La presidencia y los “errores cruciales”

Por Mario Serrafero. Publicado el 1/2/16 en: http://www.clarin.com/opinion/Presidencias-estilos_de_liderazgo-Cristina_Kirchner-Mauricio_Macri_0_1520847931.html

 

En el campo de los Estudios Presidenciales se evalúan las cualidades y características de los presidentes eficaces. Entre otros, se menciona la capacidad de liderazgo, la negociación y la persuasión, la visión política que anticipa los cambios de rumbos y las nuevas tendencias, el estilo cognitivo que capta la modificación del ambiente social y político. Otro requisito esencial de un presidente eficaz es que sea un buen comunicador. Y algo que se evalúa como una cualidad especial es evitar los errores cruciales. La razón es clara. Pocos errores cruciales pueden malograr una presidencia. Pero también, muchos seguidos van minando la legitimidad presidencial.

Hay dos tipos de presidentes. Los que nunca reconocen sus errores y los que sí lo hacen. Cristina Kirchner fue un buen ejemplo del primer tipo. Un presidente que no reconoce errores suele rodearse de colaboradores que no contradicen sus deseos y sus percepciones.

Se maneja así dentro de un sistema cerrado. El contacto es siempre con fieles y obedientes funcionarios que suelen atribuir los problemas del gobierno al mundo del “afuera”, sea la oposición, las corporaciones mediáticas o los intereses transnacionales. Asimismo, los miembros del gobierno tienen poca comunicación con los medios para evitar contradicciones y, por supuesto, tampoco reconocen errores. Así queda configurado el blindaje.

El segundo tipo de presidente es el que reconoce sus errores. Tal reconocimiento lleva implícito la actitud de escuchar las críticas y, en su caso, estar dispuesto a rectificar rumbos. Pero, un presidente ¿qué considera un error? Al menos hay dos situaciones. La primera, cuando las políticas instrumentadas no logran los resultados deseados. Para ello debe pasar cierto tiempo para comprobar sus efectos. La segunda situación no requiere tanto tiempo de espera y se vincula con la recepción social o sectorial de las medidas de gobierno y los actos presidenciales.

Mauricio Macri corresponde al segundo tipo de presidente. Ha dicho que reconocerá los errores y que no tendrá inconvenientes en decirlo y hacer las rectificaciones correspondientes. Asimismo, sus ministros y colaboradores tienen relación fluida con la prensa y los medios. Aumentan así las probabilidades de confusión y de contradicción. Si un ministro dice algo que no es bien recibido por la población, el Jefe de Gabinete seguramente saldrá a rectificar lo dicho por el funcionario.

A menos de dos meses, el gobierno cometió los errores del segundo tipo. El gobierno ha recibido críticas por algunas medidas, entre otras, las decisiones sobre el decreto que designó en comisión a dos jueces de la Corte, o el modo en que se comunicó el despido de empleados públicos y el tema de las paritarias. Un gobierno siempre recibirá críticas, pero muchas veces éstas pueden evitarse. El gobierno anunció el funcionamiento de una “mesa política” para anticipar conflictos y evitar errores. El problema es que esa mesa está compuesta por funcionarios cercanos al presidente: el jefe de Gabinete, el ministro del Interior, el presidente de la Cámara de Diputados y funcionarios de la Secretaría de Gabinete. Difícilmente podrá anticipar errores, si se maneja sólo dentro del propio círculo.

El presidente deberá tener más cuidado con la comunicación. El canal y el modo de comunicar las medidas deberá ser un tema de pronto tratamiento. Siempre que existe una comunicación espontánea de los funcionarios ocurren confusiones. Hablar con los medios requiere práctica y entrenamiento y previa coordinación con la persona designada por el mandatario.

Pero antes, el presidente debería saber anticipadamente cómo será la recepción de sus medidas y sus actos. Para ello deberá requerir información más allá del círculo íntimo. El dialogo con otras fuerzas políticas, con sectores de la sociedad civil y con la propia gente, son los mejores caminos. En la campaña se veía a un Macri hablando con los ciudadanos. No debería perderse esa metodología.

Sólo quien está decidido a no reconocer los propios errores puede manejarse en el secreto, las acciones unilaterales y las acciones sorpresivas e inconsultas. Ese era el estilo de decisión del anterior gobierno que se completaba con ministros que no se comunicaban con la prensa o repetían el discurso presidencial.
El nuevo presidente deberá encontrar un esquema de toma de decisiones y de comunicación de sus actos de gobierno que evite la repetición de errores, que son evitables. Encontrar los mecanismos adecuados alejará también el fantasma de los errores cruciales.

 

Mario D. Serrafero es Doctor en Ciencia Política y en Sociología, por la Universidad Complutense de Madrid y Doctor en Derecho por la Universidad de Buenos Aires. Académico de la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas. Es investigador del Conicet. Escribió el libro Reelección y sucesión presidencial . Es profesor de Análisis Institucional en ESEADE.

Anuncios
Post a comment or leave a trackback: Trackback URL.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: