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Pobre sentido común

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 16/6/18 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/pobre-sentido-comun/

 

En vez de analizar cómo salen los pobres de la pobreza, muchos recurren solo al sentido común: como la pobreza es la falta de dinero, a los pobres hay que darles dinero. Por ejemplo, la renta básica, que les encanta a los estatistas de todos los partidos.

Sin embargo, como dice el economista James Ahiakpor: “la pobreza no es la falta de dinero sino la deficiencia de nuestra producción”. Por lo tanto, la clave es ver qué obstáculos impiden que nuestra producción aumente y nos sirva para dejar atrás la pobreza.

Esto requiere una reflexión más allá de los atajos del tipo de la renta básica o demás mecanismos redistributivos que promueven políticos, sindicalistas, ONGs, etc., como la ayuda exterior y otras intoxicaciones que parten del supuesto de que los pobres se benefician de la creciente coacción, como si fuera una solución fácil y no la fuente de problemas.

El sentido común invita a propuestas de ese estilo: entregar un dinero a todos, por el mero hecho de ser ciudadanos. Ahora bien, Ahiakpor advierte: “Para lograr el objetivo, los que son más productivos deberán ceder, a la fuerza, mediante impuestos, una parte de su producción a los que son menos productivos”. Para los antiliberales de cualquier laya, esto es algo que está bien, y no tiene contraindicaciones, ni económicas, ni políticas, ni morales. Pero las tiene.

No parece que la estrategia promueva el crecimiento económico, más bien, al contrario, por la reducción de la productividad global y porque el papel del Estado a la hora de fomentar el desarrollo y el bienestar debería ser salvaguardar la propiedad de sus súbditos, y no violarla. Y si la producción no aumenta por encima de nuestro nivel deseado de consumo, el quitarnos a unos para darnos a otros quizá rebaje el nivel de consumo para la mayoría, y no está claro que eso sea bueno para el conjunto.

Asimismo, hay experiencia sobre la mejoría de la condición de los pobres, y hay teoría para explicarla, desde hace mucho tiempo. No es la redistribución de la riqueza ya creada la que ha servido para enriquecer a los pobres. Cientos de millones han dejado atrás la pobreza extrema en las últimas décadas en China o la India, y otros países de Asia, África o América. No lo hicieron arrebatando riqueza sino creándola.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE

Sachs, o la arrogancia

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 1/9/17 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/sachs-o-la-arrogancia/

 

En su reciente texto, La industria de las ideas, Daniel W. Drezner recuerda la interesante historia del célebre economista norteamericano Jeffrey D. Sachs. En su libro de 2005, El fin de la pobreza, Sachs presentó su solución a la pobreza en el mundo: gastar más.

Afirmó que la pobreza de África podía ser eliminada en 20 años si la ayuda exterior aumentaba en 150.000 millones de dólares. Había que invertirlos, entre otros capítulos, en mejorar el riego, los fertilizantes y las semillas. En esa época los economistas del desarrollo ya eran cada vez más escépticos sobre el papel de la ayuda exterior, pero a Sachs no le importó, y tenía el peso suficiente como para que personalidades políticas relevantes lo escucharan, como el secretario general de la ONU, del que fue asesor. Hasta la Universidad de Columbia mordió el anzuelo y le ofreció un contrato para que dejara Harvard, cosa que hizo.

Una vez en Columbia recibió mucho dinero para dirigir centros como el Earth Institute de la propia universidad, con un presupuesto operativo de 10 millones de dólares. “El buen profesor pasó a ser asesor de varios países del África subsahariana, como Etiopía, Kenia, Nigeria y Uganda”.

Con una inagotable confianza en sí mismo, el proselitismo de Sachs sobre Sachs fue constante. Y su exitoso libro llegó a ser portada de la revista Time, “lo que es algo muy poco usual para los libros sobre desarrollo económico, o incluso para los libros en general”.

Artistas y filántropos acudieron cual fidedigno séquito, como el cantante Bono, que escribió el prólogo a The end of Poverty, o Angelina Jolie, que calificó a Sachs como “una de las personas más inteligentes del mundo”. Atrajo a George Soros y Tommy Hilfiger, entre otros; y su proyecto Aldeas del Milenio recaudó cientos de millones de dólares de organismos públicos y privados. Y se puso en práctica en una serie de pueblos africanos.

El libro, comprensiblemente, llenó de entusiasmo a los economistas de izquierdas, y antiliberales en general, mientras que otros lo criticamos (puede verse “Nostalgia de Bauer” aquí: http://www.carlosrodriguezbraun.com/otras-publicaciones/). William Easterly, de la Universidad de Nueva York, apuntó que la ayuda exterior padece una “ilusión tecnocrática” que consiste en creer que la pobreza se supera con medidas técnicas como más fertilizantes, etc., y acusó al proyecto de Sachs de ser “peor que inútil si carece de instituciones propias del buen gobierno”.

También lo criticó la distinguida economista del MIT, Esther Duflo, Premio Princesa de Asturias de Ciencias Sociales en 2015, quien, junto con otros especialistas, “advirtió que, si las intervenciones de Sachs no eran comparadas con un grupo de control de aldeas que no recibieron su ayuda, no había manera de demostrar que sus esfuerzos se concretaban en mejora alguna”.

The Economist publicó una crítica en 2012 en la que sostenía que el impacto del plan de Sachs no era decisivo. El propio autor, además, lo defendió recurriendo a unas cifras de descenso en la mortalidad infantil que después admitió que no eran robustas.

Sachs y su instituto pasaron a manejar el asunto desde Nueva York, lo que frustró a los representantes sobre el terreno, y finalmente sus resultados no fueron concluyentes. Al revés de lo que muchos piensan, en estos últimos tiempos África se desarrolló bastante, y Drezner apunta: “simplemente no había forma de determinar si el efecto positivo registrado en las aldeas del milenio se debía a las intervenciones de Sachs o al vigoroso crecimiento económico”.

Ya nadie toma en serio el proyecto de Sachs, dice Drezner, y una vez frustrada su ambición de presidir el Banco Mundial, el propio economista se ha ido alejando del tema, ha dejado de hablar tanto de las aldeas, y ahora está con otra bandera del gusto de políticos, burócratas y ONGs: la desigualdad y el desarrollo sostenible. A raíz del libro El Idealista, de Nina Munk, fue criticado por Bill Gates, lo que a Sachs le molestó bastante.

Si podemos extraer una moraleja de todo esto es que Sachs debió estudiar más a Adam Smith, y aprender de sus lecciones sobre la necesaria humildad que deberíamos tener las personas, y especialmente los economistas. Pero Sachs es muy inteligente, y además va y lo dice todo el rato.  Drezner lo cita: “Joven profesor universitario, di clases en muchos lugares con gran éxito, publiqué muchísimo, y estaba alcanzando rápidamente mi colocación permanente en la universidad, lo que logré en 1983 con veintiocho años”. Como dice Drezden, alguien que habla así “no padece la maldición de la modestia”.

Sachs claramente ignoró el consejo de Hayek: “La curiosa tarea de la economía es demostrar a los hombres lo poco que realmente saben sobre lo que imaginan que pueden diseñar”.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

LA ISLA-CÁRCEL CUBANA

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Lo primero es decir que el contragolpe contra Batista estaba plenamente justificado puesto que ese déspota había provocado un golpe a las instituciones libres de Cuba. Esto va para todos aquellos que sostienen que todo contragolpe es injustificado aunque se lleve a cabo frente a dictaduras, electas o ajenas a los procesos electorales. Si esto fuera cierto habría que condenar, por ejemplo, todas las revoluciones independentistas del sigo xix en América del Sur contra los atropellos de la corona española y, en el siglo anterior, la estadounidense contra los abusos de Jorge iii y tantos otros casos de tiranías insoportables, incluso la lucha aliada contra Hitler.

 

Por supuesto lo que no se justifica es haber trocado al déspota por una tiranía horrorosa en base a promesas falsas y patrañas de diverso calibre. Recordemos que en la revista cubana Bohemia, el 26 de julio de 1957 se publicó “el Manifiesto de la Sierra” que consistía en las declaraciones de Fidel Castro que prometió restaurar la Constitución de 1940, convocar a elecciones libres, democráticas y multipartidarias en seis meses y total libertad de prensa. También el 13 de enero de 1959 en declaraciones a la prensa local e internacional manifestó Fidel Castro: “se que están preocupados de si somos comunistas. Quiero que quede bien claro, no somos comunistas”.

 

Como he escrito antes en mi artículo titulado “Mi primo, el  Che”, en Cuba, a pesar de las barrabasadas inauditas de Batista, debido a la inercia de otras épocas, era la nación de mayor ingreso per capita de Latinoamérica, eran sobresalientes en el mundo de las industrias del azúcar, refinerías de petróleo, cerveceras, plantas de minerales, destilerías de alcohol, licores de prestigio internacional; tenía televisores, radios y refrigeradores en relación a la población igual que en Estados Unidos, líneas férreas de gran confort y extensión, hospitales, universidades, teatros y periódicos de gran nivel, asociaciones científicas y culturales de renombre, fábricas de acero, alimentos, turbinas, porcelanas y textiles. Todo antes de que el Che fuera ministro de industria, período en el que el desmantelamiento fue escandaloso. La divisa cubana se cotizaba a la par del dólar, antes que el Che fuera presidente de la banca central.

 

Fidel Castro no solo es responsable por la ruina económico-social de Cuba sino que encarceló y torturó sistemáticamente a opositores e impuso una sola voz en la prensa y el partido único, lo cual fue continuado por su hermano hasta el momento de escribir estas líneas. A pesar de la propaganda del régimen, en ningún caso resulta posible que en un sistema tiránico pueda hablarse seriamente de educación puesto que el adoctrinamiento es la condición necesaria, además de que los estudiantes están obligados a usar lápiz en sus cuadernos puesto que la próxima camada debe recurrir al mismo papel dada la escasez de ese material. El alfabetismo no consiste solo en saber  leer y escribir, radica antes que nada en la libertad de pensamiento y de acción.  Fidel Castro, en su discurso en las escalinatas de la Facultad de Derecho (¡nada menos!) de la Universidad de Buenos Aires el 26 de mayo de 2003 aclaró- dada su política de adoctrinamiento- que es lo que significa para su régimen la educación: “una revolución educacional bien profunda”(sic).

 

En una línea similar, debe explicitarse sobre la salud en ese país, tema tan bien detallado entre muchos otros por la neurocirujana cubana Hilda Molina que muestra las pocilgas de los hospitales y que solo se mantiene algún centro de salud para la vidriera al efecto de atender ciertos amigos del régimen.

 

Es que la soberbia de los megalómanos es infinita. Piensan que pueden fabricar “el hombre nuevo” que sin duda si existiera sería un monstruo. Son unos hipócritas que habitualmente viven en el lujo consecuencia de la expropiación al fruto del trabajo ajeno y se arrogan la facultad de dictaminar como deben vivir los súbditos. La revista Forbes publica que Fidel Castro figura entre los hombres más ricos del planeta con 900 millones de dólares en su haber.

 

Como acabo de destacar en un pasaje en una de mis últimas columnas semanales, Bernard-Henri Lévy en su obra Barbarism with a Human Face concluye, con conocimiento de causa puesto que fue marxista en su juventud, que “Aplícase marxismo en cualquier país que se quiera y siempre se encontrará un Gulag al final”. Por su parte, en El libro negro de comunismo. Crímenes, terror y represión de Séphane Courtois, Nicolas Werth, Jean-Louis Pané, Andrzej Packowski, Karol Bartosek y Jean-Louis Margolin consignan los asesinatos de cien millones de personas desde 1917 a 1997 por los regímenes comunistas de la Unión Soviética, China, Vietnam, Corea del Norte, Camboya, Europa Oriental, África y Cuba, es decir, en promedio, por lo que le quepa a cada uno, a razón de más de un millón de masacrados por año durante 80 años.

 

Lo más fértil es prestar la debida atención a la tradición de pensamiento liberal cuyo aspecto medular consiste nada más y nada menos que en el respeto irrestricto a los proyectos de vida de otros y no jugar a la omnipotencia que indefectiblemente termina en un desastre superlativo.

 

Es una vergüenza que en aquellos contextos autoritarios se declame que el arrancarle recursos a unos para entregárselos a otros es una muestra de “solidaridad”, lo cual constituye un agravio a esa noción y a la misma idea de caridad donde nunca está presente el uso de la fuerza.

 

Todo comienza con la trasnochada idea de la “redistribución de ingresos” realizada por los aparatos estatales en contraposición con la distribución que libre y voluntariamente llevan a cabo cotidianamente la gente a través de sus compras y abstenciones de comprar. Este redireccionamiento de los siempre escasos recursos se traduce en despilfarro, lo cual termina en una reducción de salarios e ingresos en términos reales.

 

A su vez, esta manipulación proviene de la idea de que lo conveniente para la sociedad es el igualitarismo sin percatarse que la guillotina horizontal destruye incentivos básicos al tiempo que desarticula la cooperación social y la división del trabajo. Nada más atractivo y necesario que la desigualdad al efecto de incrementar la productividad y nada más desesperante y tedioso que el igualitarismo que hasta convierte la conversación en algo equivalente a comunicarse con el espejo.

 

Por otro lado, cuando se habla de riqueza se supone que es un proceso estático donde hay un bulto que hay que redistribuir en el contexto de la suma cero, sin entender que la creación de riqueza es un proceso dinámico.

