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El no va más del progresismo: Nicolás Maduro, demócrata y economista

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 26/8/18 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/el-no-va-mas-del-progresismo-nicolas-maduro-democrata-y-economista/

 

Tras ver el desastre interminable del anticapitalismo populista en Venezuela, agravado esta semana por una nueva devaluación y más medidas antiliberales, recordé un increíble artículo publicado hace unos meses por Nicolás Maduro en El País , donde sostiene que su democracia “latinoamericana, africana e indígena” es única porque es para el pueblo, no para las elites, es genuina, y es feminista. Una monstruosa mentira, porque la casta bolivariana ha acumulado millones, mientras encerraba a presos políticos, y la mortalidad de las madres en Venezuela aumentaba un 65 %, como denunció Moisés Naím. Políticamente, el régimen bolivariano es un apestado internacional, y su democracia “latinoamericana” ha sido denunciada como fraudulenta por una quincena de gobiernos democráticos de América Latina.

Con este paupérrimo palmarés político, el déspota emprende el más difícil todavía: reivindicarse económicamente. Con un lenguaje impecablemente inclusivo, que haría las delicias de nuestros progresistas —“todos y todas las venezolanas y venezolanos”— sigue el guion de la izquierda más sensiblera, demagoga y populista: “Una economía que es pura especulación, y no considera como prioridad la prosperidad y la soberanía del pueblo, es hambre para hoy y mañana pan para el imperio. La economía es el corazón de nuestro proyecto revolucionario. Pero en mi corazón está primero la gente. La economía o es para el pueblo o es abuso”.

Y con todo descaro asegura que “hemos promovido una política de pleno empleo… para garantizar a nuestros jóvenes el acceso al trabajo y a su porvenir”. La única crítica es, naturalmente, al “bloqueo comercial inhumano al que nos han sometido los Gobiernos de Estados Unidos y de Europa, que tanto daño han hecho a nuestro pueblo”. Como si la tiranía bolivariana no hubiese hecho nada. Hasta reclama el aplauso por “la invención de la primera criptomoneda respaldada en riquezas del mundo, el petro, cuyos beneficios ya se están invirtiendo, inmediatamente, en la gente, como siempre lo hemos hecho”. En un sentido sí es una invención: un engaño, una ficción.

Lo que es real es la miseria que las políticas bolivarianas anticapitalistas de Maduro han impuesto a los trabajadores venezolanos, que padecen una devastadora hiperinflación, junto a los “logros” económicos habituales del comunismo: miseria, desabastecimiento de comida y medicinas, cortes de agua y de luz, etc.

El artículo de Maduro lleva por título: “Nuestra democracia es proteger”.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE

SE HA QUEBRADO EL PACTO POLÍTICO

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 12/8/18 en: http://gzanotti.blogspot.com/2018/08/se-ha-quebrado-el-pacto-politico.html

 

El pacto político no tiene nada que ver con las teorías contractualistas, que por lo demás no sé si alguna vez existieron como las presentan sus críticos. Esto es, no creo que nadie haya pretendido decir alguna vez que la sociedad humana es un conjunto de individuos que estaban lo más bien solos, hicieron un curso de Public Choice y luego decidieran unirse para defenderse mejor de algún atacante externo y-o porque decidieran que era la mejor manera de administrar ciertos bienes públicos.

El pacto político tiene que ver con un momento constitucional decisivo, que implica un consenso tácito sobre las obligaciones políticas, la limitación del poder y los derechos individuales que esa constitución va a proteger.

Me parece que el único pacto político realmente tal fue la Constitución de los EEUU. Los demás fueron intentos de imitación, muy buenos, algunos.

El pacto político garantiza la convivencia pacífica entre todos los ciudadanos, precisamente porque ese pacto presupone un horizonte cultural que los hace pre-suponer ciertos derechos en común.

Lo peculiar y extraordinario de los EEUU fue que su gran diversidad cultural pre-suponía que los individuos se reconocían los unos a los otros la libertad religiosa, de asociación y de expresión, que les garantizaba mutuamente su derecho a vivir según su propia conciencia, sin que nadie pudiera imponer sus convicciones a los demás.

Por ello, “……………Congress shall make no law respecting an establishment of religion, or prohibiting the free exercise thereof; or abridging the freedom of speech, or of the press; or the right of the people peaceably to assemble, and to petition the Government for a redress of grievances”.

Ahora bien, los “colectivos” de las ideologías totalitarias impiden el pacto político. Si un grupo de personas se cree representante de “la clase explotada”, o “la nación”, “el pueblo”, “la raza” (versiones diversas de la clase explotada) entonces obviamente NO admitirá en los otros, en los opresores, en los traidores a la patria, en los traidores a la raza o al pueblo, ningún tipo de libertad de expresión. Son los enemigos de un esquema intrínsecamente revolucionario.

Cuando Lenin lleva todo ello a su cruel revolución, al menos es coherente. No pretende imitar a los EEUU por fuera y ser totalitario por dentro.

Pero cuando en una democracia constitucional, gobierno u oposición se creen representantes de esos colectivos, surge una “grieta”, como aquí decimos, inevitable, esto es, se corta la gobernabilidad del sistema, y obviamente desaparecen los derechos individuales a la libertad de expresión y religiosa. Los otros ya no son ciudadanos que piensan diferente bajo el consenso de un mismo pacto político, sino que son los enemigos que hay que destruir. Y ello pasa al lenguaje: las disputas son violentas, son ellos o nosotros, se da el insulto, la manifestación violenta callejera, y el perseguirse mutuamente con un sistema judicial que ha degenerado hacia nuevos “derechos del explotado”: a no ser discriminado, a no ser ofendido, a no padecer el discurso del odio del otro, etc.

Por eso la Argentina no logró nunca un pacto político estable, y especialmente a partir de Perón, donde el antiperonista es el explotador que se opone a los derechos del pueblo. Perdón sabía perfectamente que lo suyo era incompatible con cualquier tipo de república constitucional. Por eso los peronistas más coherentes, por izquierda y por derecha, ven en la Constituciòn de 1853 (un fallido intento de imitar a EEUU, mal por fallido, bien por intento) una estructura “burguesa”, digna de las oligarquías locales adheridas al imperialismo yanqui.

Con esto se entiende bien, espero, que los nuevos colectivos explotados, esto es, las feministas radicales, los gays, los trans y los pueblos originarios contra el hetero-patriarcado capitalista explotador, quiebran el pacto político. Ellos no se consideran a sí mismos (como si lo hizo Martin Luther King) ciudadanos de una república liberal que plantean su derecho a la libertad de expresión, su derecho a la intimidad, su derecho de propiedad y de asociación, como cualquier otro ciudadano. Si esa fuera su lucha, son sencillamente parte del liberalismo clásico. Pero no: ellos creen que los que los demás somos miembros del hetero-patriarcado blanco capitalista explotador. Por ende, ¿por qué reconocernos libertad de expresión? No, debemos ser callados y prohibidos, porque nosotros, con nuestra sola presencia, odiamos y discriminamos violando estos nuevos y singulares “derechos”.

Se ha quebrado el pacto político. Tengamos conciencia de ello. Está pasando en EEUU, cosa especialmente terrible, porque es su origen, pero allí aún hay resistencias para “volver”. Los demás, que nunca “comenzamos”, ¿cómo vamos a explicar lo que sucede? Y los católicos, que aman, en público o en secreto, a Fidel Castro, Franco o Mussolini, ¿qué libertades van a defender cuando estos auto-considerados explotados intenten quitárselas? ¿Por qué van a defender libertades individuales que les son extrañas a su discurso, excepto se conviertan en los herejes del Instituto Acton?

Se ha quebrado el pacto político y por ello vamos muy mal. Lo terrible de la ley del aborto que estuvo a punto de sancionarse no era tanto el tema de la despenalización, sino el avance de una práctica obligatoria para los institutos privados. Lo mismo rige para la educación sexual, y lo mismo se viene ya para el uso de pronombres neutros. Lo que estos nuevos explotados quieren es que respetemos sus supuestos derechos so pena de ir presos. Y que aún demos gracias que no vamos directo hacia nuevas guillotinas.

Si no vemos bien este diagnóstico, los nuevos explotados nos pasarán por encima sin que siquiera sepamos por qué. Que nos pasen por encima, ok. Finalmente, en el mundo de Caín, el que tiene la fuerza es el que avanza. Bajar de un tiro a los que estamos parados sobre la primera enmienda de los EEUU, es morir dignamente como un samurai. Pero que bajen de un tiro a gente parada sobre su odio al liberalismo clásico, es otra cosa. Es matar a quien podría haber sido un aliado, que sólo pide libertad para su propio autoritarismo.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

NICARAGUA, EL DISFRAZ DEL AUTORITARISMO

Por Alberto Benegas Lynch (h)

 

Se han sucedido reiteradas marchas de protestas en Managua, extendidas a todo el país en protesta por el gobierno autoritario de once años consecutivos de Daniel Ortega quien ya había demostrado sus trampas dictatoriales, primero después de su entrenamiento militar en Cuba cuando fue Coordinador de la Junta de la Revolución de 1979 a 1985 después de derrotado otro dictador célebre con ayuda del gobierno estadounidense y luego como presidente en elecciones amañadas de 1985 a 1990. Ahora gobierna a puro golpe de decreto con una justicia adicta y un Parlamento lleno de cortapisas junto a empresarios prebendarios con privilegios inauditos y mercados cautivos en detrimento de la gente y medios de comunicación controlados por el aparato estatal.

 

El régimen nicaragüense ha sobrevivido merced a la ayuda venezolana de más de cuatro mil millones de dólares y cuando últimamente comenzó a flaquear la beneficencia de Maduro con recursos detraídos coactivamente del pueblo debido al hambre que padece, Ortega se vio forzado a introducir algunos ajustes, por ejemplo, su programa demagógico y quebrado de Seguro Social reclamando incrementos en los aportes, lo cual fue el pretexto y la mecha que provocó manifestaciones multitudinarias que fueron reprimidas por la policía antimotines del régimen, provocando 63 muertos (no 43 como declaró el gobierno).

 

Las manifestaciones se concentraron primero en torno a la Universidad Politécnica de Nicaragua -bastión de la resistencia estudiantil- que al comienzo se dirigieron a la Rotonda de la Virgen donde se erige la estructura de metal conocida como “el árbol de la vida” puesta por la también dictadora primera dama Rosario Murillo y luego, como queda dicho, las marchas se extendieron por todo el país. Posteriormente las trifulcas se trasladaron también a Matagalpa con muchos heridos y detenidos.

 

Luego comenzó la llamada Mesa de Diálogo en la que surgieron dos puntas, por una parte representantes de la Iglesia que pretenden mediar y que son algo contemplativos y, por otra, estudiantes que piden la renuncia del mandatario como condición para dialogar, liderados por los veinteañeros Víctor Cuadras y Lesther Alemán quienes reiteran que “esta no es una mesa de diálogo sino para su salida del poder [la de Ortega]”. Estas reuniones tienen lugar en medio de una batahola de ciertas proporciones acompañadas de insultos de diverso calibre.

 

A lo dicho se agrega la agresiva intromisión china contratada por el gobierno local para fabricar, entre otras obras, el canal interoceánico pero en verdad una pantalla para dar sustento al régimen en muy diversos frentes.

 

Es absolutamente inaudito que a esta altura del siglo XXI haya quienes se dejen engatusar por tiranuelos con aires revolucionarios, ambiente en el que ellos y sus compinches y allegados se enriquecen de modo colosal a costa de una macabra y miserable explotación a los más necesitados. Y todo esto ocurre además de la aplicación de recetas estatistas fracasadas en todos lados donde se ensayaron.

Se alardea de la redistribución de ingresos con lo que se establece una asignación de los siempre escasos recursos en base a criterios políticos muy por fuera de toda concepción de eficiencia lo cual perjudica a toda la población pero muy especialmente a los más débiles. En realidad, el eje central de la así denominada redistribución va a los bolsillos de la casta gobernante.

Al mismo tiempo, el aparato estatal se inmiscuye permanentemente en las relaciones contractuales entre las partes con lo que crea conflictos de todo tipo, especialmente en el terreno de la vivienda, la alimentación y la provisión de medicamentos.

En el área de la educación el régimen se empecina en el lavado de cerebro de los estudiantes que tiene al alcance con bibliografías y enseñanzas reñidas con las más elementales normas de estudio con lo que se cierra el paso a tradiciones de pensamiento que apuntan a una sociedad abierta en el campo del derecho, la economía y la filosofía. Los pocos reductos que existen son permanentemente boicoteados por las autoridades.

¿No es acaso una sonora bofetada al sentido común que Daniel Ortega la juegue de redentor cuando ha burlado de modo reiterado y grotesco todas las mínimas y elementales limitaciones al abuso del poder? Arrasó con todo residuo de justicia, acometió todo tipo de fraude electoral para perpetuarse en el gobierno, invadió el legislativo a fuerza de chantajes, se enriqueció al arrebatar empresas de todos los ramos con el monopolio del sector externo para su usufructo personal engrosando sus cuentas en el extranjero para salvarse de las barrabasadas de su propia gestión.

Este dictador revolucionario comanda el incendio de propiedades de los opositores y la violencia a quienes se animan a levantar su voz para denunciar estas atrocidades. Estas denuncias se conocen merced al coraje de personas como fueron Luciano García, Elisabeth Romero, Francisco Valdivia, Maria del Carmen Solórzano y el valeroso diario “La Prensa” que aun resiste en manos de su entonces corajudo editor en jefe Eduardo Enríquez e incluso han salido a la luz las truculentas maquinaciones del revolucionario de marras, expuestas por los propios ex simpatizantes de Ortega como es el caso de Carlos Mejía Godoy, quien por otra parte alega que su ex jefe se alzó con dineros del partido político que en su momento cofundaron.

Ahora, como hemos apuntado, el jefe sandinista está concentrado, esperanzado y alborozado con que se reflote la vieja idea de construir un canal en su país que compita con el de Panamá, para lo cual se requiere el concurso de un consorcio internacional en un proyecto que demanda treinta mil millones de dólares, idea que le presenta la posibilidad de jugosos cohechos  personales.

Hasta su propia hijastra -Zolia Narváez Murillo- lo acusa públicamente de haberla violado reiteradamente cuando era niña, y que también dice que el padrastro copulaba con su empleada doméstica frente a esa hijastra.

