Un autor extraordinario para nuestros días

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 13/6/2020 en: https://www.infobae.com/opinion/2020/06/13/un-autor-extraordinario-para-nuestros-dias/

 

Hay autores cuyos escritos conservan actualidad por más que transcurra el tiempo. Como bien ha consignado Italo Calvino, “los libros clásicos son aquellos que nunca terminan de decir lo que tienen que decir”. Son aquellos que van al hueso de las cosas y no se entretienen con lo meramente coyuntural por lo que sus consideraciones abarcan períodos muy extensos puesto que ayudan a reflexionar a las mentes curiosas de cualquier época. Este es, por ejemplo, el caso de Richard Pipes (1923-2018), el eximio profesor de historia en la Universidad de Harvard, nacido en Polonia y radicado desde muy joven en Estados Unidos.

Tuve el privilegio de conocerlo en el congreso anual de la Mont Pelerin Society en Chatanooga (Tennesse) en septiembre de 2003, oportunidad en que ambos presentamos trabajos que expusimos ante el plenario por lo que pude intercambiar ideas durante un almuerzo muy bien organizado en el que participamos los panelistas. Un hombre de una versación formidable y, como todo intelectual de peso, siempre muy solícito para responder interrogatorios de muy variado tenor.

Sus obras son múltiples pero en esta nota periodística me limito a los tres libros que tengo de su autoría en mi biblioteca, traducidos al castellano. Se trata de Propiedad y libertad. Dos conceptos inseparables a lo largo de la historia (México, Fondo de Cultura Económica, 1999/2002), Historia del comunismo (Barcelona, Mondadori, 2001/2002) y La Revolución Rusa (Madrid, Debate, 1990/2016).

El primer libro está consubstanciado con lo mejor de la tradición de pensamiento liberal en el sentido que sin el uso y disposición de lo propio, comenzando por la vida, la exteriorización del propio pensamiento y la plena disposición de los bienes adquiridos legítimamente, sin estos atributos decimos, no hay libertad posible. La libertad es ausencia de coacción por parte de otros hombres ya que el uso de la fuerza agresiva no permite lo anterior.

En este contexto es del caso recordar que Ludwig von Mises ha demostrado en los años 20 que el socialismo es un imposible técnico ya que la abolición de la propiedad que propugna no permite la existencia de precios y, por ende, no resulta posible la evaluación de proyectos y la contabilidad con lo que no se conoce el grado de despilfarro de capital. En otros términos, no hay tal cosa como economía socialista. Y es importante recalcar que sin necesidad de abolir la propiedad, en la medida en que se daña esta institución crucial se producen efectos adversos en cuanto a desajustes y distorsión de los precios relativos que inexorablemente malguian los siempre escasos factores de producción con lo que los salarios e ingresos en términos reales disminuyen.

En aquella obra sobre la propiedad, Pipes pasa revista a los instintos de los animales en cuanto a la territorialidad y los correspondientes trabajos de etología, principalmente de Konrad Lorenz y de Nikolas Tinbergen, a la natural noción de propiedad entre los niños y entre los pueblos primitivos a pesar de no contar con registros de propiedad.

Se detiene a considerar el caso del fascismo y el nacionalsocialismo como sistemas en los que se permite “o más bien se tolera” el registro de la propiedad pero en verdad se trata de “una propiedad condicional, bajo la cual el Estado, el propietario en última instancia, se reserva el derecho a intervenir e incluso a confiscar los bienes que a su juicio se usan inadecuadamente”.

Subraya que en el llamado “estado de bienestar” donde “la agresión sobre los derechos de propiedad no siempre es evidente porque se lleva a cabo en nombre del ´bien común´, un concepto elástico, definido por aquellos cuyos intereses sirve”. En la era de las carreras desenfrenadas por los proyectos de ley, pondera al “gran estadista inglés de mediados del siglo XVIII, William Pitt el viejo, conde de Chatham, quien fue primer ministro durante ocho años, no elevó un solo proyecto de ley al Parlamento […] como apuntó Frederick Hayek, todo aumento del alcance del poder estatal, en si y de por si, amenaza la libertad”. Y muestra cómo las expropiaciones fundadas en ley “a menudo se asemejan a la confiscación” .

También puntualiza que “el verbo discriminar ha siso politizado hasta tal punto que casi ha perdido su sentido original” y se ha convertido en un ataque a la propiedad de cada cual al restringir la capacidad de elegir, optar y preferir confundiéndose con la discriminación por parte de los aparatos estatales al proceder en sentido contrario a la igualdad ante la ley.

Termina su obra, luego de analizar muy diversos casos históricos, con el tema educativo lamentándose de que “cada vez más las instituciones de la enseñanza superior se encuentran bajo la vigilancia de la burocracia federal”.

En el segundo libro sobre el historial del comunismo, Pipes estudia los casos cubano, chino, chileno de Allende, soviético, de Camboya, Etiopía, Corea del Norte con una documentación muy rigurosa donde pone de manifiesto los resultados calamitosos del sistema.

Explica que “el comunismo no es una buena idea que salió mal, sino una mala idea […] el marxismo, fundamento teórico del comunismo, lleva en sí la semilla de su propia destrucción, tal como Marx y Engels le habían atribuido erróneamente al capitalismo”. Finalmente subraya el tema tan importante de los incentivos perversos inherentes al comunismo por lo que “desarrolla los instintos más rapaces”.

Hago a esta altura una digresión para aludir a Eudocio Ravines (1897-1997), quien fuera Premio Mao y Premio Lenin y cuenta en su autobiografía que su primer paso hacia la conversión fue considerar que el problema radicaba en el mal manejo y el espíritu sanguinario de Stalin. Tardó mucho en percatarse que la raíz del problema estaba en el sistema y no en los administradores.

Pipes cita en esta segunda obra El libro negro del comunismo. Crímenes, terror y represión de Stephane Courtois y sus colegas, un volumen donde se contabilizan más de cien millones de masacrados por el comunismo de 1917 a 1989 además de las asfixias por las feroces represiones y las espantosas hambrunas provocadas por el régimen. Escribe Pipes: “Los movimientos y regímenes revolucionarios tienden, en cierta medida, a hacerse cada vez más radicales y más implacables. Esto sucede porque, después de sucesivos fracasos, sus dirigentes, en lugar de reexaminar sus premisas fundamentales -dado que son éstas las que proporcionan las bases lógicas de su existencia- prefieren ponerlas en práctica aun con mayor rigor”. Este es el resultado indefectible de la fantasía criminal de producir “el hombre nuevo” y “la felicidad eterna” en base a los aparatos estatales desbocados, cuando en verdad desde la primera restricción a la libertad por más inocente que pueda parecer al comienzo se están sentando las bases para la destrucción moral y material bajo las directivas implacables de los mandones de turno.

El tercer y último libro que comentamos aquí muy brevemente es el que se refiere a la revolución rusa (1045 páginas en la edición referida). Como he apuntado antes en base al monumental obra de Pipes, el régimen zarista implantado en 1547 por Iván IV (el terrible), con el tiempo se caracterizó por los atropellos de la policía política (Ojrana) con sus reiteradas requisas, prisiones y torturas, la censura, el antisemitismo, los siervos de la gleba en el contexto del uso y disposición de la tierra por los zares y sus acólitos sin ninguna representación de los gobernados en ninguna forma. Hasta que por presiones irresistibles y cuando ya era tarde debido a los constantes abusos, Nicolás II consintió la Duma (tres veces interrumpida) en medio de revueltas, cavilaciones varias y una influencia desmedida de Alejandra (“la alemana” al decir de la oposición en plena guerra) basada en consejos atrabiliarios de Rasputín. Finalmente, el zar abdicó primero y luego se constituyó un Gobierno Provisional que en última instancia comandaba Kerenski quien prometía “la instauración de la democracia” pero que finalmente se vio obligado a entregar el poder a los bolcheviques (cuando Hitler invadió la Unión Soviética en 1941, Kerenski, desde Nueva York, le ofreció ayuda a Stalin por correspondencia la cual no fue respondida, una señal de desprecio que merecen aquellos que pretenden actuar a dos puntas).

Imaginemos la situación de toda la población campesina en la Rusia de los zares, nada instruida que recibía de parte de las posiciones más radicalizadas del largo período desde 1905 que comenzaron las revueltas hasta 1917 en que estalló la revolución primero en febrero y luego en octubre cuando los soviets se alzaron con el poder bajo el mando de Lenin. Imaginemos a estas personas a quienes se les prometía entregarles todas las tierras de la nobleza frente a otros que proponían limitar el poder en un régimen de monarquía constitucional y parlamentaria. Sin duda para esa gente resultaba mucho más atractivo el primer camino y no el de “salvar a la monarquía del monarca”. Cuando hubo cesiones de algunas tierras se instauró el sistema comunal que algunos pocos dirigentes trataron sin éxito de sustituir por el de propiedad privada (en primer término debido a los denodados esfuerzos de Stolipin). Es que la tierra en manos de la nobleza como una imposición hacía creer que toda propiedad era una injusticia, extrapolando el privilegio a las adquisiciones legítimas.

De las cuatro revoluciones que más han influido hasta el momento sobre los acontecimientos en el mundo, la inglesa de 1688 que destronó a Jaime II por Maria y Guillermo de Orange donde con el tiempo se recogieron en grado creciente las ideas de autores como Algernon Sidney y John Locke, la norteamericana de 1776 que marcó un punto todavía más profundo y un ejemplo para todas las sociedades abiertas en cuanto al respeto a las autonomías individuales, la Revolución Francesa de 1789 que consagró las libertades del hombre, especialmente referidas a la igualdad de derechos (art. 1), esto es, la igualdad ante la ley y la propiedad (art. 2), aunque la contrarrevolución destrozó lo anterior y, por último la Revolución Rusa de 1917 que, desde la perspectiva de la demolición de la dignidad del ser humano, constituyó un golpe de proporciones mayúsculas que todavía perdura sin el aditamento de “comunismo” porque arrastra el recuerdo de cientos de millones de masacrados y otras tantas hambrunas. Del terror blanco pasar al terror rojo empeoró las cosas y, como es sabido, el sistema actual en Rusia es uno de mafias enquistadas en el poder.

Como queda dicho, la obra de Richard Pipes no se agota en los tres libros que hemos mencionado, pero da una idea de la dimensión de las faenas emprendidas por este notable historiador que permiten extraer valiosas enseñanzas para los momentos que actualmente vivimos, en los que con la etiqueta del nacionalismo se vuelven a repetir los errores del pasado.

La tarea para aquellos que pretenden vivir en una sociedad libre consiste en salir al encuentro de las falacias del estatismo, cualquiera sea la denominación a que se recurra para que el Leviatán atropelle los derechos de las personas. La obligación moral de todos quienes pretenden ser respetados es la de contribuir a enderezar y fortalecer los pilares de la libertad. No hay excusas para abstenerse de una misión de tamaña envergadura. En esta instancia del proceso de evolución cultural, es imperioso establecer límites adicionales al poder político para no correr el riesgo de convertir el planeta en un inmenso Gulag en nombre de una democracia que en verdad se está degradado en dirección a cleptocracias de distinto grado.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Capitalismo mafioso

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 7/6/20 en:  https://www.libremercado.com/2020-06-07/carlos-rodriguez-braun-capitalismo-mafioso-90966/?_ga=2.40905314.158871564.1592342247-2041735642.1589903715

 

Las intervenciones del Estado propician el desarrollo de las actividades mafiosas.

Fernando Méndez Ibisate, amigo y compañero de muchos años en la Universidad Complutense, llamó mi atención tiempo atrás sobre un interesante artículo de Íñigo Domínguez en El País Semanal acerca de la mafia en EEUU.

La tesis del señor Domínguez es que la mafia sigue tan campante porque en realidad es el capitalismo:

La Mafia es una copia de papel carbón del sistema, una epopeya del capitalismo en su versión más salvaje, con el lema de ganar dinero donde sea y como sea (…) No solo es que los capos quisieran ser cada vez más empresarios, es que el propio capitalismo se ha vuelto cada vez más mafioso.

Esto es realmente asombroso, porque el capitalismo es lo contrario de lo que don Íñigo sugiere: los negocios y el mercado no consisten en “ganar dinero como sea”, sino dentro de un marco institucional donde operen reglas externas y previsibles sobre la propiedad privada y los contratos. La mafia opera justo al revés: con reglas no externas sino internas, y con personas dispuestas a violar todas las propiedades, todos los contratos y todos los derechos, empezando por el derecho a la vida. ¿Cómo pudo el señor Domínguez no ver esta realidad?

Y al mismo tiempo, ¿cómo no pudo ver el ámbito donde los negocios y las empresas efectivamente se corrompen, pudiendo incluso llegar hasta extremos mafiosos?

De haber prestado atención a esta corrupción, denunciada por los liberales desde Adam Smith, habría observado que hay un agente vinculado de diversas maneras a la mafia, que es el Estado. Sabido es que sus intervenciones propician el desarrollo de las actividades mafiosas. Dos ejemplos célebres fueron el suministro de alcohol durante la Ley Seca en Estados Unidos y el narcotráfico en nuestros días en todo el mundo. Son actividades fomentadas por la prohibición impuesta por las autoridades, no por la interacción voluntaria característica de los mercados. Decir que el Chapo Guzmán es un empresario típico, e identificarlo con el capitalismo, es claramente una distorsión de la realidad.

Hablando de Gobiernos y políticos, el artículo del señor Domínguez no abunda en su análisis, pero los viejos del lugar tenemos la memoria suficiente como para sonreír ante esto que afirma sobre los mafiosos: “Seguían quedando en gasolineras de autopistas”.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE. Difunde sus ideas como @rodriguezbraun

Soberanía alimentaria: otra sandez

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 10/6/2020 en: https://eleconomista.com.ar/2020-06-la-soberania-alimentaria-otra-sandez/

 

Tal como hemos advertido en diversas circunstancias, hoy el Gobierno sigue los lineamientos del chavismo y si no se revierte a tiempo terminará en la misma tragedia venezolana.

Ahora se anuncia la expropiación de una empresa centenaria con gran presencia en la exportación agroindustrial, harinas, aceites, la ganadería, la industria frigorífica y la vitivinicultura. Se presentó en concurso de acreedores debido a un pasivo de más de US$ 1.000 millones con bancos y más de US$ 300 millones adeudados con el sector agrícola.

Como es de público conocimiento, el gasto estatal se encuentra a niveles astronómicos lo cual hace que la carga tributaria resulte descomunal, la deuda, hoy nuevamente en proceso de “renegociación”, ha escalado a niveles insostenibles a lo que se agrega una expansión monetaria colosal en un contexto de amenazas a la libertad de prensa, proyectadas reformas inauditas al Poder Judicial, querellas frenadas por sonados casos de corrupción y la pretensión de endosar el manejo presupuestario a la jefatura de gabinete lo cual es función primordial del Poder Legislativo. Como si esto fuera poco, este enjambre se lleva a cabo machacando con las fallidas recetas de controles de precios y embates contra comerciantes.

¿Será posible que en lugar de encaminarnos hacia los principios alberdianos que en su momento hicieron de nuestro país uno de los más prósperos del planeta, nos encaminemos a la profundización del estatismo que nos viene hundiendo en el fango desde hace ocho décadas? ¿Será posible que no nos hayamos dado cuenta de los estrepitosos fracasos que ha provocado el estatismo en todo el mundo donde se ensayó?

Si no fuera dramático podríamos decir que lo que ocurre es digno de una producción cinematográfica de Woody Allen. Se vuelve a repetir la cantinela que la expropiación de marras “es una decisión estratégica del Gobierno” y que “rescatará la empresa y preservará las fuentes de trabajo”, sin percatarse que es la población que debe agregar al ya gigantesco peso que debe soportar cotidianamente con el fruto de su trabajo para todavía tener que financiar una aventura adicional. Esto es lo ideal para que se derrumben aún más los salarios e ingresos en términos reales. No son los gobernantes los que contribuyen de su peculio a estas financiaciones (ni ninguna otra), son los habitantes que deben absorber semejantes gastos adicionales lo cual acentúa la bancarrota al tiempo que ahuyenta a inversores potenciales locales y del extranjero pues resulta un riesgo superlativo el atreverse a encarar actividades económicas en un clima semejante.

Lo dicho también alude a una ridícula “soberanía alimentaria” que ha conducido a las hambrunas más espeluznantes en todos lados donde los aparatos estatales pretendieron inmiscuirse en la administración de alimentos, a lo que se acumulan las ya deficitarias empresas estatales. Como es sabido, la característica medular de una empresa es el arriesgar recursos propios, el dar un manotazo y poner en riesgo por la fuerza recursos de terceros no constituye una actividad empresarial. El mismo establecimiento de una empresa estatal significa que inexorablemente se altera la prioridad que establecen los consumidores con los siempre escasos recursos. Si, en cambio, la empresa estatal se ubicara en lo mismo que la gente prefiere no tiene sentido su intervención si va a hacer lo mismo que hubieran realizado las personas libremente con el consiguiente ahorro de gastos burocráticos.

Por lo dicho, politizar la actividad empresarial es lo peor para la salud de la economía. La asignación de los derechos de propiedad permite en una sociedad libre que obtengan ganancias los comerciantes que dan en la tecla respecto a los gustos de sus semejantes y que incurran en quebrantos los que no aciertan. Este proceso sanador contrasta con llamados empresarios, en verdad asaltantes, que se alían con el poder de turno para obtener privilegios que siempre atentan contra el bienestar de la población.

Es reconfortante la reacción y la preocupación por estas medidas alarmantes puestas en evidencia por destacados periodistas, sustanciosos colegas y la parte de la actual oposición liberada de los fracasos estrepitosos del Gobierno anterior. Es de desear que se recapacite antes de caer en el pestilente pozo venezolano donde el “exprópiese” resuena como un alarido mortal.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

Impuestos, individualismo y dictadura

Por Gabriel Boragina. Publicado en:  http://www.accionhumana.com/2020/06/impuestos-individualismo-y-dictadura.html

 

Dice Goldstein:

“Haciendo mérito de la paulatina claudicación de los principios individualistas que caracterizaron un largo período de la existencia humana, afirma el autor antes reproducido: “. Pero, hoy día, ese gran principio de la justicia individualista comienza a vacilar, y nos encaminamos con bastante rapidez hacia un régimen inspirado en el principio de solidaridad social, y en el cual, como en otros tiempos, los impuestos eran pagados por aquellos que no los votaron, y votados por quienes no tengan que pagarlos.”[1]

Acá tenemos otra mentira más. “los principios individualistas” son relativamente nuevos en la historia mundial. Nacieron recién a fin del siglo XVIII con lo que tienen solamente algo más de dos siglos. Antes de eso -y desde la creación del mundo- rigieron principios colectivistas, a los que se volvieron hacia principios del siglo pasado hasta la fecha. Por lo tanto, el autor examinado (incluyendo al citado) o miente o ignora datos esenciales de nuestra historia económica.

El individuo no es opuesto a la solidaridad social (redundancia) ya que el individuo es por naturaleza solidario. Desconocen estos socialistas, entonces, la esencia de la naturaleza humana.

El individuo aislado no sobreviviría, está forzado por ende a ser solidario por muy egoísta que fuere, ya que si no coopera con su prójimo debería autoabastecerse y su nivel de vida decrecería rápidamente.

Lo que la cita expone es la excusa que los gobiernos mundiales han encontrado para hacer alcanzar su poder sobre sus naciones y lograr hacerse de las riquezas de sus dominados.

Falso, como dijimos, es que haya unos que pagan impuestos y otros que no lo hagan. Por vía directa o indirecta todo el mundo paga impuestos, no necesariamente desembolsándolos sino siendo privado de bienes y servicios que -por obra y gracia del impuesto- no estarán disponibles para quienes más lo necesitan. Nuevamente, el jurista exhibe su más supina ignorancia de elementales principios económicos. Quienes lo votan y quienes no, todos ellos pagarán el impuesto, más allá de la retórica y mitología jurídica.

“En efecto, vamos a ver que la política fiscal de las democracias tiende, por amplias exenciones y por descargos en favor de la clase asalariada, al mismo tiempo que por el impuesto progresivo sobre la renta y sobre las sucesiones, a concentrar los impuestos sobre un número cada vez más reducido de ricos.”[2]

Desconoce el articulista la diferencia entre el impuesto nominal y el real. Dichas exenciones y desgravaciones son más que compensados por los impuestos reales que el pobre paga viéndose privado del bien gravado por el impuesto o en el caso que dispusiera de algún ingreso siendo forzado a pagar por el un sobreprecio en el mercado negro. El impuesto nominal es el que aparece legislado, y el real el que no, pero que, no obstante, opera en la economía real de la oferta y la demanda de bienes. El impuesto nominal es el que sufraga el contribuyente de derecho y el real el de hecho. Ricos y pobres (en la terminología de estos socialistas que venimos comentando), todos pagan, sea uno u otro tipo de impuestos. Los pobres podrían estar exentos de pagar los impuestos nominales (legislados) y normalmente lo están, pero jamás podrían ser eximidos de sufragar los reales (no legislados) lo que es otra consecuencia de ignorar por parte de los legisladores las leyes propias de le economía que son en todo tiempo y lugar inviolables.

El impuesto progresivo destruye fuentes de trabajo, porque carcome el capital que es la única fuente salarial. Es decir, el impuesto progresivo ataca a los trabajadores empobreciéndolos.

“Y, como bajo el régimen de sufragio universal, las leyes son hechas por la mayoría, incluso las leyes de impuestos, y que la minoría, por definición misma, resulta necesariamente derrotada, salvo la influencia indirecta que pueda ejercer sobre el gobierno por su riqueza y su prestigio, pero que a lo sumo pueden retrasar un poco su derrota, es inevitable que la parte del Estado vaya en aumento, puesto que será fijada por la mayoría que haya de beneficiar de ella, y tomado de la minoría poseedora. Esta es una de las causas principales de la progresión de los gastos públicos” “[3]

En suma, defiende el autor citado la dictadura de la mayoría por sobre la minoría. Lo que es consistente con nuestra tesis sobre que las democracias pueden devenir en dictaduras cuando las mayorías no respetan los derechos de las minorías. La minoría no necesariamente es rica, y por estar fuera de combate por su condición de minoría en un régimen de dictadura democrática no puede influir sobre ningún gobierno. Ya dijimos que el poder reside en quien hace las leyes, y esto es sólo prerrogativa del gobierno que, según la misma cita, reside en la mayoría. Si dice que es derrotada por ese gobierno (mayoritario) ¿de qué manera podría influir sobre él? No parece percatarse el autor de sus permanentes autocontradicciones y mezcolanzas sin fin de todo tipo, ni tampoco de su ignorancia escandalosa de temas económicos.

Claro que “es inevitable que la parte del Estado vaya en aumento” porque es un ladrón avalado por sus propias leyes que lo habilitan a robar al pueblo (ricos y pobres, cada uno en su propia proporción). La minoría poseedora real es la burocracia gubernamental que es la única que tiene el poder legal de imprimir dinero si lo necesita o de robarlo mediante las leyes fiscales por las cuales se auto habilita para robar, no sólo sin ser castigado sino penando al ciudadano si se resiste a ser expoliado.

La mayoría nunca se beneficia con los impuestos porque es la que los paga. Solo una minoría se beneficia de ellos y que está conformada por los gobiernos y sus acolitos, partidarios, lo que antiguamente constituía la nobleza y que hoy subsiste, aunque sin títulos nobiliarios explícitos, pero si implícitos.

[1] Mateo Goldstein. Voz “IMPUESTOS” en Enciclopedia Jurídica OMEBA, TOMO 15 letra I Grupo 05.

[2] Goldstein, M. ibidem. Op. Cit.

[3] Goldstein, M. ibidem. Op. Cit.

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

ABAJO SAN FRANCISCO DE ASIS: ERA BLANCO Y CATÓLICO. Sobre la absoluta locura en los EEUU.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 13/6/20 en: http://gzanotti.blogspot.com/2020/06/abajo-san-francisco-de-asis-era-blanco.html

 

Que el mundo se ha vuelto más loco que nunca, no cabe duda. Estatuas dañadas o derribadas por doquier. Películas y libros auto-censurados. Peticiones a Trump para que “re-name” todas las bases militares con nombres confederados. Poco falta para que pidan eliminar la Declaración de Independencia porque fue escrita por Jefferson; poco falta para que pidan reemplazar el Inglés por el idioma Hopi. Poco falta en serio, porque saben perfectamente dónde van.

Pero dejemos a un lado, por ahora, a las masas alienadas, carentes de todo pensamiento crítico, con su pulsión de agresión desatada; dejemos por un lado a los ideólogos cuyas ideas son sólo racionalizaciones de su psicosis, dejemos por ahora el caso de los políticos cínicos e inmorales que aprovechan el río revuelto para acumular más poder. Todo eso forma parte de una lamentable realidad psíquica que no es nueva: fue diagnosticada por Freud, Fromm, Ortega, se renueva en todas las etapas de la Historia y este caso, aunque horrible, es uno más.

Este artículo está dirigido en cambio a la persona de buena voluntad que piense si no es correcto cambiar un nombre o remover (pacíficamente) una estatua como “enseñanza” para un tema grave y delicado.

Para responder esta cuestión debemos distinguir tres aspectos morales e históricos: lo totalmente inmaculado, lo más o menos y el mal cuasi-absoluto.

El ideólogo concibe una sociedad perfecta, inmaculada, ante la cual lo más o menos le resulta lo diabólico e intolerable. Por eso, sin paradojas, detrás de su pasión por la santidad social, está su violencia, porque una sociedad más o menos es una agresión intolerable ante la cual la resistencia armada está justificada. Por eso el ideólogo es siempre revolucionario, ya sea de izquierda o de derecha.

Por eso tampoco tolera la historia. Porque la historia de las civilizaciones no es santa ni diabólica. Es gris. Es una evolución.

EEUU, precisamente, es el caso. No nació en la santidad. Como dijo Maritain, tenía el drama de la esclavitud como una espina clavada en su historia. Pero era una situación gris: la Declaración de Independencia había dado las bases de una igualdad racial que coherentemente reclamará Martin Luther King muchos años después.

Y esa peculiar nación evolucionó. Tuvo una guerra civil por ese tema, tuvo el movimiento de derechos civiles de los 60, tuvo su Martin Luther King, y pudo elegir finalmente como presidente a un afroamericano.

Pero los ideólogos neo-marxistas, ahora en los dirigentes del partido demócrata, en sus irresponsables e indolentes Biden y Pelosi, y en AOC, que sabe perfectamente dónde va, y en ANTIFA, que también sabe perfectamente dónde va…. Esos dirigentes, que en ANTIFA pasan de la idea al crimen, no pueden tolerar la historia. No pueden tolerar la evolución. Quieren que la historia sea una santidad absoluta creada a imagen y semejanza de su idea. Y como la historia nunca es eso, la borran. Exactamente como Stalin, como Mao. Ya estaba pasando. No es ahora que la guionista de Friends (Friends, justamente, como si hubiera sido guionada por Mons. Burke) se siente obligada a pedir perdón (porque cuando suba Biden irá presa): ya pasó casi lo mismo con el lobby LGBT, que son iguales pero hasta ahora no habían salido a incendiar todo EEUU de golpe.

Eso pasa siempre. Podemos remontarnos hasta el Big Bang. ¿Quién es perfecto? Para esta gente, ni siquiera San Francisco de Asís, que era blanco y católico. Borremos todo, comencemos de cero. Esa es la unión de Robespierre con el marxismo leninismo. Revolución cultural, Mao. Pero a falta de Mao buenas son Antifas.

Si no estamos atravesados por el pensamiento ideológico, que es una psicosis racionalizada, entonces el criterio de realidad nos hace ver la historia precisamente como lo que es: un más o menos. Todos los documentos, los héroes, las declaraciones, son siempre más o menos. Santos, casi nadie. Se convierten en santos o demonios si los miramos bajo la perspectiva de la ideología, que no admite la realidad humana, que siempre está en el medio.

Pero lo más importante: ese pasado, ese pasado lleno de personas más o menos, nos constituye. Ese pasado es el hoy. Algunas de esas personas permitieron evolucionar para más, otras para menos, y el diagnóstico implica salir del relativismo cultural. La Declaración de Independencia de los EEUU es moralmente buena. NO es perfecta, dijo “men” y no aclaró, pero es moralmente buena. No hay por qué tirarla a la basura. Y lo mismo con generales confederados que seguramente no lucharon por la esclavitud, sino contra lo que consideraban una indebida intromisión del norte. Pero eso no lo saben las masas ignorantes que saquean y destruyen. Sí lo sabe Joe Biden, sí lo sabe Obama, y por ello, Dios les pedirá más en el inevitable Juicio Final. Yo espero que los perdone, claro. Pero se pegarán un buen susto.

¿Es todo lo mismo? No, claro que no. En Stalin, en Hitler, en Mao, no hay ninguna, sencillamente ninguna, autoridad moral. Por ende si en Alemania no hubo, después del 45, estatuas de Hitler, ok. Pero Jefferson no es lo mismo que Hitler. El que lo diga o es un postmoderno escéptico o un ideólogo fanático. Que no sé si se relacionan.

Mientras tanto, sigan, grandes genios del universo. Comiencen por las estatuas de los confederados, borren la serie Friends, borren toda película que no tenga un afro, eliminen la Constitución, la Declaración de Independencia, sigan para atrás, sigan con el Monumento a Napoleón, borren los libros de Historia, que no se hable más de Marco Aurelio o de Alejandro Magno. Borren todo Occidente. Es lo que quieren. Y lo están logrando, bajo la mirada indiferente, abúlica, pero también cínica e indolente, de casi todos.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Publica como @gabrielmises

Las falacias homofóbicas de la nueva derecha

Por Iván Carrino. Publicado el 4/6/20 en:  https://www.ivancarrino.com/las-falacias-homofobicas-de-la-nueva-derecha/

 

Hace un tiempo que escribo sobre algunos temas no estrictamente económicos. Ya lo había hecho con la adopción homoparental en un viejo blog que creé hace nada menos que 10 años.

Sin embargo, me motivó a retomar esos asuntos el ver a muchos liberales que quiero y estimo, atacar a un grupo de personas por creer que detrás del reclamo del respeto a su orientación sexual, había un “lobby marxista”.

En ese momento analicé críticamente uno de los nuevos pilares en que se basa dicha creencia (El Libro Negro de la Nueva Izquierda) y, desde entonces, cada tanto leo, escribo, y entro en debates en las redes por este tema.

En dichos debates he descubierto que los referentes o los seguidores de este movimiento suelen acudir a menudo a dos razonamientos falaces.

Las dos falacias a las que suele acudir la nueva derecha pueden denominarse:

  1. La falacia de “restituir lo que la naturaleza dió”,
  2. Y la falacia sobre “el fin de la especie”

El fin de la especie

Empecemos por el segundo que es menos relevante y, a la vez, más simpático. El argumento (ejemplo aquí) es que si no fuera por el sexo reproductivo, solo posible en parejas heterosexuales, la “especie humana” desaparecería. Se desprende de aquí la superioridad de la unión heterosexual por sobre la homosexual.

Este argumento es falso por dos motivos.

El primero es que no es cierto que solo el coito heterosexual pueda dar lugar a la gestación. La ciencia ha avanzado suficiente y hoy existen procesos de inseminación asistida. Así que hasta que no se acaben los espermas y los óvulos, (y las ganas de reproducirse de las personas), el fin del mundo no va a ocurrir.

El segundo es que, incluso asumiendo que si todos los seres del planeta deciden volverse homosexuales *y eso implicara* (que no lo hace) que no hay otras formas de reproducirse, ¿Por qué habríamos de preocuparnos?

Llegado el caso, respetaríamos las decisiones voluntarias de los individuos hasta el día en que el último de la tierra no esté más.

¡Y listo! Todo en paz y armonía, sin daño a nadie.

Restituir la naturaleza

La segunda falacia aparece en el debate por la adopción homoparental. Aquí se plantea que lo que debe privilegiarse cuando se da un niño en adopción es el interés del niño, y que ese interés implica darle lo que la naturaleza para él habría querido, que es un padre hombre y una mamá mujer (ejemplos aquí,  aquí, o aquí).

Esta visión acerca de qué querría la naturaleza para los niños es más religiosa que científica, en el sentido de que es un postulado no sostenido por argumentos y pruebas verificables.

Además, si un nene de 5 años al que se le mueren los padres es criado con la abuela, ¿eso va contra la naturaleza? ¿Si una chica de 3 años queda huérfana y pasa a ser criada por una tía soltera? ¿Si una pareja que por motivos económicos decide dar en adopción a su hijo a otra pareja está bien, pero si esa pareja es homosexual está mal?

¿Dónde está el límite de lo que “la naturaleza” desea para los niños y quién está en la posición de interpretar dicho deseo? El terreno es indudablemente resbaladizo.

Por otro lado, el artículo 21 de la Convención sobre los Derechos del Niño (adoptada en Argentina como Ley 23.849 en 1990) dice que “Los Estados Partes que reconocen o permiten el sistema de adopción  cuidarán de que el interés superior del niño sea la consideración primordial…”

En esta consideración podría ingresar el juicio de valor de quienes dicen que ese bienestar se garantiza con una familia heterosexual.

Pero ahí la pregunta es si ese es el parámetro a mirar. Y si se hace un análisis racional, científico, y no dogmático del asunto, surge que la respuesta es negativa. 

Es que para garantizar el bienestar del niño, lo que la evidencia sugiere es que el género y la orientación de los padres no es lo relevante. El bienestar presente y futuro de un menor por supuesto que depende en gran medida de cuestiones familiares. Pero esas cuestiones responden directamente a la contención emocional y económica, no a la orientación sexual.

Como publica el medio chileno El Quinto Poder, los estudios que evaluaron el impacto en el desarrollo psicosocial de los niños con padres gays o lesbianas concluyen que “los recursos socioeconómicos y la fortaleza de las relaciones entre los miembros de la familia son variables más importantes que el género de los padres o su orientación sexual”. Esta frase está respaldada por numerosos estudios empíricos (aquíaquíaquí, o aquí)

Para concluir, el argumento de la derecha es falaz. Ni la Convención de los Derechos del Niño se refiere a una forma específica de familia, ni tampoco es relevante lo que ellos interpretan que es el “orden natural” para cuidar el interés superior del menor.

Así que para derechistas que quieren pasar por liberales, recuerdo: pedir que el estado restrinja la adopción gay no solo es un caso de estatismo, sino también uno de desigualdad ante la ley, basado para más inri en un dogma no respaldado por evidencia.

 

Iván Carrino es Licenciado en Administración por la Universidad de Buenos Aires y Máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es editor de El Diario del Lunes, el informe económico de Inversor Global. Además, es profesor asistente de Comercio Internacional en el Instituto Universitario ESEADE y de Economía en la Universidad de Belgrano. Es Sub Director de la Maestría en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE. Sigue a @ivancarrino

Argentina se “chaviza”, para eso se hizo la cuarentena

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 4/6/20 en:  https://alejandrotagliavini.com/2020/06/09/argentina-se-chaviza-para-eso-se-hizo-la-cuarentena/

 

El chavismo y el kirchnerismo hicieron de todo con la corrupción ...

 

“Hay quienes piensan distinto a mí, incluso yo, al cabo del tiempo, pienso distinto a mí”, J.L. Borges.

El mundo vive un “estado de miedo”. A partir del partido comunista chino y la OMS -burocracia dirigida por un ex integrante del gobierno marxista de Eritrea- se instaló el terror entre el público por una “pandemia” que muestra ser, como han dicho especialistas serios como Pablo Goldsmith, otra gripe. De hecho, al Covid 19 se le atribuyen unas 420.000 muertes mientras que la OMS estima que anualmente por influenza mueren hasta 650.000 (en Argentina, son 32.000 al año).

Y el miedo provoca a la violencia que sojuzga, por eso el ¡No tengáis miedo!, con el que Juan Pablo II saludó desde la Plaza de San Pedro, al iniciar su Pontificado, en 1978, fue el lema de su trabajo. Porque sabía que el coraje es el opuesto a la violencia al punto que volteó a la URSS, sin sangre, sin guerras, con acciones pacíficas.

Con el miedo han instalado “cuarentenas” forzadas por el monopolio de la violencia estatal y los ciudadanos viven entre el temor al virus y a ser encarcelados si desobedecen el confinamiento. Y las justifican ridículamente, como el “informe” del fallido Imperial College que asegura que el confinamiento en 11 países de Europa ha evitado más de tres millones de muertes. Un verdadero acto de ciencia ficción o de ficción ciencia.

Por su parte, economistas como Juan Ramón Rallo, sin que le importe el derecho humano de la libertad, dice que muchos pensarán “que han sido las medidas de distanciamiento físico decretadas por el Gobierno las que han hundido la economía… En ausencia de imposiciones gubernamentales, dirán, tal vez el número de muertos hubiese sido mayor, pero buena parte de la economía seguiría en funcionamiento… conclusión… esencialmente errónea: incluso sin medidas de distanciamiento físico impuestas… los propios ciudadanos las aplicarían… hundiendo… la actividad económica…”.

En primer lugar, no hay evidencia de que “el número de muertos hubiese sido mayor” sino lo contrario. Pero lo importante es que, aun si los ciudadanos aplicaran las mismas medidas voluntariamente, cosa que dudo que hicieran de no ser por el pánico difundido desde los gobiernos, la diferencia sería fundamental: en un caso es la violencia del Estado que reprime al mercado, en el otro es el mercado que busca su desarrollo y equilibrio.

Esta violencia, estas cuarentenas, han producido daños globales enormes y los desnutridos aumentarán en cientos de miles. En Argentina, por caso, el Estado se ha agrandado siendo su última acción la intervención y futura expropiación de Vicentin, la mayor comercializadora de soja, que es una de las mayores exportaciones del país, como el petróleo para Venezuela.

Como señalan I. Cachanosky y A. Etchebarne, “la palabra expropiación en los labios de un gobierno que ha elogiado… (a) Maduro… genera honda preocupación… no es la primera empresa expropiada, y lo más grave es que probablemente no será la última”.

José Luis Espert, destacado economista y político, escribió que el presidente “dijo con toda claridad que quieren… asegurarse la soberanía alimentaria”. Según Víctor Salmerón, en 2007, Chávez anunció la “soberanía alimentaria”, y hasta 2012 el Estado tomó el control de 26 empresas en el sector de alimentos y fundó compañías de helados, sardinas y atún, expropió silos, centros de acopio y seis millones de hectáreas.

La tendencia en Argentina es hacia el chavismo, mas allá de la ideología, por la misma inercia, porque con la cuarentena se ha agrandado enormemente el Estado mientras se destruye al sector privado y, en un círculo vicioso, a medida que las empresas privadas vayan quebrando, siguiendo la misma ideología serán expropiadas y Estado tendrá el peso, y el autoritarismo, del venezolano.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

Es hora de preguntarse para qué sirven los servicios de inteligencia

Por Alberto Benegas Lynch (h). Publicado el 4/8/2006 en: https://www.lanacion.com.ar/opinion/es-hora-de-preguntarse-para-que-sirven-los-servicios-de-inteligencia-nid828727/

 

Tras las quejas por el espionaje político

Dice el adagio que si a uno lo engañan una vez, la vergüenza corresponde a quien engaña, pero si nos vuelven a engañar con lo mismo, la vergüenza es para uno. Resulta de interés preguntarse y repreguntarse qué grado de compatibilidad o incompatibilidad existe entre los llamados servicios de inteligencia y el sistema republicano de gobierno. Como es sabido, uno de los ejes centrales de esta forma de concebir el aparato político consiste en la transparencia de sus actos.

Conviene llevar a cabo el ejercicio de una mirada crítica sobre estas reparticiones tan peculiares. Prácticamente todos los gobiernos cuentan con servicios de inteligencia, lo cual no invalida el interrogante. Cuando menos, llama la atención que una sociedad libre se desplace simultáneamente por dos andariveles tan opuestos.

Por una parte, se insiste en la necesidad de que los funcionarios gubernamentales sean responsables de sus actos y que éstos estén en conocimiento de los gobernados y, por otro, se procede de modo clandestino, echando mano de fondos reservados para propósitos de espionaje y otros menesteres non sanctos que se mantienen en las sombras. Parecería que hay aquí un doble discurso y que se entroniza una hipocresía digna de mejor causa.

Agentes dobles, contrainteligencia, secretos de Estado, escuchas y detenciones sin orden de juez, violaciones de domicilio, asesinatos, sabotajes, movimientos subversivos programados y, frecuentemente, seguimiento de los movimientos de los dirigentes de partidos políticos de oposición son sólo algunos de los hechos que producen los más renombrados “servicios”. Esto es en el “mundo libre”, ya que en los países totalitarios se añaden la tortura y la implacable persecución a quienes no adhieren al poder de turno.

En los Estados Unidos, actualmente existen veinticuatro “oficinas de inteligencia”, entre las que se destaca la CIA, creada a fines de la década del 40. En Inglaterra, el M15 y el M16; en Canadá, la CSIS; la BND en Alemania; el Mossad en Israel, y la FSB, sucesora de la KGB, en Rusia son sólo algunas de las caras visibles de este entramado de espionaje, contraespionaje y guerra subterránea.

El periodista de la BBC de Londres Paul Reynolds pone en tela de juicio la eficiencia de los servicios de inteligencia más destacados del mundo a raíz de la invasión de Irak, en una columna titulada “¿Podemos confiar en los servicios de inteligencia?”. Por su parte, Harry Browne señala los fiascos de los servicios de inteligencia estadounidenses en Vietnam, Corea, Somalía y Haití, e incluso tiende un manto de sospechas sobre los que operaron durante la Segunda Guerra Mundial, en la que se terminó entregando a Stalin aproximadamente las tres cuartas partes de Europa.

Es que siempre los burócratas están tentados a utilizar este y otros departamentos y oficinas para fines políticos, y cuando no hay claros límites al poder y se permite recurrir a la clandestinidad los abusos no deben sorprender, sin contar con las traiciones, las falsas denuncias y las delaciones internas y ex amistades de la CIA, como Saddam Hussein y Ben Laden.

Por esto es que León Hadar, del Cato Institute, sugestivamente titula su ensayo Los servicios de inteligencia no son inteligentes. Allí muestra con profusión de datos cómo la alegada seguridad nacional está en riesgo con estos procedimientos oscuros en los que, por definición, no hay control de gestión propiamente dicho. Hadar se refiere a los Estados Unidos. Imaginemos qué le cabe, por ejemplo, a nuestra SIDE, creada por Perón…

David Canon, del Departamento de Ciencias Políticas de la Universidad de Indiana, en su trabajo titulado Inteligencia y ética, alude a las declaraciones de un agente de la CIA que explica que lo importante es lograr los objetivos sin detenerse en los medios: “Los temas legales, morales y éticos no me los planteo, igual que no lo hacen los otros [integrantes de la CIA]”, dice, y documenta la cantidad de “sobornos a funcionarios, derrocamiento de gobiernos, difusión deliberada de mentiras, experimentos con drogas que alteran la mente, utilización de sustancias venenosas, contaminación de alimentos, entrega de armas para operar contra líderes de otros países y, sobre todo, complotar para asesinar a otros gobernantes”.

En esta dirección ofrece ejemplos de operaciones de la CIA en Costa Rica, Corea, Colombia, Laos, Guatemala, Irán (ellos fueron los que organizaron la policía secreta del sha), China e Indonesia. Asimismo, reproduce las declaraciones del ex presidente Truman 15 años después del establecimiento de esta oficina de inteligencia: “Cuando establecí la CIA, nunca pensé que se entrometería en estas actividades de espionaje y operaciones de asesinato”.

Pero, como bien destaca Norman Cousins, el establecimiento de entidades de estas características “necesariamente tiene que terminar en un Frankenstein”. Idéntica preocupación revela Drexel Godfrey en la revista Foreign Affairs, en un artículo titulado “Ethics and Intelligence”, en el que añade las encrucijadas del célebre embajador Joseph Wilson, quien contradijo los informes de inteligencia ingleses y norteamericanos respecto de la patraña de las armas de destrucción masiva.

No se avanza mucho aunque se establezcan estrictos controles republicanos, división horizontal de poderes y, en general, los indispensables límites al poder político. Este puede deslizarse por la puerta trasera con todo tipo de abusos, sin rendir cuenta al público, por más que se tejan subterfugios más o menos elaborados a través de comisiones parlamentarias.

Los servicios de inteligencia son compatibles con regímenes totalitarios de factura diversa, pero parecen del todo inadecuados en el seno de una sociedad libre. No en vano en los Estados Unidos se extiende la utilización de la expresión rusa “zar” para el máximo capitoste del espionaje.

Es útil cuestionar y someter al análisis temas que habitualmente se dan por sentados. Si no se procede a esta revisión periódica, podemos encontrarnos con que estamos avalando ciertas políticas que resultan nocivas, pero que continúan en vigencia sólo por inercia, rutina o molicie. John Stuart Mill decía que todas las buenas ideas pasan invariablemente por tres etapas: la ridiculización, la discusión y la adopción. Este tema de los llamados servicios de inteligencia se vincula con muchos otros que también requieren limpieza de telarañas mentales para su mejor comprensión.

Menciono cuatro áreas al correr de la pluma. En primer término, la seguridad. Paradójicamente, en no pocos lugares para proteger este valor se lo conculca. Esto ocurre hoy, en gran medida, con la lucha antiterrorista. En última instancia, el terrorismo apunta a desmantelar y liquidar las libertades individuales. Pues lo curioso del asunto es que, por ejemplo, en lo que ha sido el baluarte del mundo libre –los Estados Unidos–, con el argumento de proteger aquellos derechos se los lesiona, con lo que en la práctica se otorga una victoria anticipada a los criminales del terror. Tal es el ejemplo de la vergonzosa ley denominada “patriótica”.

En segundo lugar, para mitigar las convulsiones que hoy tienen lugar, debería hacerse un esfuerzo mayor para no caer en la trampa mortal de las guerras religiosas y para distinguir un asesino de quien suscribe determinada religión. Hay que insistir en los graves peligros y acechanzas que aparecen al vincular el aparato estatal con una denominación confesional.

El tercer capítulo, emparentado con el surgimiento de los servicios de inteligencias para contrarrestar las guerras, son las epidemias de nacionalismos, xenofobias y racismos que toman los lugares de nacimiento como un valor y un disvalor para el extranjero, como si las fronteras tuvieran algún sentido fuera de la descentralización del poder y como si las razas no fueran un estereotipo carente de significado entre hermanos que provenimos todos de Africa.

Por último, no estaría mal revisar exhaustivamente el papel de las Naciones Unidas, de la que dependen innumerables oficinas que pregonan a los cuatro vientos, en sus publicaciones y en las declaraciones de sus directivos, políticas socializantes que conducen a la pobreza y a la guerra, al tiempo que muchas veces se constituyen durante largos períodos en observadores incompetentes, tal como ha ocurrido hasta el momento en el caso actual de Hezbollah e Israel.

Un comentarista de la televisión mexicana acaba de proclamar: “Nosotros también somos observadores, pero de la inoperancia de las Naciones Unidas”.

Entonces, no sólo debemos concentrar la atención en la naturaleza y los alegados servicios que prestan las estructuras de “inteligencia”, sino también prestar atención a las causas que dan lugar al debate que ahora pretendemos abrir, al efecto de seguir averiguando los inconvenientes y las eventuales ventajas de este tipo de organizaciones.

 

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

 

Hay inflaciones (globales) e hiperinflaciones (en Argentina)

Por Alejandro Tagliavini. Publicado el 4/6/20 en: https://alejandrotagliavini.com/2020/06/04/hay-inflaciones-globales-e-hiperinflaciones-en-argentina/

 

La represión de los mercados -cuarentenas y demás- han provocado una muy fuerte recesión y, fiel a su filosofía según la cual solo los Estados pueden salvar a las sociedades -y no el mercado- proyectan enormes emisiones monetarias que tendrán distinto impacto según sean absorbidas por la demanda o no.

Mientras Trump propone unos estímulos de US$ 1 B más sobre los 3,5 B que aprobó el mes pasado el senado, el BCE acaba de anunciar un aumento de compras de € 600.000 M, hasta un total de 1,350 B hasta junio de 2021, lo que ayudó a la subida del euro hasta 1,13 US$. Con esta liquidez, claro, las acciones suben y la inflación que vendrá no será tan cruel dada la alta demanda global de dólares.

El Nasdaq 100 cerca de sus máximos históricos de 9.718,72 puntos, si bien luego bajó algo, acumulando una subida del 11% en lo que va de año. El Dow Jones ronda los 26.170 puntos y aun pierde 8%, mientras el S&P 500 sube y ronda los 3.100 unidades perdiendo 3,4%.

Por cierto, el 27 de abril escirbí (Mmm… ¿en qué andará Warren Buffett?) que era llamativo el silencio de Buffett, pero finalmente habló… y se equivocó, vendió sus acciones en las aerolíneas que suben fuerte dado que su recuperación está siendo más rápida de lo esperado. Un 74% aumentaron la demanda de vuelos de American Airlines (NASDAQ: AAL) cuya acción trepó 85% esta semana, en tanto que la de United Airlines (NASDAQ:UAL) subió casi 105%.

