Más sobre la tragedia de los comunes. ¿Desarrollar modelos para ver si las soluciones son posibles u observar las que ya han encontrado las mismas comunidades?

Por Martín Krause. Publicado el 26/12/19 en: https://bazar.ufm.edu/mas-la-tragedia-los-comunes-desarrollar-modelos-ver-las-soluciones-posibles-u-observar-las-ya-encontrado-las-mismas-comunidades/

 

Otro sobre problemas de los comunes. En este caso Nicolas Quérou, de la Universidad de Montpellier en un paper que se titula: Interacting collective action problems in the Commons: https://halshs.archives-ouvertes.fr/halshs-01936007/document

 

“Consideramos un entorno donde los agentes están sujetos a dos tipos de problemas de acción colectiva. Uno, la extracción individual de cualquier usuario del grupo induce una externalidad en otros en el mismo grupo (problema intragrupo), mientras que la extracción agregada en un grupo induce una externalidad en cada agente en otros grupos (problema intergrupo). Un ejemplo ilustrativo de tal configuración corresponde a un caso en el que un recurso de fondo común se extrae conjuntamente en áreas locales, que son administrados por grupos separados de individuos que extraen el recurso en su respectiva ubicación. La interacción entre ambos tipos de externalidad es demostrado que afecta los resultados obtenidos en modelos clásicos de recursos comunes.

Mostramos cómo los fundamentos afectan las estrategias individuales y bienestar comparado con los problemas comunes de referencia. Finalmente se analizan diferentes iniciativas (cooperación local, acuerdos entre áreas) para evaluar si pueden aliviar los problemas y comprender las condiciones bajo el cual lo hacen.”

El trabajo se plantea las siguientes cuestiones:

“Las principales preguntas de investigación del presente estudio se pueden describir de la siguiente manera. Primero, ¿importa esta interacción entre los problemas de acción colectiva? Es decir, ¿Siguen siendo válidas las conclusiones de los modelos habituales de bienes comunes? Segundo, si tal interacción importa, ¿cómo impacta la acción colectiva intragrupal entre grupos? (y viceversa)? Finalmente, ¿esto a su vez impacta el efecto de cooperación y el surgimiento de acuerdos intergrupales?”

Aunque el tema es interesante e importante, prefiero el trabajo de Ostrom, quien analizara las situaciones reales, es decir, las soluciones que la misma gente encontró a lo largo del tiempo, en lugar de desarrollar modelos sobre situaciones hipotéticas. Es decir, parece más interesante la sabiduría de los que se enfrentaron con problemas específicos. La teoría, eso sí, debería ayudarnos a comprender esas soluciones. Los modelos, buscan muchas veces responder si la cooperación es posible, si la solución al problema de los comunes es más o menos factible…., en teoría. Pero si lo han resuelto en la práctica, creo que es mejor desarrollar modelos a partir de eso.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade). Síguelo en @martinkrause

Las encuestas, las urnas y una genuina rebeldía

Por Eduardo Filgueira Lima. Publicado el 28/11/15 en http://www.cepoliticosysociales-efl.blogspot.com.ar/2015/10/las-encuestas-las-urnas-y-una-genuina.html.

 

En las recientes elecciones presidenciales los resultados distaron mucho de ser los previstos por las innumerables encuestas realizadas.

Las encuestas de opinión son una forma de investigación muy utilizada en ciencias sociales. Habitualmente se toma en consideración que si su metodología, su representatividad muestral y los métodos de evaluación son los adecuados es esperable cierta aproximación (aún estimando algún margen de error), pero en todos los casos su índice de confianza debería ser mayor del 95%.

Sin embargo este no fue el caso respecto de los pronósticos previstos por las consultoras para las recientes elecciones.

Dejando de lado que muchas empresas que las realizan son en realidad operadores políticos que intentan incidir sobre la opinión pública, esta consideración no se da en todos los casos. Lo relevante fue la gran dispersión (entre si) de los pronósticos por un lado y por otro que los mismos hayan estado muy alejados de los resultados finales.

Tanto es así que pareció evidente que incluso resultaron una sorpresa para los mismos candidatos. Nadie esperó el nuevo escenario.

No es el caso de introducirnos en el amplio campo de la metodología de la investigación en ciencias sociales, pero si en lo que cabría para explicar en la medida de lo posible, el comportamiento de la acción colectiva.

Los individuos tomamos decisiones todos los días, en las más diversas cuestiones, en infinitos temas y de diferentes formas. Y no en todos los casos nuestras decisiones son las mismas, entre lo que unos y otros deciden, como también pueden llegar a ser diferentes a las que uno mismo ha tomado en diferentes momentos.

Lo que debe considerarse es que las decisiones que cada uno toma son siempre subjetivas y están reguladas por la valoración de la utilidad marginal que cada uno otorgue a las consecuencias de su decisión, aunque en ello también se debe atender que otros aspectos (Ej. emocionales, psicológicos, culturales, conocimientos, etc.) que también forman parte importante en la toma de decisiones, lo que supone una conducta de racionalidad condicionada.

En 1651 Thomas Hobbes publicó su obra más conocida Leviatán, en el que nos dice: “..los hombres en apariencia suelen ser más iguales que desiguales, y es por ello que pueden desear las mismas cosas,… lo que los conduce a un estado de guerra permanente en su lucha por ellas,..(…)…el estado de guerra no es deseable para los hombres, porque en tal estado de naturaleza, no pueden dedicarse a sus tareas de la industria y el comercio,…(…),…el primer objetivo de los hombres es la búsqueda de la paz, pero ello supone que declinarán sus armas y su actitud de guerra,…(…),…para que la paz sea garantizada por el poder absoluto del monarca que velará por ella, cuidando la vida y seguridad de sus súbditos,..”

Estos párrafos merecerían muchas consideraciones. Por ejemplo que para Hobbes parecería que el hombre es más egoísta que cooperativo, aunque resulta contradictorio que sea de tal forma si es que necesita dedicarse al comercio y a la industria y a las tareas que pueden hacer su vida mejor, para lo que inevitablemente necesita intercambiar y cooperar con otros ya que ello es un supuesto inevitable en un orden social en el que producir, comerciar e intercambiar solo puede darse entre más de uno y aún en muchos casos –asumiendo su propio egoísmo– de él resulta que con sus acciones y decisiones puede aún sin proponérselo beneficiar a otros[1].

Lo anterior nos conduce a pensar que de la misma forma que sucede la espontánea búsqueda de equilibrio en el mercado, por la toma de infinitas decisiones que a cada momento asumen los individuos para sus intercambios, la sociedad encuentra “su” equilibrio en las infinitas decisiones que muchos individuos toman en cada momento, en un proceso dinámico y complejo, cuyo sustrato son sus preferencias, y su agregación nos presenta un resultado social.

Este proceso cuyo dinamismo es incontenible en el mercado se encuentra en el mismo en una búsqueda permanente pero asintótica de un equilibrio que nunca alcanza. Salvo que uno pudiera en un momento determinado detener ese proceso y decir: “aquí,.. ahora,.. y en estas condiciones –y solo para este proceso– este es el punto de equilibrio”.

Las elecciones son precisamente eso: lo que no se puede hacer (imposibilidad fáctica) en el mercado, en la vida social se detiene (asumamos esto como una figura teórica) el proceso dinámico de interacción, para poder decir “este es el punto de equilibrio que la sociedad ha preferido –como expresión de “preferencias agregadas”– en este momento, en estas circunstancias y para esta decisión,..”

Si por ejemplo hablamos de la paz, seguramente todos la valoramos y deseamos vivir en esa condición. Eso no quiere decir que la paz sea igualmente importante para todos, ni que todos entiendan la paz de la misma manera.

Para algunos la paz puede en la valoración de sus preferencias ser una condición de máxima importancia y para otros una condición relativa y hasta puede ser intrascendente o incluso (en un grado menor) lo sea algún grado de violencia o agresión. Me refiero a la diferente intensidad de la valoración de preferencias individuales.

Pero aún existiendo las diferencias, el valor de la paz y el menor grado de violencia o agresión posibles, son de suponer lo deseable o preferible en el ciudadano medio. Porque ello –retomando a Hobbes– permite a cada uno hacer su vida más útil y provechosa, para dedicarse al comercio, a su vida, a su familia, al ocio, y a todo tipo de intercambios que le permitan llevar adelante su propio proyecto de vida.

Y para ello Hobbes supone un contrato implícito entre gobernantes y gobernados, en que los primeros garantizan esa primera condición: convertirse en garantes de la paz.

Y recurro a su concepción solo de manera metafórica ya que soy de la opinión que las instituciones nacen y evolucionan hacia un orden social espontáneo[2] producto de infinitos intercambios entre los ciudadanos, que los gobernantes no pueden controlar,.. aunque sin límites lo intenten.

De cualquier forma bien vale la metáfora del contrato hobbesiano para explicar que lo acontecido en nuestra sociedad es mayoritariamente valorado como una forma de ruptura o incumplimiento de ese hipotético “contrato” por el gobierno, asunto que J. Locke legitima como una genuina rebelión social ante el soberano que no responde al mandato de los ciudadanos.[3]

Porque el gobierno en sus formas –como intermediario entre el Estado y los ciudadanos, lo que modela la democracia[4]– ha ejercido esa intermediación imponiendo una forma u otra, en mayor o menor medida, la oposición de unos contra otros, tanto como que la violencia, la agresión, o la descalificación sean moneda corriente.

El gobierno ha perseguido desde los medios adictos o afines, los oficiales, hasta el atril de la Casa de Gobierno, o las cadenas nacionales, todas las formas posibles de agresión y descalificación a todo aquel que no se aviniera a sus deseos, a todo aquel que apenas pusiera en duda sus decisiones o sus “verdades”.

También existió coerción y coacción contra empresas que intentaron publicar sus propias estadísticas. Contra otras empresas hubo multas y persecución selectiva por el organismo de control impositivo. Como objetivos de su acción fueron a su vez los medios de comunicación y los periodistas críticos. O la coacción sobre la Justicia. Toda apreciación perdió legitimidad e ingresó en el campo de la duda, incertidumbre, carencia de autenticidad, certeza o respondía a oscuros intereses.

Y todo ello para sostener –sin ninguna disidencia– su relato épico, su forma de ver la realidad, que solo concibe a la sociedad (como lo hiciera C. Schmidtt) entre buenos y malos, ellos y nosotros: los que adhieren a nuestras ideas que son “nacionales” y “populares” y defienden a la gente (y de ello se ocupa el gobierno) y por otro lado los enemigos que son cipayos, explotadores, enemigos del pueblo, que lucran con las necesidades de la gente,..

Esta visión simplista y binaria del comportamiento de los individuos y de la sociedad, se ha impuesto y legitimado “de arriba hacia abajo”, como producto de similar origen y consecuencias que las que Hayek nos expone es su obra La fatal arrogancia[5] y ha sido en extremo dañina para la convivencia social.

De esta forma se ha perdido la noción de cohesión en pos de objetivos que pudieran –aunque fuera solo en parte– significar intereses que ofrezcan oportunidades de encuentro en puntos comunes de coincidencia para el individuo medio de nuestra sociedad. La sociedad en su conjunto fue maltratada.

Para muchos (por agregación de sus preferencias), pueden pensar que esta situación no solo no tiene importancia sino que a su vez es necesaria para mantener el liderazgo de quien propone y manda, y/o para mantener el relato épico, y/o para mostrar que la sociedad hobbesiana está presente y es justa porque los habilita a luchar por una verdad que consideran absoluta y omnipresente –que es solo la suya– y que en ellos tiene a sus defensores: los gladiadores. Y esa guerra les abona el ideario patriótico.

Sin dudas estas circunstancias conducen a una sociedad partida, a una sociedad en conflicto, a una sociedad en confrontación permanente, a un status social hobesiano, que solo supone la lucha de “nosotros vs. ellos”, que no conduce a nada, salvo la pérdida de la paz.

Si para Hobbes el estado de naturaleza imponía la paz como requisito pre-social y pre-político, de similar manera para muchos otros –y según mi opinión la mayoría– la paz es una condición y prerrequisito para lograr sus objetivos de vida y su pérdida significa su imposibilidad o un riesgo para lograrlos.

La forma de ejercicio del poder impuso a nuestra sociedad una convivencia fragmentada, y temerosa. Temor que extendió al vecino, al amigo o al familiar, o incluso a hablar libremente (incluso a las encuestadoras), porque las represalias estaban en la violencia, la descalificación o la agresión en cualquiera de sus formas y podían provenir de cualquier lado.

Los gladiadores, custodios del relato y la epopeya, se convertían en verdugos.

Los ciudadanos de a pié sintieron así amenazada hasta su propia libertad,..(y no siempre es cuestión de armarse para la guerra), sucedía que casi sin advertirlo (y entrando en el mismo juego), la misma ansiada paz se había esfumado. Algunos ya habían advertido de este proceso que denominaron “la grieta”.  Y estas son variables (dificlmente identificables) que no pueden recoger las encuestas con total fidelidad y de allí a su error de cálculo hay solo un paso. Eso no invalida las encuestas; solo da cuenta de sus limitaciones.

Y los ciudadanos tuvieron que optar. Las elecciones hicieron un “corte transversal” en la vida social, para preguntarles por sus preferencias agregadas y en una sociedad lastimada, las expresiones fueron muchas, pero la preferencia agregada, en función de la utilidad marginal esperada, hizo optar a la mayoría por quienes le permitían no solo un cambio, sino la esperanza de recuperar la paz. Una genuina rebeldía en el sentido lockeano.

En la Argentina se respira ahora un aire nuevo.

La mayoría espera que la sociedad hobbesiana –en estado de guerra y crispación permanente– sea en poco tiempo solo un lejano e ingrato recuerdo.

 

[1] Smith, A. “Una investigación y causa de la riqueza de las naciones” (1776)

[2] Heyk, F. “Derecho, Legislación y Libertad”. (1976)

[3] Locke, J. “Segundo tratado sobre el gobierno civil” (1689)

[4] Strasser, C. “La democracia y lo democrático” (1991)

[5] Hayek, F. “La fatal arrogancia”. (1988)

 

Eduardo Filgueira Lima es Médico, Magister en Sistemas de Salud y Seguridad Social,  Magister en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE y Profesor Universitario.

El populismo y la corrupción de los valores humanos:

Por Gabriel Boragina. Publicado el 28/12/14 en: http://www.accionhumana.com/2014/12/el-populismo-y-la-corrupcion-de-los.html

Ya nos hemos explayado respecto de la relación de género a especie existente entre el colectivismo y el populismo y, por tal razón, de la identidad efectiva entre los resultados o consecuencias de la aplicación de ambos. Como algunas de las derivaciones más aberrantes del populismo encontramos la corrupción de los valores humanos, producto de la denigración que el individuo o la persona sufre bajo esta concepción. Cuando el populismo llega al poder, encarna –o pretende hacerlo- a “la comunidad”, “la patria”, “el estado”, “la nación”, “el pueblo”, “la masa”, “los excluidos”, etc. fórmulas que pueden resumirse -en suma- en la comunidad o el estado:

“la «comunidad» o el Estado son antes que el individuo; si tienen fines propios, independientes y superiores a los individuales. Sólo aquellos individuos que laboran para dichos fines pueden ser considerados como miembros de la comunidad. Consecuencia necesaria de este criterio es que a una persona sólo se la respeta en cuanto miembro del grupo; es decir, sólo si trabaja y en cuanto trabaja para los fines considerados comunes, y su plena dignidad le viene de su condición de miembro y no simplemente de ser hombre. En realidad, los conceptos mismos de humanidad y, por consiguiente, de internacionalismo, en cualquiera de sus formas, son por entero productos de la concepción individualista del hombre. No hay lugar para ellos en un sistema ideológico colectivista. Aparte del hecho fundamental de no poder extenderse la comunidad del colectivismo sino hasta donde llegue o pueda crearse la unidad de propósito de los individuos, varios factores contribuyen a reforzar la tendencia del colectivismo a hacerse particularista y cerrado. De éstos, uno de los más importantes radica en que, como la aspiración del individuo a identificarse con un grupo es muy frecuentemente el resultado de un sentimiento de inferioridad, su aspiración sólo podrá satisfacerse si la condición de miembro del grupo le confiere alguna superioridad sobre los extraños. A veces, al parecer, es un aliciente más para sumergir la personalidad en la del grupo el hecho de que los violentos instintos que el individuo sabe ha de refrenar dentro del grupo pueden recibir rienda suelta en la acción colectiva contra el extraño.”[1]

 

Consecuencia de lo expuesto arriba es -en suma- que el populismo no puede considerarse humanitario, ni humanista, ni autoproclamarse tal. El populismo entonces no es humano, porque niega al individuo, excluye al que no forma parte de la colmena del grupo, que deja de ser humana al tiempo que ingresa bajo la esfera colectiva populista. Es por esto que el populismo (siempre como subproducto colectivista) se hace particularista y cerrado, lo que implica que el populista es un egoísta al que sólo le interesa su populismo, que tampoco es “suyo” sino del grupo al que pertenece. Como se ha visto en Argentina con los funestos Kirchner, en Bolivia con Morales, en Ecuador con Correa y principalmente en el castrocomunismo chavista venezolano, el populismo ha privilegiado y beneficiado a los miembros de su grupo, excluyendo a los extraños.

¿Cuál es el origen psicológico del populismo? El mismo que indica F. A. von Hayek respecto del colectivismo. El populista es un ser que padece un enorme complejo de inferioridad, pero no sólo este, sino que también conlleva consigo una carga formidable de resentimiento y envidia a todo aquel que sobresalga por sobre el grupo. Paradójicamente, el populista admite con agrado que sea su líder el único que pueda descollar por encima del resto del cardumen populista. A su vez, la envidia e inquina típicos del populismo alientan la codicia y los bajos instintos de sus miembros, sacan a la luz lo peor que puede abrigar en su interior un ser humano. Degrada -en una palabra- todo el sentido y todo el contenido de la vocablo humanidad, ya que el populismo rebaja a sus adeptos a la condición de simples animalitos, sólo aptos para ser domesticados, y exclusivamente útiles en la medida en que sirvan a los propósitos personales del/la líder del grupo, partido, o secta al frente del poder en ese momento.

“Una vez se admita que el individuo es sólo un medio para servir a los fines de una entidad más alta, llamada sociedad o nación, síguense por necesidad la mayoría de aquellos rasgos de los regímenes totalitarios que nos espantan. Desde el punto de vista del colectivismo, la intolerancia y la brutal supresión del disentimiento, el completo desprecio de la vida y la felicidad del individuo son consecuencias esenciales e inevitables de aquella premisa básica; y el colectivista puede admitirlo y a la vez, pretender que su sistema sea superior a uno en que los intereses «egoístas» del individuo pueden obstruir la plena realización de los fines que la comunidad persigue. Cuando los filósofos alemanes presentan una y otra vez como inmoral en sí el afán por la felicidad personal y únicamente como laudable el cumplimiento de un deber impuesto, son perfectamente sinceros, por difícil que pueda ser comprenderlo a quienes han crecido en una tradición diferente.”[2]

El populismo pretende identificarse plenamente con la “sociedad”, la “nación”, la “patria”, y demás denominaciones emotivas y melodramáticas. Pero en realidad, son los líderes populistas los que piensan en sí mismos como auténticas encamaciones humanas de tales entidades ficticias, que están únicamente en las palabras pero que carecen de existencia física, real y concreta. El líder populista se endiosa a sí mismo, en tanto su obsecuente súbdito “militante” diviniza a su líder, al punto de elevarlo a una condición cuasi celestial, llegando no pocas veces al extremo de rendirle un culto religioso, de los cuales forma parte esencial del mismo el rito de escuchar en las plazas y otros espacios públicos a su suprema divinidad populista. A esto le llaman precisamente la “militancia”, es decir un culto de auto-humillación del militante ante el o la líder y simultánea adoración a la máxima deidad populista. Los casos señalados antes (Kirchner, Morales, Correa, Chávez/Maduro) son vivo ejemplo de lo expuesto.

[1] Friedrich A. von Hayek, Camino de servidumbre. Alianza Editorial. España pág. 181-182

[2] Friedrich A. von Hayek, Camino…ob. cit.  Pág. 189

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE.  Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

 

 

Condenan a los buitres y no a quienes les dan de comer: los que gastan y se endeudan

Por Martín Krause. Publicado el /7/14 en: http://bazar.ufm.edu/condenan-a-los-buitres-y-no-a-quienes-les-dan-de-comer-los-que-gastan-y-se-endeudan/

 

Los fondos buitre han generado mucha polémica, con opiniones más bien encendidas que ilustradas. La Nación reproduce un artículo publicado en el diario español El País, de Hugo Sigman, quien firma como “empresario”, lo cual no habla bien de la comprensión que éstos tienen de la economía: http://www.lanacion.com.ar/1706248-los-fondos-buitre-una-plaga-globalBuitres

Vamos frase por frase:

“Tiempo después de que surgiera como modo de representar valor, el dinero comenzó a utilizarse como una mercancía más, y así trabajaban los primeros banqueros: recibiendo ahorros de los ciudadanos y prestándolo a cambio de un interés. Con el paso de los siglos, los gobiernos entendieron que estas actividades debían ser reguladas. Entonces los bancos, y luego las bolsas de valores y de materias primas, tuvieron que adaptarse a ciertas normas de funcionamiento, ratificadas tras la crisis de 1929 con el objetivo de prevenir nuevos crash de la economía.”

Comentario: Incorrecto, primero una mercancía fue utilizada como medio de intercambio. La moneda, además, no es “medida” de valor, el valor es subjetivo. El precio monetario refleja la interacción entre las valoraciones subjetivas de compradores y vendedores. Y no es que los “benévolos” gobiernos entendieron que los bancos debían ser regulados, sino que encontraron allí una fuente de recursos para cubrir sus gastos.

“En los años 80, en el contexto del ascenso del pensamiento ortodoxo, las presiones de los sectores neoliberales generaron modelos financieros no regulados: en 1985 surgió la International Swaps and Derivatives Association (ISDA), que se ocupó de establecer un contrato tipo para las operaciones de derivados, es decir, instrumentos financieros que cotizan en relación con un activo subyacente (el inversor no compra acciones, bonos o materias primas, sino que especula sobre la variación de los precios de esos activos; por eso se dice que el valor “deriva” del activo).”

Comentario: No fue ninguna “conspiración neoliberal” que dio origen a los derivados. Es que el capital siempre busca oportunidades, sobre todo donde no está cerrada la puerta por regulaciones. Es más que probable que quienes desarrollaron los derivados ni idea tenían de lo que es “neoliberal”, simplemente vieron la oportunidad de un negocio.

“Un tipo particular de derivados son los Credit Default Swap (CDS). Consisten en un convenio entre una parte A que, teniendo bonos soberanos emitidos por los Estados o empresas privadas, toma un seguro con otra parte B, para que, en caso de que el Estado o la empresa entre en suspensión de pagos, la parte B pague a la A el valor del seguro. En 2012, el monto de CDS era de 22,5 billones de dólares, equivalentes a una vez y media el PBI estadounidense. Al tratarse de una operación con derivados, ningún organismo público las controla y, por tanto, no se le impone al “asegurador” ninguna norma de solvencia. Los intentos por establecer algún tipo de regulación, como los realizados en el Congreso estadounidense en 1974 y 1978, siempre fracasaron.”

Comentario: Lo que controla estas operaciones son los contratos. Cada CDS es un contrato que debe cumplirse. Y si no, llévaselo a Griesa a ver qué pasa. La norma de solvencia es la que evalúa el comprador respecto a la solvencia del emisor, y/o del activo subyacente.

“Los fondos buitre utilizan habitualmente los CDS para sus operaciones especulativas. ¿Cómo operan? Cuando un país entra en suspensión de pagos, los buitres compran los bonos defaulteados al 10 o 15% de su valor. Algunos de los que tienen esos bonos los venden porque creen que es mejor recuperar algo que nada. Articulados con estudios de abogados muy expertos e importantes compañías de lobby, a veces con el apoyo de personalidades importantes, los buitres, radicados casi siempre en paraísos fiscales, lanzan juicios contra los países en default y rastrean sus activos por el mundo en busca de embargos que sumen presión.”

Comentario: Sin que sea su objetivo, los buitres cumplen una función. Como ante el default los acreedores se enfrentan ante un problema de “acción colectiva”, todos los acreedores tendrían incentivo a ser “free riders” de los esfuerzos de los demás. Si todos actúan de esa forma, nadie perseguiría la vía judicial y todos se resignarían a arreglar con quita. Solamente porque el premio es muy grande es que hay algunos que siguen ese camino. Los otros holdouts que no hicieron juicio son free riders de los buitres. Y los que entraron en el canje no deberían cobrar más, ya que no estuvieron dispuestos a seguir el largo e incierto camino del litigio. Tal vez sean éstos, los holdin, más perversos que los holdouts, si es que ahora quieren cobrar de nuevo.

“Los fondos buitre no aceptaron entrar en esa negociación. Compraron deuda argentina por 325 millones de dólares y están reclamando 3250 millones; es decir, 1000% de interés en siete años. Un juez de Nueva York ya ha determinado que al fondo buitre NML se le debe pagar el total al contado, e incluso ordenó al Banco de Nueva York, sede del pago a los acreedores que aceptaron reestructurar la deuda, embargar las transferencias y utilizar ese dinero para pagarle. Algunas versiones indican que, como suele suceder, el fondo buitre NML tenía CDS sobre los bonos argentinos. Se trata de un juego win win: si el fallo es positivo, cobra, y si hay default, también.”

Comentario: Esa es una acción común en todo negocio. Se trata de reducir el riesgo. Técnicamente se conoce como “hedging”. Por un lado se asume el riesgo de un bono, con la vaga probabilidad de cobrarlo, y por el otro se asegura en caso de no pago con un CDS. No cobra dos veces, sino que o es una o es otra. Es un servicio financiero esencial, muy común en todo tipo de mercados.

“Lejos de ser entidades abstractas, los fondos buitre tienen dueños y empleados, abogados y lobbistas, pero no son como las personas corrientes que cada día dedicamos buena parte de nuestro tiempo a estudiar, a la investigación científica, a la creación artística o a trabajar en el campo o en la ciudad. Viven lejos de todo eso, alienados, desconectados de la realidad, imaginando muy creativamente la mejor manera de multiplicar su dinero a través de productos financieros que dañan al conjunto de la sociedad. Podríamos decir, con Freud, que son psicóticos sociales.”

Comentario: Si fueran tan alienados de la realidad no se entiende cómo pueden haber tenido éxito. El señor autor empresario, ¿acaso no busca multiplicar su dinero?

“…Pero lo peor es que puede que nos acontezca si, como dice Felipe González, los países no establecen leyes de gobernanza internacional sobre el sector financiero, que permitan controlar el proceso creciente de financiarización de la economía que acentúa las desigualdades.”

Comentario: Hace falta leer algo de Public Choice si es que vamos a asumir que gobiernos benevolentes van a perseguir el bien común y para el beneficio de todos. Supuestamente son esos gobiernos los que nos van a cuidar de estos buitres, cuando fueron esos mismos gobiernos los que crearon y magnificaron el problema: primero gastaron por demás, luego se endeudaron, luego no pagaron y dieron origen a todo esto. ¿Esos son los que van a controlar si no pueden controlarse a sí mismos?

“Los fondos de cobertura, algunos de los cuales disponen de un capital superior al PIB de un país desarrollado, han capturado una parte importante del dinero que los bancos destinaban a la producción y a la creación de empleo, orientándolo en buena medida a operaciones de compra y venta de dinero. En 2008, algunos millonarios americanos encabezados por George Soros presentaron una ponencia en el Congreso estadounidense en la que advertían el riesgo que representan los fondos de cobertura para la economía mundial.”

Comentario: Parece que estamos de vuelta con la condena al interés de la Edad Media. Los escolásticos comenzaron ya a separarse de este asunto y la Iglesia finalmente lo abandonó a comienzos del siglo XIX.

“La solución inmediata no consiste en ejercer una crítica moral para que recapaciten. Lo más efectivo es aplicar lo que nos duele a todos: una fiscalidad que quite rentabilidad a este tipo de operaciones, una fiscalidad que debería pensarse globalmente de modo que los fondos especulativos no encuentren refugios en donde operar y prohibir que los bancos comerciales actúen como bancos de inversión tal como promulgó en 1933 el Parlamento de los Estados Unidos. Ningún país desarrollado con una deuda de entre el 80 y el 120% de su PIB, que es el peso de la deuda en la mayoría de los países de Occidente, puede pagarla sin ayuda, porque no genera el superávit fiscal necesario para eso.”

Comentario: ¿Alguna condena para esto? ¿Algún límite es propuesto para el gasto y el endeudamiento? ¿Qué tal si en vez de perseguir inversores se sanciona a quien gaste de más y a quien se endeude? Ups, pero esto es lo que ya hace el mercado….

Como una familia con una hipoteca que, si no ahorra, no puede afrontar los vencimientos, los países dependen de la confianza del mercado y de la renovación de los créditos para seguir funcionando. Así como tuvieron éxito con la Argentina, Perú, el Congo, Panamá y Grecia, cualquier país, aun los más desarrollados, puede ser una víctima de estos depredadores en el futuro.

Comentario: La conclusión y la enseñanza debería entonces ser: no gasten de más, no se endeuden.

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

Programa de extensión académica en ciencias sociales:

Programa

 
I. Introducción al liberalismo clásico
 
Fechas: Martes 13 y 20 de Agosto
Prof. Ezequiel Spector
 
Contenidos: El liberalismo clásico, sus conceptos y autores fundamentales: Smith, Madison. Aportes en el campo de la política y la economía. Aplicación al diseño institucional.  
 
II. Federalismo. El caso argentino
 
Fechas: Martes 27 de Agosto  y 3 de Septiembre
Prof. Marina Carbajal 
 
Contenidos: Las instituciones políticas y el liberalismo. El federalismo: actores y acción racional. El caso argentino. El poder fiscal como eje de la distribución de poder. El régimen de coparticipación de impuestos y sus consecuencias.  Evolución del federalismo real a partir de la imposición de un sistema fiscal centralizado.
 
III. Economía y liberalismo
 
Fechas: Martes 10 y 17 de Septiembre
Prof. Marcos Hilding Olsson
 
Contenidos: Las instituciones económicas internacionales y el liberalismo. El panorama desde 1970. El proteccionismo: sus efectos. El caso de las retenciones y los derechos de importación. Cuotas, cupos y prohibiciones. Propuestas de reformas.
 
IV. Filosofía de las ciencias sociales
 
Fechas: Martes 24 de Septiembre  y 1º de Octubre 
Prof. Eliana Santanatoglia
 
Contenidos: Los órdenes sociales espontáneos en Hayek. Introducción a las teorías evolucionistas actuales: debates, autores y relevancia para el orden social de la libertad. Algunas aplicaciones en el campo del Derecho.
 
V. Democracia y acción colectiva
 
Fechas: Martes 8 y 15  de Octubre
Prof. Pablo Iannello
 
Contenidos: Análisis del funcionamiento de mecanismos democráticos. Problemas de distribución, reglas de deliberación, problemas de incentivos en cuerpos políticos colegiados, etc. Estudios de casos.
 
VI. Derecho y economía 
 
Fechas: Lunes 21 y 28 de Octubre
Prof. Eduardo Stordeur (h)
 
Contenidos: Elementos del Análisis Económico del Derecho: maximización, precios y equilibrios.  Economía y Derecho de Propiedad. Derecho de propiedad y eficiencia. Tipos de derechos de propiedad: su explicación económica. El costo de cumplir la ley.
 
VII. El liberalismo hoy
 
Fechas: Martes 5 y 12 de Noviembre
Prof. Ezequiel Spector
 
Contenidos: El legado del liberalismo clásico, Robert Nozick y la filosofía analítica. Los temas del debate actual y sus aplicaciones a la realidad política nacional.
 
INSCRIPCIONES:  info@eseade.edu.ar