REFLEXIONES FALIBLES SOBRE MACRI, CRISTINA, ESPERT Y ALBERTO BENEGAS LYNCH (h).

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 17/7/19 en: http://gzanotti.blogspot.com/2019/07/reflexiones-falibles-sobre-macri.html

 

Lo que está sucediendo entre los liberales con la pelea sobre Espert o no Espert tiene muchos aspectos, y supera lo que pueda decir cualquier espert-o.

Primero, el tema del conocimiento. Los liberales, a pesar de Hayek y Popper, se han ideologizado. Una de las características de las ideologías es la pretensión de conocimiento absoluto, muy bien denunciada por estos dos últimos autores. Es cierto que algunas cuestiones en teoría económica (no todas) se pueden deducir de la praxeología. En las deducciones no entran las incertidumbres de las opciones, que implican el manejo prudencial y falible de las circunstancias, como el mismo Kuhn enseñó para la Física. Rothbard trató de llevar esa no incertidumbre al ámbito de la política, y muchos de sus lectores hacen lo mismo. Por lo tanto no terminan de advertir que en este tipo de opciones en materia política, no hay deducciones absolutas y que todas las opciones tienen sus riesgos, sus incertidumbres y que por ende no hay certezas totales. Por eso muchos hablan como si lo conocieran todo, como su pudieran tener la receta infalible de qué hacer, cuando por el contrario, se trata de un ámbito prudencial, donde la opinión puede tender hacia una de las soluciones plausibles pero sin alcanzar la certeza. Pero muchos liberales lo ignoran. Han leído a autores que sistemáticamente rechazan este llamado a la humildad en el conocimiento por parte de Popper y Hayek, y hasta los tildado de socialistas por ello. De la certeza total pasan al insulto y al desprecio del otro, porque claro, si la cosa es tan clara, el que piensa diferente tiene que ser malo o tonto.

Esto tiene que ver, por lo tanto, con el otro aspecto, el psicológico. Las ansiedades, las obsesiones personales, las inseguridades personales inconscientes, tienen siempre como aliada a una epistemología que pretenda saberlo todo. La incomprensión del otro, los insultos y los comportamientos psicopáticos surgen como síntomas de personalidades inseguras que hacen de las ideologías, incluida la liberal-constructivista, su racionalización ideal.

Dicho esto, pasemos al plano político concreto y al conocimiento limitado que nos hará opinar de un modo aunque faliblemente, corriendo el riesgo de ser insultado mil veces más por los liberales que por los católicos que en el 85 me calificaron de hereje por afirmar que el mercado era compatible con el Catolicismo.

Claro que Macri no es liberal y claro que Espert sería un mejor presidente.

Pero las sociedades, en general, son evolutivas. Sólo crueles acontecimientos bélicos, y hasta ahí, son ocasión, no causa, para un cambio, pero ello no nos permite elaborar la cruel teoría que sólo el derramamiento de sangre las hace cambiar. Hay una mejor teoría, pero más lenta: la evolución, propuesta precisamente por Hayek. Los liberales latinoamericanos “la tienen difícil” en ese sentido. La evolución no los satisface. El comprensible horror al estatismo los (nos) hace caer en las tentaciones de revoluciones constructivistas. En realidad el liberalismo latinoamericano ha sido más constructivista que evolucionista. Y ello es más bien una tendencia inconsciente que una elaboración consciente, pero luego se traduce en la acción.

Creo que eso les pasa a quienes dicen que Macri es igual que Cristina. Comparan a Macri con Rothbard. Pero esa no es, creo, la opción real. La opción real es entre Venezuela y Macri. Los liberales apurados y ansiosos no terminan de ver la igualdad entre el kirchnerismo y Venezuela, porque la cancha de juego en la que juegan se parece más de Hegel que a la Historia y sus alternativas reales.

Casi ninguno de ellos, por ejemplo, prestó atención al artículo de Loris Zanatta sobe el acuerdo entre Macri y Pichetto. Independientemente de las intenciones de cada uno, las consecuencias no intentadas del acuerdo –algo sobre lo cual los liberales deberían saber algo- son importantes, porque implica, por primera vez, la absorción involuntaria de un sector del peronismo a una opción republicana, y un giro evolutivo en la historia del peronismo y en la historia de una Argentina que es peronista. Eso es un horizonte cultural que no cambia de golpe. Las costumbres culturales son modos no razonados de acción profundamente arraigados. Sólo un liderazgo excepcional, aleatorio, o una terrible guerra, las pueden cambiar, y hasta ahí, como dijimos. Por eso el peronismo no se va a ir de Argentina. El mejor escenario es una evolución muy lenta, línea recta muy levemente inclinada a 10 grados hacia arriba como mucho. Las alternativas nerviosas y revolucionarias están destinadas al fracaso.

Por ende, ante la posibilidad de que el kirchnerismo, o sea Cuba y Venezuela, ganen en primera vuelta, la opción de no quitar votos a esa fórmula es al menos razonable.

Por último. Cómo puede ser…. Que a Alberto Benegas Lynch (h) se lo llegue a acusar de haber “arreglado” con el gobierno, o con “un” gobierno. Lo conozco desde 1978. He trabajado con él desde 1984 hasta 1992. Hemos diferido en muchas cosas y seguimos teniendo nuestras diferencias. Pero su honestidad es indiscutible.

Que haya que salir a aclararlo es un signo del acaloramiento ideológico en el cual han caído muchos liberales. Que, espero, no se despierten un día en Argenzuela.

Espero equivocarme.

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación. Síguelo en @gabrielmises 

Alberto Fernández: su propuesta sobre las Leliq implica destruir los salarios y las jubilaciones

Por Roberto Cachanosky. Publicado el 30/7/2019 en: https://www.infobae.com/opinion/2019/07/30/alberto-fernandez-su-propuesta-sobre-las-leliq-implica-destruir-los-salarios-y-las-jubilaciones/?fbclid=IwAR3rLoI9q-mDlRmAIKFknXgXmiLButNcHLfMmryWTWsLTDiePm12R0H02AY

 

Los dichos del candidato muestran el grado de improvisación y la falta de formación que tiene la dirigencia política argentina, dejando en evidencia, una vez más, no estar a la altura de las circunstancias

Alberto Fernández

El domingo a la noche Alberto Fernández dijo, en menos de 5 minutos, un cúmulo de dislates económicos que no sorprenden viniendo de un movimiento como el kirchnerismo.

Si bien el tema principal o que más impactó fue cuando dijo que iba a dejar de pagar los intereses de las Leliq, viendo el video uno observa otras cosas tan delirantes. “El primer paso para exportar más es movilizar el consumo interno”, dijo. Lo normal es que si se consume más internamente quede menos saldo exportable. De todas formas no se entiende cómo relaciona Fernández el aumento del consumo interno como paso previo al aumento de las exportaciones. Resulta difícil calificar esta relación sin caer en una falta de respeto, así que no la califico, solo remarco la inconsistencia.

En lo que hace a las Leliq, todos sabemos que es insostenible esta tasa de interés en el largo plazo y el crecimiento del stock. Eso creo que está fuera de discusión. Es más, tiempo atrás publiqué en una nota sobre la inconsistencia de largo plazo de estas letras y cómo desarmar ese problema.

Aclarado este punto, vamos a las afirmaciones de Fernández. ¿Qué ocurriría si dejara de pagar los intereses de las Leliq?

Como se sabe, estos instrumentos del Banco Central están en manos de los bancos, quienes compraron el stock con los depósitos de sus clientes. Al momento de redactar esta nota el stock de Leliq es de $1,2 billones, el equivalente al 86% de la Base Monetaria y casi el mismo monto de depósitos a plazo fijo en pesos del sector privado.

Bien, ¿qué ocurriría si el BCRA dejara de pagar los intereses de las Leliq? Como los bancos captan depósitos a plazo fijo pagando tasa de interés que luego cobran una tasa mayor comprando Leliq, no podrían pagarle a sus depositantes los intereses por un plazo fijo.Automáticamente la gente retiraría de los bancos los depósitos a plazo fijo. Ahora bien, al presentarse el cliente del banco en ventanilla para retirar su dinero, automáticamente el banco se daría vuelta y le diría al BCRA: “Tomá las Leliq y dame los pesos que tengo al cliente en la ventanilla”.

Guido Sandleris, presidente del Banco Central

Guido Sandleris, presidente del Banco Central

Como el BCRA no tiene los pesos, tiene que emitirlos, de manera que se cancelaría la deuda para pagar los depósitos a plazo fijo con una fenomenal emisión monetaria que, en el extremo, duplicaría la base monetaria. Esto generaría una gran llamarada inflacionaria y cambiaria. Así que si Alberto Fernández pretende hacer eso el 10 de diciembre, podrá subirles el 20% a los jubilados, pero la inflación que va a generar va a ser tan grande que la caída del salario real y de las jubilaciones pueden ser de nivel apoteótico, similar de la que se produjo cuando Eduardo Duhalde salió de la convertibilidad. En definitiva, o Fernández no sabe nada de economía, y dijo esa barbaridad basado en su ignorancia, o bien está anunciando un feroz ajuste de los sueldos y jubilaciones vía una llamarada inflacionaria. Casi diría hiperinflacionaria.

Si uno piensa mal, hasta puede especular con que la jugada de Fernández consistió en generar ahora una corrida financiera y cambiaria para complicar al Gobierno. Es que desde que la Casa Rosada logró dominar el mercado de cambios en base a tasas desorbitantes y endeudamiento para frenar la suba del dólar, aumentó la confianza en el gobierno y la del consumidor.

La realidad es que desde abril el tipo de cambio se mantiene quieto y con tendencia a la baja. Es decir, el dólar bajó en términos nominales y, obviamente, en términos reales. Al mismo tiempo pudo mostrar un IPC con tendencia a la baja y ya hay indicadores de actividad que muestran que la recesión estaría tocando piso. Estos tres ingredientes pueden haber mejorado la imagen del Gobierno.

Luego del acantilado, que es la curva desde noviembre de 2017 hasta abril pasado, en los últimos tres meses hay una recuperación importante. En julio la confianza, siempre según la Universidad Torcuato Di Tella, aumentó el 6,1% respecto a junio y el 28,8% respecto al piso de abril. En definitiva, el gráfico muestra que al menos la economía ya no le juega en contra a las autoridades. Aclaro que toda esta tranquilidad cambiaria y con baja de la inflación es forzada y artificial, pero le funciona a Cambiemos para llegar a las elecciones sin desbordes cambiarios y una inflación más potable para el estándar inflacionario de Argentina.

Pero queda al menos un punto más a tratar del tsunami de dislates económicos que en cinco minutos dijo el candidato Fernández. El ex jefe de gabinete de Néstor Kirchner y de Cristina Kirchner afirmó que el 10 de diciembre, si es elegido presidente, va aumentar un 20% las jubilaciones y que va a financiar ese aumento con el no pago de los intereses de las Leliq.

Considerando que hay un stock $1,2 billones, a una tasa del 60% anual, el BCRA tendría que transferirle a la Anses $140.000 millones anuales de intereses para aumentar las jubilaciones, pero si el Central no pagara intereses por las Leliq habría una corrida financiera y cambiaria que duplicaría la base monetaria en un mes, con lo cual iríamos de cabeza a una hiperinflación y los jubilados y los asalariados cobrarían migajas.

Resumiendo, la catarata de dislates que dijo Fernández, desde que para aumenta las exportaciones el paso previo es incrementar el consumo interno, algo insólito desde el punto de vista económico, hasta decir que va a pagar el aumento de las jubilaciones no pagando los intereses de las Leliq, muestran el grado de improvisación y la falta de formación que tiene la dirigencia política argentina, dejando en evidencia, una vez más, no estar a la altura de las circunstancias para enfrentar los serios desafíos que tenemos por delante para volver a la senda de crecimiento.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE. Síguelo en @RCachanosky