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Estados Unidos ya no está solo en el centro del escenario internacional

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 14/11/17 en: http://www.lanacion.com.ar/2087019-estados-unidos-ya-no-esta-solo-en-el-centro-del-escenario-internacional

 

El presidente norteamericano, Donald Trump, acaba de completar una extensa gira por Asia en busca del apoyo necesario para transformar a la península de Corea en una zona libre de armas nucleares. No obstante, las posibilidades inmediatas de alcanzar ese objetivo parecen remotas. ¿Por qué? Ocurre que la influencia norteamericana en el mundo ya no es lo que fuera. Estados Unidos no está solo en el centro del escenario, sino acompañado por China y Rusia.

Si Donald Trump no encuentra apoyo para su objetivo, la confrontación entre los Estados Unidos y Corea del Norte continuará y seguirá siendo una pulseada entre David y Goliat, en la que un Goliat que luce desconcertado no encuentra la forma de ganarla.

Los grandes objetivos de política exterior norteamericanos, más allá del caso de Corea del Norte, no están siendo acompañados por la comunidad internacional. El mejor ejemplo es quizás el de Siria donde, en tiempos del presidente Barack Obama,Estados Unidos definió que el régimen del Clan Assad debía dejar el poder si utilizaba armas químicas contra su pueblo. Lo hizo reiteradamente y, a pesar de ello continúa fortaleciéndose en función del intenso apoyo militar y diplomático que recibe de Irán y Rusia. A lo que cabe agregar que fue el propio Congreso de los Estados Unidos el que -en los hechos- negara al presidente Obama la posibilidad de actuar militarmente luego del horrible crimen cometido por las autoridades sirias.

Por muchos años Estados Unidos siguió el consejo del presidente Teodoro Roosevelt, esto es el de “hablar suavemente”, pero con un amenazante “palo grande” en la mano. Y lo hicieron funcionar. Hoy el presidente Trump habla con dureza, pero pocos creen en su capacidad real de poder presionar para imponer sus criterios.

A la evidente pérdida general de influencia en el escenario internacional, Estados Unidos agrega otra dura realidad: está empantanado en Irak y Afganistán. También, aunque en alguna menor medida, en la propia Siria. Esos conflictos, dos de los cuales se arrastran desde hace 15 años, han costado miles de vidas y trillones de dólares al pueblo norteamericano.

La presencia de Donald Trump en el mundo de hoy está lejos de ser la que en su momento tuvieran presidentes como Eisenhower, Reagan o los dos Bush. Esta es la nueva realidad, más allá de la retórica.

Mientras tanto, Rusia ha asumido una política desafiante y hasta belicosa, instalada -ella también- en el centro del escenario internacional.

China -por su parte- anuncia que ya está compartiendo el liderazgo internacional con los Estados Unidos y agrega que, en tres décadas más, seguirá haciéndolo, aunque sola.

Corea del Norte probablemente será, pronto, una potencia nuclear más, con todo lo que esto significa para un país con un liderazgo megalómano y poco confiable.

En paralelo, Occidente tampoco es lo que era. Europa está dividida y debilitada, mirando más bien a su propio ombligo, enfrascada en conflictos estériles, como el provocado desde Cataluña. Quizás por esto Turquía ya no ambiciona acercarse íntimamente a la Vieja Europa, como si de pronto el altivo espíritu otomano estuviera de regreso, apuntando a su propia región.

Frente a este panorama, Estados Unidos parece estar cada vez más alejados del complejo contexto que los rodea. Y éste no es ciertamente un cambio menor. Es una señal de que su influencia está debilitándose.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

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El “otro” Trump

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 20/4/17 en: http://www.lanacion.com.ar/2013718-el-otro-trump

 

Como el dios Jano de la mitología romana, el dios de los comienzos, el de “las dos caras”, Donald Trump acaba de evidenciar aquello tan conocido que sugiere que el mundo, cuando se lo mira desde la Oficina Oval de la Casa Blanca, suele ser distinto. Mucho más complejo, por cierto.

Lo que obliga a los presidentes norteamericanos a mantener una política de constante re-examen de sus posiciones y políticas, de cara al escenario grande del mundo. Y a cambiar, a veces radicalmente, sus visiones para adaptarse a la realidad.

En los últimos días esto parece haberle sucedido a Donald Trump, obligándolo a cambiar algunas de las principales posiciones asumidas en la campaña electoral que lo llevara al poder. Incluyendo en materia de política exterior.

Es posible que en ese giro -copernicano- hayan influido muy significativamente el actual Secretario de Estado de los EE.UU., Rex Tillerson, un hombre que ha demostrado rápidamente tener una dimensión notable, caracterizada no sólo por una presencia digna, sino acompañada por una mezcla muy poco común de firmeza, claridad, energía y coraje. Y Jared Kushner, el yerno del presidente, así como Gary D. Cohn, el principal asesor económico del presidente Donald Trump, cada vez más influyentes.

Los cambios de rumbo del presidente norteamericano no son menores. Fueron rápidos y no han sido disimulados. Veamos los tres principales. Los más obvios.

Primero, para Donald Trump la “OTAN” ya no es “obsoleta”. Lo que ha vuelto a llenar de tranquilidad a las principales naciones de Europa que también la integran, alejando la sensación de abandono -y hasta de desprotección- que pudieron haber tenido.

La alianza militar más importante de la historia ha vuelto así a estar en su lugar. De donde nunca debió ser excluida, por derecho propio. El anuncio fue formulado por el presidente norteamericano en la propia ciudad de Washington, en compañía de Jens Stoltenberg, el secretario general de la OTAN.

Ocurre que la OTAN tiene entre sus principales responsabilidades, las que conforman su amplio mandato militar, la de luchar contra el terrorismo, como pretende Donald Trump. Lo cierto es que la OTAN invocó tan sólo una vez en su historia su cláusula esencial, aquella que gatilla la defensa común. Y ello fue cuando la tragedia de 9/11. Y que, además, más de mil soldados europeos y canadienses perdieron la vida en Afganistán, combatiendo al Talibán, codo a codo, con los soldados norteamericanos. La toma de posición del presidente norteamericano ha sugestivamente precedido a su visita a la sede de la OTAN, en Bruselas, que ocurrirá el mes que viene.

Segundo, también la retórica que predicaba la necesidad de actuar en cercanía con Rusia ha cambiado. Mucho. Al compás de un Vladimir Putin cada vez más audaz -y hasta desafiante- en su presencia externa, hoy el clima entre las dos naciones es lo contrario a la cercanía; es uno de abierta desconfianza.

La nueva perspectiva norteamericana sobre Rusia luce más realista. Ocurre que Rusia evidentemente no juega en el escenario internacional con las mismas cartas que los EE.UU. Ni respeta las mismas reglas. Ni tiene los mismos objetivos. Como lo acaba de evidenciar, sin mucho margen para las dudas, su apoyo ilimitado al régimen criminal sirio que lidera Bashar al-Assad. Para Rusia, su permanencia en el poder de su país es algo “no negociable”. Para los EE.UU., en cambio, ello es inaceptable. Porque Bashar al-Assad no vacila en usar armas químicas contra su propio pueblo; esto es, en cometer aberrantes delitos de lesa humanidad contra civiles inocentes. Como también lo hiciera en su momento su propio padre, un dictador sanguinario como él.

El cambio de posición de Donald Trump volvió a definir una “línea roja”: esto es que hoy no se puede condonar el uso de armas químicas. Y esta vez, los Estados Unidos fueron más allá de las palabras y reformularon su mensaje mientras disparaban decenas de misiles, a modo de advertencia específica.

Tercero, respecto de China. Luego de la temprana reunión de Donald Trump con el presidente del coloso asiático en La Florida, el sendero común trazado pareciera ser el de la cooperación. Y la química personal entre los dos mandatarios parece haber resultado buena, lo que no es pequeña cosa ante las notorias diferencias de estilo y personalidad.

Esto presumiblemente ayudará a tratar de contener, juntos, al régimen dinástico de los Kim en Corea del Norte sin tener que recurrir para ello al uso de la fuerza, camino bien peligroso en el que las posibilidades de éxito son pocas y la eventualidad de provocar una intervención directa china bastante alta. Respecto de Corea del Norte la preocupación es que de la “paciencia estratégica” de Barack Obama, se pase a la “impaciencia táctica” de Donald Trump.

Además se convino con China que, en un plan a elaborar en los próximos cien días, se buscará la forma de re-equilibrar razonablemente el comercio bilateral. Aparentemente esto se hará a través de mayores exportaciones agrícolas norteamericanas y de un mayor acceso al enorme sector de los servicios financieros chinos para las entidades financieras del país del norte.

En esto último ayudó otro notorio cambio de perspectiva del presidente norteamericano. En este caso respecto de Janet Yellen, la presidente de la Reserva Federal de los EE.UU. que, de haber sido objeto de críticas -directas y duras- durante la campaña electoral por parte de Donald Trump, pasó a ser ponderada abiertamente en una entrevista concedida hace muy pocos días por el presidente norteamericano al “Wall Street Journal” Ya Trump no dice que quiere prescindir de ella lo antes posible, sino que afirma respetarla y se esfuerza en señalar que comparte sus políticas, razón por la cual algunos suponen que, cuando venza su actual mandato, o sea a fines del año que viene, no sería ahora raro que el mismo fuera renovado.

Los cambios de posición que hemos descripto no sólo parecen positivos en sí mismos, sino que muestran algo aún más trascendente: que Donald Trump no sólo sabe lo importante que es para quienes gobiernan advertir la necesidad de modificar algunos rumbos, sino también lo que pesa saber hacerlo sin demoras. Después de todo, gobernar supone la capacidad de rectificar rumbos cada vez que ello aparece necesario.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

La polémica sobre las migraciones y su impacto en la calidad institucional: los inmigrantes traen su cultura (I)

Por Martín Krause. Publicada el 10/4/17 en: http://bazar.ufm.edu/la-polemica-las-migraciones-impacto-la-calidad-institucional-los-inmigrantes-traen-cultura-i/

 

 

El fenómeno migratorio global es no sólo importante sino que ha desatado una intensa polémica en los últimos años. El presente trabajo tiene como objetivo considerar el vínculo entre movimientos migratorios y la calidad institucional de los países, planteando la hipótesis, un tanto obvia, de que aquellos países con mejor calidad institucional atraen flujos inmigratorios mientras que los que muestran baja calidad institucional, en general, generan flujos emigratorios. Asimismo, se consideran los principales argumentos en discusión respecto los costos y beneficios de los flujos migratorios.

Las noticias no pueden ser más dramáticas, y su impacto se ve amplificado por la facilidad con que recibimos sus crudas imágenes: niños pequeños ahogados en una playa como resultado del intento de sus padres de obtener tanto sea refugio como mejor oportunidades laborales en otro territorio; cientos o miles de personas viviendo en campamentos provisorios esperando un permiso para poder trasladarse; otros cientos siendo rechazados y deportados a sus lugares de origen donde los espera la violencia, la represión o el hambre; muros que se levantan, en algunos casos para evitar la salida, en otros la entrada. Comenta la revista The Economist (2016): “Los refugiados son gente razonable en circunstancias desesperadas. La vida, para muchos de los más de un millón que buscan asilo en Europa huyendo desde Siria, Afganistán y otros países devastados por la guerra, se ha vuelto intolerable” .

En nuestra región también se ha generado una crisis aunque, por supuesto, no es de la magnitud de la que acontece ahora en Medio Oriente y Europa. Curiosamente, los primeros pasos para normalizar las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, han desatado una fuerte corriente migratoria con destino a este último país. Es que muchos cubanos sospechan que esa normalización de relaciones puede dar fin a la Ley de Ajuste Cubano, que permite ingresar a ese país a todo cubano con “pies secos”, es decir, que haya llegado y se encuentre en territorio norteamericano, ya que si es interceptado en el agua es devuelto a su país de origen. Entonces se trata de llegar antes que la ley pueda eliminarse. Y los cubanos han logrado ahora la posibilidad de salir sin tener que obtener permiso del gobierno. Como resultado de esto, muchos cubanos han estado volando hacia distintos destinos, desde Ecuador hacia el norte, y desde allí se dirigen por tierra tratando de llegar al norte, utilizando los llamados ‘coyotes’ que venden sus servicios para cruzar esas zonas desérticas que limitan uno u otro país, y ocasionando todo tipo de polémicas en los países por donde transitan. Hay cientos o miles de cubanos varados en algunas fronteras centroamericanas.

El tema de las migraciones ha estado entre las principales noticias de los últimos años y plantea algunas cuestiones estrechamente relacionadas con la calidad de las instituciones. También, por supuesto, con cuestiones ética y económicas que serán consideradas aquí. La hipótesis que vamos a considerar aquí es simple: aquellos países con mejor calidad institucional tienden a atraer inmigrantes, a punto tal que algunos de ellos erigen barreras tanto físicas como regulatorias; mientras que aquellos países con peor calidad institucional tienden a generar emigrantes y en algunos casos extremos construyen muros para prohibir su salida.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Los políticos, cada vez más lejos de la gente

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado  el 18/3/17 en: http://www.la-razon.com/opinion/columnistas/politicos-vez-lejos-gente_0_2675132469.HTML

 

Paul Feyerabend, que en mi opinión es uno de los mejores científicos de los últimos tiempos, escribió que “los ciudadanos (…) van muy por delante de sus políticos en su deseo de frenar la carrera de armamentos. Sabemos también que el sentido común suele ser superior a las proposiciones de los expertos (…)”.

Entretanto el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está desandando el camino hacia la libertad que comenzaron los primeros inmigrantes ingleses —pilgrim fathers— que se establecieron en Norteamérica huyendo de la persecución religiosa. En su último discurso frente al Congreso prometió “renovar el espíritu de América” y devolverle su grandeza. Si él lo dice…

Trump volvió a atacar a su presa preferida, la inmigración, acusándola de todos los males; y desconociendo las reglas más elementales de la economía de mercado, dijo con un indisimulable aire xenófobo que “Imponiendo leyes migratorias aumentarán los salarios, ayudaremos a los desempleados, ahorraremos miles de millones de dólares y haremos seguras nuestras comunidades”.

En un acto de alta demagogia, presentó a la viuda del primer soldado muerto durante su mandato, quien fue recibida con un atronador aplauso que hizo recordar a los peores actos populistas de América Latina. Por cierto, en momentos menos “emotivos”, el padre del fallecido se negó a recibir a Trump durante la recepción de los restos mortales, y antes lo había criticado por ordenar “sin motivo” el ataque en el que murió su hijo.

El Presidente de EEUU quiere aumentar el presupuesto de “defensa” de su país en 9,27% el año que viene. Son $us 54.000 millones más que serían compensados con recortes en otras áreas de la administración pública y que superan todo el gasto militar de países como Francia o Reino Unido (Estados Unidos gasta en la actualidad cerca de $us 600.000 millones en este rubro).

En cualquier caso, lo que sí está claro es que aumentará la corrupción en el Departamento de Defensa, donde ya es paradigmática al punto de que se han encontrado facturas de $us 600 por una bombilla de luz, y otra de $us 43 millones por la construcción de una gasolinera en Afganistán. En diciembre se hizo público que el Pentágono había ocultado al Congreso sobrecostos militares por $us 25.000 millones al año.

Pero no es solo Trump. Presionados por el avance del nacionalismo, la Comisión Europea impulsa un plan con el objetivo de elevar el porcentaje de deportaciones. Solo el 36% de las personas con órdenes de expulsión regresan a sus países, según datos de Eurostat. Mientras que el Gobierno chino, en lugar de terminar con la atroz guerra “contra las drogas”, defendió recientemente su política de “mano dura” contra el narcotráfico después de que ejecutaran a un anciano colombiano detenido por transportar droga.

En fuerte contraste, las personas comunes actúan de modo mucho más sabio que los políticos, mostrando que los países más progresistas son aquellos donde los políticos deciden menos y las personas comunes, más. Sergio Núñez, por caso, lo primero que pensó cuando vio a su hijo inconsciente en una calle del pueblo de Tandil, en Argentina, fue en vengarse de los agresores (menores de edad) y que fueran presos. Pero cambió de idea y, convencido de que la cárcel no era una solución, para sacarlos del delito puso un taller de bicicletería y luego uno de carpintería a los que asisten 15 adolescentes, incluidos algunos de los agresores de su hijo. Según uno de los involucrados en esta iniciativa “el perdón es mucho más constructivo que la venganza”.

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Ex Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Incesante persecución a los cristianos en el mundo

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 19/1/17 en: http://www.lanacion.com.ar/1977128-incesante-persecucion-a-los-cristianos-en-el-mundo

 

Como todos los años, la “Asociación Puertas Abiertas” acaba de publicar las cifras que tienen que ver con lo sucedido el año pasado en las incesantes persecuciones desatadas contra los cristianos que lamentablemente se suceden a lo largo y ancho del mundo actual. Hablamos de la persecución religiosa más intensa de todas las distintas persecuciones que hoy existen. Del pisoteo, entonces, de una de las libertades esenciales del ser humano: la libertad de conciencia.

En el 2016, las persecuciones más intensas contra los cristianos ocurrieron en: Corea del Norte, Somalía, Afganistán, Pakistán, Sudán, Siria, Irak e Irán, Lamentablemente hay, entre los 50 países del mundo en los que las persecuciones contra los cristianos fueron las más intensas el año pasado, dos países latinoamericanos: esto es México y Colombia, que ocupan los lugares 41° y 50°, respectivamente de ese sórdido listado.

En 21 de aquellos países que conforman el grupo de los 50 países del mundo en los que las persecuciones contra los cristianos son las más intensas ellas apuntan al 100% de los que profesan esa fe. A todos.

En el 2016 el aumento de las persecuciones contra los cristianos fue particularmente notable en el sudeste asiático. Muy especialmente en la India, donde cada día del año pasado se registraron unos 15 ataques violentos contra los cristianos. Pero también en Vietnam, Laos, Bangladesh y Pakistán. Cabe apuntar que en esos rincones del mundo creció simultáneamente una variante agresiva del nacionalismo.

Nigeria, por su parte, fue el país que más mártires cristianos generó el año pasado, fundamentalmente como consecuencia de los atentados perpetrados por los extremistas islámicos que militan en el movimiento denominado: “Boko Haram”, afiliado a Al Qaeda. Los asesinatos de cristianos fueron también muy intensos en Pakistán, Kenya, Siria y en México. A su vez, el número de incendios de templos cristianos fue mayor en Pakistán, seguido en esto por China, Vietnam, Sri Lanka y Nigeria.

La persecución contra los cristianos más intensa de todas es ciertamente la que tiene por escenario a Corea del Norte, cuya capital, recordemos, alguna vez fuera denominada la “Jerusalem de Oriente”. Allí, el sólo hecho de ser cristiano genera el riesgo de ser internado en campos de concentración y “reeducación” en los que se castiga intensamente a los internados hasta que abjuren de su fe. Se cree que, pese a ello, aún hay unos 300.000 cristianos norcoreanos que no han renunciado a serlo.

La difícil situación de los cristianos en otro rincón del mundo, Medio Oriente, merece algunos comentarios particulares.

Hace apenas un siglo, esto es desde justo antes de la Primera Guerra Mundial, los cristianos, considerados como grupo religioso, conformaban aproximadamente el 20% de la población total de Medio Oriente. Hoy ellos -transformados en una minoría minúscula- son apenas un 2% de esa población.

Han sido obviamente licuados. Diezmados, de mil maneras. Objeto, entonces, de una silenciada pero eficaz “limpieza religiosa o confesional”. Hablamos de una cruel cacería, sistemática y constante.

Pocos, sin embargo, hablan de esto. Pero es un hecho real, notorio, e innegable. El éxodo de los cristianos de sus lugares de origen aún se mantiene, aunque realmente sean muy pocos, en Medio Oriente. Las multiformes persecuciones musulmanas organizadas contra los cristianos se han sucedido unas a otras, constantemente. Ellas desgraciadamente han cambiado el mapa religioso de la región.

Hoy en Irak, por ejemplo, la mayoría de los cristianos integra el grupo de los “desplazados internos”. Han tenido que abandonar sus lugares originarios y vivir lejos de ellos, en la precariedad. Por primera vez en dos mil años ya no hay prácticamente más cristianos en la sitiada segunda ciudad de Irak, Mosul.

Lo mismo sucede en la llamada Mesopotamia, que alguna vez alojara a un gran número de comunidades de cristianos asirios y caldeos. Muchos de ellos viven en tristes campamentos de refugiados en distintos rincones del llamado Kurdistán o dispersos por el mundo. Después de haber presenciado, impotentes, como los milicianos del Estado Islámico profanaban sus templos, a cara descubierta. Y como saqueaban impunemente sus casas y propiedades, confiscando sus tenencias. Algo siempre difícil de olvidar, que marca a fuego a la gente. Lo cierto es que los fieles de la que es la primera religión del mundo han visto así como se los expulsaba de las tierras propias, muy cerca de las cuales históricamente naciera su fe cristiana.

Desde el brutal genocidio otomano de los armenios y de los asirios, en 1915, los cristianos han sido también lentamente erradicados de Turquía.

Luego, los griegos fueron expulsados de Asia Menor, en 1922. Los templos y monasterios fundados en su momento por los apóstoles y los discípulos de Jesús han sido, en muchos casos, destruidos o están convertidos en ruinas.

Tras ello vino la guerra civil del Líbano, país que fuera el único de Medio Oriente con una mayoría cristiana: la maronita. Ya no lo es. Sus cristianos han perdido la predominancia que tuvieran. En cambio, el Líbano está sustancialmente en manos de la organización musulmana: “Hezbollah”, digitada -con rienda corta- desde Irán. Ya no hay cristianos ni en el sur del país ni, menos aún, en el valle de Bekaa. Tan sólo musulmanes, en lo que es ya una absoluta homogeneidad prevaleciente. Los viejos propietarios de la tierra han devenido en muchos casos casi intrusos, en lo que es una realidad distinta provocada por aquellos que se empeñan en rescribir la historia a su gusto y paladar.

La antedicha es una secuencia realmente deprimente, razón por la cual el mundo occidental ya casi no habla de esta conmovedora tragedia de los cristianos. Que es real y continúa ocurriendo. Una desgracia que ciertamente duele y es perversa.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Acerca del “deterioro de los términos de intercambio”

Por Gabriel Boragina: Publicado el 17/7/16 en http://www.accionhumana.com/2016/07/acerca-del-deterioro-de-los-terminos-de.html

 

“Otro canal a través del que se filtra el complejo de culpa es por medio del llamado deterioro en los términos de intercambio. Con esto se quiere decir que los países pobres reciben cada vez menos a cambio de entregar cada vez más de lo que ellos producen. Es decir, habría un deterioro en la relación de cambio de productos manufacturados frente a los no-manufacturados en detrimento de estos últimos, con lo que tendría lugar una explotación sistemática.

Hay varias observaciones que hacer a este esquema. En primer lugar, término de intercambio quiere decir precio relativo, lo cual, en sí mismo, no significa nada respecto de mejoras o empeoramientos. Por ejemplo, en la época en que aparecieron los primeros automotores, éstos tenían cierta relación de cambio (términos de intercambio) con la cebada, hoy esa relación comparada con aquella época le es desfavorable al automotor ya que se ha convertido en un bien de uso popular y, sin embargo, los resultados operativos y los patrimonios de la industria automotriz son más favorables que en el período anterior.”[1]

Los primeros automóviles eran muchísimo más caros, no sólo en relación a la cebada sino también en la de muchos otros bienes de producción y de consumo. En consecuencia, si siguiéramos la absurda teoría del deterioro de los términos del intercambio (en adelante DTI) tendríamos que llegar a la también no menos irrazonable conclusión de que los bienes industriales estaban en una posición económica y patrimonial inicial muchísimo más ventajosa que la de los bienes no-industriales, precisamente la situación inversa que pretenden querer demostrar los defensores de esta desatinada tesis. En el ejemplo dado por el autor que ahora citamos, los coches eran mucho más caros que la cebada, pero como no hace falta demostrar más que por medio del sentido común y la simple observación de nuestro entorno, que con el tiempo, el progreso tecnológico y –fundamentalmente- la producción en serie, los automotores se han multiplicado y difundido de tal modo que se operó un fenómeno de masificación que, a su turno, determinó la paulatina baja del precio de adquisición de cada unidad automotriz, lo que a la luz de la teoría del DTI debería haber implicado una situación muy desfavorable para aquella industria, sin embargo –y como es evidente a todas luces- la realidad es que ha ocurrido todo lo contrario, empeoraron los términos de intercambio para el automotor, pero la situación patrimonial de las industrias automotrices mejoró cuantiosísimo.

“En las series estadísticas del “deterioro de los términos de intercambio” muchas veces se suelen comparar cosas distintas. Por ejemplo, en una columna se pone “trigo” y en otra “tractores” pero los tractores van cambiando de características según sean los cambiantes modelos, mientras que el trigo es el mismo y producido en mejores condiciones, en buena parte debido a los mejores tractores. Por último, si observamos la alta proporción de bienes no-manufacturados que comercian entre sí los países “desarrollados”, deberíamos concluir que los países más ricos se estarían explotando entre sí.”[2]

No se pueden comparar términos de intercambio entre bienes de características heterogéneas, el cotejo -para que adquiera alguna validez- debería hacerse entre productos homogéneos. Pero los partidarios de la “teoría de la dependencia” y del DTI no proceden de dicha manera lógica, sino que van por la vía ilógica. El ejemplo es altamente categórico en cuanto nos ilustra de qué manera ciertos tipo de bienes industriales (en el caso tractores) no solamente van cambiando a diferencia de productos como el trigo, sino que, a la par que los términos de intercambio se van deteriorando respecto de los tractores en la medida que sus costos se abaratan en función de mejoras tecnológicas y las señaladas también en el párrafo anterior de acuerdo a su mayor demanda, pese a todas dichas aparentes desventajas respecto del DTI, contribuyen a que productos de características muy diferentes (como la cebada del ejemplo anterior o el trigo del actual) respecto de los bienes que incorporan innovaciones tecnológicas, sean elaborados en mayor cantidad y en mejores condiciones que nunca antes, con lo que nuevamente se desmorona la tesis del DTI.

“Generalmente se sostiene que el deterioro de los términos de intercambio es especialmente alarmante en los casos de las ex-colonias ya que han sido, en todos los órdenes, las víctimas principales de la explotación. Pero esto último tampoco es cierto. No puede afirmarse que siempre las colonias se han retrasado por estar en esa condición. Pensemos en los casos de miseria de lugares tales como Nepal, Etiopía, Liberia, Tíbet y Afganistán que nunca fueron colonias frente a los casos, por ejemplo, de Hong-Kong y los Estados Unidos como colonias británicas. Por esto es que la entrega coactiva de recursos, principalmente por parte de los Estados Unidos, frecuentemente se han destinado a ex-colonias “para compensar” y de ese modo “ganar amigos” en las zonas más sensibles.”[3]

No son los “términos de intercambio”, sino la filosofía y política económica imperantes las que determinan la riqueza o pobreza de las naciones tal como bien instruyen los casos que se nos ofrecen anteriormente. Para comenzar, ha quedado bien refutada en los párrafos precedentes la tesis o teoría del deterioro de los términos del intercambio (DTI). No hay tal. Y, por lo tanto, difícilmente pueda achacarse a dicha falacia la diferente suerte económica de un lugar respecto de otros. Como se comenzó diciendo, las paridades, precios o términos de intercambio –que, al fin de cuentas, vienen a ser todos, la misma cosa- varían en función de los diferentes intercambios, estados y procesos que se desarrollan en el mercado. Si el mercado es totalmente libre, todas las partes implicadas en la transacción van a salir beneficiadas. En contraposición, si el mercado está adulterado por el gobierno, los resultados serán más negativos. Por lo demás, y como bien lo recuerda el autor citado, la alta tasa de productos no-manufacturados que comercian “entre sí los países “desarrollados”, nos llevaría a que “deberíamos concluir que los países más ricos se estarían explotando entre sí”.

[1] Alberto Benegas Lynch (h) Las oligarquías reinantes. Discurso sobre el doble discurso. Editorial Atlántida. Pág. 191 a 193.

[2] Alberto Benegas Lynch (h) Las oligarquías…ob. cit. Pág. 191 a 193.

[3] Alberto Benegas Lynch (h) Las oligarquías…ob. cit. Pág. 191 a 193.

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

La Unión Europea define las posibles concesiones a Gran Bretaña

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 18/2/16 en: http://www.lanacion.com.ar/1872105-la-union-europea-define-las-posibles-concesiones-a-gran-bretana

 

El refrendo que convocará el primer ministro David Cameron, en función del cual Gran Bretaña votará si decide quedarse o salir de la Unión Europea, se acerca rápidamente y hasta podría tener lugar a mediados de este año, quizás el próximo 23 de junio.

El tema avanza en medio de una crisis dura que golpea al Viejo Continente: la provocada por la masa de inmigrantes llegados desde el norte de África, Afganistán y Medio Oriente. Porque muchos de los que llegan -con la esperanza de una nueva vida al hombro- procuran afincarse en Gran Bretaña. Razón por la cual, los pasos de Calais y Dunquerque hoy contienen enormes campamentos de refugiados que, desde allí, apuntan a cruzar -de mil distintas ilegales maneras- el Canal de La Mancha. El villorrio levantado en Calais, que luce como el más preocupante, se considera el asentamiento más grande de Europa y está provocando toda suerte de manifestaciones callejeras, de muy distintos signos.

A lo que se agregan las preocupaciones por la vigencia de la democracia y sus libertades esenciales en Hungría y Polonia. Y la posibilidad de una nueva crisis económica en Grecia, en muy pocos meses. Esas distintas convulsiones no ayudan precisamente cuando de enfrentar el proceso vinculado con el próximo referendo británico se trata.

Gran Bretaña -recordemos- votó en 1975 por quedarse en lo que entonces era la Comunidad Económica Europea, a la que se había integrado dos años antes. Desde entonces ese país no ha tenido plebiscito alguno sobre las cuestiones europeas.

Más de cuarenta años después, la cuestión de pertenecer -o no- a la Europa integrada se vuelve ahora a poner de pronto sobre la mesa británica.

Hace ya medio siglo desde que la Unión Europea ha sido crucial para asegurar la paz, la prosperidad y el diálogo entre los europeos. Y para mantener el estado de derecho. Por ello, la cuestión no es menor. Ocurre que, más allá de la propia Gran Bretaña, está también en juego la estabilidad misma del Viejo Continente. Una posible crisis existencial, entonces.

Como resultado de las intensas negociaciones previas, la Unión Europea acaba de dar a conocer el posible esquema de cambios en su relación con Gran Bretaña, que debería ser aprobado por los 28 estados miembros en los próximos días. Una “cumbre” especial, convocada para el 18 y 19 de febrero definiría los términos del acuerdo final entre las partes, que para David Cameron debiera conformar lo que llama un “mejor arreglo” (con Europa) para Gran Bretaña, que es precisamente lo que el líder británico prometiera a sus conciudadanos.

Los cambios propuestos

El documento que contiene la propuesta tiene 17 páginas. Entre los cambios que podrían eventualmente hacerse, aparecen -como cabía esperar- todas las propuestas de David Cameron.

Primero, el derecho a restringir, aunque sólo por un plazo máximo de cuatro años, los beneficios sociales a los inmigrantes que llegan a Gran Bretaña provenientes de otro Estado Miembro de la Unión, cuando el flujo de pronto sea excepcional. Un “freno para las urgencias”, entonces.

Segundo, se aclara la interpretación de un principio europeo que preocupa a los británicos, el de avanzar todos hacia “una unión más estrecha entre los pueblos”. Lo que parece impulsar hacia una unificación política europea cada vez más profunda, en contra de lo que Gran Bretaña desea. Nada de “marchas forzadas” hacia la integración, postula Cameron. Para solucionar el tema, se aclararía que ello se haría “de manera compatible con diferentes caminos de integración” y que el principio “no obligará a todos los miembros de la Unión a buscar un destino común”, sino tan sólo a aquellos que efectivamente compartan ese objetivo.

Tercero, se garantizaría la no interferencia adversa europea, sin contar con discusiones profundas y mayorías calificadas, con las regulaciones que tienen que ver con el enorme mercado de capitales británico que es el más importante -y avanzado- de Europa, pese a que Gran Bretaña está entre los nueve miembros de la Unión Europea que no han adoptado el “euro”. Es más, con Dinamarca, su posición nacional es hoy claramente contraria a su adopción.

Cuarto, definir que cuando un número a definirse de Parlamentos nacionales (por ahora 16 de ellos, esto es el 55% del total) se oponga concretamente a la vigencia de una norma de origen europeo por entender que ella no está de acuerdo con el “principio de subsidiariedad”, ésta será bloqueada para dar lugar a una discusión más profunda de su contenido.

Para David Cameron, si todas esas propuestas se aprueban, su decisión sería la de defender la continuidad en la relación de su país con la Unión Europea. Pero lo cierto es que, además del referendo que defina la posición británica, los 28 Estados Miembros de la Unión Europea deberán aprobar específicamente lo que finalmente se convenga con Gran Bretaña, necesidad que conforma una tarea de alta complejidad política.

Para el futuro político de Cameron, el momento es también decisivo. Aún tiene por delante cuatro años más de mandato. Si la renegociación con la Unión Europea termina bien, deberá reorganizar sus fuerzas y concentrarse en gobernar, de modo de aspirar a perdurar. Si en cambio ella fracasa, para Cameron serán eventualmente cuatro años de tensas negociaciones de salida de la Unión Europea, siempre y cuando la dimensión de su derrota no lo fuerce a tener que alejarse del gobierno de inmediato, lo que no puede descartarse.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Podemos reírnos (y la FIFA)

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 26/6/15 en: http://www.s21.com.gt/colaboracion/2015/06/26/podemos-reirnos-fifa

 

Los humanos somos más conservadores de lo que creemos, tanto que ante una situación desagradable solemos huir en la misma dirección del problema en lugar de virar 180 grados. Es que el cosmos es conservador, ya que todo evoluciona lentamente y siempre hacia adelante porque la evolución supone avanzar.

Las recientes elecciones en España lo muestran: el oficialismo de derecha —el Partido Popular— resultó más estatista que lo anunciado causando un bajón económico y un aumento de la corrupción. Así, el alto grado de decepción ciudadana se tradujo en un aumento de los votantes por partidos que proponen aún más coerción estatal.

El oficialismo quedó primero (27%), pero se le esfumaron 2.4 millones de votos al crecer, sobre todo, el partido de izquierda Podemos y Ciudadanos de centroderecha. Ahora, claramente esta de izquierda es incoherente y, por tanto, inoperante, con lo que nada va a cambiar realmente. Por caso, proponen tolerancia cero contra la corrupción, pero también aumentar el peso de la burocracia estatal.

El Estado es el monopolio de la violencia con el que “gobierna”; es decir, crea “leyes” obligatorias contradiciendo al mercado donde las transacciones son voluntarias: compra y vende quienquiera lo que desea. Pero el cumplimiento de “leyes” que implican actos no voluntarios, supone la existencia de un árbitro que impone dicha “ley” —funcionario, policía, juez, etc.—, que es susceptible de ser sobornado, y así la corrupción crece a la par del estatismo que es lo que Podemos propone. Sí que hay corrupción en el “ámbito privado”, como en la FIFA, pero todo se resume a privilegios otorgados por burócratas como monopolios o exclusividades de mercado a ONG privilegiadas por los políticos.

Basta comparar los índices de corrupción con los de libertad para observar que, a más estatismo, más corrupción. Según Transparencia Internacional, España, que en 2004 estaba en el puesto 22, hoy bajó al 38 entre los países menos corruptos. Los más corruptos son Somalia en el lugar 177; Corea del Norte, 176; Afganistán, 175; Sudán, 174, y Sudán del sur, 173. Y los menos corruptos son Dinamarca, en el puesto 1; Nueva Zelanda, 2; y Finlandia, 3. Uruguay es el primer país de América Latina, en el lugar 20, detrás de EE. UU.

En el índice de libertad elaborado por The Heritage Foundation, Dinamarca está en el puesto 11; Nueva Zelanda, 3; Finlandia, 19; EE. UU., 12; Uruguay, 43; Chile, 7; mientras que Uzbekistán está en el 160; Turkmenistán, en el 172; Corea del Norte, 178, y sobre el resto ni siquiera es posible recabar datos.

En fin, como revoluciones no existen realmente, son buenas las reglas que propone Srdja Popovic (Belgrado, 1973) fundador de Otpor, movimiento estudiantil determinante en la caída de Slobodan Milosevic. Entre las prácticas que recoge en su libro, Blueprint for revolution, para lograr la victoria a través de protestas pacíficas, destaca la de conservar la vida (“Si mueres, no habrá revolución”), conservar la libertad (“No se emprenden protestas desde la prisión”) y la más recomendable para usar contra las incoherencias de Podemos: “El risactivismo”, táctica basada en el humor y el ridículo “para minar la autoridad”.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.

Japón recorta su perfil pacifista

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 9/7/14 en: http://www.lanacion.com.ar/1708248-japon-recorta-su-perfil-pacifista

Tras la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, su Constitución -en cuya redacción contribuyeron directamente los norteamericanos, en 1947- incluyó una “cláusula pacifista” expresa. Me refiero a su artículo 9, que dice que “el pueblo japonés renuncia a la guerra como derecho soberano y a la amenaza o al uso de la fuerza como forma de resolver las disputas internacionales”. Para ello, agrega, “no se mantendrán, en adelante, fuerzas de tierra, mar o aire, así como otras capacidades de guerra”. Por ello los soldados japoneses no han disparado nunca un tiro contra tropas enemigas. En verdad Japón no ha estado involucrado militarmente en ningún conflicto armado desde 1945.

