NUEVA RELACIÓN CONTRIBUYENTE – ESTADO

Por Jorge Montrucchio: Publicado el 6/3/16 en http://jorgemontrucchio.blogspot.com.ar/2016/03/nueva-relacion-contribuyente-estado.html

 

“Si el Estado me dice la bolsa o la vida, ¿por qué debo obedecer y darle el producto de mi esfuerzo? Me sentiría indigno si lo hiciera.”

Henry David Thoreau

 

Hace décadas que el sector público argentino cae en periódicas crisis.  La causa se repite pero cuesta que dirigentes y la mayoría del pueblo la acepten.  Una enfermiza compulsión a gastar por encima de lo ingresado: los déficits crecen y explotan con asiduidad.  La casta política cree que los recursos son inagotables, que el maná cae del cielo porque Dios es argentino y demás mitos como que el Estado nunca quiebra y que equilibrar cuentas significa aplicar un insensible y salvaje ajuste.

 

La inflación ha sido un elemento recurrente para financiar el dispendio estatal. Una vez que se echó a andar a la máquina de imprimir billetes, hasta la hiperinflación no paramos (1989: 3079% anual) y actualmente nos ubicamos en el podio con un deshonroso 3er.lugar (Tasa anual de inflación 2015, reporte del FMI: Venezuela, 273,7%; Ucrania, 43,3%; y Argentina, 26,9%).

 

También se utilizó el endeudamiento, interno y externo, para sostener el gasto del Estado.  Esto derivó en defaults y, al no honrar nuestros compromisos, se generó el lógico aislamiento con el que el mercado somete al incumplidor.  Por consiguiente, también se afecta el comercio exterior debido a la suba de costos de financiamiento y el endurecimiento de condiciones comerciales.

 

Puede afirmarse que el balance de la dirigencia política argentina, desde el restablecimiento de la democracia, ha sido nefasto en materia de administración de la cosa pública.  Las fiestas son pagadas por los asfixiados ciudadanos, que hacen ingentes esfuerzos para cumplir con una presión tributaria efectiva que ya supera el 38% del PBI. Expoliación mayúscula con casi nula contraprestación de servicios estatales eficientes. Arthur Fraser lo puso en claro cuando dijo: “Los impuestos transforman al ciudadano en súbdito, a la persona libre en esclava y al Estado (nuestro supuesto servidor) en dueño de nuestras vidas y haciendas. Cuanto mayores son los impuestos y más insidiosa la acción recaudatoria, más súbditos y más esclavos somos del Estado.” 

 

Cabe preguntarse, entonces, ¿qué sucederá con la fiesta de despilfarro y destrozo integral de la economía que ha causado el kirchnerismo?  Para la actual administración, sin duda, estamos ante la peor de las herencias pues al desastre económico cabe sumarle el pisoteo institucional y la exacerbación de la violencia política.

 

Frente a este desolador panorama, el ineludible ajuste de las cuentas públicas le corresponde, en primera instancia, al Estado nacional.  Retardarlo con gradualismo, cubierto de eufemismos alusivos a una mal entendida sensibilidad social, implica seguir recargando a los mismos contribuyentes que pagan, de modo que poco puede esperarse en materia de genuina recuperación económica.  Así seguiremos empantanados, extendiendo injusticias y promoviendo la conflictividad de las pujas redistributivas entre corporaciones.  El marco institucional – económico se daña y puede visualizarse lo que señaló Ayn Rand: “Una sociedad que roba a un individuo el producto de su esfuerzo…no es estrictamente hablando una sociedad, sino una revuelta mantenida por violencia institucionalizada.  Aquél que produce mientras otros disponen de su producción es un esclavo.”

 

La convivencia en una sociedad organizada bajo la órbita estatal demanda una relación contractual entre Estado y soberano.  El sostenimiento económico del primero proviene de los recursos extraídos compulsivamente a los contribuyentes, pero se olvida que este aporte exige una contraprestación.  Los políticos habitualmente se quedan en la faceta redistributiva porque les brinda mayor apoyo electoral,por lo tanto dan rienda suelta a pilas de argumentaciones falaces que sigan justificando el saqueo.  Vale recordar a Adam Smith, padre de la Economía Política, quién mencionó6 principios básicos de toda política impositiva:

 

  • Principio de Justicia: cada uno debe contribuir de acuerdo a sus respectivas capacidades.
  • Principio de Generalidad: todos deben pagar o nadie debe quedar exento, de acuerdo a sus particulares capacidades contributivas.
  • Principio de Uniformidad del Impuesto: todos somos iguales frente al impuesto, sea por criterio objetivo, que es la capacidad contributiva; o por criterio subjetivo, que es la igualdad en el sacrificio.
  • Principio de Certidumbre: el impuesto debe ser fijo y no arbitrario (en fecha, forma, cantidad de pago, etc.).
  •  Principio de Comodidad: el impuesto debe recaudarse en la época y en la forma más conveniente al pago del contribuyente.
  • Principio de Economía: la diferencia entre lo que se recauda y lo que ingresa al Estado, debe ser lo más pequeña posible.

 

Casi nadie presta atención a la estructura recaudatoria, sea en presión tributaria y calidad del proceso de liquidación impositiva.  Resulta tan importante uno como el otro.  Urge recuperar principios republicanos que respeten al ciudadano:a) como agente creador de riqueza, por ende se lo debe rapiñar lo mínimo posible; b) como contribuyente, simplificandolos procedimientos de liquidación y facilitando medios y formas de pago; c) como ciudadano: administrando con responsabilidad y eficiencia, rindiendo cuentas del uso del dinero aportado por el soberano.

 

Cuando se evita revisar la carga impositiva, se está dando por descontado su carácter inexorable. Fue impuesta por gobiernos, ergo constituye una obligación ineludible.  Eso está alejado de la realidad económica pues una política impositiva justa debe minimizar la exacción a la producción ymaximizar el disfrute del valor aportado por el ciudadano al proceso productivo.

 

 

Otro mito sobre el Estado tiene que ver con la política de contratación.  La sociedad no cuestiona cuando se toma empleados ni para qué funciones, el papá Estado lo decidió entonces está bien.  Cuando sucede lo contrario surgen los cuestionamientos porque se piensa que todo despido per se es malo.  Sería deseable que la nueva relación entre Estado y contribuyente muestre una relación transparente donde se explicite toda contratación, con detalle de funciones y sueldos, y el respectivo diagrama de funciones del área dentro del organigrama del organismo público a fin de evaluar su utilidad o agregado de valor.  Así se estaría justificando la erogación y respetando al pagador de impuestos.

 

En tanto las medidas gubernamentales no contengan una reformulación integral del sistema impositivose estará obrando por el camino más corto y fácil de diseminar los costos en millones de personas sin poder de lobby.  Esa ruta facilista va minando las fuerzas productivas, alentando la informalidad y generando un contexto donde impera la mala asignación de recursos, quitando productividad a la economía en su conjunto.  El ciudadano se ve doblegado por un círculo vicioso en el cual la expoliación traba el progreso; al respecto James Dale Davidson expresó: “Los políticos no se limitan a exigirte tu dinero: quieren tu espíritu. Quieren doblegarte con sus impuestos hasta que te veas indefenso. Si subvencionamos la pobreza y el fracaso, lo que obtenemos es precisamente más pobreza y más fracaso.” 

 

A modo de conclusión, repasemos números sobre los agentes económicos, independientes y olvidados, que no pertenecen a corporaciones y aún aguardan respuestas del gobierno.  Según el Censo 2010 la PEA en ese año ascendía a 18 millones de personas, de los cuales 12.833.173 eran obreros o empleados, en tanto los independientes (sea patrones, trabajadores por cuenta propia o trabajador familiar) ascendía a 5.243.573.  Las PYMES rondan las 600.000 al 2015, informacióndel Ministerio de la Producción. Los monotributistas superan los 2.250.000 (Infoabe, 11/09/2013).

 

Estos números muestran a un segmento relevante de la economía argentina.  ¿Quién los escucha?Los emprendedores, independientes, autónomos y pequeños y medianos comerciantes y empresarios conforman el gen del crecimiento económico, máxime cuando el Estado nacional se ve obligado a despedir cientos de miles de personas que podrían ser absorbidas por este sector si se les quitara trabas a su desarrollo.  Estos postergados agentes económicos saben lo que es competir, enriquecen el mercado con su oferta, ansían movilidad social y tienen alto potencial para crecer.  Hoy se hallan atados, en muchos casos no pueden blanquearse por los costos elevados y absurdos de la formalidad, y además por los sobrecostos que genera la maraña burocrática y el Estado gigante; en definitiva, se encuentran estancados frente al progreso.

 

El gobierno tiene una deuda grande ante este grupo de ciudadanos.  Fomentar su desarrollo se traduce en dejarlos libres para crear riqueza y así beneficiar al prójimo, reduciendo la cantidad de tributos (¡hoy ascienden al vejatorio número de 96!, aporte del Dr. Antonio Margariti), las alícuotas y los esquemas y escalas impositivas. La responsabilidad de un cambio revolucionario en la política tributaria recae en el PE al igual que en el PL, de acuerdo a lo establecido en la CN. Su horizonte debe llamar a una nueva relación contractual entre ciudadano y Estado nacional, que legitime aporte y contraprestación y, simultáneamente, potencie el crecimiento económico, recuperando la dignidad y soberanía del ciudadano.  ¡Cambiemos ya!

 

Jorge Montrucchio es Periodista especializado en Política y Economía. ES Master en Economía y Ciencias Políticas DE ESEADE

 

Post a comment or leave a trackback: Trackback URL.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: