Las materias primas con futuro incierto

Por Alejandro A. Tagliavini: Publicado el 6/9/21 en: https://alejandrotagliavini.com/2021/09/05/las-materias-primas-con-futuro-incierto/

Desde hace décadas que el sector industrial en Argentina tiene muy poco peso a causa de que el Estado, no solo quita capacidad de trabajo con tantas regulaciones -limitaciones y prohibiciones-, sino que quita cuantiosos recursos por vía impositiva y, para remate, se lleva casi todo el crédito.

              Hoy, como señala Gabriel Rubinstein, el 90% de los depósitos en pesos del sector privado están colocados en instrumentos que emite el BCRA (62%) o el Tesoro (28%). Los bancos se ven “tentados” a prestarle más al Estado. Obviamente, frente a cualquier disrupción que ocurra, las entidades se verían demasiado expuestas o, mejor dicho, los depositantes ya que la “patria financiera” siempre termina arreglando con los políticos. Según Broda, el crédito al sector privado cayó 11,8% en lo que va de 2021.

             En fin, a falta de sector industrial, las importaciones sustitutas deben ser pagadas mayormente con la exportación de productos primarios o recursos naturales con un bajo nivel de industrialización. Cuenta Carlos Boyadjian que, según datos oficiales, de los USD 35.373 M que se exportaron en el primer semestre del año, 11.900 M o el 34% corresponden a la soja y derivados. Le siguen el complejo maicero con USD 3744 M y un porcentual de 10,6%, luego el sector automotriz-autopartista con el 8,6% del total, y luego el complejo petrolero-petroquímico, aportando el 5,9% y el complejo triguero con el 5,1% del total. El resto se reparten en medio centenar de rubros, la enrome mayoría a partir de recursos agropecuarios y mineros con baja industrialización.

               Ahora, las cantidades totales exportadas crecieron sólo 4,7% en el primer semestre de 2021 respecto a igual período del año anterior a pesar del levantamiento de las restricciones con excusa de la “pandemia”, pero hubo una mejora sustancial gracias al aumento de precios en los commodities. Según el Indec, el índice de precios de las exportaciones aumentó 22,4%. Pero esto podría cambiar debido, entre otras cosas, irónicamente, a la inflación global.

                Cuenta Alasdair Macleod que la semana pasada, en su discurso de Jackson Hole, el presidente de la Fed, Jerome Powell, admitió a regañadientes que los precios podrían subir “un poco más” de lo que pensaba anteriormente, pero que era demasiado pronto para concluir que las políticas deberían ajustarse de inmediato. En otras palabras, con los precios aumentando a más del doble del objetivo del 2%, no hay nada de qué preocuparse según él.

                   Por cierto, analistas independientes, como John Williams de Shadowstats.com, aseguran que la suba del IPC -en EE.UU., o sea, en dólares- hoy es de más del 13% anualizado, una cifra impensada hasta hace unos meses para la primera potencia. La figura 1 muestra claramente que la emisión monetaria -la M1- se ha disparado y pareciera descontrolada:

                Ciertamente hay una distorsión generalizada de precios -y de logística como en el caso de los chips- como consecuencia de las restricciones impuestas por los gobiernos con excusa de “la pandemia” pero en la base, los aumentos en el nivel general de precios se producen a medida que la moneda recién emitida entra en circulación. Pero resulta que, como admite Powell, las empresas y los consumidores informan ampliamente sobre la presión al alza sobre los precios y los salarios.

                  Así, mientras la inflación provoca la suba del IPC, al mismo tiempo destruye a la producción y entonces cae la demanda de insumos, materias primas, conduciendo, irónicamente, a una caída en los precios de los commodities. El índice Commodity Research Bureau (CRB) actúa como un indicador representativo de los mercados mundiales de productos básicos de hoy. Y en el siguiente gráfico puede verse como, gracias a la inflación, ha venido subiendo fuertemente pero ahora pareciera estabilizarse como antesala a una caída:

            Ahora, la Fed utiliza dos mecanismos separados para la expansión de la moneda. Uno de estos es la flexibilización cuantitativa (QE) que tiene como objetivo proporcionar a las instituciones financieras efectivo a cambio de activos de bajo riesgo, específicamente bonos del Tesoro de EE.UU. y bonos de agencias gubernamentales. Este QE tiene el efecto de mantener los rendimientos -inversos al precio- de los bonos reprimidos y los mercados de acciones inflados debido a la liquidez de las instituciones receptoras. Así, en términos reales, las tasas de interés son ahora negativas.

            El otro mecanismo, independiente de la QE, es el déficit presupuestario del gobierno, teóricamente financiado con los ahorros del sector privado, pero en ausencia de un aumento en la tasa de ahorro, es financiado mediante la expansión de la moneda y el crédito. Así, como muestra la siguiente figura, la cuenta general del Tesoro en la Fed viene bajando fuertemente:

             Desde marzo de 2020, cuando el saldo era de USD 380.000 M, el gobierno acumuló 1,437 B más hasta un saldo de 1,817 B en poco más de cuatro meses. Desde agosto del año pasado, toda esa acumulación y un poco más se ha gastado en circulación general, lo que ha provocado que la liquidez inunde la economía.

                 Así, insólitamente, mientras tanto, los mercados de valores se han sobrevalorado enormemente gracias a la garantía de la Fed de que nunca caerán; ese es el propósito principal de QE. Es casi seguro que una caída del dólar y un aumento de los rendimientos de los bonos a lo largo de la curva serán la señal para el inicio de un mercado bajista. Y con los inversores extranjeros teniendo USD 13,3 B en acciones estadounidenses a fines de junio, la venta extranjera de acciones y ganancias en dólares podría ser una alerta temprana de un nuevo mercado bajista.

               Si la Fed pierde el control sobre las tasas, el mercado será considerablemente bajista. Pero se espera que la Fed mantenga alta la “confianza económica”. Si quiere salvar los mercados, tendrá que aumentar la QE al comienzo de cualquier caída significativa en el S&P 500. Esta es la razón por la que QE se restableció en marzo de 2020 y continúa hasta el día de hoy en USD 120.000 M mensuales, sumando USD 2 B hasta ahora.

                Así, en 2021, las acciones globales han tenido un rendimiento del 16% hasta el 1 de septiembre, con una volatilidad históricamente baja. Aunque no todo ha sido color de rosa, de hecho, el MSCI China ha caído un 26% desde el 14 de febrero, mientras que MSCI Europe ha subido un 14% durante el mismo período.

                 Por cierto, esta inflación ha llegado hasta las criptomonedas que no caen aun cuando se las acusa de ser altamente inestables. El Bitcoin logró reaccionar a fines de la semana pasada superando los USD 50.000. Así las cosas, otros criptoactivos también siguieron la tendencia alcanzando un crecimiento incluso superando el 120%, según Cointelegrah, como es el caso de Revain (REV) que se cotizaba a USD 0.031 lo que representa una suba del 121.57% en una semana.

                 En fin, por cierto, en el largo plazo, siempre está el metal amarillo. Desde que Nixon, en 1971, decidió darle el golpe mortal al patrón oro, el dólar ha perdido el 98% de su valor frente al metal precioso.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

Elon Musk and Bitcoin show the ‘new normal’

Por Alejandro A. Tagliavini: Publicado el 24/02/21 en: https://alejandrotagliavini.com/2021/02/24/elon-musk-and-bitcoin-show-the-new-normal/

SpaceX Is Ushering in the Era of Space Commercialization as Insurers  Prepare for Take Off : Risk & Insurance

Thanks to the “pandemic”, beyond a short-legged totalitarianism that currently flows globally, the questioning of politicians, “governments”, States, and all kinds of institutions is steadily growing. And, if a “new normal” loom, contrary to what fans of the “pandemic” believe, it will be where people are increasingly aware – and independent – that they are, and not a decadent and unreliable “Authority”, the doers, and caretakers of your future.

              It is not by doing politics that the world will be changed, which would be an irony, on the contrary, this would imply playing the game of the establishment that has strongly tied its interests and it is practically impossible to enter politics and not fall into their networks.

              Undoubtedly Elon Musk is today one of the most influential men in the world if not the most influential, and bitcoin is the topic of the moment competing with the toxic news about the covid. And if something characterizes him, it is his total detachment from “the authorities” and his evident disinterest in politicians.

              Like when Elon defied the quarantine imposed by the bureaucrats and won the fight and, above all, with his space race that, in the end, aims to create “private” human colonies, far from the current toxic “governments”. His goal, he said, is to contribute to the creation of a multi-planetary civilization. To do this, and beginning in 2026, he intends to send, by 2050, one million humans to Mars in 1,000 SpaceX spacecraft.

              Another major player in this “new normal” is Bitcoin. And there is already talk of the possibility of reducing adherents to gold, traditionally considered as an active refuge.

               For Goldmoney’s Alasdair Macleod, while there is a growing consensus that the days of fiat currencies are numbered, it would not be Bitcoin its successor but gold. Although he recognizes that this will take time, it is very audacious to say that fiat currencies are coming to an end, it is that the States, as we know them today, could not continue without this vehicle that allows them to issue and obtain funds that are essential for their survival.

               Undoubtedly, gold has a great advantage and that is that, even if investors ceased to have an interest in it as a currency or safeguard of value, it would still have industrial and jewelry value. Bitcoin on the other hand, say its detractors, would have no value, however, it has a huge advantage especially today when States abuse their interference in people’s lives, and that is, that it is impossible to control and track.

               And governments, seeing their future threatened, try to control it but, given the evidence that they will not be able to do so, the idea of ​​establishing their “own digital currency” has occurred to them. Thus, large central banks are studying the possibility of issuing digital cash and defending themselves against threats from the private sector to traditional money. The project is called CBDC and they are the electronic equivalent of cash. But progress is slow, and indeed the president of the European Central Bank has said that the digital euro will take years.

                   This is when the dead believe they are alive because it happens that, precisely, the great advantage of Bitcoin is that it has not centralized, known or traceable issuer, that is, the philosophical principle of “digital currencies” is precisely to implode central banks.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini