Liquidez bancaria y letras reales: 2da respuesta de Daniel Fernandez

Por Adrián Ravier  y Nicolás Cachanosky: Publicado el 20/11/15 en: https://puntodevistaeconomico.wordpress.com/2015/11/20/liquidez-bancaria-y-letras-reales-2da-respuesta-de-daniel-fernandez/

 

Nicolás Cachanosky responde aquí a mi réplica a sus comentarios sobre RBD. Efectivamente vamos con descalce de plazos en diferentes post, y parece que ahora también con descalce de idiomas. Como me siento mucho más cómodo contestando en español, así lo haré y de paso eliminamos otro descalce.

Cachanosky pone en primer lugar la teoría wickseliana del tipo de interés natural como causa de las descoordinaciones. La teoría de la liquidez (RBD moderna) muestra que son los diferentes tipos de interés (por plazo y riesgo) los que se encuentran en desequilibrio (y no un tipo único). En otras palabras, como primera aproximación al problema suponer que hay un tipo de interés está bien, pero el planteamiento se queda algo “corto” cuando queremos explorar fenómenos algo más complejos. Me explico:

  • Un tipo de interés único supone que la demanda de capitales es independiente del uso previsto de los mismos. No tiene mucho sentido que un comerciante pida un crédito a 20 años o la aportación de un fondo de capital riesgo para simplemente reemplazar capital circulante. La demanda de capitales está vinculada al uso que se les da. Cuando el uso del capital se prevé por un largo periodo de tiempo lo financieramente prudente es que el plazo sea similar, y desde luego no se es indiferente a los diferentes plazos (plazos de deuda superiores al uso de fondos supondría un coste extra y plazos de deuda inferiores al uso de fondos supondría un riesgo extra de refinanciación). Por tanto la demanda de fondos no es independiente del uso de los mismos y por lo tanto depende, entre otras cosas, del plazo previsto de uso de los fondos.
  • Un tipo de interés único también supone que la oferta de capitales es perfectamente movible entre diferentes activos. Esto es, supone que el prestamista es indiferente entre un título a 20 años y otro título a 3 meses. Sin embargo la oferta de capitales es dependiente de la expectativa de uso de fondos en el futuro por parte del acreedor (oferente de fondos). Esto es, si un estudiante prevé terminar la carrera universitaria en 3 años y más tarde hacer un máster, es lógico que el ahorro destinado a tal fin lo “coloque” en activos que le permitan recuperar el principal en ese plazo y desde luego no será indiferente entre un activo a 3 años y otro a 20 o 30 donde el riesgo de fluctuación por cambios en los tipos es mucho más alto. “Colocar” el ahorro a un plazo inferior le conlleva un coste (por interés no percibido) y colocarlo a un plazo mayor conlleva un riesgo de cambios de tipos (y de valor presente). Por lo tanto no existe movilidad perfecta de fondos entre distintos plazos puesto que el ahorrador no es indiferente entre diferentes activos.
  • Entonces si la demanda de capitales es sensible al plazo y la oferta también lo es, podemos establecer que existe, al menos, un tipo de interés de equilibrio por cada plazo temporal (en realidad sería por plazo y perfil de riesgo, pero simplifiquemos aquí).
  • La teoría de la liquidez finalmente establece que son los desequilibrios entre la oferta y demanda de capitales por plazo temporal lo que crea los problemas macroeconómicos. En este aspecto, la teoría wickseliana peca de extrema simplificación. Son los trasvases de fondos de unos plazos a otros los que provocan que unos (demandantes de capital) inmovilicen capitales por un plazo superior al que otros (oferentes de capital) están dispuestos a recuperarlos. Se crean expectativas divergentes y alguien debe renunciar a su plan de acción al menos temporalmente (este es el concepto de ahorro forzoso).

En general que existen varios tipos de interés (una curva de rendimientos) es algo que se tiene muy presente en finanzas y que muchas veces los economistas terminamos olvidando.

Estoy de acuerdo con la observación de Nicolás en lo referente al modelo de Garrison. De hecho normalmente yo siempre he vinculado la teoría de la liquidez a un esquema lachmaniano mucho más rico que el triángulo hayekiano.

Que el productor genere (o no) el ingreso para el ahorrador es algo implícito en la intermediación financiera. El banco es sólo un intermediario (al menos en la parte no relativa a su capital). Es cierto que la obligación con el depositante (o cualquier otro deudor) es del banco, pero el banco a su vez tiene unos derechos adquiridos con terceros (sus acreedores). Quizá la analogía del “velo financiero” valga aquí. Lo que existe es una concatenación de obligaciones. La obligación del productor no es directa con el acreedor del banco, pero si indirecta por medio del propio banco.

Referencio aquí el último ejemplo puesto por Cachanosky

Supongamos el siguiente escenario. Un inversor funda un banco. Espera recibir depósitos de corto plazo de un año por 1.000$. El inversor mantiene reservas por 100$ y presta por díez años 900$. Según sus estimaciones, el inversor debe adelantar 900$ en caso que no se produzcan todos los años depósitos por 1000$ y evitar la quiebra. Las estimaciones del inversos son correctas y al finalizar los diez años recibe el pago del préstamos de largo plazo, cierra sus actividades, devuelve todos los depósitos de corto plazo que vences en el décimo año, re-embolsa los 900$ adelantados y se queda con el spread de intereses. Si no hay error de cálculo por parte del inversor, ¿dónde está la descoordinación económica?

El ejemplo expuesto por Cachanosky es de nivel micro y se necesitan muchas implicaciones macro para sacar alguna conclusión. Por ejemplo, ¿son los depositantes siempre los mismos o se ha encontrado otros que se subroguen en su posición? Si son los mismos, entonces el ejemplo sería análogo a este otro basado en la teoría de free banking:

Política monetaria expansiva provoca disminución de tipo de interés por debajo del interés de equilibrio, esperando cierto ahorro forzoso. Si las nuevas disponibilidades monetarias llegan por renta derivada a los consumidores y estos deciden ahorrarlo en mayor proporción que antes, entonces el ahorro forzoso no se da y el nuevo tipo de interés de mercado coincide con el de equilibrio. Ahora bien, supongo que siendo esto una posibilidad, no es muy lógico esperar que los consumidores cambien su proporción ahorro/consumo si no ocurre otro evento que lo justifique. De la misma manera tampoco es lógico suponer que los ahorradores cambiarán masivamente su perfil temporal cuando el periodo de maduración de sus activos llegue a su fin (renovando indefinidamente por cortos espacios de tiempo su capital). Si la suposición es parecida, ¿no significaría entonces que free banking está errado puesto que es posible que incrementos monetarios por mercado crediticio no distorsionen el tipo de interés?

Si en el ejemplo suponemos que se encuentran otros depositantes que se subrogan en la posición de los anteriores, tenemos que considerar cual es la posición del resto del sistema. Si el descalce propuesto es contrarrestado por un calce de sentido contrario, entonces no hay problema. Pero, ¿qué ocurre si todos los bancos hacen algo parecido? La liquidez del sistema se seca, no hay nuevos depositantes que se subroguen en la posición de los anteriores y se produce una crisis de liquidez como la acaecida en 2007, con tipos de interés a corto extremadamente altos (la liquidez mata rápido, los tipos que se pagan son enormes cuando la misma no abunda). Pero lo más importante, en última instancia, es la liquidez del sistema productivo. Al fin y al cabo el banco central puede extender nueva liquidez a un sistema financiero ilíquido, pero las inversiones con periodos de maduración enormes no pueden cambiar de la noche a la mañana en inversiones con periodos de maduración más cortos. Esto es la necesidad de rehacer estructuras de capital y las crisis económicas.

 

Adrián Ravier es Doctor en Economía Aplicada por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, Master en Economía y Administración de Empresas por ESEADE. Es profesor de Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas de la Universidad Nacional de La Pampa y profesor de Macroeconomía en la Universidad Francisco Marroquín.

 

Nicolás Cachanosky es Doctor en Economía, (Suffolk University), Lic. en Economía, (UCA), Master en Economía y Ciencias Políticas, (ESEADE) y Assistant Professor of Economics en Metropolitan State University of Denver. 

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