La tendencia es alcista y no será fácil darla vuelta, dicen los analistas y muestran el siguiente gráfico sobre lo que sucedió hacia el futuro cuando el Nasdaq ha subido durante 50 días como ahora:

Aun cuando los indicadores muestran una fuerte sobrecompra, como se ve el Price/Earning ratio está muy arriba contando las últimas dos décadas:

Por su parte, el MSCI de mercados emergentes está cerca del máximo de tres meses mientras que el MSCI World Index se recupera y lleva perdido solo un 7% en lo que va de 2020.

En fin, como bien señala el destacado economista español Daniel Lacalle los inversores pueden estar cayendo en un exceso de optimismo ya que gran parte de la recuperación del PBI viene por un aumento brutal del gasto público y del endeudamiento, que va a alcanzar máximos históricos de forma global, en 2020 y 2021. Y esto no es gratis.

Entretanto, en otro mundo está Argentina cuyo gobierno cree que su moneda es tan “virtuosa” como el dólar y que, por tanto, puede emitir lo que quiera sin que se desmadre la inflación.

En abril los ingresos crecieron en torno al 14% interanual mientras que los gastos por encima del 97%. Así, el déficit acumulado en el primer cuatrimestre equivale a 1,3% del PBI.

Y todo indica que la dinámica empeora: la asistencia del BCRA al Tesoro (en M) fue de $60.000 en Noviembre 2019, $290.000 en Diciembre, $107.000 en Enero 2020, $205.000 en Marzo, $310.000 en Abril y la friolera de $430.000 en Mayo.

La recaudación fue de $499.543 M en Mayo, cayendo 22% en términos reales. Así, durante los primeros cinco meses los recursos tributarios acumularon un monto de $ 2,3 B, o sea un derrape de 15% en términos reales, y sigue para abajo. Vamos a un déficit fiscal primario de entre 5 y 6 puntos del PBI, financiado 100% con emisión monetaria, dicen los analistas y, en mi opinión, son optimistas ya que la caída debido a la represión del mercado -la cuarentena- ha desplomado la actividad y no se ve recuperación al final del túnel ya que se prolonga y, para cuando acabe esta represión, la actividad será bajísima por empobrecimiento general.

El Estado ya se financia mitad con recaudación ($499.543) y mitad con emisión ($430.00). Al cierre de mayo, la base monetaria promedio presenta un crecimiento interanual del 16% mientras que el M2 creció casi el 32%, en términos reales, récord. Y va por mucho más.

Desde el comienzo del mes de mayo, las Reservas Internacionales cayeron US$ 1.119 M, de los cuales casi el 70% fue por ventas en el mercado de cambios. A raíz de esto, las Reservas Netas bajaron a menos de US$ 6.000 M.

 

Para detener esto, el gobierno tomó medidas represivas que van a provocar más inflación y un aumento del IPC. La última es la restricción al acceso de las empresas al MULC para el pago de importaciones y deudas previas. Las que cuenten con activos líquidos originados en la formación de activos externos deberán disponer primeramente de esos recursos para pagos al exterior.

Así, muchas empresas tendrán que comprar dólares en el CCL para importar, encareciendo los costos. Sobre un total de 22.500 empresas registradas para importar, unas 17.500 no podrán cumplir con las nuevas condiciones. Y quedarán al margen del mercado de cambios oficial.

 

A este ritmo de emisión acelerándose al infinito y con una demanda de moneda decreciente, dada la caída del PBI y otros factores, será difícil escaparle a la inflación.

Según las Normas Internacionales de Información Financiera, NIC 29 o IAS 29, “Información financiera en economías hiperinflacionarias”, se llama hiperinflación o alta inflación cuando supera el 100 % acumulado durante 3 años, con lo cual Argentina ya estaría en hiperinflación o alta inflación.

Yendo a una definición más usada, en 1955, Philip Cagan escribió “La dinámica monetaria de la hiperinflación”, considerado el primer estudio serio al respecto y la definió como una inflación mensual de al menos 50%, o sea, más de 1300% anual.

En 1989 en Argentina, la hiperinflación -que llevó el porcentaje de pobres al récord histórico de 47,3 % cuando hoy vamos camino de superar el 50%- provocó que el IPC aumentara 3079% anual con el dólar subiendo -mejor dicho, la moneda nacional bajando- el 2038%.

Los analistas estiman que hay un margen para girar $ 1,6 B al Tesoro en 2020, y creo que superarán ese límite. Esto, más el margen proyectado de adelantos transitorios, da un total de margen de financiamiento de $ 2 B, cerca de 7,3 % del PIB. De cumplirse, sería un récord histórico y representaría casi el 90% de la base monetaria en solo medio año, si consideramos la caída en la demanda -supongamos 30%- estaríamos en una inflación anual de por lo menos 240% lo que podría disparar la huida del peso hacia la hiper.

En fin, para darnos una idea del empobrecimiento general dada la inflación, hoy un metro cuadrado de una vivienda usada en la CABA se necesitan 5,82 salarios promedio, la más baja de la historia, una caída de 38,5% en el poder adquisitivo respecto al mismo mes del 2019, según la UADE, y eso que cae fuerte el precio en dólares dada la histórica sobreoferta, y va para peor. Y, por cierto, sigue barato el SP Merval que está en unos US$ 390 cuando la media histórica ronda los 500. Así las cosas, además del blue, están de moda los CEDEARS que permiten comprar acciones de Wall Street.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Asesor Senior de The Cedar Portfolio, Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE. Síguelo como @alextagliavini

Coronavirus: elecciones en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 2/6/20 en: https://www.lanacion.com.ar/opinion/coronavirus-elecciones-consejo-seguridad-naciones-unidas-nid2372522

 

Por decisión expresa de los 193 miembros de la Asamblea General de las Naciones Unidas, las elecciones de los cinco nuevos “Miembros No Permanentes” de su Consejo de Seguridad no tendrán lugar el próximo 17 de junio, como estuviera originalmente previsto.

Para ello, ahora no habrá plenario, sino un procedimiento “ad hoc”, especial y secreto, al que se habrá de recurrir para tratar de evitar los contagios en tiempos de la dura pandemia de coronavirus que nos golpea a todos.

Simultáneamente, el mismo día, tendrá asimismo lugar la elección de los miembros del Consejo Económico y Social de la organización multilateral. También sin reunión presencial plenaria, obviamente.

Originalmente, la fecha para la elección era el 17 de junio. Ahora será el 20 de junio, pero reitero, sin que se haga una reunión plenaria, como es hoy natural.

Lo más relevante este año, en mi entender, será el regreso de la India al Consejo de Seguridad de la organización, aunque sólo por los próximos dos años, desde que la India no es uno de los Miembros Permanentes del Consejo de Seguridad.

La India es uno de los Estados de las Naciones Unidas que más activamente sostiene que la composición del Consejo de Seguridad de la organización no representa en modo alguno la realidad geopolítica actual, por lo que entiende que debería reformarse, de modo de que ella también tenga permanencia y, a la vez, derecho de veto.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Fue profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.