 

La incomprensión de estos razonamientos está presente en el autoritarismo, o si se comprenden se rechazan de plano para que los autócratas puedan mantenerse en el poder…”el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”. En un principio de la revolución cubana hubo quienes se ilusionaron, pero esta altura del partido solo la apoyan quienes tienen espíritu terrorista, acompañados por snobs de la peor calaña que se ensañan con el sufrimiento ajeno. Es el rostro más oscuro y tenebroso de las bazofias humanas. Ahora, muerto el mayor artífice de la debacle cubana durante más de medio siglo, es de desear que los cubanos puedan zafar a la brevedad del régimen opresivo de las botas y reencauzarse hacia la libertad.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

AL FINAL, EL CADALSO

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Bernard-Henri Lévy en su obra Barbarism with a Human Face concluye, con conocimiento de causa puesto que fue marxista en su juventud, que “Aplícase marxismo en cualquier país que se quiera y siempre se encontrará un Gulag al final”.

 

Por su parte, en El libro negro de comunismo. Crímenes, terror y represión de Séphane Courtois, Nicolas Werth, Jean-Louis Pané, Andrzej Packowski, Karol Bartosek y Jean-Louis Margolin consignan los asesinatos de cien millones de personas desde 1917 a 1997 por los regímenes comunistas de la Unión Soviética, China, Vietnam, Corea del Norte, Camboya, Europa Oriental, África y Cuba, es decir, a razón de unos quince millones de masacrados por año.

 

Es que las intromisiones de los aparatos estatales en las vidas y las haciendas de la gente poco a poco conducen a escaladas ya que un control conduce a otro hasta que el cercenamiento de las libertades requiere un estado policial. Algunos de los propulsores de las medidas iniciales pueden tener intenciones que nunca llegarían tan lejos pero sus propuestas, a la postre, conducen a finales trágicos.

 

La raíz del problema radica en la educación, nada puede hacerse como no sea el ganar la argumentación a favor de la sociedad abierta, de lo contrario los delitos como el robo instalados en la civilización son eliminados de un plumazo por los sátrapas al efecto de asumirlos como “políticas de estado”. Y cuando ponemos énfasis en la educación estamos hablando de valores y principios compatibles con la sociedad abierta que no necesariamente muestran un correlato con el monto presupuestario que se destina a ese rubro.

 

Por más que se sepa que al final está el cadalso, en última instancia, la única manera de combatir el mal es realizando el esfuerzo cotidiano para dar la batalla en el terreno de las ideas. Parecería que muchos pretenden resolver los problemas solo haciendo de espectadores sin tomarse la molestia de indagar en la causa de los problemas, ni tomarse molestia alguna en difundir las posibles soluciones.

 

En este sentido, tomemos algún espacio para subrayar algunos conceptos que hacen a los marcos institucionales de los cuales depende lo demás. En el origen de los tiempos del common law y del derecho romano durante gran parte de la República y principios del Imperio, a pesar de las consabidas trifulcas con los gobiernos de turno, la idea de la Ley (con mayúscula) resultaba de un proceso de descubrimiento de normas extramuros de las resoluciones positivas, básicamente a través de fallos judiciales en competencia que, en un mecanismo de prueba y error, iban sentando precedentes solo justificadamente modificados para mejorar el resultado. Esa era la Ley y la consecuencia era el establecimiento del consiguiente orden.

 

Luego, poco a poco, muchas veces de contrabando y otras abiertamente, se fue sustituyendo la Ley por legislación fabricada por poderes legislativos cuya misión original era la de limitarse a la administración de los recursos y los gastos de la corona, el cónsul o el emperador. Misión original que se fue transformando en el dictado de leyes para todos los propósitos imaginables de la vida cotidiana con un sentido de diseño y de ingeniería social que lo transformó en omnipotencia legislativa y, naturalmente, la inflación de las leyes deterioró su valor.

 

Este cuadro de situación tuvo lugar más rápidamente en los países latinos que en los anglosajones. En los primeros, duró bien poco el espíritu liberal de los tiempos iniciales de la independencia como colonia formal, mientras que se prolongó en los segundos. Así es que en los países latinos, los ciudadanos se acostumbraron desde muy antiguo a defenderse permanentemente de los ataques de sus gobiernos, al tiempo que vivían en la pobreza. Había aquí (y hay) un doble discurso: por un lado se alaban a los gobernantes y por otro se trata de evadir la mayor parte de las normas promulgadas por ellos, por su naturaleza injustas y arbitrarias. En los segundos, en cambio, los ciudadanos se acostumbraron a cumplir la Ley porque, en gran medida, velaba por sus derechos. El discurso en este caso estaba unificado.

 

Paradójicamente, hoy observamos que con el avance del Leviatán en todos lados, el mundo latino, a pesar de todos los problemas y enredos, tiene más defensas debido a su entrenamiento a la desobediencia, mientras que en el mundo anglosajón, la educación al respeto y veneración por la larga tradición de Law and Order encuentra a esos ciudadanos indefensos, y con su indiscutido acatamiento a ese principio pueden ir al despeñadero aunque la Ley y el Orden se haya convertido en legislación y desorden.

 

Tal vez uno de los juristas de mayor calado sea Bruno Leoni que en su obra Freedom and the Law (también en castellano con el título de La libertad y la ley) precisa conceptos de gran valor en línea con nuestras anteriores preocupaciones legislativas. Estimamos muy oportuno transcribir a continuación un pasaje que dan una idea de la dirección del trabajo: “La legislación aparece hoy como un expediente rápido para remediar todo mal y todo inconveniente […] Hay algo que anda muy mal en todo el sistema” Su preocupación principal se dirige al fortalecimiento de la institución de la propiedad como el eje central de la Justicia, esto es, el “dar a cada uno lo suyo”.

 

Las telarañas mentales no dejan lugar al pensamiento, siempre lo nuevo y distinto es rechazado por el oscurantismo cavernario. No podemos quejarnos por lo que nos ocurre y, al mismo tiempo, pretender revertir la situación insistiendo con los mismos métodos que generaron el problema. Como reza el aforismo: “la mente, como el paracaídas, solo funciona si está abierta”.

 

Al efecto de ilustrar malos entendidos con un ejemplo argentino, hay distraídos que con razón les repele el fascismo pero, sin embargo, en los hechos, le dan todo el apoyo a esa visión totalitaria que se resume en el golpe fascista del treinta que implantó el impuesto directo y progresivo, destrozó el federalismo fiscal, impuso el control de cambios, las juntas reguladoras y la banca central (junto a un proyecto de Constitución corporativa). Los así llamados antifascistas no se percatan que aquellas medidas que invaden los derechos individuales se han mantenido en el tiempo y han constituido una parte muy substancial de la decadencia de ese país: son en verdad antifascistas de pacotilla que no han comprendido la política destructiva de Mussolini.

 

Apenas como una muestra que ilustra de lo mucho que queda por hacer al efecto de contar con una sociedad abierta, mencionemos al pasar solo seis puntos. Primero, la disolución de la banca central para evitar la sinrazón de contar con una institución que dice operar para estabilizar el poder adquisitivo de la unidad monetaria, lo cual nunca ha llevado a cabo en ninguna parte. Cualquiera sea la llamada política monetaria provoca indefectiblemente un deterioro en los precios relativos, sea con la expansión,  contracción o al dejar inalterada la base monetaria.

 

Segundo, como un primer paso hacia un proceso educativo libre las instituciones privadas deben ser privadas y no privadas de toda independencia al ser reglamentadas por los tristemente  célebres ministerios de educación que simulan saber que tipo de educación prefiere la gente y acreditados por instituciones y academias fuera del ámbito de la politización.

 

Tercero, eliminar todos los aranceles para liberar recursos humanos y materiales al reducir el gasto por unidad de producto, lo cual, naturalmente, permite mayor cantidad de bienes  y servicios al eliminar las falacias tejidas desde las propuestas de la “industria incipiente” por el decimonónico Friedrich List que hace de apoyo logístico para que los empresarios prebendarios se enriquezcan a costa del fruto del trabajo ajeno.

 

Cuarto, contar con un sindicalismo libre que no trate a los trabajadores como rebaño a merced de descuentos y retenciones compulsivas, en otros términos resguardarse en la personería jurídica y no en la denominada “personería gremial” calcada de la Carta de Lavoro de Mussolini que empobrece a las personas que más necesitan trabajar para usufructo de dirigentes inescrupulosos.

 

Quinto, el establecimiento de un régimen tributario que se circunscriba a los impuestos indirectos y proporcionales, eliminando los directos y progresivos que atentan contra las tasas de capitalización que constituyen la única causa de ingresos y salarios en términos reales. Para lo cual es indispensable eliminar todas las funciones incompatibles con el republicanismo.

 

Sexto, la venta al mejor postor sin base ni condición de ninguna naturaleza de las mal llamadas “empresas estatales” (la actividad empresaria en un mercado libre no es un simulacro, opera con todos los rigores necesarios y arriesgando sus propios recursos). La constitución misma de esas entidades políticas necesariamente significan derroche de recursos puesto que de haber podido desenvolverse libremente la gente hubiera destinado el fruto de sus trabajos en otras direcciones (si lo hacen en la misma dirección no tiene sentido la intervención de marras). El alegar la necesidad de instalaras para llenar vacíos que el sector privado no  encararía por antieconómicos pasa por alto el hecho de que ese razonamiento conduce a consumo de capital lo cual extiende zonas inviables.

 

En este sentido, al efecto de tomarse el tiempo necesario en el debate de otras propuestas que contra-argumentan las posiciones convencionales en cuanto al dilema del prisionero, las externalidades, los “free-riders” y, en el contexto de la asimetría de la información, la selección adversa y el riesgo moral, es de interés considerar como medidas transitorias las propuestas por parte de diversos autores respecto a las que me he extendido en otra oportunidad sobre los límites al poder, tanto para el Judicial como para el Legislativo y el Ejecutivo

 

Es imprescindible estar atento a lo que Edward de Bono bautizó como “pensamiento lateral” para distinguirlo del convencional de “seguir profundizando en el mismo hoyo en lugar de mirar en otras direcciones y cavar en otros lados”. Ejemplifica de Bono con la fotografía. Dice que el fotógrafo clásico preparaba el escenario, acomodaba la pose del modelo y definía la luz, situación que le permitía conocer de antemano el resultado. En cambio, prosigue de Bono, el fotógrafo profesional moderno (y el amateur) saca una secuencia de fotografías sin previo preparado, lo cual le reporta sorpresas en la iluminación, en las poses de los modelos y en los escenarios, situación que brinda múltiples posibilidades en direcciones hasta el momento impensadas y desconocidas. Eso es el pensamiento lateral: explorar nuevas dimensiones que producen otros resultados, una gimnasia característica de las mentes abiertas siempre atentas para evaluar y juzgar desapasionadamente contribuciones distintas en dirección a la sociedad abierta que permiten vislumbrar otras perspectivas. Y así zafar del cadalso que no necesariamente debe ser en sentido literal pero si la imposición de esclavos modernos que se ven obligados a trabajar buena parte del año para los aparatos estatales.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

Migraciones: curiosamente países latinoamericanos con más emigrantes, más rechazan a inmigrantes

Por Martín Krause. Publicada el 15/7/16 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2016/07/15/migraciones-curiosamente-paises-latinoamericanos-con-mas-emigrantes-mas-rechazan-a-inmigrantes/

 

Como parte del Índice de Calidad Institucional 2016, que prepare con la Fundación Libertad y Progreso, presentamos un informe sobre un tema de suma actualidad mundial: las migraciones. Una breve consideración primero y luego una evaluación de los temas que se debaten:

Refugees

Tal no sea necesario agregar ya más datos  a los de posts anteriores. Los ya presentados reflejan algo obvio, un “vuelo hacia la calidad” en materia migratoria, tomando la frase utilizada en los mercados de capitales cuando la incertidumbre genera una búsqueda de seguridad. No es extrañar que quienes huyen de la violencia impuesta por ISIS se dirijan hacia Europa, no hacia África; de la misma forma que quienes buscan mejores oportunidades de trabajo en Centroamérica se dirijan hacia el norte, no hacia el sur.

Este proceso, sin embargo, no ha dejado de desatar todo tipo de polémicas e intensas discusiones. Los temas son muy variados y, como en tantas otras cuestiones, se presentan argumentos relacionados con los costos y beneficios de los cambios migratorios u otros basados en el respeto o la violación de determinados derechos fundamentales (por ejemplo, Clemens, 2011, para los primeros; Huemer, 2010, para los segundos). Vamos a intentar tratarlos en conjunto. Un informe de la International Organization for Migration (Esipova et al, 2015) en base a una encuesta realizada por Gallup muestra que en todas las regiones del planeta, con excepción de Europa, la gente ve la inmigración con ojos favorables y preferirían que los actuales niveles de inmigración se mantengan o incluso aumente. En Europa la situación es diferente ya que hay una mayoría a favor de reducirla, aunque con diferencias entre los ciudadanos de los países del norte europeo, que preferirían un aumento de la inmigración y los de sur que se manifiestan en favor de su reducción, (p. 1).

A nivel global, quienes preferirían niveles iguales (22%) o mayores (21%) de inmigración superan a quienes prefieren uno menor (34%), pero en Europa la mayoría (52%)  desea un nivel menor. “En siete de los 10 principales países destinatarios de migrantes (Estados Unidos, Canadá, Australia, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Alemania y Francia) una mayoría sostuvo que la inmigración debía aumentar o mantenerse, mientras que más de la mitad de los encuestados en los otros tres (Federación Rusa, Reino Unido y España) opinaron que los niveles inmigratorios deberían reducirse (Esipova et al, 2015, p. 2).

En cuanto a los países latinoamericanos se observa una diferencia entre los de Centro América y los de Sudamérica. Hay mayorías en Costa Rica (59%), El Salvador (59%) y México (54%) que prefieren niveles menores; sólo en Honduras se igualan quienes quieren más y quienes quieren menos (44%). Resulta de alguna forma paradójica esta visión en países que son el origen de gran parte de los inmigrantes hacia Estados Unidos, Canadá o Europa. En Sudamérica, por el contrario, con excepción de Ecuador y Bolivia (el 62% y el 51% prefieren menos) los encuestados prefieren iguales o mayores niveles. En Brasil un 36% prefieren mantener el nivel y un 20% aumentarlo, pero ya hemos visto antes que de todas formas el volumen de inmigración a este país es muy bajo. En América del Norte, las mayorías favorecen niveles iguales (Estados Unidos 33%; Canadá 45%) o superiores (Estados Unidos 23%; Canadá 22%); (Esipova et al, 2015, p. 9).

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Aunque evaluamos la calidad institucional en términos relativos, en el mundo ha mejorado

Por Martín Krause. Publicada el 30/6/16 en: http://bazar.ufm.edu/aunque-evaluamos-la-calidad-institucional-en-terminos-relativos-en-el-mundo-ha-mejorado/

 

Como dijimos antes, no tenemos un parámetro absoluto sobre la calidad de las instituciones contra el cual evaluar el desempeño de todos los países. Sabemos cuáles tienen mejores instituciones que otros, pero esa falta nos limita la posibilidad de analizar si el mundo, y nuestra región, están mejorando o empeorando en calidad institucional. Es decir, no podemos ver la tendencia general.

Nuestra evaluación tiene que ser necesariamente cualitativa. Y es desde esta perspectiva que podría tal vez decirse que la calidad institucional ha estado mejorando en las últimas décadas en el mundo, un proceso favorecido y presionado por la competencia institucional que genera la globalización. La caída de los regímenes comunistas, ocurrida antes que comenzáramos a producir este índice, ha dado como resultado la mejora institucional de casi todos los países que abandonaran ese modelo. Algunos de ellos, como Estonia, han alcanzado destacadas posiciones; otros como Turkmenistán han cambiado de régimen pero sin que esto significara una mejora institucional, sigue estando entre los peores.

El avance de los países asiáticos y ahora algunos países de África también nos brinda señales de mejora institucional. Y en el caso latinoamericano hubo una gran mejora a partir de los años 80s con el abandono de las dictaduras militares que pisotearan las democracias, los derechos humanos y en muchos casos hicieran también estragos económicos. Algunos países de la región  mejoraron sus instituciones de mercado durante los años 90s, y alguno entre ellos dieron marcha atrás y volvieron a los años 70s o peor aún. ¿Tal vez un rechazo de esas sociedades a los desafíos e inseguridades que plantea un nuevo mundo globalizado? Puede ser, pero lo cierto es que ese rechazo llevó a una caída fuerte de la calidad institucional en la región que ahora podría haberse detenido e insinuar un regreso al camino de la mejora. El nuevo gobierno argentino y el nuevo Congreso venezolano parecen ser fuertes señales de que los latinoamericanos quieren dejar atrás el populismo chavista que destruye las instituciones. Habrá que ver si esto es así y si refleja una tendencia que pueda presentarse en el resto de la región. Y habrá que ver también si esa tendencia perdura y se alcanzan esos consensos institucionales que algunos pocos países de la región han logrado alcanzar, permitiendo obtener resultados bien superiores al resto, generando más oportunidades de progreso para sus habitantes.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

La Unión Europea define las posibles concesiones a Gran Bretaña

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 18/2/16 en: http://www.lanacion.com.ar/1872105-la-union-europea-define-las-posibles-concesiones-a-gran-bretana

 

El refrendo que convocará el primer ministro David Cameron, en función del cual Gran Bretaña votará si decide quedarse o salir de la Unión Europea, se acerca rápidamente y hasta podría tener lugar a mediados de este año, quizás el próximo 23 de junio.

El tema avanza en medio de una crisis dura que golpea al Viejo Continente: la provocada por la masa de inmigrantes llegados desde el norte de África, Afganistán y Medio Oriente. Porque muchos de los que llegan -con la esperanza de una nueva vida al hombro- procuran afincarse en Gran Bretaña. Razón por la cual, los pasos de Calais y Dunquerque hoy contienen enormes campamentos de refugiados que, desde allí, apuntan a cruzar -de mil distintas ilegales maneras- el Canal de La Mancha. El villorrio levantado en Calais, que luce como el más preocupante, se considera el asentamiento más grande de Europa y está provocando toda suerte de manifestaciones callejeras, de muy distintos signos.

A lo que se agregan las preocupaciones por la vigencia de la democracia y sus libertades esenciales en Hungría y Polonia. Y la posibilidad de una nueva crisis económica en Grecia, en muy pocos meses. Esas distintas convulsiones no ayudan precisamente cuando de enfrentar el proceso vinculado con el próximo referendo británico se trata.

Gran Bretaña -recordemos- votó en 1975 por quedarse en lo que entonces era la Comunidad Económica Europea, a la que se había integrado dos años antes. Desde entonces ese país no ha tenido plebiscito alguno sobre las cuestiones europeas.

Más de cuarenta años después, la cuestión de pertenecer -o no- a la Europa integrada se vuelve ahora a poner de pronto sobre la mesa británica.

Hace ya medio siglo desde que la Unión Europea ha sido crucial para asegurar la paz, la prosperidad y el diálogo entre los europeos. Y para mantener el estado de derecho. Por ello, la cuestión no es menor. Ocurre que, más allá de la propia Gran Bretaña, está también en juego la estabilidad misma del Viejo Continente. Una posible crisis existencial, entonces.

Como resultado de las intensas negociaciones previas, la Unión Europea acaba de dar a conocer el posible esquema de cambios en su relación con Gran Bretaña, que debería ser aprobado por los 28 estados miembros en los próximos días. Una “cumbre” especial, convocada para el 18 y 19 de febrero definiría los términos del acuerdo final entre las partes, que para David Cameron debiera conformar lo que llama un “mejor arreglo” (con Europa) para Gran Bretaña, que es precisamente lo que el líder británico prometiera a sus conciudadanos.

Los cambios propuestos

El documento que contiene la propuesta tiene 17 páginas. Entre los cambios que podrían eventualmente hacerse, aparecen -como cabía esperar- todas las propuestas de David Cameron.

