Turquía recompone sus relaciones externas

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 7/7/16 en: http://www.lanacion.com.ar/1916107-turquia-recompone-sus-relaciones-externas

 

Turquía -que acaba de celebrar un nuevo aniversario de la conquista de Estambul, en el siglo XV y es la octava economía del Viejo Continente- anunció dos importantes movimientos en materia de política exterior. Normalizadores, ambos. Bienvenidos, entonces.

El primero de ellos es un claro pedido de disculpas y ofrecimiento de condolencias a la Federación Rusa por haber derribado a un caza de su fuerza aérea que supuestamente había violado el espacio aéreo turco cuando volaba en cumplimiento de una misión del contingente militar ruso que actúa en la compleja guerra civil siria.

El segundo, en cambio, tiene que ver con la dilatada normalización de sus relaciones con Israel, que estaban tensas y en rigor semi-interrumpidas desde el incidente protagonizado en 2010 por la armada israelí, cuando interrumpiera por la fuerza el avance de una desafiante flotilla privada turca que procuraba llevar ayuda humanitaria a la Franja de Gaza, violando el bloqueo marítimo impuesto por Israel a ese territorio palestino desde 2007.

Bloqueo que, recordemos, procura evitar que lleguen a Gaza -por mar- más de los miles de peligrosos misiles que hoy, cual pesadilla, apuntan amenazadoramente contra toda suerte de blancos en Israel. En el referido incidente violento murieron diez personas que tripulaban o viajaban en la flotilla, por las que Israel ha convenido pagar una reparación a sus familiares.

Seis años de animosidad entre Israel y Turquía comienzan a quedar finalmente atrás. Lo que es ciertamente positivo para la paz de la región. Los dos países han mantenido en el pasado relaciones de intimidad hasta en temas particularmente delicados, como son el de la seguridad y la defensa común o el de la lucha articulada contra el terrorismo, que últimamente ha perpetrado una ola de cruentos atentados que incluyó a la propia Estambul. Por ello, el flujo del turismo hacia Turquía ha caído en un 35%, con todo lo que ello significa en el plano económico.

Cabe asimismo recordar que Turquía -que es miembro de la OTAN- ha tenido históricamente relaciones difíciles -y hasta hostiles- con Rusia.

La política exterior regional de Turquía es hoy abiertamente contraria al régimen alawita-sirio (shiita) de Bashar al-Assad. Rusia, por su parte, es su principal sostenedor. Más aún, es la razón militar misma de su sorprendente supervivencia.

El actual gobierno turco encabezado por Recep Tayyip Erdogan, está empeñado insistentemente en una política doméstica de “des-secularización”, revirtiendo de ese modo el rumbo político señalado en su momento por Mustafa Kemal Ataturk. Por esa razón, sigue ahora una línea política con un perfil islámico moderado, pese a lo cual enfrenta al terrorismo en todas sus formas, incluyendo al del Estado Islámico.

Con estas dos recientes decisiones de política exterior, adoptadas simultáneamente, Turquía modifica visiblemente los rumbos. Y sale del aislamiento y de la irrelevancia, recuperando flexibilidad. Con lo que vuelve a ser uno de los países con más capacidad de influenciar en el convulsionado Medio Oriente. Y, al acercarse a Rusia, limita el peso relativo de su relación con los EEUU, convencida de que ahora los norteamericanos apoyan, de alguna manera, a los secesionistas kurdos. Porque los necesitan en Irak, en la lucha contra el Estado Islámico.

Una etapa fuertemente ideologizada por el islamismo de Recep Tayyip Erdogan terminó, queda claro, en un conjunto de fracasos en su política exterior, pese a la declamada intención de tener “cero problemas” con sus vecinos. Pero gobernar es saber modificar los rumbos cuando ello es necesario y Turquía lo acaba de hacer.

Lamentablemente, los palestinos a los que, con motivo de las conversaciones que llevaron a la recomposición de las relaciones entre Turquía e Israel y por obvias razones humanitarias, se pidiera la devolución de los cuerpos de tres soldados y dos civiles israelíes muertos, se negaron -una vez más- a hacerlo. Lo que obviamente no los ayuda -para nada- a proyectar una imagen mínima de cooperación, civilidad, respeto y hasta de buena voluntad respecto del empantanado proceso de paz que tiene que ver con su propio entorno.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

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