El esperado levantamiento de las sanciones económicas a Irán

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 22/1/16 en: http://www.lanacion.com.ar/1863666-el-esperado-levantamiento-de-las-sanciones-economicas-a-iran

 

Ocurrió el sábado pasado, cuando los iraníes estaban llegando a sus ocupaciones, en el primer día de su semana laboral. Pese a la trascendencia de la noticia, no hubo, en Irán, una explosión de alegría. Ni manifestaciones de celebración. Tampoco en Occidente. Como si todos hubieran apostado a la inevitabilidad de lo sucedido.

Las sanciones impuestas a Irán por su peligroso y -por un buen rato-clandestino programa nuclear , quedaron sin efecto conforme a lo convenido, tan pronto la Agencia Internacional de Energía Atómica certificó que Irán había cumplido con los compromisos asumidos en su acuerdo nuclear con el llamado “5+1”. Esto es con los cinco Miembros Permanentes del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, más Alemania.

Lo que supuso nada menos que: 1. Haber enviado a Rusia el 98% de sus inventarios de uranio enriquecido, o sea unas 11 toneladas, reteniendo apenas unos 300 kilogramos, lo que es insuficiente para construir una bomba nuclear; 2. Haber desmantelado unas 12.000 centrífugas que se utilizaban para enriquecer uranio; y 3. Haber destruido, mediante su relleno con cemento, el reactor nuclear iraní emplazado en Arak, con el que se generaba plutonio.

El levantamiento de las sanciones sucedió en el llamado “día de la implementación”. Como estaba previsto. Las restricciones impuestas comenzaron a caer, en una suerte de efecto “dominó”. Aunque con algunas excepciones, como veremos, lo cierto es que Irán de alguna manera ha “reingresado” al mundo.

El país persa podrá ahora vender petróleo crudo y recibirá, progresiva y rápidamente, unos 50 billones de dólares. El saldo de las sumas embargadas en instituciones financieras occidentales y que eran, en general, producto de ventas de hidrocarburos iraníes realizadas en el pasado.

Con ello Irán recompondrá sus niveles de reservas y podrá comenzar a modernizar una infraestructura pública obsoleta, incluyendo la necesaria para aumentar su actual producción de hidrocarburos y poner al día sus instalaciones de transporte. Pero también podrá eventualmente continuar con su exportación de terrorismo, actividad repudiable que lo coloca en una lista de países desestabilizadores y belicosos de la que Irán debería tratar de salir. La extendida guerra sectaria en la que Irán, a la cabeza de los “shiitas”, está envuelto contra los “sunnis”, profundizada en las últimas semanas por la ruptura de relaciones diplomáticas con las monarquías de los países árabes del Golfo, será un obstáculo para desandar el camino de la violencia que Irán ha abrazado, por décadas.

Cabe, sin embargo, advertir que los Estados Unidos mantendrán en vigencia las sanciones dispuestas contra Irán sea por la exportación de terrorismo, que se remontan a 1984; sea por sus abiertas violaciones a los derechos humanos de sus ciudadanos; o sea por su intervención en las guerras civiles de Yemen y Siria y por sus violaciones a las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas referidas a su programa misilístico. Estas últimas acaban de ser ampliadas.

El comercio de Irán con la Unión Europea y Turquía presumiblemente se pondrá en marcha bastante antes que el intercambio con las empresas privadas norteamericanas. Con pocas excepciones, como las de la compra de “pistacho” y alfombras iranés y la venta de medicamentos, repuestos de aviones y equipos y elementos del sector de la salud. Cabe recordar que el ex presidente iraní, Akbar Rafsanjani, buscado por el atentado contra la AMIA , es un magnate con enormes ingresos que, entre otras cosas, derivan de la venta de “pistacho”, del que es uno de los mayores productores de Irán.

Como consecuencia del levantamiento de las sanciones, el sistema financiero iraní podrá volver a operar con el sistema internacional, incluyendo el uso del mecanismo llamado “Swift”, del que había sido excluido.

Pese a todo, lo cierto es que la reconciliación de Irán con los Estados Unidos no existe, al menos por el momento. Todo es desconfianza recíproca. No es imposible que el odio de los clérigos iraníes contra Israel, cuya existencia rechazan de plano, incluya al país del norte y tenga mucho que ver con la tirantez subsistente.

En las próximas semanas, en señal de “brazos abiertos”, el ministro alemán de relaciones exteriores y el presidente chino visitarán a Teherán. Y el presidente iraní, a su vez, visitará a Italia Y Francia.