Primero, el derecho a restringir, aunque sólo por un plazo máximo de cuatro años, los beneficios sociales a los inmigrantes que llegan a Gran Bretaña provenientes de otro Estado Miembro de la Unión, cuando el flujo de pronto sea excepcional. Un “freno para las urgencias”, entonces.

Segundo, se aclara la interpretación de un principio europeo que preocupa a los británicos, el de avanzar todos hacia “una unión más estrecha entre los pueblos”. Lo que parece impulsar hacia una unificación política europea cada vez más profunda, en contra de lo que Gran Bretaña desea. Nada de “marchas forzadas” hacia la integración, postula Cameron. Para solucionar el tema, se aclararía que ello se haría “de manera compatible con diferentes caminos de integración” y que el principio “no obligará a todos los miembros de la Unión a buscar un destino común”, sino tan sólo a aquellos que efectivamente compartan ese objetivo.

Tercero, se garantizaría la no interferencia adversa europea, sin contar con discusiones profundas y mayorías calificadas, con las regulaciones que tienen que ver con el enorme mercado de capitales británico que es el más importante -y avanzado- de Europa, pese a que Gran Bretaña está entre los nueve miembros de la Unión Europea que no han adoptado el “euro”. Es más, con Dinamarca, su posición nacional es hoy claramente contraria a su adopción.

Cuarto, definir que cuando un número a definirse de Parlamentos nacionales (por ahora 16 de ellos, esto es el 55% del total) se oponga concretamente a la vigencia de una norma de origen europeo por entender que ella no está de acuerdo con el “principio de subsidiariedad”, ésta será bloqueada para dar lugar a una discusión más profunda de su contenido.

Para David Cameron, si todas esas propuestas se aprueban, su decisión sería la de defender la continuidad en la relación de su país con la Unión Europea. Pero lo cierto es que, además del referendo que defina la posición británica, los 28 Estados Miembros de la Unión Europea deberán aprobar específicamente lo que finalmente se convenga con Gran Bretaña, necesidad que conforma una tarea de alta complejidad política.

Para el futuro político de Cameron, el momento es también decisivo. Aún tiene por delante cuatro años más de mandato. Si la renegociación con la Unión Europea termina bien, deberá reorganizar sus fuerzas y concentrarse en gobernar, de modo de aspirar a perdurar. Si en cambio ella fracasa, para Cameron serán eventualmente cuatro años de tensas negociaciones de salida de la Unión Europea, siempre y cuando la dimensión de su derrota no lo fuerce a tener que alejarse del gobierno de inmediato, lo que no puede descartarse.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Imaginando un eventual gobierno del PRO

Por Adrián Ravier: Publicado el 6/5/15 en: http://opinion.infobae.com/adrian-ravier/2015/05/06/imaginando-un-eventual-gobierno-del-pro/#more-357

 

Las recientes elecciones primarias dejaron a los analistas políticos con la sensación de que la elección presidencial se terminará polarizando entre el PRO y el oficialismo.

En este sentido, nos preguntamos qué haría el PRO a nivel nacional en caso de ser gobierno. Es cierto que no se ha presentado aún un plan concreto sobre cómo se solucionaría cada uno de los problemas identificados, pero sí se puede afirmar que Mauricio Macri -el candidato presidencial y líder del partido-, ha dado numerosas evidencias de lo que haría si llegara al gobierno. Aquí ordenamos parte de sus anuncios y agregamos aquello que consideramos necesario para que el plan sea consistente y factible.

Comenzando con el plano internacional, Macri cambiaría el eje Argentina-Venezuela-Bolivia-Ecuador por lazos estrechos hacia Estados Unidos, Europea, Asia, África y el Mercosur. El objetivo es volver al mundo con acuerdos bilaterales como los de Chile, y sin discriminar a una región respecto de otra. Priorizar un acuerdo con el Mercosur y desde el bloque negociar con el mundo no parece factible en el corto plazo, pero sí se privilegiará recuperar el libre comercio con nuestro vecino más importante. Si el contexto internacional de liquidez se mantiene, Argentina debería recibir mayor inversión extranjera directa de lo que ha recibido en los últimos 12 años, recuperando un rol protagónico junto a Brasil y México, y aprovechando la necesidad que China tiene de nuestros productos, tanto en alimentos como en lo que refiere a insumos.

En el plano local, y siempre insistiendo en recuperar los mercados perdidos, el modelo que Macri plantea es el de fortalecer la agro-industria. Aquí es donde juega un rol central su principal propuesta en campaña para el campo de eliminar las retenciones y los ROEs.

En el mercado cambiario, y para resolver el atraso cambiario que tiene a la industria en recesión desde hace 20 meses, imagino una fuerte devaluación producto de eliminar el cepo cambiario y de dejar flotar el peso. Tras una suba importante, el tipo de cambio se estabilizará e imagino una nueva convertibilidad o tipo de cambio fijo.

Aquí preocupa el impacto inflacionario que esa devaluación puede tener, por lo que resulta imperioso dar señales claras de que el Banco Central de la República Argentina abandonará por completo la monetización de los déficits públicos.

Sin emisión monetaria y sin retenciones, el plano fiscal queda debilitado. Macri apuesta a que la recaudación tributaria aumente producto de la mayor confianza que generarán sus políticas y la mayor inversión consecuente.

Cualquiera sea el éxito que Macri puede tener en fortalecer los ingresos por la vía de la actividad económica, resulta fundamental en el plano internacional acordar una renegociación de la deuda en default. Esto tiene un doble objetivo: por un lado fortalece las instituciones y abre las puertas al mundo, pero además, permite financiar el desequilibrio fiscal que se vaya generando en la transición al ordenamiento de las cuentas públicas.

Para no abusar del endeudamiento externo, el gasto público se verá reducido desde los primeros meses, con incrementos en las tarifas de los servicios y el transporte público, lo que le permitirá eliminar parcialmente los subsidios. Además, se alentará la competencia en los mercados internos, eliminando todos los controles de precios máximos, sugeridos o cuidados. La competencia promete ser más eficiente para sostener el nivel de precios que los “precios cuidados”.

La promesa de campaña fue sostener los planes sociales, pues constituyen un derecho adquirido, pero difícilmente se observe la creación de nuevos programas semejantes. La apuesta consiste en que los beneficiados de estos planes comiencen a ocupar empleos formales gracias a la generación de confianza y las nuevas inversiones, y entonces vayan renunciando gradualmente a aquellos beneficios.

Si finalmente el traspaso del poder político en diciembre es ordenado y pacífico, las reformas no requieren implementarse a modo de shock, sino de forma gradual y sin sobresaltos.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

Secuencia de tragedias

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 28/4/15 en: http://www.lanacion.com.ar/1788083-secuencia-de-tragedias

 

Desde el año 2000, unas 22.000 personas han encontrado la muerte cuando -huyendo de la violencia o de la miseria- intentaron ingresar ilegalmente en Europa. Esto es algo más de unas 1500 muertes por año. El 75% de ellas ocurrió en las aguas del mar Mediterráneo.Esta es una secuencia de tragedias que no se ha interrumpido, sino que se ha incrementado.

