El derecho y los costos de transacción

Por Gabriel Boragina. Publicado en: http://www.accionhumana.com/2022/02/el-derecho-y-los-costos-de-transaccion.html

Hay cierta inconsistencia en cuanto se dice: ‘’La tesis coasiana de que el derecho reduce los costos de transacción es una tesis positiva’’[1], porque dijo antes que ello sólo es así cuando la ley es eficiente y lo contrario cuando es ineficiente.

 Si el derecho no siempre reduce los costos de transacción, entonces deja de ser una proposición positiva y pasaría a ser otra de tipo normativa, esto es: debería reducirlos. Para conservar su pretendido carácter de proposición positiva, su formulación debería ser distinta: la que el derecho (de acuerdo a determinados parámetros y condiciones) puede reducir o incrementar los costos de transacción.

‘’En Estados Unidos, en el common law, el derecho ha reducido muchas veces el costo de transacción, pero eso no significa que el derecho reduzca necesariamente los costos de transacción. El derecho puede incrementar los costos de transacción’’.[2]

Como decíamos antes, si no reduce siempre los costos de transacción no puede ser una proposición positiva, excepto que se plantee como una doble función o consecuencia por la cual el derecho puede reducir o aumentar los costos de transacción. Más allá de esta disquisición conceptual es cierto que el derecho tiene esa función económica. Esto alcanza tanto a lo que llamamos derecho positivo como a lo que denominamos derecho consuetudinario.

‘’América Latina. El Perú, y temo que Guatemala, somos ejemplos de sistemas ineficientes donde el derecho en vez de reducir el costo de transacción, incrementa el costo de transacción. ¿Por qué? Porque demanda más información y más tiempo para cumplirse. Si el derecho reduce la cantidad de información e incrementa la cantidad de tiempo para cumplir con él, ese derecho se vuelve ineficiente. El derecho, pues, es costoso, todo es costoso. No hay nada gratis en la sociedad’’.[3]

Hay que aclarar la que podría aparecer a primera vista como una paradoja: la de reducir la cantidad de información aumentando la información. En realidad -a mi modo de ver- lo que cuenta es la calidad de la información más que la cantidad. Si la información que provee el derecho es de buena calidad entonces la norma será eficiente. Por el contrario, si la información es abundante pero de mala calidad se tornará en ineficiente. Obviamente, el aumento de información de calidad tornará en eficiente la norma y reducirá los costos.

Cuando se sanciona una ley tras otra llega un punto en que la cantidad de información que cada una de ellas aporta -por más que se sumen- se torna en contradictoria. Lo vemos a diario en el estudio de la nueva legislación. La información que provee una ley entra en conflicto con la que provee otra anterior, coetánea o posterior, y es allí donde -pese un aumento cuantitativo de la información- los costos se incrementan.

‘’Ahora para los subjetivistas, por su parte, ¿Cuál es el costo del derecho? La alternativa. Ahora me podrían decir ¿cuál es la alternativa? Claro, si piensan que el derecho se produce monopólicamente no hay alternativa. Por eso creen que el derecho es gratuito y ese es exactamente el problema filosófico de fondo en el cual se encuentran todos los abogados que no entienden que el derecho cuesta. No entienden que el derecho cuesta porque creen que el derecho se produce monopólicamente porque no hay alternativa, pero el derecho no se produce monopólicamente, se produce competitivamente’’.[4]

En realidad, el estado-gobierno monopoliza un producto de creación privada y competitiva. Y a partir de dicha monopolización define que el único creador de normas será ese estado-nación.

Ahora bien, es discutible que la creación monopólica del derecho no tenga alternativa si recordamos nuestra noción de costo contable.

La creación de cualquier monopolio requiere de recursos. A esta regla no escapa el gobierno cuando da origen a normas desde sus cuerpos legislativos. Estos recursos provienen de impuestos que el contribuyente se ve forzado a pagar, habida cuenta que (como es sabido) el gobierno carece de recursos propios y no tiene forma de producirlos. Cuando esto sucede, en el acto mismo de la expoliación fiscal, el contribuyente sufre un costo de oportunidad y una pérdida contable, todo al mismo tiempo, ya que el impuesto que tuvo que entregar para pagar el sueldo del legislador (y demás gastos involucrados) le significa la pérdida de una serie de alternativas de las que ya no dispondrá para gastar ese dinero (que ya no tiene en su poder porque se le expolió). Entonces, desde esta óptica -y tomando en cuenta este solo ejemplo- no resulta tan valedera la afirmación que la creación monopólica de derecho no tiene alternativa y por ende carece de costos.

‘’En una sociedad existen diferentes competidores de normas. Tú papa, tú mama, el club de amigos, el barrio, la sociedad anónima, el Estado, el gobierno, el presidente, el congreso, el consejo municipal, producen sus normas. Estamos llenos de proveedores de normas que nos proporcionan normas simultáneamente. ¿Quién decide que norma obedece? Tú. Tú decides si le haces caso a tu papá o al gobierno; tú decides si te riges por la costumbre o por la ley; tú, y te desplazas de un proveedor de normas a otro ¿en función a qué? En relación a los costos y beneficios de tus preferencias subjetivas’’.[5]

Es cierto esto. De hecho, hay cientos de normas dictadas por el gobierno (en sus distintos niveles y jerarquías) que no se cumplen por las razones apuntadas por el autor. En una sociedad prolífica de normas decretadas por tanta gente y grupos diferentes y que -cómo hemos venido exponiendo- se contraponen, se superponen y se contradicen encubierta o abiertamente, resulta imposible cumplir con todas como -de hecho- a la inversa también resulta inevitable infringir una o más de ellas.

De acuerdo a lo que hemos venido exponiendo y explicará el autor luego, es la ecuación costo-beneficio -aplicada a la ley- la que determinará cuál será la que se cumplirá y cual la que no. En ese cálculo, la normativa más costosa será la primera que se dejará de lado. La de mayor beneficio o menor costo será la que se acatará.


[1] Enrique Ghersi ‘’El costo de la legalidad’’. publicado por institutoaccionliberal • 16/01/2014 • El costo de la legalidad | Instituto Acción Liberal http://institutoaccionliberal.wordpress.com/2014/01/16/el-costo-de-la-…

[2] Ghersi, E. Ibídem

[3] Ghersi, E. Ibídem

[4] Ghersi, E. Ibídem

[5] Ghersi, E. Ibídem

Gabriel Boragina es Abogado. Master en Economía y Administración de Empresas de ESEADE. Fue miembro titular del Departamento de Política Económica de ESEADE. Ex Secretario general de la ASEDE (Asociación de Egresados ESEADE) Autor de numerosos libros y colaborador en diversos medios del país y del extranjero. Síguelo en  @GBoragina

2 opiniones en “El derecho y los costos de transacción”

  1. Explicación de la política argentina para Javier Milei y los liberales
    Esta explicación tiende a ser un argumento razonable y disuasivo (al estilo Gramsci) que produzca efectos en los votantes, es una explicación que no está desarrollada en forma de tesis sino que se presenta como artículo político y debería ser completada pero es clara y simple y a los fines de la propaganda política puede tener gran efectividad.
    La hipótesis que se plantea es que el problema político de la Argentina que es también económico parte de la presencia en ella de partidos políticos que son movimientos políticos.
    Así sucedió con el radicalismo, el peronismo, el kirchnerismo y el macrismo o prosismo (Pro) como lo denominamos nosotros.
    Estos partidos políticos en forma de movimientos políticos tienen ciertas ventajas para la adquisición y mantenimiento del poder y se centran en ello pero no son buenos al momento de gobernar.
    Como en estos movimientos se incluyen votantes y candidatos que van desde la izquierda, centro hasta la derecha, la izquierda es la más activa en ellos y tiene efectos en el ejercicio del poder por varios motivos: 1) la izquierda tiene intereses económicos relacionados con el crecimiento del Estado desde negociados hasta privilegios en materia de puestos políticos, empleos públicos y jubilaciones privilegiadas y para la creación de votantes cautivos del Estado por el mayor empleo público, subsidios y jubilaciones sin aportes previos, empresarios prebendarios, clase media que gana con el dólar puré, etc. 2) la izquierda busca con más afán y sin escrúpulos el poder y se centra en ello, no tiene más valores que los que surgen del ejercicio de poder ello le da una gran efectividad porque únicamente se ocupan de una cosa, buscar y mantener el poder a cualquier precio y 3) la izquierda tiende a tener un componente sectario, religioso y de fanatismo que hace que el zurdo siempre milite, cada palabra va dirigida a hacer militancia que forma lo principal de su vida lo que lo hace más activo políticamente.
    Por todo ello, dentro de un movimiento político la izquierda es la que se impone y presiona para que se establezca una política intervencionista y no se modifique la misma.
    Es por todo ello que Argentina no ha cambiado su política intervencionista y, por lo cual, sigue rigiéndose por leyes de la época de Perón que son copia de las leyes laborales de Mussolini.
    Como consecuencia de la eficiencia de los movimientos políticos para adquirir y conservar el poder es que como respuesta a ellos siempre se han implementado como opositores favoritos otros movimientos políticos, así, el bipartidismo no pasa de ser una simulación pues en los dos movimientos será la izquierda dentro del gobierno la que establezca el programa a seguir y lleve a cambio acciones para dificultar toda política pro mercado que permita al país dirigirse al Primer Mundo.
    Así vemos a Perón queriendo separar la izquierda en Plaza de Mayo para poder gobernar y vemos que esas dificultades para una reforma del Estado se dan durante el gobierno de De la Rúa y de Fernández.
    En la dictadura militar hay una voluntad de combatir el terrorismo pero sin hacer cambios en el Estado que puedan generar una adhesión de la población a la izquierda. En Argentina se adoptó esa postura que llevó a la guerra de Malvinas y al posterior juzgamiento de los militares pero Pinochet adoptó otra postura en su país, vemos que el desarrollo político, económico e histórico de Chile y de Argentina desde ese momento ha sido diferente.
    En el menemismo hasta 1991 no se habían implementado cambios para una reforma del Estado y es con Caballo que se llevan a cabo ciertas reformas pero que el plan de convertibilidad permitió una mayor emisión monetaria en base al crecimiento de las reservas y ello llevó a un atraso cambiario que afectó la industria nacional generando una desocupación del 23% y muchas privatizaciones se convirtieron en excusas para negociados.
    En 2001 De la Rúa con la oposición y renuncia de su vice de izquierda (Álvarez) y con la oposición de la izquierda radical y en el momento de mayor debilidad para el plan de convertibilidad intenta llevar a cabo reformas con López Murphy sin poder concretarlas.
    Caballo desarma el plan de convertibilidad, corralito y corralón mediante y se lleva adelanta una devaluación, se repudia la deuda externa y se suceden cinco presidentes en pocos días.
    Duhalde endereza el barco y Nestor Kirchner con el aumento de los precios de los commodities a nivel internacional inicia una política de izquierda.
    El kirchnerismo con Cristina es un movimiento en el cuál la izquierda ocupa el mayor espacio aunque congrega sectores de centro y derecha su política es netamente intervencionista y de Estado presente creando 19,5 millones de subsidios (hoy son 27 millones), subiendo a 4 millones la cantidad de empleados públicos y aumentando en 1,5 millones las jubilaciones sin aportes, a ello se suma la obra pública y las filtraciones o irregularidades en los negocios, los empresarios prebendarios, el dólar puré para la clase media, etc.
    El macrismo y prosismo (Pro) como suelo llamarlo por su presencia de izquierda es incapaz de llevar a cabo una reforma del Estado de manera eficiente, mantuvo la misma política económica del kirchnerismo con modificaciones en lo que se refiere a retenciones, por otro lado, castiga a sus votantes de clase media con aumentos de tarifas y a pesar de todo vence en 2017 pero su incapacidad de llevar a cabo reformas estructurales le impide cualquier corrección política importante y llega a 2019 con graves problemas.
    Fernández ha llevado a cabo la misma política económica del kirchnerismo pero sin ampliar la grieta y sin la belicosidad de Cristina como la izquierda no da resultado y lleva a crisis recurrentes es el mismo movimiento y dentro de él la izquierda kirchnerista la que ahora socaba la gobernabilidad de Fernández en una situación similar a la de De la Rúa buscando el poder para 2023 con otro candidato.
    El pensamiento de los candidatos de estos movimientos se reduce a conseguir y conservar el poder no pueden discutir programas económicos y políticos porque les restaría votos y cuando llegan al poder la izquierda ejerce sus presiones y reclama sumisión.
    En principio, el error está en formar un movimiento que integre la izquierda para gobernar desconociendo el efecto de la izquierda en el partido y en el futuro gobierno que será siempre el de acelerar el camino de servidumbre, endeudamiento y empobrecimiento para hacer de la Argentina una gran villa miseria.
    La única solución a esto es una especie de Pacto de la Moncloa entre los partidos de centro y de centro derecha a nivel provincial que bajo la figura de Javier Milei de forma a un gran partido nacional de centro derecha que arrincone a la izquierda del kichnerismo, del prosismo y del radicalismo.
    Esta tarea es la única digna de llevar a cabo porque todo movimiento es incapaz de impedir que el sesgo izquierdista que mantenga, incremente y agrave los problemas del país creando una gran casta política ineficiente y disfuncional. Actualmente basta con que no se solucionen los problemas en materia económica para que los mismos se agraven por su propia inercia.
    Por lo que entendemos que esa construcción de centro y centro derecha va a poner las cosas en orden si esa es la intención del presidente.
    ¿En qué sentido poner las cosas en orden? En el sentido de que haya verdaderos partidos políticos cuyos candidatos se dediquen a presentar propuestas de gobiernos que la población pueda diferenciar y entender para que pueda elegir y que el bipartidismo simulado se transformen en un bipartidismo o pluripartidismo real.
    Que no se discuta sólo la forma de conseguir poder sino el ejercicio que se hace del poder, o sea, cómo se va a gobernar lo cual es tan importante como quién va a gobernar.
    Este artículo no dice otra cosa que lo que dice Javier Milei pero da mayores razones de por qué cuando llegan al poder el kirchnerismo y el pro se muestran incapaces de gobernar bien, la izquierda presente en ellos ejerce sus presiones y explica por qué algunos presidentes a pesar de haber tenido buenas intenciones terminan realizando pésimos gobiernos porque el camino al infierno está plagado de buenas intenciones.
    Explica también por qué no se puede esperar un cambio correcto en materia de reforma del Estado desde un partido político que tiene un gran componente de izquierda, explica, en parte, el fracaso del plan de convertibilidad pero hay que tener presente que dicho plan se dio en un contexto internacional en que las ideas de privatizaciones y de economía de mercado estaban en boga y da los motivos de las fallas durante el menemismo y durante el radicalismo de De la Rúa.
    Explica la situación actual del gobierno de Fernández y por qué el Pro nunca va a poder llevar a cabo reformas del Estado necesarias para salir adelante y sólo podrá mantener el status quo.
    También el artículo muestra la salida por un gran partido nacional con negociaciones por provincia por parte de los armadores de Javier Milei de manera de arrinconar a la izquierda kirchnerista, radical y del pro.
    En definitiva, un especie de acuerdo de la Moncloa para la formación de un partido nacional de centro derecha con la figura de Javier Milei que llegue a la presidencia sin perjuicio de llevar a acuerdos posteriores con gente de centro y centro derecha de distintos partidos para aumentar la gobernabilidad.
    Entender las deficiencias de los partidos políticos que son movimientos para ejercer un buen gobierno ayuda a la población a comprender que no son una alternativa sino que forman un bipartidismo simulado que profundiza la presencia de la izquierda en las instituciones y sus consecuencias como camino de servidumbre, endeudamiento, miseria y la pérdida de libertades y valores.
    El artículo tiene una finalidad cognitiva y conductual en los votantes que lograrán entender de manera simple las causas de la decadencia argentina.
    Esperamos que ayude como discurso a los armadores de Javier Milei para la formación de ese gran partido nacional de centro derecha que arrincone la izquierda kichnerista y prosista y las venza sin ballotage en las elecciones de 2023. Pero esto depende de la voluntad política de Javier Milei y su partido.
    Felices pascuas y saludos en la Santa Virgen María y en Cristo Rey

  2. ¿Qué puede más la bronca o el miedo?
    Primero fue el miedo a la pandemia un miedo que cubrió todo como una gran tiniebla, ahora, es el miedo a Milei.
    Ira y temor dos pasiones que mueven a las masas.
    Bajo la excusa de la pandemia nos encerraron dos años en Argentina y nos empobrecieron hasta tal punto que hoy el 50% de los menores son pobres.
    El miedo como una forma de política y de gobierno, como una forma de gobernar.
    ¿Es un temor real o falso?
    ¿Hasta qué punto nos dejamos gobernar por el miedo?
    ¿Hasta qué punto nos dejamos robar la vida, el honor y los bienes por el miedo?
    Hay una ira sana según el tomismo: la ira ante le injusticia que si se convierte en hábito de llevar a cabo acciones contra la injusticia recibe el nombre de virtud de la fortaleza.
    Hay un temor enfermizo, el que se fundamenta en la mentira y el error, el temor exagerado, el que nos impide actuar como debemos ante la injusticia para corregirla y, ese miedo, en el tomismo (filosofía de Santo Tomás de Aquino) si se convierte en hábito por la repetición de conductas recibe el nombre de un vicio: la cobardía.
    Cuidado con criticar la virtud de la fortaleza bajo el argumento de los buenos modales y tratar de ocultarse detrás del vicio de la cobardía.
    Cuando el pueblo está enojado por las injusticias recibidas es tan malo que se deje dirigir sin pensar en cómo debe actuar como el que deje de actuar por cobardía.
    La bronca irracional es tan mala como el miedo irracional. Cuidado con el miedo irracional.
    Cuidado con calmar la ira del pueblo frente a la injusticia y tratar que se trague su ira y consienta a la injusticia creando falsos temores para mantener el status quo, o sea, mantener a la casta política.
    Los mismos políticos y periodistas que difundieron el miedo por la pandemia y empobrecieron y encerraron a los argentinos por dos años exagerando las medidas son los que difunden el miedo contra Javier Milei para mantener el status quo y la casta.
    En ese sentido, se mueven JxC, periodistas como Nelson Castro y el FdT.
    Se trata de que los argentinos se coman la bronca y meter miedo a la gente sobre la candidatura de Milei para gobernar por el miedo para vencer por el miedo.
    ¿No nos gobernó antes JxC por el miedo a que Cristina vuelva y no ganaron dos elecciones en 2015 y 2017 para hacer que Cristina regrese en 2019? Cuidado con la bronca irracional.
    Es una forma poderosa de hacer política el miedo.
    ¿Qué podrá más en los argentinos el miedo a Javier Milei o la bronca a la casta política?
    Porque esa es la discusión que trata de establecerse en torno a la candidatura de Javier Milei y no otra.
    Pueden decirme conspiranoico pero todos saben que los locos y los niños dicen la verdad.
    La bronca de la población contra la casta sólo puede ser combatida con cierto éxito por una campaña de miedo hacia la figura de Milei y a favor de la casta.
    En ese sentido, la casta usa también la candidatura de Milei como un elemento para discutir cargos y candidatura que es lo único que discute, no soluciones.
    Incapaces de discutir otros temas y de resolver los problemas reales de la Argentina, la casta ha encontrado en la candidatura de Milei una forma de desviar la atención de los problemas reales del país que son gravísimos, una forma de entretener a los ciudadanos, de desviar la atención una tapadera ante la realidad pero también una forma de forjar otra grieta entre los que están con Milei y los que están con JxC, otro relato como forma de aplacar la ira justa de los argentinos por el miedo y dirigirla hacia un chivo expiatorio.
    ¿Por qué sino las discusiones sobre si Milei debe o no usar chaleco antibala?
    ¿No puede decidir una persona por sí misma o eso tiene que decidirlo el Congreso o las mayorías?
    ¿Por qué sino buscar y exigir nombres de sus asesores e integrantes si no es para tocarlos y controlarlos?
    Por la política del miedo ganó Macri en 2015 y 2017. El miedo a Cristina fue suficiente.
    Pero, el miedo implica mantener vivo el objeto del miedo, la mantuvieron viva para que volviera y la mantienen viva ahora diciendo que lo único que busca son los fueros para evitar los juicios y no el poder.
    Sabemos que eso es mentira pero cuadra en el relato de JxC.
    Así, gobierna la casta por miedos y por broncas.
    ¿A quién temes más a Macri o a Cristina? ¿A quién le tienes más bronca? Esas son sus preguntas.
    No nos tienen que dar respuestas sólo se trata de infundir miedo para que la bronca por las injusticias de la casta no salga a la luz, para controlar la bronca, es la manera de imponernos una candidatura que nunca quisimos.
    El miedo y la bronca crearon la grieta y con el miedo y la bronca se mantiene la grieta.
    Ahora quieren abrir una nueva grieta con Milei.
    Dicen que Milei es Cristina.
    Así, no es necesario hablar de cómo resolver los problemas del país, lo que hay que resolver es quién es peor, se elige el mal menor pero el mal menor no deja de ser un mal y así nos volvemos mediocres, pobres, ignorantes y pusilánimes gobernados por el miedo y por la bronca y por los que manejan el miedo.
    Javier Milei trabaja sobre la bronca justa de los argentinos hacia las injusticias y barbaridades de la casta pero no sólo sobre eso sino que ofrece soluciones, nos muestra las injusticias y nos dice cómo las resolvería él.
    No trata de generar miedo en la gente, trata de darles valor y trata de generar miedo en la casta política que es otra cosa, trata de convertir a los ciudadanos en leones.
    La casta política trata de generar miedo en la gente, miedo a Milei y trata de darse valor para ir por el cargo y la candidatura y para ir por todo.
    El miedo de la gente es fuerte, más fuerte que la bronca frente a la injusticia.
    Ya han gobernado a los argentinos por el miedo pero en 2019 el miedo no fue suficiente y ganaron los peores, ganó la bronca irracional al miedo irracional. Cuando ganó la bronca irracional el miedo se volvió racional y se hizo parte del relato de JxC.
    Mientras Macri y Bullrich juegan, simulan y entretienen a Javier Milei con una posible alianza, por el otro lado, van haciendo su juego con otros peones, van buscando establecer de nuevo la opción entre Macri y Cristina.
    No es otro el juego.
    Después de todo, los países pobres son los que tienen los políticos más ricos.
    Ese es el juego, entretener a Milei mientras se van estableciendo las opciones para el 2023, las opciones entre lo malo y lo peor.
    Mientras Milei cree que Bullrich y Macri van por derecha o centro derecha, ellos van por la suya.
    En ese sentido, la discusión sobre la candidatura del liberal le es funcional al oficialismo y a la vieja oposición para no discutir otros problemas que no saben cómo resolver y desviar la atención de la gente de los problemas reales del país.
    La estrategia es discutir en 2022 la candidatura de Milei.
    Ello tiene sus beneficios para la casta: se lleva a los votantes a tomar posiciones a favor o en contra de Milei posiciones que serán difícilmente móviles en el futuro debido a la carga emotiva con que se discute, posiciones y opiniones que se forjarán un año y medio antes de las elecciones en un contexto en que los que apoyan a Milei son minoría, de esa forma se trata de evitar que crezca su imagen positiva y se asegura, de alguna manera, la imagen negativa porque la discusión se centra en las pasiones, en los miedos y las broncas y no en las propuestas.
    Es como una elección anticipada en que los votantes al tomar posiciones, cierran sus posturas por medio de discusiones acaloradas y sin mucho fundamento sobre Milei y lo que será el país en 2023.
    Se busca que los votantes creen convicciones sobre un candidato un año y medio antes de la elección para cerrarle el crecimiento al candidato y al partido.
    Eso es lisa y llanamente engañar a la población. Mientras tanto Milei siente que lo nombran y puede llegar a creer que no existe publicidad negativa.
    Es generar otra grieta para cerrar posiciones, se crea una nueva grieta entre JxC y Milei y se culpa a este último de esa grieta.
    El fundamento para rechazar a Milei no está en sus propuestas sino en las pasiones, el miedo y la bronca que la casta manipula para su propio beneficio.
    Así, se gobierna con grietas y con miedo porque si la bronca es demasiado vuelve Cristina y así cierra el discurso.
    Cristina y Milei son lo mismo.
    JxC tiene su discurso y su estrategia política, se victimiza, culpa, simula alianzas, exige votos que no son suyos, mete miedo y crea grietas.
    A Cristina le conviene esta nueva grieta, después de Fernandez y mientras el kirchnerismo se separa de Fernandez puede llegar a enfrentar a Macri y si gana Macri, ella vuelve al poder en otros cuatro años por medio del desgobierno de JxC.
    La discusión anticipada un año y medio de la candidatura de Milei puede servirle a la casta para direccionar la bronca de la gente de manera irracional hacia la figura del candidato que se convierte en un chivo expiatorio inconsciente del malhumor de los argentinos.
    Lo que Carrió llamó “dejarlo brillar”.
    Ponerlo en el foco de reflectores para que la bronca mal canalizada de los argentinos se dirija no ya contra los creadores de los problemas sino hacia la persona de Milei. Es lo que sucede cuando uno está enojado por algo que le ocurrió y se descarga con otra persona.
    Como ya dijimos la discusión de la candidatura de Milei le sirve a JxC y al FdT para discutir candidaturas y cargos y no discutir soluciones porque no las tienen y porque no se pondrían de acuerdo en cómo resolver los problemas del país.
    Mientras tanto se desarrolla una campaña de miedo, es la misma campaña que se utilizó y fue tan eficaz en la pandemia para someter por dos años a los argentinos y empobrecerlos y son los mismos relatores de la campaña de la pandemia los que buscan generar una campaña del miedo contra Milei.
    La casta con ciertos periodistas mediáticos buscan hacer que los argentinos se traguen la bronca por las injusticias cometidas por miedo, la estrategia es sencilla pero no por eso menos eficaz.
    Se combate la ira justa contra las injusticias de la casta por medio de un miedo irracional que se fomenta, fabrica y dirige hacia la figura de Milei para defender el status quo y la casta.
    La búsqueda del mantenimiento del status quo de la casta por el miedo a Milei toma distintas formas y busca distintas asociaciones falaces con otros personajes y momentos históricos, se habla de Alemania después de la Primera Guerra Mundial en una campaña política que ya se muestra como sucia o se compara la justa reacción contra la casta política con el “que se vayan todos” en 2001 y se trata de asociar el “que se vayan todos” con un kirchnerismo que nació dos años después en 2003 en unas elecciones en donde no estaba ya presente la bronca del 2001 y donde Néstor Kirchner estuvo muy lejos de representar ese “que se vayan todos”.
    Si representó la bronca irracional Cristina en 2019 cuando la ira se volvió contra Macri y este no pudo utilizar el miedo a Cristina a su favor.
    Milei dirige la ira contra los que han cometido las injusticias que es lo mismo que pedir justicia, contra la casta, no es una bronca irracional y sin control sino una bronca que busca construir, que tiene ideas y proyectos, busca que la ira venza a la cobardía, que los argentinos puedan vencer sus miedos para encarar la construcción de un país en serio, buscar hacer algo nuevo, que voten a alguien nuevo, a alguien que no es la casta y que cumple hasta ahora con su palabra, no a los de siempre, no al status quo.
    La lectura de Nelson Castro es una lectura del relato de JxC de grieta y miedo, el periodista trabajó junto con el FdT y con JxC durante la pandemia para extender el encierro y las medidas de control de la población, hoy junto con mismos actores políticos trata de establecer la misma estrategia del miedo, esta vez, contra Milei.
    Los que han apoyado la movida de la pandemia en JxC, en el FdT y en el periodismo son los que apoyan esta nueva movida de miedo hacia Milei.
    Es el nuevo relato compartido contra Milei mientras tanto los buitres confundidos con halcones se preparan para el nuevo banquete de la política: una nueva interna arreglada a medias de antemano entre lo pésimo y lo peor, los buitres simulan no estar de acuerdo pero votaron el acuerdo y pretende actuar de buena fe y esperan que Milei se mantenga expectante y entusiasmado porque se lo nombran como candidato, se lo ilumina, se lo deja que brille, mientras, todos trabajan para acorralar a los votantes en un bipartidismo simulado por la casta que lo único que discute es candidaturas y cargos.
    Ponen bajo los focos a Milei y los otros se esconden detrás para no tener que decir nada sobre lo que pasa en el país, para distraer a la opinión pública y para confundirla sobre cuáles los reales problemas del país.
    Al relato oficial se suma el relato de la oposición formando un relato fantástico que logra dar una vuelta perfecta a la realidad y perpetúa a la casta para siempre en el poder.
    ¿Quién dijo que los relatos no sirven para nada?
    Argentina vive de relatos inventados y hay muchos que se enriquecen con esta forma de vida.
    Hay que denunciar esta trampa pero ¿será eso suficiente para sortearla?
    ¿Qué puede más en los argentinos la bronca o el miedo?

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