La zona euro podría tener un 2019 más estable

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 27/12/18 en: https://www.ambito.com/la-zona-euro-podria-tener-un-2019-mas-estable-n5007544

 

La zona euro podría tener un 2019 más estable

La economía local está complicada, y no es creíble una recuperación tipo V o U, según el Gobierno o los “principales analistas” -los que en 2017 aseguraron que el PIB crecería en 2018, 3% y 3,5% en 2019- y lo dicen sobre la base de débiles argumentos mercantilistas sin correcciones reales. De modo que la curva hacia abajo no tiene solución y el PIB podría en 2019, incluso, caer más que en 2018.

Por nombrar las últimas noticias, el riesgo país-alrededor de 830 pb- supera ampliamente al de Bolivia, y Ecuador. Tras el fallo de la Corte “en 2007 se destinaba el 33% de la recaudación tributaria nacional a pagar jubilaciones y pensiones… alcanzará el 57% en 2019”, indica Invecq. Aun así, lo que reciben los jubilados es pobre, o sea, no hay margen para bajarlo.

Y en noviembre, según Economía, los ingresos aumentaron 35,4% interanual, debajo de la inflación. Sin embargo, la presión fiscal total aumentó en relación con el PIB del sector privado en descenso. De los ingresos, los tributarios fueron los que más crecieron, sobre todo los derechos de exportación (DEX) aumentaron 242,4% interanual. El Gobierno está encaprichado en reducir el déficit, lo que resulta contraproducente si se realiza sobre la base de destruir al sector productivo -el privado- con impuestos, altísima inflación y tasas impagables.

Según Federico Muñoz, dada la devaluación, “en el acumulado de los cuatro últimos trimestres, el PIB en dólares cayó a 498.000 M desde los u$s633.000 M para el acumulado anual hasta el primer trimestre de 2018”. Así las cosas, los capitales huyen a un ritmo que se acelera. Gran noticia para empresas de cajas de seguridad que ven crecer su negocio ya que los bancos tienen lista de espera. Pero hay alternativas mejores que el “dólar colchón”.

Aunque el exterior no está de parabienes, alguna luz hay. Wall Street tuvo la semana pasada un pésimo desempeño, y según Trump “El único problema… es la Fed (que aumenta las tasas)… no entienden las necesarias guerras comerciales o un dólar fuerte o incluso los cierres”.

Trump provocó el cierre del Gobierno Federal ante la negativa de los demócratas de dedicar u$s5.000 M para el muro con México. Y esto a pocos días de que la Cámara de Representantes pase a manos de los demócratas. Así, la Casa Blanca aceptaría menos fondos con tal de evitar que el cierre se extienda hasta enero.

La semana pasada, el Dow cayó 6,88% acumulando una caída superior al 12% en lo que iba del mes, y el lunes bajó otro 2,91% aunque ayer miércoles recuperó 4,98%. Por su parte, la Bolsa de Tokio tuvo un pésimo desempeño y el martes el Nikkei descendió 5,01% hasta el nivel más bajo desde el 25 de abril de 2017 y ayer se recuperó sólo un 0,89%.

Así, las Bolsas europeas lucen las más atractivas para 2019, aunque la volatilidad persistirá, llegaría alguna recuperación de los activos, pero habrá que estar atentos y ser selectivos. La mayoría de los inversores va a cerrar 2018 con rentabilidades negativas a pesar de que antes de comenzar el ejercicio el crecimiento global invitaba al optimismo. Pero apareció la batalla comercial entre China y EE.UU., la ralentización del crecimiento chino debido al impasse en su política pro mercado, la debilidad de los emergentes y el “brexit”.

Según Lazard Asset Management, el crecimiento salarial en EE.UU. es clave para la recuperación de Wall Street y, por ende, del resto de índices internacionales. Los salarios crecerían en 2019 entre el 3% y el 4%. Sin embargo, no hay certeza de que esto ocurra. Hoy la tasa de desempleo se sitúa en el mínimo de 49 años, pero los salarios no han crecido significativamente en 2017 y 2018.

El año 2019 será de retos en la zona euro. Debido al débil crecimiento económico, los votantes se inclinaron a partidos populistas y nacionalistas. Sin embargo, parece más estable que EE.UU.

Por cierto, tanto inversores locales como extranjeros se han volcado a comprar vivienda en España para alquiler, inversión conservadora si las hay. Dada la elevada demanda, los arriendos se encarecieron más de 40% en sólo cuatro años, según Fotocasa. En el tercer trimestre, los alquileres han seguido subiendo y rindieron 4%, en tanto que el acumulado de 12 meses llega al 11,2% -obviamente, en euros-, según el Banco de España.

Así, si los que siguieron el consejo de volcarse a dólares el año pasado hubieran comprado una propiedad en Madrid, dada la devaluación del 100% del peso, hoy tendrían un 125% más en pesos que, ajustado por inflación del 47% y la relación euro/dólar, significa en pesos en términos reales un 65%. Algo del estilo podría repetirse en 2019.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Metas fiscales sinceras para el nuevo ministro de Hacienda

Por Adrián Ravier. Publicado el 3/1/17 en: http://www.infobae.com/opinion/2017/01/03/metas-fiscales-sinceras-para-el-nuevo-ministro-de-hacienda/

 

Fijar metas sobre el déficit fiscal consolidado tiene sus dificultades, pero al menos no se le estará mintiendo a la gente

La selección del nuevo ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, parece acertada. En sus primeras palabras en la nueva función reconoció que el Gobierno está “administrando recursos de terceros, de la sociedad”, palabras que son lógicas pero que escaseaban en las bocas de los pasados ministros del área. Durante décadas la irresponsabilidad fiscal ha sido la norma.

Los titulares de los diarios expresan los tres objetivos que se plantea el nuevo ministro: “Bajar el déficit, subir el gasto de infraestructura y disminuir impuestos distorsivos”. No hace falta ser economista para notar la obvia inconsistencia entre ellos. Haría mucho bien que el Gobierno sustituyera la idea de gasto público en infraestructura por incentivos a la inversión privada, a través de concesiones a empresas multinacionales especializadas en distintas áreas, que de hecho ha sido la norma en el desarrollo de infraestructura de la región en los últimos 25 años.

Pero esta nota tiene otro objetivo, que es cuestionar las metas fiscales que se propone el Gobierno. En pocas palabras, el objetivo de Dujovne es similar al que tenía Alfonso Prat-Gay, en reducir el déficit fiscal primario de nación del 4,8% actual (a confirmarse en los próximos meses) hasta 3,3% para 2017 (aun cuando el presupuesto lo estima en 4,2%), del 1,8% para 2018 y del 0,3% para 2019.

El éxito del blanqueo y la esperada recuperación de la actividad económica ayudan a tener cierto optimismo de corto plazo respecto del cumplimiento de estas metas, pero bien podría ocurrir que las metas se alcanzaran y, sin embargo, el déficit fiscal consolidado, que es el que importa, se mantuviera en los preocupantes niveles actuales.

En primer lugar, el déficit consolidado debería tener en cuenta tanto el que alcanza la nación como el que alcanzan las provincias y los municipios. Afortunadamente, Dujovne ha tenido en cuenta este factor, al menos en el objetivo de comprender a las provincias en algún tipo de ley de responsabilidad fiscal. No puede dejar de mencionarse aquí la defensa que ensaya Domingo Cavallo cuando lo atacan por su gestión en materia fiscal durante el menemismo. Lo cierto es que alcanzó cierto equilibrio fiscal en nación, pero los déficits que acumularon las provincias llevaron al país a la ruina. Por más que el ex ministro lo niegue, era su responsabilidad acordar un equilibrio fiscal en los tres niveles y no sólo a nivel nacional.

En segundo lugar, el déficit consolidado debe considerar los intereses de la deuda. Es sabido que Argentina emprendió este año un programa de transición excesivamente gradual apoyado sobre el endeudamiento público. La medida se justifica quizás en cuestiones políticas y sociales, pero lo cierto es que Argentina cuenta con una deuda que gradualmente elevará los intereses por la deuda pública.

Si Argentina establece metas fiscales enfocadas sólo sobre el déficit primario, no contemplará el déficit que acumula por la vía de los intereses de la deuda. Bien puede ocurrir que las metas se alcancen, reduciendo, por ejemplo, el déficit primario de 4,8% al 3,3%, pero al mismo tiempo se eleve el déficit consolidado por la vía de los intereses de la deuda. La hipótesis resulta bastante probable considerando las necesidades de deuda que tiene el país para este ejercicio.

Argentina puede alcanzar la meta en 2019 de un 0,3% de déficit fiscal primario para nación, pero todo su alcance puede verse neteado si no se contiene el déficit de provincias, y si los intereses de la deuda aumentan en los próximos tres años.

Nuestro país bien podría cerrar 2019 alcanzando las metas fiscales, pero con un déficit consolidado de 4,6 por ciento. Se podrían cumplir las metas fiscales, que las provincias mantuvieran el déficit actual y que los intereses se incrementaran un 0,2% cada año. No parece ser un escenario pesimista.

Fijar metas sobre el déficit fiscal consolidado tiene sus dificultades, pero al menos no se le estará mintiendo a la gente afirmando que el desequilibrio fiscal estará resuelto. Tal como están planteadas las metas fiscales, Argentina sólo cambiará la composición de las partidas, pero el déficit fiscal seguirá siendo parte de nuestra historia con sus obvias consecuencias lógicas: presión tributaria récord, altísima inflación, o explosión de la deuda y altos intereses para la inversión.

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.