El cinismo de decir que “el salario no es ganancia”

Por José Benegas. Pubicado el 12/2/16 en: http://josebenegas.com/2016/02/12/el-cinismo-de-decir-que-el-salario-no-es-ganancia/

 

“El trabajo no es ganancia”, dicen Massa, Moyano y otros sindicalistas ¿Por qué no es ganancia? Pues porque es “remuneración por el trabajo”. Esa diferencia no depende de ninguna otra cosa que aplicar etiquetas distintas a la venta a un tercero del trabajo para que él corra el riesgo y al uso del trabajo para uno mismo, corriendo el riesgo. Pero todos estos “remuneristas” entienden que por quitarte el riesgo sos un pobrecito, tus ingresos reciben otro nombre y el estado no te tiene que robar lo mismo que le roba al que se juega para obtener algo mejor o simplemente porque fue despedido y las reglas laborales que propician todos, lo dejan fuera del mercado de empleo.

La primera gran barbaridad, que opera directamente en pos de la decadencia argentina, es esa idea más arraigada que un dogma trascendente, según la cual el sistema victimiza al empleado, interviniendo en su favor contra las empresas; las que corren riesgos y producen salarios y, además, haciendo definiciones por las cuales sus ingresos libres de riesgos merezcan un tipo de piedad que a igual cantidad en condiciones de riesgo, los demás no merecen. Es un corralito de sus clientes y una abierta hostilidad para los que quedan fuera.

Pero la victimización que parece tan calentita para los victimizados es un arma de doble filo. El mercado no paga nada que no quiere pagar, si no le queda otra frente a la arbitrariedad de los protectores, saca de un lado y pone en otro. Si el recurso laboral pasa a tener un costo mayor por una decisión de un aparato de imposiciones como el estado, reduce su demanda. La gente que era útil deja de serlo en función de sus cálculos y sus riesgos. A diferencia del asalariado que puede dejar de ganar de hoy a mañana, el empresario puede perder lo que tiene, con lo cual es mucho más sensible a los bandidos buenos estatistas. Ahí está la desocupación, el lado negado de imponer terceros condiciones que el mercado por si no quiere pagar. La única forma de que el mercado por sí quiera pagar más es quitarse de encima costos improductivos como los impuestos, reglas restrictivas y en función de eso que haya más inversión. Pero toda esta bondad resulta que pesa sobre el que sostiene a todos, el que se juega. Ni los políticos ni los asalariados lo hacen. Estos últimos igual son útiles.

La segunda barbaridad es más abstracta, pero todavía más peligrosa. En este juego de pelearse por quién paga el estatismo, en el que pierden los que están en la posición más insegura, se asume que el aparato político es juez de las ganancias. Como un padre golpeador que hace a sus hijos discutir si los golpes tienen que ir hacia los varones, las mujeres, los más grandes o los más chicos, envenenándose al aceptar que los golpes no se discuten.

Ahí vamos al punto. El impuesto a las ganancias perjudica a todos. Sea que pegue sobre mi o sobre mis clientes o proveedores. El empleador es el cliente del asalariado, pero el lenguaje impide que se vea esa realidad. Los mismos que claman por más empleo (al que tienen en su corralito), despotrican contra los empleadores que son los únicos que lo demandan. Si alguien tiene el sueño de ser asalariado, sería pro empresario más que nadie si no lo bombardearan permanentemente con falsos conceptos y etiquetas.

El conflicto verdadero es entre producción e improductividad, es cuando viene la discusión sobre ese costo que no fluye por si mismo sino a costa de los demás que es el estado. Algo que se evita que aparezca como problema en el mar de resentimiento parasitario que permite vivir a políticos y sindicalistas de falsedades.

Mientras tanto insisto con la cuestión de que deberían explicar por qué el que gana 100 vendiendo cartuchos recargados para impresoras porque lo echaron de su trabajo o no consigue uno, merece un tratamiento impositivo diferente que el que gana 100 como empleado de una estación de servicio. Por qué el primero que no sabe cuántos cartuchos va a vender la semana que viene o si se va a enfermar, tiene que ser fiscalmente peor tratado que el segundo. Ya inventarán una palabra para llamarle a las angustias del independiente de un modo tal que se vea como un pecado de lesa argentinidad.

 

 

José Benegas es abogado, periodista, consultor político, obtuvo el segundo premio del Concurso Caminos de la Libertad de TV Azteca México y diversas menciones honoríficas. Autor de Seamos Libres, apuntes para volver a vivir en Libertad (Unión Editorial 2013). Conduce Esta Lengua es Mía por FM Identidad, es columnista de Infobae.com. Es graduado del programa Master en economía y ciencias políticas de ESEADE.

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Comentarios

  • Marcelino Figueira  On febrero 16, 2016 at 6:44 pm

    La expresión “el TRABAJO no es GANANCIA” es un error lingüístico, lo correcto hubiere sido decir que “el TRABAJO no genera GANANCIA”.

    De acuerdo con la 23ª edición de 2014 del Diccionario Usual de la Real Academia Española, TRABAJO es “1. Acción y efecto de trabajar”, “6. Esfuerzo humano aplicado a la producción de riqueza, en contraposición a CAPITAL” y también “2. Ocupación retribuida”. La acepción “6” da significado a la “acción de trabajar” en tanto que la “2” lo hace con el “efecto”.

    Por su parte GANANCIA es la “2. Utilidad que resulta del trato, del comercio o de otra acción” siendo UTILIDAD el “2. Provecho, conveniencia, interés o fruto que se saca de algo”.

    Habida cuenta que los factores clásicos de la “producción de riqueza” son NATURALEZA, TRABAJO y CAPITAL, interpreto con pragmatismo, sin ideologías, con la mira puesta en la teoría económica pura, que “el TRABAJO no genera GANANCIA”, así quienes sostenemos esto consideramos que solo los aportantes de capital obtienen utilidad, la cual proviene del “comercio”. Los trabajadores y también los aportantes cuando aplican esfuerzo a la producción perciben un SALARIO que es la “1. Paga o remuneración regular” para RETRIBUIR, es decir “1. Recompensar o pagar un servicio” no explotado comercialmente.

    El TRABAJO naturalmente es para vivir no para obtener utilidad. Salario y ganancia ambas son rentas. El salario dentro de un sistema de relaciones entre los hombres y aquellas cosas capaces de satisfacer necesidades humanas a las cuales denomino “medios económicos” (1), retribuye el esfuerzo humano necesario para generar riqueza, de manera que su esencia es proveer sustento y bienestar personal.

    El CAPITAL como factor productivo es el “conjunto de recursos destinados a la producción que no se incorporan a los bienes obtenidos”. No debe confundirse el concepto de capital como factor productivo con el capital propio de cada ente constituido por el «residuo del activo, detraído el pasivo de una persona natural o jurídica» o con el capital financiero, representado por el dinero invertido o disponible, que constituye un recurso más para la producción de bienes y servicios. El hecho de contar un ente con las herramientas apropiadas (capital) lo habilita para producir (capacidad) los bienes consumibles por la sociedad. La capacidad productiva no es otra cosa que la posibilidad que tiene cada ente de producir bienes útiles a la comunidad, contando para ello con una estructura adecuada compuesta por recursos que no se incorporan a los productos obtenidos.(2) Considero que esta importante temática merece un tratamiento independiente, por lo pronto para evitar connotaciones doctrinarias las cuales podrían hacer perder claridad al concepto de ‘medios económicos’ uso la expresión terminológica ‘capacidad de producción’ plenamente convencido que es más aséptica y apropiada a la realidad aquí propuesta. La empresa individual o colectiva procura obtener la suficiente ganancia como para recompensar el riesgo corrido por los aportantes de capital apostando a la producción de bienes y servicios, de tal modo su esencia es “1. Rendir o producir utilidad periódicamente” para incrementar el capital de los aportantes. Interés es la renta que produce un capital financiero invertido.

    Por trabajo se entiende tanto al “vendido a un tercero” como al “usado por uno mismo”. El riesgo importa a efectos de la viabilidad de la ganancia del capital. La gestión tributaria no siempre toma los conceptos teóricos al pie de la letra, generalmente los manipula con el propósito de incrementar la recaudación y en este campo coincido en que el cinismo “1. Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables”, ha “operado directamente en pos de la decadencia argentina”, se ha victimizado al más débil, el empleado, “interviniendo en su favor contra las empresas” para convertirlo en rehén del Poder sin importar el bienestar general, se hizo “un corralito de sus clientes y una abierta hostilidad para los que quedan fuera” (3). Concuerdo en que “La única forma de que el mercado por sí quiera pagar más es quitarse de encima costos improductivos como los impuestos, reglas restrictivas y en función de eso que haya más inversión”.

    En cuanto a que “el impuesto a las ganancias perjudica a todos” es opinable y es elocuente que “el mar de resentimiento parasitario permite vivir a políticos y sindicalistas de falsedades”.

    Tengo entendido que el vendedor de cartuchos como monotributista es fiscalmente mejor tratado que el empleado en relación de dependencia. El primero paga un pequeño porcentaje fijo según la categoría en tanto el dependiente sufre el colmo de tener que analizar si le conviene hacer horas extras pues la tabla arbitraria vigente puede hacerle perder más de lo que gane.
    MARCELINO FIGUEIRA (*)
    Investigador costos y gestión marcelinofigueira@hotmail.com

    REFERENCIAS
    1. Ponencia “Economía de Tránsito”, Marcelino Figueira. Primer Congreso Internacional sobre Economía Crítica, del 7 al 28 de marzo de 2014. Encuentros Virtuales de Economía, http://www.eumed.net/

    2. Propuesta para la consideración de la capacidad productiva y la labor como resultados del período en que se insumen. Marcelino Figueira. XXV Congreso Instituto Argentino Profesores Universitarios de Costos, Buenos Aires, 2002. http://www.eco.unne.edu.ar/contabilidad/costos/XXViapuco/trabajo2.doc

    3. http://josebenegas.com/2016/02/12/el-cinismo-de-decir-que-el-salario-no-es-ganancia/

    * Contador Público (Universidad de Buenos Aires). Miembro nacional externo N°1 del IAPUCO (Instituto Argentino de Profesores Universitarios de Costos). Ex docente universitario. Ex miembro de la Comisión Académica Estudios de Costos del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ex Director Ejecutivo en empresas privadas. Actualmente retirado de la actividad profesional, luego de más de cuarenta años de actuar en ámbito empresarial. En las últimas dos décadas Investigador Teoría Económica de Costos o Costes con más de una veintena de trabajos presentados en Congresos y también publicaciones en revistas especializadas.

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