¿Cuál es la mejor estrategia para hacer realidad el sueño liberal?

Por Adrián O. Ravier. Publicado el 9 de  marzo de 2012 en: http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/

Los Nuevos Liberales plantean que Friedrich Hayek cometió un serio error cuando recomendó a los académicos alejarse de la política. Explica Alberto Mansueti:

Así es desde hace más de 60 años, cuando el genial Friedrich von Hayek fundó la Sociedad Mont Pelerin en Suiza, aconsejando a los liberales no ensuciarse los zapatos en campañas electorales, y predicar el libre mercado “a los socialistas de todos los partidos”. Hayek ganó en 1974 el Nobel de Economía, pero de política no sabía ni la “P”. El estatismo no es sólo cuestión de ideas, es asunto de negocios turbios, y de frijoles. Si a los socialistas les va muy bien con su pensamiento, ¿por qué habrían de cambiarlo? ¿Sólo por estar equivocados? Ni se molestan en leer los ríos de palabras de los liberales, que suelen ser de pura crítica acerba y quejosa. Por eso la gente tampoco los lee; quiere algo más “positivo”, propuestas concretas, y los liberales lucen muy “negativos”. ¡Se oponen a todo!

Me interesaría que los lectores comenten cuál piensan es la mejor estrategia para hacer realidad el sueño liberal -independientemente de las diferencias que tengamos por dicho ideal-. Por mi parte, me planteo cuatro estrategias, pero seguramente surgirán otras más:

1. ¿Debemos crear un nuevo partido político que defienda la libertad individual, la economía de mercado, los derechos de propiedad y el gobierno limitado?

2. ¿Debemos integrar un partido político existente, y “desde adentro” intentar cambiar el rumbo de las propuestas económicas y políticas?

3. ¿Debemos crear un think tank, plantear cuál debiera ser el camino a tomar con un paquete de reformas integrales concretas y acercarnos a un gobierno que surja victorioso en las elecciones para que lo implemente?

4. ¿Debemos salir de la política, y encaminarnos al aula para crear en los jóvenes la consciencia de responsabilidad y libertad que luego harían posible una reforma?

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

 

Otra vez Ron Paul en la mira

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el  23/2/12 en http://diariodeamerica.com/front_nota_detalle.php?id_noticia=7153

Debido a su envergadura moral, su notable trayectoria en el Congreso nacional de Estados Unidos y sus conocimientos de economía, derecho y filosofía, Ron Paul claramente sobresale entre los políticos de la era moderna. Su último libro Liberty Defined está dedicado a sus extraordinarios maestros Ludwig von Mises, Friedrich Hayek, Murray Rothbard, Leonard Read y Hans Sennholz (que han sido también los míos) y el contenido de la obra constituye un ejemplo de solidez y consistencia de la sociedad abierta.
Ya en otras oportunidades he escrito columnas sobre Ron Paul, de modo que no repetiré lo dicho, ahora destaco la excelente organización que demuestra en la competencia interna por la presidencia del Partido Republicano, los apoyos especialmente de gente joven (indignados pero que en lugar de pedir más de lo mismo como los otros, apuntan en las direcciones correctas), la notable financiación permanente, lo cual incluye la de miembros de la fuerzas armadas estadounidenses que lo hacen en montos que duplican el volumen que reciben todos los otros candidatos juntos.

Respecto a esto último, en otras de mis notas periodísticas he citado las opiniones de varios de los Padres Fundadores en el sentido de que Estados Unidos debiera dar el ejemplo de libertad y respeto recíproco y no intervenir en guerras y trifulcas en otros países, no solo por las vidas perdidas y las familias arruinadas, sino por el gasto, la deuda y las amenazas a las libertades individuales en nombre de la seguridad y las restricciones a la prensa debido a los llamados “secretos de Estado” y las “traiciones y delitos contra la patria”. También -más contemporáneas- he citado las sesudas reflexiones del presidente John Quincy Adams en esa misma dirección que resumen magníficamente los peligros de involucrarse en luchas armadas en otros lares (para no decir nada de “invasiones preventivas” y guerras sin la autorización del Congreso). 

Ahora reproduzco las consideraciones del senador y secretario de estado, el decimonónico Henry Clay: “Por seguir la política a la que hemos adherido desde los días de Washington hemos tenido un progreso sin precedentes; hemos hecho más por la causa de la libertad en el mundo que lo que las armas pudieron hacer, hemos mostrado a otras naciones el camino de la grandeza y la felicidad. Pero si nos hubiéramos visto envueltos en guerras […] ¿dónde, entonces, estaría la última esperanza de los amigos de la libertad en el mundo? […] Deberíamos mantener nuestra propia antorcha brillando en las costas occidentales, como una luz para todas las naciones”.

En esta materia, Ron Paul ha hecho referencia a las sabias declaraciones del general Dwight Eisenhower que en su discurso de despedida como presidente, en 1961, advirtió de “los enormes peligros del complejo militar-industrial” de Estados Unidos, paradójicamente, peligros “para la seguridad y las libertades” de los norteamericanos.

Es rayano en lo ridículo que se tilde de “peligroso” a un candidato como el Dr. Paul que sugiere no bombardear otros países y reforzar las defensas locales (los peligrosos son en verdad esos críticos-beligerantes) y es del todo contradictorio que se lo tache de “aislacionista” cuando son los guerreros los que aíslan a Estados Unidos ya que, con un argumento u otro, casi todos se oponen a la política exterior norteamericana. Es también insólito que se diga que este candidato presidencial es “extremista” porque defiende la Constitución de su país en el contexto de la limitación al Leviatán (cuando los verdaderos extremistas están radicados en la Casa Blanca desde hace décadas).

Esta persona de gran coraje y claridad opera entre dos fuegos: lo ignoran los medios periodísticos en manos de las izquierdas y está sometido a críticas despiadadas por parte de los llamados neoconservadores, patrioteros nacionalistas éstos, incapaces de comprender los preceptos básicos constitucionales de su propia nación, a lo cual aludí en detalle en mi libro Estados Unidos contra Estados Unidos publicado por el Fondo de Cultura Económica.

No creo que sea proclamado candidato por el Partido Republicano aunque influirá en algo con sus delegados a la respectiva convención, pero desde este rincón lo vuelvo a saludar a Ron Paul -con quien he intercambiado en lo personal un par de correos electrónicos- y subrayo la importancia de su campaña electoral al efecto de dejar valiosos testimonios y para correr el eje del debate tal como efectivamente ha hecho en varios de los temas cruciales (por lo menos para modificar ciertos tramos en los discursos de sus competidores). Se mantiene firme entre los presidenciables que quedan en la contienda y, hasta el momento, sus resultados electorales más descollantes en la carrera de las primarias han sido en el estado de Maine donde obtuvo el segundo puesto (36%) detrás de Romney (39%) y con enormes diferencias respecto a los otros postulantes que quedaron mucho más rezagados. Faltan trece instancias antes de llegar a la convención de Tampa del 27 al 30 de agosto donde se sopesarán los delegados en el contexto de la proclamación del candidato que se enfrentará con Obama en noviembre.

Resulta de gran relevancia del permanente alegato de Paul para eliminar sectores enteros de la administración federal como las secretarías de educación (nada menos que para el control gubernamental de las estructuras curriculares), de comercio (nada menos que para el control gubernamental de las transacciones libres) y la banca central (nada menos que para deteriorar el signo monetario) siempre acompañadas de las rigurosos fundamentaciones del caso. Elabora también sobre la necesidad de ponerle coto a la deuda pública (recordemos que cuando Jefferson, siendo embajador en Paris, leyó la nueva Constitución manifestó que si pudiera agregarle un artículo consignaría la prohibición de emitir deuda por parte del gobierno puesto que es incompatible con la democracia al comprometer patrimonios de futuras generaciones que no participaron en la elección del gobernante que contrajo la deuda).

Es muy atractivo y ciertamente decisiva su prédica para eliminar la llamada “ayuda externa” a través de burocracias internacionales que significan un monumental drenaje de recursos a los contribuyentes para financiar políticas absurdas en el contexto de alarmantes corrupciones.

Este es un candidato que opera a contracorriente del statu quo, sea del establishment republicano o del demócrata y que no apunta simplemente a administrar la crisis y adoptar políticas repletas de componendas y cesiones a los principios y valores básicos de una República. Es por ello que cuenta con la simpatía de una gran parte de los votantes independientes.
Objeta con firmeza los “salvatajes” a empresarios ineptos e irresponsables realizados con el fruto del trabajo ajeno para atender los requerimientos de  los amigos del poder con suficiente fuerza de lobby. Esta fenomenal hemorragia de recursos es una de las razones clave del golpe tan fuerte a los bolsillos de los antes mencionados “indignados” que no parecen saber cuales son los motivos de sus males ni como corregirlos. 

Prácticamente toda la corporación política está en contra de Ron Paul precisamente porque sus propuestas y programas se dirigen a abolir los privilegios y prebendas de esta casta que se ha desviado por completo de los preceptos establecidos oportunamente con gran precisión por los Padres Fundadores. Pareciera que hay buena dosis de masoquismo en las políticas estadounidenses…o tal vez sadismo (aunque el asunto no está para chanzas, esto me recuerda una definición de Arthur Koestler: “el sádico es aquel que saluda amablemente al masoquista”).

Termino esta nota un tanto a vuelapluma, con una cita del antedicho libro del Dr. Paul: “La historia de América [Norteamérica] y su ethos político es sobre la libertad […] La libertad significa el ejercicio de los derechos en la manera que las personas decidan, siempre que no interfieran en el ejercicio de los derechos de otros […] Y, sin embargo, la amenaza del gobierno hoy, en todo el mundo, presenta un riesgo que bien puede considerarse el mayor de cuanto ha ocurrido en el siglo veinte. Estamos bajo control en todos lados que vamos: en el trabajo, en las compras, en nuestra casa y en las iglesias. Nada es privado: ni la propiedad, ni la familia […] Lo que está en juego es el mismísimo sueño americano […] Esta crisis demanda una revolución intelectual”.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía, Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas y fué profesor y primer Rector de ESEADE.

