sin embargo, si uno se toma 1946-1951 años en que se acaba el financiamiento del populismo de Perón, vemos que el PBI per capita aumentó al 2% anual con el oro acumulado durante la guerra. Cuando se acabó el oro y entramos en crisis en 1942, el PBI per capita aumentó a un ritmo del 0,7% anual. En los dos primeros gobiernos de Perón, el PBI per capita aumentó como puede verse en el gráfico 2

Gráfico 2

El gráfico 2 muestra que el PBI per capita creció solo los dos primeros 2 años de los dos primeros períodos de Perón y luego cae, más aceleradamente en 1952, luego cambia algo su política económica y se recupera pero enseguida cayó su gobierno. Es decir, ni Perón pudo zafar de la falta de recursos para financiar el populismo y con el oro acumulado de la guerra no pudo igualar al crecimiento basado en las instituciones de la Constitución Nacional de 1853/60.

Onganía logra un crecimiento del 4,14% anual del PBI per capita pero termina en el cordobazo. El envión llega hasta 1975 con el rodrigazo. A partir de ahí tenemos una crisis detrás de otra. En el gráfico 1 puede verse el serrucho que es la evolución del PBI per capita en el cuadro  que marca la volatilidad, incluyendo el fin de la tablita cambiaria, la crisis del 82, el plan austral, el plan primavera, la hiperinflación, etc.

Entre 1946 y 2016 el PBI per capita aumentó a un ritmo del 1,2% anual contra el 2% anual tomando los 50 años que van desde 1880 hasta 1930 cuando se abandonan los principios económicos de la Constitución de 1853/60. Pero la diferencia está en que en los primeros 50 años, el crecimiento fue sostenido al margen de la Gran Guerra y la crisis del 30. En el segundo período las crisis generaron grandes cambios patrimoniales, violentos modificaciones en la distribución del ingreso y nos transformamos en defualteadores seriales, destruimos cinco signos monetarios y entramos en la era de las grandes inflaciones, megainflaciones e incluso hiperinflación.

¿Qué ocurrió? Muy sencillo, entramos en un creciente populismo en el que el estado gasta más de lo que ingresa. Transitoriamente puede haber una mejoría, pero todo termina en una nueva crisis cuando se acaba el financiamiento, con el agregado de un quiebre en la seguridad jurídica por defaults, confiscaciones de depósitos, cargas impositivas asfixiantes y controles de todo tipo.

Hoy asistimos a una nueva ingeniería financiera que trata de desarmar la bomba de las LEBACs, pero la realidad es que nada se ha dicho sobre qué va a hacer el gobierno con las causas que llevaron a armar esa bomba de las LEBACs, es decir el déficit fiscal. Hoy estamos pagando el costo de haber financiado el populismo heredado. El electoral año 2017 lo transitamos alegremente con obra pública y recuperación económica pero a costa de tomar deuda externa y completarla con gasto cuasifiscal en nombre del gradualismo. Ahora viene una flor de recesión en el segundo semestre, dependiendo el año que viene del clima y de la buena voluntad del FMI para ver cómo llegamos a las elecciones.

Estamos todos pendientes de la ingeniería financiera del BCRA, creyendo, nuevamente, que con esa ingeniería financiera y la ayuda del FMI se arreglan los problemas estructurales. Grosero error. Cambiar LEBACs por LELIQs, NOBACs y LETES no son reformas estructurales. Somos muy ingeniosos para inventar nombres de bonos, pero poco imaginativos a la hora de encarar las reformas estructurales.

En síntesis, no descarto que con este nuevo pase de magia financiero se calme transitoriamente el tipo de cambio, pero francamente es una meta muy poco ambiciosa y de corta duración, como todos los pases de magia que se hicieron en el pasado desde la década del 60 hasta nuestros días.

Mientras no cambiemos la matriz populista heredada del peronismo, que también adoptaron gobierno militares, radicales y Cambiemos, seguiremos tropezando una y otra vez con la misma piedra: la de la insolvencia fiscal.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

Groseros errores en el guión que le escribieron a Cambiemos

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 22/5/18 en: https://www.infobae.com/opinion/2018/05/22/groseros-errores-en-el-guion-que-le-escribieron-a-cambiemos-2/

 

Sería bueno que Cambiemos empiece a cambiar el discurso de confrontación que hundió a la Argentina

Mauricio Macri (Fabián Ramella)
Mauricio Macri (Fabián Ramella)

Solo con ver algunos datos de Angus Maddison, podemos observar cómo Argentina pasó de ser un país desarrollado a un país subdesarrollado. Países que mirábamos por encima del hombro como si fuésemos unos fenómenos, nos pasaron como poste caído en los últimos 70 años e inclusive en menos de 70 años.