Todo este escándalo se sucede en un clima en el que durante las dos últimas administraciones de Ortega (esta es la tercera ya que la primera surgió de un vergonzoso pacto con Arnoldo Alemán después del interregno de la intrépida Violeta Barros de Chamorro), tal como consigna, entre otras entidades citadas en diversos trabajos de fuste, el Banco Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la desocupación se elevó a nada menos que el 25% con una reducción del poder adquisitivo de los que trabajan del 52% en el contexto de hogares bajo la línea de la pobreza que alcanza al 74% sin servicios básicos disponibles.

Este es el personaje que pulula por foros internacionales como la OEA declamando sobre la “justicia
social” y la “democracia participativa”, siempre abrazado con sus socios de opereta pertenecientes a la oligarquía gobernante de otros países latinoamericanos quienes también succionan los recursos de sus respectivos países en inmisericordes asaltos y atropellos del Leviatán.

Por supuesto que la situación anterior con la camarilla de los Somoza era una verdadera desgracia, la cual duró mientras tuvo el apoyo de los gobiernos de Estados Unidos, tendencia iniciada por Theodore Roosevelt quien reconocía la malicia de la mencionada casta pero afirmaba respecto a uno de sus integrantes mafiosos “I know he is a son of a bitch, but he is our son of a bitch”.

Luego Carter recurrió a todas las vías posibles y por haber para que los sandinistas ocuparan el poder, y cuando, mucho después, el gobierno estadounidense intentó reaccionar frente a la sustitución de una banda de forajidos por otra, resultó demasiado tarde.

Mario Vargas Llosa en un artículo titulado “Para la historia de la infamia”, después de dar detalles truculentos y horripilantes de las mencionadas violaciones sexuales de Ortega, escribe que el régimen fue convertido “en una dictadura tan corrupta y autoritaria como la que se padeció bajo Somoza” y se sorprende de que “alguien capaz de semejantes iniquidades se halle de nuevo en el poder” en ese país que destaca es “el segundo país más pobre de América latina después de Haití”, nación centroamericana en la que la compañera del sátrapa, Rosa Murillo (madre de la violada), es “según algunos, el verdadero poder detrás del trono nicaragüense” para concluir que lamentablemente falta mucho “para salir de ese pozo de horror y vergüenza que llamamos subdesarrollo”.

Mientras las escaramuzas se intensifican en las calles de por lo menos diez ciudades nicaragüenses (especialmente en Granada, León y Managua, en Masaya hubieron combates entre la población civil y la Policía Nacional de por lo menos catorce horas seguidas), el Ejército se pronunció a través de su vocero, el coronel Manuel Guevara, en el sentido de afirmar que las Fuerzas Armadas “no reprimirán” ya que como apuntó el general Osvaldo Barahona “la misión de la institución no es volverse contra los estudiantes”.

El secretario ejecutivo de la Comisión Internacional de Derechos Humanos, Pablo Abräo, denunció que la policía disparó a quemarropa sobre estudiantes en rebelión en la sede de la Universidad Agraria.

No sabemos que dirán los libros de historia del futuro sobre estos gobernantes canallas, pero en todo caso habrá muchos sorprendidos por haberse tolerado tanta infamia en nombre de la democracia y la liberación de los pueblos. Un régimen autoritario con disfraz de democracia. En verdad ejemplos de la cleptocracia más espeluznante, es decir, gobierno de ladrones de libertades, de propiedades y de sueños de vida.

Una vez más reitero que se hace necesario reconsiderar los límites al poder que desde la Carta Magna de 1215 ha sido el objetivo del constitucionalismo, el cual ha degenerado en muy diversos países del denominado mundo libre para encaminarse hacia una especie de Gulag encubierto. En el caso que nos ocupa, Ortega opera con  la complicidad de socios igualmente nefastos que por ahora siguen carcomiendo las entrañas de parte de América latina.

Termino con dos sabias reflexiones de Montesquieu en El espíritu de las leyes sobre las que deberíamos meditar a diario: “Una cosa no es justa porque es ley, debe ser ley porque es justa” y, en consonancia con el célebre aforismo de Lord Acton y la consecuente necesidad de establecer estrictos límites al poder político, “No hay poder que no concite al abuso, a la extralimitación” y con mucha mayor razón cuando el gobierno es ocupado por megalómanos como es el caso que comentamos en esta nota.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

Fundación Libertad: 30 Years Working For a Free Economy In Argentina And Beyond

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 2/5/18 en: https://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2018/05/02/fundacion-libertad-30-years-working-for-a-free-economy-in-argentina-and-beyond/#7700a78c4cb0

 

The current President of Argentina, Mauricio Macri, and Chile, Sebastián Piñera; the leading pro free-enterprise presidential candidates from Colombia: Iván Duque; Ecuador: Guillermo Lasso; and Uruguay: Luís Lacalle Pou; as well as a multitude of policy leaders from all over the Americas, gathered last week in Buenos Aires to celebrate the 30th anniversary of the Argentinian-based, free-market think tank Fundación Libertad.

Judged by its budget, approximately $2 million US, Fundación Libertad seems small to achieve such clout and attention. However, placed in perspective and in relation to the size of their economies, their budget is similar to some of the largest organizations in the United States. Like the latter groups, Fundación Libertad is a multifaceted organization with several internal centers which have their own mission. It also has a relevant and powerful network of international connections. In addition to the talents of Gerardo Bongiovanni, its founder and leader, as well as almost 40 staff members, the national and international projection of the group is greatly enhanced by the collaboration of and hard work of Nobel laureate Mario Vargas Llosa.

Vargas Llosa began cooperating with Bongiovanni soon after the founding of the think tank. He was the keynote speaker for each of the major anniversaries, beginning with its 10thanniversary in 1998, 12 years before receiving his Nobel Prize in Literature. Vargas Llosa’s commitment to a free economy and a free society became more important after he launched the Fundación Internacional para la Libertad, FIL, in October 2002. Collaboration with Vargas Llosa and FIL helped expand the reach of Fundación Libertad in Spain and the Americas.

Fundación Libertad grew at arm’s length of Argentina’s capital and political power. Located almost 200 miles north of Buenos Aires, in the city of Rosario, Santa Fé province, it grew in reputation by its quality work, events and principles. They have hosted several Nobel Memorial Prize in Economic Sciences winners , a Nobel Peace Prize winner, as well as numerous presidents and former presidents. Soon after the founding of the group, the late Milton Friedman sent Bongiovanni a letter of endorsement and support. Friedman, who visited Chile and Peru, never went to Argentina. I tried to negotiate his visit but he told us that there were several top Chicago trained economists in Argentina who knew what was needed. According to Friedman, if the governments were not conducting the right policies it was because the leading actors of civil society did not want reform. There was not enough agreement among them to pursue the right policies. The visit of a foreigner, no matter how clear his thought and how well-regarded his stature, was not going to change much.

That is why, in part, Fundación Libertad has been working to forge positive working consensus and has always been open to dialogue with most policymakers and government leaders of different views. Dialogue is not possible with all parties, to be sure. Some do not want it. During the Kirchner-Fernández years (2003-2015), Fundación Libertad’s influence was mostly through work at state and provincial levels as well as through the foundation’s international presence. In Santa Fé, the province where Fundación Libertad is headquartered, the governors have been mostly from Peronist or socialist backgrounds, neither particularly good friends of the free economy. They have been, however, civilized enough to accept dialogue with Fundación Libertad experts and leaders.

