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MIS ESTIMADOS MARCIANOS LIBERTARIOS, CUANDO DESCIENDAN EN LA TIERRA, UBÍQUENSE.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 20/5/18 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2018/05/mis-estimados-marcianos-libertarios.html

 

Lamento enormemente disentir con mi admirado Loris Zanatta, pero mi antipático papel como defensor de Trump como mal menor me pone en esa posición.

Dice Zanatta el 15 de mayo de 2018: “Trump quiere demoler el orden internacional construido por su propio país después de la segunda guerra mundial. Lo que los teóricos de las relaciones internacionales siempre han llamado “el orden liberal”, a él le da asco. este “orden” se basa en tres pilares: la democracia política y las libertades civiles, que para Trump son opcionales; la libertad económica, que considera nefasta y a la que opone el principio del America first y el multilateralismo, la densa red de instituciones internacionales que fomentan la cooperación y tratan de disuadir el conflicto: es una palabra ausente en su vocabulario. Desde el comercio transpacífico hasta los acuerdos climáticos, desde la relación con Europa hasta la gobernanza global, su consigna es: me tiene sin cuidado; somos los más poderosos, hago lo que le conviene a mi pueblo”.

Ahora bien, ¿por qué ese “orden internacional” es una garantía del liberalismo clásico y las libertades individuales que siempre ha defendido Zanatta? La Declaración de los Derechos Humanos de 1948, ok; pero por lo demás, la ONU ha tenido una agenda muy cuestionable para cualquier libertario o liberal clásico que se precie de tal. Han atacado al libre comercio con sus alianzas con el Banco Mundial, que, junto con el FMI, sólo han servido para promover el intervencionismo, prestando o regalando papel pintado a los gobiernos para que hagan lo que quieran. A través de sus organismos de salud ha difundido una agenda antinatalista en todo el planeta, al mismo tiempo que con lo primero restringía el libre mercado, fórmula explosiva para crear más pobreza y miseria. Ha corroborado las aduanas y proteccionismos entre las Naciones. Ha nacido con la Unión Soviética y China a la cabeza de sus decisiones, un chiste de mal gusto a todo amante de la verdadera libertad. Ha promovido todo tipo de neo-marxismos diversos a través de la UNESCO. Ha sido totalmente ineficaz para luchar contra todo tipo de dictadorzuelos, o al revés, los ha corroborado. Ha promovido a nivel mundial el welfare state, un fracaso total a nivel moral y económico. Etc. Ha promovido todo tipo de políticas estatistas para supuestamente defender la ecología.

¿Y ahora Trump es el malo por oponerse a todo ello?

Segundo, ¿de dónde sacó Zanatta que para Trump la democracia política y las libertades civiles son opcionales? Opcionales son para las agendas totalitarias del lobby LGTB, que quiere encerrar, literalmente, a cuantos no piensan como ellos, bajo supuestos delitos de hate sppech, discriminación, homofobia, etc. Así vemos a monjitas presas por no repartir preservativos en sus iniciativas de salud, a profesores universitarios echados por no hablar los pronombres neutros, a padres presos en Alemania por querer educar a sus hijos en su verdadera fe, a vendedores de pasteles presos por decidir ejercer su libertad de comercio y no vender sus pasteles a quienes no quieran, a Jordan Peterson luchando solo, en Canadá, por su libertad de expresión. Trump está poniendo un freno a todo ello, precisamente por defender las libertades civiles a las cuales se opone toda la agenda neo-marxista del partido demócrata.

¿Y Trump es entonces el malo de la película?

¿Y el proteccionismo? Sí, claro, allí Trump está equivocado. ¿Pero es el primero? ¿Quién NO es proteccionista, excepto los que estudiamos a Mises y Hayek? ¿Quién no era proteccionista? ¿Obama? ¿Quién no iba a ser proteccionista? ¿Hilary?

¿Y la política fronteriza? ¿Quién NO piensa que debe haber aduanas, visas y pasaportes? Los libertarios. ¿Y eran libertarios los demócratas que AHORA claman al cielo? ¿Quién eliminó las fronteras y sus controles? ¿Obama? ¿Quién NO deportó gente según las leyes federales aprobadas por el Congreso sin ningún escándalo de los AHORA “aperturistas” mass media? ¿Obama? ¿Quién iba a eliminar las visas y los pasaportes? ¿Hilary? Y por favor no me digan que es una cuestión de grado. O la ley se cumple, o no. Por favor no tengamos doble discurso. Si hay inmigración ilegal, siempre habrá deportados. ¿Y con quiénes NO iba a haber inmigración ilegal? ¿Con los demócratas?

Realmente pregunto a los libertarios y liberales clásicos que ahora son denunciadores seriales de Trump, ¿y qué esperaban con Hilary?

¿No saben ubicarse en el mundo real, en la siempre opción entre el mal menor o mayor?

 

¿No “les gusta” Trump? A mí tampoco. Es un maleducado y un grosero. Pero dedíquense entonces a lanzar sus diatribas contra la corrección política, la timidez y la falta de sinceridad y liderazgo de todo el Partido Republicano. Porque millones de electores norteamericanos se hartaron de estupideces. Y estupidez NO es mandar a la miércoles el tratado con Irán, donde Irán estaba mintiendo de vuelta. Estupidez NO fue decirle al loco de Kim Jong Un que si se seguía haciendo el loco, habría otro loco en serio del otro lado. Estupidez NO fue defender a Israel de sus bestiales vecinos ni reconocer su auténtica capital. Estupidez NO fue dejar de defender y financiar a Planed Parenthood y oponerse al aborto y a la industria de vender partes de embriones al mejor postor. Estupidez NO fue bajar los impuestos. Estupidez NO fue mandar al cuerno a acuerdos ecológicos estatistas que NO solucionan el problema. Por ende lamento mucho, estirados libertarios, que Obama sea un total caballero –lo es- al frente de una agenda totalmente socialdemócrata en lo económica y autoritaria en lo cultural. Lamento mucho que Hilary sea una dama con un maravilloso inglés bostoniano que iba a seguir el legado de su antecesor. Y lamento mucho que para frenarlos, millones de sencillos y sabios norteamericanos hayan elegido a un maleducado. Es lo que hay, gente. Del otro lado tienen a Cuba, a Corea del Norte, a los totalitarios chinos, al nuevo zar de Rusia, a la Europa vieja, moribunda y suicida, y la dictadura de lo políticamente correcto en Canadá. Váyanse allí. ¿Y saben qué, además? EEUU tampoco es ahora la tierra de la libertad. Les propongo vivir en Marte, como yo, pero al menos ubíquense en la guerra cada vez que desciendan en La Tierra.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

Los dos demonios

Por José Benegas: Publicado el 15/5/18 en https://www.juandemariana.org/ijm-actualidad/analisis-diario/los-dos-demonios

 

En su libro Sapiens, de animales a dioses, Yuval Noah Harari cuenta que los primeros ganaderos mantenían a sus cerdos cerca de sus asentamientos mutilándoles el hocico, donde tienen una gran sensibilidad. De esa manera, cuando intentaban horadar la tierra como método para conseguir alimento, sentían el dolor y dejaban de hacerlo. Así dependían de los ganaderos y no se alejaban. Todavía se usa colocar anillos en el hocico de los animales para que no hagan daño en el terreno al seguir su instinto.

Del mismo modo, el dolor psicológico ha sido utilizado como método de dominio y para mantener cerca de sus amos a una hacienda humana. Así como en el cerdo la sensibilidad de su hocico tiene que ver con su forma de supervivencia, las ideologías antiliberales se obsesionan con dos principios vitales humanos que, ligados de manera fundamental con las emociones, intentan mutilar porque si se siguen libremente causan cierta aflicción: la libido y el afán de lucro. Mediante la culpabilización y la mitología, naturalista o teísta, gran parte de la política como dominación se sustenta en la autoflagelación de los individuos respecto de estas dos tendencias, después de que se les haya plantado la culpa en el proceso de aprendizaje. Eso no es, por supuesto, nada natural. Pero ese no es el problema, sino la falsedad de esa culpa y la forma en que condena al hombre a quedarse cerca de distintos granjeros.

A grandes rasgos hay una derecha teísta cuyas preocupaciones giran alrededor de la perdición de la sociedad por el sexo. Ahora se ha puesto de moda ser antihomosexual, dentro de la corriente que me gusta denominar “malismo heroico”, como oposición irracional al “buenismo” de la izquierda. Pero la represión y culpabilización principal de los instintos sexuales ha operado más que nada sobre la sexualidad más normal, esto es, la heterosexualidad, en particular en las religiones monoteístas. Esto ocurre tanto en relación al sexo antes o fuera del matrimonio, hasta al considerar el mero disfrute no reproductivo como pecado a los ojos de un dios que nos ha creado con esos impulsos, pero cuya máxima atención está en frenarlos. Un dios rarísimo, pero que tiene mucho éxito. No por los clientes, sino por la eficacia de los proveedores, que logran sembrar desde la temprana infancia los tabúes necesarios para que los animales de granja -les llaman “ovejas”, de hecho- se mantengan siempre a mano, penitentes y en deuda. Eso llevado a la política implica el Estado vigilante, consecuencias en la legislación civil y penal, o una política basada en predicadores que tienen el poder de identificar a sus súbditos como libres de los pecados de la carne, dado que pertenecen al club de los que los crean. La culpa es esparcida erga omnes y la forma de evitarla es pertenecer al club. La hipocresía incluso permite a sus miembros vivir en el completo desenfreno entre cuatro paredes, pero esa es la esclavitud en grado supremo.

Del otro lado, típicamente la izquierda, tenga o no un dios, entiende que lucrarse es un despojo, bajo el dogma de que lo que tiene uno le ha sido quitado al grupo. Tener es malo, ser pobre es ser bueno. Toda desgracia humana es culpa del que tiene algo. El afán de lucro, en este caso, es lo que para ellos corrompe todo. No es posible disfrutar de lo obtenido, sin importar el modo en que se lo obtuvo, todo es insuflar colectivamente la culpa, de modo que esconder un bien al fisco sea vivido por los animales de granja, con cierto dolor. De otro modo el sistema fallaría. No podría contar con la colaboración de las víctimas de la que habla Rothbard en Anatomía del Estadoo y Ayn Rand en La Rebelión de Atlas. Eso, como señala el primero, haría imposible el dominio efectivo por su costo. Sería como el hombre primitivo persiguiendo a sus cerdos por el monte.

Esto de cualquier manera se cruza o se suma en la derecha teísta o en la izquierda y lo cierto es que muchas veces es difícil distinguirlas. Ambas son admonitorias y soberbias, tienen varas en la mano para condenar y conceder indulgencias.

Estas dos tendencias vitales son el objetivo predilecto de la manipulación política por su fuerza y por ser en gran medida irrenunciables. La indiferencia hacia ellas es imposible, así que se estará todo el tiempo en estado de culpa o bajo sospecha de estar en estado de culpa. Allí estarán los “pastores” para conceder los perdones.

Para la izquierda el signo de malicia es haber hecho mucho dinero. Si alguien hace algo mal, enseguida le preguntan cuánto han ganado por ello, pues es lo único que les importa. Para la derecha teísta el sexo no oficial es algo a ser escondido y siempre se cae en referencias al tema. Incluso a la hora de evaluar el feminismo irracional de la actualidad, se lo hace desde una supuesta corrección de los roles sexuales.

Pero veamos a la libido o al lucro con realismo. La primera sirve para establecer vínculos afectivos y alianzas firmes para afrontar los rigores de la vida. Claro que en un clima de prohibiciones son lógicas las dobles vidas, pero sin eso la utilidad de los vínculos eróticos va mucho más allá del placer, que es válido por sí mismo. Eso no quiere decir que no se cometan errores o hasta crímenes como consecuencia de ello. La mayor parte de los homicidios, de hecho, están relacionados con esas pasiones. Pero condenar al sexo o considerarlo por sí mismo sospechoso no es muy distinto de hacerlo con las manos, que sirven para escribir y para ahorcar.

El afán de lucro también puede llevar a engañar y a robar, pero la mayor parte de las veces conduce a producir y comerciar. Sobre todo cuando el comercio es libre y se respeta la propiedad (principios que producen el mismo efecto en relación a la libido), se hace indispensable como modo de supervivencia y colaboración social.

Bajo condiciones de libertad y respeto, libido y lucro son los más potentes motores sociales, y si escandaliza esto dicho así es porque se nos ha plantado la semilla de la autoflagelación.

El manipulador se encarga, en cambio, de poner en primer plano la mala intención y hacer sentir el dolor en el hocico por seguir lo que nos nace seguir. Ponernos en conflicto permanente con lo que somos con escalas de valores artificiosas y meramente disciplinarias.

Lucro y libido son los dos demonios esgrimidos por nuestros salvadores, que son nuestros pastores y nuestros comandantes. Son también nuestra energía vital más común. Someterse es entregar la vida. Las próximas generaciones deberían ser libradas del dolor inútil y la sumisión.

 

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.

LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y EL DERECHO A OFENDER.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 15/4/18 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2018/04/la-libertad-de-expresion-y-el-derecho.html

 

La libertad de expresión viene mal. Tentados estamos de revisar su historia y sus ideas y venidas en Occidente, su cuna, pero no podemos en esta oportunidad. Como muestra de uno de los síntomas de su crisis, revisemos este caso en particular.

Ahora resulta que si alguien, respetuosamente, manifiesta su desacuerdo con la moralidad de la homosexualidad, o de la transexualidad, etc., los miembros del lobby LGBT se sienten “ofendidos” y acusan a los que así se manifiestan con de realizar “discursos del odio”, etc. Lo mismo con las feministas radicales, etc.

Particularmente delicado es el caso de la enseñanza del Catecismo de la Iglesia Católica aprobado por JPII y aún no abrogado, que sostiene la inmoralidad de las relaciones homosexuales en sí mismas aunque advierte que no se debe juzgar la conciencia de nadie en particular.

Cualquiera puede decir que está en desacuerdo con ello, pero yo no me sentiré ofendido ni lo acusaré de “discurso de odio”.

El asunto que el lobby LGBT quiere hacer de eso un caso jurídico: quiere prohibir ese tipo de opiniones so pena de incurrir en el delito de discriminación, ofensa y discurso del odio.

Entonces una de las líneas de defensa, no de los católicos, pero sí de los que defienden una noción más amplia de la libertad de expresión, es que esta última incluye el “derecho a ofender” (como por ejemplo Jordan Peterson, https://www.youtube.com/watch?v=8NoIWqnogjc )

Pero allí estamos en un problema. Cuando sucedió lo de Charlie Hebdo, yo escribí un artículo llamado “yo soy el respeto”, (http://institutoacton.org/2015/01/13/yo-soy-el-respeto/) donde afirmaba que moralmente la libertad de expresión implica siempre el respeto hacia el otro.

Y ese es el punto: si alguien dice “no estoy de acuerdo moralmente con la homosexualidad”, NO está ofendiendo a nadie, y si alguien dice “no estoy de acuerdo, moralmente, con la concepción hetero-pratriarcal del Judeocristianismo” NO está ofendiendo a nadie tampoco. En todo caso, con respeto mutuo y conciencia histórica de las tradiciones diversas, pueden debatir libremente el punto sin que nadie deba sentirse “ofendido”.

Por lo tanto, si alguien se siente “ofendido” porque yo considere inmoral a X, la respuesta es: yo no te estoy ofendiendo, sino manifestando mi parecer moral sobre el punto, sin referirme a nadie en particular.

Moralmente, NO debemos ofender, esto es, faltar el respeto, burlarnos con desprecio, de nada ni de nadie.

En todo caso, aunque esto esté muy debatido, habría un delito de calumnias e injurias posterior a una publicación, donde, sin embargo, difícilmente entren los casos que preocupan al lobby LGBT. Porque las calumnias e injurias se refieren a una explícita mentira que afirma el delito de alguien en particular. NO cabe por ende allí una afirmación que afirme la inmoralidad de X como tema in abstracto y en sí mismo considerado.

Por ende, jurídicamente las cosas deben ser más precisas, y los tipos penales deben ser claros y distintos. Aunque con los legisladores y jueces que tenemos sea todo lo contrario, sin embargo debemos afirmar que un supuesto “delito de ofensa” entra en arbitrariedades imposibles de evitar.

En una sociedad libre, cada cual tiene derecho a afirmar su concepción del mundo “respetuosamente”.

Pero históricamente, vamos mal. El espíritu de la Primera Enmienda de los EEUU se ha perdido. Verdaderamente ya casi nadie respeta a nadie, verdaderamente todos se ofenden mutuamente porque es el paso previo a lo que casi todos quieren: ver preso al que piensa diferente, llamando “ofensa” a la diferencia. Estamos mal, muy mal. Ya casi no queda libertad de expresión, y menos aún libertad religiosa, para los casos importantes, esto es, allí donde los paradigmas son verdaderamente diferentes.

La socialdemocracia y la redistribución de ingresos no sólo ha derivado en una jaula de oro (que además no es de oro, sino de pobreza) donde las personas tienen todo, materialmente, como los esclavos en las granjas donde se los trataba bien: ahora, además, deben pensar como su amo, pero ese pensamiento único va descendiendo como un manto suave de pensamiento políticamente correcto, y a los que se salen se los va penando gradualmente, hasta que el pobre sapo en el agua hirviendo tenga su cerebro definitivamente muerto.

 

Algunos, por supuesto, nos resistiremos, pero ya no será el derecho a la Primera Enmienda de lo que fue una república liberal clásica, sino el derecho a la resistencia a la opresión en la dictadura universal del pensamiento en la cual se está convirtiendo OccidenteClaro, Occidente no puede “convertirse” en eso, so pena de desaparecer.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

Palabras, acción, educación y respeto

Por Gabriel Boragina Publicado el 15/4/18 en: http://www.accionhumana.com/2018/04/palabras-accion-educacion-y-respeto.html

 

“No me preocupan los gritos de los deshonestos, de la gente sin escrúpulos y de los delincuentes, más me preocupa, el silencio de los buenos”.
Esta frase se la vi atribuida a muchas personas diferentes. Cuando tuve la primera noticia de ella, quien me la envió se la endilgó a Mandela (ex presidente de Sudáfrica), otros se la otorgaron a Einstein, o Luther King, y la lista sigue. En fin. No importa mucho quien fue realmente el primero que la dijo, ni cuándo, ni cómo la dijo. Sea quien fuera su autor, la frase revela una semi-verdad. Semi-verdad porque, a mí no me preocupan, ni los gritos, ni los silencios de unos o de otros, lo que si me preocupan son las acciones, reacciones e inacciones, que son las que realmente valen. Porque, como dice el refrán célebre respecto de los “dichos” podría aplicarse aquel que expresa “perro que ladra no muerde”. O el otro en latín, “res non verba”, o este otro “las palabras se las lleva el viento”.
Vivo en un medio donde se les da una excesiva importancia a las palabras. Me refiero a las palabras que connotan acciones. Por ejemplo, aquellos que manifiestan “Voy a …” es decir, indican la voluntad de emprender un curso de acción determinado o determinable. Lo relevante es el contenido de ese curso de acción. Si es bueno o si es malo. Y, fundamentalmente, si quien emite el enunciado está en condiciones de realizarlo o no y, lo más importante de todo, si es su voluntad llevarlo a cabo o no hacerlo. Y ello, con independencia del fin que se persiga.
Nada de lo que se diga reviste ningún tipo de importancia si no va seguido de una acción en consecuencia y concordancia con lo previamente dicho. El discurso que no se traduce en acción es completamente inocuo.
No obstante, las palabras ejercen tal tipo de fascinación sobre las masas, que tienen el poder de movilizarlas aun cuando quien las pronuncie no las acompañe con ningún tipo de acción. Este truco es bien conocido por aquellos que dominan el arte de la persuasión oral, resultado este último que generalmente se consigue aun cuando quien lo intente no posea esa habilidad ni maneje acabadamente las reglas básicas de la oratoria. Tal es el influjo que la palabra ejerce sobre el ser humano.
Es curioso el fenómeno por el cual un discurso genera credibilidad (mayor o menor) en quienes lo escuchan, aun antes de verificar si lo dicho se concretiza en la práctica.
Los hechos sirven para confirmar la verdad o falsedad de las palabras.
Hay veces que con lo único que contamos para conocer algo no son los sucesos, sino las palabras. Pasa con la historia, cuando no hemos sido protagonistas de los acontecimientos que se narran como ocurridos en épocas remotas.
En otras ocasiones, aunque las coyunturas sean contemporáneas, la única forma que tenemos de conocerlas es mediante las palabras que las narran, ya sean en periódicos, libros, revistas o por radio, TV, Internet, cine, etc.
En suma, lo que nos queda al final, cuando los casos suceden lejos de nosotros, o se nos dicen acaecidos en épocas remotas, son las palabras que nos dan cuenta de ellos.
El problema surge cuando con las palabras se busca desmentir lo ocurrido, o cuando no se es consecuente el decir con el hacer, comportándose de manera contraria a la que se proclama. De esto tenemos -en nuestros días- ejemplos a granel, casi constantes en nuestra vida diaria. Promesas incumplidas, mentiras, generación de falsas expectativas, etc. Parece que estas conductas se esparcen como reguero de pólvora a una velocidad inusitada. La falta de compromiso se ha vuelto algo persistente. Esto, que normalmente se le critica a los políticos es, sin embargo, una experiencia constatable, día a día, con la gente (al menos en mi rutina lo es), tanto sea afirmar una falsedad o negar una verdad en momentos diferentes y -a menudo- sobre una misma cuestión.
¿A qué atribuirlo? Estimo que la pregunta es tan compleja como las respuestas que puedan dársele. Pero más allá de hablar de una “crisis de valores”, hay que entender que estos se inculcan en la educación, y que es en este ámbito donde hay que buscar la verdadera génesis de la tan vapuleada frase “crisis de valores”. Esta es consecuencia de aquella y no su causa. Y por carácter transitivo, de toda crisis de cualquier naturaleza que sea (política económica, etc..).
Nada, ningún fenómeno, se da en el “vacío” (en el caso, un vacío sociocultural), y una “crisis de valores” no viene a ser otra cosa que un proceso educativo por el cual una serie de valores son reemplazados por otra cadena de contra-valores.
Vivimos en crisis por esta causa fundamental, a mi modo de ver. Pero, esta crisis educativa, a su vez ¿a qué se debe? Estimo que, a repetidos procesos de deseducación que terminan resultando en una mala educación, lo que -al final del camino- da una pléyade de ciudadanos mal educados. Y no solamente me refiero a la mal-educación en las formas, sino en las esencias de las relaciones humanas. No me parece tan importante que se omitan gestos de cortesía, como los saludos o agradecimientos, como de ordinario parece estar sucediendo en casi todas partes (aunque no le quito toda importancia) sino mucho más que se incumplan contratos, compromisos, palabras dadas (que ya no “empeñadas”) expectativas generadas por el promitente, etc. Tenemos un problema de mala educación, por no enseñarse el valor del respeto al prójimo. Al semejante. En otros casos, habrá que hablar de desenseñarse, y en su lugar “enseñarse” su contravalor: el irrespeto o falta de respeto.
Pero en este caso -como en los anteriores- las palabras (por si mismas) tienen poca fuerza si no son seguidas del ejemplo que las avala y las acompaña. Es aquí cuando el problema comienza a ser preocupante en el marco de un proceso de degradación cultural.
El respeto consiste -resumidamente- en no interferir con el proyecto de vida ajeno, en tanto este no nos ocasione un daño personal (real o potencial) a nuestro propio proyecto de vida, en una relación reciproca, y en idéntico sentido con todos los demás. 

 

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero.

EL PROBLEMA DE LA SUPUESTA REVOLUCIÓN EDUCATIVA ON LINE.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 15/4/18 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2018/04/el-problema-de-la-supuesta-revolucion.html

 

Que internet puede implicar grandes cambios en la forma de aprender, no hay duda. Sobre todo, ya es una revolución lo que ocurre en la educación informal no regulada por el estado, donde personas de cualquier edad aprenden lo que quieren y como quieren por medio de youtube, redes sociales, e-books, etc.

 

 

Pero no soy tan optimista respecto a la educación formal, porque me parece que hay una tendencia a copiar on line lo que es el aula NO on line.

Y, como ya dijimos, el problema es el aula. (https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2016/09/21/el-problema-es-el-aula/ )

Esto es, una estructura donde el supuesto profesor repite un paradigma, los alumnos reciben pasivamente la información y luego la tienen que repetir para obtener una nota.

Si ello se repite on line, estamos en el mismo problema. A lo sumo habrá menos costos de transporte, pero el problema educativo es el mismo.

El eje central de la transformación pedagógica (http://gzanotti.blogspot.com.ar/2008/11/i-have-dream.html ) debe ser una estructura donde el alumno trate de comprender por su cuenta el contenido de lo que YA está en diversas plataformas, papel o youtube, y el papel del profesor es tutorial: la clase se transforma ipso facto en clase de consulta. Donde el profesor es entonces profesor, esto es, algo adicional y específico a lo que ya estaba disponible. Allí el docente guía, interpreta, aconseja, con respecto a lo que alumno ya trató de comprender. El docente no repite información que ya estaba disponible, sino que guía su comprensión. Ello debe ser así para un sistema NO on line, y por ende TAMBIÉN para un sistema on line. Y en ese caso sí, el internet ayuda a que esas clases de consulta sean más dinámicas e interactivas con todo tipo de plataformas. SIN olvidar que el contacto personal con el docente que entonces es una guía, seguirá siendo indispensable.

Pero, a su vez, poco se logrará si no hay una transformación en la política educativa con respecto a la libertad de los sistemas de acreditación. Los títulos no deben ser fiscalizados por el estado, sino por el mercado. Si siguen siendo fiscalizados por el estado, entonces seguirá prohibiendo, como ya sucede, la validez de cursos on line para pasar a instancias superiores. (http://luiszanotti.com.ar/diversosmedios2.htm ). Y esto lo están sufriendo ya los sistemas de e-learning que tratan de competir con sistemas acreditados por el estado.

 Yo mismo he educado libremente a mucha gente que sencillamente ha “conversado” conmigo NO on line durante milenios, y yo mismo respondo, contesto, guío ON LINE a muchas personas que quieren aprender, de modo totalmente espontáneo e informal, pero luego esas mismas personas, que ya han aprendido mucho, tienen que perder tiempo en los sistemas formal y estatalmente acreditados, ya sea on line o no. NO hay una sociedad libre que reconozca los resultados pedagógicos concretos independientemente de los títulos estatales exigidos por la fatal arrogancia de los burócratas.

 

Por lo tanto, sin esas dos transformaciones, con on line y sin on line… Todo seguirá igual.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

MIS LEMAS PEDAGÓGICOS, ULTIMO: EL QUE SABE, SE SACA 10; EL QUE NO…

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 8/4/18 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2018/04/mis-lemas-pedagogicos-ultimo-el-que.html

 

“¿Sabés” para el examen?”

“Este sabe…”

Etc.

Estas expresiones circulan todo el tiempo en la educación formal positivista. Me hace acordar a la inolvidable autoridad que me llamaba para preguntarme qué quería decir tal o cual cosa en Latín. Mis respuestas lo desilusionaban. “Bueno, podría ser…. Pero también podría interpretare como… Bueno, ese término se ha traducido de diferentes maneras… Eh, podría ser esto pero no estoy seguro…”. Al final, espetó: “¿Pero usted sabe o no sabe Latín?”.

Genial. ¿Sabe o no sabe? Fue lo mismo –el lector no lo podrá creer- que me preguntó una voz mafiosa desde atrás, en Tribunales: “¿pero el testigo sabe o no sabe?”. Y quedó grabado por la que copiaba mi declaración: “de acuerdo al sistema gnoseológico utilizado en este tribunal, no sé”. Sucedió tal cual, en mi woodyallinezca existencia.

Saber es comprender. Saber es conocer el por qué, no el qué.  Saber es sabiduría. Saber es estar recorriendo para siempre Narnia, y no estar mirando el ropero. Eso es saber. Saber es conocer los límites del saber. Saber es saber los límites finitos del paradigma en medio del infinito del horizonte. Saber es saber que no sabemos nada en relación a Dios.

Pero eso, ¿quién puede evaluarlo? ¿Quién puede “medirlo”?

Ah, pero el “saber” positivista, es otra cosa. Un ladrillo de información que se graba en el pobre cerebro del alumno y que este tiene que luego repetir, expeler, expulsar, cual sistema excretor, cuya materia excretada queda luego, como los docentes lo saben, como apuntes tirados, libros revendidos, de los cuales el alumno se ha “liberado”…

Entonces sí, el que repite, el que hace el esfuerzo sincero de memorizar lo inentendible, y lo repiten, se sacan 10. Algunos, en cambio, entendieron. Comprendieron. Pero eso no se puede evaluar ni medir con una nota. De todos modos también tienen 10…

¿Y el que no? ¿Y el que “no sabe”, o sea, “no repite bien”, qué nota tiene?

Ah…

No, nothing written. Oral tradition…

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

The 2018 Ranking Of Free-Market Think Tanks Measured By Social Media Impact

Por Alejandro Chafuen: Publicado el 2/4/18 en: https://www.forbes.com/sites/alejandrochafuen/2018/04/02/the-2018-ranking-of-free-market-think-tanks-measured-by-social-media-impact/#235aa5e64996

 

As in other years, I again analyzed the presence of think tank and other organizations that promote a free economy on such popular social-media platforms as Facebook, YouTube, Twitter, LinkedIn and Instagram. The Heritage Foundation continues to be ranked first among free-market groups with Facebook and Twitter followers, and also in Web traffic. Heritage ranks ahead of Brookings in all social-media platforms with the exception of LinkedIn, which is used more for networking than for education or dissemination. The American Enterprise Institute leads in YouTube subscribers, while the Foundation for Economic Education had the video with most minutes viewed during the last year.   

When we go beyond think tanks and include the efforts of intellectual entrepreneurs and other organizations, PragerU is the undisputed leader.

Among foreign groups several South American think tanks ranked extraordinarily well. The Instituto Mises, in Brazil, appeared in first or second position in five of the categories listed below, and Fundación Libertad y Progreso (Argentina) appears four times. A newer think tank which I expect will grow in all categories is Fundación para el Progreso, in Chile, which is scoring very well on YouTube and growing in other platforms.

Below are the free-market think tanks scoring first or second in the United States and from around the world (data compiled during the first week of March 2018):

  • Most Facebook likes (U.S.): #1Heritage Foundation (2,089K) #2 Acton Institute (797K); (Non U.S.): #1 Instituto Mises, Brazil (276K), #2ILISP (Brazil)
  • Most Twitter followers (U.S.): #1 Heritage Foundation (630K) #2 Cato (337K); (Non U.S): #1CEDICE, Venezuela (96K) #2 CEP Chile (59K)
  • Most monthly visitors to Web site (SimilarWeb), U.S.: #1 Heritage Foundation (2,920K) 2# Mises Institute (1,570K); (Non U.S.): #1 Instituto Mises, Brazil (837K) #2 ILISP (Brazil). Alexa, the Web analytics company owned by Amazon, also shows these groups as winners.
  • Most subscribers to YouTube Channel (U.S.): #1 American Enterprise Institute (147K) #2 Mises Institute (64K) ; (Non U.S.): #1 Fundación Libertad y Progreso, Argentina (26K) #2 Instituto Mises, Brazil (23K).
  • Most views of YouTube video uploaded in 2017 (U.S.): #1 Foundation for Economic Education (289K) #2 American Enterprise Institute (163K); (Non U.S.): #1 Fundación Libertad y Progreso, Argentina (120K) #2 Fundación Para el Progreso, Chile (48K)
  • Most minutes viewed on a YouTube video (last 12 months) (U.S): #1 Foundation for Economic Education (5,880K), #2 Heritage Foundation (2,702K); (Non U.S.) #1 Fundación para el Progreso (2,490K) # 2 Fundación Libertad y Progreso, Argentina (562K)
  • Most LinkedIn Followers (U.S.): #1 Heritage Foundation (13K) # 2 American Enterprise Institute (10K) ; (Non U.S.); #1 Fraser Institute, (Canada) (4,6K) #2 Instituto Mises (3.3K) Brazil
  • Instagram followers (U.S.): #1 Heritage Foundation (22,9K) #2 Mises Institute (16.3K); (Non U.S.): #1 Instituto Mises, Brazil (14.4K) #2CEDICE, Venezuela (3.8K)
  • Klout (U.S.): #1 Cato (90) #2 Mises Institute (86); (Non U.S.), #1 Adam Smith Institute (U.K.) (80) #2Fundación Libertad y Progreso, Argentina (79)

 

Alejandro Chafuen

Table produced by Alejandro Chafuen. Combined scored of social media compiled by Tarun Vats and based on the formula = Facebook Likes + 4.333 times Twitter Followers+ 1.479 times YouTube subscribers (divided by 10,000)

Keys to the success of PragerU

Much of the amazing success of PragerU has to do with the leadership of the multitalented Dennis Prager. Think tanks have struggled with identifying products that distinguish their efforts from those of other groups. But many rose to prominence with one, or just a few key products. Heritage Foundation, for example, has its famous Backgrounders, which are short position papers that analyze the major policy questions being discussed in the legislature and offer well-grounded recommendations in an easy to understand language. Heritage has published 3,297 Backgrounders on different issues., With more than 500,000 donors, Heritage currently offers a full line of educational and advocacy products. It even has its own social media publication, the Daily Signal. Heritage’s growth in the early years owes much to its Backgrounders.

PragerU, so far, is even more focused. It has only one type of product: well-produced videos five-minutes in length boasting an intelligent use of infographics. As the ranking below shows, they are beating much older and established organizations. I forecast that one day, like Heritage, PragerU will diversify their product line.

One of  PragerU’s most popular videos:

 

The leaders in United States free-market media, magazines, and news outlets include:

  • Most Facebook likes: #1 PragerU (2,801K) #2CNSNews (2,243K)
  • Most Twitter followers: #1National Review (283K) #2 Reason (215K)
  • Most monthly visitors to website (SimilarWeb): #1National Review (11,540K) #2 Reason (4,660K)
  • Most subscribers to YouTube Channel: #1 Prager U (1,288K) #2 Reason (298K)
  • Most views of YouTube video (uploaded in 2017):  #1PragerU (5,085K) #2 Reason (1,100K)
  • Most minutes viewed on a single You Tube video (last 12 months): #1 Prager U (9,576K) #2 Reason (6,582K)
  • Klout: Magazines, #1 National Review (93), #2Reason (90). Forbes, for reference, scores a 99, almost the top. Advocacy: #1 FreedomWorks (82) #2 Americans for Prosperity (75)
  • Instagram#1 PragerU (148K) #2 National Review (28K)

I did not include CRTV, the online TV channel launched by the Conservative Review, as its content gets closer to that of purely media companies like Fox or Forbes. Even then CRTV still lags behind PragerU. In similar fashion, for foreign groups, I did not include media companies such as Libertad Digital, the Spanish online publication strongly aligned with free society views, which gets over 15 million page views per month (with over five-minute duration).

I still used YouTube to measure outcomes of educational and advocacy videos. It is not only the most popular video platform, but it also allows third parties to analyze the data with more accuracy than Facebook. Just three seconds spent on a Facebook video, a glance, counts as a view. YouTube requires 30 seconds. In late January this year, in an official statement, Facebook acknowledged that it was attracting “passive consumption of content” and that it “made changes to show fewer viral videos to make sure people’s time is well spent” and that it “made changes that reduced time spent on Facebook by roughly 50 million hours every day.” Its stated goal is to create more meaningful connections, and that “community and business will be stronger over the long term.”

Nevertheless, more and more think tanks and organizations that promote a free economy are starting to use “Facebook Live,” and then uploading the videos also on YouTube. Relevant for think tanks that try to reach a young audience, a recent survey by Wibbitz showed that Facebook was the favorite platform to watch short videos for millennials and “Generation X.” For all generations who use the Internet, YouTube was still ahead.

PragerU, the undisputed leader in short educational videos with over 340 million views on YouTube, gets more than double those views on Facebook. So impressive is PragerU’s leadership, organizations such as Heritage, which lead in combined metrics, frequently post PragerU videos in their own Facebook video stream. The traffic that Heritage attracts with those PragerU videos, each with millions of views, dwarf the traffic of a typical Heritage conference video post, usually 10,000 views to 30,000 views range. The Foundation for Economic Education has also posted PragerU videos. PragerU, on the other hand, almost always posts its own videos on both YouTube and Facebook platforms. The only exception to this was the very good short video done by FreethePeople, debunking the hero status of Ernesto “Che” Guevara, the ruthless Argentine-born communist revolutionary.

Among student organizations, Turning Point USA continues with its impressive growth. It ranks first in Twitter followers as well as in Facebook likes and will likely reach a million likes at the end of this year. It is also far ahead in Instagram. Young America’s Foundation leads in YouTube and Web traffic and Students for Liberty is first in LinkedIn. TurningPoint is the fastest growing student group on YouTube.

Among grassroots and activist groups FreedomWorks continues to be ahead of Americans for Prosperity in Twitter and Facebook, while the latter leads in YouTube, Instagram and Linkdln.

University- and college-based centers continue to lag against their think tank competitors. Hoover Institute (at Stanford University) and Mercatus Center (at George Mason University) are the leaders. In this subsector, Hoover leads Mercatus in all social media outcomes except on its use of LinkedIn, but I expect Hoover to soon take leadership also on this platform.

Arthur Brooks, Gresham’s Law and Social Media for Sale

The current discussions about the manipulation of social media for political purposes and the commercial interests of social-media giants has raised important questions about its impact and deserves much further analysis. In his surprising announcement that he was going to retire in 16 months, Arthur C. Brooks, the talented leader of the American Enterprise Institute, lamented that social media was creating a type of Gresham’s law, where well-promoted, bad ideas were crowding out good research. Nevertheless, early in the year, in a piece in the Harvard Business Review, Brooks mentioned subscribers to events and original video programming on AEI’s YouTube channel as a valid metric. Although running far behind PragerU, AEI, with close to 150,000 subscribers, ranks first among think tanks. “Gresham’s law” that bad money drives out good money only applies when there is some kind of force involved (a fixed rate between gold and silver money or, in currencies, between worn out bills and new bills). Brookings, the top-ranked think tank, and Heritage Foundation, rank very well as research and policy-focused think tanks, and also in social media.

Last year I began to focus on the difficult analysis of organic versus sponsored or paid reach. As in other years I consulted with Emma Alvarez at the Corporate Marketing & Communications department of IESE, one the leading business schools in the world. In her analysis of social media trends she finds out that “advertising investment is key. Big jumps in traffic are rarely achieved with organic growth alone.” This makes it difficult for those of us who try to compile rankings as the payment data “is only accessible to the administrators or through the reports of their own agencies, which are not publicly shared. What we do have are the global numbers, we see that investment in social networks continues to increase, especially on Facebook where last year there was a 48 percent increase in advertising revenue. Furthermore, the frequent changes in the algorithm makes the strategy for organic growth more and more complicated, which has led to allocating more investment in advertising to generate results.”

Many of the questions raised in this piece require further study. With Tarun Vats, an Associate Director of the Atlas Network, we again compared the social media impact of think tanks using a new measurement that combines Facebook, Twitter and YouTube. The winners in each category were Heritage (U.S.), CEDICE (Non-U.S.), FreedomWorks (Advocacy), the Hoover Institute (University-based), TurningPoint USA (Student advocacy) and PragerU (mostly media groups). Congratulations to all and my hope that others will continue to help refine and better understand this segment of the media which is so relevant in today’s world and which free-market organizations can’t neglect.

 

Alejandro A. Chafuen es Dr. En Economía por el International College de California. Licenciado en Economía, (UCA), fue miembro del comité de consejeros para The Center for Vision & Values, fideicomisario del Grove City College, y presidente de la Atlas Economic Research Foundation. Se ha desempeñado como fideicomisario del Fraser Institute desde 1991. Es Managing Director del Acton Institute, International. Fue profesor de ESEADE.

El posmodernismo feminista contra la mujer.

Por Bertie Benegas Lynch. Publicado el 4/4/18 en: https://www.infobae.com/opinion/2018/04/04/el-posmodernismo-feminista-contra-la-mujer/

 

En nuestro contexto, han tomado fuerza varios temas cuyas derivaciones y enfoques periodísticos, en la mayoría de los casos, causa preocupación. Los cimientos más elementales de una sociedad civilizada deben ser, el principio de igualdad ante la ley y el respeto irrestricto a los derechos que toda persona tiene sobre su vida, su propiedad y su libertad. Sin embargo, es alarmante notar cómo el concepto de “derecho” se tergiversa y se corrompe sistemáticamente de forma creciente. A diario somos testigos de innumerables reclamos quiméricos vestidos de justos que, en realidad, no son más que pseudo derechos promovidos por quienes apuntan al poder para así disponer de la vida, la propiedad y la libertad de otros.

Aquella conocida expresión de Eva Perón que dice “donde existe una necesidad, nace un derecho”, fue -y lamentablemente sigue siendo- un efectivo discurso para la caza de votos y la arenga populista. Sin embargo, es la piedra angular de la debacle de la civilización y el respeto por el prójimo. A cada derecho corresponde una obligación. Si tengo derecho a una casa, el resto de mis semejantes tienen la obligación de respetármela. Pero, si se sostiene que tengo derecho a una casa que no poseo, implicaría que el resto de los ciudadanos tiene la obligación de trabajar para proveérmela. Esto, ni más ni menos es el espíritu del artículo 14 bis incorporado a la Constitución por el llamado constitucionalismo social; un buen ejemplo de la diferencia entre lo legal y lo legítimo, la diferencia entre la ley y la corrupción de ley. Dicho sea de paso y a propósito de la expresión “constitucionalismo social”, vale recordar al Premio Nobel y economista de la escuela austríaca, Friedrich Hayek, que sostenía con razón que, todo sustantivo seguido del adjetivo “social”, se convierte en su antónimo.

Esta corriente del feminismo posmoderno que presenciamos estos días, solo propone el odio y la destrucción del derecho y todos los buenos valores del feminismo original, aquel que ha luchado en una adversidad insultante para afirmar los derechos compatibles con todo ser humano.

Muy desafortunados son los conceptos de la igualdad remuneratoria por igual tarea (otro punto del injerto socialista que conforma el artículo 14 bis) y la reciente arremetida para igualar remuneraciones entre hombres y mujeres. Además de afectar libertades civiles por medio de lamentables intromisiones estatales en los contratos privados, se está dejando con ello, los incentivos más elementales al esfuerzo y los resultados. ¿Qué pasaría si pretendiéramos que el tenista alemán profesional, Cedrik Marcel-Stebe, tuviera la misma bolsa de premios a fin de año y los mismos términos contractuales por publicidades que Roger Federer? Al fin y al cabo, se dedican a lo mismo.

La consigna de igualar remuneraciones para la misma tarea, sea entre mujeres, entre hombres o, entre hombres y mujeres, resulta una forma de salario mínimo aplicado al trabajo brindado por los menos eficientes. Si se cumple a rajatabla la imposición oficial, aquella persona cuya productividad se corresponda a un salario de mercado inferior al mínimo impuesto, quedará desempleada, sea hombre o mujer. Solo gracias a la creatividad de las áreas de compensaciones en Recursos Humanos para establecer categorías o conceptos que justifiquen ante el estado un trabajo distinto entre dos empleados, posibilitará que el menos productivo, mantenga su trabajo con un salario acorde a sus capacidades y competencias.

También se ha instalado el término “violencia de género”, expresión para referirse a actos de violencia de un hombre hacia una mujer. La existencia de estos hechos aberrantes y cobardes, deben ser castigados de forma ejemplar, pero resulta absurdo tener categorías de violencia conforme a quien sea el perpetrador del hecho o quien resulte su víctima. ¿Acaso no condenamos la violencia en todas sus formas?

En el plano laboral, en algunos países, se impone por ley el cupo femenino de las mujeres en las empresas. Estas políticas, además de restringir la libertad de los dueños de empresas para seleccionar los recursos humanos de la forma que crean conveniente, a mi modo de ver, resultan sumamente ofensivas para la mujer. Su invalorable talento, agudeza, ingenio, creatividad e inteligencia, no necesita de cupos.

Los propietarios de una empresa deberían tener el legítimo derecho de contratar solo a hombres para sus puestos de trabajo si eso es lo que ellos deciden, aun cuando esos puestos pudieran ser también ocupados por mujeres. Valen, claro está, las mismas reflexiones para el caso de una empresa cuyos accionistas acepten solo mujeres como empleadas. Cabe destacar que, si en las contrataciones laborales ha privado la consideración del sexo por sobre el talento, la capacidad y otras ponderaciones productivas, se verá reflejado es el cuadro de resultados de las empresas del ejemplo.

El reclamo en favor del aborto, que también se esgrime en esta embestida feminista, es el más aberrante y vergonzante de todos sus postulados. Todos somos dueños de nuestro cuerpo. Es cierto. También es dueño del suyo un ser indefenso que vive en el seno materno esperando el afecto natural de la madre y no a su propio asesino. Causa estupor cuando se pide legalizar el crimen del aborto para evitar las muertes de madres que practican abortos clandestinos y “poco higiénicos.” Es lo mismo que un criminal reclame protección para contar con una menor resistencia de su víctima y tener una escena del crimen prolija y saludable.

No caen fuera de éste análisis aquellos hombres timoratos, de serios problemas de inseguridad y complejos de inferioridad cuyo patético recurso se reduce a denostar a las mujeres porque se ven amenazados en distintos aspectos de la vida cotidiana por mujeres seguras, inteligentes y de personalidad avasallante. Lo que aquí se quiere poner de relieve es lo nocivo que resulta para la vida y los intercambios pacíficos, que otros financien nuestras necesidades o imponerles nuestros gustos y preferencias.

 

Bertie Benegas Lynch. Licenciado en Comercialización en UADE, Posgrado en Negociación en UP y Maestría en Economía y Administración de Empresas en ESEADE.

MIS LEMAS PEDAGÓGICOS, CUATRO: CONMIGO NADIE MUERE.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 1/4/18 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2018/04/mis-lemas-pedagogicos-cuatro-conmigo.html

 

Si, tal cual. Alumnos de 1er. año o gente del doctorado, todos me preguntan que cómo va a ser el examen, la bibliografía obligatoria, etc….

Y todos se me quedan mirando como al que tiene el poder, como el que puede aplazarlos si no dicen lo memorizado, si no leen lo que NO quieren, si no caminan con las manos cuando yo lo indico, etc.

Y entonces les digo: conmigo nadie muere.

Y me miran, curiosos, tratando de entender qué será eso.

¿Y qué tiene que tengan que estudiar y mucho, me dirá alguien? ¿Qué tiene que ver eso con “morir”?

Nada, literalmente, la mayor de los casos.

¿Pero qué tiene que ver con aprender?

Nada, tampoco, la mayoría de los casos, excepto los que estudian solos y luego dicen “en el colegio me fue muy bien” J.

A efectos de mis exámenes, sólo un par de tonterías son necesarias; a efectos de la sabiduría, todo es insuficiente.

Pero yo no puedo evaluar la sabiduría, ni creo que alguien pueda.

No sé qué hubiera sido de mí si yo hubiera tenido que enseñar esas materias “filtro” de carreras tradicionales, como matemática en Ingeniería, Anatomía en Medicina, y esas cosas.

No sé, creo que esas carreras tradicionales están mal planteadas, pero en fin, eso es para algunos siglos adelante.

Yo no soy filtro. Yo no selecciono gente. Yo educo. O sea, hago vivir. O sea, no doy miedo. O sea, le muestro a cada uno lo que vale. O sea, espero. O sea, escucho. O sea, los pongo en camino, pero caminan ellos. O sea, cada uno es más importante que el sistema. Cada caso es único. La Constitución Federal es lo único que no admite excepciones. Mi clase es otra cosa. Es un mundo a parte. El aula estorba, sólo sirve para que comiencen.

¿Y cómo haces con el que se sienta en tu examen y “no sabe nada”?

¿No saber nada? Eso es imposible.

 

¿No saber nada de lo que vio conmigo? Ah, ese es un especialista, un campeón, un maestro de los maestros….

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

MIS LEMAS PEDAGÓGICOS, TRES: TODOS PUEDEN ESTAR EN DESACUERDO CON CUALQUIER COSA QUE YO DIGA, INCLUSO CON ESTO ÚLTIMO QUE ACABO DE DECIR.

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 25/3/18 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2018/03/mis-lemas-pedagogicos-tres-todos-pueden.html

 

Sí, es una invitación al diálogo. Y funciona.

No puedo reiterar aquí todas las teorías del diálogo (http://www.austral.edu.ar/ojs/index.php/australcomunicacion/article/view/100) y por favor no me discutan J. Sólo quiero decir que los alumnos se sienten habitualmente asombrados cuando descubren que yo respeto un derecho fundamental: el derecho a la interpelación, su derecho “a pasar al habla” su conciencia crítica sobre lo que estoy diciendo.

Algunos me van a decir que no siempre he actuado así, que muchas veces he sido un testarudo con el cual no se puede debatir. Puede ser, en el cielo nos enteraremos. Pero en el aula soy así, porque es lo único que me puede sacar del aula y llevar a la educación.

¿Por qué un derecho a la interpelación? Porque la verdad no debe imponerse por la fuerza, ni física pero sobre todo NO lingüística. El lenguaje humano puede ser monologante, alienante, manipulador, y colocar al otro como una X al servicio de mi yo. Eso es olvidar al otro como un tú.

Muchos se desesperan que el alumno no quiera escuchar o sea indiferente a lo que uno considera la verdad. Entonces recurren a la fuerza. No lo dejan hablar, lo ridiculizan en público, se burlan de su ignorancia, lo obligan a memorizar, lo amenazan con la nota, y si finalmente el esclavo se saca un 10, ah qué bien, qué buen esclavo…

Los seres humanos –por más que los neurocientíficos lo sueñen- no son robots. No tienen un botón que apretar para aprender. Aprenden solos, cuando se sienten vitalmente involucrados con algo. Si no, no. No y punto.

Lo que el profesor puede hacer es, en paz interior, mostrarles el ropero que introduce a Narnia. Mostrarles su propio entusiasmo con esa tierra infinita. Explicarles algo de alguna planicie, de alguna montaña, pero entender que no quieran subirla aún o nunca. Y si alguno no quiere escuchar, no escuchará. Aunque lo tengas mirándote porque lo amenazaste con el “final”. No, no te mira ni te escucha, y serás, en el futuro, sólo otro imbécil más de sus malos recuerdos.

Sólo cuando él se sienta libre ante ti, sabrás verdaderamente lo que ocurre en su interior, y podrás conversar. Y ya está, porque eso es lo humano. La verdad os hará libres, sí, pero esa libertad los hará verdaderos. De lo contrario es todo un engaño. Tú hablando, ellos en otro mundo, luego repitiendo sin aprender, luego el 10, el 9 o el 2. Nada. Cero educación. Sencillamente nada.

¿No los quieres libres porque existe la maldad? ¿Porque entonces puede revelarse el odio, el resentimiento o el insulto? Claro, es un riesgo. Si son ya grandes, córrete, el diálogo se acabó, claro. Pero si son apenas unos niños salidos del secundario, ¿estás seguro que tú eres el bueno y que ellos son muy malos? ¿Porque no prestan atención a quiénes fueron los filósofos de la Escuela de Mileto o porque les importa un rábano la lista de emperadores romanos? Vamos. ¿Malos por eso? ¿No será que están esperando más tu mirada de afecto que las guerras médicas, no será que están más interesados en la guerra de las galaxias que en las guerras del Poloponeso? ¿Malos por eso? ¿No será que están pensando en los novios, las novias, la salida del Sábado o la amiga con la se pelearon? ¿Malos por eso? ¿No será que necesitan un padre más que un robot parado delante de ellos que repite datos de memoria?

¿No será que, en el fondo, se protegen de ti?

Hace unos años me entusiasmé y me olvidé del diálogo. Estaba explicando a Feyerabend, y me volví tan loco que comencé a hablar casi como Hitler. Me volví el comandante Marcos de la revolución de Feyerabend. Avanzaba, avanzaba, no les dejaba salida. Predicaba el evangelio de Feyerabend como si fuera Savonarola.  Hasta que uno de ellos, gracias a Dios, se acordó:

“¿Pero se podía estar en desacuerdo, no, Gabriel?”

Volví en mí. Retrocedí sobre mis pasos, les pedí perdón, les devolví su derecho a no pensar como Feyerabend.

Claro, qué me importa que no piensen como tu ignoto filósofo, dirás.

Pero la cuestión es que aprendan la verdad, ¿no?

Pues entonces respeta su libertad porque, de lo contrario, la verdad se les ocultará para siempre.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.