PBI per cápita

PBI per cápita

Comparando la evolución del ingreso per capita de Argentina con algunos países seleccionados, podemos ver lo dramático de nuestra caída o estancamiento, mientras el resto seguía creciendo.

Por ejemplo, en 1921 teníamos un ingreso per capita 24% superior al de España, y en 2016 España tuvo ingreso per capita 68,8% superior al nuestro Irlanda, cuya población emigraba por el escaso futuro que ofrecía su país, tenía un ingreso per capita que era el 57% de nuestro ingreso per capita. En 2016 Irlanda tuvo un ingreso per capita 198% más alto que el nuestro. Corea del Sur, país del cual aquí solían mofarse por los productos de baja calidad, tenía un ingreso per capita equivalente al 15,6% de nuestro PBI per capita y en 2016 pasó a tener un ingreso per capita 95% más alto que el nuestro.

La gente que habré escuchado decir: no se puede gastar en porquerías como los paragüitas de Taiwán. En la década del 70, teníamos un ingreso per capita 177% más alto que el de ellos. En 2016 Taiwán, con sus paragüitas, logró tener un ingreso per capita 126% mayor que el nuestro.
Como puede verse en la última línea de cuadro, todos los países seleccionados tuvieron un crecimiento del ingreso per capita superior al de Argentina.

Explicar nuestra larga decadencia da para un libro o un tratado, no obstante es bastante claro que la dirigencia política argentina ha generado un conflicto social permanente bajo el argumento de que la pobreza de unos se debe a la riqueza de otros. En otras palabras, el que es pobre, lo es porque otro es rico. La solución pasa, entonces, por redistribuir con “justicia social” la riqueza igualando hacia abajo.

Vidal, la política con mejor imagen en el país, cometió tres groseros errores de comunicación (Gustavo Gavotti)

Vidal, la política con mejor imagen en el país, cometió tres groseros errores de comunicación (Gustavo Gavotti)

La dirigencia política argentina se ha caracterizado por nunca hacerse cargo de sus actos y siempre señalar como culpable a otros. Lo hizo el kircherismo y se suponía que Cambiemos venía a cambiar ese discurso que en nada contribuye al crecimiento.

Los tres errores de Vidal

Lamentablemente, el marketing político de Cambiemos parece seguir ajustándose a los tradicionales discursos populistas y sin lógica económica alguna, al punto que María Eugenia Vidal, la política con mejor imagen en el país, acaba de cometer tres groseros errores de comunicaciónpor abusar del marketing político en vez de usar la lógica económica.

La gobernadora de la provincia de Buenos Aires, que tiene una gran imagen positiva en la población, cometió el primer y grosero error al manifestar que Macri no podía describir en diciembre de 2015 la crítica situación que se había heredado del kirchnerismo, porque hacía falta endeudarse para financiar el gradualismo y si se contaba la verdad a los acreedores nadie le iba a prestar a Argentina para hacer el gradualismo.

Lo que nos está diciendo María Eugenia Vidal es que o Macri le mintió a los acreedores o que es un estafador porque les mintió a los acreedores. ¡¿Quién le escribe semejante guión a la gente de Cambiemos?!

Encima, es absolutamente insostenible ese argumento porque los acreedores, al igual que los economistas, sabíamos muy bien la pesada herencia económica que se recibía del kirchnerismo. Incluso, si fuera cierto el argumento utilizado por la gobernadora de Buenos Aires, entonces el presidente no habría cumplido con su obligación de dar el verdadero estado de la nación. No se le puede mentir al pueblo sobre los negocios de la nación para que el gobierno pueda beneficiarse aplicando una política económica determinada, que finalmente fue errada y agregó más problemas a los ya existentes.

El segundo error de Vidal consistió en afirmar que había encargado un estudio para ver quiénes estaban aumentando los precios injustificadamente, afirmando que esos aumentos desmedidos no le hacen bien al país. ¿Por qué cometió un error la gobernadora? Porque en la provincia de Buenos Aires el impuesto inmobiliario (por lo menos a mí que vivo en dicha provincia) me aumentó el 48,2% en los últimos 12 meses contra una inflación del 26% y desde que llegó al gobierno me incrementó el impuesto inmobiliario el 151,6% contra una inflación, en el mismo periodo, del 92%. Todo parece indicar que aquí no tuvo problemas con olvidarse del gradualismo y sacudir un incremento impositivo de esa magnitud.

Algunos podrán argumentar que se hizo un ajuste de los valores de las propiedades de acuerdo al precio de mercado. Sin embargo cualquier persona que haya hecho una operación inmobiliaria de una casa, sabe que los valores de tasación nada tienen que ver con los precios que finalmente se pactan en el mercado. Son sustancialmente menores. De manera que no se sabe qué criterio aplicó para hacer un ajuste que nada tiene que ver con el gradualismo.

La realidad es que el presupuesto de la provincia de Buenos Aires pasó de $246.207 millones en 2015, último gobierno K, a un presupuestado para este año de $629.963 millones, un incremento del 156% contra una inflación en el período del 110% si asumimos un 20% de inflación para este año. Es más, el presupuesto 2018 tiene un aumento del 20% sobre el presupuesto de 2017 contra una inflación original del 10% y luego del 15%, de manera que a la hora de gastar plata del contribuyente la política no entiende de gradualismo y mucho menos cuando llega el momento de incrementar los impuestos.

Tiene habilidad para ganar elecciones

Reconozco que la gobernadora y Cambiemos tienen gran habilidad para ganar elecciones, igual que la tuvieron otros partidos políticos hasta que la gente dijo basta (menemismo, los K, e incluso Alfonsín con el tercer movimiento histórico), pero a la hora de conocer el ABC de la economía uno se explica la decadencia que muestra el gráfico.

En economía no son los costos los que determinan los precios, sino que son los precios los que determinan los costos en los que pueden incurrir las empresas. Es lo que se conoce como teoría de la imputación, y no conocerla es su tercer error. El proceso es inverso. Primero la empresa ve qué precio está dispuesto a pagar el mercado por su producto y qué cantidad puede vender a ese precio y en base a los ingresos que estime podrá determinar en qué costos puede incurrir (mano de obra, insumos, costos fijos, etc.). En lo que hace a la tasa de rentabilidad, no empecemos de nuevo con el verso de si ganan mucho o poco porque la rentabilidad está atada al riesgo de hundir una inversión en Argentina. Además, siempre está el BCRA ofreciendo un 40% de tasa como para que alguien haga cuentas y decida si le conviene invertir en LEBAC o hundir una inversión y lidiar con la AFIP, ARBA, los sindicatos, cobrar las cuentas y demás riesgos empresariales.

En resumen, sería bueno que Cambiemos empiece a cambiar el discurso de confrontación que hundió a la Argentina. Ese discurso de los políticos de nunca hacerse cargo de los errores que cometen y siempre buscar algún culpable: el FMI, los formadores de precios, la especulación y mil discursos más, propios del populismo.

Siempre insisto en que el problema económico argentino es un problema de los valores que imperan en la sociedad. Esos valores son los de confrontar a la sociedad diciendo que la desgracia de unos es consecuencia de la ambición de otros. En nuestro caso, solo puede darse esa explicación mostrando la ambición de los políticos por ganar elecciones y mantenerse en el poder a costa del nivel de vida de la población.

Hay que salir del discurso de confrontación para comenzar a cambiar los valores que hoy imperan en la sociedad. En otras palabras, a Cambiemos, por lo menos, le está faltando un guionista que le escriba un discurso creíble y consistente. Diferente al populismo de los últimos 70 años.

Si Cambiemos es la generación que vino a cambiar la Argentina, no lo va a lograr con el mismo discurso populista que nos hizo pasar del desarrollo al subdesarrollo. Un viejo discurso para pretender ser la nueva generación.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

Tecnología y ocupación

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 29/5/17 en: http://economiaparatodos.net/tecnologia-y-ocupacion/

 

No tiene demasiada lógica pensar que la tecnología va a generar una desocupación en masa que hará que las empresas no puedan vender sus productos y terminemos en una catástrofe laboral

La semana pasada participé de un debate en el CARI (Consejo Argentino para las Relaciones Internacionales) sobre cómo afecta la tecnología los puestos de trabajo.

En rigor el tema no es nuevo ya que se produjo previamente con la revolución industrial que comienza en la segunda mitad del siglo XVIII. Antes de la revolución industrial la mayoría de la población vivía en el campo, de la actividad agrícola ganadera con un ingreso per capita que estuvo estancado durante siglos de acuerdo a los estudios de Angus Maddison. Una vez producida la revolución industrial hay un fuerte movimiento migratorio dentro de los mismos países del campo hacia la ciudad donde estaban las fábricas.

Transcurrido aproximadamente un siglo y medio más, se produce otro salto tecnológico a partir de las comunicaciones y las computadoras. El solo cambio en las comunicaciones ha producido un cambio en la ubicación de las empresas. Hoy con internet y los celulares una persona puede trabajar desde un bar en cualquier parte del país. Ya no hace falta estar cerca de ningún lugar en particular para trabajar, salvo del hogar para ahorrar tiempo de viaje.

En 1985 comencé a escribir una nota semanal para La Prensa, cuando su director era mi estimado amigo Maxi Gainza Paz. En esos años primero escribía la nota a mano, luego la pasaba a máquina, después hacía una fotocopia, la metía en un sobre y se la llevaba personalmente al diario todos los viernes por la tarde, donde Maxi me recibía en su despacho, charlábamos y mientras revisaba la nota. Luego vino el fax y ya no hizo falta que fuera a verlo personalmente. Eso me permitía no tener que trasladarme hasta el diario aunque perdía las charlas que manteníamos los viernes por la tarde con el director.

Posteriormente llegó la computadora y ya no había que escribir a mano la nota. La empecé a escribir directamente en la computadora y al poco tiempo aparecieron los programas que permitían mandar un fax desde la computadora. Así que no había que imprimir la nota. Solo enviarla. Hoy está el mail que en segundos permite enviar la nota a una redacción que esté al otro lado del mundo.

Es cierto que hoy las máquinas reemplazan la mano de obra en los bancos. Hay menos necesidad de cajeros humanos que son reemplazados por los cajeros automáticos e incluso por el uso del homebanking. Las fábricas de autos están llenas de robots que pintan, ensamblan y hacen todo el proceso productivo. Puestos de trabajo que se han perdido. Pero también existen miles de otros puestos de trabajo que antes no existían. Gente que trabaja en programación, call centers, canales de cable que antes no había, en Mercado Libre, en Despegar.com, en Amazon, en Paypal y tantas otras empresas que no existían 30 años atrás porque la tecnología era otra.

No tiene demasiada lógica pensar que la tecnología va a generar una desocupación en masa que hará que las empresas no puedan vender sus productos y terminemos en una catástrofe laboral. La evidencia empírica no muestra eso. Muestra que, al igual que las empresas, las personas también tenemos que adaptarnos a los cambios y producir otras cosas o hacer lo mismo de manera diferente.

Dudo que pueda argumentarse que por la tecnología se quedó sin trabajo el cochero del carro que era con tracción a sangre. Tuvo que aprender a manejar un auto en vez de a un caballo.

El señor que arreglaba máquinas de escribir tuvo que aprender a arreglar y mantener computadoras. El mecánico de autos que antes le pagaba un martillazo al motor para que arrancara, tuvo que aprender a cambiar piezas selladas completas. Otros, directamente, tuvieron que cambiar de profesión. El que fabricaba velas cerró su fábrica, pero crearon puestos de trabajo los que fabricaban bombitas de luz. Los que fabricaban candelabros, dejaron de hacerlo. Pero empezaron a contratar gente para fabricar aparato para la luz. Veladores, arañas, etc.

En definitiva, la tecnología genera un cambio en la asignación de recursos, particularmente de la mano de obra. Pero también aumenta la productividad. La máquina permite aumentar la producción por trabajador. No es lo mismo un trabajador con una pala de mano haciendo un gran pozo que una retroexcavadora. Las fábricas de autos generaron tal escala que la gente puede acceder a un automóvil sin problemas (no hablo de Argentina, obviamente). La producción en escala permite bajar los costos de producción y, en consecuencia, los precios. En vez de buscar precio, las empresas de consumo masivo buscan alcanzar mayores volúmenes de venta. La gente paga menos por bienes de mejor calidad y les quedan liberados recursos para comprar otros bienes, generando más demanda en otros sectores y también mayor demanda de mano de obra.

A modo de ejemplo, imaginemos a Robinson Crusoe solo en la isla. Si para bajar los cocos de los árboles adopta una nueva tecnología que es construir una escalera, su productividad aumentará. Ya no necesita treparse al cocotero con sus manos y piernas pudiendo descolgar unos pocos cocos, sino que con la escalera baja más cocos, con menos esfuerzo en menos tiempo. Y justamente el tiempo que le sobra puede asignarlo a mejorar su choza, hacer una red para pescar, construir una balsa o simplemente descansar. Crusoe no queda desocupado porque incorporó tecnología (la escalera) a su trabajo. Lo que hizo fue reducir su costo de producción (tiempo) y liberar recursos (tiempo y esfuerzo) para acceder a otros bienes que antes no podía acceder porque bajar los cocos trepándose al cocotero le llevaba mucho tiempo.

Quienes ven en la tecnología un peligro para la desocupación, no terminan de ver ni todas los nuevos puestos de trabajo que se crean utilizando las nuevas tecnologías, ni todos los puestos de trabajo que se crean al liberarse recursos para producir otro tipo de bienes y servicios que hoy no pueden producirse por falta de recursos.

Cuando el BCRA autorizó el envío de los resúmenes de cuenta bancarias por mail, algún dirigente sindical saltó argumentando que se perdían puestos de trabajo. En rigor el que perdía era él un buen curro. Seguir haciendo en forma ineficiente algo que puede hacerse con menor costo era su negocio.

Ya casi nadie manda cartas a otra persona. Dependiendo de la importancia del tema, le manda un WhatsApp, un mail, lo llama por Skype, un mensaje directo por Twitter, un mensaje por Facebook o solo un mensaje por el celular, si es que directamente no lo llama por teléfono.

De manera que la tecnología no es un problema. Lo que es un problema para el desarrollo de los países es la falta de instituciones, de flexibilidad laboral y de un buen sistema educativo.

Por instituciones me refiero a reglas de juego que no espanten las inversiones y, por lo tanto, la incorporación de tecnología. Por flexibilidad laboral, me refiero a que los dirigentes sindicales no traben la incorporación de tecnología como ocurrió con la correspondencia bancaria. Y por educación me refiero a que ya la máquina está haciendo el trabajo repetitivo y por lo tanto se va a requerir trabajo cerebro intensivo, y para ese trabajo se necesita gente preparada. Las escuelas tienen que dejar de ser centros de adoctrinamiento ideológico y empezar a ser centros de preparación para que los chicos aprendan a pensar con criterio propio.

Con esos tres elementos, la tecnología puede mejorar de forma impensada la calidad de vida de la población.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

 

 

Europa no se hizo rica gracias al Estado de Bienestar

Por Iván Carrino. Publicado el 20/11/16 en: http://www.ivancarrino.com/europa-no-se-hizo-rica-gracias-al-estado-de-bienestar/

 

El viernes pasado estuve debatiendo sobre la coyuntura económica en C5N con, entre otros, el economista y profesor de la Universidad de Buenos Aires, Andrés Asiain. (El debate completo puede verse en este link).

Cuando yo sugerí que los países ricos y desarrollados (como los europeos), no conocen la pobreza como la conocemos nosotros (34% de la población que no puede comprar una Canasta Básica), dije que eso era porque no habían tomado medidas intervencionistas como inflación, control de precios, y porque se habían enriquecido gracias al comercio internacional.

Frente a esto, Asiain respondió:

Europa tenía hasta la Segunda Guerra Mundial a su población en la miseria y el hambre, fue después que se instaló un estado que empezó a hacer políticas públicas de intervención, de seguridad social, de subsidios, de controles de precios, etc., que logró crear el Estado de Bienestar que mejoró la vida de los europeos y que hoy lo están destruyendo

Bien, lo que dice Asiain es básicamente el conocimiento popular en la materia, pero  parte del famoso error de confundir correlación con causalidad. Es decir, se piensa que dado que Europa Occidental es un continente rico, y que hay allí políticas “de Bienestar”, son esas políticas las que lo hacen rico.

El argumento, sin embargo, no es cierto. En realidad, la Segunda Guerra Mundial hundió a Europa Occidental en la miseria por unos años, pero éste ya era un continente rico en comparación con el resto del mundo desde principios de la década del 20. Eso puede verse con claridad en el gráfico de abajo, armado en base a los datos de PBI per cápita recopilados por Angus Maddison.

