Suecia incorpora al populismo a su espectro político

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 27/9/18 en: https://www.lanacion.com.ar/2175879-suecia-incorpora-al-populismo-su-espectro-politico

 

Suecia es uno de los países más modernos del mundo. Además, es uno de los más
serios. A punto tal, que sus principales partidos políticos están comprometidos a
mantener un superávit fiscal y, al propio tiempo, un bajo nivel de endeudamiento,
principios que tienen en Suecia adhesión mayoritaria. Políticamente, Suecia ha sido –
por décadas- un bastión de la centro-izquierda. Acaba de tener, una vez más, sus
elecciones nacionales y los resultados -reñidos- merecen algunos comentarios.
Nuevamente la centro-izquierda, o la social-democracia, se impuso en los comicios.
Sumada a los votos “verdes”, obtuvo un 40,6% de los votos totales. La coalición de
centro-derecha le siguió de cerca, con el 40,3% de los votos. Entre esas dos fuerzas
tradicionales suman, entonces, el 80,9% de los votos suecos. Ambas conforman todavía,
está claro, la columna vertebral del electorado sueco.
La novedad está en el crecimiento de la extrema derecha. De lo que hoy, bien o mal, en
el Viejo Continente se llama “populismo”. Esto es, de la fuerza que se opone
enérgicamente a abrir las puertas sin filtros ni selectividad de ningún tipo a la ola de
inmigración proveniente de Medio Oriente, Afganistán y África.
Suecia recibió, en los últimos 15 años, a unos 650 mil inmigrantes. Con una población
del orden de los diez millones de habitantes, no es poca cosa.
Y hay quienes creen que este fenómeno ha comenzado a afectar la esencia misma de la
identidad sueca. Son los Demócratas Suecos, que lograron un preocupante 17,6% de los
votos. Ellos no solamente se oponen a dejar la puerta totalmente abierta a la
inmigración, sino que además postulan alejarse de la Unión Europea, a través de lo que
llaman el “Swexit”, para lo que sugieren convocar a un referendo especial.

El primer ministro social-demócrata, Stefan Lofven, pese a quedar como minoritario, no
creyó que debía renunciar. No obstante, su partido aún tiene la mayor cantidad de votos
como espacio político individual. Pero perdió un rápido voto de confianza y sigue por el
momento en su cargo, sólo para atender las cuestiones en curso.
Su rival de centro-derecha, Ulf Kirstersson, supone, y no sin buenas razones, que la
centro-derecha no puede asociarse al populismo para destronar al gobierno actual. Sería
irresponsable.
Por ahora, las bancas del Parlamento sueco se distribuyen como sigue: a) el bloque de
centro-izquierda, conformado por los social-demócratas, los verdes y la izquierda dura:
144 bancas; b) el bloque de centro-derecha, compuesto por los moderados, los
centristas, los liberales y los demócrata-cristianos: 143 bancas y c) los populistas: con 62
bancas.
Esa no es necesariamente una estructura que garantice la estabilidad, por cierto. Pero es
un reflejo de la realidad de Suecia hoy: un país ante un verdadero impasse.
Concluido el reciente proceso electoral, Suecia quedó en un delicado equilibrio político.
Llegada la hora de formar gobierno, la centro-izquierda no negoció con los populistas,
ni con el comunismo tradicional. Podría terminar eventualmente conformando un
gobierno unipartidario y minoritario. O ser desplazada.
Para los Demócratas Suecos es tiempo de demostrar que pueden ser una oposición
responsable y actuar como tal. Su futuro político en buena medida depende de ello.
Mirando en detalle los recientes resultados electorales suecos, lo cierto es que se
advierten ganadores y perdedores. Entre los ganadores aparecen los Demócratas
Suecos, esto es el populismo, que ha aumentado 13 bancas en el Parlamento. También el
partido de Centro, que aumentó 9 bancas, y la Izquierda y los Demócratas Cristianos,
quienes aumentaron 7 bancas cada uno. En cambio, entre los perdedores aparecen los
Social Demócratas, esto es la centro-izquierda, que perdiera 12 bancas. También los
Verdes, que disminuyeron su presencia parlamentaria en 10 bancas y los moderados,
que perdieron 14 escaños. Los liberales, en cambio, mantuvieron su presencia
parlamentaria sin cambio alguno y tendrán -como antes- 19 escaños.
El actual primer ministro, Stefan Lofven, quedó -como se ha dicho- muy lastimado. Su
partido obtuvo el peor resultado electoral en prácticamente un siglo. Suecia está
acostumbrada a los gobiernos minoritarios, pero esta vez el tablero político parece haber

achicado las distancias y generado un incómodo equilibrio de fuerzas, que ya ha llevado
a los conservadores a la presidencia del Parlamento.
El crecimiento del populismo posiblemente tendrá consecuencias respecto del delicado
tema de la inmigración. En primer lugar, será más complejo obtener el carácter de
asilado en Suecia. En segundo lugar, la tradicional actitud sueca -abierta y generosa respecto
de los inmigrantes, puede en adelante ser más restringida, desde que está visto
que hay un número importante de votantes suecos para quienes la puerta debe
entornarse sin demoras y la generosidad encontrar sus límites. Quiérase o no, la
cuestión de la inmigración continuará en el centro del debate político sueco.
Como en Italia y en la propia Alemania, también en Suecia se ha consolidado un grupo
político que lleva como bandera principal su postura “anti-inmigratoria”. Tardó más que
en el resto de Europa, pero finalmente el fenómeno también apareció en Suecia.
Lo cierto es que el populismo sigue siendo “persona non grata” para los principales
partidos políticos suecos. Por el momento al menos, incorporarlo a un gobierno de
coalición luce, tanto para la centro-izquierda como para la centro-derecha, como una
alternativa imposible. No sería demasiado sorpresivo que, como en Alemania desde el
2013, la centro-izquierda y la centro-derecha de pronto compongan una coalición para,
en parte, poder evitar el acceso del populismo. Pero hasta hoy ello no ha sucedido.
¿Qué es lo que ha cambiado en Suecia? Nada menos que la realidad. En el año 2000 en
la población sueca había un 11,3% de personas nacidas en el exterior. Diez años después,
ese porcentaje era del 14,7%. Hoy, en cambio, es del 18,5% de la población.
La ola inmigratoria ha hecho ya de Suecia un país con un ADN que luce algo distinto.
Quizás por ello los suecos no se han quedado cruzados de brazos frente al fenómeno
descripto. Desde noviembre de 2015 las normas en materia de inmigración se han
endurecido. Fue entonces, precisamente, cuando el actual todavía primer ministro
definió gráficamente a Suecia como “un país saturado” que debía controlar la
inmigración. Muy particularmente porque entre el resto de la Unión Europea hay
quienes no están asumiendo las responsabilidades que en esto les corresponden.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y fue Vice Presidente de ESEADE.

Estados Unidos ya no está solo en el centro del escenario internacional

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 14/11/17 en: http://www.lanacion.com.ar/2087019-estados-unidos-ya-no-esta-solo-en-el-centro-del-escenario-internacional

 

El presidente norteamericano, Donald Trump, acaba de completar una extensa gira por Asia en busca del apoyo necesario para transformar a la península de Corea en una zona libre de armas nucleares. No obstante, las posibilidades inmediatas de alcanzar ese objetivo parecen remotas. ¿Por qué? Ocurre que la influencia norteamericana en el mundo ya no es lo que fuera. Estados Unidos no está solo en el centro del escenario, sino acompañado por China y Rusia.

Si Donald Trump no encuentra apoyo para su objetivo, la confrontación entre los Estados Unidos y Corea del Norte continuará y seguirá siendo una pulseada entre David y Goliat, en la que un Goliat que luce desconcertado no encuentra la forma de ganarla.

Los grandes objetivos de política exterior norteamericanos, más allá del caso de Corea del Norte, no están siendo acompañados por la comunidad internacional. El mejor ejemplo es quizás el de Siria donde, en tiempos del presidente Barack Obama,Estados Unidos definió que el régimen del Clan Assad debía dejar el poder si utilizaba armas químicas contra su pueblo. Lo hizo reiteradamente y, a pesar de ello continúa fortaleciéndose en función del intenso apoyo militar y diplomático que recibe de Irán y Rusia. A lo que cabe agregar que fue el propio Congreso de los Estados Unidos el que -en los hechos- negara al presidente Obama la posibilidad de actuar militarmente luego del horrible crimen cometido por las autoridades sirias.

Por muchos años Estados Unidos siguió el consejo del presidente Teodoro Roosevelt, esto es el de “hablar suavemente”, pero con un amenazante “palo grande” en la mano. Y lo hicieron funcionar. Hoy el presidente Trump habla con dureza, pero pocos creen en su capacidad real de poder presionar para imponer sus criterios.

A la evidente pérdida general de influencia en el escenario internacional, Estados Unidos agrega otra dura realidad: está empantanado en Irak y Afganistán. También, aunque en alguna menor medida, en la propia Siria. Esos conflictos, dos de los cuales se arrastran desde hace 15 años, han costado miles de vidas y trillones de dólares al pueblo norteamericano.

La presencia de Donald Trump en el mundo de hoy está lejos de ser la que en su momento tuvieran presidentes como Eisenhower, Reagan o los dos Bush. Esta es la nueva realidad, más allá de la retórica.

Mientras tanto, Rusia ha asumido una política desafiante y hasta belicosa, instalada -ella también- en el centro del escenario internacional.

China -por su parte- anuncia que ya está compartiendo el liderazgo internacional con los Estados Unidos y agrega que, en tres décadas más, seguirá haciéndolo, aunque sola.

Corea del Norte probablemente será, pronto, una potencia nuclear más, con todo lo que esto significa para un país con un liderazgo megalómano y poco confiable.

En paralelo, Occidente tampoco es lo que era. Europa está dividida y debilitada, mirando más bien a su propio ombligo, enfrascada en conflictos estériles, como el provocado desde Cataluña. Quizás por esto Turquía ya no ambiciona acercarse íntimamente a la Vieja Europa, como si de pronto el altivo espíritu otomano estuviera de regreso, apuntando a su propia región.

Frente a este panorama, Estados Unidos parece estar cada vez más alejados del complejo contexto que los rodea. Y éste no es ciertamente un cambio menor. Es una señal de que su influencia está debilitándose.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

El “otro” Trump

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 20/4/17 en: http://www.lanacion.com.ar/2013718-el-otro-trump

 

Como el dios Jano de la mitología romana, el dios de los comienzos, el de “las dos caras”, Donald Trump acaba de evidenciar aquello tan conocido que sugiere que el mundo, cuando se lo mira desde la Oficina Oval de la Casa Blanca, suele ser distinto. Mucho más complejo, por cierto.

Lo que obliga a los presidentes norteamericanos a mantener una política de constante re-examen de sus posiciones y políticas, de cara al escenario grande del mundo. Y a cambiar, a veces radicalmente, sus visiones para adaptarse a la realidad.

En los últimos días esto parece haberle sucedido a Donald Trump, obligándolo a cambiar algunas de las principales posiciones asumidas en la campaña electoral que lo llevara al poder. Incluyendo en materia de política exterior.

Es posible que en ese giro -copernicano- hayan influido muy significativamente el actual Secretario de Estado de los EE.UU., Rex Tillerson, un hombre que ha demostrado rápidamente tener una dimensión notable, caracterizada no sólo por una presencia digna, sino acompañada por una mezcla muy poco común de firmeza, claridad, energía y coraje. Y Jared Kushner, el yerno del presidente, así como Gary D. Cohn, el principal asesor económico del presidente Donald Trump, cada vez más influyentes.

Los cambios de rumbo del presidente norteamericano no son menores. Fueron rápidos y no han sido disimulados. Veamos los tres principales. Los más obvios.

Primero, para Donald Trump la “OTAN” ya no es “obsoleta”. Lo que ha vuelto a llenar de tranquilidad a las principales naciones de Europa que también la integran, alejando la sensación de abandono -y hasta de desprotección- que pudieron haber tenido.

La alianza militar más importante de la historia ha vuelto así a estar en su lugar. De donde nunca debió ser excluida, por derecho propio. El anuncio fue formulado por el presidente norteamericano en la propia ciudad de Washington, en compañía de Jens Stoltenberg, el secretario general de la OTAN.

Ocurre que la OTAN tiene entre sus principales responsabilidades, las que conforman su amplio mandato militar, la de luchar contra el terrorismo, como pretende Donald Trump. Lo cierto es que la OTAN invocó tan sólo una vez en su historia su cláusula esencial, aquella que gatilla la defensa común. Y ello fue cuando la tragedia de 9/11. Y que, además, más de mil soldados europeos y canadienses perdieron la vida en Afganistán, combatiendo al Talibán, codo a codo, con los soldados norteamericanos. La toma de posición del presidente norteamericano ha sugestivamente precedido a su visita a la sede de la OTAN, en Bruselas, que ocurrirá el mes que viene.

Segundo, también la retórica que predicaba la necesidad de actuar en cercanía con Rusia ha cambiado. Mucho. Al compás de un Vladimir Putin cada vez más audaz -y hasta desafiante- en su presencia externa, hoy el clima entre las dos naciones es lo contrario a la cercanía; es uno de abierta desconfianza.

La nueva perspectiva norteamericana sobre Rusia luce más realista. Ocurre que Rusia evidentemente no juega en el escenario internacional con las mismas cartas que los EE.UU. Ni respeta las mismas reglas. Ni tiene los mismos objetivos. Como lo acaba de evidenciar, sin mucho margen para las dudas, su apoyo ilimitado al régimen criminal sirio que lidera Bashar al-Assad. Para Rusia, su permanencia en el poder de su país es algo “no negociable”. Para los EE.UU., en cambio, ello es inaceptable. Porque Bashar al-Assad no vacila en usar armas químicas contra su propio pueblo; esto es, en cometer aberrantes delitos de lesa humanidad contra civiles inocentes. Como también lo hiciera en su momento su propio padre, un dictador sanguinario como él.

El cambio de posición de Donald Trump volvió a definir una “línea roja”: esto es que hoy no se puede condonar el uso de armas químicas. Y esta vez, los Estados Unidos fueron más allá de las palabras y reformularon su mensaje mientras disparaban decenas de misiles, a modo de advertencia específica.

Tercero, respecto de China. Luego de la temprana reunión de Donald Trump con el presidente del coloso asiático en La Florida, el sendero común trazado pareciera ser el de la cooperación. Y la química personal entre los dos mandatarios parece haber resultado buena, lo que no es pequeña cosa ante las notorias diferencias de estilo y personalidad.

Esto presumiblemente ayudará a tratar de contener, juntos, al régimen dinástico de los Kim en Corea del Norte sin tener que recurrir para ello al uso de la fuerza, camino bien peligroso en el que las posibilidades de éxito son pocas y la eventualidad de provocar una intervención directa china bastante alta. Respecto de Corea del Norte la preocupación es que de la “paciencia estratégica” de Barack Obama, se pase a la “impaciencia táctica” de Donald Trump.

Además se convino con China que, en un plan a elaborar en los próximos cien días, se buscará la forma de re-equilibrar razonablemente el comercio bilateral. Aparentemente esto se hará a través de mayores exportaciones agrícolas norteamericanas y de un mayor acceso al enorme sector de los servicios financieros chinos para las entidades financieras del país del norte.

En esto último ayudó otro notorio cambio de perspectiva del presidente norteamericano. En este caso respecto de Janet Yellen, la presidente de la Reserva Federal de los EE.UU. que, de haber sido objeto de críticas -directas y duras- durante la campaña electoral por parte de Donald Trump, pasó a ser ponderada abiertamente en una entrevista concedida hace muy pocos días por el presidente norteamericano al “Wall Street Journal” Ya Trump no dice que quiere prescindir de ella lo antes posible, sino que afirma respetarla y se esfuerza en señalar que comparte sus políticas, razón por la cual algunos suponen que, cuando venza su actual mandato, o sea a fines del año que viene, no sería ahora raro que el mismo fuera renovado.

Los cambios de posición que hemos descripto no sólo parecen positivos en sí mismos, sino que muestran algo aún más trascendente: que Donald Trump no sólo sabe lo importante que es para quienes gobiernan advertir la necesidad de modificar algunos rumbos, sino también lo que pesa saber hacerlo sin demoras. Después de todo, gobernar supone la capacidad de rectificar rumbos cada vez que ello aparece necesario.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

La polémica sobre las migraciones y su impacto en la calidad institucional: los inmigrantes traen su cultura (I)

Por Martín Krause. Publicada el 10/4/17 en: http://bazar.ufm.edu/la-polemica-las-migraciones-impacto-la-calidad-institucional-los-inmigrantes-traen-cultura-i/

 

 

El fenómeno migratorio global es no sólo importante sino que ha desatado una intensa polémica en los últimos años. El presente trabajo tiene como objetivo considerar el vínculo entre movimientos migratorios y la calidad institucional de los países, planteando la hipótesis, un tanto obvia, de que aquellos países con mejor calidad institucional atraen flujos inmigratorios mientras que los que muestran baja calidad institucional, en general, generan flujos emigratorios. Asimismo, se consideran los principales argumentos en discusión respecto los costos y beneficios de los flujos migratorios.

Las noticias no pueden ser más dramáticas, y su impacto se ve amplificado por la facilidad con que recibimos sus crudas imágenes: niños pequeños ahogados en una playa como resultado del intento de sus padres de obtener tanto sea refugio como mejor oportunidades laborales en otro territorio; cientos o miles de personas viviendo en campamentos provisorios esperando un permiso para poder trasladarse; otros cientos siendo rechazados y deportados a sus lugares de origen donde los espera la violencia, la represión o el hambre; muros que se levantan, en algunos casos para evitar la salida, en otros la entrada. Comenta la revista The Economist (2016): “Los refugiados son gente razonable en circunstancias desesperadas. La vida, para muchos de los más de un millón que buscan asilo en Europa huyendo desde Siria, Afganistán y otros países devastados por la guerra, se ha vuelto intolerable” .

En nuestra región también se ha generado una crisis aunque, por supuesto, no es de la magnitud de la que acontece ahora en Medio Oriente y Europa. Curiosamente, los primeros pasos para normalizar las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, han desatado una fuerte corriente migratoria con destino a este último país. Es que muchos cubanos sospechan que esa normalización de relaciones puede dar fin a la Ley de Ajuste Cubano, que permite ingresar a ese país a todo cubano con “pies secos”, es decir, que haya llegado y se encuentre en territorio norteamericano, ya que si es interceptado en el agua es devuelto a su país de origen. Entonces se trata de llegar antes que la ley pueda eliminarse. Y los cubanos han logrado ahora la posibilidad de salir sin tener que obtener permiso del gobierno. Como resultado de esto, muchos cubanos han estado volando hacia distintos destinos, desde Ecuador hacia el norte, y desde allí se dirigen por tierra tratando de llegar al norte, utilizando los llamados ‘coyotes’ que venden sus servicios para cruzar esas zonas desérticas que limitan uno u otro país, y ocasionando todo tipo de polémicas en los países por donde transitan. Hay cientos o miles de cubanos varados en algunas fronteras centroamericanas.

El tema de las migraciones ha estado entre las principales noticias de los últimos años y plantea algunas cuestiones estrechamente relacionadas con la calidad de las instituciones. También, por supuesto, con cuestiones ética y económicas que serán consideradas aquí. La hipótesis que vamos a considerar aquí es simple: aquellos países con mejor calidad institucional tienden a atraer inmigrantes, a punto tal que algunos de ellos erigen barreras tanto físicas como regulatorias; mientras que aquellos países con peor calidad institucional tienden a generar emigrantes y en algunos casos extremos construyen muros para prohibir su salida.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Los políticos, cada vez más lejos de la gente

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado  el 18/3/17 en: http://www.la-razon.com/opinion/columnistas/politicos-vez-lejos-gente_0_2675132469.HTML

 

Paul Feyerabend, que en mi opinión es uno de los mejores científicos de los últimos tiempos, escribió que “los ciudadanos (…) van muy por delante de sus políticos en su deseo de frenar la carrera de armamentos. Sabemos también que el sentido común suele ser superior a las proposiciones de los expertos (…)”.

Entretanto el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está desandando el camino hacia la libertad que comenzaron los primeros inmigrantes ingleses —pilgrim fathers— que se establecieron en Norteamérica huyendo de la persecución religiosa. En su último discurso frente al Congreso prometió “renovar el espíritu de América” y devolverle su grandeza. Si él lo dice…

Trump volvió a atacar a su presa preferida, la inmigración, acusándola de todos los males; y desconociendo las reglas más elementales de la economía de mercado, dijo con un indisimulable aire xenófobo que “Imponiendo leyes migratorias aumentarán los salarios, ayudaremos a los desempleados, ahorraremos miles de millones de dólares y haremos seguras nuestras comunidades”.

En un acto de alta demagogia, presentó a la viuda del primer soldado muerto durante su mandato, quien fue recibida con un atronador aplauso que hizo recordar a los peores actos populistas de América Latina. Por cierto, en momentos menos “emotivos”, el padre del fallecido se negó a recibir a Trump durante la recepción de los restos mortales, y antes lo había criticado por ordenar “sin motivo” el ataque en el que murió su hijo.

El Presidente de EEUU quiere aumentar el presupuesto de “defensa” de su país en 9,27% el año que viene. Son $us 54.000 millones más que serían compensados con recortes en otras áreas de la administración pública y que superan todo el gasto militar de países como Francia o Reino Unido (Estados Unidos gasta en la actualidad cerca de $us 600.000 millones en este rubro).

En cualquier caso, lo que sí está claro es que aumentará la corrupción en el Departamento de Defensa, donde ya es paradigmática al punto de que se han encontrado facturas de $us 600 por una bombilla de luz, y otra de $us 43 millones por la construcción de una gasolinera en Afganistán. En diciembre se hizo público que el Pentágono había ocultado al Congreso sobrecostos militares por $us 25.000 millones al año.

Pero no es solo Trump. Presionados por el avance del nacionalismo, la Comisión Europea impulsa un plan con el objetivo de elevar el porcentaje de deportaciones. Solo el 36% de las personas con órdenes de expulsión regresan a sus países, según datos de Eurostat. Mientras que el Gobierno chino, en lugar de terminar con la atroz guerra “contra las drogas”, defendió recientemente su política de “mano dura” contra el narcotráfico después de que ejecutaran a un anciano colombiano detenido por transportar droga.

En fuerte contraste, las personas comunes actúan de modo mucho más sabio que los políticos, mostrando que los países más progresistas son aquellos donde los políticos deciden menos y las personas comunes, más. Sergio Núñez, por caso, lo primero que pensó cuando vio a su hijo inconsciente en una calle del pueblo de Tandil, en Argentina, fue en vengarse de los agresores (menores de edad) y que fueran presos. Pero cambió de idea y, convencido de que la cárcel no era una solución, para sacarlos del delito puso un taller de bicicletería y luego uno de carpintería a los que asisten 15 adolescentes, incluidos algunos de los agresores de su hijo. Según uno de los involucrados en esta iniciativa “el perdón es mucho más constructivo que la venganza”.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Incesante persecución a los cristianos en el mundo

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 19/1/17 en: http://www.lanacion.com.ar/1977128-incesante-persecucion-a-los-cristianos-en-el-mundo

 

Como todos los años, la “Asociación Puertas Abiertas” acaba de publicar las cifras que tienen que ver con lo sucedido el año pasado en las incesantes persecuciones desatadas contra los cristianos que lamentablemente se suceden a lo largo y ancho del mundo actual. Hablamos de la persecución religiosa más intensa de todas las distintas persecuciones que hoy existen. Del pisoteo, entonces, de una de las libertades esenciales del ser humano: la libertad de conciencia.

En el 2016, las persecuciones más intensas contra los cristianos ocurrieron en: Corea del Norte, Somalía, Afganistán, Pakistán, Sudán, Siria, Irak e Irán, Lamentablemente hay, entre los 50 países del mundo en los que las persecuciones contra los cristianos fueron las más intensas el año pasado, dos países latinoamericanos: esto es México y Colombia, que ocupan los lugares 41° y 50°, respectivamente de ese sórdido listado.

En 21 de aquellos países que conforman el grupo de los 50 países del mundo en los que las persecuciones contra los cristianos son las más intensas ellas apuntan al 100% de los que profesan esa fe. A todos.

En el 2016 el aumento de las persecuciones contra los cristianos fue particularmente notable en el sudeste asiático. Muy especialmente en la India, donde cada día del año pasado se registraron unos 15 ataques violentos contra los cristianos. Pero también en Vietnam, Laos, Bangladesh y Pakistán. Cabe apuntar que en esos rincones del mundo creció simultáneamente una variante agresiva del nacionalismo.

Nigeria, por su parte, fue el país que más mártires cristianos generó el año pasado, fundamentalmente como consecuencia de los atentados perpetrados por los extremistas islámicos que militan en el movimiento denominado: “Boko Haram”, afiliado a Al Qaeda. Los asesinatos de cristianos fueron también muy intensos en Pakistán, Kenya, Siria y en México. A su vez, el número de incendios de templos cristianos fue mayor en Pakistán, seguido en esto por China, Vietnam, Sri Lanka y Nigeria.

La persecución contra los cristianos más intensa de todas es ciertamente la que tiene por escenario a Corea del Norte, cuya capital, recordemos, alguna vez fuera denominada la “Jerusalem de Oriente”. Allí, el sólo hecho de ser cristiano genera el riesgo de ser internado en campos de concentración y “reeducación” en los que se castiga intensamente a los internados hasta que abjuren de su fe. Se cree que, pese a ello, aún hay unos 300.000 cristianos norcoreanos que no han renunciado a serlo.

La difícil situación de los cristianos en otro rincón del mundo, Medio Oriente, merece algunos comentarios particulares.

Hace apenas un siglo, esto es desde justo antes de la Primera Guerra Mundial, los cristianos, considerados como grupo religioso, conformaban aproximadamente el 20% de la población total de Medio Oriente. Hoy ellos -transformados en una minoría minúscula- son apenas un 2% de esa población.

Han sido obviamente licuados. Diezmados, de mil maneras. Objeto, entonces, de una silenciada pero eficaz “limpieza religiosa o confesional”. Hablamos de una cruel cacería, sistemática y constante.

Pocos, sin embargo, hablan de esto. Pero es un hecho real, notorio, e innegable. El éxodo de los cristianos de sus lugares de origen aún se mantiene, aunque realmente sean muy pocos, en Medio Oriente. Las multiformes persecuciones musulmanas organizadas contra los cristianos se han sucedido unas a otras, constantemente. Ellas desgraciadamente han cambiado el mapa religioso de la región.

Hoy en Irak, por ejemplo, la mayoría de los cristianos integra el grupo de los “desplazados internos”. Han tenido que abandonar sus lugares originarios y vivir lejos de ellos, en la precariedad. Por primera vez en dos mil años ya no hay prácticamente más cristianos en la sitiada segunda ciudad de Irak, Mosul.

Lo mismo sucede en la llamada Mesopotamia, que alguna vez alojara a un gran número de comunidades de cristianos asirios y caldeos. Muchos de ellos viven en tristes campamentos de refugiados en distintos rincones del llamado Kurdistán o dispersos por el mundo. Después de haber presenciado, impotentes, como los milicianos del Estado Islámico profanaban sus templos, a cara descubierta. Y como saqueaban impunemente sus casas y propiedades, confiscando sus tenencias. Algo siempre difícil de olvidar, que marca a fuego a la gente. Lo cierto es que los fieles de la que es la primera religión del mundo han visto así como se los expulsaba de las tierras propias, muy cerca de las cuales históricamente naciera su fe cristiana.

Desde el brutal genocidio otomano de los armenios y de los asirios, en 1915, los cristianos han sido también lentamente erradicados de Turquía.

Luego, los griegos fueron expulsados de Asia Menor, en 1922. Los templos y monasterios fundados en su momento por los apóstoles y los discípulos de Jesús han sido, en muchos casos, destruidos o están convertidos en ruinas.

Tras ello vino la guerra civil del Líbano, país que fuera el único de Medio Oriente con una mayoría cristiana: la maronita. Ya no lo es. Sus cristianos han perdido la predominancia que tuvieran. En cambio, el Líbano está sustancialmente en manos de la organización musulmana: “Hezbollah”, digitada -con rienda corta- desde Irán. Ya no hay cristianos ni en el sur del país ni, menos aún, en el valle de Bekaa. Tan sólo musulmanes, en lo que es ya una absoluta homogeneidad prevaleciente. Los viejos propietarios de la tierra han devenido en muchos casos casi intrusos, en lo que es una realidad distinta provocada por aquellos que se empeñan en rescribir la historia a su gusto y paladar.

La antedicha es una secuencia realmente deprimente, razón por la cual el mundo occidental ya casi no habla de esta conmovedora tragedia de los cristianos. Que es real y continúa ocurriendo. Una desgracia que ciertamente duele y es perversa.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Acerca del “deterioro de los términos de intercambio”

Por Gabriel Boragina: Publicado el 17/7/16 en http://www.accionhumana.com/2016/07/acerca-del-deterioro-de-los-terminos-de.html

 

“Otro canal a través del que se filtra el complejo de culpa es por medio del llamado deterioro en los términos de intercambio. Con esto se quiere decir que los países pobres reciben cada vez menos a cambio de entregar cada vez más de lo que ellos producen. Es decir, habría un deterioro en la relación de cambio de productos manufacturados frente a los no-manufacturados en detrimento de estos últimos, con lo que tendría lugar una explotación sistemática.

Hay varias observaciones que hacer a este esquema. En primer lugar, término de intercambio quiere decir precio relativo, lo cual, en sí mismo, no significa nada respecto de mejoras o empeoramientos. Por ejemplo, en la época en que aparecieron los primeros automotores, éstos tenían cierta relación de cambio (términos de intercambio) con la cebada, hoy esa relación comparada con aquella época le es desfavorable al automotor ya que se ha convertido en un bien de uso popular y, sin embargo, los resultados operativos y los patrimonios de la industria automotriz son más favorables que en el período anterior.”[1]

Los primeros automóviles eran muchísimo más caros, no sólo en relación a la cebada sino también en la de muchos otros bienes de producción y de consumo. En consecuencia, si siguiéramos la absurda teoría del deterioro de los términos del intercambio (en adelante DTI) tendríamos que llegar a la también no menos irrazonable conclusión de que los bienes industriales estaban en una posición económica y patrimonial inicial muchísimo más ventajosa que la de los bienes no-industriales, precisamente la situación inversa que pretenden querer demostrar los defensores de esta desatinada tesis. En el ejemplo dado por el autor que ahora citamos, los coches eran mucho más caros que la cebada, pero como no hace falta demostrar más que por medio del sentido común y la simple observación de nuestro entorno, que con el tiempo, el progreso tecnológico y –fundamentalmente- la producción en serie, los automotores se han multiplicado y difundido de tal modo que se operó un fenómeno de masificación que, a su turno, determinó la paulatina baja del precio de adquisición de cada unidad automotriz, lo que a la luz de la teoría del DTI debería haber implicado una situación muy desfavorable para aquella industria, sin embargo –y como es evidente a todas luces- la realidad es que ha ocurrido todo lo contrario, empeoraron los términos de intercambio para el automotor, pero la situación patrimonial de las industrias automotrices mejoró cuantiosísimo.

“En las series estadísticas del “deterioro de los términos de intercambio” muchas veces se suelen comparar cosas distintas. Por ejemplo, en una columna se pone “trigo” y en otra “tractores” pero los tractores van cambiando de características según sean los cambiantes modelos, mientras que el trigo es el mismo y producido en mejores condiciones, en buena parte debido a los mejores tractores. Por último, si observamos la alta proporción de bienes no-manufacturados que comercian entre sí los países “desarrollados”, deberíamos concluir que los países más ricos se estarían explotando entre sí.”[2]

No se pueden comparar términos de intercambio entre bienes de características heterogéneas, el cotejo -para que adquiera alguna validez- debería hacerse entre productos homogéneos. Pero los partidarios de la “teoría de la dependencia” y del DTI no proceden de dicha manera lógica, sino que van por la vía ilógica. El ejemplo es altamente categórico en cuanto nos ilustra de qué manera ciertos tipo de bienes industriales (en el caso tractores) no solamente van cambiando a diferencia de productos como el trigo, sino que, a la par que los términos de intercambio se van deteriorando respecto de los tractores en la medida que sus costos se abaratan en función de mejoras tecnológicas y las señaladas también en el párrafo anterior de acuerdo a su mayor demanda, pese a todas dichas aparentes desventajas respecto del DTI, contribuyen a que productos de características muy diferentes (como la cebada del ejemplo anterior o el trigo del actual) respecto de los bienes que incorporan innovaciones tecnológicas, sean elaborados en mayor cantidad y en mejores condiciones que nunca antes, con lo que nuevamente se desmorona la tesis del DTI.

“Generalmente se sostiene que el deterioro de los términos de intercambio es especialmente alarmante en los casos de las ex-colonias ya que han sido, en todos los órdenes, las víctimas principales de la explotación. Pero esto último tampoco es cierto. No puede afirmarse que siempre las colonias se han retrasado por estar en esa condición. Pensemos en los casos de miseria de lugares tales como Nepal, Etiopía, Liberia, Tíbet y Afganistán que nunca fueron colonias frente a los casos, por ejemplo, de Hong-Kong y los Estados Unidos como colonias británicas. Por esto es que la entrega coactiva de recursos, principalmente por parte de los Estados Unidos, frecuentemente se han destinado a ex-colonias “para compensar” y de ese modo “ganar amigos” en las zonas más sensibles.”[3]

No son los “términos de intercambio”, sino la filosofía y política económica imperantes las que determinan la riqueza o pobreza de las naciones tal como bien instruyen los casos que se nos ofrecen anteriormente. Para comenzar, ha quedado bien refutada en los párrafos precedentes la tesis o teoría del deterioro de los términos del intercambio (DTI). No hay tal. Y, por lo tanto, difícilmente pueda achacarse a dicha falacia la diferente suerte económica de un lugar respecto de otros. Como se comenzó diciendo, las paridades, precios o términos de intercambio –que, al fin de cuentas, vienen a ser todos, la misma cosa- varían en función de los diferentes intercambios, estados y procesos que se desarrollan en el mercado. Si el mercado es totalmente libre, todas las partes implicadas en la transacción van a salir beneficiadas. En contraposición, si el mercado está adulterado por el gobierno, los resultados serán más negativos. Por lo demás, y como bien lo recuerda el autor citado, la alta tasa de productos no-manufacturados que comercian “entre sí los países “desarrollados”, nos llevaría a que “deberíamos concluir que los países más ricos se estarían explotando entre sí”.

[1] Alberto Benegas Lynch (h) Las oligarquías reinantes. Discurso sobre el doble discurso. Editorial Atlántida. Pág. 191 a 193.

[2] Alberto Benegas Lynch (h) Las oligarquías…ob. cit. Pág. 191 a 193.

[3] Alberto Benegas Lynch (h) Las oligarquías…ob. cit. Pág. 191 a 193.

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.