La Argentina está muy lejos de ser un país democratico

Por Mauricio Alejandro Vázquez. Publicado el 21/2/21 en: http://www.laprensa.com.ar/499328-La-Argentina-esta-muy-lejos-de-ser-un-pais-democratico.note.aspx

La palabra democracia implica muchas cosas; muchas más, de hecho, que no ser gobernados por militares. Casi cuarenta años después, los argentinos seguimos sin comprenderlo.

Ontológicamente, democracia es una palabra que denota al gobierno del pueblo. Implica, por tanto, no solo que el demos pueda elegir a sus gobernantes cada tanto tiempo, sino también, rotación en los cargos de poder y un sistema sencillo y diáfano para que cualquier ciudadano tenga chances reales de ser parte de esa rotación. Los sistemas de acceso a las magistraturas pueden, en tal sentido, ocultar autoritarismos dentro de democracias, en tanto y en cuanto la posibilidad real de cumplimentar los requisitos formales para postularse sean, como son en argentina hoy, una barrera férrea casi imposible de vencer.

De fondo, a su vez, e independientemente de los diversos sistemas electorales, una sociedad democrática es una sociedad de iguales frente a la ley. Es democrático por tanto todo aquello orientado a abolir derechos de sangre, linajes y prerrogativas ancestrales, y deja de serlo todo aquello que favorece la creación de una casta con privilegios. Es por eso, de hecho, que todas las acciones de discriminación positiva, a pesar de lo mucho que se discurse, se milite y se escriba al respecto, son difícilmente conciliables con verdaderos sistemas democráticos. Pero no profundizaré al respecto en este artículo.

El vacunagate ocurrido esta semana, no deja de ser una muestra más de que Argentina, por mucho que nos llenemos la boca con el término, está muy lejos de ser un país democrático. Sí, cada tanto se suceden elecciones; sí, cada tanto elegimos gobernantes, pero lo cierto es que independientemente de esa voluntad del demos que se manifiesta de vez en vez, en la práctica, existen ciudadanos de primera, de segunda y de tercera, y así como la vacuna estuvo disponible ipso facto para quienes tenían el teléfono del ex ministro de salud, otros tantos asuntos públicos se resuelven sin que medie la necesaria igualdad ante la ley. 

Nótese al mismo tiempo un detalle que no sorprenderá a ningún lector que conozca algo de historia del Siglo XX: tal como ha ocurrido en todos los países socialistas y comunistas, cuanto más se habla desde el poder político de igualar económicamente a la sociedad, cuanto más se trabaja para enfrentar cínicamente a ricos con pobres, más se recrea un establishment pétreo, privilegiado y antidemocrático, que se nutre de creciente concentración de poder y riqueza para sí y su entorno personal.

VERBITSKY Y EL PATA MEDINA

No sorprende entonces que la misma semana que Verbitsky admite haberse vacunado haciendo gala de su relación personal con el poder, también se hayan visto las obscenas imágenes de celebración del sindicalista de la UOCRA conocido como Pata Medina tras su liberación, coronadas con el aberrante latiguillo de “Soy peronista, quiero vivir mejor”. Tampoco sorprende que días antes, gran parte del arco político oficialista haya pedido por la liberación de los supuestos presos políticos, Amado Boudou y Milagro Sala y tampoco sorprende que en las mismas horas, Sala, procesada en 15 causas judiciales, haya integrado junto a Alberto Rodríguez Saa, una de las fórmulas que pretendían gobernar el Partido Justicialista. Sí, todo lo anterior ocurrió también la misma semana que Hugo Moyano declaraba que su hija “se rompe el orto laburando para juntar manguito por manguito”, mientras la justicia le hacía devolver a ésta casi medio millón de dólares en una causa por narcotráfico.