Desde comienzos de este año, 2015, han ocurrido ya unas 1776 muertes en el mar Mediterráneo, número que -cabe advertir- ha ido creciendo y que naturalmente incluye tan sólo a las muertes que han podido ser comprobadas. De ellas, unas 1200 han ocurrido hace pocos días. En este profundo drama humanitario hay ciertamente más muertes, de las que no se tiene conocimiento.

No obstante, en 2014 llegaron a suelo europeo unos 219.000 inmigrantes ilegales procedentes, en su enorme mayoría, de África y de Asia. Diez veces más, que en 2012. Con la presión demográfica claramente en aumento pareciera que el porvenir de Europa -en el corto plazo- de alguna manera se juega en su capacidad para poder manejar esta crisis. Hasta ahora no ha podido contenerla, ni ordenarla.

De alguna manera, aunque en circunstancias diferentes, se reproduce el drama de los que, a fines de la década de los 70 y comienzos de la del 80, escaparon masivamente de los regímenes comunistas de Vietnam y del Khmer Rouge, en Camboya.

Esa crisis, sin embargo, generó en su momento acciones de corte solidario por parte de la comunidad internacional. Como fueran el accionar -en aguas del Golfo de Siam- del buque hospital francés “Ile de Lumiere” o la coordinación relativamente ordenada de la emigración, a través de la cual se logró, entre otras cosas, que unos 180.000 vietnamitas y camboyanos desesperados pudieran finalmente radicarse en los Estados Unidos.

Por el momento -pese a los insistentes llamados papales- uno tiene la fea sensación de que la crisis migratoria que desafía a Europa toda y tiene al mar Mediterráneo como escenario está quizás generando más sentimientos de cólera que de solidaridad.

Con la salvedad de los importantes esfuerzos realizados por Italia, especialmente a través de la llamada operación “Mare Nostrum” -desde octubre de 2013, a octubre de 2014- en la que buques de la armada italiana socorrieron nada menos que a unas 150.000 personas en riesgo por los naufragios de las frágiles embarcaciones que los transportaban. Esto es auxiliar a unas 400 personas por día.

Pero esa operación, esencialmente una de socorro, ha sido sustituida -desde el 23 de abril pasado- por un esfuerzo europeo denominado “Tritón”, a cargo de la policía fronteriza común: Frontex. Su propósito es bastante diferente al que en su momento alimentara a la operación “Mare Nostrum”, desde que “Tritón” se dedica al patrullaje y a la vigilancia -y no primordialmente a la asistencia- a un costo estimado en unos 9 millones de euros mensuales, ahora que su anterior insuficiente dimensión acaba de ser ampliada.

Europa ha puesto en marcha un plan que hasta contiene posibles acciones militares contra los traficantes de personas. Como si el problema que enfrenta fuera uno de índole fundamentalmente delictiva y no humanitaria

Ocurre que los temas migratorios se han mantenido fundamentalmente fuera de la jurisdicción europea, porque los Estados Miembro no los han delegado a la Unión Europea, reservándolos, desde el llamado “Acuerdo de Dublín”, para sí mismos.

Los inmigrantes ilegales que conforman la constante ola humana que se arroja precariamente al Mediterráneo provienen de Medio Oriente (principalmente de Siria), Asia y de África. No solo de los países subsaharianos, como Mali o Sudán, sino también de los del Cuerno de África, como Eritrea, Somalía. Para desplazarse desde sus lugares de origen hasta sus destinos compran “paquetes” a organizaciones criminales que operan a la manera de “agencias de turismo”.

Unos 500.000 de ellos están siempre “en espera” en la destrozada Libia. En manos de las referidas organizaciones criminales de traficantes de personas y, desde luego, prontos para intentar cruzar a Europa en busca de residir en aquellos países que se han transformado en “el Dorado” de los inmigrantes ilegales, como son los escandinavos, por su conocida generosidad en lo social.

Además procura que sean los países africanos con costa sobre el Mediterráneo quienes detengan a los eventuales inmigrantes ilegales. Ese era precisamente el arreglo que existía con Libia hasta que ocurriera la defenestración de Muamar Gadafi, con un costo de casi 20 millones de euros al año. Y ese es también el que existe hoy con Marruecos y el que ahora se negocia con Egipto y Túnez.

Italia, la nación más afectada por la ola de inmigrantes clandestinos africanos está, a la vez, exhausta y acorralada. Desde comienzos de año solamente, más de 100.000 inmigrantes han llegado a sus costas procedentes del norte de África. Un triste torbellino humano.

Es probable que mientras Siria, Irak y Libia continúen incendiados y sumergidos en medio del caos, la estampida migratoria africana no decrezca. Hasta ahora, Europa ha decidido enfrentar este tema priorizando el cierre de sus fronteras. Pero esto no ha funcionado, razón por la cual cabe preguntarse si la respuesta no pasa, en cambio, por tratar de estructurar un régimen migratorio nuevo. Ordenado y a la vez humanitario. Que permita estabilizar el flujo y manejarlo, entre todos. Australia, con un problema semejante aunque de menor envergadura, podría servir de ejemplo.

Si esto no sucede, crecerán no sólo los actuales problemas en el mar Mediterráneo, sino también aquellos que, en el interior de Europa, muestran como el chauvinismo en esta cuestión y los extremismos en general están ganando peligrosamente más espacio, en los más diversos países del Viejo Continente. Con el riesgo cierto de que, de pronto, alguna de las graves enfermedades políticas e ideológicas del pasado europeo de pronto vuelva a manifestarse.

Mientras tanto, las angustias de los inmigrantes ilegales, es cierto, no terminan, para nada, en el mar. Al llegar a Europa, muchos de ellos comienzan a vivir lo que la periodista de LA NACION Elisabetta Piqué ha llamado, con justeza, un “limbo legal” y una “prisión a cielo abierto”. Por falta de certeza acerca de su condición personal. No obstante, es muy probable que esa grave situación, esencialmente de incertidumbre, sea -en muchos casos- preferible al infierno doméstico que decidieron dejar atrás. Lo que naturalmente no es óbice para tratar de corregirla, con urgencia.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Oportunidades y movilidad social: el caso Zara

Por Martín Krause. Publicado el 24/4/14 en http://bazar.ufm.edu/oportunidades-y-movilidad-social-el-caso-zara/

 

Una alumna de la materia Managerial Economics presentó el caso de la empresa Zara. Quiero reproducir su historia, ya que plantea algunos temas interesantes relacionados con otras discusiones que han tenido lugar en este blog, tales como: ¿qué es necesario para que exista “movilidad social”? ¿son programas sociales o la existencia de ámbitos abiertos para que la gente pueda desplegar su iniciativa?

Zara

Amancio Ortega, el fundador y dueño de Zara es hoy una de las personas más ricas del planeta. ¿Es justificable su riqueza? ¿Es “merecida”? A diferencia de cuando vimos aquí el tema del “capitalismo de amigos”, aquí no aparece ningún privilegio o vínculo político. Veamos su historia:

“El caso Zara, comienza en los años 60’s, Amancio Ortega, hoy su director general, era vendedor de ropa detrás de un mostrador con estudios solamente primarios ha conseguido levantar un imperio empresarial, por su increíble crecimiento y su elaborada maquinaria organizativa en todos los campos, ha llegado a convertirse a ser uno de los casos más estudiados en las maestrías más prestigiosas.”

“El primer paso fue un modestísimo negocio de ropa de bebé que su hermana cosía en casa mientras otro hermano viajaba para venderla por las ferias de las ciudades gallegas. Después vendría una fábrica de batas y ropa de bebé con un puñado de empleados.”

“El negocio fue creciendo y en 1975 abrió sus puertas la primera tienda Zara, que tenía muy poco que ver con sus actuales hermanas, porque, entre otras cosas, la ropa que vendía se compraba a terceros. Poco a poco se empezaron a comercializar prendas de fabricación propia mientras se abrían tiendas por las cuatro provincias gallegas. La feliz idea de saltar fuera de Galicia surgió en 1980 cuando creyeron que podían conseguir un eficaz sistema de distribución.”

• 1963-1975.- La primera tienda Zara abrió en 1975 en La Coruña (España), lugar en el que inició su actividad el Grupo y en el que se ubican los servicios centrales de la compañía, Amancio Ortega Gaona, presidente y fundador de Inditex, inicia su actividad empresarial como fabricante de prendas de vestir. El negocio crece progresivamente en esta década hasta contar con varios centros de fabricación, que distribuyen sus productos a distintos países europeos. Sus tiendas, ubicadas siempre en emplazamientos privilegiados, están presentes en más de 400 ciudades en Europa, América, Asia y África.

• 1976-1984.- El concepto de moda de Zara experimenta una buena acogida social que permite extender su red de tiendas a las principales ciudades españolas.

• 1985.- Creación de Inditex como cabecera del grupo de empresas.

• 1986-1987.- Las sociedades de fabricación del Grupo dirigen la totalidad de su producción a la cadena Zara y se sientan las bases de un sistema logístico adecuado al fuerte ritmo de crecimiento previsto.

• 1988.- La primera apertura de una tienda Zara fuera del territorio español se produce en diciembre de 1988 en Oporto (Portugal).

• 1989-1990.- El grupo inicia su actividad en Estados Unidos y Francia con la apertura de establecimientos en Nueva York (1989) y París (1990).

• 1991.- Nacimiento de la cadena Pull and Bear y compra del 65% del Grupo Massimo Dutti.

• 1992-1994.- Inditex prosigue la apertura de nuevos mercados internacionales: México en 1992, Grecia en 1993, Bélgica y Suecia en 1994.

• 1995-1996.- Inditex adquiere la totalidad del capital de Massimo Dutti. En ese año se produce la primera apertura del Grupo en Malta y al año siguiente en Chipre.

• 1997.- Noruega e Israel se unen a la lista de países en los que está presente Inditex.

• 1998.- Inicia su andadura la cadena Bershka, dirigida al público femenino más joven, en un ejercicio en el que se producen aperturas en nuevos países: Reino Unido, Turquía, Argentina, Venezuela, Emiratos Árabes, Japón, Kuwait y Líbano.

• 1999.- Adquisición de Stradivarius, que se convierte en la quinta cadena del Grupo. Se abren tiendas en nuevos países: Holanda, Alemania, Polonia, Arabia Saudí, Bahrein, Canadá, Brasil, Chile y Uruguay.

• 2000.- Inditex instala sus servicios centrales en un nuevo edificio situado en Arteixo (Coruña, España). Apertura de tiendas en cuatro nuevos países: Andorra, Austria, Dinamarca y Qatar.

• 2001.- Lanzamiento de la cadena de lencería Oysho. El 23 de mayo del 2001 comienza la cotización de Inditex en el mercado bursátil. Durante este año el Grupo se introduce en: Irlanda, Islandia, Italia, Luxemburgo, República Checa, Puerto Rico y Jordania.

• 2002.- Comienzan las obras de construcción del nuevo centro logístico de Zara en Zaragoza (España). El Grupo abre sus primeras tiendas en Finlandia, Suiza, El Salvador, República Dominicana y Singapur.

• 2003.- Apertura de las primeras tiendas de Zara Home, la séptima cadena del Grupo. Inditex inaugura en Zaragoza (España) el segundo centro de distribución de Zara, Plataforma Europa, que complementa la actividad del centro logístico de Arteixo (Coruña, España). Se producen las primeras aperturas de tiendas del Grupo Inditex en Eslovenia, Eslovaquia, Rusia y Malasia.

• 2004.- El grupo abre su tienda número 2.000 en Hong Kong y alcanza presencia en 56 países de Europa, América, Asia y África. En este año se han abierto, además, las primeras tienda en Marruecos, Estonia, Letonia, Rumanía, Hungría, Lituania y Panamá.

• 2005.- Inditex abre sus primeras tiendas en Mónaco, Indonesia, Tailandia, Filipinas y Costa Rica.

• 2006.- Serbia, China Continental y Túnez se unen a la lista de mercados donde Inditex tiene presencia.

• 2007.- Zara Home pone en marcha la primera tienda online de Inditex. Dos nuevas plataformas logísticas –ubicadas en Meco (Madrid) y en Onzonilla (León)- comienzan su actividad. Zara inaugura en Florencia (Italia) su tienda número 1.000, Bershka y Pull and Bear superan las 500 tiendas. Apertura

• 2008.- Lanzamiento de Uterqüe, cadena especializada en la venta de accesorios y complementos de moda. Inditex abre su tienda número 4.000 en Tokio y alcanza presencia en 73 países tras la entrada en Corea, Ucrania, Montenegro, Honduras y Egipto.

• 2009.- Inditex cierra un acuerdo con el Grupo Tata para abrir tiendas en India a partir del 2010. El Grupo abre sus primeras tienda en Siria y cadenas como Massimo Dutti, Bershka y Pull and Bear inician su andadura en China.

Como resultado de esto Amancio Ortega es supermillonario. Además:

“El Grupo Inditex está integrado por más de 70.000 profesionales en todo el mundo. Cuenta con una plantilla internacional, la mitad de los empleados trabajan fuera de España, la mayoría femenina –un 82,8% y joven –con una edad media de 26 años”.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).