This 30-year old think tank puts its international and national network to good use by sharing their contacts with figures both inside and outside the government sphere. Their network has been enhanced also because staff members of Fundación Libertad have gone on to work for think tanks in Spain and the United States, and others have launched their own endeavors. A few of their young stars have joined the government, such as Antonella Marty, who works as liaison with policy groups for the Senate Block of the ruling party coalition, and Guillermo Hirschfeld, who is now a commercial counselor at the Argentine Embassy in Spain. Several former staffers are at Spanish think tanks that boast an important presence in Latin America.

North American think tanks have also served as inspiration for Fundación Libertad. The Fraser Institute, with its motto “if it matters measure it,” has been a model for the effort to produce indices such as the one that measures Provincial performance in three areas: public spending, government finances and public sector employment. Additionally, Fundación Libertad is also the oldest local partner of the network of the Friedrich Naumann Foundation from Germany.

Fundación Libertad is the driving force of a network of Argentine think tanks called the “Red Federal de Políticas Públicas,” which is similar to the U.S.-based State Policy Network. This Argentine think tank has also participated in numerous programs of the Heritage Resource Bank meetings, which have led to many collaborative programs both in its homeland and abroad. This project to help mobilize and strengthen the network of provincial Argentine think tanks receives support from the Center for International Private Enterprise, a U.S.-based organization that funds think tank efforts to promote the free economy beyond our borders.

Although the group boasts its relationship with well-regarded libertarian organizations such as Cato and Liberty Fund, it is guided by a big-tent approach. Their openness to diverse views is put in practice both with think-tank peers and government officials. Some groups that promote valuable but narrower ideological agendas often criticize Libertad for inviting policy figures who have failed to promote free-market policies. They recently hosted, for example, Mariano Rajoy, who as leader of the Spanish government has failed to return Spain to the economic freedom that it enjoyed under the government of President José María Aznar. Aznar is another good friend of Fundación Libertad and they have hosted him on numerous occasions. Aznar founded FAES, a think tank which, until January 1, 2016, was affiliated with the Popular Party. It is now independent. Until the creation and growth of FIL (Vargas Llosa’s group) FAES was the foreign think tank that collaborated more with Fundación Libertad’s efforts in Spain and Latin America.

Fundación Libertad today and tomorrow

I divide the work of think tanks into four, sometimes five main areas: research, education, advocacy, direct help (“do” tanks), and networking services. Fundación Libertad has programs in most of these areas. Its advocacy efforts are subtle but powerful. Almost all the ministers of the current Argentine government have participated in meetings, usually breakfast sessions, where the think tank invites a cross-section of the Argentine business community. The ministers and under-secretaries get to hear the concerns of the business community and the latter get to learn from the plans and constraints whether true or alleged of the government officials. I had the privilege of attending some of these meetings and despite the natural disagreements, I was able to witness the atmosphere of constructive dialogue. They sure beat nasty, snappy debates in social media, an area in which Fundación Libertad has not invested and focused much, perhaps in agreement with the American Enterprise Institute’s Arthur Brooks’ observation that “social media is displacing sound debate.”

Fundación Libertad has a building comparable to the main Washington institutions, a diversified and strong donor base, and policy lines. The next decade will likely see a consolidation of its influence, especially if President Macri wins reelection in 2019. Challenges ahead? The main one will be how to transition to an organization less dependent on its founder, Gerardo Bongiovanni. He is well aware of it and has studied other think tank transitions. Independent of its future with a similar or different structure than today, I have little doubt that Fundación Libertad has already made a major contribution to Argentina. The number of dignitaries, government officials, and leading policy players and intellectuals who flew to Argentina for this celebration seems to corroborate my judgement. These three decades of unceasing work has already earned Fundación Libertad a prominent place in the history of think tanks and in the history of liberty.

 

Alejandro A. Chafuen es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), fue miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Es Managing Director del Acton Institute, International. Fue profesor de ESEADE.

JORDAN PETERSON Y SU INCREÍBLE LUCHA POR LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 6/5/18 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2018/05/jordan-peterson-y-si-increible-lucha.html

 

Es sencillamente increíble, y a la vez sintomática del horror que estamos viviendo, la lucha de Jordan Peterson para que se respete el derecho de cada uno a hablar como le parezca.

Mi única diferencia con él es que la cuestión no es tanto que la libertad de expresión implica que el otro pueda sentirse ofendido, sino más bien por qué el otro tiene que sentirse ofendido ante mi propio uso del lenguaje.

Las diferentes concepciones del mundo, que en una sociedad libre deben ser libremente debatidas, no deberían herir los sentimientos de nadie, excepto neurosis muy profundas. Si yo soy católico y tú eres protestante, ¿te vas a sentir ofendido? Si te digo que no estoy de acuerdo con tal o cual tesis de Lutero, ¿por qué tienes que sentirte ofendido? Ahora, si insulto a Lutero, es otra cosa. Moralmente no debo, aunque difícilmente sea un caso judiciable.

Me dirán: lo que se discute no es eso. ¿No? Como dije en la entrada anterior, la libertad religiosa en serio conlleva el derecho a vivir y expresarse según metafísicas, mitos y filosofías realmente diferentes de otras. La libertad religiosa, de expresión, de enseñanza, no son para tonterías. Valen precisamente para lo importante, para aquellas cosas que realmente nos importan, y en esas cosas importantes está la tentación del Caín totalitario de casi todos: para esas cosas, llamamos al estado.

Porque lo que Jordan Peterson dice NO es que las personas no puedan usar los pronombres que quieran. Lo que él está criticando (y advirtiendo) es que los gobiernos dicten leyes que impongan por la fuerza el uso de dichos pronombres. Increíble. En una época donde cualquiera reclama su derecho a cambiar de sexo, esa misma persona llama al estado para que te prohíba a ti llamarlo con el pronombre anterior. Podrá estar mal, puede ser que sea “nice” o “proper manners” llamarlo con el pronombre que él quiera, pero tú no puedes prohibirle a él que cambie de sexo y él no puede prohibirte a ti que uses los pronombres habitualesESO es una sociedad libre.

La pretensión de que el estado controle los juegos de lenguaje devela la raíz totalitaria de los que así piensan. Porque cuando el estado puede controlar el lenguaje, puede controlar la cultura y el pensamiento. El mundo hace lenguaje y el lenguaje hace mundo, esa es una de las enseñanzas más profundas de Wittgenstein pasada por la fenomenología. Justamente, las libertades individuales tienen entre muchas funciones la de impedir la racionalización de los mundos de la vida, esto es, que haya mundos de vida espontáneos más allá de la razón instrumental impuesta por el estado iluminista. Sí, en todo lo que digo está la Escuela de Frankfurt (denostada por muchos liberales que no la entienden) pasada por Hayek y Feyerabend.

Los leninistas, los estalinistas, los maoístas, etc., no tenían problema en asesinar generaciones enteras para imponer su visión del mundo. Ahora es más sutil. Lo que quieren los del lobby LGBT es que el estado imponga su juego de lenguaje, para cambiar el pensamiento de todos sin tener que asesinarlos. No sé si decirles gracias o que prefiero a Stalin. Porque, además, si ellos pudieran asesinar a Jordan Peterson, o a Benedicto XVI, lo harían, no tengo ninguna duda. No lo hacen porque no es favorable a la difusión de su totalitarismo.

Jordan Peterson, yo, y muchos más vamos a seguir hablando como se nos canta. Si otros se sienten ofendidos, problema de ellos. Y problema nuestro cuando logren ponernos presos. No están lejos. Como dije, la libertad individual, hoy, no existe. Sólo resiste.

 

Hasta la próxima resistencia.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

La trascendencia de la libertad de prensa

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 3/5/18 en: https://www.infobae.com/opinion/2018/05/03/la-trascendencia-de-la-libertad-de-prensa/

 

Hoy, 3 de mayo, se celebra el Día Mundial de la Libertad de Prensa y es propicio para subrayar lo vital que significa esta garantía para la supervivencia de la sociedad abierta.

La libertad de prensa consagrada y cumplida en todas las Constituciones de los países civilizados, por una parte, resulta esencial a los efectos de ampliar el conocimiento en todos los niveles, puesto que solo dando rienda suelta al pensamiento de cada cual es posible embarcarse en el proceso de prueba y error para reducir nuestra ignorancia e incorporar algo de tierra fértil en el contexto de corroboraciones provisorias y refutaciones. Por otra parte, resulta imprescindible para mantener el poder político en brete con todas las críticas y las opiniones diversas sobre su comportamiento.

Es sabido que, como ha consignado el historiador decimonónico Acton: “El poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Fuera de los organismos de contralor y la necesaria división de poderes, el cuarto poder debe funcionar sin cortapisa alguna. La mejor legislación sobre la libertad de prensa es la que no se promulga.

Jefferson ha escrito: “Entre la disyuntiva de un gobierno sin libertad de prensa y libertad de prensa sin gobierno me inclino decididamente por esto último”. Todos los mequetrefes autoritarios han pretendido silenciar voces, lo cual constituye un atropello inadmisible. Milton, en su discurso sobre la libertad de prensa, en 1644, prioriza esa libertad por encima de las otras libertades civiles: “Dadme la libertad de conocer, de expresar y discutir libremente según la conciencia, por encima de todas las demás libertades”.

Ya la humanidad ha debido soportar suficientes quemas de libros, inquisiciones, censuras y otras bellaquerías como para a esta altura del siglo XXI tener que aguantar megalómanos que, en nombre de una pureza mal parida, sigan con sus letanías a favor de un discurso único. “La razón aprisionada” titula John M. Bury uno de los capítulos de su clásica Historia de la libertad de pensamiento donde dice: “Las opiniones nuevas son consideradas tan peligrosas como molestas, y cualquiera que hace preguntas inconvenientes sobre el porqué y el para qué de principios aceptados es considerado como un elemento pernicioso”.

Gracias al periodismo independiente (una expresión redundante pero dada la época que vivimos vale el adjetivo) se han descubierto corrupciones gubernamentales, ya que no siempre la Justicia ha sido suficientemente ágil y eficiente para detectar esos delitos. Esto en modo alguno quiere decir que todos los periodistas sean probos, de lo que se trata es de abrir de par en par la competencia y todas las voces. Tampoco quiere decir que se puede calumniar impunemente, pero los recursos judiciales, en los casos que resulten pertinentes, siempre deben ser ex post facto, pero nunca censura previa, lo cual constituye una cachetada feroz a la convivencia civilizada y un paso mortal para los espíritus libres.

Con razón Woody Allen ha escrito: “Nuestros políticos son corruptos e ineptos y a veces las dos cosas en el mismo día”. La desconfianza en el poder y el seguimiento permanente de sus pasos resulta primordial para la tranquilidad de los ciudadanos.

Aprovecho este aniversario para insistir en la necesidad de eliminar las llamadas agencias estatales de noticias, en lugar de protestar por desiguales entregas de publicidad oficial. Si hay algo que debe anunciar el aparato estatal del momento lo debe comunicar en conferencia de prensa, sin necesidad de montar agencias gubernamentales de noticias. Los gobiernos nada tienen que hacer en estos campos, del mismo modo que deben abstenerse de intervenir en los negocios del papel y similares regulaciones.

Aprovecho también para sugerir que se asignen derechos de propiedad para las ondas electromagnéticas al efecto de evitar la peligrosa figura de las concesiones por parte de los aparatos estatales, que son una espada de Damocles, puesto que el que otorga la concesión es de hecho el dueño del espacio.

En estas líneas quiero dejar expreso reconocimiento a todo el periodismo independiente y el enorme agradecimiento a todas las faenas y a veces esfuerzos ingratos por su labor ejemplar, tanto en los medios radiales, televisivos, digitales como en papel. La crítica seria y responsable es la característica de quienes dedican su vida al periodismo. Las pesquisas permanentes son un alimento para todas las personas de bien.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa.

Sobre la libertad de expresión y de prensa

Por Gabriel Boragina Publicado el 29/4/18 en: http://www.accionhumana.com/2018/04/sobre-la-libertad-de-expresion-y-de.html

 

Tema siempre latente y de actualidad, la libertad de prensa suele ser analizada bajo la óptica de quienes la defienden contra quienes se oponen a ella, es decir, aquellos que tienen el poder para cercenarla, y que no son otros que los gobiernos del mundo. Veamos cuales son los conceptos que se relacionan con ella.

De acuerdo a la clásica definición del Profesor Ossorio:

“Libertad de prensa. Derecho constitucionalmente garantizado a todos los habitantes de la nación para que publiquen sus ideas por la prensa, sin censura previa. Constituye una modalidad de la libertad de expresión y de opinión (v.).”[1]

Cabe hablar, entonces, de un derecho a la libertad de prensa. Esta se ejerce a través de una vía que es el periodismo que -a su vez- es vehículo de la libertad de expresión. Analizaremos todos estos conceptos más adelante. La fórmula “sin censura previa” no implica que lo que se publique pueda ser cualquier cosa, sino que significa que el material sólo podrá ser censurado una vez publicado y no antes de esta circunstancia. Tampoco involucra la obligación de un medio concreto a publicar las ideas de un tercero. La censura en cuestión se refiere particularmente a la prohibición del gobierno, entendido en sus tres ramas: ejecutiva, legislativa y judicial. Pero no excluye la que pretendan ejercer particulares para evitar coactivamente que alguien dé a conocer sus opiniones.

Distingamos ahora que se entiende por prensa:

Prensa. A más de la máquina impresora y de la imprenta como tales, el conjunto de publicaciones periódicas. Desde su expansión en el siglo XIX, no ha dejado de suscitar en todas partes los beneficios y riesgos de la libertad de prensa (v.).”[2]

El vocablo prensa -en definitiva- denota un conjunto de publicaciones periódicas que no necesariamente deben estar impresas. La definición acota que, la libertad de prensa (cuya noción expusimos en primer término) en todas partes ha suscitado beneficios y riesgos.

Dado que la libertad de prensa es una modalidad de la libertad de expresión examinemos seguidamente el concepto de esta última:

“Libertad de expresión. Derecho constitucionalmente reconocido a todos los habitantes de la nación para publicar sus ideas por la prensa o verbalmente, sin censura previa.”[3]

La aclaración final “por la prensa o verbalmente” indica que puede ser por escrito u oralmente. Se alude al recurso (o los mecanismos) por el cual se ejerce tal expresión. El derecho apunta y ampara a la acción (expresarse) pero no al contenido de esa expresión. De tal suerte que, si lo que se expresa resulta ser una difamación u ofensa a otra persona, el ofensor estará sujeto a las responsabilidades legales por la posible comisión de un delito de calumnias o injurias que no está respaldado por la ley. Esto es importante aclararlo, porque muchas veces se confunde (en ocasiones intencionalmente) la libertad de expresión con una inexistente “libertad” de difamación, tergiversación, etc. que la ley (al menos la argentina) no protege ni reconoce.

Libertad de opinión o de palabra. Constituye una modalidad de la libertad de expresión (v.) garantizada constitucionalmente. Esta libertad es aplicable a cualquier forma en que se manifieste, por lo que la libertad de expresión alcanza a las exteriorizaciones verbales también, y no sólo a las impresas, aunque la Constitución no lo diga”[4]

Es una modalidad porque lo que se expresa, en muchas oportunidades, no son opiniones o palabras. Un artista, como puede ser un escultor o pintor, también se expresa mediante de sus obras, aunque excluyan toda verbalización. Este ejemplo se vincula a la anterior definición de la actual. La presente se circunscribe exclusivamente a la verbales, impresas o no impresas. Por lo que preferimos hablar de orales o escritas, que muestran mejor la forma de expresión, ya que ambas son verbales. Relacionado con los anteriores conceptos se encuentra este otro:

Opinión pública. Manifestación del pensamiento que sobre determinados problemas, generalmente de índole política. tienen los individuos que integran una Colectividad. Puede ser de orden nacional o de orden internacional. En un Estado de Derecho, la opinión pública se concreta mediante la emisión del voto electoral, así como por la libertad de expresión del pensamiento oral o escrita o recogida generalmente por la prensa. En los gobiernos de tipo dictatorial, totalitario o de facto, la auténtica opinión pública o se desconoce por estar cohibida o se expresa en la clandestinidad, pese a los esfuerzos de los detentadores del poder para simular respeto a ella.”[5]

Esta es una idea mucho más amplia, que abarca dos rutas para dicha manifestación: la del voto electoral, por un lado, y la de la libertad de expresión por el siguiente. En realidad, tanto el voto como la publicación son los arbitrios por camino de los cuales se expresa la opinión pública y se hace conocida a todos. En el primer caso, por canal del escrutinio y posterior difusión del resultado comicial y, en el segundo, por la divulgación del pensamiento.

En un sentido algo más amplio, el voto también es una forma de expresar la opinión política, por lo que entendemos que la libertad de expresión comprende e incluye la libertad de votar. Y -por contrapartida- la de no votar. Ya que la libertad estudiada consiste -en suma- en la de expresarse o no hacerlo. Se trata de un derecho, que el sujeto activo puede ejercer o no. De lo contrario no podría hablarse de “libertad” si existiera una obligación general de expresarse. Entendemos por ello que, la libertad de expresarse -por modo del voto- debe incluir la de no hacerlo (no expresarse por intermedio del voto, es decir, no votar si la persona en cuestión no desea hacerlo).

“Previa censura. La que se ejerce, sobre la prensa en especial, antes de darse al público. (V. CENSURA, LIBERTAD DE EXPRESIÓN.)”[6]

En nuestro sistema constitucional está prohibida. Se entiende que se conecta a la censura que terceros pretenden hacer contra la libertad de prensa, y no a la autocensura, que es el caso de cuando alguien se abstiene voluntariamente a dar a conocer su opinión por conducto de la prensa.

[1] Ossorio Manuel. Diccionario de Ciencias Jurídicas Políticas y Sociales. -Editorial HELIASTA-1008 páginas-Edición Número 30-ISBN 9789508850553 pág. 554

[2] Ossorio, Ibidem, p. 761

[3] Ossorio, Ibidem, p. 554

[4] Ossorio, Ibidem, p. 554

[5] Ossorio, Ibidem, p. 657

[6] Ossorio, Ibidem, p. 768

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y EL DERECHO A OFENDER.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 15/4/18 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2018/04/la-libertad-de-expresion-y-el-derecho.html

 

La libertad de expresión viene mal. Tentados estamos de revisar su historia y sus ideas y venidas en Occidente, su cuna, pero no podemos en esta oportunidad. Como muestra de uno de los síntomas de su crisis, revisemos este caso en particular.

Ahora resulta que si alguien, respetuosamente, manifiesta su desacuerdo con la moralidad de la homosexualidad, o de la transexualidad, etc., los miembros del lobby LGBT se sienten “ofendidos” y acusan a los que así se manifiestan con de realizar “discursos del odio”, etc. Lo mismo con las feministas radicales, etc.

Particularmente delicado es el caso de la enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica aprobado por JPII y aún no abrogado, que sostiene la inmoralidad de las relaciones homosexuales en sí mismas aunque advierte que no se debe juzgar la conciencia de nadie en particular.

Cualquiera puede decir que está en desacuerdo con ello, pero yo no me sentiré ofendido ni lo acusaré de “discurso de odio”.

El asunto que el lobby LGBT quiere hacer de eso un caso jurídico: quiere prohibir ese tipo de opiniones so pena de incurrir en el delito de discriminación, ofensa y discurso del odio.

Entonces una de las líneas de defensa, no de los católicos, pero sí de los que defienden una noción más amplia de la libertad de expresión, es que esta última incluye el “derecho a ofender” (como por ejemplo Jordan Peterson, https://www.youtube.com/watch?v=8NoIWqnogjc )

Pero allí estamos en un problema. Cuando sucedió lo de Charlie Hebdo, yo escribí un artículo llamado “yo soy el respeto”, (http://institutoacton.org/2015/01/13/yo-soy-el-respeto/) donde afirmaba que moralmente la libertad de expresión implica siempre el respeto hacia el otro.

Y ese es el punto: si alguien dice “no estoy de acuerdo moralmente con la homosexualidad”, NO está ofendiendo a nadie, y si alguien dice “no estoy de acuerdo, moralmente, con la concepción hetero-pratriarcal del Judeocristianismo” NO está ofendiendo a nadie tampoco. En todo caso, con respeto mutuo y conciencia histórica de las tradiciones diversas, pueden debatir libremente el punto sin que nadie deba sentirse “ofendido”.

Por lo tanto, si alguien se siente “ofendido” porque yo considere inmoral a X, la respuesta es: yo no te estoy ofendiendo, sino manifestando mi parecer moral sobre el punto, sin referirme a nadie en particular.

Moralmente, NO debemos ofender, esto es, faltar el respeto, burlarnos con desprecio, de nada ni de nadie.

En todo caso, aunque esto esté muy debatido, habría un delito de calumnias e injurias posterior a una publicación, donde, sin embargo, difícilmente entren los casos que preocupan al lobby LGBT. Porque las calumnias e injurias se refieren a una explícita mentira que afirma el delito de alguien en particular. NO cabe por ende allí una afirmación que afirme la inmoralidad de X como tema in abstracto y en sí mismo considerado.

Por ende, jurídicamente las cosas deben ser más precisas, y los tipos penales deben ser claros y distintos. Aunque con los legisladores y jueces que tenemos sea todo lo contrario, sin embargo debemos afirmar que un supuesto “delito de ofensa” entra en arbitrariedades imposibles de evitar.

En una sociedad libre, cada cual tiene derecho a afirmar su concepción del mundo “respetuosamente”.

Pero históricamente, vamos mal. El espíritu de la Primera Enmienda de los EEUU se ha perdido. Verdaderamente ya casi nadie respeta a nadie, verdaderamente todos se ofenden mutuamente porque es el paso previo a lo que casi todos quieren: ver preso al que piensa diferente, llamando “ofensa” a la diferencia. Estamos mal, muy mal. Ya casi no queda libertad de expresión, y menos aún libertad religiosa, para los casos importantes, esto es, allí donde los paradigmas son verdaderamente diferentes.

La socialdemocracia y la redistribución de ingresos no sólo ha derivado en una jaula de oro (que además no es de oro, sino de pobreza) donde las personas tienen todo, materialmente, como los esclavos en las granjas donde se los trataba bien: ahora, además, deben pensar como su amo, pero ese pensamiento único va descendiendo como un manto suave de pensamiento políticamente correcto, y a los que se salen se los va penando gradualmente, hasta que el pobre sapo en el agua hirviendo tenga su cerebro definitivamente muerto.

 

Algunos, por supuesto, nos resistiremos, pero ya no será el derecho a la Primera Enmienda de lo que fue una república liberal clásica, sino el derecho a la resistencia a la opresión en la dictadura universal del pensamiento en la cual se está convirtiendo OccidenteClaro, Occidente no puede “convertirse” en eso, so pena de desaparecer.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

El periodismo

Por Gabriel Boragina Publicado el 15/4/18 en: http://www.accionhumana.com/2018/04/el-periodismo.html

 

Comencemos con la definición de nuestro tema:

“periodismo

De la raíz de periódico e -ismo.

  1. m. Captación y tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico, de la información en cualquiera de sus formas y variedades.
  2. m. Estudios o carrera de periodista.”[1]

Al contrario del uso amplio que se le suele dar vulgarmente a este término, el periodismo es un proceso de captación y tratamiento de la información. Dentro de tal información puede encontrarse la de diversos sucesos o -inclusive- la de la opinión pública misma.

Conforme al concepto dado, el periodista capta la información y la trata.

Cuando vamos a la definición de tratamiento, entre otras acepciones que no se aplican a nuestro tema, la cuarta del vocablo dice:

“4. m. Modo de trabajar ciertas materias para su transformación.”[2]

Si relacionamos este significado al anterior deducimos que la actividad periodística consiste en captar y trabajar la información (materia o material) para su trasformación. Si vamos a la de transformar, el diccionario nos expresa:

“Tb. trasformar.

Del lat. transformāre.

  1. tr. Hacer cambiar de forma a alguien o algo. U. t. c. prnl.
  2. tr. Transmutar algo en otra cosa. U. t. c. prnl.”[3]

El periodista, entonces, cambia la forma de la información captada, o puede transmutarla en otra cosa. Resumiendo: puede cambiar el formato de la información (la manera de presentar esa información) o su esencia (el modo en que ocurrieron los hechos, o los hechos mismos). En otros términos, puede alterar los hechos o desfigurarlos por completo. Incluso puede inventar o divulgar algún hecho que -en realidad- no ha acaecido nunca. En la jerga periodística se conoce esto como “fake news”.

Dado que todos somos distintos (incluye, por supuesto, a periodistas también) la forma en que captamos e interpretamos los acontecimientos es diferente. Por ende, la manera en que damos a conocer esos hechos a otros asimismo lo será. Aun cuando el periodista procure transmitir la información recabada de manera “fiel” u “objetiva”, lo que haga -en definitiva- estará condicionado por su propia subjetividad (de la que no puede escapar), la que opera siempre en todo momento y lugar, tanto en la fase de captación como de exegesis y, posteriormente, divulgación de lo informado.

Cuando examinamos un dato (cualquiera que este sea) necesariamente (e inconscientemente) lo estamos transformando en otra cosa distinta a lo que otro puede elucidar sobre esa misma noticia. Esto no es -en sí mismo- ni “bueno” ni “malo”; es simplemente un hecho, derivado de la naturaleza desigual de las cosas y de las personas. Y los periodistas -como personas- están, obviamente, sujetos a este fenómeno.

Lo dicho no excluye la posibilidad -y muchas veces la realidad- de que el periodista deliberadamente desee (y lo haga) desfigurar la información recibida por el y dada a conocer, la tergiverse voluntariamente y -adrede- la falsifique. Lamentablemente, este caso es con demasía frecuente.

Pero, aunque sus propósitos no sean dañinos necesariamente y aun en casos de buena fe, lo que trasmitirá de lo captado será su propia percepción personal de los hechos y la de nadie más que el (o ellos).

El periodista capta y elabora una información que es -a su vez- re-informada por el mismo periodista. La información pasa por varios filtros de significación dados por desiguales personas (el informante y el informado).

El periodista cumple ambos roles: primero es informado de ciertas cosas (dichos, hechos, etc..) y -a su vez- los re-informa a terceros. En este desarrollo, lo que hace es recibir la conjetura del informante sobre el hecho o dicho “X”. Acto seguido, el periodista lo informa a su audiencia, televidencia, lectores, etc. Es decir, da su propio análisis de la explicación del informante originario. Es en este paso donde se produce la transformaciónde lo informado originariamente.

El periodismo independiente

A veces se habla del periodismo “independiente”. Pero este término aplicado al periodismo es muy ambiguo, cuando no directamente inapropiado.

Si se asigna un sentido estrecho al vocablo “independiente” contraponiéndolo solamente a otro “oficial” podernos estar de acuerdo con la existencia de un pleonasmo. Pero si al término “independiente” le adjudicamos un significado lato llegaremos a la conclusión que el periodismo “independiente” no existe en ningún concepto, ni financiero ni en materia de contenidos. El periodista requiere de medios para ejercer su oficio o profesión, tal y como los necesita cualquier otro emprendedor o empresario del ramo que sea. Desde el punto de vista material dependerá de esos recursos económicos, de otro modo no podrá comenzar su tarea de informar. Normalmente, sus bases financieras o económicas le son provistas por sponsors o avisadores. Tenemos aquí un primer nivel de dependencia que lo condiciona.

Un segundo nivel está representado por los contenidos de su programa, edición o publicación periodística. Estos van a estar determinados por los intereses del público al que aspira a dirigir su material y el propio de sus auspiciantes.

Como todo negocio, cada periodista apunta a un mercado o target especifico (modas, política, deportes, economía, espectáculos, turismo, etc.) lo más probable es que sus sponsors y anunciantes provengan de esos determinados sectores, de lo contrario el emprendimiento no podría prosperar por falta de interés de las partes involucradas (periodistas, lectores, audiencia, etc.).

En tanto los fondos con que se pretendan financiar esta operación provengan de fuentes privadas, evidentemente no hay nada que cuestionar, como no lo hay en cualquier otra faena que se comience, ya sea de comestibles, muebles, rodados, vestido, inmuebles, etc.

El problema surge -a nuestro modo de ver- cuando se intentan utilizar caudales públicos (estatales en rigor) para financiar estos proyectos, situación que se da con harta frecuencia.

Aquí se desdibuja un tanto la critica a los medios oficialistas, porque hay que tener en cuenta que los partidos políticos reciben subvenciones del “estado”, que alcanzan tanto al partido oficialista como a todos los de la denominada “oposición”, con lo cual se diluye aún más la palabra “independiente” para designar a tales medios. Con estos dineros, los partidos oficialista y opositores crean órganos y “departamentos de prensa” que -en última instancia- son de pura propaganda de sus idearios, labores y planes. A su turno, estos capitales se restan a la profesión periodística verdaderamente privada, lo que, desde el punto de vista económico, reduce el periodismo “independiente” a su mínima expresión.