 

 

Preocupa el arsenal químico de Siria

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 3/3/12 en http://www.lanacion.com.ar/1453502-preocupa-el-arsenal-quimico-de-siria

La situación en Siria es ciertamente de horror. El régimen totalitario de Bashar al-Assad continúa masacrando impunemente a su pueblo. Esto es, cometiendo abiertamente crímenes de lesa humanidad contra civiles inocentes ante la mirada impotente de la comunidad internacional, paralizada por el veto ruso (y chino) en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas respecto de cualquier acción que pudiera iniciarse o propiciarse desde allí. Lo que sucede en la castigada ciudad de Homs es una muestra del salvajismo que caracteriza a la represión del gobierno de Assad, desplegada con la tutela iraní y la lamentable actitud cómplice de la Federación Rusa.

Pero hay un peligro más grave, por cierto. El que tiene que ver con el arsenal de armas químicas -de destrucción masiva- está en poder del gobierno sirio. Si ese peligrosísimo inventario fuera eventualmente utilizado o cayera en manos de los insurgentes, o de Hezbollah, o de la propia Al-Qaeda, o simplemente de irresponsables la situación podría convertirse en una preocupación aún más grande.

Siria no es miembro de la “Organización para la Prohibición de las Armas Químicas” (conocida como la “OPCW”). Por esto no hay información cierta, ni verificable, concreta, del arsenal químico sirio. Se sabe, sin embargo, que existe desde la década de los 80. Se supone que incluye gas mostaza, sarin, y hasta el llamado agente “VX”. Algunos sospechan que Siria también podría poseer armas biológicas, de destrucción masiva.

Las armas químicas estarían en la base de Al-safir, emplazada en las cercanías de Aleppo, la capital comercial de Siria, que tiene dos millones de habitantes hoy directamente expuestos -por su cercanía- a esta seria preocupación. Se cree que además existen centros de producción y depósito de estas armas en las ciudades de Homs, Hama, al Safira y en el puerto de Latakia.

Nuestro país debería unirse a aquellos que expresan preocupación por la pesadilla que supone la posibilidad de uso -o desvío- de armas químicas de destrucción masiva.

Difícilmente esto sea propiciado desde nuestra sede diplomática en Damasco, desde que el actual embajador, Roberto Ahuad, desfiló en el 2009 por las calles de Buenos Aires del brazo de Luis D’Elía (abierto admirador de Irán) en protestas callejeras organizadas entonces contra Israel. Su posición, sin embargo, debe ahora tener en cuenta el voto argentino de condena a Siria, en la propia Asamblea General de las Naciones Unidas. En un reportaje periodístico reciente, el mencionado funcionario sostuvo que los temas de derechos humanos que tienen que ver con la inhumana represión militar contra el pueblo sirio son simplemente “un asunto interno de Siria, del que no puedo opinar”. No obstante, la cuestión es ciertamente delicada y preocupa no sólo al mundo árabe, sino a la comunidad internacional en su conjunto. La existencia de armas químicas de destrucción masiva en Siria sólo aumenta la ansiedad que genera la situación general en ese país.

Emilo Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

Regla de Taylor y la Estructura de Produccion (2000-2009)

Por Nicolas Cachanosky. Publicado el 27 de febrero  de 2012 en http://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2012/02/27/regla-de-taylor-y-la-estructura-de-produccion-2000-2009/

Hace ya un tiempo había mencionado un paper de Andy Young sobre los efectos de una política monetaria laxa y los efectos sobre la estructura de producción. En ese post había resumido la metodología de Young. Aquí replico el resultado gráfico de Young y agregó un segundo gráfico.

En el eje izquierdo se encuentran los valores de la tasa de interés. Contra ese eje se muestra la evolución de las Effective Funds (linea sólida fina) y la Regla de Taylor para 0%, 2.5% y 5% de meta inflacionaria (líneas punteadas). Se puede apreciar que las Fed Funds (1) caen por debajo de la Regla de Taylor y (2) que si bien la Fed comienza a subir la tasa en el 2004, en términos relativos la misma se mantiene por debajo de la Regla de Taylor hasta el 2007. En este caso, para calcular la Regla de Taylor asumí una tasa real de interés constante de 2.5% (la formula simple de le Regla clásica de Taylor). Si en cambio usamos estimaciones de la tasa real de interés el spread entre las Fed Funds y la Regla de Taylor se agranda aún más.

La línea sólida gruesa (contra el eje derecho) muestra la evolución del aggregate roundaboutness de Estados Unidos. El nivel numérico no tiene un significado específico más allá de indicar cambio en la interdependencia entre distintos sectores de la economía. El gráfico también muestra que el aggregate roundaboutness sigue aumentando cuando la Fed aumenta las tasas de interés pero las mismas se siguen manteniendo debajo de la Regla de Taylor.

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El siguiente gráfico muestra la evolución de gasto en consumo e inversión (normalizado en el 2002), donde se ve un incremento en términos relativos del gasto en inversión respecto al consumo (eje izquierdo). Esto, también, puede indicar un cambio en la estructura de capital en las líneas del ABCT. Demasiado gasto en bienes de capital. Un comportamiento similar se puede observar en los años anteriores (no están en el gráfico); quizás eso se deba a la política monetaria que culminó en la crisis dotcom. La línea roja muestra contra el eje derecho el spread entre las Fed Funds y la Regla de Taylor (con 2.5% de meta de inflación).

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Es difícil decidir si este crecimiento relativo de gasto en inversión es lo suficientemente significativo a simple vista. Aquí es donde el trabajo empírico tiene mucho que agregar. ¿Es la subsecuente caída del gasto en inversión la crisis, o es producto de una sobre expansión en el período 2002-2007? Si bien este gráfico por sí mismo no puede responder la pregunta de cómo debe ser interpretado, el primer gráfico con el análisis de Young sugiere que el “roundabotness” se ha comportado como el ABCT predice. Esto no quita que otros factores hayan estado también presente en paralelo a los descriptos por el ABCT (por ejemplo, una explicación Cowen o Minsky de un incremento en inversiones con mayor riesgo)

Ahora bien, si esto sucedió, y puede suceder en Estados Unidos. ¿Puede un comportamiento como muestra el gráfico 1 muestra encontrarse entre el spread de las Fed Funds y el roundaboutness de otras economías? No hay motivos por los cuales ese no pueda ser el caso, especialmente porque la Fed emite la moneda de reserva internacional, sin embargo, los datos necesarios para replicar el cálculo de roundaboutness the Young no se encuentran disponibles para otros países. La recolección y clasificación de datos es endógena a la teoría que luego va a usar esos datos para testearse a sí misma. Eso, por supuesto, no impide tratemos de tener algo de creatividad.

Nicolás Cachanosky es Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE), y Doctorando en Economía, (Suffolk University). Es profesor universitario.

CAPITALISMO DE TESTAFERROS

 Por Gabriela Pousa: Publicado el 4/3/12 en: http://www.facebook.com/notes/gabriela-pousa/capitalismo-de-testagerros-por-gpousa/10150840687412738

Más de tres horas de discurso se resumen en dos palabras: “Necesitamos Caja”. Hablar mucho es decir poco, y el recitado monótono es un artilugio para lograr el efecto deseado: que nada se comprenda demasiado. En ese contexto, la Presidente ratificó el rumbo del “modelo”, que no es otro que hacer del gobierno un negociado perpetuo. (En breve analizaremos en profundidad el relato y el contexto, conviene separar política de oratoria y percepción errónea a conveniencia de semiótica)

En apenas una semana, tantos acontecimientos simultáneos parecen haber modificado el escenario. Sin embargo, cuando el ruido es tanto, conviene apelar a la cautela, y no entusiasmarse creyendo que en breve sobrevendrán grandes cambios.

Para empezar habría que preguntarse qué cambios esperar, y en segundo término analizar el modo como se podrían dar. De esa forma, la algarabía de un panorama distinto en el corto, mediano plazo vuelve a tornarse utopía. No hay en Argentina un consenso mancomunado hacia adónde dirigir los pasos.

Un mismo acontecimiento se ramifica en un sinfín de alternativas. Basta observar como ejemplo, el conflicto desatado con YPF para advertir hasta qué punto se diversifican las alternativas para resolver el caso. Mientras algunos bregan por un Estado alejado de la petrolera, otros propagan la idea de estatizarlo. Para los primeros, la privatización con un contralor que funcione sin grietas es la solución. Para los segundos, en cambio, la optimización de recursos pasa por “devolver al pueblo lo que es del pueblo”, parafraseando a una canción.

Así es como vuelve a dividirse la sociedad, creando simultáneamente más antagonismos que empatías. El kirchnerismo maneja esta dialéctica con indiscutible destreza. Más allá de los beneficios e intereses personales, subyace por detrás el interés en preservar un escenario de rivales.

Desde que llegaron al poder, los Kirchner han entendido la política como una batalla perpetua. Su concepción del poder se plasma en forma de guerra. Si no hay enemigos, se los crea. De ese modo aparecieron adversarios impensados como lo fueron los uniformados, el clero, el empresariado, la clase media, el campo, o mismo individualidades como Francisco De Narváez -a quién se trató de ensuciar con la causa de la efedrina-, y ahora el jefe de la Ciudad de Buenos Aires, Mauricio Macri.

En el trayecto, se ahondan o se suavizan las diferencias según convenga. En los últimos meses, el gobierno ha ratificado una característica que acarrea desde el vamos: en política no hay lealtades sino intereses que se comparten o se enfrentan. El mentado “capitalismo de amigos” no existe tal como se lo ha entendido, según algunos analistas, en los años 90. Y es que la amistad es una anatema. En todo caso es más real y concreto hablar de un “capitalismo de testaferros”

A tal punto es así que, hoy en día, hasta es dable creer que esa figura es la que sucedió a Néstor Kirchner en el  Ejecutivo. Cristina cuidaba las espaldas y negocios del santacruceño en una suerte de sociedad política. Era su salvaguarda para volver y asegurar la manutención del poder.

