Según el sapo la pedrada

Por Emilio Cárdenas. Publicado el 31/12/15 en:  http://www.lanacion.com.ar/1858652-segun-el-sapo-la-pedrada

 

Mauricio Macri es un hombre de palabra. Por eso, en la reciente reunión del Mercosur celebrada en Asunción, como lo había anticipado durante la campaña, expresó -enfática, pero sobriamente- su legítima preocupación por la lamentable situación de los presos políticos a los que el presidente venezolano Nicolás Maduro mantiene en la cárcel por el presunto “delito de opinión”. Por pensar distinto. Rompió así el largo silencio cómplice que mantenían los principales organismos sub-regionales acerca de las reiteradas y constantes violaciones en materia de derechos humanos y libertades civiles y políticas de las que es responsable el oficialismo venezolano. Lo de Macri es algo que cabe aplaudir sin retaceos de ningún tipo, por supuesto.

Nicolás Maduro no arriesgó un papelón y se quedó prudentemente en su casa donde, por el desastre en que ha sumido a la economía de su país, tiene realmente mucho que hacer, aunque lo cierto sea que no muestra idoneidad alguna para enfrentar la situación de emergencia en la que, él mismo, ha empantanado a Venezuela.

Lo reemplazó en Asunción su patológica canciller, Delcy Rodríguez. Hija del fundador de la Liga Socialista, marxista, de Venezuela, Jorge Antonio Rodríguez. Es profesionalmente una abogada especializada en derecho laboral, con algún curso de postgrado en eso completado en Francia. Combativa siempre. Cuando Hugo Chávez vivía, fue su Coordinadora General y su Ministra de Despacho. Colaboradora cercana, entonces, del fallecido y fracasado caribeño. Insolente, como pocas. Y es obviamente una mujer muy agresiva, por naturaleza. Desde diciembre de 2014 ella es canciller de su país, la primera en la historia.

En Asunción, Delcy Rodríguez reaccionó con la inusitada violencia verbal que la caracteriza. Y no vaciló un solo instante en mentir con descaro en sus falsas acusaciones contra el presidente argentino; groseramente y sin que se le moviera un pelo de su cara. Profesionalmente, entonces.

Macri no reaccionó y prefirió dejarla en evidencia. Sus colegas advirtieron naturalmente el fraude verbal de la canciller. Macri hizo gala del proverbio mexicano que sirve de título a esta nota: “Según el sapo la pedrada”. No valía realmente la pena corregir al personaje.

Pero hay un tema que, sin embargo, requiere una reflexión. La torpe acusación de la venezolana de que, con su posición en defensa de los derechos humanos y las libertades en Venezuela, nuestro presidente estaba cometiendo una presunta “injerencia” en los asuntos internos de Venezuela. No es así. Para nada. Por razones fundamentales que hay que destacar, porque no pueden ignorarse.

Ellas tienen que ver, primero, nada menos que con la Declaración Universal de los Derechos Humanos que aparentemente tiene sin cuidado al gobierno venezolano. Ella dice, expresamente, que toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional en el que los derechos y libertades proclamados en esa Declaración se hagan plenamente efectivos. A lo que agrega que ello debe garantizarse mediante medidas progresivas de carácter internacional entre los pueblos de sus Estados Miembros.

A lo que se suma que el Pacto de San José de Costa Rica, del que Venezuela está huyendo, recuerda en paralelo que los derechos y libertades esenciales de las personas, hombres y mujeres por igual, no nacen de su nacionalidad, sino que son atributos de la persona humana, razón por la cual justifican una protección internacional, de naturaleza convencional coadyuvante o complementaria a la nacional.

Así de claro, Doña Delcy, pese a que usted lo silencia arteramente y con la mala fe que es su característica. La defensa de los derechos humanos y las libertades esenciales civiles y políticas no es un tema exclusivamente nacional, según los documentos antes aludidos, lo que queda meridianamente claro. No hay injerencias cuando se las defiende con expresiones de preocupación. Nunca.

 

Emilio Cárdenas es Abogado. Realizó sus estudios de postgrado en la Facultad de Derecho de la Universidad de Michigan y en las Universidades de Princeton y de California.  Es profesor del Master de Economía y Ciencias Políticas y Vice Presidente de ESEADE.

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Comentarios

  • Mario I. Giozzi  On enero 6, 2016 at 11:38 pm

    Hay que recordarle, sobre todo a Maduro: Con la vara que midas serás medido

  • Mario I. Giozzi  On enero 6, 2016 at 11:39 pm

    Habría que recordar, sobre todo a Maduro: Con la vara que midas serás medido.

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