El gran programa para destruir el empleo

Por Enrique Blasco Garma. Publicado el 28/4/16 en http: http://www.libertadyprogresonline.org/2016/04/28/el-gran-programa-para-destruir-el-empleo/#.VyIOa4-1op0.facebook

 

Las centrales obreras y partidos políticos de la oposición están proponiendo prohibir/encarecer los despidos para todos los empleados actualmente. Esto es modificar retroactivamente los contratos. De buenas intenciones está sembrado el camino al infierno. Y la impericia asegura fracasos.

¿Usted arriesgaría capitales y esfuerzos personales en un país que cambia retroactivamente condiciones contractuales fundamentales? Como el contrato laboral. ¿Se sentiría invitado a participar de la aventura de crear riqueza en semejante contexto? Por más que los funcionarios lo inviten a invertir, los empresarios e inversores se espantarían ante riesgos tan palmariamente inmanejables e imprevisibles. Si el Congreso aprobase una ley impidiendo despidos, ¿qué esperanzas tendrían los millones de desempleados y los jóvenes buscando empleos y mejorar sus condiciones actuales? Adiós ilusiones.

Una prohibición lleva a otra. La Argentina tiene un récord mundial espantando a empresas y trabajadores con prohibiciones retroactivas desde hace demasiado tiempo. Congelar desalojos destruyó la construcción y la oferta de alquileres durante decenas de años, restando posibilidades de mejorar las condiciones de vida a millones de familias. Congelar depósitos bancarios redujo el sistema financiero hasta la menor expresión entre las naciones de la región. El default nos cortó el ingreso de capitales y la inversión. Prohibir lo que es legal en el mundo no logró más que ahuyentar oportunidades de progreso para el conjunto de los argentinos.

El caso opuesto son los países avanzados y los que verdaderamente progresan. En los EE.UU. la total libertad para decidir el “está despedido” alimentó el mercado laboral más dinámico del planeta y, actualmente, la desocupación es superbaja, un 5%. Las naciones europeas, donde el despido es más dificultoso, tienen mucho mayor desempleo. Pero a nadie se le podría ocurrir modificar los contratos retroactivamente, como pretenden sindicatos y partidos políticos ahora en nuestro país.

¿Usted iría a una invitación si no está seguro de poder salir? ¿Contrataría con alguien si el Gobierno pudiese alterar sorpresivamente las condiciones previamente pactadas? ¿Qué harían los mismos proponentes de los congelamientos de los despidos si cualquiera de sus decisiones y logros pudiesen alterarse retroactivamente por voluntad de un tercero? ¿Cómo quitarles la casa/auto que compró?

El PBI y el empleo miden las actividades para generar riqueza. Y la riqueza de una nación es la suma de los derechos individuales de propiedad y calidad de vida. Un conjunto de contratos. Con la modificación de las condiciones contractuales acordadas, toda la estructura de creación de riqueza y derechos personales se desmoronaría. Justamente, las naciones más retrasadas del planeta son aquellas donde los derechos individuales son menos resguardados. Si las reglas pudiesen modificarse retroactivamente, ni el fútbol, deportes organizados y actividades productivas pudiesen tener el actual esplendor. Por eso, el lema de la Revolución Francesa “una misma ley (un mismo contrato y medida) para todos los hombres, para todos los tiempos” encendió las esperanzas de la humanidad. La incertidumbre generada por el rompimiento de los contratos por iniciativa gubernamental es el peor enemigo del progreso. No nos suicidemos.

 

Enrique Blasco Garma es Ph.D (cand) y MA in Economics University of Chicago. Licenciado en Economia, Universidad de Buenos Aires. Es Economista del Centro de Investigaciones Institucionales y de Mercado de Argentina CIIMA/ESEADE. Profesor visitante a cargo del curso Sist. y Org. Financieros Internacionales, en la Maestria de Economia y C. Politicas, ESEADE.

Cervantes versus Maduro

Por Carlos Rodriguez Braun: Publicado el 26/4/16 en: http://www.carlosrodriguezbraun.com/articulos/expansion/cervantes-versus-maduro/

 

Las políticas intervencionistas tienen malos resultados, salvo en un campo en el que se defienden bastante bien: las ideas. Puede razonarse teóricamente y demostrarse empíricamente que el control de precios desemboca en la escasez de aquellos bienes que el poder pretende abaratar artificialmente mediante la coacción política y legislativa. Y, sin embargo, vemos esa estrategia estéril repetida una y otra vez desde el emperador Diocleciano hasta los sátrapas bolivarianos.

Dirá usted: lo que pasa es que los déspotas emprenden políticas antiliberales porque no saben economía. Sospecho que la cosa es bastante peor: no es que no sepan economía, sino que saben una economía que es simplemente basura. Sea como fuere, no es necesario estudiar economía para comprender que el poder es capaz de violentar libertades, pero le es mucho más difícil impedir las consecuencias de su intervencionismo.

Para entender que no se pueden fijar coercitivamente los precios por debajo de los costes de producción y al mismo tiempo contar con una oferta creciente no es necesario que Nicolás Maduro empiece a estudiar economía de verdad, y no la propaganda marxista que seguramente cultiva. Basta con que lea a Cervantes.

Berganza, uno de los perros del célebre Coloquio, explica a propósito del aprovisionamiento de Sevilla el funcionamiento del mercado: “Y como en Sevilla no hay obligado de la carne, cada uno puede traer la que quisiere, y la que primero se mata, o es la mejor o la de más baja postura, y con este concierto hay siempre mucha abundancia”.

Cervantes puede enseñarle mucho a Maduros. Concretamente, puede enseñarle que el abastecimiento depende crucialmente de que los mercados sean libres. Así explican Luis Perdices de Blas y John Reeder los excelentes resultados en Sevilla: “en el abasto de la carne no hay obligado, es decir, no hay una persona que abastezca de carne a la ciudad a un precio fijado con el ayuntamiento y, por lo tanto, que tenga el monopolio en la introducción de dicho producto”.

Si el déspota venezolano quiere leer un poco más, puede consultar el ensayo de estos autores, “Arbitrismo y economía en el Quijote”, incluido en L. Perdices de Blas y M. Santos Redondo eds.,Economía y Literatura, Madrid: Ecobook, 2006.

Los arbitristas, el tema que trató Jean Vilar, guardaban relación con los problemas económicos y hacendísticos de España: estos autores elevaban arbitrios o memoriales al Rey para allegar recursos y afrontar dificultades diversas. Prácticamente nunca proponían medidas liberalizadoras y casi siempre se inclinaban (ya entonces…) por aumentar los impuestos. Son criticados por ello en elQuijote, donde el barbero dice: “tiene mostrado la experiencia que todos o los más arbitrios que se dan a Su Majestad, o son imposibles, o disparatados, o en daño del rey o del reino”.

 

Carlos Rodríguez Braun es Catedrático de Historia del Pensamiento Económico en la Universidad Complutense de Madrid y miembro del Consejo Consultivo de ESEADE.

Marcelo Grosman en la galería Nora Fisch

Por Delfina Helguera. Publicado el 12/4/16 en: http://www.arte-online.net/Notas/Marcelo_Grosman_en_la_galeria_Nora_Fisch

 

La humana máquina

Sobre la avenida Córdoba en el nuevo circuito de galerías de Villa Crespo, la vidriera de la galería Nora Fisch está clausurada. Es necesario entrar para ver la nueva exhibición de Marcelo Grosman, un artista que no escatima recursos para la presentación de sus muestras: en este caso La humana máquina, en la que explora las imágenes producidas por los hombres y que circulan libremente en medios digitales y gráficos. La apuesta de Grosman es doble ya que no importa solo qué muestra sino cómo lo hace.

En un juego ambivalente titula a sus imágenes y secciones de su muestra con emociones humanas: confusión, euforia, pasión, temor, devoción que nos dan solamente una pista de lo vemos. Tomando esas emociones es que agrupa imágenes ya producidas y en circulación en dispositivos visuales diferentes. Es esto lo que  interesa a Grosman, trabajar con el uso masivo de las imágenes no sólo como punto de partida sino a manera de reflexión de la propia herramienta:  la fotografía cuyo resultado son imágenes sacadas con una máquina, “la investigación o interrogación sobre su propia característica de medio industrial” citando al autor. Este medio industrial que produce objetos industriales va a ser, de alguna manera, reflejo o depositaria de nuestras emociones, de ahí su elección de los títulos. Es interesante el concepto de “imagen residual” que propone Ariel Schettini en su texto que acompaña la muestra, lo que queda en nuestra memoria o lo que terminamos recordando.

La sala está dividida por un módulo que parece una biblioteca con luces empotradas de donde penden unas imágenes en blanco y negro tomadas de grabaciones (¿caseras?), en el sector del frente hay dos mapas intervenidos: uno en una mesa y el otro colgado; en el sector del fondo, imágenes que parecen infografías en las paredes. Los mapas son aéreos o satelitelales en donde la yuxtaposición de pequeñas imágenes con marcos de colores conforman un derrotero, un camino posible o marca zonas, de la pasión, por ejemplo.En el mapa-mesa hay distintas lupas para poder distinguir de cerca esas imágenes, siempre jugando con el cerca-lejos, la impresión que nos causa la imagen entera del mapa al mirar desde arriba y el esfuerzo que significa acercarse y entrar en un contacto íntimo con esa imagen elegida.

En esta muestra hay dos líneas de trabajo que Grosman sigue explorando, como lo hizo en Guilty! Por un lado la del archivo, con la idea de que con tantas imágenes disponibles no es necesario producir más para la generación de sentido. Y, por el otro, la imagen del cuerpo bajo la mirada de las instituciones con poder: el hospital, el neuropsiquiátrico, la cárcel, la escuela, por ejemplo. Los panfletos para llevar que se apilan en la estantería son justamente descripciones desde la ciencia de las emociones elegidas para la exhibición, ¿qué significa la euforia? Al leerlos uno siente una distancia extraña, de esa ambivalencia se nutre esta exhibición.

  • Marcelo Grosman
    L.H.M.[Confusión]
    Diseño #7
    1/5
    120cm x 80cm
    Impresión en tinta sobre papel de algodón, madera, vidrio y metal.
    2015
  • Marcelo Grosman
  • Marcelo Grosman
  • Marcelo Grosman

 

 

Delfina Helguera: Es Licenciada en Letras (UBA). Ha sido co-representante de Sotheby’s filial Argentina. Socia fundadora de la Asociación Amigos de Malba. Dirige Lavinia Subastas de Arte. Es profesora de Curaduría I y de Mercado de Arte y es Directora del Departamento de Arte y Diseño en el Instituto Universitario ESEADE. 

Cristina Schiavi en Miranda Bosch

Por Delfina Helguera. Publicado el 4/4/16 en http://www.arte-online.net/Notas/Cristina_Schiavi_en_Miranda_Bosch

 

“Esta extraña forma mía de aparecer”

La muestra fue milimétricamente concebida por la artista para Miranda Bosch, con un programa de computación ella diseña y dispone de cada obra pensando el espacio, no hay azar.

El título de la nueva exhibición de Cristina Schiavi está tomado de El eternauta de Héctor Oesterheld y Francisco Solano López, un libro con una enorme carga simbólica para la generación a la que ella pertenece, y que configura un reto para el que mira. El verbo “aparecer” viene asociado a lo que puede hacerse visible pero también su contracara: lo oculto y soterrado, en este caso Schiavi hace uso de estos recursos. Las piezas, algunas en el centro de las salas para ser recorridas y otras tomando el muro como pretexto para ampliarse, juegan con la arquitectura de un edificio de comienzos de siglo XX con techos interminables que favorecen la puesta en escena. Schiavi trabaja hace años con la tres dimensiones, se siente cómoda en el espacio en donde intercala la herencia geométrica de las vanguardias y elementos de diseño en una versión propia de esculturas objetuales y relieves. Su obra tiene una doble matriz, lo que parece funcional y decorativo termina en una gran signo de interrogación, además de intercalar adrede lo manual con lo industrial. El color, además de las forma en el espacio, es protagonista: Schiavi lo usa con elegancia, hay planos puros y semi-tonos que se combinan con soltura. Las frases pintadas a modo de gaffitis callejeros en las paredes también salen deEl Eternauta: “sentí un golpe”; me estremecí”, “no estalló” que en convivencia con las obras, son por lo menos, inquietantes y aspiran a movilizarnos.

Schiavi tiene formación en diseño de objetos, formó parte de las primeras camadas que hicieron clínica de obra con Pablo Suárez en los ‘80s y de los artistas que exhibieron en el Centro Cultural Rojas en los ’90 con la curaduría de Gumier Maier. Es un referente de esta generación junto a nombres como Burgos, Avello y Centurión, y sus obras forman parte de las principales colecciones del país.

La muestra fue milimétricamente concebida por la artista para este lugar, con un programa de computación ella diseña y dispone de cada obra pensando el espacio, no hay azar. La galerista eligió exponer los bocetos presentados en una salita en donde también se muestra una maqueta, en realidad la contra-cara de las obras. Los planos en dos dimensiones son estéticamente tan atractivos como disrruptivas las obras en el espacio. Acompaña la muestra una publicación titulada “Extra Schiavi” con los bocetos dibujados con un software digital y dos fotos blanco y negro de obras que integran la colección del Malba: Pettoruti y Tarsila, dos artistas históricos que también aparecen de forma extraña en sus obras, citando a la autora.

Hasta el 6 de mayo de 2016

  • Cristina Schiavi
  • Cristina Schiavi
  • Cristina Schiavi

Delfina Helguera: Es Licenciada en Letras (UBA). Ha sido co-representante de Sotheby’s filial Argentina. Socia fundadora de la Asociación Amigos de Malba. Dirige Lavinia Subastas de Arte. Es profesora de Curaduría I y de Mercado de Arte y es Directora del Departamento de Arte y Diseño en el Instituto Universitario ESEADE. 

Superado el default, viene la decisión clave

Por Roberto H. Cachanosky. Publicado el 24/4/16 en: http://economiaparatodos.net/superado-el-default-viene-la-decision-clave/

 

Superado el default, Macri tiene que tomar la decisión clave que lo pondrá como un político mediocre más o un gran estadista

Superado el default de 2001, el gobierno está esperanzado que a partir de ahora se produzca un fuerte flujo de inversiones hacia la Argentina que actúe como motor de crecimiento económico, sustituyendo al artificial incremento del consumo que utilizó el kirchnerismo durante 12 años.

No es función del economista adivinar el futuro. No está en nuestras habilidades conocer el futuro, solo podemos analizar las condiciones que imperan en la economía para definir si la política económica es consistente o no y, en este caso, si puede atraer inversiones o no.

Seguramente con la salida del default y sin tener a personajes como Moreno o Kicillof haciendo destrozos en las empresas con sus absurdas medidas, es probable que se pueda ver algo de inversiones. Porque es importante resaltar que si bien no coincido con varias de las ideas económicas del PRO, no puedo dejar de reconocer que sus funcionarios tienen el suficiente tino y conducta como para no hacer las barbaridades que hacían los k. Todo un avance respecto al negro período kirchnerista en la calidad de los funcionarios públicos.

El debate hacia el futuro es si con solo levantar el cepo vendrá un flujo de inversiones lo suficientemente importante como para poner de pie la economía.

Hay algunos interrogantes que surgen como para dudar si con solo salir del cepo habrá un tsunami de inversiones. En primer lugar, no me queda muy en claro que con la actual política impositiva pueda haber grandes flujos de inversiones. Los balances de las empresas siguen sin poder ajustarse por inflación y pagan una enormidad de impuestos a las ganancias. Incluso se pagan impuestos sobre utilidades inexistentes al no reconocerse el ajuste por inflación. La carga impositiva, más la legislación laboral que ahora quieren complicar y el retraso cambiario son algunos de los elementos que hacen dudar sobre el supuesto tsunami de inversiones. La economía argentina sigue sin ser competitiva por la carga tributaria, el ineficiente gasto público y las regulaciones económicas como la laboral.

El segundo punto es si la idea es atraer inversiones para salir a competir en el mundo exportando o solo para abastecer el mercado interno. En este sentido el discurso del gobierno ha sido confuso. Por momentos Macri ha afirmado acertadamente que la economía argentina tiene muchas oportunidades para crecer exportando sus productos y por momentos tiene un discurso desarrollista y proteccionista afirmando que no entren productos para competir con los productores locales. Con este concepto proteccionista se está diciendo que no van a hacerse reformas estructurales que hagan competitiva a la economía argentina y, por lo tanto, la producción estaría, fundamentalmente, destinada al mercado interno.

Ahora bien, si la idea es invertir para solo abastecer el mercado interno y solo exportar las sobras (los saldos y retazos como los llamó Domingo Cavallo en los 80) no veo un flujo de inversiones muy grande para abastecer un mercado de solo 41,5 millones habitantes de los cuales cerca del 30% son pobres y otra parte indigente. ¿Qué tipo de inversiones se necesitan para abastecer un mercado con escaso poder de compra y una enormidad de pobres?

Argentina sigue siendo cara en dólares porque el tipo de cambio real está retrasado. Basta conversar con cualquier argentino que viaje al exterior o extranjeros para advertir que encuentra cara en dólares a la economía argentina. Eso es producto de que los precios en pesos aumentaron más que el tipo de cambio nominal, volviendo al viejo truco de anclar el tipo de cambio nominal para frenar la inflación.

Cabe preguntarse también si con esta fenomenal tasa de interés del 38% que rinden las LEBACs que emite el BCRA, contra un dólar que no  solo no sube sino que baja lo cual determina un rendimiento del 38% anual en dólares como mínimo, alguien puede intentar invertir en una economía que ha entrado en un proceso recesivo o, para ser optimistas, se mantiene estancada. En gran parte por la herencia recibida y en parte por errores en el diseño de la política económica del actual gobierno, la actividad económica no reacciona y el gobierno espera que, habiendo arreglado con los holdouts, empiecen a llegar esas inversiones que moverán la economía.

Francamente no veo que con este tipo de cambio real artificialmente tan bajo y sin profundas reformas estructurales que mejoren la productividad de la economía, la inversión esperada sea realmente la salvación de la economía argentina.

En mi opinión Macri está muy bien orientado en apostar a la inversión como el motor del crecimiento. Es el proceso lógico para tener un crecimiento sostenido. Primero las inversiones que generen puestos de trabajo y mejoren la productividad. Entre la mayor productividad y demanda de mano de obra hay crecimiento del consumo y mejora en el nivel de vida de la población. Es decir, primero vienen las inversiones y luego la mejora del salario real. Ese es el orden lógico de todo proceso económico sostenible en el tiempo.

Ahora bien, como va a llevar tiempo recuperar el salario real destrozado por el kirchnerismo, apostar a inversiones solo para el consumo interno no parece la opción correcta. El camino debería ser apostar a inversiones que busquen exportar. Obviamente que Brasil está en serios problemas políticos y económicos, pero sí se puede entrar en un tratado de libre comercio del MERCOSUR con la UE y que Argentina apueste a entrar al Acuerdo de Asociación Transpacífico con lo cual tendrá abiertas las puertas a importantes mercados. Eso solo alentaría inversiones de empresas que buscarían posicionarse hacia el futuro. Obvio que para lograr la competitividad necesaria habrá que hacer reformas estructurales, que también, seguramente, llevará un tiempo implementarlas. Pero apuntando al mundo como una oportunidad para crecer en vez de seguir viéndolo como una amenaza agregaría más optimismo al ya existente luego de la salida de la asociación ilícita que fue el gobierno de los k y haber regularizado la deuda externa saliendo del default.

Ahora viene el desafío más grande para Macri que no consiste en implementar todas las medidas de un día para otro. El desafío mayor consiste en establecer la estrategia de crecimiento de largo plazo. Si la apuesta es seguir jugando el picado del barrio, entonces continuaremos sumergidos en la pobreza.

Si la apuesta consiste en incorporarnos al mundo exportando e importando, entonces habrá que decirlo y comenzar con las reformas estructurales que permitan ganar en serio en competitividad.

Si Macri opta por la primera alternativa, será un político más de los mediocres que pasaron por el país durante los últimos 80 años. Si apuesta por la segunda alternativa, aunque bajo su gobierno no se concreten todos los objetivos, podrá ponerse el traje de estadista.

 

Roberto Cachanosky es Licenciado en Economía, (UCA) y ha sido director del Departamento de Política Económica de ESEADE y profesor de Economía Aplicada en el máster de Economía y Administración de ESEADE

El hombre y la naturaleza.

Por Armando Ribas. Publicado el 24/4/16 en: http://prensarepublicana.com/hombre-la-naturaleza-armando-ribas/?mkt_hm=18&utm_source=email_marketing&utm_admin=74814&utm_medium=email&utm_campaign=Por_qu_la_

 

La tristeza que surge de las recientes noticias al respecto de las muertes y destrucciones causadas por los terremotos en Ecuador y Japón no pueden menos que hacerme recordar  lo ocurrido a causa del terremoto de Lisboa, ocurrido en 1755. En esa oportunidad dice la historia que Lisboa era una de las capitales más importantes de Europa, entre otras razones porque disponía de los recursos de Brasil, que era su colonia. Fue a partir de ese hecho lamentable ocurrido en Occidente que surgió una discusión ético-filosófica al respecto, entre dos figuras trascendentes de la historia filosófica occidental: François Marie de Aruet-Voltaire y Jean Jacques Rousseau. Voltaire, tomando en cuenta la muerte de numerosos niños en la Catedral de Lisboa se rebeló contra la naturaleza como causante de las desgracias del hombre. Rousseau por el contrario culpó al hombre como causante de la catástrofe por haber construido la Catedral. Y Voltaire dijo: ¿Qué culpa tenían los niños que estaban en la Catedral?

Esa discusión está presente en sus diferentes manifestaciones. Existe políticamente la tendencia a culpar al capitalismo por los daños que hace a la naturaleza y que repercuten sobre la sociedad, tal como es recalentamiento global. En estos tiempos Voltaire se habría preguntado ¿Qué culpa tiene el hombre de los dos terremotos y no olvidemos, tampoco el Tsunami reciente de Japón y el terrible terremoto de Haití? La discusión pertinaz presente implica el desconocimiento del sistema que por primera vez en la historia permitió la creación de riqueza. Pero me voy a permitir citar al respecto a un sofista griego que diría tiene la mayor vigencia hoy en día. Fue Protágoras quien dijo: “El hombre es la medida de todas las cosas, de las que son que son y de las que no son que no son”. Es decir de los aciertos y los errores.

No hay dudas de que a través de la historia los errores del hombre, le provocaron vivir en lo que se llama el estado de naturaleza. Y no precisamente porque la naturaleza fuese favorable, como pretendía Rousseau, sino por la ignorancia vigente respecto a las causas de los males que causara la naturaleza. En ese proceso de errores no puedo tampoco ignorar que el eje de los males causados por los hombres era la guerra y consecuentemente la descalificación ética del interés personal. Todavía Kant en pleno siglo XVIII, escribió en su “Idea Para Una Historia Universal”: “El hombre desea la concordia, pero la naturaleza, conociendo mejor qué es bueno para sus especies, desea la discordia”. Y Hegel siguiendo los pasos de Kant, por más que éste no lo reconociera, dijo: “La guerra es el momento ético de la sociedad”. Y llegó Marx, que está presente,  y planteó como alternativa a la guerra entre los estados, la lucha de clases.

En un reciente libro, “The Birth of Plenty” (El Nacimiento de la abundancia), William Bernstein muestra claramente cómo hasta hace sólo unos doscientos años el hombre vivía como vivía Jesucristo. Y en todo ese período el hombre sufría los males de la naturaleza tales como las epidemias, hambrunas, inundaciones. Por supuesto destaca la falta de libertad como causante de la pobreza y se refiere al hecho de que “en el período medieval la Iglesia tenía la clase de poder ideológico absoluto que podría haber sido envidiado por Stalin, Hitler o Pol Pot”. Y al respecto destaca otro hecho trascendente que ha sido la confusión al respecto que ha sido la teoría de Weber de creer que el protestantismo de Lutero y Calvino han sido los artífices de la libertad y en particular de la libertad religiosa. Así dice: “Martín Lutero usó la prensa de Gutenberg como ariete para derribar la autoridad de la Iglesia y la reemplazó con una igual odiosa tiranía”  y “En diecisiete años de guía de Calvino condenó a ochenta y nueve personas a la muerte por brujería”.

Considero importante las anteriores conclusiones a fin de lograr determinar cuáles fueron los factores que determinaron el progreso del mundo por primera vez en la historia, y por supuesto el origen de la libertad y que hoy está en juego en nombre de la igualdad. La libertad comenzó en Inglaterra con la Revolución Gloriosa de 1688. Y recordemos que el anglicanismo no era más que catolicismo con el rey de Inglaterra a la cabeza. Esa tendencia a la libertad incluida la religiosa se continuó en Estados Unidos con la Constitución de 1787. Y debo destacar que la libertad religiosa entre los protestantes en Estados Unidos surgió por las razones dadas por Adam Smith: “Habrá libertad religiosa cuando haya multiplicidad de sectas”. Y esa conclusión es importante tanto como considero que tampoco es la cultura la que determina la libertad sino el sistema ético político que determina los comportamientos. Y ese es el sistema que está en juego hoy incluso en Estados Unidos, por el candidato Republicano que ignora a los Founding Fathers.

Pero volviendo directamente a nuestra discusión original, no podemos menos que reconocer que Rousseau está presente respecto al recalentamiento global. Por supuesto mi conocimiento científico al respecto no me permite discutir cuáles son las causas del mismo. Mi planteo es que el mismo no se debe políticamente a la mala fe de los empresarios productores de petróleo o de gas. A partir de esa falacia ética continúa Rousseau a la cabeza de quienes creen o usan el criterio que es la propiedad privada la causante de la desigualdad entre ricos y pobres. Por supuesto Voltaire ha desaparecido estaríamos a punto de culpar al hombre por las atrocidades de los terremotos. Así se ignora políticamente que ha sido el hombre con el desarrollo del conocimiento, y la actitud y comportamiento empresarial, quien ha logrado supera en gran medida los daños causados por la naturaleza. Quizás el mejor ejemplo de esa realidad ha sido el avance de la medicina y de la invención de los productos que curan o evitan las enfermedades.

Todo este cuestionamiento ideológico es la amenaza que enfrenta el sistema ético político que cambió la historia de la humanidad y que se le llama descalificatoriamente capitalismo. En Argentina se ignora que fue el tercer país del mundo en imponerlo, y por ello a principios del siglo XX estaba entre los primeros países del mundo. Y no fue por la cultura ni por los bienes agrícolas. Cuando me dicen que ese éxito fue gracias a la pampa húmeda me permito decir que “Se humedeció en 1853 y se secó en 1945”. La conclusión anterior la considero trascendente pues ya deberíamos saber que no es la naturaleza ni la cultura la que determina que haya países pobres y países ricos. Ello depende del sistema que surge de una clase política consiente de las ideas en que se basa la creación de libertad y de riqueza y las pone en práctica. Y esas ideas como he repetido hasta el cansancio dependen de la conciencia respecto a la naturaleza humana y en función de ella limitar el poder político y respetar los derechos individuales a la vida, la libertad, la propiedad y el derecho a la búsqueda de la propia felicidad.

El camino ‘capitalista’

Por Alejandro A. Tagliavini. Publicado el 24/4/16 en: http://www.panamaamerica.com.pa/opinion/el-camino-capitalista-1023241

 

Creer que ser amigos del Gobierno de EE.UU. es estar a favor del “capitalismo democrático” es tan errado como desconocer la tiranía saudí, por caso, fuerte aliada de Washington.

Los políticos tienden naturalmente a agrandar el Estado porque de él viven, pero, a veces, el crecimiento no previsto se debe a que toman el camino equivocado. Es el caso del presidente argentino, Mauricio Macri. A pesar de su discurso, supuestamente proclive a una economía de mercado, “capitalista”, una serie de errores lo llevan por el camino inverso. Creer que ser amigos del Gobierno de EE.UU. es estar a favor del “capitalismo democrático” es tan errado como desconocer la tiranía saudí, por caso, fuerte aliada de Washington. Por no comprender que el gasto estatal crea pobreza, ya que los impuestos son derivados hacia abajo vía de aumento de precios o baja de salarios, la suba de la presión fiscal -impuestos más inflación- está provocando un aumento de la pobreza. Según un informe de la Universidad Católica Argentina, la tasa de indigencia pasó del 5.3% a fines de 2015 al 6.9% de la población en marzo de este año, mientras que la tasa de pobreza subió de 29% a fines de 2015 a 34.5% en marzo de 2016.

Por no comprender que la inflación es la sobreoferta de dinero por sobre la demanda del mercado, el aumento del índice de precios al consumidor (IPC) ronda el 36% anual y sigue en aumento.

Así, creer que la inversión en obra pública es buena cuando se financia con impuestos ha llevado a Macri a anunciar un faraónico plan por $10 mil millones cuando debería recortar drásticamente el gasto público para bajar impuestos e inflación. Probablemente este amor viene de su padre -que tiene empresas , según los “Panamá Papers”-, al que la obra pública le permitió pasar de inmigrante albañil a una de las personas más ricas e influyentes de Argentina.

El sector privado va camino de convertirse en un pequeño apéndice del enorme aparato estatal, al estilo socialista. El consumo ha caído alrededor del 6% solo en marzo, la producción automotriz bajó 8.5% y hay sectores industriales que cayeron hasta 20%.

Según las recientes cifras de la Cepal, el PIB de Latinoamérica y el Caribe se contraerá -0.6% en 2016. Sobre todo, debido a la caída en los precios de las materias primas. América del Sur, especializada en bienes primarios, tendrá una contracción de -1.9% y Argentina caerá -0.8%. Centroamérica crecería 3.9% y el Caribe en torno a 0.9% en 2016. En tanto, el FMI y el Banco Mundial también dieron pronósticos sombríos para 2016, siendo los de peor desempeño Venezuela y Brasil.

Argentina podría empezar a recuperarse a fines de año, dice el FMI, y para el 2017 se espera que muestre un crecimiento importante, dado un incremento de las inversiones gracias a un “clima de certidumbre económica”. Ridículo. Si las inversiones no están llegando -por el contrario, hay fuga de capitales-, se debe a que el “costo argentino” -impuestos, inflación, regulaciones, etc.- hace inviable cualquier inversión privada, y esto va camino de empeorar.

 

Alejandro A. Tagliavini es ingeniero graduado de la Universidad de Buenos Aires. Es Miembro del Consejo Asesor del Center on Global Prosperity, de Oakland, California y fue miembro del Departamento de Política Económica de ESEADE.