No hay que ser muy suspicaz para darse cuenta cuáles pueden ser las semejanzas entre los Kirchner y el menemismo. Sin embargo, hay una diferencia de base: durante la presidencia de Carlos Menem se han hecho negocios importantes delante y detrás de bambalinas. El gobierno fue utilizado como telón para esconder o disimular esos negociados. El kirchnerismo, por el contrario, no lo usa a este como medio, sino que ha hecho un negocio del mismísimo gobierno.

EL GOBIERNO EN OFERTA PERPETUA

Es por ello que todo es puesto en tela de juicio. Sin ir más lejos, la tarjeta SUBE irrumpe como derivado de aquello.  Lo mismo ocurre con YPF, las mineras, los subtes y tantos otros temas que andan sueltos. Ninguno de ellos son fines, todos son medios a través de los cuales, Cristina Fernández  cuida o cree cuidar su comercio.

No es políticamente correcto decirlo, pero este repentino interés en poner en portadas la causa Malvinas, responde también a la necesidad de mantener el negocio kirchnerista, que esta vez  no es un kiosco, ni una petrolera, etc. El negocio es, sin eufemismos, la administración del país a través de sus tres cabezas: el Poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial.

Los tres poderes del Estado pierden independencia al aparecer como un todo, propiedad de quién gobierna. En cada uno de ellos hay un testaferro que acata al verdadero dueño.

La metodología a través de la cual, la Presidente comercia radica precisamente,  en plantear estadios de guerra. La  diferencia por antonomasia con su antecesor en el cargo, está en la cantidad de adversarios que enfrenta en una misma contienda. Néstor Kirchner situaba su atención y sus fuerzas en una sola presa, Cristina ataca en forma indiscriminada: abre fuego caiga quien caiga. Tiene en mira varios centros, y los atiende sin dosificarlos en tiempo y espacio.

Es por ello que tanto la CGT como los barones del conurbano bonaerense, Mauricio Macri, los Eskenazi, el grupo Clarín y en especial su CEO, Héctor Magnetto son atacados al mismo tiempo. Para cualquiera medianamente lógico, este modus operandi es altamente peligroso. No es igual que le devuelvan el tiro desde una trinchera, que recibir respuestas, al unísono, desde varias de ellas.

Un detalle: si bien se mira, se verá además que quienes hoy están en la vereda de enfrente, son los mismos que antes apañaron sus gritos de guerra. La ingenuidad, la angurria o la benevolencia de la obsecuencia no otorgan impunidad eterna. Le convendría a ciertas figuras del gabinete entender esta metodología antes que pasen a ser nuevos blancos en futuras contiendas.

Abiertos varios frentes simultáneamente, se incrementa la posibilidad de recibir alguna bala suelta. Tener cintura para esquivarlas en una primera hondonada, no implica que las balas no vayan a entrarle en el momento que menos se espera. Probablemente eso explique también la aparición de La Cámpora cuya función, precisamente, es cuidar las espaldas de la Presidente, a la vez que obra cual testaferro menor, atendiendo algunas cajas sueltas.

Lo cierto, finalmente es que no hay políticas de Estado porque el Estado se resume en la figura de una jefa que no cesa en ofertarlo, para que sean otros los que caigan si acaso, de repente, sucede el milagro y alguien empieza a demandarlo.

Gabriela Pousa es Licenciada en Comunicación Social y Periodismo por la Universidad del Salvador (Buenos Aires) y Máster en Economía y Ciencias Politicas por ESEADE. Es investigadora asociada a la Fundación Atlas, miembro del Centro Alexis de Tocqueville y del Foro Latinoamericano de Intelectuales.

 

 

 

 

Progresismo de Amigos

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 25/2/12 en http://www.economiaparatodos.com.ar/ver_nota.php?nota=3387

A raíz del trágico accidente ferroviario de Once han surgido varios comentarios en los que se sostiene que este desastre es consecuencia del capitalismo de amigos. Si bien el tema da para el debate, me permito disentir con quienes definen este sistema de concesiones como capitalismo de amigos. Por el contrario, en vez de hablar de capitalismo de amigos, que es una contradicción en términos, podríamos hablar de progresismo de amigos.

Veamos, si por capitalismo entendemos un sinónimo de liberalismo al estilo europeo, es decir, un liberalismo basado en el pensamiento de Locke, Say, Bastiat, Popper, Adam Smith, Mises, Hayek, etc. se concluye que el liberalismo o capitalismo no es solamente un sistema de organización social y económicas, sino que, fundamentalmente, busca limitar el poder del gobierno para que este no se transforme en un gobierno autoritario. La obsesión del liberalismo no es solamente que los precios se fijen por la ley de la oferta y la demanda, sino, fundamentalmente, que el gobierno de turno no pueda utilizar el monopolio de la fuerza en beneficio propio y en detrimento de la gente. Por lo tanto, si por capitalismo entendemos un gobierno limitado y subordinado al estado de derecho, mal podemos hablar de capitalismo de amigos, porque tal cosa implicaría que el Estado ha utilizado el monopolio de la fuerza para beneficiar a sus amigos en detrimento del resto de la sociedad y, en consecuencia, ha dejado de ser capitalismo. Por otro lado, generalmente este acuerdo entre gobernantes y pseudo empresarios, no es de amigos, sino que son, al decir de Bastiat, socios en el robo legalizado. Hasta me animaría a afirmar que hay casos en que se llegan a verdaderos acuerdos mafiosos y sabemos que entre los mafiosos no hay amistades, sino intereses económicos en común… hasta que dejan de serlo y se enfrentan hasta aniquilarse. ¿Hace falta que de ejemplos sobre este punto?

A diferencia del capitalismo, el progresismo considera que el Estado tiene que intervenir en la economía para redistribuir la riqueza, los ingresos, hacer justicia social y lograr una sociedad más justa. Es decir, el progresista se considera a sí mismo como alguien que tiene el monopolio de la bondad, la benevolencia y la honestidad. Esa supuesta honestidad le otorgaría el privilegio a utilizar el monopolio de la fuerza para quitarle a unos y otorgarle a otros en nombre de la justicia social sin cometer ningún tipo de corrupción. Es decir, el progresista no quiere un gobierno limitado y subordinado a la ley, sino que cree que su bondad intrínseca como persona le permite declarar ganadores y perdedores en la economía bajo un concepto de justicia que sólo él dispone y sin límites a su asignar.

Obviamente que el progresista, al poder disponer arbitrariamente de la riqueza y el fruto del trabajo ajeno, se transforma en un ser todopoderoso sin controles y cualquier error que se cometa no es un robo sino una error político, por lo cual no puede ser juzgado. Digamos que si un particular hiciera lo que hace un progresista iría preso por violar la ley. Si lo hace un progresista desde el gobierno, ese delito es un acto de justicia.

Bajo este manto de supuesta inmaculada benevolencia, este gobierno se ha proclamado progresista en infinidad de oportunidades, y para ello ha acumulado todo el poder posible para no ser controlado. La afirmación de Cristina Fernández diciendo que si a alguien no le gusta como gobierna ella, que forme un partido político y saque el 54% de los votos, muestra a una persona que considera que tener una mayoría circunstancial le otorga el derecho a violar todas las normas de un gobierno republicano y comportarse al estilo monárquico. Claro que ella intenta mostrarse como la monarca buena…pero monarca al fin. Pero lo más grave es que en nombre del progresismo se comenten todo tipo de atropellos.

Este gobierno ha hecho de los derechos humanos su bandera. Contando la mitad de la historia de lo ocurrido en los 70, ha denigrado a las Fuerzas Armadas, pero resulta que ahora venimos a descubrir que la Gendarmería, mediante el proyecto x, habría estado haciendo espionaje contra ciudadanos que piensan diferente. La ministra Garré acaba de afirmar que el proyecto x no es un plan secreto de espionaje, pero descabezó a la Gendarmería. ¿Por qué la descabezó si no hizo espionaje interno? Esto muestra, una vez más, que los tan declamados derechos humanos son para el gobierno una herramienta de marketing político que le han dado buenos resultados, pero, todo parece indicar, que los derechos humanos, para este gobierno terminarían en el mismo momento en que su gobernabilidad está en riesgo ante el desmadre económico que está generando.

Vayamos al tema subsidios. La página web de TBA, concesionaria del tren que chocó y dejó varios muertos, tiene una solapa en la cual habla de los subsidios al tren. Entre los argumentos que utiliza es que todo lo que ingresa por venta de pasajes va a financiar el sueldo de los 4.500 empleados. Y luego muestra un cuadro en el cual sostiene que el precio promedio del boleto, ida y vuelta, es de $ 2,10 por pasajero. Contando 24 días al mes, dice que un pasajero gasta $ 50,40 y que si no existiera el subsidio tendría que gastar $ 349. Es decir, lo primero que nos indica este dato es que el boleto de tren tendría que multiplicarse por 6 para que la empresa no recibiera más subsidios (quienes obtuvieron la tarjeta SUBE ya saben a lo que viene). Pero de nada sirve que la empresa afirme que la gente se ahorra $299 por mes en boleto de tren gracias al subsidio, si el servicio que presta no es eficiente y seguro. $ 50,40 puede ser barato o caro dependiendo de la calidad del servicio y de la seguridad del mismo.

En otra parte dice TBA: “El principal rubro de los costos de operación son los salarios al personal. En TBA, incluyendo al personal de seguridad, trabajan 4.429 personas. Con lo que se recauda por venta de pasajes se paga el 11 % de los salarios. El resto de los sueldos y los costos de mantenimiento, energía eléctrica, combustible, repuestos y seguros se pagan con los fondos provenientes del subsidio operativo”.

Si el Estado, es decir nosotros, cubrimos el 89% de los costos operativos y mantenimiento, es obvio que el Estado tendría que haber controlado que el mantenimiento fuera acorde a las condiciones de calidad y seguridad del servicio. Eso no ocurrió y, ahora, el gobierno, para tratar de zafar de su responsabilidad, se presenta como querellante contra la empresa privada.

También es obvio que si la concesionaria del servicio recibe la plata del Estado para hacer funcionar su empresa, poco le va a interesar controlar que la gente pague el pasaje. Si alguien sube al tren y no paga el boleto, igual la compañía cobra por el traslado.

Es decir, en nombre del progresismo se congelaron las tarifas de los servicios públicos, incluidos los trenes, generando una danza de miles de millones de pesos que circulan entre amigos del progresismo, que en su bondad eterna le dan la oportunidad a la gente de viajar casi gratis. Ahora, una cosa es que le den casi gratis el servicio y otra muy diferente es que por ese precio la gente reciba un buen servicio y seguridad en el traslado.

De acuerdo a la información de TBA, la empresa administra 2 líneas con 7 ramales, transportando unas 200 millones de personas por año. Según TBA cada pasajero se ahorra, gracias al subsidio, $ 3.583 por año. Hecha la cuenta en dólares me da que TBA debe recibir aproximadamente unos U$S 170 millones en subsidios. Es decir, tiene un costo mensual de unos U$S 14 millones, solo para dos líneas y 7 ramales. Pero esa plata va a parar a sueldos (72% del gasto operativo), seguridad y limpieza (¿?), impuestos y mantenimiento. Pregunta: ¿quién invierte para mejorar la calidad del servicio, con nuevos vagones, mejores vías, señalización, etc.? Debería hacerlo el gobierno nacional,  pero por ahora prefiere, en su postura progre, dar fútbol para todos, automovilismo para todos, asignación universal por hijo, etc. Por su parte a la empresa le resulta más fácil, en nombre del progresismo de amigos, recibir subsidios que cobrar el boleto y poner guardias para verificar que nadie viaje sin pagar. El negocio es redondo para el progresismo de amigos. El gobierno queda como el bueno de la película estableciendo tarifas de tren regaladas, y a la empresa le resulta un buen negocio asegurarse el ingreso vía el Estado en vez de prestar un buen servicio, invertir y dar seguridad, para atraer más pasajeros.

La realidad es que el año pasado se gastaron $ 75.000 millones en subsidios para tener energía barata, transporte público barato (trenes, subtes y colectivos), enfrentar las pérdidas de Aerolíneas Argentinas, de AySA, televisión estatal satelital, etc. Son cerca de U$S 20.000 millones que el Estado reparte entre concesionarias, medios de comunicación, empresa de aviación estatal ineficiente, que administran pseudo empresarios y seguidores incondicionales del gobierno (incondicionales hasta que cambien los vientos políticos) sin controles y con total desprecio por la calidad del servicio que prestan a los usuarios.

Insisto, en este esquema perverso, la mayoría de las concesionarias están felices de la vida porque hacen caja sin tener que ganarse el favor del consumidor. Solo tienen que estar cerca del gobierno de turno para recibir el cheque en tiempo y forma. Esta forma de hacer negocios no tiene nada que ver con el capitalismo y mucho que ver con gobiernos sin límites en su accionar.

Tomemos otro caso, el de la impresión de billetes de 100 pesos en la cual está seriamente cuestionada la relación del vicepresidente con la empresa que ganó la licitación para la impresión de dichos billetes, con aparentes sobreprecios y con una licitación dudosa. De comprobarse un ilícito, esto no tiene nada que ver con el capitalismo y menos con la amistad. Esto tiene que ver con un simple acto de corrupción, corrupción que brota como hongos cuando el Estado, bajo el argumento del progresismo, interviene en la economía declarando, siempre arbitrariamente, ganadores y perdedores.

En nombre del progresismo, Marcó del Pont decretó que el ahorro no se genera dejando de consumir una parte del ingreso, sino que se imprime. Sí, para Marcó del Pont el ahorro se imprime. Como imprime mucho “ahorro” para que haya mucho “crédito” en nombre del progresismo, la inflación es galopante y los billetes de 100 pesos se gastan en 2 pavadas. Algo más del 50% de los billetes en circulación son de $ 100. La lógica indica que, ante la inflación galopante, deberían imprimirse billetes de mayor denominación, pero ello implicaría reconocer que hay inflación, así que cada vez hay que imprimir más billetes de 100 pesos. Imaginemos que se emitieran billetes de 500 pesos, no es lo mismo hacer una licitación por un billete de 500 que por una por 5 billetes de cien. Es más negocio producir muchos billetes de 100 pesos y menos negocio producir pocos de 500.

El progresismo, al otorgarle poderes discrecionales al gobernante, abre las puertas para todo tipo de corrupción. No es que bajo un gobierno capitalista o liberal la corrupción sea igual a cero, lo que hace el liberalismo es asegurar la libertad frente de las personas y limitar los casos de corrupción porque el Estado no tiene el poder de subastar privilegios. En cambio, en el progresismo, como el funcionario público tiene el poder de decidir ganadores y perdedores, estar del lado del ganador tiene un costo. Tantos privilegios, subsidios y prebendas se transforman en un mercado de tráfico de influencias para quedarse con el dinero ajeno.