[1] Real Academia Española © Todos los derechos reservados

[2] Real Academia Española © Todos los derechos reservados

[3] Real Academia Española. © Todos los derechos reservados

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

La verdadera revelación de Natacha Jaitt

Por Jose Benegas:Publicado el 6/4/18 en: https://www.urgente24.com/275824-la-verdadera-revelacion-de-natacha-jaitt

 

Prudente aunque descarnado, y enfocando el tema desde su experiencia personal que ha denunciado en público, José Benegas realizó un análisis tan profundo como equilibrado acerca de lo que deja el ‘caso Natacha Jaitt’ más allá de Natacha Jaitt y todos los personajes mencionados durante los días recientes.
La verdadera revelación de Natacha Jaitt

Natacha Jaitt.

Al día de hoy, viernes (06/04) a las 8:30 de la mañana, no sabemos qué tiene Natacha Jaitt para aportar a la causa en la que se investiga el abuso y prostitución de menores del club Independiente. Tampoco es ya lo más importante frente a las reacciones que provocó, que transparentan algo por sí mismas.

Vimos un desfile corporativo de los medios intentando desacreditarla, tal como si fuera la persona más importante del país, mientras verbalizan lo opuesto, y como si guardara un secreto que, de ser revelado, los pusiera a todos en jaque.

Vimos también el programa de Mirtha Legrand, donde dos periodistas, Gustavo Grabia y Mercedes Ninci parecían no querer que hablara y no la dejaban completar sus frases.

Vimos el “pedido de renuncia” a Ignacio Viale por parte de Jorge Rial por permitir que se dijeran cosas que normalmente son la materia prima de su industria del chimento.

Vimos a una cantidad increíble de figuronescondenando a Mirtha Legrand y hablándole en nombre de lo enojado que suponen que estaría con ella su hijo.

Vimos un llamado meteórico a declarar a Jaitt por parte del famoso y favorito de los medios, fiscal federal Federico Delgado, en la denuncia que Carlos Pagni hiciera por espionaje de parte de Jaitt, veinticuatro horas antes, pero no bajo las garantías constitucionales y procesales, sino si fuera una testigo, obligada a prestar juramento. Se puede agarrar ese acto procesal y llevarlo a la facultad para que los alumnos entiendan todo lo que es nulo en un procedimiento debido.

Vimos a Elisa Carrió decir que aquellas manifestaciones podrían ser una “operación contra el gobierno”,sin decir por qué ni permitir que se le repreguntara, mientras que la vicepresidente de la Nación, Gabriela Michetti“absolvió” a la conductora de los almuerzos, dando por sentado que Jaitt merecía ser condenada. Hubo editoriales apasionados en defensa de la “honorabilidad”, la “seriedad” y unos cuantos valores que, tal como sabemos, son tan firmes en la Argentina.

Pero Jaitt nunca siquiera terminó de hablar ni declaró donde debía declarar. Al final de todo esto, más importante que lo que tenga Jaitt, quien lo único que hizo fue nombrar a cuatro personas sin brindar detalles como para dar por cierto lo que manifestó, es lo que todos estos creen que puede tener y que con toda claridad prefieren que no se conozca, en nombre de la honorabilidad y la seriedad. Ese es todo un dato por sí mismo. Podría la involucrada decir mañana que todo era un chiste, que todas las reacciones seguirían estando mal.

Cuando no les toca cerca, los mismos actores de esta inquietante película se horrorizan al ver otras como Spotlight (2015) o La Celebración (1998), al conocerse el ‘caso Malenchini’ o el del obispo Fernando Karadima en Chile y se preguntan cómo funciona el silencio. Tal vez se atreven a dudar de las víctimas bajo el manto hipócrita de “¿por qué no hablaron antes?”.

Ellos deberían fijarse en cómo contribuyen con sus acciones a generar los climas en los que se hace imposible hablar. Lo contundente que es el mensaje de que hay que hacer silencio, no bien aparecen indicios de que estos crímenes que para la mayoría son inaceptables, pero que en vez de enfrentar y sacar todo a la luz, prefieren enterrar, produciendo muchas veces más daño que los abusadores. La mayor parte de las veces por las razones más frívolas, para mantener las cosas como están, nada más que para que sus familias, sus iglesias, sus medios de comunicación, sus ídolos, se sigan viendo bien. Por comodidad, pero suelen ser más activos en ese propósito que los mismos involucrados.

Las dos cosas van juntas: el aviso claro de que eso es horrible, la cosa más horrible que pueda ocurrir y, a la vez, que no se puede saber.

Cualquiera que lo piense puede imaginar lo que hace eso en la cabeza, en al ánimo y la manera de ver la vida, de quién, además de haber sido vulnerado en su inocencia, recibe estos dos mandatos simultáneos opuestos y que, como resultado, es colocado en el lugar de “problema”.

Lo que digo es independiente, por completo, de que las personas que mencionó Jaitt indirectamente sean culpables de algo. No es cuestión de “creerle o no” como una cosa optativa, como quién elige Boca o River, chocolate o frutilla, sino de querer saber. Querer saber es el ABC de la justicia, pero también del periodismo.

Parece que está muy bien la investigación sobre lo de Independiente. Todos están dispuestos a decir palabras correctísimas políticamente al respecto, pero claro, siempre y cuando no suenen cerca las balas o no comprometan a gente “intachable”. El carácter de intachable es simplemente asignado y no se pierde. Les tenemos que preguntar a los gurúes de quienes se puede dudar.

Todos los que colaboraron con ese “no querer saber”han hecho un daño tremendo a mucha gente que padece o ha padecido el abuso y el destierro consecuente del mensaje del silencio, que son convertidos en “el problema”, “la amenaza”, testigos incómodos contra lo establecido. Han propagado los mandatos incompatibles de horrorizarse y callar, de que de las cosas “demasiado feas”, no se habla.

Cuando todos evitan hablar de algo, tal como están haciendo los diarios en este momento centrándose en una “operación de inteligencia” tratada en un rincón cada vez más recóndito de sus portales, los demás perciben que mejor borrarse la cuestión de la cabeza, incluso de los recuerdos. Así funciona el silencio, así es que las víctimas no hablan u olvidan.

En las familias descartan a alguien o lo convierten en loco, en la Iglesia los transforman en amenaza contra la fe, en los Colegios en atentado contra la imagen, en la corporación periodística en falta de seriedad. ¿Y los individuos? Pues dejan de importar. Siempre, porque se pone en juego el poder, la idea sobre el poder, la idea sobre lo que es inmaculado e intocable, para cuyo mantenimiento se pagan todos los precios que haya que pagar y se realizan los horrores más inimaginables, sin que a sus autores se les mueva un pelo.

Desde mi experiencia lo digo, desgraciadamente: el silencio y quienes lo promueven, son capaces de dañar más a las víctimas que los abusadores.

El abusador no es el que queda solo, sino el que lo ha sufrido a él, salvo por aquellas buenas excepciones de gente consciente, minorías que siempre son las que producen los cambios y sacan a las sociedades del oscurantismo que está ahí invitándoles a callar todo el tiempo. Por eso las personas consideradas más réprobas de la sociedad son, a veces, las únicas capaces de exponer ciertas verdades.

 

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.