No obstante, lo cierto es que Japón tiene, desde 1954, modernas fuerzas militares para asegurar su derecho de defensa. Esto está, por cierto, en absoluta consonancia con el derecho inmanente a la legítima defensa que tienen todos los Estados, emanado expresamente del artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, para el caso de ataques armados.

Hace ya una década, el primer ministro Junichiro Koizumi comenzó de alguna manera a debilitar la referida noción constitucional sobre la que se que edifica el pacifismo japonés. Lo hizo al prestar apoyo logístico en la guerra de Afganistán. Para luego enviar algunas tropas a Irak, aunque estrictamente hablando, sin capacidad combativa. Esto es apenas como un apoyo no armado. Pero con autorización de usar sus armas excepcionalmente. Esto es, tan sólo en caso de ser agredidas.

Bajo la gestión del actual primer ministro nacionalista de Japón, Shinzo Abe, el pacifismo constitucional japonés ha continuado su proceso de erosión. Primero, con la conformación de un Consejo Nacional de Seguridad, inspirado en el similar norteamericano. Luego, con la sanción de una ley que protege los secretos de Estado. Y, además, con la flexibilización de las normas que hasta ahora restringieron las ventas japonesas de armas al exterior.

Esto ha sido consecuencia directa de las crecientes tensiones navales y aéreas con China, respecto de las islas japonesas emplazadas en el Mar del Este de China a las que Japón denomina como Senkaku. Apenas ocho peñascos en cuya vecindad habría importantes yacimientos de hidrocarburos.

Para algunos, este proceso está acercando paulatinamente a Japón a la “normalidad”. Esto es, sacándolo de la situación patológica -casi de indefensión- en la que el mencionado artículo 9 de su Constitución lo había puesto. Lo que tiene que ver con la sensación de debilitamiento que algunos perciben respecto del escudo militar de protección brindado hasta ahora al Japón por los Estados Unidos desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Lo cierto es que el camino se ha recorrido sin tocar formalmente el texto constitucional. Reinterpretándolo. Con alguna cuota de flexibilidad, claro está. En lugar de tratar de modificar la Constitución, lo que supone transitar un proceso complejo en el que primero debe obtenerse la aprobación parlamentaria con una mayoría de los dos tercios y, luego, confirmarse la reforma mediante su aprobación en un referendo constitucional nacional.

Abe acaba de dar un paso más hacia la flexibilización de la “cláusula pacifista” de su Constitución al declarar recientemente que Japón, a su modo de ver, tiene “el derecho de defender a sus aliados”. Lo que, como política, debe ser ratificada por el parlamento nipón. Esto permitiría a Japón salir en auxilio de países que también hoy tienen algunos sonoros conflictos marítimos fronterizos con China, como es, por ejemplo, el caso de Filipinas, o el de Vietnam.

El nuevo avance japonés en dirección a la flexibilización de su doctrina nacional en materia de defensa ha provocado reacciones adversas y preocupación en China, que acusa al Japón de dar un paso que supone poner en peligro la paz y seguridad regionales.

Buena parte del propio pueblo japonés, según sugieren las encuestas, está en contra del debilitamiento del pacifismo hasta ahora característico de su país. Hablamos de la mitad de los entrevistados. Contra apenas un tercio que, al ser preguntado, se manifiesta a favor de la política de Abe, reconociendo las nuevas realidades geopolíticas del mundo y de la región. Por esto, no sorprende que hayan ocurrido las primeras manifestaciones callejeras de repudio a la política de Abe en materia de defensa.

Hasta ahora, sin embargo, la popularidad de Abe no parece haberse resentido sensiblemente por lo actuado en materia de defensa. Tampoco por haber visitado, simbólicamente, el llamado santuario de Ysukuni, donde están enterrados los líderes japoneses de la época de la Segunda Guerra Mundial, considerados por algunos como héroes nacionales y, por otros, como criminales de guerra. Lo que es bien diferente.

Lo cierto es que hay muchos japoneses que están realmente identificados con el carácter pacifista que imprime al país su Constitución. Y seguramente lo defenderán. Si, de alguna manera, el tema llegara de pronto a la Suprema Corte, debe recordarse su tendencia a no inmiscuirse en las cuestiones que tienen que ver con la seguridad del Estado, respecto de las cuales, sostiene el alto tribunal, la responsabilidad primaria de conducirlas pertenece al Poder Ejecutivo. Lo que las transforma en “no judiciables”.

Todo un cambio. Realizado paso a paso. Pero con coherencia. Atribuible a lo que algunos están calificando como el “revisionismo” chino, que hoy inquieta al mundo del mismo modo en que lo hace el revisionismo ruso, bastante más asertivo ciertamente.

En ambos casos, porque el “revisionismo” se invoca para consolidar los liderazgos nacionales en sus respectivas regiones inmediatas de influencia. Para lo cual se está recurriendo, lamentablemente, a mostrar (y, en el caso ruso, hasta a utilizar) la fuerza militar.

Puede anticiparse que, cuanto más parezca debilitarse el liderazgo internacional de los norteamericanos, más impulso tomará seguramente el derrotero que Abe está trazando para su país en materia de política de defensa. Por esto acaba de crear una nueva cartera ministerial, a cargo de las operaciones de apoyo militar a los aliados de Japón. Con razón Maquiavelo decía que un cambio siempre prepara otro.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.