CAMBIO DE CICLO

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 2/10/19 en:  https://www.sotograndedigital.com/2019/10/01/cambio-de-ciclo-por-carlos-rodriguez-braun/

 

Ahora que llega el otoño, y empieza a llover en Sotogrande, podemos reflexionar sobre otro tipo de precipitación: ¿estamos cerca de un cambio en el ciclo económico o a las puertas de una crisis?

Habrá quien proteste por la pregunta, alegando que no podemos estar próximos a un colapso cuando aún no hemos superado plenamente el anterior. Sin embargo, se trata de una percepción errónea, porque en realidad la economía española lleva seis años creciendo, y a bastante buen ritmo. Dejamos atrás la crisis en el año 2013.

Carlos Rodríguez Braun

Y tampoco es cierto que, considerando que no todos los indicadores son mejores que los registrados en 2007, entonces hay que concluir que seguimos atrapados en la última gran caída de la actividad económica. Recordemos que ese año marcó el final de un ciclo notablemente prolongado de expansión, iniciado en 1993. Por fin, esas percepciones equivocadas son relativamente frecuentes, y operan en los dos sentidos, tanto en las expansiones como en las recesiones.

Sea como fuere, y dando por sentado nuestra completa e inerradicable ignorancia sobre qué sucederá en el futuro, lo que sí podemos constatar es que el ritmo de crecimiento de la economía española se está desacelerando. Los indicadores son a estas alturas suficientes como para afirmarlo, en términos de actividad, empleo y comercio exterior.

La situación internacional tampoco es halagüeña, no solo por el freno de varias economías en Europa y fuera de ella, sino también por la incertidumbre que afecta a tres campos importantes: el Brexit, la guerra comercial entre China y Estados Unidos, y la política monetaria.

Es verdad que tales incógnitas pueden despejarse de manera positiva, pero no lo veo probable, especialmente en el caso de los bancos centrales, cuyas políticas han sido a mi juicio demasiado expansivas durante demasiado tiempo. Esto rara vez termina bien.

Por lo tanto, conviene que nos preparemos para un nuevo escenario con más dificultades, o incluso un cambio de ciclo. Si nuestros gobernantes fueran precavidos, lo que estarían haciendo ahora es bajar gastos e impuestos y flexibilizar los mercados, para amortiguar cualquier golpe negativo en ciernes. No lo están haciendo, y, lo que es peor, no está nada claro que lo vayan a hacer en el futuro.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

Sin subsidios, habría menos inflación

Por Iván Carrino. Publicado el 17/9/15 en: https://igdigital.com/2015/09/sin-subsidios-habria-menos-inflacion/

 

Una eventual eliminación de los subsidios económicos sincerará los precios de las tarifas de los servicios públicos, pero es una política necesaria para reducir una inflación que se encuentra en niveles récord en el mundo.

Como si se tratara de la varita mágica que usan los magos, el Ministro Kicillof defendió la política de subsidios ya que sostiene que es “antiinflacionaria, genera actividad y reduce la pobreza”.

La afirmación es cuanto menos curiosa. Por un lado, porque si fuera así, lo único que deberían hacer todos los gobiernos del mundo sería dedicarse a subsidiar la mayor cantidad de actividades posibles.

Por el otro, porque desde el año 2007, los subsidios económicos (aquéllos destinados a cubrir la diferencia entre lo que los consumidores pagan por la luz, el gas y el transporte y lo que las empresas proveedoras deberían cobrar para hacer rentable su negocio) crecieron a un ritmo del 60,4% anual promedio y pasaron de representar el 9,5% del gasto público a orillar el 20% el año pasado.

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Sin embargo, conjuntamente con este incremento, también se verificó, año tras año, la suba de los precios, del nivel de pobreza y el estancamiento de la actividad económica.

El ministro no está solo. Un reciente informe del centro de políticas públicas CIPPEC advierte que una rápida eliminación de los subsidios económicos, con el consecuente sinceramiento de las tarifas de servicios públicos, impactaría al alza en la inflación.

El informe del CIPPEC, sin embargo, entra en una contradicción. En las primeras páginas del mismo se puede leer que “el gasto en subsidios es financiado por transferencias del Banco Central al Tesoro, las cuales son, a su vez, la principal causa detrás de la inflación”. Poco después, sin embargo, se afirma que un sinceramiento de tarifas que permita eliminar subsidios “…sumaría en lo inmediato un 4% a la inflación”.

La contradicción es evidente: ¿cómo puede ser que una política que es vista como la principal causa detrás de la inflación, al ser revertida, incremente la inflación?

El problema aparece porque se confunde el proceso inflacionario con las herramientas que se utilizan para intentar medir su magnitud.

En general, existe consenso entre los economistas acerca de que la inflación es el aumento generalizado de los precios o la pérdida continua del poder de compra de la moneda. También existe consenso respecto de que la causa de la inflación es el aumento excesivo de la cantidad de dinero en circulación.

En este marco, la política de subsidios es claramente inflacionaria. Como el gasto que se destina a este fin es financiado con la emisión monetaria del Banco Central, el poder adquisitivo de los pesos que tenemos en el bolsillo cae. Por ello, resulta evidente que reducir los subsidios económicos, así como otros elementos del gasto público, son políticas antiinflacionarias y no lo contrario.

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Ahora bien, para medir la inflación, tanto el gobierno como las consultoras privadas toman una canasta de consumo de referencia, dentro de la cual no solo está el precio del pan y de la leche, sino también el de servicios básicos como energía, gas, transporte y agua.

Por este motivo, una suba en el precio de estos servicios impactará en el precio de toda la canasta, encareciendo el costo de vida al llevarlo a un nivel realista y acorde con una economía menos intervenida por el gobierno.

Claramente, en el corto plazo, podremos ver una suba del precio de esa canasta, pero dado que la caída del gasto reducirá el déficit fiscal, entonces también será menor la emisión monetaria y, finalmente, menor la inflación.

Los subsidios económicos no sirvieron para reducir la inflación y tampoco para dinamizar la actividad económica. Muy por el contrario, la emisión monetaria que se utiliza para financiarlos generó una de las inflaciones más altas del mundo, lo que dio lugar al cepo cambiario y al estancamiento económico, algo que el informe de CIPPEC reconoce expresamente.

Finalmente, es cierto que hay que preocuparse por los sectores más vulnerables a la hora de decidir eliminar los subsidios, pero no debe dejarse de lado cómo afectan a esos mismos sectores el déficit fiscal, una inflación récord mundial y el cepo cambiario, tres factores que, combinados, están destruyendo la economía argentina.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano.