HIPOCRESÍA Y CRUELDAD

Por Gabriel J. Zanotti. Publicado el 25/9/16 en: http://gzanotti.blogspot.com.ar/2016/09/hipocresia-y-crueldad.html

 

Me ha impresionado sumamente una noticia que circuló hace unas semanas, de la cual me enteré gracias al agudo comentario de mi colega Mauricio Jaliff (1).

Se trata del caso de una chica italiana que aceptó ser filmada por el novio mientras tenían sexo, luego de lo cual el buen chico subió el video a internet. La señorita en cuestión fue sometida a todo tipo de burlas hasta que luego de un año se suicidó.

Así de terrible.

¿Cómo? ¿No era que en materia sexual podías hacer lo que quieras? ¿No era que el pudor era un tonto sentimiento capitalista y burgués? ¿No era que VER todo el sexo que quieras estaba bien?

¿Por qué, entonces, las burlas?

¿Por qué, entonces, semejante crueldad?

Conozco personalmente muchas monjas y frailes que conociendo el tema, no sólo no hubieran visto nada, sino que hubieran mantenido un respetuoso silencio.

Pero los supuestamente liberados, allí estuvieron, cometiendo asesinato a cuentagotas.

¿Cómo se entiende esto?

Muchos afirman que Freud escribió lo suyo condicionado por una sociedad victoriana donde todo lo sexual estaba intensamente condenado.

Pero no, no es así. Los diagnósticos de Freud tienen para mí un amplio grado de universalidad, sólo que difieren las formas culturales en las que la neurosis se manifiesta.

La nuestra es una sociedad de neurosis histeorides, vouyeristas y de angustias retrospectivas.

Mientras el discurso manifiesto afirma que el pudor no le interesa, que la intimidad no le interesa, y que hacer del sexo un espectáculo está bien, el contenido latente del discurso muestra un desplazamiento, hacia otros lugares, del habitual rechazo inconsciente a lo sexual.

Uno de esos lugares, fruto de la ambivalencia afectiva y un super yo más sutil, es la burla despiadada hacia el objeto sexual que se consume(2), mas no se consuma en la intimidad. Primero se lo expone casi compulsivamente (neurosis histeroide) y luego la audiencia degrada al objeto consumido. Más o menos como el amor/odio que el varón puede tener ante la prostituta, más o menos como el desprecio a veces manifiesto que casi todos tienen ante la modelito de moda a la cual mientras tanto se alienta en su exhibicionismo.

Muy retorcido, sí, y como es inconsciente, casi inimputable, excepto tal vez por la existencia banal que, sin distancia crítica, sigue las costumbres de la sociedad occidental actual.

El pudor sigue siendo el gran aliado del sexo, el gran protector de su pulsión, connatural a un super-yo que sabe lo que hace ante la mirada de los otros. Ahora el pudor sigue existiendo, pero retrospectivo: en neurosis de angustia luego de la intimidad exhibida, más angustiosas aún cuanto más tienen que ocultarse. Lo primero que hizo la pobra niña fue hacer como si nada pasara, pero eso fue lo peor. Al final, dado que no era psicótica, vino la culpa, y sin atención psicológica y espiritual, vino el suicidio.

Mientras tanto los que se burlaron de ella con toda liviandad y crueldad, cual verdaderos soldados nazis sumergidos en la banalidad de su invisible ejército nazi-masificado-supuestamente/liberado, allí están, seguramente riéndose de otra cosa en alguna escapada nocturna.

Triste. Muy triste.

—————————

(1) “…………..Así de cruel, estúpida y contradictoria es la cultura hipócrita del hipersexualismo. Del tabú del sexo pasamos al tabú del amor. Primero te dicen adorá tu cuerpo y mostralo sin barreras. Después te entierran vivo por idiota.

Qué pasó con el amor… Pasó de moda??? Es anticuado decir no necesito saberme el kamasutra para decirte que te amo. Y amar… Acaso no era en el dolor y en la enfermedad, en la riqueza y la pobreza, en la juventud y en la vejez. Se llama cagazo… Pero alguna vez este cuerpo se marchita y uno se vuelve a mear en los pañales. La guita en algún momento se va y no vuelve más. Y nunca faltan los dolores para confirmar que estamos vivos.
Me cansa ver en los terrores en los que vivimos, huyendo de una compra a la otra para demostrar que no hay nada dentro por lo que vivir.
El sexo es una realidad maravillosa, el bálsamo de tantos dolores y tristezas cuando se lo abraza con ternura. La puerta abierta a la novedad de los hijos. El lugar donde la intimidad se viste sin máscaras y deja lugar a la autenticidad.
De verdad que cansa tanta estafa y me duele mucho el alma de esta pobre chica a la que matamos con nuestra hipocresía…….”

(2) Desplazamiento de la pulsión de muerte hacia sí mismo….

 

Gabriel J. Zanotti es Profesor y Licenciado en Filosofía por la Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino (UNSTA), Doctor en Filosofía, Universidad Católica Argentina (UCA). Es Profesor titular, de Epistemología de la Comunicación Social en la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor de la Escuela de Post-grado de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral. Profesor co-titular del seminario de epistemología en el doctorado en Administración del CEMA. Director Académico del Instituto Acton Argentina. Profesor visitante de la Universidad Francisco Marroquín de Guatemala. Fue profesor Titular de Metodología de las Ciencias Sociales en el Master en Economía y Ciencias Políticas de ESEADE, y miembro de su departamento de investigación.

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