Esto es un triunfo político para Barack Obama , quien puede sostener que ha logrado congelar, aunque por una década, la transformación de Irán en potencia nuclear. Hace siete años que Obama le pidió a Irán “abrir su puño amenazador”. Ahora ha podido afirmar ante su Congreso, en su discurso sobre “el Estado de la Unión”, que “el mundo ha evitado otra guerra”. Es así, por lo menos por un rato. Aunque haya muchos que sostengan que Irán incumplirá sus compromisos. Entre ellos, los gobiernos de Arabia Saudita e Israel.

Es posible que, en una década, los procesos para producir armas atómicas se hayan simplificado mucho, particularmente a través del llamado mecanismo digital de impresión 3-D, transformando en obsoletos a los senderos que transitara Irán, empeñado en ese esfuerzo.

Lo sucedido es también una oportuna victoria para el presidente iraní, el reformista Hassan Rouhani, cuya campaña electoral del 2013 estuvo basada en prometer mejorar el nivel de vida de sus conciudadanos, obteniendo el levantamiento de las sanciones económicas que asfixiaban a Irán y a su pueblo. Esto pesará en su favor en las elecciones parlamentarias que se acercan: las del 26 de febrero próximo.

En lo inmediato, Irán seguramente aumentará sus ventas de petróleo crudo, de las que hoy depende un tercio de los ingresos de su tesorería. Se estima que en medio millón de barriles diarios, en los próximos seis meses. Para luego procurar llegar a su nivel de producción tradicional, de 4 millones de barriles diarios. Irán hoy produce 1,2 millones de barriles diarios, por lo que necesita contar rápido con la inversión y la tecnología que este esfuerzo supone. Para Irán, la mano detrás de la caída de los precios internacionales de los hidrocarburos es saudita.

Lo que sucede con el precio internacional del crudo afecta a Irán adversamente. Los ingresos a obtener se han transformado en apenas la cuarta parte de lo que se esperaba en el 2012. El barril de crudo iraní está hoy cerca de los 25 dólares. Ese es el precio más bajo de los últimos 11 años.

Es importante advertir que Irán, además de una historia profunda y de una cultura milenaria, tiene una economía significativa. Y es dueño de la cuarta parte de las reservas mundiales de hidrocarburos. Con posibilidades interesantes, aún más allá del sector energético. Es la dieciochoava economía del mundo. Y el treceavo productor de automotores del globo, con una fabricación del orden de los 1,650.000 vehículos anuales. Con unos ochenta millones de habitantes, como Alemania o Turquía, tiene unos 4,5 millones de estudiantes universitarios y es el quinto país del mundo en producción de ingenieros.

No obstante, las llamadas “bonyads”, instituciones parecidas a nuestras fundaciones, nacidas en 1979, controlan nada menos que un tercio de su economía y están administradas por los clérigos y por sus militares, alimentando así a una auténtica “oligarquía” económica que es dueña del país. Ellas deberán, en más, adaptarse a lo que viene. Pero si no lo hacen, en procura de defender sus privilegios fiscales y subsidios, podrían ser un obstáculo y generar una lucha de intereses y poder, demorando la “normalización” de la teocracia iraní.

Horas antes del levantamiento de las sanciones, a pedido de Irán, en un intercambio de contenido humanitario, las dos partes liberaron a cinco ciudadanos norteamericanos que estaban presos en Irán y -en contrapartida- también a siete ciudadanos iraníes detenidos en los Estados Unidos por violar el régimen de sanciones contra Irán o proveer tecnología satelital a ese país.

Esencialmente, dependerá ahora de la conducta de Irán el aprovechar o no la oportunidad que se abre. Si sigue, como hasta ahora, financiando activamente al terrorismo de Hezbollah o Hamás, o empeñado en una lucha sectaria contra las monarquías del Golfo, sus actitudes pueden frustrar la posibilidad de reintegrarse -armoniosa y seriamente- al mundo, para crecer con él.

Es hora de reemplazar, con una generación lenta de confianza, la nube de dudas y desconfianza que hoy la envuelve. Para ello Irán debe dejar atrás el fanatismo de algunos de sus líderes. También debe dejar de lado la mala fe.

Al referirse a la caída de las sanciones, el Secretario de Estado norteamericano, John Kerry, recordó que el éxito tenía que ver con “la convicción de que se deben agotar las vías de la diplomacia antes de recurrir a la guerra”. Y su colega iraní Mohammad Javad Zarif, a la manera de eco, acotó: “La diplomacia requiere paciencia, pero todo lo que sabemos es que ella es ciertamente preferible a sus alternativas”. Es efectivamente así.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

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