Trump vs Clinton: ¿quien tendría una mejor política económica? Encuesta a 72 economistas

Por Martín Krause. Publicada el 29/9/16 en: http://bazar.ufm.edu/trump-vs-clinton-quien-tendria-una-mejor-politica-economica-encuesta-a-72-economistas/

 

Al margen de los otros temas, como los correos electrónicos de Hillary o el muro de Trump, ¿cuál de los dos tendría una mejor política económica? Relativamente, por supuesto, ya que ambos han dicho soberbias tonteras (en particular sobre el comercio internacional). La consultora FocusEconomics, con sede en Barcelona, realizó una encuesta entre economistas, quienes abrumadoramente dicen que son mejores las propuestas de Hillary. ¿Será así? Veamos el comunicado:

“Una nueva encuesta realizada por FocusEconomics publicada el martes muestra que la mayoría de los 72 expertos macroeconómicos internacionales encuestados cree que la economía EE.UU. está sufriendo debido a la incertidumbre política. De cara al futuro, los economistas de las principales instituciones de todo el mundo piensan que la economía de EE.UU. crecerá más rápido bajo el plan de Hillary Clinton, tanto en el corto y medio plazo. En general, el amplio consenso entre los economistas es que Clinton puede gestionar la economía mucho mejor que Donald Trump.

La mayoría de los economistas encuestados creen que la incertidumbre relacionada con las elecciones está obstaculizando la actividad económica EE.UU.. Mientras que cualquier elección estimula cierta incertidumbre, el 60% de quienes respondieron a la encuesta sugieren que el ciclo económico actual es particularmente inusual en su comportamiento.

“Los analistas ven que la incertidumbre actual sobre la reforma tributaria, la salud y el medio ambiente político general frenan la inversión y deterioran las perspectivas de crecimiento en 2016”, dijo Ricardo Aceves, economista principal para Estados Unidos en FocusEconomics. Los analistas han recortado sus previsiones de crecimiento del PIB de los EE.UU. a lo largo de este año y ahora esperar un crecimiento del 1,6% en 2016, lo que está por debajo de 2,5% a principios del año.

En cuanto a las distintas políticas propuestas por cada candidato, los expertos en economía encuestados calificaron a Clinton como superior a Trump en todas las áreas. Clinton recibió la puntuación más alta por su política de inmigración, seguida de las políticas monetarias y de energía. La candidata demócrata recibió notas más bajas en la reforma tributaria y el gasto público. Por otro lado, Trump obtuvo las más altas calificaciones de sus políticas energéticas y de salario mínimo, mientras que obtuvo las notas más bajas para la inmigración y el comercio exterior.

“Con el fin de mantener la economía en movimiento, los analistas valoran el plan económico global de Clinton más que el de Trump, por una mejor comprensión de la economía, y creo que su más probable que designe a un buen equipo económico”, señaló Aceves.

En cuanto al el mejor equipo económico, los economistas prefieren claramente a Clinton: en un 75% a aproximadamente contra el 6%, piensan que el candidato demócrata será rodeado por el mejor equipo de asesores de política económica y que va a hacer nombramientos más prudentes a la Reserva Federal.

La mayoría de los expertos en economía encuestados piensa que bajo el plan de Clinton la economía EE.UU. crecerá más rápido, tanto en el corto y medio plazo, con el aumento de las tasas de interés de forma moderada. “El estímulo pasará a través de la educación, el gasto en infraestructura, la inmigración y los salarios mínimos”, dijo Gregory Daco, economista jefe en EE.UU. Oxford Economics.

Mientras tanto, se espera que las políticas fiscales de Trump sean altamente estimulantes inicialmente, pero sus otras políticas tienden a ser inflacionarias y dado que la economía se acerca al pleno empleo, la reacción de la Fed probablemente será más fuerte. Los analistas también consideran a las políticas comerciales de Trump como altamente perjudiciales tanto en el país como en el extranjero. Bajo el plan económico propuesto por Trump, “en el corto plazo habría gran estímulo fiscal, que incluye recortes de impuestos, y fortalecería el crecimiento. Pero en el largo plazo, una combinación de proteccionismo y una brecha fiscal que no cede dañaría la confianza en la economía “, comentó Tim Cooper, economista global IMC Investigación.

La Encuesta de Elecciones de Estados Unidos FocusEconomics, publicada el martes, se llevó a cabo del 12 al 19 septiembre entre los economistas jefes y economistas de alto nivel de las principales instituciones económicas internacionales y locales en todo el mundo.

Poll

 

Martín Krause es Dr. en Administración, fué Rector y docente de ESEADE y dirigió el Centro de Investigaciones de Instituciones y Mercados (Ciima-Eseade).

La luna de miel de “PPK” con los peruanos

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 29/9/16 en: http://www.lanacion.com.ar/1942373-la-luna-de-miel-de-ppk-con-los-peruanos

 

El 62% de los peruanos aprueba la labor del nuevo gobierno de su país. Aquel que encabeza Pedro Pablo Kuczynski (PPK), cuya popularidad personal -cabe apuntar- es aún más alta, desde que asciende al 63% de los encuestados. Lo que se complementa con que un 52% de los entrevistados manifiesta sentirse “cercano” a PPK. En contrapartida, apenas un 17% de los peruanos desaprueba su gestión. Esas son las cifras que arroja una encuesta reciente de “El Comercio-Ipsos”. El entusiasmo inicial con las nuevas gestiones de gobierno es característico del Perú de los últimos tiempos. También lo es una actitud muy crítica al cierre de las mismas.

Las principales razones para aplaudir a PPK incluyen, según la gente, a: “sus buenas ideas”; “su trabajo en pro de mejorar la economía”; “su experiencia”; “su capacidad personal”; su ímpetu por “mejorar la educación y la seguridad ciudadana”; su perfil innovador”; y su “honestidad personal”. No es poco.

Curiosamente, un 83% de los encuestados expresa, además, su satisfacción personal por el reciente primer viaje al exterior -de cuatro días- de PPK a China en busca de inversiones que apunten a la obra pública y a la actividad minera peruana. La relación con China es consecuencia de quienes -en la década de los 90- reorganizaron la economía peruana que entonces miraba a los Estados Unidos, de modo que apuntase, más bien, hacia Asia.

En China, PPK se reunió con los tres hombres más importantes del Partido Comunista chino. Me refiero al presidente Xi Jing-ping; al primer ministro, Li Keqiang; y al presidente de la Asamblea Popular Nacional, Zhang Dejiang. A lo largo de su visita, PPK destacó que llegaba en busca de inversores y no de crédito. A la manera de respaldo implícito, en esos mismos momentos una enorme empresa constructora china confirmó su decisión de ir adelante con la construcción de la represa y central hidroeléctrica de San Gabán III. Y una petrolera de ese país (CNTC) anunció el descubrimiento de importantes reservas de gas en uno de los lotes peruanos en los que opera.

PPK fue extremadamente claro en definir cuáles son, puntualmente, las prioridades de su gobierno en materia de obra pública: los servicios básicos y sociales, como la educación, el agua potable y la salud. También mejorar la situación del agro (donde se concentra buena parte de la pobreza peruana) y la de Lima, una urbe en donde hoy viven unos 20 millones de personas, con carencias que atender.

PPK ve a China como su aliado natural para la revolución social que propone: la de la modernización. Porque sabe bien que la mejora social china se materializó con una prolongada revolución en su infraestructura. Construyendo ciudades modernas, con todos los servicios, y equipándolas además con tecnologías capaces de edificar seguridad personal en sus distintos rincones.

El apoyo que hoy genera PPK se compara naturalmente con la baja aprobación que simultáneamente reciben sus adversarios políticos. Keiko Fujimori -que lidera a la llamada Fuerza Popular (hoy el partido político más organizado y con mayor capacidad de movilización del Perú)- sólo recoge un 41% de aprobaciones. A su vez, Verónika Mendoza, la esperanza de la izquierda marxista peruana, recibe un escuálido 32% de endosos. Menos de un tercio de sus propios partidarios, queda visto, están conformes con su liderazgo.

Como Mauricio Macri, PPK no tiene mayoría en el Congreso de su país, donde Fuerza Popular es la agrupación dominante. Por ello, puesto que entre ambos espacios políticos existen más coincidencias que disidencias en los principales temas sustantivos, si PPK lograra generar un clima de cooperación genuina con el espacio de Keiko Fujimori, su gestión se facilitaría enormemente. Keiko Fujimori, por su parte, debe advertir que el fracaso de la gestión de PPK no la beneficiaría a ella, sino a la izquierda.

Las primeras señales son alentadoras. Tan es así, que el propio PPK acaba de señalar, sin rodeos: “Fuerza popular ha hecho cosas positivas para nosotros”.

Lo cierto es que Perú -que lleva más de una década de constante crecimiento, apostando a la apertura económica y a la economía de mercado- mantendrá el rumbo exitoso y hasta apunta a acelerar su modernización si PPK y Fuerza Popular construyen -y son capaces de operar- los acuerdos necesarios para poner en marcha la mejora urgente que su roída infraestructura física está requiriendo, visiblemente.

Visto desde afuera, Perú parece -como alguno acaba de señalar- una suerte de propicio “reino de la moderación”. Sin mayores discursos destemplados, ni confrontaciones inútiles, ni posturas cerradas e inflexibles.

Lo que socialmente urge ahora es garantizar la seguridad; desterrar la corrupción y construir un Estado eficaz. Y la enorme mayoría de los peruanos parece entenderlo.

Esos son, precisamente, tres objetivos centrales en los que la perversa fantasía bolivariana ha fracasado rotundamente. Venezuela es -por cierto- la experiencia testigo. Ha sido destruida por el fanatismo miope de Hugo Chávez y la increíble ineptitud de la gestión de Nicolás Maduro. Es el país más inseguro de nuestra región; el más corrupto; y el que exhibe mayor incompetencia y falta de realismo en su administración. Las recientes experiencias políticas lamentables de la Argentina y Brasil, así como las realidades de Bolivia, Ecuador y, peor, la de una Nicaragua transformada en un feudo de la familia Ortega, parecen confirmar cuan rápido los gobiernos de la izquierda bolivariana se enlodan en el pantano de corrupción que ellos mismos generan. Quizás porque la corrupción está en su ADN.

Perú parece exhibir decisión, optimismo y proyectar la cuota de paciencia necesaria para -manteniendo el rumbo que ha probado ser exitoso- construir un diálogo inclusivo que genere consensos amplios. Donde los éxitos y los resultados puedan ser compartidos.

Dos de sus regiones, por rezagadas, requieren una atención especial: Puno y Cuzco. Con razón se las ha calificado de “laboratorios de gobernabilidad”. PPK es plenamente consciente de esta urgencia.

Los primeros cien días de la gestión del nuevo gobierno han sido auspiciosos. La coexistencia de las fuerzas que apoyan a PPK con el “fujimorismo” ha resultado pacífica. Casi sin escaramuzas. El perfil tecnocrático y la personalidad afable de PPK han ayudado. Mucho. La actitud no revanchista de Fuerza Popular, también lo ha hecho. Lo que, entre otras cosas, ha posibilitado que el nuevo jefe de la autoridad impositiva, la llamada SUNAT, Carlos Bruce, cuya capacidad y experiencia son notorias, provenga del “fujimorismo”.

En el comienzo de una nueva etapa en su tránsito hacia el futuro, Perú vive un “clima” casi impecable. Todo parece seguir en su curso normal. Por ejemplo, Perú acaba de lanzar, sin estridencias, su primer satélite al espacio. El más moderno de la región. Servirá para garantizar la seguridad nacional, controlar mejor las actividades mineras no autorizadas y combatir la tala ilegal de los bosques tropicales. En otro andarivel, casi sin ser advertida, la acción de una empresa minera peruana, Hochschild Mining (que también opera en nuestro país), se convirtió de pronto en la acción más rentable del mundo. En sólo un año, se valorizó un 432%, según Bloomberg, en otro éxito que exhibe los colores del Perú.

Otra encuesta reciente (en este caso, una de la revista “Semana Económica”) consagra a PPK (86%) y a Keiko Fujimori (82%) como las dos personas del mundo político con más poder real en el Perú actual. Es obvio que de ellas dos depende ahora, precisamente, la posibilidad de edificar los consensos programáticos y esquemas de cooperación que permitan conducir una etapa decisiva, no sólo para poder seguir creciendo saludablemente, sino para consolidar rápidamente a su país como una nación cada vez más moderna y con menos pobreza.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

El reino de los Kuba

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 28/9/16 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/la-razon/el-reino-de-los-kuba/

 

En las últimas décadas los economistas han redescubierto una vieja teoría de Adam Smith: las instituciones y los valores son importantes para el desarrollo económico. En un trabajo reciente, los profesores Sara Lowes, Nathan Nunn, James A. Robinson, y Jonathan Weigel, estudian “los efectos que las instituciones pueden tener sobre la cultura: aquellas instituciones que incentivan a la gente a que actúe de una determinada manera pueden generar también normas culturales que induzcan a los individuos a preferir dichas acciones”. Investigan el impacto de la formación de un Estado en la propensión de las personas a respetar reglas y obedecer leyes, a través de la creación del reino de los Kuba en África Central en el siglo XVII (“The Evolution of Culture and Institutions: Evidence from the Kuba Kingdom,” National Bureau of Economic Research Working Paper no. 21798, diciembre 2015).

El reino, que floreció entre los siglos XVII y XIX, fue formado por la union de una veintena de grupos étnicos de culturas relativamente homogéneas. Ayudados por la geografía, con límites estables definidos por tres ríos, el reino prosperó gracias a diversos cultivos como el maíz, la patata y el tabaco traídos desde América. Contaba con una capital, una burocracia profesional, policía, ejército y una administración fiscal. Toda la estabilidad del reino de los Kuba estaba relativamente ausente más allá de los ríos limítrofes, habitados por tribus no muy distintas pero más pequeñas y al mando de caciques locales.

Los cuatro profesores mencionados llevaron a cabo experimentos para intentar medir el apego de la población al cumplimiento de reglas y compromisos, incluso cuando existe un incentivo monetario a no hacerlo. Hicieron el mismo experimento en Kananga, actualmente la ciudad más poblada del antiguo reino de los Kuba, y en las zonas que están apenas más allá de las fronteras del reino.

Los resultados de los experimentos fueron que los descendientes de los Kuba, es decir, lo que habían crecido dentro de un Estado, tenían una mayor propensión a violar las normas, a robar y a estafar. “Nuestros hallazgos demuestran que la cultura puede ser modificada por las instituciones públicas, y que ambas no son necesariamente complementarias”. Lo que parece haber sucedido es una especie de crowding-out, de efecto expulsión: el Estado Kuba sofocó las normas internas de seguimiento de reglas, que mantuvieron los grupos que estaban fuera del reino.

Estamos acostumbrados a pensar que los Estados siempre promueven las normas buenas, y desincentivan las malas, lo que está lejos de ser evidente. En el caso que nos ocupa, los resultados sugieren que una organización política puede conspirar contra reglas que son beneficiosas. “Una serie de estudios apuntan que la presencia de leyes e instituciones -en contraste con su ausencia- puede en ocasiones socavar tanto normas culturales como motivaciones internas”.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

La economía se arregla cambiando los valores

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 8/9/16 en: http://economiaparatodos.net/la-economia-se-arregla-cambiando-los-valores/

 

Una política económica que va logrando sus objetivos de crecimiento no necesita aumentar los planes sociales, los disminuye

Si uno tuviera que definir cuál es el desafío mayor para solucionar el problema económico heredado del kirchnerismo, un problema monumental por cierto, inevitablemente tiene que señalar el institucional, entendiendo por institucional las normas, reglas, códigos, leyes y costumbres que rigen en un país y regulan las relaciones entre los particulares y entre los particulares y el estado.

Ahora bien, esas reglas, normas, códigos, leyes y costumbres surgen, en última instancia, de los valores que predominan en una sociedad. Si en una sociedad todos quieren vivir a costa del trabajo ajeno, vamos a tener un orden institucional de saqueadores. Todos robándose a todos usando al estado como el gran ladrón. Es decir, el estado usando el monopolio de la fuerza para quitarle el fruto de su trabajo a un sector para dárselo a otro. Ese saqueo generalizado desestimula la cultura del trabajo, la inversión y, en definitiva, reduce la riqueza y lleva a la pobreza.

Cuando uno lee el comunicado de prensa del Ministerio de Economía que describe Aspectos Relevantes del Proyecto de Presupuesto de la Administración Nacional 2017 se encuentra con frases como esta: “Las políticas presupuestarias para el Ejercicio 2017 referidas a la política social, seguirán siendo la prioridad del Gobierno Nacional, con el objetivo de avanzar hacia “Pobreza Cero”. Para esto, se seguirá extendiendo la asistencia del Estado y ampliando el alcance de sus políticas sociales”. Es decir, se insiste en generar planes sociales en vez de trabajo. Una política económica que va logrando sus objetivos de crecimiento no necesita aumentar los planes sociales, los disminuye. No pretendo que de un día para otro se elimine la totalidad de los planes sociales, pero sí pretendo que no se sigan ampliando como una forma de vida. Insisto, una política económica exitosa logra reducir los llamados planes sociales, una política que fracasa en atraer inversiones y crecer, incrementa los planes sociales. En mi opinión es función de los gobernantes, particularmente de los estadistas, ir mostrando el camino de la dignidad del trabajo y lo denigrante de los planes sociales. Podrá argumentarse que el oficialismo necesita en 2017 ampliar su fuerza en el Congreso. Que necesita tener más poder político para poder frenar los embates del kirchnerismo. Ahora bien, si la única manera de ganar elecciones y frenar al peronismo es con sus mismas políticas, entonces estamos en un problema.

Insisto por enésima vez. No estoy diciendo que mañana hay que firmar un DNU anulando todos los planes sociales, solo estoy diciendo que corresponde a un buen gobernante actuar como guía en la cultura del trabajo. En los valores que deben imperar en una sociedad.

En última instancia todas las crisis monetarias, inflacionarias, cambiarias y corridas financieras tuvieron su origen en crisis fiscales, y las crisis fiscales se generaron a partir de un gasto público imposible de ser sostenido por el sector privado. Por otro lado, la enorme carga tributaria que pesa sobre la población que trabaja en blanco se origina en la necesidad de financiar ese gasto público desaforado que, por competencia populista, va aumentando de elección en elección para ganar votos ofreciendo más planes “sociales”, empleo público y subsidios de todo tipo.

Lo que quiero transmitir es que el gasto público y la presión tributaria, con las consecuentes crisis periódicas, no crecen  y se producen por generación espontánea. Hay una demanda de populismo y una oferta de populismo. La gente demanda más gasto público con la esperanza que otro pague la cuenta. Y como nadie quiere pagar la cuenta el estado cada vez asfixia más al sector privado formal para quitarle recursos y financiar el gasto.

Lo normal es que los impuestos nunca alcancen y se termine financiando el gasto con deuda que finalmente también se defaultea por el aumento del gasto que generan los impuestos que devenga y con emisión monetaria, hasta que la inflación destruye la popularidad del gobierno de turno. Es decir, siempre terminamos en una crisis por problemas fiscales derivados del aumento del gasto público. Pero nuevamente, ese aumento del gasto público es fruto de los valores que imperan en la sociedad. “Valores” como sentirse con derecho a que otro me mantenga, me pague la vivienda, me de protección a la competencia de las importaciones, me subsidie la producción. Todos piden gasto público, que pasa por el presupuesto o que no pasa por el presupuesto pero que en definitiva es costo fiscal o peso para el resto de los sectores de la sociedad.

Si aceptamos que los desbordes de gasto público derivan en crisis fiscales y que el aumento del gasto público es consecuencia de los valores que imperan en la sociedad, esas 17 páginas que leí sobre las características del proyecto de ley de presupuesto que el Ejecutivo acaba de enviar al Congreso, no hacen más que consolidar esos valores que destruyeron la Argentina porque insisten en el subsidio, el asistencialismo estatal y el populismo en general.

No encontré en esas 17 páginas una sola frase en la que se diga que esos planes son transitorios, que el esfuerzo no lo hace el estado sino que lo hacen los sufridos contribuyentes y que el que recibe esos planes sociales tiene que estar agradecido con el contribuyente que lo mantiene mientras encuentra trabajo.

Para colmo, luego de 12 años de keynesianismo exacerbado, nos proponen reactivar la economía con más gasto público. Ni Keynes hubiese formulado semejante propuesta con esta tasa de inflación.

En definitiva, lo preocupante del texto del Ejecutivo sobre el presupuesto es que ni siquiera contiene un discurso que remarque la transitoriedad del asistencialismo populista. Diría que hasta contradice las declaraciones del mismo Macri cuando afirma que hay que generar inversiones y crear puestos de trabajo.

En síntesis, para cambiar en serio hay que comenzar a tener otro discurso. Un discurso que muestre como transitorio y excepcional el asistencialismo estatal y que no es el estado el que lo financia, sino el contribuyente. Personas de carne y hueso que están obligados a trabajar para mantener a su familia y a familias que no conocen.

Al menos empecemos por cambiar el relato de lo bueno que son los políticos con la plata ajena y dejemos en claro que estos no son recursos que caen del cielo como el maná, sino que es dinero que se le quita al contribuyente. No es un acto bondadoso del político, es un sacrificio que hace la gente que trabaja en blando. Ahí empezaremos a cambiar los valores que vienen destruyendo la Argentina desde hace 70 años.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

Podemos debatir…y quizá engañar

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 2/9/16 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/podemos-debatiry-quiza-enganar/

 

Cuando en Podemos dicen la verdad, procuran tapar sus consecuencias más ominosas. En el caso de los medios de comunicación, hace apenas tres años Pablo Iglesias afirmó: “que existan medios privados ataca la libertad de expresión”. Su respaldo al chavismo y al kirchnerismo, de abierta hostilidad a la prensa libre, es conocido. Y al final ya directamente señaló a un periodista de El Mundo con su nombre y apellido: Álvaro Carvajal. Se montó un lío, y en Podemos se apresuraron a exigir…¡un debate!

Es el truco más antiguo de la casta: cuando lo que dicen y hacen les puede representar un coste político, procuran disolverlo, y así lo hizo Carolina Bescansa en Espejo Público: “hay que abrir un debate sobre los medios de comunicación”, cuando es patente que su aversión a la libertad no requiere debate alguno, porque es diáfana.

Otro truco es el arrepentimiento en lo accesorio. Pablo Iglesias pidió disculpas porque había hecho algo malo: personalizar. No pidió disculpas por rechazar la libertad: “es un error personalizar una crítica…Está bien que yo pueda manifestar mi opinión sobre los propietarios de medios de comunicación que condicionan líneas editoriales, eso es justo, pero no está bien que yo diga eso y personalice con un redactor al que además tengo aprecio”.

Esto es bastante astuto, y quizá les salga bien, es decir, quizá les sirva para ocultar el censor que estos anticapitalistas llevan dentro. Pero quizá no les sirva, y no sólo porque se les puede escapar el ramalazo más totalitario, sino porque, aunque no se les escape, es difícil que no se note en alguna medida incluso cuando argumentan con más serenidad. Por ejemplo, cuando aseguran que la información es un “derecho” que no se puede “mercantilizar”, como si el mercado extinguiese los derechos, las libertades y el pluralismo y el Estado los promoviese. O cuando desvarían sosteniendo que hay que controlar a los medios para “proteger la libertad de los periodistas”. No es fácil que mucha gente crea semejantes patrañas, ni que en Podemos sólo les interesa la transparencia, “evitar la concentración”, imitar a los países de “nuestro entorno” y demás. Por cierto, hablando de países, en su campaña para evitar la propiedad cruzada de los medios, los de Podemos siguen la huella antiliberal del régimen de los Kirchner.

Ese es su problema fundamental: se les nota. Es demasiado espectacular la tomadura de pelo cuando alegan que su objetivo es “poner fin al control gubernamental” de la agencia EFE. Y nadie que aprecie ligeramente la libertad dejará de sentir un escalofrío cuando ve que Podemos quiere crear un Consejo Audiovisual que “supervise” los medios, y quiere obligar a que se estudie en los colegios la asignatura: “educación mediática”. Si esto no es el Gran Hermano, que venga Orwell y lo vea.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.