Hace muchos años un amigo me resumió Argentina como un país en donde los organizados tienen privilegios y los desorganizados (o los de a pie, en sus propias palabras) solo obligaciones y cargas. Tomábamos un café en un bar porteño, y con esa sabiduría de los que observan la realidad con atención, levantó un dedo y me señaló a un encargado que barría la vereda. Con el dedo aún en el aire, entonces me dijo: “Mirá, ese tipo gana por mes cuatro veces lo que se lleva un kiosquero que está 12 horas por día metido en un sucucho, pagando impuestos y cumpliendo regulaciones. Encima tiene vivienda garantizada, vacaciones y un montón de privilegios, ¿sabes por qué? Porque él está organizado en un sindicato que a su vez tiene contactos y negocios con el poder, el kiosquero no”.

De aquella conversación han pasado más de diez años y, sin embargo, sus palabras me siguen resonando cada vez que se vuelve evidente que la Argentina está gobernada en la realidad, por un establishment decadente que cruza todo el arco político, sin distinciones de banderías. Un statu quo que vive de espaldas al sentido común del pueblo; que defiende causas absurdas como la provisión de tampones gratuitos en un país con 62% de niños pobres; que nos enrostra su obscena y mal ávida riqueza, que llama `presos políticos’ a delincuentes groseros, que intenta hacer sentir culpable a un jubilado si trata de escaparle a la inflación comprando dólares, o que llama oligarca a un tipo que se levanta a las cinco de la mañana para ganarse el pan, enfrentando las inclemencias que el campo siempre tiene preparadas.

FINAL DE EPOCA

 Me atrevo a decir, que Argentina transita un peligroso final de época en el que el absurdo se hace evidente, la paciencia se acaba y las diferencias entre ‘los organizados’ y ‘los de a pie’, se extreman. Tras más de una década sin real crecimiento económico, viajando estrepitosamente a niveles de pobreza e indigencia inusitados y recibiendo con vergüenza declaraciones como las de Edgar Chagwa, actual presidente de Zambia, que días atrás puso a nuestro país de ejemplo de aquello que la nación africana no quiere llegar a ser, la verdad de que por delante viene una crisis atroz, se vuelve ineludible.

 Churchill supo sintetizar con su “sangre, sudor y lágrimas” el espíritu de aquello que la sociedad británica estaba a punto de enfrentar. No me atrevo al intento de decir tanto, con tan poco. Pero sí puedo afirmar que los meses y años venideros serán un antes y un después para el que nuestra sociedad aún no está preparada y mientras el establishment se rie a las espaldas de los de a pie, éstos comienzan a adquirir lentamente una leve conciencia del problema; conciencia que derivará, más antes que después, en esa organización del sentido común que tanta falta le hace a nuestra querida patria.

 La taba está en el aire y ya comienza a caer.

Mauricio Alejandro Vázquez es Título de Honor en Ciencia Política por la Universidad de Buenos Aires, Magister en Ciencias del Estado por la Universidad del CEMA, Magister en Políticas Publicas por la Universidad Torcuato Di Tella y coach certificado por la International Coach Federation. Ha trabajado en la transformación de organismos públicos y empresas. Actualmente es docente de Teoría Política, Ética, Comunicación, Metodología y administración en UADE y de Políticas Públicas en Maestría de ESEADE. También es conferencista y columnista en medios como Ámbito Financiero, Infoabe, La Prensa, entre otros. Síguelo en @triunfalibertad

¿Por qué va a bajar la inflación?

Por Iván Carrino. Publicado el 9/5/16 en: https://igdigital.com/2016/05/por-que-va-bajar-la-inflacion/

 

Luego de 10 años de tener una de las inflaciones más altas del mundo, el problema no parece resolverse con el cambio de gobierno. En la nota de hoy intentaré explicar por qué, a pesar de esta percepción, hay motivos para creer que los precios reducirán su vorágine alcista.

De repente todos estamos preocupados por la inflación.

Y cuando  digo todos me refiero no solo a los que siempre nos pareció un tema de importancia, sino también a aquellos que, hasta hace unos meses nada más, creían que:

1. la pérdida de valor de la moneda era un tema menor que sólo afectaba a los ricos, como dijo Amado Boudou,

2. que un poco  de inflación era deseable, porque mostraba que el país estaba en crecimiento, como afirmó alguna vez Hugo Moyano,

3. o que incluso cuando fuera algo indeseable, el gobierno no era responsable de ninguna manera del asunto, como afirmó la tristemente célebre ex presidenta del Banco Central.

Desde esta otra vereda siempre sostuvimos lo mismo. La inflación es un problema, especialmente cuando alcanza los astronómicos niveles que alcanzó durante el kirchnerismo. Y es un problema de origen monetario. Cuando sobran pesos, el valor de cada peso comienza a caer y eso se ve reflejado en la presión al alza de los precios.

En mi nota de hoy buscaré explicar por qué la inflación va a reducirse en la segunda mitad del año.

Lo que estamos viviendo en esta primera parte no es estrictamente lo que acabamos de describir. Claro que hay una inflación de origen monetario que se debe a la enorme cantidad de pesos que el Banco Central emitió el año pasado para financiar a la política. Esa cifra ascendió a $ 177.000 millones en 2015.

Pero esto no es todo lo que explica que, por ejemplo, la suba del Índice de Precios al Consumidor en abril se haya ubicado entre el 5% y 7% mensual.

No. Lo que explica esas altas tasas de variación es el proceso de sinceramiento de la economíaque no debería llamarse inflación. Lo que vemos hoy es el fin de la política de congelamiento tarifario tanto en el sector eléctrico como en el de transporte. A corto plazo, esta medida impacta de lleno en el IPC, ya que sube el precio de los servicios congelados sin que baje el del resto de los productos.

Ahora en el largo plazo la cuestión es diferente.

En primer lugar, un menor gasto en subsidios a estas empresas tenderá a reducir la emisión monetaria destinada a cubrir el déficit que éstos generaban. A corto plazo, el ajuste impulsa al alza al IPC, mientras que a largo plazo, reduce la inflación por el menor gasto en subsidios.

En segundo lugar está la política monetaria. De diciembre a abril, el Banco Central absorbió $ 51.000 millones de base monetaria. Esto hizo reducir el ritmo de emisión desde el frenético 40,5% anual de diciembre al 27,2% actual. En este sentido, los que coincidimos en que la inflación del kirchnerismo se debió al desenfreno en la fabricación de pesos, no podemos no ver que la reversión de esa política terminará por reducir el ritmo de aumento de los precios.

No digo que esto tenga que darse de manera inmediata. Después de todo, lleva un tiempo hasta que el cambio en la política monetaria tiene su efecto en los precios. Además, como mencionábamos más arriba, esta nueva política se da en conjunto con el sinceramiento de las variables, lo que no deja ver con claridad su efecto “desinflacionario”.

Menor actividad

Ahora como el Banco Central tuvo que subir las tasas de interés para lograr absorber los pesos que sobran, son muchos los que lo critican porque asumen que eso reducirá el consumo y la inversión y que, por tanto, afectará negativamente la actividad económica.

Sin dudas que algo de esto vamos a terminar viendo, pero habría que preguntarse cuál es la alternativa. Si el Banco Central decidiera mañana no girarle un solo peso más al gobierno, entonces no tendría que salir a colocar LEBAC para absorber los pesos que por esa vía inyecta.

En este escenario, las tasas de las LEBAC seguramente se reducirían, pero no lo harían las tasas de interés de la economía. Es que sin financiamiento del Central, sería el tesoro el que tendría que salir directamente a buscar los pesos de la gente para endeudarse y poder cubrir su fastuoso déficit. Al hacer esto, la tasa de interés también sería elevada, porque el mercado estaría inundado de bonos públicos, afectando sus precios a la baja y las tasas al alza.

La inflación es un problema monetario, pero su origen es generalmente fiscal. Si no hubiera déficit, no haría falta fabricar tantos pesos y tampoco haría falta salir a absorberlos pagando tasas del 37,5% anual.

En la medida en que la política monetaria siga siendo contractiva, y que el fisco ordene sus cuentas como se comprometió a hacer, veremos menos inflación de aquí a fin de año y también en los años venideros.

Sin embargo, si cedemos a las presiones de los demagogos de turno, entonces estaremos condenados a vivir con un eterno enemigo de Argentina, la destrucción de su moneda.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.

Fiscal acusa a Kirchner de encubrir a Irán en caso AMIA

Por Belén Marty: Publicado el 15/1/15 en: http://es.panampost.com/belen-marty/2015/01/15/fiscal-acusa-a-kirchner-de-encubrir-a-iran-en-caso-de-la-amia/

 

El fiscal argentino Alberto Nisman, quien lleva la causa del atentado terrorista contra la Asociación Mutual Israelí Argentina (AMIA) ocurrido en 1994, denunció el martes 13 a la presidenta argentina, Cristina Kirchner, y al canciller Héctor Timerman, de “negociar un plan de impunidad y encubrir a los prófugos iraníes acusados de la voladura a la mutual judía”. Desde el Gobierno descartaron el pedido de indagatoria del fiscal.

En el documento acusatorio, de unas 300 páginas, Nisman acusa a la presidenta de realizar una “maniobra delictiva” y encausar el expediente con una pista falsa para lograr “fabricar la inocencia de Irán”, Estado acusado por la Justicia argentina de ser responsable del atentado.

El fiscal pidió la declaración indagatoria de la mandataria y embargar sus bienes por un total de AR$200 millones (US$14.800.000).

Será Agustín Lijo, el mismo funcionario judicial que investiga por cohecho al vicepresidente argentino, Amado Boudou, quien tome las riendas de la causa.

El 27 de enero de 2012, los cancilleres de Argentina e Irán firmaron en Addis Abeba, Etiopía, el polémico memorándum —luego avalado por el Congreso argentino— que creó la “Comisión de la Verdad” con el objeto de seguir investigando el caso e interrogar a los iraníes sospechosos.

Aparentemente, denuncia el fiscal Nisman, el Gobierno argentino habría entabladoconversaciones telefónicas con sus pares iraníes, previas al acuerdo oficial. De acuerdo con la investigación del fiscal, la primera mandataria argentina ordenó secretamente que uno de sus ministros, Julio De Vido, se reuniera con un intermediario argentino, Luis D’Elía, para que le transmitiera a Irán el interés del Gobierno argentino de intercambiar granos por petróleo barato.

“(…) Tengo un mensaje urgente del Gobierno argentino, para pasar allá urgente [en referencia a Irán], antes de mañana.Estoy en la casa de Gobierno ahora. No hay asunto más importante que este, créemelo”, le habría dicho el activista kirchnerista Luis D’Elía a Mohsen Rabbani, exagregado cultural de la embajada iraní, y uno de los principales sospechosos de la autoría del atentado.

Nisman describió el proceso en el documento que entregó a la Justicia: “La Presidencia de la Nación quería comunicarse con Teherán con suma urgencia, un día antes del encuentro de cancilleres y a través de los canales no oficiales. El mensaje no fue transmitido por el Palacio de San Martín a la cancillería iraní. No se comunicó Héctor Timerman con Mohammad Javad Zarif Khonsari [canciller de Irán], a pesar de que ambos se encontraban en Nueva York. No podía hacerse de esa manera. Sino que el mensaje salió del despacho presidencial de la Dra. Fernández, llegó a Luis D´Elía, a Jorge «Yussuf» Khalil, al Encargado de Negocios iraní en Buenos Aires, y de allí a Teherán. Secreto. Oculto. Completamente inaudito. Propio del plan criminal llevado adelante”.

Para Nisan, Kirchner fue quien creó lo que el fiscal denomina el “plan criminal de impunidad” porque habría impartido ordenes directas a sus allegados o “encabezando la necesaria campana discursiva para camuflar la perpetracino de delito”.

El Gobierno y la desmentida oficial

Jorge Capitanich, actual jefe del Gabinete, afirmó que el pedido de indagatoria proviene de una alianza entre la Justicia, “agentes desplazados” del servicio de Inteligencia y “actores con intereses internacionales contra Argentina”.

“La presidenta ha sido históricamente una férrea defensora del esclarecimiento de este doloroso hecho”, precisó el funcionario kirchnerista.

Por su parte, el ministro del Interior, Florencio Randazzo, dijo que “ni en la cabeza del más malpensado podía estar la idea de que la presidenta tiene un pacto de impunidad para ocultar qué pasó en una cosa tan trágica como la AMIA”.

Nestor Kirchner, el fallecido expresidente y marido de Cristina Kirchner, fue quien designó al fiscal Nisman en su cargo, y quien asumió la responsabilidad del Estado por no haber prevenido el atentado y resuelto el caso en su momento.

AMIA, un atentado difícil de olvidar

Desde el sitio web de la mutual judía en Buenos Aires, guardan memoria por las victimas de aquel atentado terrorista, que dejo 85 muertos y más de 300 heridos.

“85 víctimas fatales. Más de 300 heridos. Un edificio con la historia judía de la Argentina destruido. Una herida abierta que hasta el día de hoy no cierra. El más horrendo acto antijudío después de la Segunda Guerra Mundial sucedió en la Argentina; en Pasteur 633. Era un 18 de Julio de 1994. 9:53 hs.”.

Joseph Humire, escritor del libro La Estratégica penetración en América Latina de Irán, y director del Centro para una Sociedad Segura y Libre explicó a PanAm Post que el atentado a la AMIA es un claro ejemplo de la infiltración iraní en la región.

“Irán guía todas sus acciones en un doble sentido. Cualquier cosa comercial que hace Irán, agricultura, transporte, medios, entre otros, siempre lo usan para ver cómo pueden insertar a sus agentes de Inteligencia, y lo han hecho históricamente en la región, y en algunos casos, a sus agentes de terrorismo, como Hezbollá y otros”, aseguró. Para Humire el atentado a la AMIA es la mayor evidencia de ello.

En coincidencia con el fiscal Nisman, el investigador ha asegurado en sus publicaciones que la debilidad energética de Argentina, especialmente en el campo petrolero, es un gran estímulo para su acercamiento diplomático y comercial con Irán. Y conversación con el PanAm Post añadió que Luis D’Elía es una persona clave en la relación entre ambos países, y viaja con frecuencia a Irán.

Humire advirtió que desde 2004 Irán se mantiene en una campaña sostenida de mejoramiento de imagen,  con la intención de ganar voluntades para su programa nuclear, y América Latina ha sido uno de sus principales destinos de penetración, especialmente los países de la Alianza Bolivariana para las Américas (ALBA), de los que Argentina forma parte.

El fiscal Nisman presentará su denuncia en el Congreso nacional este lunes 19, convocado por la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados.

 

Belén Marty es Lic. en Comunicación por la Universidad Austral. Actualmente cursa el Master en Economía y Ciencias Políticas en ESEADE. Conduce el programa radial “Los Violinistas del Titanic”, por Radio Palermo, 94,7 FM.

Los tres costosos años del cepo cambiario.

Por Adrián Ravier: Publicado el 28/10/14 en: http://opinion.infobae.com/adrian-ravier/2014/10/28/los-tres-costosos-anos-del-cepo-cambiario/

 

Hace exactamente tres años, un 28 de octubre de 2011, con Amado Boudou como Ministro de Economía, se impulsaba desde la AFIP el “Programa de Consultas de Operaciones Cambiarias” a través de la Resolución General 3210/11. El cepo aparecía poco después de la reelección de la Presidente Cristina Fernández de Kirchner –victoriosa con el 54 % de los votos-, lo que había iniciado un proceso de fuga de capitales. El mercado se anticipaba entonces al endurecimiento del modelo en un sentido opuesto al de la libertad individual, los derechos de propiedad, la economía de mercado y el gobierno limitado.

Restricciones para todos

En ese entonces el dólar oficial cotizaba a $4.24, mientras que el paralelo apenas tomaba distancia hacia los $4.49, según informaban entonces los distintos medios de prensa. Unos pocos meses después, las empresas importadoras empezaron a requerir el visto bueno del Banco Central (BCRA) para hacer giros al exterior, lo que implicó demoras y complicaciones en la importación de productos básicos que se trasladaron muy pronto a las góndolas de los supermercados.

La Resolución General 3333 agravó aún más la situación, restringiendo la compra de divisas para viajar al exterior. La AFIP solicitaba que los interesados pidieran una autorización a la entidad, la que aprobaba o rechazaba las solicitudes al mismo tiempo que fijaba unilateral y arbitrariamente los montos.

El cepo impactó también en el mercado inmobiliario y en el atesoramiento. En el primer caso, debido a que las operaciones se hacían en divisas y los compradores tenían dificultades para obtenerlas. En el segundo caso, porque los ahorristas ya no podían obtener divisas al cambio oficial.

Por un tiempo, los turistas que salían del país disfrutaron de un subsidio, pagando sus gastos en el exterior con tarjeta de crédito y saldándolos en pesos al cambio oficial. Pero este acceso se cerró en agosto de 2013 con un recargo del 15 % primero, el que luego aumentó a un 35 %. Para fines de ese mes, el cambio oficial alcanzaba los $5,70, y el cambio informal o “blue”, los $9,40.

A partir del 20 de noviembre de ese mismo 2013, Axel Kicillof pasó a ser el Ministro de Economía, con un cambio oficial en $6,12, y un cambio paralelo en $9,04. No ha pasado un año aun de su gestión, y la devaluación en el cambio oficial llegó al 40 %, mientras que el paralelo acumuló una suba de más del 60 %, agrandando la brecha entre uno y otro. Recordemos que al abrir el mercado esta mañana el cambio oficial está en $8,55 y el blue en $14,55.

La economía argentina presenta desequilibrios fiscales, monetarios y cambiarios, lo que deja estanflación, con una inflación que diversos analistas privados estiman en torno al 40 % y una recesión que se agrava y multiplica a todos los sectores de la actividad económica.

El cepo es parte del modelo

No debemos esperar el fin del cepo cambiario al menos hasta inicios de 2016, cuando un nuevo gobierno entre en funciones y se proponga un cambio de modelo. El cepo cambiario es parte de este modelo, como lo fue el 1 a 1 en el modelo de la convertibilidad. La única forma de abandonar este cepo cambiario es que el modelo explote por los aires, o bien, que se decida una gradual transición hacia un nuevo modelo. Cuando uno de los pre-candidatos presidenciables dijo que el cepo puede levantarse en 90 días, se refería precisamente a esa transición, la que puede tomar variadas formas.

Cabe recordar mi propia propuesta de convertibilidad a $15 por dólar unos días después de la mencionada asunción de Kicillof, con el único objetivo de sincerar la situación cambiaria. Su aplicación en estos días, posiblemente nos conduzca a una devaluación mayor y más costosa, para fijar una nueva convertibilidad a más de $20 por dólar, valor que surge de dividir el circulante, por las reservas netas del BCRA. Lógicamente, esto debería ir acompañado de equilibrio fiscal -lo que requiere cierto ajuste- e independencia del BCRA para no seguir monetizando los déficits fiscales acumulados. La propuesta resolvería el atraso cambiario, a la vez que se terminaría la inflación.

Volviendo al modelo vigente, y por si quedan dudas, vale la pena señalar que, si se intentara abandonar el cepo cambiario en este momento, sin otros cambios de fondo, los ahorristas se lanzarían inmediatamente sobre los dólares al cambio oficial y la fuga de capitales dejaría al BCRA sin reservas para sostener nuestra ya débil moneda nacional. La inflación se aceleraría rápidamente con claros riesgos de hiperinflación.

Que el cepo explote junto con el modelo antes de las elecciones no parece un escenario probable. Por un lado, los derechos de exportación permiten aun que el gobierno cuente con reservas suficientes para sostener el tipo de cambio oficial, compensando la fuga de capitales. Pero además, sin la cláusula RUFO como obstáculo a partir de enero próximo, el acuerdo con los holdouts parece lógico, y con ello se abrirán fuentes de financiamiento que permitan sostener el golpeado modelo.

Se abriría con el acceso a la deuda pública, entonces, una nueva fase del populismo que no logrará resolver los problemas de fondo de la economía argentina, pero ayudarán a llegar al final de 2015 sin un abandono del modelo.

Un modelo que paradójicamente ya no incluye (sino que multiplica pobres y desempleados), que además requiere de endeudamiento para sostenerse, y que en definitiva parece ser “otro” modelo, diferente de aquel del relato oficial.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Casos Boudou y Campagnoli: no hay incoherencia sino mentira

Por José Benegas. Publicado el 3/7/14  en: 

 

Los principios lógicos como el de no contradicción no caben dentro de la dinámica de amigo/enemigo. El discurso en ese caso es un camuflaje de la hostilidad y una táctica para confundir. Al analizar al kirchnerismo muchas veces se olvida esta cuestión.

Si el fiscal José María Campagnoli es suspendido mientras se lo somete a un enjuiciamiento por investigar lo que se denominó “la ruta del dinero K”, se espera que el vicepresidente siga la misma suerte y cuando no ocurre se les reclama al oficialismo por una “incoherencia”.

Pero el kirchnerismo no se contradice, sino que miente. Cuando dice que suspende a Campagnoli “para que se pueda defender”, lo hace en realidad para que no cumpla con su deber de investigar. Si lo considerara necesario, él podría pedir una licencia, pero sacarlo contra su voluntad es una sanción anticipada. Cuando desde el mismo sector se sostiene a Boudou a cualquier costo y no se aplica el mismo criterio es, otra vez, para asegurarse impunidad. Más coherencia imposible. El problema es si los demás queremos o no queremos notificarnos de lo que hacen. Son pocos en realidad quienes tienen el valor de tomar al kirchnerismo por lo que es desde al año 2003 hasta la fecha. Distintos relatos se han tejido contra el relato pero como formas de evadir la realidad. El más grande es aquél según el cual pudo haber habido una época “buena” del kirchnerismo.

Volviendo a este contraste entre el tratamiento del fiscal y el del vice, Boudou, como gran figura de la corrupción K, también es una negación. El no es el autor del descarado despliegue político para salvarlo tanto de la investigación judicial como de un eventual juicio político o apenas de un pedido de renuncia o licencia. Proteger a Boudou no es para proteger a Boudou. Boudou ni siquiera es el que está resistiendo, carece de entidad política para eso.

Ahora bien, si nos olvidamos de esto y vamos a la superficie de la argumentación, no existían motivos para apartar a Campagnoli de una eventual extralimitación por asumir una competencia que según los protectores de Lázaro Báez no le correspondía. Se le quita la competencia, y el problema, que es estrictamente formal, se resuelve. Campagnoli no fue acusado ni siquiera de acciones ilegales en su trabajo. Su supuesta falta disciplinaria no interfería bajo ningún concepto en su función en otros casos ni tampoco estaba impedido de defenderse.

El caso del vicepresidente es bien distinto. Su función es política y de representación del país. Un imputado en una causa penal, no disciplinaria como la de Campagnoli, tiene el derecho de mentir. Eso está permitido en el proceso, pero es incompatible con su responsabilidad política. Es decir, el apartamiento del vicepresidente no tiene que ver con que pueda defenderse, como cínicamente se alegó en el caso del fiscal, sino con resguardar a la vicepresidencia como institución de ese ejercicio legítimo de la defensa por parte de su titular. Hay una incompatibilidad ética entre ambas cosas.

Dadas las responsabilidades constitucionales que le caben al señor Boudou, como eventual reemplazo de la Presidente, preservar a la vicepresidencia es proteger al Poder Ejecutivo como tal.

Se abusa muchas veces de un concepto algo monárquico de “investidura presidencial” para pretender que un presidente está más allá de todos nosotros en cuanto a la posibilidad de criticarlo. Para una República esto es completamente falso.Lo que se debe preservar en una República es una institución, la mayor parte de las veces contra los actos de quienes la ocupan temporariamente. Un presidente debe respetar a la presidencia por ejemplo no mintiendo, no simulando, no lanzando amenazas contra ciudadanos. Cuando sus intereses chochan con los de su responsabilidad aunque más no sea en el terreno hipotético, se debe ir. Un vicepresidente también. En términos republicanos la investidura vicepresidencial se encuentra gravemente alterada por la conducta y por la situación del vicepresidente.

Tampoco es compatible con la función del vicepresidente cualquier forma de ejercicio de su propia defensa. Las argumentaciones absurdas y su apelación a caprichos increíbles de la casualidad, que pueden ser el último recurso de un imputado que se ve perdido, dañan de manera muy severa a las instituciones además de ser una burla a la inteligencia de la población. Para el juez podrán constituirse o no en un desafío en su trabajo probatorio, para la relación mandante/mandatario son un golpe fulminante.

Campagnoli no cumple una función política sino técnica, es un funcionario de carrera que debe ser protegido de los intereses políticos que toca al cumplir con su trabajo.

Hay un plano jurídico y hay uno político institucional y no siempre corren por el mismo carril. Por eso la Constitución establece el juicio político tanto para el delito común, como para el cometido en ejercicio de las funciones y el mal desempeño. ¿Qué peor desempeño puede haber para un vicepresidente que representa al país en la asunción de un mandatario extranjero, que el de esconderse de los periodistas y pedir al anfitrión que le arme una valla especial para que no se le acerque ninguno?

El problema es que si hablamos de la política real, Boudou no decide si se queda o se va, eso lo decide la Presidente. Boudou encadenado al cargo está más expuesto a las consecuencias del proceso penal que si pudiera quedarse en silencio en su propia casa siguiendo los consejos de sus abogados. La exposición política de Boudou está para resguardar intereses que a él lo superan por completo y por los que será sacrificado del modo más cruel.

 

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.

El modelo Kicillof

Por Adrián Ravier: Publicado el 15/6/14 en: http://opinion.infobae.com/adrian-ravier/2014/06/15/el-modelo-kicillof/

 

Recientemente Axel Kicillof, el ministro de Economía de la Nación, justificó la actuación del vicepresidente Amado Boudou en el polémico caso Ciccone que hoy estudia la Justicia señalando que la impresión de billetes es una función estratégica del Estado. De la misma manera, Kicillof justificó varias expropiaciones o nacionalizaciones como las de Aerolíneas Argentinas, la del sistema de pensiones, la de los ferrocarriles o la de Repsol-YPF. Luego de que el propio gobierno mostrara su incapacidad para regular tarifas e inversiones de estas empresas “privadas”, se decidió en cada caso culpar a las empresas por los problemas en los servicios y avanzar en la expropiación o nacionalización.

Lejos de aquella famosa frase de la presidente (“chiquitito pero cumplidor”), los resultados no han sido buenos, con una empresa aeronáutica que sólo se sostiene por los subsidios crecientes que recibe del gobierno, con un sistema de pensiones que lejos está de cumplir su función de cara al futuro, con ferrocarriles que cada año ofrecen peor servicio y mayor número de accidentes y con un país que abandonó el auto-abastecimiento de petróleo y ahora necesita algunos miles de millones de esos escasos dólares por año para que la economía no se quede sin energía.

Del modelo heredado de gobiernos anteriores al imaginario-ideal de Kicillof, se deben corregir varias anomalías, y es allí donde el ministro está operando, definiendo cuáles son las “cuestiones de Estado” e interviniendo en consecuencia lo necesario para asegurarle a los argentinos estabilidad de empleo y fomentando el desarrollo.

Estamos entrando posiblemente en la última etapa de doce años de kirchnerismo y el modelo que la Argentina proyecta es el del actual ministro de Economía, cuya formación económica lo ha conducido siempre a desconfiar del mercado mucho más que en sus colegas del gobierno. Todo está justificado en el “modelo de Kicillof”, si él cree -dentro de su arbitrariedad- que es una “cuestión de Estado”.

Se respaldará siempre en la democracia, en el voto del pueblo que eligió a Cristina Fernández de Kirchner en el poder y a él como su consejero económico. Nos debemos entonces los argentinos un debate acerca del modelo que queremos y la definición de las “cuestiones de Estado”.

El problema, desde mi humilde punto de vista, es que la “cuestión de Estado” central ya no es la seguridad, la justicia independiente, la protección del Estado de Derecho, la estabilidad monetaria, la desocupación o la pobreza, sino llegar a 2015 sin sufrir las consecuencias de estas políticas que se vienen aplicando. Tenga o no éxito Kicillof en este objetivo cortoplacista, la destrucción de nuestras “instituciones” ya es un daño irreparable.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.