Seguramente habrá gente progresista honesta pero, a mi entender, equivocada en la forma de organizar el país. Pero lo que estamos viviendo en Argentina no es el caso de esa gente equivocada. Aquí se ha hecho del progresismo, ineficiente por definición, un discurso político que da lugar a todo tipo de progresismo de amigos o, mejor dicho, de socios. Para el gobierno el progresismo es una buena bandera de marketing político pero, sobre todo, una fenomenal máquina de generar dinero entre socios.

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA)y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE.

 

SANTO PADRE: ¡SALGA DE AHÍ!!!!

Por Gabriel Zanotti: Publicado el 26/2/12 en http://gzanotti.blogspot.com/

Santo Padre: huya. Váyase.
¿Para qué quedarse en ese lugar?
Lo están volviendo loco. Intrigas palaciegas: usted no es para eso.

Usted tiene in mente un programa de “gobierno”, sí, pero no el gobierno de un estado, sino una enseñanza a la Iglesia. Usted “confirma a los hermanos en la Fe”. Su programa es la vuelta a la unión entre razón y fe.
Lo comenzó a hacer en el discurso de Ratisbona, lo siguió haciendo en el discurso a La Sapienza, y lo hizo de vuelta en sus discursos en el Parlamento Británico. Lo hizo en todas sus encíclicas.

Pero nadie lo escucha. No lo escuchan los teólogos de la liberación, desde luego, (que JAMÁS le perdonarán ser el autor de la Libertatis nuntius) pero tampoco lo escuchan la gente de Mons. Fellay que usted con toda paciencia está tratando de reintegrar (quienes JAMÁS le entenderán su hermenéutica de la reforma y continuidad del Vaticano II). Tampoco lo escuchan los temporalistas que creen que la Iglesia es una ONG de bien público ni tampoco lo que creen que un papa es un experto en relaciones públicas. Tampoco querrán escucharlo nunca los cientos (¿miles?) de obispos que han dejado de ser católicos por dentro pero quieren seguir siendo obispos por fuera y le demandan que usted les apruebe su credo sui generis…

Pero tampoco lo van a escuchar los que preguntan quiénes irán a la derecha y quiénes a la izquierda. Los que están en la lógica del poder no pueden escucharlo, ni entenderlo, porque han perdido la fe.

Santo Padre, váyase de ahí. Usted no debe ser un jefe de estado. Humano, demasiado humano para usted. Haga un gesto histórico, que marque un antes y un después. Váyase. Instálese, por ejemplo, en el Convento de los Dominicos en Roma. Mire, no es tan lejos. Seguramente muchos seminaristas jóvenes lo ayudarán con la mudanza, hasta le pueden llevar su piano. Y como símbolo, es bueno. Usted es eso: contemplar y predicar lo contemplado; usted es hombre de pensamiento, de oración, de escritura y predicación. Instálese allí, en la paz del Convento, escriba allí, hable desde allí. Irradie desde allí. No necesita viajar tanto ni debatir las “estrategias” de sus alocuciones y viajes con los grandes genios del Vaticano. Sea quien es. Deje el Vaticano en manos de su Secretario de Estado, que él se encargue de todas esas cosas humanas demasiado humanas, y que lo dejan a usted, en paz, ser el Sumo Pontífice: no el jefe de un estado más, sino el Vicario de Cristo en la Tierra. Finalmente, ¿qué es el Vaticano, sino un desprendimiento de los estados pontificios? ¿Nos hemos olvidado, los católicos, que hasta hace muy poco los pontífices, hoy mensajeros de la paz, eran los jefes de sus ejércitos, que libraron su última batalla contra el estado Italiano? ¿Nos hemos olvidado que cuando perdieron la guerra, su pontífice se auto-“acuarteló” en esas pocas manzanas, declarándose prisionero e impidiendo a todos los laicos católicos italianos participar en la vida pública? ¿Nos hemos olvidado que esa situación se terminó recién con un pacto firmado por Pío XI con Mussolini? ¿Qué importancia tiene hoy todo eso, excepto recordar y rectificar? ¿Qué importan sus comisiones, sus funcionarios, su burocracia? ¿Dónde está la fe, la espontaneidad, la predicación sin que parezca un discurso presidencial al estado de la Unión? Racionalidad instrumental, Joseph: yo sé que tú sabes lo que eso significa. En esa racionalidad, la Iglesia se ahoga. En la de Santo Tomás, la Iglesia revive. Vete con los dominicos, contempla, predica y ejerce tu misión. Date una vuelta de vez en cuando, para que no se olviden quién manda, pero ten cuidado que te puede morder una serpiente. Vuelve a tus libros, a tus diálogos con Habermas, con Paolo d´Arcais, instala allí tu patio de los gentiles, porque eso es predicar.

Y que los demás se queden murmurando sus odios y tejiendo sus envidias. Raza de víboras. Contra ellos se enfrentó hace mucho tiempo, en un Reino de otro mundo, un tal Jesús de Nazaret.

Gabriel J. Zanotti es Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA).  Es profesor full time de la Universidad Austral y en ESEADE es Es Profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE.