Más sobre la tragedia de los comunes

Por Alberto Benegas Lynch (h) Publicado el 19/1/21 en : https://eleconomista.com.ar/2021-01-mas-sobre-la-tragedia-de-los-comunes/

Más sobre la tragedia de los comunes

En varias oportunidades me he referido al pasar a esta tragedia pero es hora que le dediquemos una nota especial dada su trascendencia y la manía por repetir el fenómeno.

Descuento que quienes caen en este problema lo hacen con la mejor de las intenciones pero eso no modifica los resultados adversos. Veamos el asunto por partes. En primer lugar, la asignación de derechos de propiedad se hace imprescindible al efecto de usar los siempre escasos recursos del modo más eficiente posible. Si viviéramos en Jauja y hubiera de todo para todos todo el tiempo no habría que proceder en esa dirección. Pero, como no es el caso, es indispensable crear incentivos para que cada cual al efecto de mejorar su posición se vea obligado a mejorar la de su prójimo, sea vendiendo papas, computadores, medicamentos o lo que fuera. En este contexto, el que acierta obtiene beneficios y el que yerra incurre en quebrantos. Desde luego que en este proceso no hay cabida para los llamados empresarios prebendarios que se alían con el poder político para explotar a sus semejantes en base al privilegio.

En segundo término, es muy relevante tener en cuenta que en la medida en que los aparatos estatales se inmiscuyen en los precios inexorablemente lesionan la institución de la propiedad, ya que toda transacción implica trasferencias de derechos de propiedad. Al distorsionar precios se está naturalmente desfigurando las únicas señales que tiene el mercado para operar, es decir, para saber donde invertir y donde no hacerlo según las demandas de la gente. En el extremo -la abolición de la propiedad como pretenden los comunistas- los precios desaparecen por completo y por tanto también desaparece la posibilidad de la contabilidad, la evaluación de proyectos y el cálculo económico en general. Como tantas veces he ilustrado el tema, en esta situación no se sabe si conviene construir caminos con oro o con asfalto y si alguien dijera que con el metal aurífero sería un derroche es porque recordó los precios relativos antes de la expropiación de marras.

En tercer lugar, y aquí viene la tragedia de los comunes, lo que es de todos no es de nadie y los incentivos para cuidar lo propio no son los mismos si se dice que el bien en cuestión pertenece a todos. El comportamiento no es igual cuando uno debe hacerse cargo de las cuentas respecto a lo que ocurre cuando se obliga a otros a pagarlas con el fruto de sus trabajos. Incluso la manera en que se encienden las luces y se toma café no resulta igual cuando uno debe abonar el servicio respecto a la situación en la que terceros se ven forzados a hacerlo.

A contramano de lo que consignamos, hay una muy lamentable tendencia a endiosar lo colectivo y a repudiar lo individual con los resultados que están a la vista, especialmente negativos para los más vulnerables que sufren en mayor grado el embate del despilfarro. Nadie mejor que Jorge Luis Borges para ilustrar el punto: cuando se despedía de sus audiencias solía decir “me despido de cada uno y no digo todos porque todos es una abstracción, mientras que cada uno es una realidad.”

Contemporáneamente, Garret Hardin bautizó lo dicho en la revista Science como la tragedia de los comunes pero el desarrollo inicial se remonta a Aristóteles cuando refutó el comunismo de Platón. Hoy en día se extienden por doquier las políticas de lo colectivo en detrimento de lo individual, con lo que el empobrecimiento se incrementa a pasos agigantados en las diversas áreas. Hay un debate paralelo en cuanto a los denominados “bienes públicos” que se circunscriben a ciertos campos, en esta oportunidad no es el caso comentarlos solo remito a recientes argumentos sobre externalidades, asimetría de la información, el dilema del prisionero y lo que se conoce como el teorema Kaldor-Hicks.

Pero en todo caso, más allá de estos temas se hace necesario revisar la malsana insistencia de colectivizar todo lo que los políticos pueden echar mano comenzando por las tristemente célebres empresas estatales, en realidad una contradicción en los términos puesto que un emprendimiento empresario se traduce en poner en riesgo recursos propios y no de otros por la fuerza. Estas actividades estatales en el momento de su constitución alteran las prioridades de la gente puesto que en libertad le hubieran dado otro destino y si hicieran lo mismo que la gente prefiere no tiene sentido la intervención, sin perjuicio de los conocidos déficit, calidad de servicios y trabas explícitas o implícitas a la competencia.

La tragedia de los comunes se presenta como si fueran actos de solidaridad, sin percatarse que esa virtud solo tiene sentido cuando se lleva a cabo con recursos propios y de modo voluntario.

Alberto Benegas Lynch (h) es Dr. en Economía y Dr. en Ciencias de Dirección. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Económicas, fue profesor y primer rector de ESEADE durante 23 años y luego de su renuncia fue distinguido por las nuevas autoridades Profesor Emérito y Doctor Honoris Causa. Es miembro del Comité Científico de Procesos de Mercado, Revista Europea de Economía Política (Madrid). Es Presidente de la Sección Ciencias Económicas de la Academia Nacional de Ciencias de Buenos Aires, miembro del Instituto de Metodología de las Ciencias Sociales de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas, miembro del Consejo Consultivo del Institute of Economic Affairs de Londres, Académico Asociado de Cato Institute en Washington DC, miembro del Consejo Académico del Ludwig von Mises Institute en Auburn, miembro del Comité de Honor de la Fundación Bases de Rosario. Es Profesor Honorario de la Universidad del Aconcagua en Mendoza y de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas en Lima, Presidente del Consejo Académico de la Fundación Libertad y Progreso y miembro del Consejo Asesor de la revista Advances in Austrian Economics de New York. Asimismo, es miembro de los Consejos Consultivos de la Fundación Federalismo y Libertad de Tucumán, del Club de la Libertad en Corrientes y de la Fundación Libre de Córdoba. Difunde sus ideas en Twitter: @ABENEGASLYNCH_h

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