Gráfico 1. PBI per cápita de Europa Occidental vs. América Latina y la Unión Soviética

 

europa

Elaboración propia en base a Angus Maddison

 

Los 12 países de Europa Occidental son Austria, Bélgica, Dinamarca, Finlandia, Francia, Alemania, Italia, Holanda, Noruega, Suecia, Suiza e Inglaterra. Estos países ya venían acumulando riqueza gracias a la Revolución industrial y su apertura al comercio internacional, cosa que evidencian los gigantescos puertos de Hamburgo en Alemania y Rotterdam en Holanda.

Como se ve, ya en 1920 eran mucho más ricos que los países de América Latina tomados como promedio y que la Unión Soviética, en datos disponibles comparables para la misma época y medidos en dólares constantes internacionales. Creo que el gráfico es suficiente para mostrar que la frase “Europa tenía hasta la Segunda Guerra Mundial a su población en la miseria y el hambre”  no se corresponde con la realidad. Es más, podríamos decir que Europa era rica hasta la SGM, y se hundió en la miseria gracias a ella. Esta situación la pudo superar después, pero no por el Estado de Bienestar, sino por el crecimiento económico derivado de la situación de estabilidad y paz posterior al conflicto.

El Estado de Bienestar redistribuye la riqueza, pero hay que crearla en primer lugar, y para eso se necesita libre comercio y capitalismo. Además, en cualquier índice de libertad económica los países europeos superan a nuestro país, por lo que podemos decir tranquilamente que, a pesar de su Estado de Bienestar, tienen mucha más confianza en el liberalismo que la política económica argentina.

¿Te preguntarás qué pasaba con Argentina en esos años?

Gráfico 2. PBI per cápita de Europa Occidental vs. América Latina,  la Unión Soviética y Argentina

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Elaboración propia en base a Angus Maddison

Sí, éramos casi tan ricos como Europa antes de la Segunda Guerra. Una vez que estalló el conflicto, ellos se empobrecieron y nosotros, al mantenernos neutrales, la sacamos barata. Pero ya el populismo estaba latente en el país y luego el camino fue siempre divergente.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

Argentina: entre la decadencia y la resurrección

Por Iván Carrino. Publicado el 8/9/16 en:  http://www.ivancarrino.com/argentina-entre-la-decadencia-y-la-resurreccion/

 

¿Podrá la Argentina cortar con su prolongado proceso de decadencia?

A principios del siglo pasado, los inmigrantes del mundo elegían a nuestro país como destino para vivir y trabajar. En 1914, el 30% de la población era inmigrante y el país ostentaba un ingreso per cápita que superaba el de Alemania, Suecia y Noruega, según los datos de Angus Maddison.

Hoy la realidad es muy distinta. Ocupamos el puesto número 76 en el ranking de PBI per cápita, estamos entre los primeros con más inflación, y la pobreza afecta a 1 de cada 3 compatriotas.

¿Podremos recuperar el camino de progreso? ¿Volver a ser parte del club de los países ricos?

En esta charla, dada el 20 de septiembre de 2015 analizo las causas de nuestro declive y lanzo algunas ideas para recuperar el brillo perdido.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

Argentina: lo que fuimos y lo que somos

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 4/10/15 en: http://economiaparatodos.net/argentina-lo-que-fuimos-y-lo-que-somos/

 

El secreto de la prosperidad es tan sencillo como decir que la gente tiene que trabajar

Décadas atrás, cuando a los economistas nos pedían que diésemos ejemplos de países que hubiesen progresado con políticas pro mercado y con fuerte integración al mundo, teníamos a mano 2 ejemplos concretos. Por un lado el milagro alemán luego de la Segunda Guerra Mundial gracias a las políticas implementadas por Ludwig Erhard y el otro caso era el de Japón de post guerra. Ambos países apuntaron sus economías al comercio exterior. Es decir, además de adoptar de políticas pro mercado, lejos estuvieron de intentar esta locura de la sustitución de exportaciones que ahora nos propone el kirchnerismo. Fueron por los mercados externos.

Pero con el correr de los años, los economistas tenemos muchos ejemplos para mostrar de economías que salieron del atraso y lograron crecer al punto tal que nos han superado.

Tomemos el ejemplo de los españoles luego de la muerte de Franco en 1975. Adolfo Suárez, apoyado por el rey Juan Carlos, inicia un proceso de reforma política e integración al mundo que ni Felipe González, que venía del socialismo más virulento, se anima a modificar el rumbo y continúa con la integración económica.

Tomando los datos de Angus Maddison, en la década del 40, Argentina tenía un ingreso per capita que supera al de España en un 113%, en 2010 España tenía un ingreso per capita que era casi el 68% mayor al de Argentina. Es a partir de mediados de la década del 70 que España nos pasa en la evolución del ingreso per capita.

Otro ejemplo que puede tomarse es el de Irlanda. En los 80 decide llevar a cabo grandes transformaciones económicas e integrarse al mundo. En la década del 40 nosotros teníamos un ingreso per capita que era casi un 48% más alto que el irlandés. En 2010 Irlanda tenía un ingreso per capita que era un 115% más alto que el nuestro.

Al tomar los datos de los países seleccionados en el Cuadro 1, de los 7 países seleccionados, todos tuvieron un aumento del PBI per capita superior al nuestro entre la década del 40 y 2010. El populismo que abrazamos nos frenó y los países que más se integraron al mundo e hicieron reformas pro mercado lograron salir disparados en sus tasas de crecimiento.

Cuadro 1

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Chile, con sus profundas reformas pro mercado, con un sistema de jubilaciones privados, dos temas que hoy la oposición en Argentina tiene pánico de hablar y defender, nos pasó como alambrado caído.  Entre la década del 40 y el 201 su PBI per capita aumentó el 311% y el nuestro el 123%.

Pero recuerdo que allá por los 70, los 80 y los 90, solía hablarse con cierto sarcasmo de las economías de Taiwan, Corea e incluso de Hong Kong. En el cuadro 2 podemos ver que esos países también nos pasaron como postes en las últimas décadas porque se integraron al mundo.

Nuestros ignorantes políticos decían que importábamos porquerías de Taiwan y Corea y que los habitantes de Hong Kong se morían de hambre. Hablaban del dumping social, es decir que exportaban barato porque tenían a sus trabajadores en condiciones de explotación. Por eso había que frenar las importaciones y cerrarnos al mundo. Les dan una tasa de arroz y los hacen trabajar sin descanso, decían los proteccionistas.

Cuadro 2

 

El cuadro 2, que repite algunos de los países del cuadro 1 e incorpora a otros, muestra que esos países que aquí se denunciaban como que nos hacían dumping social nos pasaron en ingreso per capita. Pero también España nos pasó, Chile nos pasó, Irlanda nos recontra pasó y los ejemplos siguen. En todos los casos, los países que nos superaron son países que vieron al mundo como una gran oportunidad para vender sus productos y crecer gracias a las elevadas tasas de inversión que se requiere cuando una empresa produce en gran escala. Eso lleva a generar más puestos de trabajo, mayor productividad y, obviamente, mejores ingresos reales.

Nosotros, abrazando el populismo corrupto, despreciamos integrarnos al mundo y en vez de darle mejores puestos de trabajo a la gente y con mayor remuneración, desarrollamos la industria del subsidio. Legiones de personas viviendo sin trabajar y a costa de lo que otros producen. Como eso tiene un costo, llevaron los impuestos hasta niveles asfixiantes destruyendo aún más la generación de riqueza. Eso sí, lo políticamente correcto consiste en decir que la gente tiene derecho a vivir sin trabajar y costa del trabajo ajeno.

Con los datos anteriores no hace falta inventar nada nuevo para salir adelante. Solo copiar lo que hicieron los países que nos pasaron como postes. Disciplina fiscal, disciplina monetaria, respeto por los derechos de propiedad e integración al mundo.

Es más, ni siquiera tenemos que copiar a los otros países. Podemos copiarnos a nosotros mismos revisando nuestra historia, cuando la genial generación del 80 hizo de este desierto un país próspero que apuntaba a ser uno de los más ricos del planeta. ¿Cómo? Integrándonos al mundo, recibiendo inversiones y sin planes sociales. Los inmigrantes no venían en busca de un plan social, venían a trabajar.

En definitiva, el secreto de la prosperidad es tan sencillo como decir que la gente tiene que trabajar, que nadie tiene derecho a vivir a costa del trabajo ajeno y el estado no tiene que entorpecer a los que trabajan. Mucho misterio no hay para descubrir cómo hacemos para salir de esta larga y deprimente decadencia. Poder salir se puede. Pero hay que meterse en la cabeza que para progresar hay que trabajar y no vivir del empleo público y planes sociales.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.